Gohan pasó sus manos por detrás de la cabeza. Mientras se tiraba a todo lo largo que era, contra el césped aspirando bien fuerte el aroma. Nada podía ser mejor que eso, nada podría lograr un día mejor que ése.

Las vacaciones de verano habían empezado oficialmente la semana pasada, tenía al menos 3 semanas de tiempo libre para hacer lo que viniera en gana.

Si bien su madre se las había ingeniado para entregarle gruesos ejemplares de distintas temáticas para su estudio, parecía mucho más benévola que antes, quizá era que ahora con su padre en casa, (tras 7 años de ausencia) la hubiera calmado, o tal vez fuera, que el sembradío de rábanos que ella y su padre estaban cuidando juntos la hubiese apaciguado.

Si, tal vez fuera eso.

Sonrió con desgano, si bien, estaba contento de que empezaran las vacaciones de verano, también eso significaba que no podía ver a Videl como quisiera, desde la última vez que había salido de casa a media noche, su madre había impuesto un duro toque de queda, solo podía salir para ir a la escuela, lo que significaba que en esas vacaciones no podía ir a la ciudad.

Suspiró enfadado, mientras veía al cielo, una nube gigantesca pasó por encima de su cabeza, y le pareció en esa forma esponjosa y amorfa vislumbrar a cierta joven de ojos celestes, el muchacho cerró los ojos con una sonrisa enorme en los labios.

-¿Qué estará haciendo Videl en estos momentos?

Y como por arte de magia, o tal vez el destino, un saludo de quien menos hubiera esperado, lo devolvió a la vida.

-Buenos días, Gohan. –El joven abrió los ojos con rapidez encontrándose con el rostro de quien menos hubiera esperado, Videl inclinada hacia delante, sonreía gentilmente hacia Gohan tumbado en el suelo, tuvo que parpadear un par de veces para asegurarse que no se trataba de un sueño.

-¿Videl? –Masculló él, y ella accedió con un movimiento afirmativo. -¿Qué haces aquí? –Preguntó extrañado de no haberse percatado de ki de la joven al acercarse, pero lo atribuyó a que su energía tal vez fuera muy pequeña, o tal vez, que estuviera demasiado distraído pensando... bueno... en ella... sea como fuera, el joven se levantó de su cómodo lugar, mientras sacudía su ropa.

-Dijiste que estabas castigado –Explicó ella alegremente, como si no fuera más que evidente -y como no podrías ir a la ciudad durante las vacaciones, ¡vine yo!

-Pero... –y una sonrisa empezó a aparecer en su rostro.

-¿Hay algún problema? –Cuestionó Videl, enarcando una ceja.

-No, ninguno... –Y el muchacho rió tontamente: -es solo que tal vez mamá -y un cierto rubor cubrió sus mejillas - no se alegre mucho de saber que no estoy "tan castigado" como ella quisiera.

Y la morena sonrió ampliamente para ninguno de los dos, el porqué Chichi había prohibido a su hijo ir a la ciudad. Si bien era cierto, que deseaba que la pareja contrajera nupcias lo antes posible, tampoco estaba de acuerdo con el "libertinaje", del que según ella, hacía gala su hijo mayor.

-No hay ningún problema, después de todo, ella no puede sentir el ki, ¿o no? –Explicó Videl traviesamente.

-Eso creo–Respondió Gohan, mientras se preguntaba si su padre se daría cuenta de que el ki de su hijo estaba en compañía de otro más.

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-¿Goku? –Preguntó la devota madre de los jóvenes Son, a su esposo mientras servía una cantidad impresionante de comida frente a él.

-¿Si, Chichi? –Contestó él, con la boca llena de comida, y con evidentes deseos de llenarla aún más.

-¿Has visto a Gohan? –Preguntó ella mientras con las manos como jarras sobre sus caderas miraba de un lado a otro, sin encontrar a su primogénito, ahí solo estaba su marido, y el menor de sus hijos que comía con el mismo entusiasmo que todos los saiyajins-Prometió ayudarnos con el sembradío de rábanos.

-Ahh... esto... –Y saiya se concentró un poco para sentir la energía de su hijo, no estaba demasiado lejos de casa, y tampoco (pudo saber por el diminuto ki que estaba a su lado) estaba solo, sabía de sobra de quien era esa energía, el guerrero miró de reojo a su esposa, sabía cuál sería la reacción de Chichi si se le ocurría decir en compañía de quien estaba, no en vano ya había cometido antes el mismo error. Goku podía ser un imprudente algunas veces, pero no era nada tonto, así que decidió guardar silencio, después de todo, Gohan ya no era ningún niño pequeño

-No, pero... creo que dijo que iba a estudiar un poco... fuera de casa.

