Anclado a tierra
Capítulo 11
Escuchaba risas en mi habitación, así que abrí los ojos. Cuando logré enfocar mi vista, vi a los culpables que me hicieron despertar tan temprano. Mi hijo y Toothles estaban jugando juntos. Mi hijo no paraba de reír con cada cosa que hacía mi dragón y a este parecía que le agradaba las atenciones que tenía Hiccup con él.
-¿Qué hacéis? -pregunté haciendo que ambos se percatarán de que estaba despierto. Los dos me miraron y fueron a por mi, mi hijo se tiró sobre mi y Toothles apoyó su cabeza sobre nosotros dos.
-Jugamos ¡Toothless es un dlagon implesionante!
Reí al verlo tan emocionado y Toothles nos lamió a ambos. Nos quejamos, pero mi dragón nunca hacía caso cuando mostraba su cariño.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Abrí los ojos al escuchar las risotadas. Valka también estaba despierta escuchando las risas. Ambas nos miramos ¿Eran ellos? Nos levantamos y fuimos directas a la habitación de Hiccup y nos lo encontramos a los dos jugando con Toothles. Ambos estaban llenos de babas de dragón.
Mi suegra me empujó dentro de la habitación y de repente me miraron los tres, yo no sabía muy bien que hacer, estaba ahí en camisón y me sentía una intrusa de ese momento tan bonito que estaba teniendo Hiccup junto a nuestro hijo.
-¿Manchamos a mama de babas de Toothless? -preguntó Hiccup. Padre e hijo se miraron y asintieron cómplices.
Yo iba a huir, pero Hiccup, me tomo de la mano y tiró de mi para que cayera en la cama, un segundo después ambos restregaron sus mejillas llenas de babas por las mías y yo chillé asqueada. Pero ellos no pararon, si no que siguieron en su juego de mancharme.
Con un brazo abracé a mi hijo y con el otro a mi marido y nos sonreímos por unos segundos ¿éramos felices? en ese mismo instante si que lo éramos. éramos como una familia.
Después de asearnos, en el que se formó como un juego en el que los tres nos limpiábamos los restos de baba, pero que acabamos lanzándonos agua unos a otros, obteniendo como resultado que acabáramos empapados de pies a cabeza.
Tras estar secos y vestidos (yo me cambié en la habitación de Valka) bajamos a desayunar los cuatro juntos. Ese día era como si todos mis sueños se hicieran realidad. Me sentía tan feliz. No quería que se acabará ese momento.
-Bueno tengo mucho trabajo que hacer y mucha caca de dragón que limpiar -Y ahí se acabó mi dulce sueño.
Hiccup se levantó de la mesa y le dio un beso en la mejilla a Valka y otro a nuestro hijo, después me miró ¿Qué iba a hacer? Se acercó hasta mi y me dio un dulce beso en la mejilla que me hizo enrojecer, tras eso se acercó a mi oído y me susurro muy bajito un "te amo" antes de marcharse.
Mi corazón comenzó a palpitar, porque eso me había traído un recuerdo, uno que ya había borrado de mi mente o por lo menos lo había intentado. Ese momento había sido exactamente igual a como cuando él se marchó. Un dulce beso un te amo susurrado al oído y se fue por casi tres años.
Me levanté de golpe, acababa de recordar lo que pasó la noche anterior. Le había dicho a Rose que le tendiera una trampa a Hiccup. Ahora me arrepentía por ello ¿Y si se marchaba? No debía haber hecho eso, tuve que hacerle caso a Heather y hablar con él, debíamos exponer nuestras dudas abiertamente ¡Esa era la forma indicada!
-Valka puedes llevar a Hiccup con Fishleg a la academia?
-Si, yo lo llevo ¿Estás bien?
-Si, es solo que... debo hacer algo urgente -le di un beso en la mejilla a mi hijo y salí corriendo en busca de mi dragona.
