Capítulo 10: "Sentimientos"
Conforme los días iban pasando las cosas comenzaban a complicarse más, sobre todo para Naruto, el tan solo pensar que en pocos semanas seria la ascensión de Hinata al trono y seguido de ello su compromiso oficial con el tal Hyoshi su furia lo descontrolaba completamente pero ya tenía un plan, algo que había planeado algunos meses atrás, ahora su única esperanza era que funcionara, aunque a él nada lo detendría a pesar de ello.
Mientras que en la floristería de Ino.
— Mamá, voy a salir un rato, ¡debo entregar un encargo!... ¡insisto con que alguna vez deberías contratar a alguien para que haga las entregas, eh!— exclamó molesta mientras tomaba el pedido de flores. —"La persona que escogió estas flores, ha de tener un buen gusto…"— sonrió tiernamente, refiriéndose a que eran sus flores favoritas — Mejor me apresuro allá afuera está comenzando a hacer bastante frio por él invierno.
— ¡Bien hija! — respondió la madre de Ino desde lo lejos, como siempre lo hacía, respuesta a la que molestó a Ino inmediatamente porque sabía que su madre no le daba mayor importancia, solo quería mantener a su hija trabajando junto a ella junto por más tiempo.
Gruñó Ino mientras salía de la floristería rumbo a la dirección encomendada, ya no era una niña para nada, había cambiado, ahora dejaba su largo y rubio cabello suelto y sus rasgos de mujer no le quedaban nada mal, sus vestimentas eran un top color morado a lo igual que una falda larga dejaban resaltar su delgado abdomen, los años le había caído muy bien, todos los hombres de Konoha la cortejaban, pero ella jamás daba señal de interés, por más atractivos y "perfectos "que fuesen, ella tenía a alguien en su corazón desde hace un buen tiempo.
Observó venir a lo que sería un animal a toda velocidad, lo cual la atemorizó por unos segundos ya que dicha criatura venía hacia su dirección.
— ¿Q-que es eso?, si no me muevo va… ¡a atacarme! — resoplaba nerviosa al mismo tiempo que decidió echarse a un lado para no ser atacada por el animal que comenzaba a divisarse cada vez más
— ¿Qué?, e-es… ¿un lobo? — susurró entre dientes y de repente saltó sin control recordando que le temía a esas criaturas misteriosas. — ¡Sh!, Shh!, ¡vete animal! — decía alertada la rubia pero al contrario aquel lobo continuaba acercándose a ella aún más. — ¡Oye!, ya ve-ve…te… —tartamudeó la Yamanaka al darse cuenta al fin que el animal poseía atado a su cuello un pergamino bastante curioso. Ino lo pensó por unos segundos antes de decidir si debía tomarlo, pero tomó valor, un Shinobi jamás debe dejarse llevar por el miedo y menos en estas situaciones;
Tomó a la pequeña criatura, acarició su pelaje, era muy suave; y desató el pergamino.
— "Hola Ino, lamento haberme comportado todo este tiempo como un tonto delante de ti, quisiera compensarlo de algún modo… así que te espero… esta vez en la vereda junto al rio, al atardecer, tengo algo importante que deberías saber. Atte Sai" — ¿Sai? — Pronunció en modo de pregunta — Vaya… …Qué es lo que querrá decirme Sai?, Siempre termina tomándome por sorpresa — rió, quizá ya era momento de aclarar dudas — ¡Oh por Kami! ¿¡Pero Qué hago aquí!? ¡Debo apresurarme, no estoy lista! — Dijo totalmente alterada y corrió de vuelta a su casa con flores en mano, desde luego olvidó entregarlas.
— Escucha Chōji, espero que no te moleste que no vaya contigo a cenar hoy, estaré algo ocupado. Una misión me espera. — decía Shikamaru a su amigo. El Nara indudablemente había crecido mucho y desde luego madurado, aunque seguía siendo el mismo vago y obstinante de la aldea, su físico no había sido un gran cambio notable, pero aun así tenía niñas derritiéndose por él, claro que no tanto como Naruto, pero el pelinegro no le daba mucha importancia porque todas eran algo "fastidiosas" para él, e inclusive él tenía a su "problemática" a quién no se molestó en hablarle en todo el tiempo transcurrido.
— ¿Dices que una misión Shikamaru? — se preguntó entrañado Chōji, quién ya no era para nada aquél niño desvivido por las papás y carnes de cerdo, era aún más que eso, su apetito voraz continuaba delatándolo, su masa muscular había aumentado notablemente, pero ya era un hombre, lucían diferente sus rasgos, su traje actual era un camisón rojo cubierto por una armadura muy parecido a la de hace dos años atrás con él tradicional símbolo en su pecho y unos pantalones grisáceos.