-¿Fuera de casa?– Preguntó la mujer extrañada, aún era temprano para que Gohan comenzara sus deberes, miró a su esposo que justo en ése momento se echo a reír nerviosamente.

-Ahh, si... no te preocupes, ¡no debe de tardar! -Luego volviéndose hacia el menor de sus hijos, soltó para gran sorpresa de su mujer -¡¿Goten, quieres ayudar a tu madre y a mí con los rábanos?!

El pequeño lanzó un puño al aire, mientras con la boca medio llena de comida, gritó un entusiasta:

-¡Siii!

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-Veo que traes puesto tu traje de entrenamiento –Dijo la joven, mientras echaba un rápido vistazo a las ropas de su compañero, siempre había amado como lucía ataviadas con ellas. Mucho mejor que ésa ropa de eterno nerd con la que usualmente se le veía en la escuela.

-¡Ah, sí! -Dijo él mirando su ropa - Papá dijo que quería entrenar conmigo un rato... bueno pero eso fue antes de que mamá sirviera el desayuno.

-¿Eso quiere decir que estas libre?

-Bueno... si, supongo que si... -Contestó el mientras miraba hacia el cielo.

-¡Estupendo! –Soltó Videl con entusiasmo, mientras hacía un par de flexiones y estiramientos, como si él ya hubiera aceptado. -¡Me encantaría pelear otra vez contigo! ¡Será un excelente entrenamiento!

-¿Como dices? –Balbuceó él, mientras miraba a la chica, realmente solo había peleado con Videl una vez en su vida, y no podía catalogar esa pelea, como un entrenamiento, Videl no estaba a su nivel, sin embargo la idea de luchar contra ella le tentaba más de lo que jamás llegaría a admitir - Pues yo...

-¿Si? -Cuestionó Videl, dejando de lado sus ejercicios y poniendo toda su atención en él, Gohan pudo sentir como un escalofrío le recorrió la columna, ella tenía esa mirada peligrosa que le había dedicado, cuando no sabía que era el: Gran Saiyaman.

-Ah... esto... yo...

-Si no quieres no pasa nada. –Contestó ella a la defensiva cruzándose en hombros de forma altiva.

-¡No, por supuesto que quiero! –Respondió él, con rapidez.

-Entonces no hay nada más que decir –Sentenció ella, siguiendo con sus ejercicios de calentamiento, estiró sus brazos hacia el cielo y masajeó los músculos de su cuello.

Y él no tuvo más remedio que imitarla, mientras ponía una rodilla en tierra y estiraba su otra pierna, antes de seguir con la misma rutina, del lado opuesto, podía notar cierta mirada cerúlea clavada en su persona.

-¿Listo? –Preguntó ella cuando hubo terminado.

-Cuando quieras –Contestó él afable; hubiera esperado algún saludo respetuoso, alguna postura de pelea, o tan siquiera una palabra, pero en un segundo la joven estaba de pie frente a él, y al otro, a unos centímetros de su cara, con el puño en alto. Gohan sonrió satisfecho, al parecer Videl había seguido entrenando por su cuenta, su velocidad había mejorado considerablemente.

Con gran habilidad el joven bloqueó el ataque con una mano y con la otra detuvo la patada lanzada contra su costado.

-¡Muy bien, Videl! –Elogió, mientras ella sonreía orgullosa de sí misma.

-Y apenas, estoy comenzando. –Rugió, mientras se lanzaba contra él, el muchacho la esquivó gracias a su enorme velocidad, un nuevo ataque siguió al anterior, otro y otro más, la chica se permitió volar para avanzar con sus ataques con mayor facilidad, apenas se detenía.

Gohan bloqueaba cada uno de los ataques, sin inmutarse siquiera, aunque Videl era fuerte para la raza humana, para él, no era más que juego de niños, sin embargo no podía negar que su velocidad y precisión era superior a la última vez que la había visto pelear.

