Hola! Aquí estoy de nuevo con el capítulo 11. Espero que os guste.


**********

- Por favor, Tasha, es por nuestro bien, por nuestro mundo, por mí.

Cierro los ojos, y cuando me quiero dar cuenta estoy lanzando la maldición que significa la locura definitiva del muggle. Y puede que la mía propia también.

Al segundo siguiente, estoy en Hogsmade rodeada por los fuertes brazos de mi novio mientras mi cuerpo se convulsiona, no derramo lágrimas, pero eso sería mejor que el estado en el que me encuentro.

- Ya pasó, Tasha - me susurra Theo besándome el pelo y acariciándomelo con manos sedantes - Ya está, cielo. Tranquila.

- Yo he…, he…, ¿qué he hecho, Theo?

- Tranquila, has hecho lo que debías, has protegido al mundo mágico - me consuela. - Se lo hubiese contado a la prensa, puede que no le hubiesen creído, pero el rumor estaría ahí, y tarde o temprano se descubriría, nos descubriría. Y habría, nunca mejor dicho, una caza de brujas.

- Pero…

- Pero nada, Tasha, tranquila. Ya ha terminado todo, y te has portado muy bien. - Theo me coge la cara con ambas manos obligándome a mirarle a los ojos - ¿Quieres que durmamos juntos, o estás bien para volver al colegio?

- No, no, no me dejes sola - le digo aferrándome a sus brazos.

- Está bien, está bien, tranquila - Me besa de nuevo el pelo, y rodea con su brazo mi cintura, cargando con gran parte de mi peso. - Vamos a la posada, cogeremos una habitación.

El dormitorio es pequeño, pero elegante. La cama, entre dos mesas auxiliares, es de metal negro, cubierta por un edredón a rayas verde y amarillo dándole un toque de luz a la habitación. Hay una alfombra negra con dos medios círculos en los extremos, uno de cada color del edredón. Pero en este momento no me fijo en la estancia, estoy temblando de frío, Theo se quita su chaqueta y me cubre con ella. Me obliga a sentarme en la cama y se arrodilla para quitarme los zapatos, me arrastra hasta el cabecero y hace que me tumbe. Él también se descalza antes de tumbarse a mi lado y abrazarme.

Me siento sucia, despreciable. Y pese a merecérmelo, no quiero sentirme así, como ya debéis saber, soy una persona esencialmente egoísta. Me giro, y beso a Theo en los labios. Él es el único, lo único que puede reconfortarme en este momento. Nos miramos a los ojos durante un rato, mientras no deja de abrazarme, ya no tengo tanto frío. Le beso de nuevo, esta vez con más profundidad.

- Hazme el amor, Theo, hazme olvidar lo que ha pasado, quiero recordar esta noche por otra cosa, necesito recordarte a ti - le digo. En este momento no lo sé, pero en un futuro no muy lejano, recordaría esta noche por otra cosa que no tendrá nada que ver con lo que siento ahora mismo.

Me mira con intensidad unos minutos antes de besarme y colocarse sobre mí teniendo cuidado de no apoyar su peso sobre mí. Me besa con ternura y yo le respondo de la misma manera. Hace que me incorpore para poder quitarme su chaqueta, desabrocha con lentitud la cremallera de mi vestido, y yo levanto los brazos para que pueda sacármelo. Mientras me lo sube en dirección a la cabeza, me desliza un dedo por la cintura delineando mi cuerpo. Me estremezco y me apresuro a desabrochar los botones de su camisa, pero mis dedos están temblorosos por la excitación que me recorre cuando él muerde el lóbulo de mi oreja, provocando que lo que ha comenzado como algo tierno, se convierta en una noche de sexo desenfrenado.

*********

- Tasha - la voz de Theo se filtra con dificultad en mis sueños - Tasha despierta, tienes que volver al colegio.

- Grrrr - gruño y escucho la risilla de Theo. - Un ratito más - me acurruco contra él, pero me tenso al recordar lo ocurrido la noche anterior - No ha sido una pesadilla, ¿verdad?

- ¿A qué te refieres? - pregunta extrañado.

- Lo del muggle - contesto alzando los ojos para encontrarme con los suyos.

- No, no fue una pesadilla - responde besándome la frente antes de alejarse - Y tampoco será un sueño tu castigo si se enteran de que has pasado la noche fuera del colegio.

