CAPITULO 11. EN HONOR A LA VERDAD
Al día siguiente la tripulación de la Bebop recibió una grata sorpresa un ligero alivio, entre tanta tristeza y tensión, en especial para Faye. La ojiverde había leído una y otra vez la carta de su esposo, encontraba más dudas de las que podía resolver, pero acertaba a pensar en que merecía saber la verdad y un poco de justicia, tal vez incluso en su propia mano.
Toc, toc. Escuchó que tocaron a su puerta, más un efímero adelante salió de sus labios, aún no estaba lista para las interrogantes de las que sus compañeros de nave pudieran someterla. Tal vez más adelante, pero como iba a responder algo de lo que ni ella misma estaba segura, aún asimilando la verdad de las palabras de Alexander, faltaba averiguar el trasfondo de toda esa pesadilla.
-Mira a quién trajo el viento- escuchó decir a Jet mientras abría la puerta.
Y como si sus ruegos fueran escuchados, observó entrar a su habitación, un fugaz mechón de esperanza, uno pelirrojo.
-¡Faye-Faye!- escuchó provenir de aquella mancha roja antes de ser aplastada en un efusivo abrazo, fue tal la emoción, que no pudo contener las lágrimas descubiertas por la señal de afecto que la chica pelirroja había acertado a darle. ¿Quién mejor que Ed para aliviar su pena? La dulce niña que en otros tiempos la acompañó sin saber por qué, en lo que fue el viaje al doloroso descubrimiento de su pasado. Le sirvió de apoyo durante ése viaje a la tierra mientras buscaba sus recuerdos y su hogar, sin intención Ed logró lo que nadie había hecho hasta ese momento, la hizo sentir acompañada, le hizo sentir que a alguien le importaba, que un pequeño revoltijo rojo se preocupaba por ella. Y en ése abrazo que estaban sosteniendo en estos momentos, justo después de una pérdida, la ahora no tan pequeña Ed, le proporcionaba inconscientemente ése mismo sentido de compañía y hasta un cierto grado de empatía.
-Las dejaré solas- dijo Jet dejándolas a ambas tumbadas en la orilla de la cama durante su abrazo. Así se fue cerrando la puerta tras de sí.
-Mírate- le dijo la mujer mayor a la más joven- Eres toda una señorita- rompió el abrazo para apreciarla mejor.
Ed había crecido tal vez unos centímetros más alta, incluso con un poco más de busto, no el de una mujer, tampoco el de una niña, justo en el medio. Su cabello igual de revuelto pero ligeramente más largo, llevaba unos pantalones caquis a la cadera que dejaban ver su ombligo pero abombados conforme iban recorriendo sus piernas, acompañadas de unas sandalias blancas a juego con una camiseta corta ajustada de manga corta. Era una mezcla entre la Ed que recordaba y la niña-mujer que se imaginó ver alguna vez más.
-Ed y papá de Ed lamentan mucho no poder haber llegado a la boda de Faye-Faye.- dijo la chica con un deje de nostalgia poco común en ella, pero a pesar de ello la manera de hablar era bastante la vieja Ed. Algunos hábitos aún no cambian.- Pero ahora Ed está aquí, para apoyarte en lo que necesites Faye-Faye.- volvió a abrazarla.
-Gracias, Ed, es bueno ver un dulce rostro como el tuyo en estos momentos- le susurró en el oído. Se separaron de nuevo, para acomodarse una frente a la otra sobre la cama de la mayor.
-Ed se enteró de lo que le pasó a Faye-Faye y quiso venir en cuanto papá de Ed le diera permiso, además explicó que cuando alguien cercano muere, los amigos deben de estar juntos, por eso Ed está aquí- volvió a explicar- Ed hará feliz a Faye-Faye, otra vez- finalizó.
Sorprendida por aquellas palabras, la ojiverde sonrió ligeramente, melancólica pero reconfortada, ante la chica, de entre todos los que alguna vez vivieron en la Bebop, siempre era Ed quién ponía las sonrisas en sus rostros.
-Gracias Ed en verdad lo aprecio. ¿Y Ein?- le preguntó intrigada por el canino.
-Ein, está allá afuera saludando a Spike-persona – le respondió sonriente.