-Impresionante –Susurró el saiya, cuando su mano se cerró contra su puño cerrado. Videl le miró de forma amenazante, Gohan soltó su puño y haciendo una voltereta acabó de espaldas hacia ella, el muchacho tomó esos pequeños segundos de distracción para inmovilizarla a su espalda, pasó sus brazos detrás de sus axilas, flexionó los mismos, levantando unos cuantos centímetros del suelo el cuerpo de la joven, en una postura similar cuando lucharon en aquella ocasión por ese pequeño bebe dinosaurio.

-¡Ahhh... No! –Chilló Videl sorprendida, ella al igual que él recordaba la postura, si mal no recordaba en aquella ocasión, él había balbuceado una disculpa y sonrojado le había soltado inmediatamente, en ésta ocasión, él la sostenía firmemente, sin atreverse a soltarla.

-Discúlpame –Respondió Gohan a su oído, pero en esta ocasión su agarre no se aflojó ni siquiera un poco, era extrañamente agradable sentir el calor de su cuerpo traspasar al de él, Videl rió sarcásticamente.

-¡No tienes de que disculparte! –Y Videl tomando vuelo con sus piernas se impulso contra él, apenas si pudo lograr que se moviera unos centímetros, sin embargo su objetivo no era derribarlo, no de momento al menos, así que con un movimiento rápido, la chica se las ingenió para lograr con una elegante acrobacia dar una vuelta en el aire y librarse con facilidad de su agarre, Gohan no tuvo más remedio que soltarla, no deseaba lastimarle y seguirle tomando de esa manera con los movimientos de la joven, solo podían significar una lesión segura.

Gohan rió encantado mientras veía a la chica volar con rapidez por encima de su cabeza, Videl aprovechó ese momento para apoyar sus pies, contra la base de una roca y tomar impulso antes de lanzarse con todas sus fuerzas contra él, Gohan parpadeó sorprendido, miró el ataque de su compañera de clases dirigido hacia su persona, podía esquivarlo sin problemas, sin embargo, miró a su alrededor, con la velocidad y fuerza con que iba dirigido sabía que no podría detenerse y podría llegar a lastimarse seriamente, si se hacía a un lado.

-Vi... –Intentó decir él, en un vano intento de que frenara, pero fue imposible, una poderosa patada le tumbó hasta el suelo, regresándolo a la realidad:

-¡¿Qué estaba pensado?! ¡Videl no era una ninguna chica frágil por quien uno debiera preocuparse!

El moreno, se tomó una fracción de segundo para comprender que era lo que había pasado, sin embargo Videl para pronto aprovechó ése ínfimo minuto de distracción, para encaramarse sobre él, le inmovilizó con un movimiento repentino, colocó sus manos contra sus muñecas, y sentada a horcajadas sobre su vientre dijo satisfecha de sí misma.

-¡Gané!

Gohan miró asombrado a la chica, bien sabía de sobra que Videl era una joven fuerte, sin embargo, ella jamás le ganaría en un combate, nunca en la vida, permitió a la chica de ojos celestes que disfrutara de su victoria unos segundos, los ojos de Videl brillantes de alegría, su enorme sonrisa, sus finos dedos apresando con fuerza sus muñecas, el chico sonrió de lado, antes de moverse, con suficiente fuerza se liberó de su agarre, ante la mirada atonita de la chica, cerró sus puños contra sus muñecas, sin atreverse a decir una sola palabra, escuchó bufar a la morena, pero eso no lo detendría, y deslizando sus piernas sobre las de ella, y haciendo un movimiento suave, se las ingenió para voltear su cuerpo casi sin esfuerzo, logrando en menos de 5 segundos, invertir la situación, ahora era él quien con las piernas alrededor de su cadera, y los brazos por encima de su cabeza la había inmovilizado.

-¡Oye! –chilló Videl, enfadada al notar el cambio de papeles.

-Aún era muy pronto para anotarse una victoria –Contestó él fingiendo enfado, ante su respuesta la pugilista gruñó, retorciéndose bajo de él.

-Tramposo - Masculló ella aunque no parecía ni remotamente enfadada - ¡eres un tramposo! –Gruñó mientras intentaba inútilmente soltarse -¡Ya había ganado!- pero él apenas si se había movido.

Gohan miró gravemente a la morena, podía resultar un tanto perverso, pero verla arquearse bajo su agarre, su frente perlada en sudor, sus labios firmemente apretados, sus ojos clavados en los de él, le estaba resultado demasiado... placentero.