Alzamos el vuelo y comencé a buscarlo. Primero busqué por los alrededores de Berk, por si se había ido volando a sabe Thor donde le había dicho Rose, pero no lo encontré. No sabía si eso debía alegrarme o por el contrario hacer que mi corazón bombeara con más fuerza, por el pensamiento de perderle una vez más. Busqué en el gran salón, en la academia, en las casetas de los dragones. Nada, no lo encontraba por ninguna parte.
Entre medio de mi desesperación recordé que Hiccup, comentó que iba a ayudar a las chicas a arreglar su barco, por lo que volé hasta el barco, pero no lo vi. Solo estaba Gobber trabajando.
¡No puede ser! ¡No puede ser! ¿No estaba allí? La desesperación se apoderó de mi. Volví a alzar el vuelo para dar otra ronda por todo Berk, solo tenía la esperanza de haber estado tan ciega por mi ansiedad que me hubiera pasado por alto la ubicación de Hiccup, esta vez iría lugar por lugar y preguntaría por él. Pero las negativas ante la simple pregunta de "¿has visto a Hiccup hoy?" solo hicieron incrementar mi ansiedad y miedos a perderle nuevamente.
¡Era una estúpida! ¡Una imbécil! ¿Por qué le pedí a Rose que le pusiera un cebo? ¿Por qué? No debí actuar a la desesperada. Era una guerrera y sabía que las cosas debían planearse y no actuar por desesperación, las batallas hay que idearlas correctamente. Y parecía que estaba perdiendo la batalla de conseguir nuevamente a mi marido de vuelta.
Recordé cada instante de esa mañana, las risas, lo juegos, ahora todo eso me parecía un lindo sueño, el que acabó con una maldita pesadilla por un error demasiado gordo y que yo misma lo incite a ello.
Pero es Hiccup ¿Realmente me volvería a hacer algo como eso? No quiero pensar en ello. No quiero pensar que a la primera oportunidad que le surja Hiccup vuelva a marcharse de Berk una vez más. Pudiera ser que Rose le hubiera dado una ubicación muy cercana a Berk y que Hiccup solo haya ido a ir a explorar y volviera por la tarde. Pero cuando salió de casa dijo que tenía mucho trabajo ¡Eso no era un trabajo! ¿Me estaba mintiendo?
Chillé al cielo bien alto para sacar todas las dudas de mi mente, o en un vano intento de hacerlo. Mi cabeza era un caos y pareciera que mis pensamientos vinieran con tanta prisa que se chocaban unos con otros y casi no me dejaran reflexionar sobre lo que debía hacer para arreglar esta situación.
Me tumbé en mi dragona y cerré los ojos por unos segundos solo sintiendo el aire gélido de Berk, a pesar de que ya estaba el sol brillando y que chocaba la luz sobre mis ojos cerrados. Debería estar haciendo mi labor como jefa. Mi cuerpo se comenzó a relajar un poco, lo que hizo que lograra que mi mente razonara.
Si Hicccup se había marchado iría a buscarlo y esta vez lo haría personalmente y seguramente iría hacha en mano para hacerle picadillo. Aceptaría mi parte de culpa, en que no debí ponerle una trampa, pero él no debió marcharse de Berk. No cuando comenzaba a volver a confiar en él.
Pensé que nos quería, que realmente estaba arrepentido y quería volver a ser mi marido y el padre de nuestro hijo, pero si se había marchado nuevamente, creo que me equivoqué en las intenciones de Hiccup y muy difícilmente iba a volver a confiar en él.
Sentí correr una lágrima por mis ojos cerrados. Ya fue duro para mi decir abiertamente que estaba enamorada de Hiccup. Eso era una gran debilidad para una guerrera. Cambié completamente mi vida por ello. Sabía que si estás enamorada de un hombre, acabarás casándote y dándoles hijos, es lo normal y es todo lo que yo había dicho de muy pequeña que nunca haría. Pero todo había cambiado y todo comenzó con el primer beso que le dí a Hiccup. Ese día algo se había removido dentro de mi que me hizo por un impulso, besar a Hiccup.