- Pero es sábado, hoy no madruga nadie - protesto.

- Tu tampoco has madrugado - dice mirándome mientras se pone los pantalones. Yo me incorporo sujetándome la sábana sobre el pecho - Es casi la hora de comer.

- Mierda - exclamo levantándome de un salto - ¿Y cómo voy a entrar con estas pintas?

- Transfórmalo - propone con un encogimiento de hombros.

- Buena idea - accedo, y lo que hace un segundo era un vestido negro, ahora es un pantalón y un jersey del mismo color.

- Me asombra lo listo que soy - dice. Yo le miro alzando una ceja.

- ¿Y no te sorprende tu modestia? - le pregunto.

- ¿Mi qué?…¡Ay! - se queja cuando le lanzo la almohada. - Te has pasado, Natasha Greengrass. - pronuncia mi nombre con un orgullo que nunca había escuchado, antes de tirarse sobre la cama y agarrarme del brazo arrastrándome con él y haciéndome cosquillas.

- Vale, lo siento - digo cuando consigo reunir aire para respirar entre carcajadas - Para, por favor.

- ¿Estás bien? - me pregunta recostándose a mi lado. Yo asiento con la cabeza tras sopesarlo unos segundos - Ayer fuiste muy fuerte - dice acariciándome la cara - Estoy orgulloso de ti, Tasha.

*********

Consigo llegar a mi habitación sin contratiempos, en la Sala Común no hay nadie, deben de estar todos en el comedor, pienso en bajar, pero cambio de opinión, tengo el estómago algo revuelto. Además, no puedo mirar a mis amigos a la cara, todavía no. Me desnudo para darme una ducha y que la ropa que llevo puesta vuelva a ser el vestido que era.

No me arrepiento de lo que hice, preferiría no haberlo hecho, por supuesto, pero si la situación se repitiese haría lo mismo. No podía dejar que nos descubriesen, debéis entenderlo, hubiese sido el fin de mi mundo. Un mundo dividido, pero mi mundo al fin y al cabo.

Tras salir de la ducha, me visto, cojo un libro, y bajo a la Sala Común para sentarme en el sillón grande aprovechando que está vacía, y leer un rato. Pero la tranquilidad no me dura mucho, ya que el retrato de la Señora Gorda se abre dejando paso a Sirius.

- Hola - me saluda sorprendiéndome, estaba segura de que subiría directamente a la habitación ignorando mi presencia, como acostumbra a hacer.

- Hola - contesto elevando una ceja.

- Ayer saliste, ¿no?

- Ajá - afirmo pasando una hoja del libro con la esperanza de que se de por aludido y me deje en paz.

- ¿Lo pasaste bien?

Me incorporo, cerrando el libro sobre mis piernas y le miro a los ojos confiando en que él no note que escondo algo en los míos.

- ¿Por qué me preguntas algo que ambos sabemos que no te importa lo más mínimo?

- No me gusta perder el tiempo, Tash - contesta - Si no me importase, no te lo preguntaría.

- De acuerdo - contesto recostándome de nuevo - Fue una noche única - vuelvo a abrir el libro - Ya puedes volver a tus asuntos.

- Me interesa este asunto - insiste quitándome el libro de entre las manos - Así que dime, ¿dónde fuiste, y con quién?

- ¿Y por qué te interesa tanto mi vida, de repente? - pregunto inclinándome para recuperar mi libro.

- Porque cuando alguien que no soy yo, proclama que mi hermano es un imbécil, me interesa saber los detalles.

¡Esto es el colmo! Y luego tienen el valor de ofenderse cuando se les dice que se parecen. ¡Si son iguales!

- Pues si eso es lo que te interesa, ayer no salí con tu hermano - contesto levantándome. No me va a dejar en paz, así que me largo. Blake estará en los jardines - Que te aproveche la información, me voy.

- Lily está estudiando con James, y Beth se ha ido a hacer guarradas con Samuels, así que si no quieres hacer de candelabro, es mejor que te quedes aquí hablando conmigo.

- No tengo intención de hacer ninguna de esas dos cosas, Black - respondo abriendo el retrato - He quedado con Blake.

Le oigo resoplar antes de que se cierre el cuadro.

Como suponía, Blake está en los jardines en un círculo de gente. Al verme sonríe y se echa hacia atrás para hacerme un hueco a su lado.