-Ohh, bien, entonces dejémoslos que se diviertan un rato- se burló la peli violácea, al recordar la buena relación entre Spike y el perro. Se rió internamente.
-Entonces Ed, hará algo que a Faye-Faye le gusta mucho- le dijo, la aludida alzó una ceja intrigada- Ed trajo la herramienta- sacó de su bolsillo del pantalón lo que parecía ser un barniz de uñas color rosa. Entonces la mujer recordó, las veces que como parte de su ritual femenino, hacía a la entonces niña pintarle las uñas. No creyó que Ed le diera mucha importancia en ése entonces, con lo distraída que era, pero se equivocó, al parecer la ahora adolescente disfrutaba también de esos momentos juntas que se regalaban de vez en cuando para olvidarse por unos momentos de los hombres con los que vivían.
-No es necesario…Ed- iba a terminar de decir, pero sus palabras no salieron al sentir como Ed jalaba una de sus piernas y ponía su pie en su regazo, entonces comenzó a pintarle las uñas.
-Ed lo hace con gusto, Faye-Faye debe sonreír- y cumpliendo con la orden, la ojiverde sonrió sinceramente.
MIENTRAS TANTO EN LA SALA de la Bebop alguien estaba bastante molesto. No sólo por que el perro Ein estaba peleando con la agujeta de su zapato, o porque desde que ambos, Ed y Ein entraron a la sala, ésta se abalanzó para saludarlo, seguido del efusivo perro que se atrevió a dar un brinco para lamerle la cara, su molestia más bien era originada por el hecho de que la Valentine no había salido de su habitación en todo ése día, recordó lo que leyó la noche anterior, le preocupaba que la mujer decidiera cometer alguna estupidez después de leer la carta de Alexander, más aún, quería enterarse de lo que había escrito.
Entre los anteriores saludos Ed les explicó que había recibido la invitación para la boda de la ojiverde, pero por el trabajo de su padre se encontraban muy lejos para siquiera llegar a tiempo ese día, sin embargo gracias a Jet quién se mantuvo en contacto con ella, se enteró de lo que había pasado y al verla preocupada su padre la dejó venir para ayudar.
-Basta Ein- regañó al perro mientras hacía a un lado su zapato- ¿Por qué no duermes un rato, eh, perro flojonazo? Recuerdo que era todo lo que hacías cuando estabas aquí- le sentenció. Ein, como si entendiera, se separó unos centímetros de Spike lamiendo sus bigotes.
-Eso y comer- se oyó a Jet quién provenía de la cocina con un plato de comida- Ten Ein, come- le extendió el plato en el suelo y le acarició la cabeza mientras el perro movía la cola emocionado.- Tal vez su presencia pueda ayudar un poco a Faye, si alguien puede animarla ésa es Ed- se sentó en el sillón enfrente de donde se encontraba Spike.
-Hmh- éste último lanzó quejido pensativo- Puede ser- se llevó su mano al bolsillo del saco y sacó una cajetilla para prender un cigarro. Soltó una exhalación de tabaco- "Eso espero, necesito que la Romani salga de esto cuanto antes"- pensó.
-Debo admitir- dijo Jet- Que me intriga saber lo que Von Jade escribió en esa carta-
-"Dímelo a mí"- pensó el cazador, sin decir nada, con aparente indiferencia entre una y otra inhalación.
- Y también temo por como Faye reaccionará después- continúo el ex policía.
-"Estamos en las mismas, viejo amigo"-
-¿Y si Faye quiere ir detrás de los culpables?- soltó Jet sin más.
Entonces sí que Spike le prestó toda su atención-"Mierda Jet"- ¿Tú Crees?- le preguntó sin parecer preocupado, aunque con la sola idea lo estaba. Exhaló otra vez el humo del cigarro.
-¿Tú no?, Vamos Spike, debes ser el que mejor la entienda, a ti te movió la venganza una vez, a ella puede la puede mover también- dijo Jet en tono serio- Lo haría yo, lo hiciste tú en su tiempo, ¿Por qué no lo haría ella, ahora?, no sé de lo que sea capaz, pero al menos conociendo a Faye, ella querrá enfrentar a quienes mataron a su esposo.