Había sido el miedo a perderle. Hiccup era muy escuálido y todos pensamos que su cuerpo no soportaría por todo lo que tuvo que pasar al perder la pierna, por ello cuando despertó, no me lo pensé y lo besé. Siempre había visto a Hiccup desde la lejanía. No quería acercarme a él por no querer que me vieran con el vikingo más enclenque de Berk, ya que eso mermaría mi imagen de guerrera fuerte y sin sentimientos.
Ese fue también uno de mis primeros errores, el no haber estado al lado de Hiccup antes de que este conociera a Toothless. Pero ya no era tiempo de seguir lamentándome por mis errores, era el momento de actuar e iba a encontrar a mi marido costara lo que costara. Y lo primero era saber a dónde lo había mandado Rose.
-¡Vamos Stormfly! -animé a mi dragona y comenzó a volar a toda la velocidad que le daban sus alas y comer pollo diariamente.
Volví al puerto dónde estaba el barco varado para poder arreglarlo. Al llegar solo vi a Gobber que seguía con su trabajo.
-¡Gobber! -me dirigí corriendo hacía el herrero, que estaba arreglando el agujero del barco por la parte baja del mismo -¿Has visto a Hiccup?
-¿Te encuentras bien Astrid?
-¡Solo responde! -ordené, me estaba impacientando.
-¿Cual de los dos?
-¡Mi marido! -exclamé casi gritando.
-¿Astrid? -vi como mi marido estaba al otro lado del agujero que estaba arreglando Gobber. Estaba dentro del barco, por eso no lo había encontrado. Había estado ahí todo el tiempo. No se había marchado.
Me dejé caer al suelo de rodillas, acababa de perder la fuerza en mis piernas y de todo mi cuerpo.
-Hiccup, algo le pasa a Astrid -le anunció a mi marido y se acercó hasta mi el preocupado herrero -¿Te encuentras bien? Te llevaremos a Gothi tranquila.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Escuché como Gobber me dijo que algo le ocurría ami esposa, dejé de lado lo que estaba haciendo y salí corriendo. Subí a tropezones ¿Desde cuándo era ese barco tan grande?
Al llegar arriba vi que mi esposa estaba en el suelo de rodillas ¿Estaba enferma? si estaba bien esa misma mañana.
-¡Astrid! ¿Qué te ocurre? -la agarré de los hombros para que me mirara, sus ojos estaban brillantes -¿Estás bien?
-Hiccup -me susurró débil, se tiró a mis brazos y me abrazó como hacía años que no lo hacía, con fuerza.
Correspondí el abrazo con la misma intensidad y escondí mi cabeza en su cuello, mientras ella acariciaba mis cabellos.
-¿Qué te ha pasado? -le susurre, era suficiente para que me escuchara.
-Creí... creí que te habías marchado.
-¿Qué? ¡No! ¿Por qué haría algo así?
-Porque soy una idiota... porque he hecho algo muy malo Hiccup. Me dejé llevar e hice algo de lo que me arrepiento.
-No te entiendo Astrid -me levanté y me separé un poco de ella, aún sin soltarla -¿Qué has hecho?
-Rose me pregunto como nos iba y yo le comente que seguía temiendo que tu te marcharás. Por ello ella me sugirió que te tendiera una trampa y acepte, me arrepiento de ello -limpié las lágrimas que corrían por las mejillas de mi esposa -y cuando te despediste de mi, fue como cuando te fuiste y te he buscado por todas partes. Estaba desesperada Hiccup. Lo siento.
-Astrid, no tienes que disculparte por nada -la tomé de la mejilla -Yo me he ganado tu desconfianza. No me merezco ni tus lágrimas y mucho menos el cariño de nuestro hijo.
-Hiccup te quiere mucho -sonrió y yo le dí un dulce beso en los labios -Hiccup es muy cariñoso, pero nunca imaginé que en tan poco tiempo te quisiera tanto, es como si sintiera que realmente eres su padre.
-Me siento un privilegiado por tener su cariño. Quiero a nuestro hijo.
-Y no te has marchado. Estás aquí -me rodeo el cuello y me abrazó con fuerza.