El muchacho sintió una conocida pulsación en el bajo vientre y comprendió que si no quería que eso se le saliera de las manos tenía que parar en ése mismo instante.

Casi con pesar, soltó su agarre y las quejas de la joven se detuvieron en el acto, él se quitó de encima de la morena con un movimiento lánguido, pasó una mano por encima de su frente, estaba sudando a mares, y no precisamente a que estuviera agotado por el entrenamiento, se sentó frente a ella, mientras cruzaba las piernas, Videl le imitó echando las piernas hacia atrás.

-Buen entrenamiento... –Dijo entonces Gohan, intentando parecer casual -¡Has mejorado considerablemente tu velocidad!

-Gracias, tú sigues siendo tan bueno como siempre. –Contestó, mientras acariciaba sus muñecas, los dedos del saiya dedos habían quedado marcados en ellas.

-¡Te he lastimado! –Dijo él alarmado, sin embargo ella no parecía ni siquiera enfada.

-No es nada.

-¡Debiste haberme dicho si te he lastimado! –Replicó él frunciendo la nariz, poniendo su cara a un palmo de distancia de la de ella.

-¡De verdad no ha sido nada! –Contestó ella imitando su postura, acercó su rostro de forma desafiante contra el de él, y solo entonces fue cuando Gohan se dio cuenta de su posición, estaban uno frente al otro, a una distancia mínima de sus rostros, podía sentir su respiración y su calor chocar contra el propio, una parte dentro de su cabeza le incitaba a echarse hacia atrás, sin embargo una parte de él, le hacía querer estar ahí en ese momento, hacer lo que habían hecho en sus sueños:

-¿Videl? –Susurró él, casi contra su piel.

-¿Si?-Contestó ella luchando por no abalanzarse en ése mismo momento contra él.

-Yo... –Y con las palabras saliendo de sus labios atropelladamente dijo: -quiero...

-¿Si? –Replicó Videl, sintiendo el corazón latirle con tanta fuerza que sentía que se le iba a salir del pecho. El muchacho le miró con dulzura, le habló bajito, como si estuviera diciendo una blasfemia, como si se disculpara de antemano por algo que hubiera hecho mal, y desconociéndose por unos segundos dijo:

-Quiero... besarte...

Videl parpadeó un par de veces, y sin poder evitarlo una sonrisa iluminó su rostro, la garganta le había quedado seca de repente, no sabía que contestar. Si bien sabía que era un chico tímido, sus acciones y sus palabras no hacían más que confirmarlo.

-¿Me... –Habló ella con suavidad intentando restarle importancia, acercó su rostro unos centímetros más, pudo sentir su flequillo tocar con su frente – ¿me... estas pidiendo permiso?

Gohan se echó hacia atrás y miró a su compañera alarmado, desconocía si debía solicitarlo ¿Acaso ese era el protocolo que habría de seguir? ¿Había pasado algo por alto?

-¡¿Debo hacerlo?!

Videl no pudo contenter una carcajada, ante el ceño fruncido y preocupado con que le miraba su compañero de clases.

-No... –Contestó con una sonrisa benevolente, acortando la distancia que él mismo había puesto entre los dos, cerró los ojos y levantó su cara contra él -No, tienes que - y sin más que hacer, esperó

Gohan sentía el corazón en la garganta, había leído 695 libros de los más variopintas temáticas en toda su corta vida, había sacado una calificación perfecta en sus exámenes en preparatoria, eso sin contar sus exámenes en casa, se había enfrentado a los seres más monstruosos y peligrosos de todo el universo, era un genio en las peleas, en los estudios, pero un idiota sin remedio en cualquier asunto relacionado a las mujeres.

-¿Gohan...? –Susurró ella entreabriendo los ojos.

-Ah... si... –E irguiendo la espalda con las manos apuñadas y depositadas sobre sus rodillas flexionadas, acercó su rostro, el aroma a frutas del cabello de la joven le invadió, Videl estaba frente a ella con los ojos cerrados y las mejillas encendidas, le parecía extraño cerrar los ojos, pero Videl así lo había hecho.

- ¿Cómo sabría que besar? ¿Y si besaba su nariz por error?

Acercó sus labios lo más posible, sintiendose demasiado nervioso siquiera para pensar, y en un acto, casi natural e instintivo, cerró los ojos cuando posó sus labios tímidamente contra los de ella, deleitándose con la dulce torpeza del primer beso.