-¿Cómo va a hacer eso sí ni siquiera tiene una maldita idea de quién o quienes lo mataron?- preguntó por fin el ex asesino, disfrazando su ansiedad. Encendió un segundo cigarrillo.- ¿Cómo lo hará sola?- preguntó más para sí que para ambos, pero Jet alcanzó a escucharlo.
-No lo sé, pero es la forma en que nosotros estamos acostumbrados a superar estas situaciones ¿o no?, no estamos tranquilos hasta ver al enemigo en la tierra, ¿Verdad Spike?- comentó en tono irónico. – Además no sé tú amigo, pero si Faye necesita nuestra ayuda voy a dársela y no espero menos de ti- sentenció.
-Claro jefe- dijo el ex asesino haciendo un ademán con la mano, en señal afirmativa- "Pero en verdad, espero que no ocurra nada de eso".
-Bien, prepararé la cena- dijo Jet, acto seguido se levantó de su lugar y se dirigió de nuevo a la cocina, debía preparar la cena para cuatro, cinco contando a Ein. Sonrió feliz, era bueno cenar todos juntos una vez más.
LA CENA PASÓ CON LIGEREZA gracias a Ed y Ein, nadie se atrevió a preguntar ni responder nada, sólo un platica casual sobre las vivencias de la chica en el último año, les platicó sobre sus viajes con su padre y todo lo que aprendió en ellos. Cuando terminaron la cena pasaron a la sala y Ed les mostró unos videos y otras fotografías que había guardado en su vieja pero funcional laptop. Todos se divirtieron por un rato ante las ocurrencias de la pelirroja.
Horas después Ed le pidió a Faye quedarse un rato más con ella en su habitación, y por supuesto sin más remedio la Valentine aceptó, no quería admitirlo pero la alegría de aquella niña, le hacía falta en esos momentos. Platicaron otro poco de todo y nada, poniéndose al día de sus respectivas perspectivas de vida.
-Ed, ¿Dijiste que querías ayudarme, verdad?- preguntó de repente la peli violácea.
-Por supuesto, lo que sea por Faye-Faye. – respondió entusiasta la menor de las mujeres.
-¿Podrías investigar TODO lo que puedas acerca de Alexander Von Jade? TODO- terminó de decir, de acuerdo con la carta de Alexander su muerte tenía que ver con una venganza, y si quería encontrar alguna pista, debía encontrar respuestas desde mucho atrás, desde mucho tiempo atrás- y también de un hombre llamado Víctor Di Larusso- finalizó.
-Ed, encontrará Todooo- bostezó cansada, la chica. Faye entendió que necesitaba descansar, el viaje debió de haber sido muy pesado para la pelirroja.
-Así es Ed, pero lo harás mañana, está noche debes descansar- le acarició el alborotado cabello y la menor se acurrucó a un lado en la cama, hasta quedarse dormida. Faye la miró y sonrió satisfecha. Ahora estaba más segura de lo que tenía que hacer, encontrar respuestas que le llevaran a quien se atrevió a quitarle la mitad de su alma, aunque fuera lo último que Valentine hiciera.
ESA MISMA NOCHE WILLIAM estaba también investigando por su parte, pero su perspectiva era otra, según sus deducciones la muerte de su amigo y jefe, no fueron coincidencia, quien sea que haya ideado el plan para matarlo, se tomó la molestia de esperar hasta el día de su boda, no lo hicieron antes, el día en que Alexander celebró su matrimonio, fue el día que más vulnerable estaba, escogieron ese día en especifico, ni siquiera en la fiesta de compromiso, eso hablaba de que pudiera ser alguien que sabía el día y la hora del evento.
Se aprovecharon de que en ése día, Alexander decidió pese a doblar incluso triplicar la seguridad para la ceremonia, no llevaba ningún arma consigo, sólo le permitió a William llevarla, pero él no. Decidió que no quería asustar a Faye, como iba a llevar un arma en la noche de bodas, se confió demasiado y eso le costó la vida. Había entonces otro punto clave, la seguridad del lugar, ¿Cómo era posible que los asesinos hubieran entrado sin llamar la atención ése día? o incluso su sadismo fue tan lejos como para esperar hasta que terminara la ceremonia no un minuto antes ni un minuto después, apuntando también a Faye a sabiendas de que podrían matarla y a Alex en el intento de protegerla, su objetivo principal era su jefe, pero parte de la vulnerabilidad de éste, se reflejaba en Faye y eso los asesinos de su amigo lo sabían. Necesitaba investigar más a fondo, lo que tenía el elemento sorpresa aunado al exceso de confianza de su amigo resultó en una tragedia.