-Por supuesto que no. Ayer Hiccup, me pidió que no me marchara de Berk -Astrid se separó de mi para mirarme -no quería que me fuera, quería que me quedara con él y se lo prometí. Se lo prometí a él y te lo prometo a ti Astrid. No pienso volver a marcharme. Sigo siendo alguien que le gusta descubrir cosas nuevas, pero con Hiccup y contigo estoy descubriendo un nuevo mundo cada día y me gusta.
-Hiccup, creo que necesitamos hablar seriamente de todo lo ocurrido -me pidió Astrid y tenía razón, ya lo habíamos pospuesto demasiado.
-Tienes razón... ¿Gobber te importa si me voy?... ¿Gobber? -miré a mi alrededor pero no había ni rastro del herrero.
-Creo que Gobber nos ha dejado un momento de intimidad.
-Si, eso parece -me levanté y le tendí la mano a mi esposa. Ella tomó mi mano y la ayudé a levantarse.
-¿Te parece si vamos a la cala?
-Si, me parece un buen lugar -ambos comenzamos a andar, pero los dioses parecía que no me iban a dar la oportunidad de estar con mi esposa.
-¡jefa, jefa, la necesitamos! -llegaron abono y cubeta, parecía que era urgente, pero ya los conocíamos y seguramente sería una idiotez, pero como jefa tenía que atender cada queja de su aldea.
-¿Quieres que vaya yo? -le pregunté a mi esposa.
-No hace falta ¿Nos vemos después?
-Si. Y después hablamos, no quiero posponerlo más.
-Yo tampoco -ambos nos sonreímos, parecía que por una vez y desde que volví a Berk, estábamos de acuerdo en algo.
Me dio igual que estuvieran viéndonos abono y cubeta. Tome del mentón a mi esposa y le di un leve beso en los labios antes de que ella se marchara. Sonreí ante el sonrojo de ella.
-Que te vaya bien con la caca de dragón -se despidió de mí.
-¡Mierda! ya lo había olvidado.
Mi esposa se rió a carcajadas de mí. Mientras se alejaba con Abono y Cubeta. Bueno tendría que soportar limpiar caca de dragón con Eret.
Las cosas estaban cambiando, lo sentía. Astrid me estaba dando una segunda oportunidad. Aún podíamos ser una familia. Viviríamos los tres juntos, podría abrazar a mi hijo tanto como quisiera y lo más importante, Hiccup por fin sabría que yo soy su padre.
Aunque sentía que aún me faltaba mucho para poder conseguir la confianza de Astrid. Nunca pensé que ella pudiera llegar a tenderme una trampa para obligarme a elegir ¿Realmente tengo que elegir? No quería perder a mi familia, aunque tampoco quiero dejar de ser yo mismo.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
¡Hiccup vive en casa de tu abuela! -exclamé. Mi primo Hiccup era un idiota -¿Por qué no me lo dijiste antes?
-No lo sabía. Pelo aye nos quedamos en casa de la abuela y yo dormí con Hiccup -sonrió el muy bobo.
-¡No te das cuenta Hiccup! -zarandee a mi primo -¡Solo las familias viven juntos! ¿Y si es su mamá? Yo vivo con mi mamá y mi papá.
-Hiccup no la llama mama.
-No... no lo hace. Pero... ¡Las familias viven juntas! -patee el suelo frustrada.
Tomé de la mano de mi primo y me acerqué hasta donde estaba Fishleg. Mi mamá me había dicho que tío Fishleg era amigo de Hiccup (el guapo y apuesto) y también había aprendido de mi mamá que mi tío cuando se ponía nervioso "cantaba como un pajarito"... aunque realmente no entendí bien lo que quiso decir con eso.
-Tío Fishleg -le tiré de su camisa para que mirara hacía abajo. Aunque era bastante alta para mi edad.
-¿Te ocurre algo Trish?
-Me ha dicho mi pimo que Hiccup vive en casa de Valka.
-Sabes bien que tu primo vive con Astrid.
-¡Este Hiccup no! -exclamé. Ya lo decía mi padre Fishleg era tan lento como su dragona -El otro Hiccup. El grande y guapo.
-Creo que ya lo entendí Trish, sé a quien te refieres.