- Nos estamos haciendo tatuajes - me explica señalando a una Ravenclaw que está sentada el dentro del círculo con el hombro al aire, mientras Davis, el hermanastro de Beth, dibuja lo que parece un águila con su varita sobre él. - ¿Te apuntas?

- ¿Por qué no? - contesto encogiéndome de hombros. - ¿Y qué me hago?

- Yo me he hecho un tigre blanco en la nuca - responde apartándose la melena rubia de dicha zona para que pueda verlo. - ¿Te gusta?

- Está chulo - contesto, no está mal, pero yo me lo hubiese hecho en otro sitio.

- Knowles, tu vas detrás de Natasha - ordena mi amiga a un chico de quinto, que asiente con la cabeza obediente. Nadie se opone nunca a los deseos de los ojos grises de Blake - ¿Qué hiciste ayer?

Por un momento me planteo si contarle lo que hice. No dudo que apoyaría mi decisión, pero prefiero guardar el secreto.

- Salí con Theo - contesto con una sonrisa.

- Y lo pasaste bien, ¡eh! - dice con una sonrisa pícara.

- No estuvo mal, no - contesto respondiendo a su sonrisa.

- ¡Siguiente! - exclama Davis, me adelanto hacia él - ¿Qué y dónde?

- Un escorpión - contesto levantándome la camiseta y tumbándome bocabajo en la hierba - En el medio, justo donde empieza el pantalón.

- Mola - dice antes de ponerse manos a la obra.

Joder, pensaba que no dolía. Me retuerzo para ver el resultado en el reflejo de una ventana. Me sangra un poco, pero Blake me ha dicho que es normal.

- Me gusta - aprueba mi amiga - ¿Por qué un escorpión?

- Me gustan los escorpiones, son orgullosos, y valientes, y venenosos - respondo riendo - ¿Sabes lo que hacen cuando están rodeados de fuego?

- No

- Se pican así mismos hasta morir - contesto.

- ¿Y por eso son orgullosos, valientes y venenosos? - me pregunta alzando las cejas.

- Prefieren sacrificarse ellos mismos, antes que dejar que otra cosa acabe con ellos - contesto encogiendo un hombro - Y hace falta valor para matarte a ti mismo.

- Como tú digas, Nat - dice riéndose de mi explicación. Me estoy acostumbrando a que me llamen Nat, ella siempre lo ha hecho, y en mi casa solían hacerlo, así que ya no me molesta tanto. - He quedado con mi hermana para estudiar un rato, ¿vienes?

- No estaría mal, para variar - contesto - Voy a por mis cosas, nos vemos en la biblioteca.

- De acuerdo.

***********

3 Marzo de 1980

No sé qué me ocurre últimamente, pero tengo hambre constantemente, y no paro de comer, me estoy poniendo como una vaca, y encima la mayoría de lo que como me sienta fatal. Hoy he vomitado el desayuno, tengo que dejar de darme estos empachos si no quiero pasarme el día vomitando.

- ¿Estás bien, Tasha? - me pregunta Lily preocupada en la puerta del baño.

- Sal de aquí Lils - ordeno, sé que le sienta mal oler el vómito, y lo que nos faltaba ahora es que ella también se pusiese a devolver. - Estoy bien.

Me levanto y me dirijo al lavabo a mojarme la cara con agua fría y me lavo los dientes. Qué asco, odio el sabor amargo que deja en la boca el vómito.

- No has abierto la carta - observa mi amiga.

- Iba a hacerlo ahora - contesto secándome la cara con una toalla - Es de mi madre, no creo que sea importante.

Salgo del baño y cojo el sobre sellado con el escudo de armas de los Greengrass. Siempre he pensado que eso de poner los escudos familiares con cera en las cartas, está pasado de moda, pero mis padres siguen haciéndolo. En realidad lo hacen la mayoría de familias sangre limpia. Yo no creo que siga esa tradición. Leo la carta y la dejo de nuevo sobre el escritorio.

- ¿Ocurre algo? - me pregunta.

- No, solo me recuerda que el viernes tengo que salir del colegio para ir al médico. - la informo.

- ¿A San Mungo?

- ¡No! - exclamo haciendo una mueca de desagrado, que me esfuerzo en suavizar al ver la cara de desconcierto de Lily - A St. Clean.