— Si, ¿algún problema? — respondió el pelinegro con la expresión seria.
— Eh, ¡no, no!, para nada… no te preocupes, invitaré a Karui para que me acompañe — dijo en tono relajado.
— Vaya… así que, una buena compañía te espera… — dijo pícaramente el Nara con una sonrisa de medio lado que no se la quitaba nadie.
— ¿De qué hablas?, no es nada de lo que tu complicado cerebro piensa. — Dijo Chōji es defensa a el comentario de su compañero.
— Sí, si como digas… cuídate, puede que no regrese en unos cuantos días...
— Eh, bien como digas. ¿Ya le avisaste a Ino?.
— Por supuesto… Aunque ella no podrá cenar esta noche con nosotros tampoco, dijo algo sobre un atardecer o algo, no entiendo a las mujeres — dijo en tono de fastidio y sonrió de medio lado nuevamente, Y prosiguió a marcharse del lugar. A juzgar por su expresión "ese tenía algo muy importante que hacer", era algo más allá de eso.
Por otro lado Naruto acomodaba su mediano apartamento, era día de limpieza extrema, porque luego de que su relación con Hinata se convirtió en algo muy confuso, jamás se atrevía a limpiarlo por culpa de su depresión, y ya que algo comenzaba a oler mal, se decidió a limpiarlo y en un rato a hacer las compras de alimento, pero hoy se sentía completamente animado, era capaz de cualquier cosa y era para rato porque no dejaría que nada más lo volviese a detener.
— ¡Hinata-chan!, te juro después de esto que pienso hacer, no volveré a tenerte más nunca alejada de mí — sonrió con aquella típica sonrisa zorruna, tenía un grandioso plan.
Mientras en la Aldea de la Arena.
— ¿Hace cuánto que se fue nuestra hermana? — preguntó Kankuro a su peli rojo hermano.
Gaara quien estaba sentado en la silla de su escritorio suspiró — No te preocupes Kankuro, Temari fue a una misión a la aldea de la Hoja, Tsunade necesitaba entregar unos papeles y pergaminos pero insistió que enviara a algún ninja de mi aldea ya que no tiene ninjas disponibles para la misión.
— Uhm.. Es bastante raro… no será que nuestra tonta hermana irá detrás de ese tonto de Shikamaru… ya sabes…
— ¿De qué hablas, Kankuro? — preguntó curioso. Atemorizaba un poco, pero era todo un hombre joven adulto, su melana no era ya tan alborotada como la de amigo Naruto, lucía un traje vinotinto. Murmuraban que salía con Matsuri, pero no era la imagen que un Kazekage debía dar, así que eran solo "rumores".
— ¿ah?, ¿Qué?... Quiero decir… ash olvídalo… no tengo nada que hacer, por eso digo estupideces — excusó Kankuro tratando de no continuar embarrándola.
— Ju… como digas…
— ¡A-adiós! — Se despidió el peli castaño algo nervioso — "¿Qué es lo que habrá ido a hacer Temari allá? — Pensó con la mirada fulminante. Kankuro era él mismo tipo de siempre, el no confiado, el que aconsejaba a Gaara aunque muchas veces este no tomaba sus sugerencias, el que por ser el hermano mayor cuidaba de sus dos hermanos, pero se sentía algo abandonado, todos comenzaban a hacer sus vidas, planeaba comenzar un viaje de conocimiento por el mundo o algo que lo distrajera un poco, quien quitaba y se encontraba con alguna hermosa mujer que le robara el corazón.
En la Mansión Hyuga.
— Hija, ya descansa por hoy, ya estas lista, estoy tan orgulloso de ti. — Dijo Hiashi a su hija mayor mientras se retiraba del área de entrenamiento.
— Si padre. — contestó Hinata cabizbaja. Pero se le ocurrió ir a ver a Naruto.
Ya la Peli azul encaminándose hacía la casa del rubio Uzumaki.
— Ejem — carraspeó una voz intensa conocida para ella. — Señorita Hinata-san, ¿se dirige a algún lugar? — preguntó el sujeto.
— Ehm… sí-i, Hyoshi-san.
— ¿Quiere que la acompañe? — Sonrió insistente el Hyuga
— No… Gracias — contestó lo más amablemente posible que pudo ser, adelantando el paso.
— Ju… Pues no pienso dejarla ir sola — la tomó de un jalón del brazo.
— ¿Que-ué, qué haces? ¡Suéltame! — Ordenó exaltada la ojiperla.