-Vive con Valka, me lo ha dicho Hiccup... mi pimo -completé la frase, porque seguro que volvía a intentar no responderme. Aunque ya estaba acostumbrada que los mayores no me respondieran cuando preguntaba.
-Yo... no... no... sé... -mi tío temblaba tanto como un bebe de Yak recién nacido al responder.
-¿Por qué Hiccup vive con Valka? -pregunté directa. Quería esa información. Estaba desesperada, quería saberlo, para mi primo. Él siempre miraba de lejos como mi padre me trataba y sabía que él quería lo mismo. Era un idiota, pero era mi primo y siempre se portaba bien conmigo.
-Trish, eres muy pequeña y hay cosas que no entenderías por mucho que yo te las cuente -Tió Fishleg me puso una mano en mi cabeza. Odiaba cuando me trataban como a una cría. Yo ya era una niña grande.
-Tío Fishleg. Yo soy pequeño... pelo solo quielo sabe cosas de mi papa - me había olvidado de mi primo. Él y su carita aún de bebé a lo mejor conseguía algo más que yo.
-Hiccup, Trish. Sabréis la verdad muy pronto, pero si soy yo el que os cuento algo sobre Hicc... digo sobre el papá de Hiccup, seguramente Astrid me hará picadillo con su hacha.
-Tienes razón -sonreí. Como admiraba a mi tía Astrid. Ella hacía que hasta el vikingo más temido de Berk la temiera.
Ambos nos alejamos de tío Fishleg. No íbamos a conseguir nada de él. Los mayores nunca nos ayudaban en nada, por lo que deberíamos ser nosotros mismos los que buscáramos al papa de mi primo.
-Seguiremos buscando.
-Trish, eles mi plima favorita -mi primo me abrazó. Y yo acepté el gesto.
-Y tú el mío enano -tenía que seguir con mi reputación de chica dura después de todo.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Tomé la pala y cogí otra buena ración de caca. Ni el trapo que tenía en la cara era capaz de aplacar ese olor nauseabundo. Aunque sabía que cuando acabará Astrid y yo hablaríamos de todo lo que había ocurrido y eso me animaba a seguir con toda esa caca de dragón. Quien sabe a lo mejor lograba esa noche dormir en mi cama, abrazando a mi esposa.
-¿Tienes prisa? -pregunto Eret, se había dado cuenta de que iba todo lo rápido que me daban la fuerza de mis brazos.
-Puede -no quería hablar con él. Ya que no quería acabar a golpes como el día anterior. Tenía que empezar a ser responsable y no dejarme llevar por estupideces como celos. Además tenía problemas más importantes que tratar, como para perder el tiempo con Eret.
-¿Por qué? -me insistió.
-Eso no es asunto tuyo. Tengo cosas que hacer.
-Esta bien -Eret comenzó a ponerse en medio de donde yo estaba, impidiendo que hiciera mi trabajo.
-¿Qué pretendes Eret? ¿Quieres darle más trabajo a Astrid?
-Llevo ayudando a Astrid desde que llegué a Berk. No le voy a dar más trabajo. Solo es que yo tabajo a mi ritmo, que se ve que es diferente al tuyo -Eret cayó la carretilla que yo había llenado con la caca al suelo ya limpio.
-Eret -apreté mis puños, no podía dejarme llevar o terminaría tardando más -¿Qué quieres?
-¿Por qué tienes tanta prisa? Así te ayudaré a terminar más rápido.
-Astrid y yo tenemos una charla pendiente -respondí y vi como ahora Eret apretaba sus puños -eres un hombre razonable Eret. Ella es mi esposa, tenemos un hijo.
-Bueno te ayudaré - Eret cogió una pala bien cargada de caca de dragón y pensaba que la iba a echar sobre la carretilla, así que yo también me puse a trabajar.
En cuanto le dí la espalda a Eret para seguir con mi trabajo sentí como me tiraban sobre mi cabeza la espesa y maloliente caca de dragón.
Cerré la boca y me quité los restos que caían sobre mi. Me volteé y Eret se estaba riendo a carcajadas, pero no por mucho tiempo. Tomé mi ventaja mientras él se reía de mi y llené todo lo que podía mi pala e hice lo mismo que él había hecho, volqué el contenido de la pala sobre su cabeza.