El primer beso, fue un poco forzado, apenas junto sus pálidos labios con los de ella, unos segundos después los retiró, como si le hubiera dado un calambre. Videl, clavó sus ojos celestes, en los de él una vez que se hubo separado, el muchacho no hablaba le miraba timidamente, como si hubiera cometido una falta mayor, sus mejillas furiosamente iluminadas, solamente corroboraban su evidente vergüenza. Lejos había estado ése beso de parecer uno de película, sin embargo para ella, el primer beso, su primer beso, no podría haber sido más perfecto.

Sonrió encantadoramente, y luchando contra el temblor de sus manos, susurró tomando esta vez ella la iniciativa.

-¿Pu...edo?

Gohan intentó sonreír pero estaba demasiado nervioso para ello, e imitando su contestación, balbuceó torpemente:

-¿Me... estas pidiendo... permiso? -Y a ella no le quedó más remedio que reír con nerviosismo.

En un segundo asalto, Videl deslizó sus dedos congelados contra su rostro, el muchacho se miró reflejado en los orbes azules frente a él, y solo cuando la vio cerrar en un suave movimiento sus ojos, la imitó. Sus labios volvieron a encontrarse; Gohan rodó sus grandes manazas contra su espalda, con suavidad y timidez, las asió contra si, apretando sus labios al desacostumbrado a esa nueva caricia en su boca, al principio se quedaron quietos, limitándose a acostumbrarse a la nueva y agradable sensación, pero pasados unos segundos, empezaron a darse besos cortos y suaves.

El saiya entreabrió los labios, instintivamente un débil lengüetazo por la comisura de sus labios, elevó la temperatura en un 80%. Videl pasó sus brazos contra su cuello asiéndole con fuerza, y el guerrero tuvo que controlarse para no abrazarla con demasiada fuerza, temeroso de lastimarle.

-Gohan –Susurró ella como había hecho tantas veces en sus sueños.

No, ni siquiera tenía punto de comparación, eso era mil veces mejor que un sueño.

-Vi... –Y el muchacho en un movimiento brusco se detuvo, sus labios permanecieron pegados apenas unos segundos y en una velocidad que le fue imposible de percibir, el semi saiya se había separado de ella, al menos un metro.

-No... –Le pareció escuchar murmurar al guerrero, pero no estaba del todo segura. Gohan enterró la vista en el piso, mientras giraba un poco su cuerpo. –Papá.

Y la joven dirigió su vista hacia donde él miraba, ahí de espaldas a ellos; estaba el padre de su amigo, con un par de dedos sobre su frente que les hacía comprender que no tenía ahí demasiado rato, Videl miró al joven sin saber que decir, Gohan parecía querer desaparecer de la faz de la tierra, se encogió en hombros tímidamente, mientras la chica se debatía entre huir o quedarse a afrontar la humillación junto con el moreno.

Sin embargo el patriarca de la familia Son, parecía no darse por inmutado de haber encontrado a su vástago sosteniendo en brazos a una preciosa joven en un apasionado beso, tampoco parecía preocupado o avergonzado siquiera de haberlos interrumpido, ahí con expresión jovial, con una sonrisa de eterno niño pequeño, saludo.

-Al fin de encuentro, Gohan, ¡ahhh buenos días, Videl!–Dijo el guerrero ataviado de naranja

-Bue... buen... buenos días, señor Goku –Tartamudeó con la cara del color de una cereza madura, el hombre de cabellos alborotados se volvió hacia su hijo.

-Tu madre te está buscando -Dijo él con una sonrisa amable: -insiste en que prometiste ayudarla con el sembradío de rábanos.

-Si... –Respondió Gohan con la cabeza casi a la altura del piso -perdón, papá, lo había olvidado.

-No tardes mucho –Contestó el mayor de los presentes - sabes cómo se pone cuando se enfada...-Y luego despidiéndose con un gesto de la mano sonrió hacia la mujer - ¡nos vemos luego, Videl!

-¡Adiós! –Contestó ella con una voz falsamente entusiasta -¡Que esté muy bien! ¡Hasta luego! ¡Adiós! –Pero él ya había desaparecido.

La pareja quedó sola, y por unos momentos un incomodo silencio se coló entre ellos, el moreno llevó una mano hacia detrás de la cabeza, rascándola con torpeza.

-Lamento eso. –Contestó sinceramente y realmente lo lamentaba, su padre muchas veces era demasiado inoportuno. –Papá algunas veces es... es...