- ¿St. Clean? - pregunta extrañada.

- San Mungo digamos que es una institución… ¿cómo lo llamáis vosotros?… pública - contesto.

- ¿Nosotros? Nosotros ¿Quiénes, Natasha?

La miro y lanzo un suspiro. No me apetece discutir con ella otra vez. Últimamente nos pasamos el día riñendo.

- Ya me entiendes.

- ¿Los muggles? - insiste, yo mantengo su mirada con expresión de hastío - Hay veces que no te reconozco Tasha, cada día eres más racista. Y todo esto es por tus amistades.

- Tú eres mi amiga - replico - ¿Insinúas que eres una mala influencia para mí, o que no eres mi amiga?

Se me queda mirando hasta que suspira.

- Vale, tu ganas. - responde sonriendo - Odio cuando consigues darle la vuelta a lo que digo y me dejas sin argumentos. Pero aún así… ¿St. Clean?

Elevo las palmas frente a ella, como cuando los policías de las películas muggles ordenan a un detenido levantar las manos.

- Yo no le puse el nombre - replico sonriendo.

- Está bien - se rinde - ¿Con Nott, todo bien?

- ¿Con Theo? Si, todo perfecto - Contesto - ¿Por?

- No sé, hace mucho que no me hablas de él - responde - Solo quería asegurarme de que no había ningún problema.

- Todo bien.

- Me alegro - dice. Yo la miro elevando las cejas, al ver mi expresión añade: - De que estés bien tú, no de que estés con Nott.

- Ya me parecía - contesto sonriendo. Ya he asumido que Theo y mis amigas no se van a tolerar nunca, y en el fondo, me alegro secretamente. No quiero imaginarme a mi novio y a Lily en la misma habitación… ni las consecuencias que tendría dicho encuentro. - ¿Y tu con el capitán?

Espero que a mí nunca se me ponga esa sonrisa de boba en la cara cuando me pregunten por mi novio.

- Genial, Tasha - responde con los ojos brillantes - No sé cómo he vivido todos estos años sin él.

- Estabas demasiado ocupada odiándole - le digo.

- Una pérdida de tiempo. - concluye con pesar, haciéndome soltar una carcajada.

- ¿Hay peligro de fuego cruzado? - pregunta Beth asomando la cabeza por la puerta entre abierta de la habitación.

- No - contesto - Ya ha pasado.

- Puff, menos mal - Beth entra con una mano en el corazón melodramáticamente - Es demasiado temprano para mí.

- ¿Dónde te has dejado a Samuels? - le pregunta Lily.

- Últimamente no hay quien os separe - digo - Sois peor que estos dos.- añado señalando a Lily.

- ¡Oye!

- Pues no tengo ni idea - contesta Beth dejándose caer en su cama - Ayer discutimos.

- ¡Qué novedad! - exclamo sin poder evitarlo. La mirada que me dirige mi amiga morena deja claro que no está para bromas, lo que significa que esta vez la pelea ha sido seria - ¿Qué ha ocurrido?

- Tu amiguita Roberts - me contesta.

- ¿Blake? ¿Qué ha hecho?

- Qué no ha hecho, querrás decir - me corrige - No le ha metido la lengua, de momento, de modo que supongo que debo sentirme agradecida.

-Blake no haría algo así - la defiendo, aunque no muy convencida, la verdad.

- Lo que tu digas, Tasha, ves lo que quieres ver de la gente.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- He dicho que es muy temprano para discutir otra vez - dice Beth cerrando los ojos. - Pero cada vez que la veo está restregándole las tetas por la cara. ¡Y el muy imbécil se deja!

- ¿Lo has hablado con él? - interviene Lily.

- Sí, y dice que estoy paranoica, y que si él ha conseguido confiar en mí, no entiende cómo yo no en él, cuando su comportamiento ha sido mucho más correcto que el mío. ¡Me llamó puta en mi cara, Lily!

- Tal vez deberías darle el beneficio de la duda - digo arriesgándome a recibir una maldición por parte de mi temperamental amiga - Quiero decir, que si como tu has dicho, es Blake quien le persigue a él, no es culpa suya, ¿no?

- El tema es, Tasha, que él no hace nada por evitarla, y tarde o temprano va a caer - contesta Beth.