-Así estás perfecto -me reí en su cara llena de caca.
-¡Esto es la guerra! -exclamó y me empujó haciendo que cayera en una montaña de caca. Esto se estaba volviendo cada vez más asqueroso, pero no me iba a quedar atrás y me levanté solo para tirarle del brazo para que él también cayera en la misma montaña que yo.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Trish se había calmado un poco en el tema de encontrar a mi papa. Le agradecía mucho su ayuda.
Pero a pesar de eso todos los mayores parece que se habían puesto en nuestra contra y solo nos decían que éramos muy pequeños para entender ¿Pero qué debíamos entender? si no nos decían nada ¿Cómo íbamos a entenderlo?
No entendía a los adultos. Eran más caprichosos que nosotros, mucho más. Ellos solo nos dicen lo que debemos hacer y nosotros debemos asentir como niños buenos y hacer lo que se nos pide. Pero cuando nosotros queríamos saber o aprender algo nuevo se nos negaba por ser "demasiado pequeños".
Mi madre era la única que nos podía decir la verdad, pero ya le había dicho a mi prima que no quería decirle nada a ella, ya que cada vez que hablaba de mi papa, ella se pone muy triste y no quiero que mi mama esté triste.
Tía Ruff nos llevaba de la mano a ambos, ya estaba atardeciendo y seguramente pronto aparecería mi mama con Stormfly. La habíamos visto hace poco, ya había terminado su trabajo, pero se iba a dar un baño, así que cuando terminará la tendría solo para mi.
-¿Os lo habéis pasado bien con tío Fishleg? -nos preguntó mi tía.
-¡Si! -exclamamos mi prima y yo.
-Me alegró, pues ahora vamos... ¡Oh por todos los dioses!
Trish y yo miramos hacía donde ella lo hacía. Los dos nos miramos y nos echamos a reír a carcajadas. Ya que frente a nosotros teníamos a Hiccup y Eret los dos cubiertos de caca de dragón.
-Que pena que no está aquí Astrid para ver esto. Os mataría a los dos sin dudarlo -Mi tía también comenzó a reír.
-Él empezó -se defendió Hiccup señalando a Eret -Parecía un niño pequeño.
Los dos tenían restos de caca de dragón en el pelo y en la ropa. De repente Rose llegó con unos cubos de agua y se los tiró encima de Hiccup y Eret, dejándolos a los dos empapados. Nosotros reimos más al ver la cara de susto de los dos. Me dolía la barriga de tanto reír.
-Rose Por lo menos podrías avisar ¿Qué es esto, huele raro?
-Peor oléis vosotros dos. Eso es agua de flores, para quitaros el olor que tenéis encima... y creo que deberíais quitaros esa ropa manchada de caca -les reprendió Rose. Era gracioso cuando los adultos eran regañados por hacer algo estúpido.
Los dos se quitaron su camiseta manchada y mi prima y tía exclamaron, acto seguido mi tía tapo los ojos de mi prima y esta se quejó.
-Eres muy chica para ver esto niña.
-¡Mama! -se volvió a quejar mi prima.
-¡Guau! si esto son los vikingos de Berk me daría igual quedarme aquí un poco más -habló una de las chicas nuevas, era rubia, pero no recuerdo su nombre -ese tatuaje te hace ver más sexy Hiccup.
-Daisy, por favor, no estoy para bromas.
No entendía por qué reaccionaban así las mujeres ¿Por qué Hiccup y Eret se habían quitado su camiseta manchada de caca? ¿Seria por eso? Si, parecía que era pequeño, ya que no entendía muchas de las cosas que pasaban a mi alrededor.
-Creo que os hace falta un buen baño -mi tía no le quitó la mano de la cara de mi prima hasta que los dos se taparon el torso desnudo con una manta que les cedió Lavender. Me acordaba de su nombre porque era una chica muy guapa -por cierto Hiccup, Astrid también ha ido a tomar un baño y no hace mucho de eso.
