Capitulo 9: Las apariencias engañan
La noche ya era evidente, Haruka y Michiru estaban recostadas en el césped descansando después de un día duro de entrenamiento. Observaban las estrellas y les daban formas.
-¿Ves esas? Parecen un grupo de ovejas muy esponjosas jaja.
-Jaja si y esas parecen dos personas matándose a golpes jajaja.
La cara de Michiru en ese momento era muy graciosa y con mucha dificultad correspondió el entusiasmo de Haruka. La verdad era que esa interpretación le causó escalofríos pero por tratarse de Haruka no le dio importancia.
-Esto es divertido, nunca lo había hecho.
-Mi padre y yo lo hacíamos todo el tiempo. Él dice que los arcángeles más brillantes son seleccionados para convertirse en estrellas guardianas del sistema solar.
-¿En serio?
-Si. Su luz es tan poderosa que es posible verla no importa que tan lejos esten.
-Vaya ¿Crees que algún día Kiabi logre llegar tan lejos?
Los ojos de la princesa se entristecieron y Haruka interpretó perfectamente su significado. Medio se sentó en el suelo para darle la espalda a Michiru, por alguna razón se entristeció, y su voz denotaba esa emoción.
-Fue (suspiró)... es un padre horrible... pero es todo lo que tengo.
(Michiru se sentó junto a ella y desde allí le susurró con ternura)-No se si algún día Kiabi lo logre... pero de lo que estoy segura, es que tu si lo harás (Haruka desviaba la mirada y Michiru comenzó a rozarse por su rostro y cuello). Te convertirás en el ángel mas brillante del universo (solo entonces Haruka correspondió involuntariamente las caricias, acercando su rostro).
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No muy lejos de donde Haruka y Michiru estaban. Tanto Aslad como Sarabi los habían estado observando desde el principio.
-Es hermoso ¿No crees?
-Sarabi esto no puede ser, lo sabes.
-¿Porque? ¿Solo porque no puedes aceptar a Haruka?
-Si, y también... el es...
-El ser mas importante para tu hija... Aslad, por favor observa, y dime que vez en verdad.
-Veo a un demonio aprovechándose de la inocencia de mi hija.
-Yo los puedo ver igual que tu. La diferencia es que no tengo miedo a aceptar lo que esta pasando. Entérate antes de juzgar.
Sarabi dejó solo a Aslad con sus pensamientos. En su momento mas desesperado el calor de una brisa veranéense se hizo sentir, recorrió su cuerpo de arriba a abajo y lo relajó hasta que una mini sonrisa apareció en sus labios.
-Entiendo.
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Ambas chicas seguían sumidas en sus caricias hasta que Haruka recuperó sus sentidos ¿Qué estaba pasando? Una nueva emoción se hacia cada ves mas fuerte en su interior, desde el principió lo sintió pero siempre creyó que era el puro deseo de tenerla en su cama y a su merced, creyó que una vez que la hiciera suya la olvidaría como a los demás. Pero esto era diferente, unas simples caricias la enloquecían y le hacían caer en un paraíso propio donde solo eran ellas dos. No era deseo ¿Qué entonces? Era... era... ¿Amor?
-¿Sucede algo? (Haruka se separó abruptamente de ella).
-Si... es decir no...
-Haruka...
-Toda mi vida me entrenaron para (los ojos de Michiru se clavaron en los suyos y por segundos estuvo a punto de caer bajo su encanto)... no importa (quiso correr).
-Haruka (no era Michiru).
De las alturas un arcángel descendió lentamente, al aterrizar descubrió su identidad pues la luz de luna llena lo iluminó. Su mirada era severa y de un azul casi tan profundo como los de Michiru, cabellera rubia y corta que se ondeaba con la brisa de la noche.
Aslad:-¿A dónde vas? (se dirigió a Haruka).
Haruka:-A (suspiro)... a ningún lado en especial.
Aslad:-Perfecto. Acompáñame entonces.