William tecleó un par de claves más sobre su computadora, ésta le permitió el acceso a los archivos con la lista de los invitados a la boda y los nombres de quienes laboraron como seguridad ésa noche. Presionó algunas letras más sobre el teclado, hasta conseguir la información que buscaba, salió el nombre con la fotografía de cada nombre de sus empleados de seguridad, incluso antecedentes médicos y las relaciones familiares de cada uno, incluso por supuesto quienes habían fallecido en el tiroteó y bajo qué condiciones. Imprimió la lista.
Acto seguido tecleó también al acceso total sobre la lista de invitados, todos y cada uno. Leyó la primera lista y un nombre en especial le llamó la atención.
-No es posible- releyó el nombre. El nombre que aparecía en la lista de empleados de ésa noche no le hubiera causado mayor problema, excepto por un inexorable detalle, ése hombre fue el hombre que Alexander había matado semanas antes, el hombre al que le habían secuestrado a su esposa si mal no recordaba, pero el mismo fue testigo de el último suspiro de su empleado. Ahora sí que tenía más dudas, pero también de a poco todo comenzaba a cobrar sentido.
Tomó el teléfono de la oficina y marcó un número. – Haz que todos los hombres que estuvieron de seguridad en la boda del señor Von Jade vengan inmediatamente a mi oficina, TODOS, sin ninguna excepción. Ahora- ordenó a su interlocutor. Las ordenes de William eran casi igual de respetadas como las de Alexander, pero desde la muerte de su jefe todo mundo sabía que Farbel era capaz de encontrar a los asesinos de su jefe y eso le resultaba también en obediencia por todos los que lamentaban la muerte injusta de su antiguo jefe.
Minutos más tarde todos los hombres que Farbel había mandado a llamar estaban afuera de su oficina. Éste salió con la lista impresa en la mano y un rostro lúgubre, casi impenetrable, frío sin asomó a la compasión o el remordimiento.
-En está lista tengo el nombre y el puesto que debían ocupar cada uno de ustedes el día de la ceremonia- habló firmemente, mostrando los papeles que llevaba en la mano.- incluso la lista de sus familias y antecedentes médicos, los conozco o los conoceré en el peor de los casos, hasta el más mínimo detalle y eso no les favorece en nada- soltó. Vio a sus hombres estremecerse. Continúo- Así que antes de seguir quiero escuchar si alguno de ustedes tiene algo que decir, antes de que yo mismo lo diga, ¿entendido?-
Los hombres no supieron en primera instancia a lo que su ahora jefe se refería, pero un segundo después entendieron, al menos entre los hombres caídos ese día y sobrevivientes que ellos representaban, había un cabo suelto, posiblemente un traidor. Sin embargo pese a que todos tuvieron la misma idea, nadie habló, al menos no los que no tenían nada que decir.
-Entonces, les explicaré la situación- les dijo fríamente el rubio- Éste hombre- les señaló la fotografía del hombre que Alexander había matado antes, él que él mismo se encargó de enterrar junto con otros hombres, al hombre cuya viuda fue secuestrada y había recibido una generosa remuneración. Todos miraron aterrados la fotografía, algunos habían sido testigos del asesinato de aquella pobre alma, que osó tratar de traicionar a Von Jade- Estaba muerto semanas antes del día de la ceremonia, ¿Cómo es posible que aparezca como activo ése día? Según sé, un cadáver no puede pasar desapercibido- Notó el silencio- Alguien se hizo pasar por él y ¿ninguno de ustedes bastardos inútiles lo notó?- sentenció con furia. – Así que en realidad no lo conocían o hay un traidor entre ustedes que permitió que alguien se hiciera pasar por éste maldito- fue una aseveración más que una cuestionamiento.
La tensión podía palparse y el miedo de aquellos infelices, se hizo presente.