- Puedo hablar con ella, si tan preocupada estas - propongo.

- ¿Y qué conseguirías con eso? - pregunta Lily.

- Saber lo que pretende, aunque no creo que quiera nada con él, es solo que le gusta jugar, pero nunca se enreda con nadie. - contesto. Al ver las miradas de estupefacción de mis amigas, sonrío con malicia antes de confesarles una bomba - Blake es virgen.

Silencio. Intercambio de miradas entre ellas. Dos pares de ojos fijos en mí. Y la habitación se inunda de carcajadas.

- ¿Estás bromeando? - consigue preguntar Beth tras recuperar el aliento.

- No, y así piensa seguir hasta que se case.

- ¡Venga ya! - exclama Lily. - Y luego Beth, te metes conmigo.

- Si, creo que te debo una disculpa Lils.

Tras un rato más bromeando, Lily se levanta de golpe sobresaltándonos.

- Llegamos tarde a clase - anuncia antes de salir corriendo tras coger sus libros.

- De todos modos, Tasha, habla con ella, y dile que se aleje de mi novio si no quiere llegar tuerta a su boda - me pide Beth de camino a clase.

- Hablaré con ella, pero creo que me voy a abstener de transmitirle tu mensaje. - contesto sonriendo. Beth pasa su brazo entorno a mis hombros.

- De acuerdo, puedes suavízalo un poco si quieres.

Yo me río pasando mi brazo alrededor de su cintura, lo que la hace mirarme sorprendida porque nunca lo hago, suelo deshacerme de sus abrazos rápidamente. Ya sabéis que no me gusta mucho el contacto físico (sin connotaciones sexuales, claro)… pero esta mañana me he dado cuenta de que las hecho de menos, ya que paso tanto tiempo con mis amigos de Slytherin que me había olvidado de las muestras de afecto de Beth.

**********

- ¡Blake! - exclamo al verla entrar en el Gran Comedor, me levanto de la mesa y me acerco a ella apresuradamente.

- ¡Nat! - me agarra inesperadamente de los antebrazos y me mira con los ojos brillantes de excitación - Tengo que contarte algo.

- ¿Qué pasa? - pregunto preocupada. Ella, sin soltarme el brazo, me arrastra a la mesa de Slytherin y me hace sentarme.

- La semana pasada o la anterior, no me acuerdo, me llegó una carta de mi padre - me dice emocionada - Diciendo que me estaban fraguando un compromiso.

- ¿Por qué? - pregunto indignada, confundiendo la agitación de mi amiga - Lo siento, Blake, ya se nos ocurrirá algo para evitarlo.

- ¿Pero qué dices, Nat? - me interrumpe - ¡Es genial!

- ¿Cómo? - pregunto confundida. - ¿No te molesta que ellos elijan por ti?

- Les hice una lista el año pasado con varios nombres, ellos han elegido al más conveniente de los que yo seleccioné. - me explica. Yo me quedo a cuadros - Nat, sabes que el matrimonio no se rige por el amor, sino por conveniencia. Los matrimonios por amor fracasan, los de conveniencia no. Y de lo segundo, se puede dar paso a lo primero, pero al contrario no. A mí me da igual quien se convierta en mi esposo, siempre y cuando nuestros hijos sean guapos, por supuesto - dice riéndose. Yo decido pasar del tema, no vamos a llegar a ningún acuerdo, no voy a negar que le encuentro sentido a lo que dice, pero yo no consentiría que eligiesen por mí a alguien con quien voy a pasar el resto de mi vida.

- Les hiciste una lista, de acuerdo - repito - Y hace dos semanas comenzaron a negociar con la familia de uno de ellos, que por lo que veo te agrada, ¿no? - Ella asiente con la cabeza, contenta - ¿Y?

- ¡Y los Samuels han aceptado! - exclama en voz baja.

- ¿Qué? - La sangra acaba de abandonar mi rostro. No puede ser, esto no puede estar pasando. Beth les va a matar a los dos. O igual mata al mensajero, es decir, a mí.

Me giro para buscar a mi amiga con la mirada, y la encuentro hablando con Jorge, el futuro marido de Blake, junto a las puertas del Gran Comedor. Vuelvo a mirar a Blake que no deja de mirarme sonriente. Debería felicitarla, pero… a Beth no le va a hacer muy feliz la noticia.