— Irás a ver a ese tonto del Uzumaki, ¿no es así? — Dijo el sujeto con una mirada bastante intimidante.
— ¡No es tu problema!, ¡¿Qué te sucede?! ¡Ya… Suéltame! — Decía desesperada intentando zafarse del Hyuga. Ambos estaban en un lugar bastante lejos de la incertidumbre, por alguna extraña razón.
— ¿Y eso que es?, ¿un regalo para él? — preguntó Hyoshi observando el pequeño paquete que había caído al suelo y que había poseído Hinata en manos segundos atrás.
Hinata miró el paquete asustada.
Mientras con una mano Hyoshi sostenía del brazo a la Hyuga con el otro tomó el paquete, quedó perplejo al ver el contenido de este — ¿Esto es una bufanda?, ¿Qué significa esto?
— ¡Oye tú!, Suéltala en estos mismos instantes o de lo contrario no serás capaz de ver la luz del sol nuevamente! — Dijo la voz de la salvación de la Hyuga.
El sujeto miró con asombro, al Uzumaki.
— ¿Qué te crees?, serás el "prometido" de Hinata, ¡pero a ella no la tratas así! ¡'ttebayo! — Gritó a todo pulmón de la furia soltando todas las bolsas que comida que llevaba en manos.
El sujeto puso expresión de enojo, pero segundos después la cambió completamente, formó una sonrisa falsa entre sus labios — lo lamento, todo esto es un mal entendido, yo no quería hacerle daño solo la estaba ayudando a recoger su paquete — mintió para zafarse del problema, mientras soltaba el brazo de la Hyuga y esta le arrebataba el paquete en manos.
— ¿¡Crees que soy idiota, eh!? — Preguntó con la furia a millón, él jamás permitiría que le hicieran daño a Hinata, se lo había prometido a Neji antes de morir — Hinata ¿Es eso cierto?, ¡dime la verdad!, a este tipo no le creo ni una sola palabra — Preguntó nuevamente agitado.
— Naruto…Yo-yo… "este regalo es para Naruto-kun, ¿Qué hago?, él ya lo vio ¿debería entregárselo…"—Pensaba sonrojada la Hyuga, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por unos gritos que provenían a unos metros de él rubio.
— ¡Miren ahí está! Aaaah!, ¡Naruto-kun! — Gritaban descontroladas unas fangirls que al parecer llevaban buen tiempo buscándolo.
— Eh, chicas yo… — Dijo mientras intentaba zafarse de ellas.
Una en especial aparentemente de uno o dos años menor que él de cabellos largos y marrón claro lo tomaba del brazo muy intensamente. — Naruto-Kun, te traje algo, lo elegí especialmente para ti — decía la chica ignorando cualquier escena o circunstancia en la había estado el rubio.
—"Na…Naruto…" —Pensó algo entristecida la peli azulado.
— Chicas, ya ¡de veras!, estoy ocupado, yo.. ¿Hinata…
Hinata observó al rubio muy sonrojada, hervía de enojo, pero ella no era capaz de demostrárselo, entristecida se marchaba del lugar junto con Hyoshi quien no había dicho ni una palabra por zafarse del problema de hace unos segundos. — Nos vemos luego Naruto-kun — dijo secamente mientras se marchaba.
— Oh Dios, ¡no otra vez!, ¡Dattebayo!
— Naruto-kun, quisiera salir contigo, dame la oportunidad — decía la peli marrón tomándolo aún más fuerte del brazo.
— Yo… No puedo ahora…
— Dobe, acompáñame a la oficina del 6to Hokage, ahora — Dijo Sasuke quién pasaba por el lugar.
— "¡Oh cielos, sí, la voz de mi salvación!" — ¡Cla-claro Sasuke Teme, vamos! — dijo en paso apresurado para salir de esa pequeña situación. Ya cerca de él. — Oye Sasuke, Gracias por Salvarme de nuevo ¡Dattebayo!, Eres de lo mejor! — decía mientras hacia su típica risa.
— Hpm, como digas — en el fondo Sasuke había decidido a ayudarlo, después de todo eran los mejores amigos, hermanos. Y cualquier extraña situación incómoda en la que Naruto se encontrase él estaba dispuesto a ayudarle.
Ya ambos en la oficina del Hokage, en las que se encontraba ambos y Shikamaru
— Buenos días Muchachos — Dijo Kakashi cordialmente — Oh, Naruto veo que estas aquí.
— Eh, sí, solo estaba de visita je, je — dijo mientras recordaba el incidente de hace rato.
— Bien, Shikamaru, Tengo una misión para tí, es en la aldea de la arena. Lady Tsunade dijo que llevas días insistiendo en ir a allá.
