— Ese legionario si que nos ha pegado duro— dijo Shan de Cefeo mientras caminaba con sus compañeros.
— Pasemos pagina, muchachos. La próxima no vamos a caer tan rápido— dijo Kouki de Pegaso, era el que iba a la cabeza del grupo.
— Legionario detectado— musitó Vlad. Al frente de ellos estaba el último legionario de Deimos, dejando caer al suelo a un santo de bronce.
— Es el caballero de Brújula— dijo Shoryu y sus amigos se colocaron en posición de ataque.

El legionario avanzó un paso y se detuvo, mirando a los jóvenes caballeros con un gesto burlón. Shan de Cefeo aumentó su cosmos.
— Esta vez lucharemos juntos— exclama Shoryu de Dragón.
— ¡Meteoros de Pegaso!
— ¡Dragón Ascendente!
— ¡Polvo de Diamantes!
El legionario esquivó los ataques y fue hacia los muchachos. Shoryu dio un gran salto para evitar ser golpeado y Kouki.
— ¡Hasta el infinito!— gritó Shan, aumentando su cosmos. Vlad de Cisne fue golpeado en la espalda por el legionario.
Giró y vio a Shan de pie, serio y las cadenas en el suelo. Sonrió con malicia y avanzó hacia donde estaba el caballero de plata de Cefeo. Pisa la cadena y súbitamente, como si estuviesen llenas de vida, las cadenas se agitaron y se enrollaron sobre el legionario. Una poderosa descargar lo hizo lanzar hacia los aires, cayendo de cabeza.
— ¡Vamos!— arengó Kouki.
Shan agitó de nuevo las cadenas.
— ¡Tormenta Nebular!— gritó el caballero de plata de Cefeo y el legionario cayó de espaldas, con su armadura blanca destrozada. Se puso de pie y para su sorpresa, tenia los pies congelados. Vlad lo había congelado sin darse cuenta.
— ¡Dragón Ascendente!
— ¡Meteoros de Pegaso!
— ¡Cadena Nebular!
— ¡Rayo de Aurora!
El legionario cayó de espaldas, totalmente derrotado.
— Lo logramos— dijo Kouki.
— Después celebramos. Aun no hemos terminado— dijo Shoryu y sus compañeros asintieron y reanudaron su camino.

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— Estamos perdiendo la guerra, señor— dijo el maka llamado Meleagro. El maka y Fobos se hallaban en el coliseo del Santuario. Fobos se hallaba de espaldas de su único guerrero, cruzado de brazos y con los ojos cerrados. Meleagro tenía la rodilla hincada en el suelo y con el casco bajo el brazo.
— ¡Nunca digas eso, soldado!— gritó Fobos y el maka se estremeció. Sentir el cosmos del último legionario lo hizo ponerse de mal humor. Si el estaba así, no quería imaginarse como estaba Deimos.

Alguien se acercó donde estaban. Meleagro se giró y vio a un caballero de Atenea, parado en una escalinata.
— No son bienvenidos aquí— dijo Cástor de Altar, bajando las escalinatas hasta llegar a la arena del coliseo. El maka se levantó y se coloca su casco.
— Ya sabes lo que tienes que hacer— susurró Fobos de espaldas.

Meleagro golpea la tierra con ambos puños y se forma ondas verticales que van directos hacia el santo de plata, lo cual los esquiva de un salto.
Cástor golpea a Meleagro con ondas de cosmos que salen de sus manos. Meleagro cae al suelo, por los golpes que recibe de su rival. Cástor de Altar esta rebosante de confianza. La armadura plateada del caballero de Atenea se reflejaba el cielo rojo, Meleagro se levanta y ya tiene al santo de plata tan cerca de él, que recibe un golpe el e vientre.
Fobos se gira para ver al caballero de plata, sin mostrar emoción alguna en su rostro. Cástor de Altar lo mira de forma desafiante. Fobos alza la vista hacia las escalinatas.
— Veo que han llegado tus amigos…a la fiesta— dijo Fobos, muy serio. Cástor mira de reojo los recién llegados y resultan ser Leonardo de Cáncer y su hermano gemelo, Polideuco de Géminis.
— Yo me ocupo de él, hermano— dijo Cástor volviendo la vista hacia Fobos. Meleagro se levanta del suelo, muy herido y Cástor extiende la mano y lo fulmina. Fobos no se quedó sorprendido.
— Yo sólo busco derrotarte a ti, Fobos. Tú has asesinado a un caballero de Atenea; Elnath de Tauro— dijo Cástor de Altar señalándolo con el dedo. — ¿Estarás a la altura o serás uno mas derrotado tan fácilmente?

Fobos sonrió.
— Tu arrogancia…será tu fin, caballero de plata— exclama Fobos, quitándose la capa blanca que tenia puesta, revelando su armadura escarlata y colocándose el casco que ocultaba su rostro y dejaba al descubierto sus ojos grises, tornándose un rojo sangre.
Polideuco estaba preocupado por el exceso de confianza de su hermano gemelo.
Fobos extendió los brazos y acumula todo el cosmos, rodeándose de un aura rojo.
— ¡Puño del miedo!— Fobos extendió un puño donde una energía cósmica se dispara en forma cónica. Cástor esquiva.
— ¡Explosión Galáctica!— Cástor estalla su cosmos arrasando la mitad del coliseo. El ataque no resultó efectivo contra Fobos.
— ¡Sombras tenebrosas!— Cástor no pudo escapar. Recibe de lleno el ataque, cayendo de cabeza al suelo. Se levanta y se limpia el polvo.