-¿Quién fue el hijo de puta?- preguntó furioso. Aún reinaba el silencio.- Bien ya que nadie quiere hablar tal vez deba hacerle una visita a sus familias- Amenazó-
De entre los hombres, uno temeroso dio un paso al frente, previendo lo que iba a pasarle.
-Se supone que iba a ser mi compañero en la entrada- dijo señalando la fotografía que minutos antes les mostró Farbel- Yo no sabía lo que le había pasado, pero llegó otro hombre Ricks se hacía llamar, me dijo que él era nuevo y su remplazo- finalizó con voz temblorosa- Juro que no sabía nada de lo que iba a pasar, no actuó de manera sospechosa, además él fue uno de los hombres que murieron en el tiroteo, uno de los no identificados que la policía se llevó- finalizó.
"Así que así fue como pudieron haber metido las armas a través de ése Ricks"- pensó Farbel, puesto que la única forma de que pasaran el detector de metal, era si no llevaban armas consigo, por lo tanto las armas ya estaban adentro- "Pero aún así falta averiguar ¿cómo entraron sin ser identificados y quien lo planeó todo?- los hijos de perra lo planearon todo a cada detalle, pasaron a la seguridad de la entrada y el detector de metal, ¿pero cómo se infiltraron entre los invitados? Puesto que en la ceremonia sólo estaban los invitados y la seguridad, nadie más, no meseros, no prensa, nadie. Sólo ellos. -¿Eso es todo?- preguntó el rubio- ¿Algo más que quieras agregar?-
-No señor, es la verdad, fue una estupidez mía no haber corroborado la identidad de ése hombre, no fue mi intención fallarles-
-Bien, sé que dices la verdad y te agradezco tu sinceridad y tu cooperación- Sacó de su saco su pistola y Bang, disparó en la frente del hombre, cayendo éste al suelo rodeado de sangre.- Agradézcanle a su compañero, porque de todas maneras si él no hablaba les iba a pasar lo mismo a todos ustedes, sólo soy generoso con ustedes, malditos, por respeto al señor Von Jade, no le gustaría ver muertos a todos sus hombres, pero sepan que al igual que él, yo no perdono los errores-
Con esa imagen en su mente el miedo de aquellos hombres jamás se esfumó de ése lugar.
AL DIA SIGUIENTE ED se encontraba más repuesta buscando lo que Faye le había pedido la noche anterior.
-¡Ed lo encontró!- gritó entusiasmada
-Shh- le chitó la peli violácea- No quiero que Jet ni Spike se enteren hasta tengamos las respuestas- Mucho menos el ex asesino, con él tenía una conversación pendiente sobre la relación de su esposo con los Red Dragons y si Spike tenía conocimiento de ello. Pero eso más adelante lo resolvería, primero lo primero, nombres y si corría con suerte direcciones.
-Ed encontró todo lo que Faye-Faye quería, el pasado de Victor Di Larusso y el esposo de Faye-Faye.- le mostró la pantalla de su computadora- Aquí-
Valentine leyó párrafo por párrafo lo que decían los archivos de la policía junto con otros que Dios sabe de dónde Ed los consiguió, eran paginas protegidas pero no parecían de la policía, si no de más arriba.
-Ed eres la mejor- le celebró a la chica con un beso en la mejilla- Ahora sí, tengo que encontrar algo.
Entonces comenzó a leer otras facetas de su esposo y el padre de su esposo que pese a haberlas leído en parte en aquella carta, no se imaginaba con tal detalle, encontró muchos nombres y muchas instituciones, entre ellas los Red Dragons y los White Tigers. Y encontró un nombre que pese a no haberlo escuchado antes le dio un mal presentimiento.
En la fotografía de aquel hombre se apreciaba un hombre de pelo castaño tal vez unos diez años mayor que ella y su nombre lo marcaba como agente encubierto de entre ambos sindicatos.
FIN CAPITULO 11
Bienvenida Ed, alguien para aligerar tanta tensión. Ahora ¿alguna idea sobre quién o quienes lo planearon todo y como? hmmmm éso y más en el proximo capitulo. Dejen reviews
creo que debido al éxito obtenido (sarcasm) voy a tener que acortar la historia y terminarla en uno o dos capitulos máximo. Estoy un poco desanimada por la falta de reviews (o lectores en todo caso) :(