— Eh, Sí. Es correcto. Sabe que fui elegido para coordinar planes de estrategia, como la seguridad de ambas aldeas. Tengo algunos planes que he estado desarrollando en estos últimos meses. — Dijo seriamente.
— Así es, hace unos momentos los vi, me parecen muy impresionantes, no omitiste ningún detalle, están perfectamente desarrollados, Eres de gran apoyo para la aldea de la Arena, que lástima que tengas que ir solo esta vez. — dijo Kakashi, revisando la lista de ninjas disponibles en vano, porque la mayoría estaban en distintas misiones y el resto cubría la aldea. Los únicos disponibles eran Naruto y Sasuke, pero por ser una misión que no requería mayor esfuerzo no mandaría a Naruto, y que quizá lo necesitaría para luego.
— Bien ya puedes retírate shikamaru, Suerte en tu misión. — dijo sonriente.
— Perfecto. Gracias Hokage-sama. Hasta luego chicos — dijo el Nara retirándose.
— Sasuke tengo una misión para ti, necesito que vayas a la Isla de las aves, un viejo amigo me aviso que tenía algo importante que entregarme y en mi puesto como Hokage no puedo ir personalmente por ello, así que confió en ti. No te tomará más de unos cinco días quizás.
— Hpm, "¿Qué se traerá entre manos Kakashi?" —Pensó Sasuke mientras observaba a su ex Sensei sonreír inocentemente. — Bien. Regresaré pronto. Adiós Naruto.
— Adiós Sasuke teme. — Dijo Naruto mientras lo observaba ir y hasta que Sasuke cerró la puerta de la oficina. — Oiga 6to, ¿Qué es lo que planea con Sasuke? — Dijo Naruto muy curioso al Kakashi.
— Así que te diste cuenta Naruto — Rio Kakashi — Veras, la otra vez discutí con Tsunade de quién podría más, Sí Sasuke sería capaz realmente de encontrase con Sakura, la aldea de las Plantas y la isla de las aves están literalmente cerca Naruto. Veremos qué tan impaciente es Sasuke — Rio nuevamente.
— Ah ya veo, por lo menos debió haberme dejado ir con él, señor cupido. — rio Naruto por tal travesura. — Por cierto hablando de esto… quería hablarle sobre algo al respecto… Vera hace un rato encontré a Hinata y "su prometido"… — Decía Naruto contándole a su Hokage con el objetivo de que este le pudiera aconsejar.
Eran ya alrededor de las 5:30 de la tarde, en media hora estaría a punto de atardecer así que Ino se estaba preparando para su tan esperada cita, llevaba en manos el pedido de flores en manos y justo al lado de ella al lobo de ojos azules como los de ella con quién se logró encariñar — Bien, sólo debo llevar el pedido — según la nota no tenían mucha urgencia de ser entregado a una hora en específico, la observó bien y la dirección indicaba exactamente hacía la vereda del rio, lugar del Sai la citó y que ella no había ido antes así que se dispuso a caminar pensante.
La joven Kunoichi llegó en pasos lentos al lugar muy sorprendía se preguntaba cómo es que jamás ella había venido a tal lugar, el sonido de la corriente del rio era tan relajante que se complementaba muy bien con los árboles y flores que dejaban caer sus hojas por el invierno que se avecinaba, y se movían sin cesar con la suave brisa fría que resoplaba entre sus cabellos, era como un sueño estar allí, a caminó unos metro más hasta divisar un enorme árbol frente al hermoso rio y debajo del él vio al sujeto que enseguida le ocasionó que su corazón se agitara tan fuertemente y en sus mejillas se presentara un leve rubor rosado.
Ella se acercó hasta él, Sai enseguida notó su presencia sorprendida.
— Ino… Yo pensé… que…
— ¿Pensante que no vendría, cierto?...
— Ehm… Sí… Pero no importa ya…. Veo que traes contigo las flores que encargué…
— Ah, si es que, no estaba muy segura de que esta fuera la dirección, Espera… ¿Dices que tus las encargaste? — dijo en tono sorprendida
— Así es… de hecho, son para ti… Supe que eran tus favoritas… y no hay nada mejor que regalarle flores a una mujer hermosa. — Dijo ruborizado.
— Qu-e… — susurró muy ruborizada, ya era notable entre ambos, se sentó en el césped que estaba cubierto por una manta, era como un picnic, alrededor tenían algunos platillos deliciosos a simple vista.
— Sai, ¿El lobo es tuyo? — preguntó ella curiosa.
— ¿Te gusta Kyou?...
— ¿Kyou?, es muy bello… creo que logré encariñarme con él.