"No dejes que tus emociones interfieran nunca en la etiqueta, ni en tus buenos modales" Escucho la voz de mi padre citando la frase que me ha repetido millones de veces durante toda mi vida. Suspiro, y me obligo a forzar una sonrisa.

- Felicidades, Blake - digo antes de verme envuelta por los brazos de mi rubia amiga. Se me corta la respiración por la sorpresa, y le doy unas palmaditas en la espalda. - Espero que me reserves un buen lugar en la …

¡PLAF!

Me interrumpo al escuchar una sonora bofetada que consigue silenciar el comedor, y me giro en dirección a la puerta, donde Beth mira con profundo odio a Samuels, antes de fijar su mirada en Blake, en nuestros brazos entrelazados, y por lo tanto, finalmente, en mí. Con los ojos dilatados de la impresión creo ver una marca roja en la mejilla de Jorge, y a Beth desaparecer del comedor. Miro a Lily, que dirige sus ojos a mí, culpabilizándome, y sale tras los pasos de Beth.

Genial. Vuelvo a mirar a Blake, que camufla su sonrisa triunfal, en una de inocencia. Me levanto y emprendo la búsqueda de mis compañeras de habitación.

- Tú lo sabías, ¿verdad? - dice Beth señalándome cuando pongo un pie en la Sala Común.

- Por supuesto que no - niego ofendida. - Me acabo de enterar. Blake acababa de contármelo cuando has abofeteado a Samuels.

- Te prohíbo que pronuncies esos dos nombres en la misma frase, Natasha - dice Beth con una voz amenazadora que nunca había oído en ella.

- Parad un momento - nos interrumpe Lily - ¿Puede saberse qué narices está pasando?

- ¿No se lo has contado? - le pregunto a Beth, que niega con la cabeza dejando resbalar una lágrima por su pálida mejilla.

- No puedo, díselo tu, no puedo decirlo en voz alta.

Respiro hondo.

- A Blake la han comprometido con Samuels - digo ocultando el regocijo de mi amiga y todo el tema de la lista y el matrimonio.

- ¿Qué? - exclama Lily - ¿Y tú no lo sabías, Tasha? Porque esas cosas no se deciden de un día para otro, deben llevar semanas con ese tema.

- Blake me ha dicho que ayer lo confirmaron, pero que la negociación ha durado dos semanas. - digo.

- Pues no me creo que estando como estás todo el día pegada a su trasero, no supieses nada - dice Beth - Y he visto lo abrazaditas que estabais.

- Te repito que no he sabido nada hasta esta mañana - me defiendo - Y es normal que si está contenta, abrace a quien le ha estado contando la buena noticia.

- ¿Has dicho buena noticia? - Beth se incorpora.

- Para ella - me retracto - A mí no me ha hecho ninguna gracia, hazme caso.

- ¡Faltaría! - exclama Lily abrazando a Beth por la cintura.

Se abre el retrato y entran los chicos, Peter incluido, y se acercan a Beth.

- Natasha, te busca el director - me informa Potter.

- ¿A mí, por qué? - pregunto.

- Creo que Malfoy está aquí - contesta pronunciando el apellido de mi primo con desagrado. Yo le miro mal.

- Si necesitas algo, ya sabes… - le digo a Beth acercándome a besar su mejilla, pero me aparta la cara. - ¡Fantástico!

Me giro, y furiosa salgo por la puerta para dirigirme al despacho de Dumbledore. ¿Puede saberse qué culpa tengo yo de que Blake y Samuels vayan a casarse?

Estoy hasta las narices de que Beth y Lily critiquen todo lo que hago, y me culpen hasta de respirar. Tengo todo el derecho del mundo a tener los amigos que me de la gana, ¿o no? Ellas tienen sus amiguitos traidores a la sangre, y yo no las juzgo por ello. No entiendo por qué tienen el valor de decirme , como esta misma mañana, que cada día soy más racista, cuando ellas lo son mucho más respecto a mis amigos, y ni siquiera se molestan en disimularlo.

Respiro hondo antes de decirle la contraseña a la gárgola del despacho del director, tratando de calmarme.

- ¿Quería verme? - le pregunto a Dumbledore, sentado tras su escritorio.

- Yo no - contesta el anciano sonriéndome - Me alegro de verla, pero su primo tenía más interés que yo en hacerlo.