Fobos extiende un dedo y Cástor se lanza al ataque.
— ¡Espérate, Cástor!— gritó Polideuco pero su hermano no lo escuchó. Con el puño extendido, el caballero de plata iba a embestir a Fobos y una luz morada sale disparada hacia la frente de Cástor de Altar y cae al suelo.
— Miedo— susurró Fobos acercándose a Cástor de Altar, arrodillado y con la mirada perdida. El santo de Atena empezó a temblar.
— Ahora…es cuando tienes pesadillas— susurró Fobos, esbozando una sonrisa maléfica, oculta bajo una máscara. Cástor gritó, agarrándose la cabeza.
— Hasta acá llegó el espectáculo— exclama Leonardo de Cáncer, dando un salto y al caer a la arena, levantó la mano.
— ¡Ondas Infernales!

Fobos chasca los dedos y desaparece. El ataque del caballero dorado choca contra las escalinatas, haciéndola estallar. Fobos reaparece a su costado, con una esfera púrpura en las manos. Y no pudo evitar el ataque y Leonardo es lanzado contra las escalinatas, hundiéndose en las piedras.
El ataque sufrido por Cástor sólo fue momentáneo, se levantó y miró con furia a Fobos.
— ¡Ya te mataré de inmediato!

Fobos lo mira y se quita el casco, lanzándolo a una esquina.
— Quiero que veas mi cara mientras mueres, sucio caballero de Atenea. Polideuco de Géminis bajó las escalinatas.
— ¡Sombras Tenebrosas!— gritó Fobos y Cástor llegó justo para propinarle un puñetazo en la cara de Fobos. Se tambaleó y le devuelve el golpe.

Cástor avanzó rápidamente hacia Fobos, que se queda inmóvil y lentamente extiende el dedo, saliendo la luz morada y nuevamente Cástor es envuelto en una visión de pesadillas y temores.
— ¡No!— Cástor se agarra la cabeza y Polideuco corre para socorrer a su hermano y Fobos no pierde el tiempo. Le agarra del cuello y apoya una mano en su pecho y una explosión del cosmos, atraviesa el pecho del caballero de plata. El cuerpo de Cástor de Altar se eleva por los aires y Polideuco se detiene y ve como si fuese en cámara lenta, el cuerpo inerte de su hermano va cayendo al suelo, en un estrépito, levantado el polvo de la arena.

Inmóvil, como si el tiempo se hubiese detenido, Polideuco ve el cuerpo de su hermano, inerte.
— No…no…no— el corazón del santo de Géminis empieza a latir a mil por hora, se acerca al cuerpo de su hermano gemelo y coloca su cabeza en su regazo.— Cástor…no…levántate, hermano.

No tuvo respuesta, el pecho abierto donde brotaba la sangre, los ojos cerrados y el rostro pálido. No podía creerlo, no quería creerlo pero la verdad caía como una baldosa en su corazón.
— ¡No!— gritó Polideuco de Géminis, empujó el cuerpo inerte de su gemelo contra su pecho— ¡Vuelve, Cástor! Por favor— Cerró los ojos y lagrimas empezaron a correr por sus mejillas.
— No te lamentes tanto, caballero dorado de Géminis. Te unirás a él lo más pronto posible— exclamó Fobos, mirando al santo de oro entre el odio y el deleite de la situación que estaba viendo.

Polideuco abre los ojos y mira con odio a Fobos. Se levanta y con el cuerpo de su gemelo en sus brazos, lo lleva a una escalinata donde lo deja.
— Lo vas a pagar, Fobos. ¡Vengaré la vida de mi hermano!— gritó Polideuco, aumentando su cosmos, la aura dorada empezó a rodear al caballero dorado de la tercera casa del Santuario. Leonardo de Cáncer recién se despertaba del golpe que recibió.

Fobos extendió los brazos pero Polideuco no esperó.
— ¡Explosión de Galaxias!
Fobos intentó detener el ataque de Polideuco pero la intensidad y la fuerza empleada, no pudo hacerlo. Recibe el ataque de Polideuco, dejándolo muy débil.

Cae al suelo, con la mitad de su armadura destrozada. Polideuco se acerca a él y lo levanta y lo golpea con una patada certera que lo lanza varios metros.
Fobos se levanta y extiende un dedo, maltrecho y con rabia.
— No vas hacerme ese truco barato— dijo Polideuco ásperamente— ¡Satán Imperial!
Fobos se quedó inmóvil, con la mirada perdida y la boca entre abierta.
— Ahora veamos…—dijo Polideuco caminando lentamente hasta acercarse a Fobos— Quiero que busques a Ares…y lo mates— dijo Polideuco pero Fobos empezó a crujir los dientes, resistiéndose al dominio.— ¡Es inútil que te resistas!

Aun asi Fobos no se dejó manipular y Polideuco, decepcionado y con odio, volvió a atacarlo.
— ¡Otra Dimensión!

Y Fobos desapareció. Todo acabó. Polideuco agachó la cabeza. Leonardo de Cancer se levantó y dirigió la mirada hacia donde estaba el cuerpo de Cástor de Altar. Se acercó a su compañero dorado.
— Lo siento mucho, Polideuco— dijo el caballero dorado.
Polideuco de Géminis se dio la vuelta y se dirigió donde estaba su hermano. Lo levantó y miró por el rabillo del ojo a su compañero dorado.
— Te puedes retirar, Leonardo. Regresa al combate.
— No voy a abandonar a mi compañero de armas…en un momento de dolor.

Polideuco volvió la mirada hacia el horizonte.
— Gracias…por acompañarme— musitó y avanza hacia un lugar donde enterrar a su gemelo, seguido de Leonardo de Cáncer.