— Que bueno — dijo sonriente, esta vez no fue una de esas sonrisas falsas — Sus ojos me recuerdan a los tuyos.
Ino se sonrojó más — ¿Cómo se conocieron? — preguntó aún más curiosa.
— Una vez estaba caminando en el bosque de Konoha y allí estaba, tenía una pata herida y lo sane como pude, me llamó mucho la atención su tranquilidad, días después me encontré con… quiero decir, iba a regalarlo pero no pude hacerlo, es muy importante para mí tenerlo conmigo.
— Ah, je, je… ya veo… ¿la persona con la que te encontraste…? — Preguntó husmeando como siempre.
— Eh, no, no era nadie je, je — Respondió recordando que ahí fue cuando comenzó lo del plan con Sasuke, y era algo de lo que no debía abrir la boca o le iría mal.
Ino se dispuso a observar más aun el ambiente, era como de esas escenas románticas que había visto en películas.
— Ino… Quiero pedirte disculpas, por haber actuado de forma tan extraña todo este tiempo… Lo que te dije en la carta aquella vez era cierto… Me pareces tan hermosa y hay cosas que quisiera decirte, que siento desde mucho tiempo atrás… Verás yo siento… sentimientos… si… es extraño pero comienzo a sentir lo que se siente querer a alguien… a saber lo que se siente extrañarla… no sé cómo es que pasó, pero aquella vez que no llegaste pensé que los sentimientos no servían para nada. Pero descubrí algo que se llamaba no darse por vencido, estudié que mis sentimientos van más a allá de lo que había leído en tantos libros toda mi vida…
— Sai… También quiero disculparme… desde el primer momento en que leí tu carta no comprendía nada… hasta que me di cuenta de que quizá yo también estaba comenzando a sentir cosas por ti… y no quise darme cuenta… parecerá extraño porque has sido el único chico al que me ha agradado oír que me diga hermosa en ciertas ocasiones. — Dijo sonrojada sin mirar a los ojos del pelinegro — Yo pensé que ya yo no te importaba…
— Ino, eso jamás pasará, siempre me vas a importar.
El sol comenzaba a ocultarse.
— Ino, Quizá esto sea muy repentino pero… ¿Quieres ser la dueña de mis sentimientos?.
— … ¿Qué…?. Yo…
Sai la observaba con esos ojos negros tan tiernamente para ella.
— Sai, Quizá con esto sepas mi respuesta — la rubia se acercó al él lentamente quedando ambos frente a frente y sus labios rozando junto con sus respiraciones, La luz del sol se ocultaba en conjunto con el Beso de amor que Ino le proporcionó a su amado Sai tan apasionadamente, Sai cerró sus ojos y correspondió el tan esperado beso, el beso que algún día se imaginó robarle a la kunoichi.
El sol ya se había ocultado, la Luna era la única que iluminaba el camino de Sasuke. Iba tan pensativo pero sin bajar la guardia, no podía creer que Kakashi lo mandara a una misión tan absurda, pero él no podía negarse a las misiones que encomendara el Hokage, y de algo tenía que continuar subsistiendo, el dinero que había ahorrado era para planes futuros. Se dispusó a salir por las puertas de Konoha rumbo a su misión.
Shikamaru iba ya avanzado en cuanto al camino que le faltaba recorrer para llegar a la aldea, iba trepando de árbol en árbol para acelerar el paso, con solo una cosa en mente, y era que su plan funcionara, y no precisamente un plan sobre la seguridad de las aldeas, no, era algo mucho más allá de eso. Él nunca se había dado por vencido en todo este tiempo, solo necesito un largo descaso literalmente para hacer correr su plan, los riesgos y retos sí que eran para él.
Llevaba ya varias horas, se detuvo a descansar en un lugar que consideró ser seguro para pasar la noche. Sacó todo su equipo de acampado de su mochila, faltaba leña para crear una fogata lo suficiente fuerte como para evadir el terrible frio del invierno.
— Bien, a juzgar por el tipo de plantas de este lugar los troncos deben estar… ja, ja ahí están — dijo al darse cuenta de que tenía razón extendió su mano para tomarlos pero otra mano más tomó la leña de entre los arbustos. — ¿Qué?, ¿qué está pasando aquí?, ¿acaso hay personas en este lugar? — deducía mientras tomó los troncos por el otro extremo jalándolos hacia él, pero la otra mano se resistía a dejárselos quitar.
Shikamaru puso cara de fastidio y desenredo los arbustos con su otra mano haciendo que la otra persona gritara asustada de impresión.
— Ahhhhh! ¡deja… ¿Shika… maru?.
— Tú…