-No te preocupes... –Negó ella con la cabeza -de hecho, debería retirarme... no quiero entorpecer más tu labor como "cosechador de rábanos". –Añadió ella con sorna.

Y haciendo un gesto de despedida, hizo el intento de levantarse para irse, pero una mano del saiya se cerró entorno a su muñeca, deteniéndole en el acto.

-¡Videl, espera! –Y ella así lo hizo, esperando que el joven volviera a hablar, sin embargo, solo el rugido del viento y uno que otro animalillo a su alrededor era lo único que se escuchaba, la morena, fijó sus ojos en él, tenía una expresión graciosa en el rostro, como si se estuviera debatiendo entre que decir y como decirlo.

Videl rió quedamente, mientras le miraba con expresión indulgente.

-¿Vas a decirme algo como: "quiero tener una cita contigo"? -Dijo ella recordando sus palabras, esas mismas palabras en las cuales se dio cuenta, que había dejado de ver a Gohan, solo como un amigo más.

Y él accedió mudamente con la cabeza, a veces le sorprendía como Videl lo conocía mejor que él mismo, habló con voz queda, lentamente como si estuviera masticando cada una de las palabras. Intentando poner un cierto orden a sus pensamientos.

-Me gustaría de verdad que sí –Respondió con sinceridad - digo... eres una chica preciosa... e inteligente y... astuta... y... ¡mil cosas más! –Y luego mirando hacia el piso añadió: - pero... no sé qué decir en éstas situaciones o qué hacer... sé lo que quiero...-Y clavó los ojos azabaches contra los de ella, apretó de forma inconsciente su mano con la que sujetaba su brazo - sé lo que me gusta... pero simplemente... a tu lado... sé que... no sé.

Videl accedió moviendo la cabeza afirmativamente.

-Está bien, yo tampoco lo sé –Respondió ella con una sonrisa afable: -Pero siempre podemos aprender juntos.

Y una sonrisa iluminó el rostro del saiya, y si no fuera porque era demasiado tímido, hubiera jurado que la habría besado en ése mismo momento, estaba bien, Bulma ya se lo había advertido, tenía que ser paciente.

-Quiero tener una cita contigo, Videl. –Dijo entonces Gohan sorprendido a la morena, sintiendo como si estuviera repitiéndose la misma historia, solo que esta vez, estaba seguro de que sería mucho mejor.

-¿El sábado a la una en la estación Satán? –Respondió Videl con una sonrisa enorme dibujada en sus labios.

El chico rió tontamente, soltó su agarre y rascó su cabeza con torpeza.

-Si, el sábado... ahhh... -Y luego mirando el suelo enfadado, como haciendo un puchero añadió: - lo había olvidado... aun estoy castigado.

Entonces ella previendo esa respuesta (definitivamente lo conocía demasiado bien), se puso en puntillas para alcanzar su estatura, serpenteó sus brazos por su cuello, y depositó un beso suave en la comisura de sus labios.

-Eres un chico guapo –Susurró contra su piel - inteligente y astuto, sé que te las ingeniaras con ello.

Y él reconociendo como propias esas palabras, no pudo hacer más reír antes de contestar con amabilidad:

-Te veré ahí.

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Y fin... con este capítulo termino mi fic, que espero que les haya gustado, sé que me pasé de largo en este capítulo eso sin contar lo cursi, pero de verdad, no quise quitar nada...

Por cierto, del sembradío de rabanos, no me lo inventé! Si sale en la saga Dragon Ball... aunque según yo, a todo lo largo de la serie... no cultivan nada... sin embargo en cierta película (Aquella donde sale el hermano de Vegeta) ahora resulta que si... Por cierto... ¿Quien en su sano juicio se pone a cultivar solo rábanos? Si fuera arroz otra cosa sería... ¿Pero rábanos? Supongo que será por eso de Raditz... en fin... empiezo a desvariar.

Muchas gracias a todos los que leyeron y por supuesto, gracias por todos los reviews, que mandaron, de verdad que son muy lindos. X3

Subiré un epilogo en la siguiente semana, este estará ambientado un par de años después, pero antes del matrimonio de Gohan y Videl, mostrándonos una faceta, que yo casi nunca he visto en ningún fic, la parejita en la Universidad, (porque en mi mundo los dos fueron a la universidad)

Saludos y abrazos.

María de las mareas.