- Lucius, ¿qué haces aquí? - le pregunto a mi primo, de pie frente a la chimenea.

- Tu madre me ha dicho que mañana te acompañe para que no se te olvide. - contesta.

- ¡Joder, qué pesada! Que no se me va a olvidar, coño - exclamo, parece que no me he calmado mucho. Unas tosecillas del director llaman mi atención, haciéndome sonrojar - Lo siento, señor - me disculpo.

- Parece algo alterada, señorita Greengrass - advierte Dumbledore - ¿Quiere un caramelo?

- No, gracias - contesto - Estoy bien.

- De acuerdo - dice el director ojeando de nuevo sus papeles - En la sala de arriba pueden hablar con tranquilidad.

- Gracias, Albus - dice mi primo - Y disculpe el vocabulario de mi prima.

- No hay problema - responde dirigiéndome una sonrisa - Yo también fui joven.

Lucius me cede el paso a la sala que se encuentra sobre el despacho del director, con unos sillones y una pequeña mesa auxiliar donde hay una tetera humeante con dos tazas junto a ella.

- ¿Puede saberse qué mosca te ha picado para hablarme así delante del director? - me pregunta mi primo furioso.

- Perdona, estoy algo nerviosa - digo sirviendo el té.

- ¿Por qué?

- He discutido.

- ¿Con quién? - insiste.

- Con unas amigas - ni loca le pienso decir con quién. Así que cambio de tema - ¿Sabías que Blake Roberts y Jorge Samuels están comprometidos?

- Sí, algo he oído - contesta - Y también me han contado lo que hiciste la noche que salimos por el Londres Muggle.

- Quedamos en que no se lo diría a nadie - respondo con frialdad.

- Bueno, se ha resistido mucho a contármelo - dice Lucius - Me ha costado mucho hacer que confesara. Y a sido Rich, no Theo.

- ¿Debería felicitarte? - le pregunto. No estoy de humor para aguantarle.

- Al contrario, Tasha, debería felicitarte yo a ti. - Abro los ojos de la sorpresa - No me mires así, hiciste lo que tenías que hacer, y por lo que me ha contado Rich, lo hiciste muy bien para ser la primera vez que lanzabas un cruciatus. Estamos orgullosos de ti.

*********

St. Clean no tiene nada que ver con San Mungo, siempre atestado de gente. En esta clínica no tienes que esperar, para eso se paga. Por lo tanto, nada más llegar me hacen entrar a la consulta acompañada por mi primo.

- Señorita Greengrass, señor Malfoy - dice la sanadora estrechandonos la mano - Me alegro de verles. ¿Cómo te encuentras, Natasha?

- Sana como un roble - contesto. La sanadora sonríe.

- Eso ahora lo comprobaremos - dice - Pasa tras el biombo y quitate la ropa, puedes quedarte con las prendas interiores.

Hago lo que me ordena y a los pocos minutos me acompaña

***************************************************************

Hogwarts, despacho de Dumbledore

James Potter, Lily Evans, Sirius Black, Remus Lupin, Peter Pettigrew, y Elisabeth Davis, están en el despacho del director del colegio, mientras su amiga Natasha Greengrass se encuentra en una consulta de St. Clean. Albus Dumbledore, sentado tras su escritorio, mira a sus alumnos veteranos con sus ojos azules, con esa mirada suya a través de la cual los chicos tienen la impresión de que les está escaneando con rayos X. Ellos le devuelven la mirada con seriedad, Lily aprieta la mano de James como única señal de nerviosismo ; y él le devuelve el apretón apoyándola.

- ¿Están todos seguros? - pregunta el director pasando sus ojos por cada uno de ellos, deteniéndose un segundo más en Peter Pettigrew, sudoroso y jugando nerviosamente con los pliegues de su túnica - Es peligroso, os lo propuse por que creo en vosotros, en vuestra honestidad, vuestro valor, vuestras ideas, y, sobre todo, creo en vuestra lealtad. Pero si pensáis que es pronto para involucraros en algo de esta envergadura, decirlo ahora, antes de que no haya vuelta atrás.

- Estamos con usted director, lo hemos estado hablando - comienza Lily.

- Confío en que nadie sepa de lo que han estado hablando - la interrumpe Dumbledore - Les recuerdo que en estos tiempos no se puede confiar en nadie. A veces ni siquiera en quienes creemos nuestros amigos.