Michiru:-¿Padre?
Aslad:-Vuelve al santuario Michiru, Tu madre te espera.
Michiru:-Haruka (queria despedirse)...
Aslad:-¡No quiero que hables con el Michiru!
Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambas chicas. Aslad era igual de severo que desde el comienzo, ahora tal vez mas. No obstante las apariencias engañan, y esa lección Aslad la había aprendido con Haruka.
(la expresión del soberano se suavizó)-Yo, quiero hablar con el.
Michiru se relajó y miro contenta a Haruka, la cual no le podía corresponder con la misma confianza, la verdad era que estaba un poco nerviosa ¿Qué querría Aslad?
Michiru se fue casi sin quejarse, Aslad lo agradeció y Haruka la queria medio matar por no hacer nada para evitar dejarla sola con su padre que, hasta donde ella sabía, la odiaba con todo el corazón.
-Haruka.
-S... si?
-Mi hija... es lo más preciado para mí... No deseo verla sufrir.
-Ya somos dos señor.
Aslad miró directamente a los ojos de Haruka, así lo pasaron por un rato largo, demasiado para Haruka.
-El frío se empieza a sentir... Vamos.
Esta vez Haruka recibió permiso directo del rey para dormir con el resto de los ángeles y Michiru. Ella lo siguió en silencio porque no era necesario nada más para entender que Aslad la había aceptado después de todo.
El camino de regreso se hizo mas largo de lo acostumbrado, Haruka no lo reconoció hasta que se topó con un sector conocido, no sabía de donde pero lo conocía.
-¿Recuerdas este lugar Haruka?
-Sinceramente no lo se.
-Mi hija y tú se encontraron aquí. No lo reconoces porque en ese momento todo estaba consumido por el fuego.
El fuego que Haruka creo cuando peleó con Michiru. Solo que no había rastros de que alguna vez existió tal cosa, todo estaba tan verde que parecía imposible que algo malo hubiera pasado allí.
Aslad se acercó a un tronco que si presentaba las marcas de aquella confrontación. Haruka lo vio también y sintió lastima por aquella criatura viviente que pereció en un combate que no la incumbía.
-El fuego del infierno causa estragos, y curar todo aquello que toca es casi imposible.
-Lamento eso.
-Dije casi, no que fuera imposible.
De una brazada, Aslad desintegró el árbol, en su lugar solo arena quedó. Haruka observaba con curiosidad, ella esperaba que lo curara y que volviera a crecer pero muy para su sorpresa, el lo destruyó.
-No todo es lo que parece (adivinando los pensamientos de Haruka). A veces debemos ver mas allá (apartó la arena blanca con el viento de sus alas).
Una vez dispersa la arena, el césped verde volvió a relucir y algo mas junto con el. Era el árbol que supuestamente estaba muerto, volvió a nacer como un brote joven.
-Ese es...
-El fuego del infierno es asesino (Haruka lo miró con interés o miedo de lo que pudiera decir) pero en el paraíso, la muerte no existe. Este lugar era hermoso... pero ahora lo es más.
-¿mmm?
-A veces las generaciones futuras son mejores que las anteriores (miró intensamente a Haruka). Lamento haberte juzgado solo por ser hijo de tu padre.
-No lo lamente.
El fuego infernal se extendió, bloqueando todas las salidas y consumiendo toda aquella nueva vida. Frente a Aslad un demonio de ojos rojos, cabellera erizada de color dorado fuerte y vestido con la armadura del ejercito del abismo; lo observaba.
-Tu...
-Que viva el rey.
""N/A: Huyyyy me encanta ese final que le puse jeje por eso lo puse. Hey, hey, hey aquí no termina, hoy subí tres capitulo consecutivos, dos de los cuales son material puramente nuevo. El capitulo 10, el que le sigue a este es lo que esperaban, la continuación claro. Las cosas se van oscureciendo cuando todo paresia estar tan bien, pero no, no voy a decir mas, mejor léanlo ustedes n_n""