- Lo sabemos profesor - dice Sirius - Nos hemos asegurado de no hablar de ello en público.

- ¿Y tampoco lo han hablado con nadie? - pregunta el director fijando su penetrante mirada en Lily, y después en Beth, que le devuelven la mirada con el ceño fruncido en el caso de la segunda; y tristeza en el de la primera.

- No, señor - contesta Lily - Pero no entendemos por qué no se lo podemos decir a Natasha, es nuestra amiga de toda la vida, la conocemos, y le aseguro que podemos confiar en ella.

- No pongo en duda que sea vuestra amiga, señorita Evans, y que pueda confiar en que ella le ayude con sus problemas - Dumbledore hace una pausa para mirarla por encima de sus gafas de media luna - Pero, ¿está segura de que la conoce?

Lily guarda silencio, bajando la mirada. Y James la rodea con un brazo, protector, apoyándola, consolándola.

- Estamos listos, profesor - anuncia Sirius Black.

*****************************************************************

St. Clean, consulta de la sanadora Waldorf.

Odio estas estúpidas revisiones, con las auxiliares de la sanadora pasando las varitas sobre mi cuerpo, y además es asqueroso, me han lanzado un hechizo para verme por dentro, y puedo verme la sangre correr por mis venas aunque evito mirarla, alcanzo a ver mi intestino, y todos los órganos, incluso los quistes que tengo en los ovarios. Es repugnante, así que tengo los ojos cerrados, al hacerme esta revisión cada seis meses desde que tengo uso de memoria, me tengo muy vista.

- Sanadora Waldorf, puede venir un momento, por favor - la llama una de las auxiliares. - Hay algo que debería ver.

La sanadora se acerca, y yo lucho por no abrir los ojos para ver qué ocurre, tengo el estómago algo débil últimamente, así que no creo que sea capaz de soportar una visión interna de mí. Pero me preocupa eso de que la auxiliar llame a la sanadora de ese modo.

- Mmm - musita Waldorf - Natasha, ¿Cuándo fue la última vez que tuviste el periodo?

- Pues ni me acuerdo - contesto, es cierto, tengo la regla muy irregular - Creo que en Octubre o Noviembre, ya sabes que me viene cuando le da la gana.

- Entre cuatro o cinco meses - repite tomando nota en una tablilla - Bien, ¿y cuando fue la última vez que mantuviste relaciones sexuales?

Abro los ojos por la sorpresa de la pregunta, pero me abstengo de mirar hacia abajo.

- Pues… - lo pienso unos segundos, y me estremezco al recordar el día - A principios de febrero.

- De acuerdo - dice volviendo mi cuerpo a la normalidad - Vístete, y ven a mi despacho.

Hago lo que me ordena, y salgo para reunirme con Lucius en el despacho de la doctora.

- ¿Ocurre algo, doctora? - pregunta mi primo.

- Mmm. ¿Cuántos años tienes ya Natasha? - me pregunta.

- Diecisiete - contesto.

- En ese caso, ¿le importaría esperar fuera, señor Malfoy?

- ¿Por qué? - pregunta mi primo, más rígido de lo habitual.

- Tengo que hablar con su prima unos minutos - contesta la sanadora sin achantarse ante la mirada de Lucius - No tardaremos, por favor.

Mi primo me mira dubitativo, yo me encojo de hombros con indiferencia. Le dirige una mirada muy poco amable a Waldorf, y sale del despacho.

- Bien, Natasha - comienza - He hecho salir al señor Malfoy porque no sabía si querrías compartir esta información con él - Se levanta y rodea su escritorio para sentarse en la silla que antes ocupaba mi primo.

- ¿Qué pasa? - pregunto - Me está asustando.

Me mira compasiva.

- Natasha, estás esperando un hijo.

******************


Y hasta aquí por hoy… Pobre Beth… y qué cabrón Samuels, ¿no? Sabiendo lo que estaba pasando y no decirle nada… ¿Qué os parece Blake? Y los Gryffindors reunidos con Dumbledore, (no lo he aclarado, pero espero que lo hayáis conectado con la Orden del Fénix) que excluye a Natasha.

Y Tasha embarazada…

Hasta la próxima.

Xoxo. Eli.