Hiccup se sonrojó y prestó atención a mi tía. Esta le guiñó un ojo.
-Ella siempre va ese lugar que tu sabes bien y... puede que aún esté ahí.
Hiccup parecía pensativo por lo que había dicho mi tía, parecía que tuviera una lucha interna. Como yo cuando me tengo que decidir si debo jugar con el hacha de mi mama o no.
-Hiccup no puede marcharse, debemos terminar el trabajo -hablo enfadado tío Eret.
-Creo que un baño me vendría bien -respondió mi nuevo mejor amigo Hiccup.
-Tú no te vas hasta que termines con esto -se quejó Eret.
-Eret se acabó. Vas a recoger y terminar de limpiar lo que queda y no te vas a quejar.
-¿Por qué?
-Porque yo te lo ordeno y sabes quien soy aquí en Berk.
Hiccup se dio la vuelta para marcharse y Rose le volvió a echar otro cubo de agua. Ahora si que parecía muy enfadado.
-¡Rose! -se quejó y yo me reí por lo bajo no quería que Hiccup se enfadara conmigo.
-¿Quieres ir oliendo así?
-No... gracias, creo.
Hiccup se acercó hasta nosotros. Mi prima estaba muy sonrojada y yo quiero abrazarlo. Me gustan los abrazos de Hiccup... pero estaba mojado, aunque ya parecía que no tenía restos de caca de dragón.
-No intentes abrazar a los niños, que ya los he bañado a los dos -le advirtió mi tía.
-No, tranquila. Después los abrazaré a los dos -me sonrió y yo a él.
¿Pudiera ser posible que él fuera mi papa? Me gustaba la idea, ya que él era guay. Era un jinete de dragones, tenía a Toothles que era el único furia nocturna que quedaba. En general Hiccup era impresionante y sería genial si él fuera mi padre. Pero si él es mi padre ¿Por qué mi mama no me lo ha dicho? Ella me lo diría...
Vi como Hiccup se alejaba en Toothless. Estaba deseando ser mayor para poder volar en dragón y ser tan buen jinete como lo son Hiccup y mi mama.
Continuara.
Hola a todos, nuevo capítulo por fin. Espero que os haya gustado. Este ha habido un poco todo, pero sobre todo quería abarcar los problemas de los protagonistas y el que todos los actos tienen sus consecuencias. Ya no solo vemos a un Hiccup arrepentido por sus fallos, si no que también Astrid tendrá que ver sus errores. Cuando escribía sobre Hiccup y este dice "Hiccup por fin sabría que yo soy su padre" en mi cabeza sonaba la voz de Dark Vader (soy muy friki XD), a lo mejor a alguno le ha pasado lo mismo que a mi al leerlo jajaja.
Los niños entran en acción y me divierto mucho escribiendo sobre ellos, sobre todo con Trish, que intento que sea muy creída como su padre, pero más lista como su madre. Ruff esta loca, pero ese personaje cada vez que se pone serie nos sorprende.
Muchas gracias a los seguidores y favoritos! y sobre todo a las personitas que se toman un pequeño ratito para dejar un mensajito n.n
Natulinda1999: Gracias, me alegra saber que te gusta n.n y respecto a Hiccup, los personajes están arrepentidos por lo que han hecho, por todos sus errores. Aunque ya no solo es Hiccup el que acepta su culpa por lo que hizo, ahora también es Astrid y si, Hiccup es el jefe, solo que no quiere dar más problemas a Astrid, por lo que por ahora se va a mantener al margen, aunque ya ves en este capítulo que si puede él hará su labor como jefe (y más si es para quitarse su trabajo de limpiar caca de dragón XD).
DragoViking: jajaja no se fue XD aunque no le sienta bien que Astrid le ponga una trampa. Espero que siga siendo de tu agrado la historia n.n
Airi: Al final no va en busca de ese dragón y no le cae muy bien el hecho de que Astrid le ponga una trampa. Me divierto mucho escribiendo sobre los niños y para Trsih tomo como referencia a mi sobrina (es una listilla XD) a parte de intentar que sea una mezcla de sus padres. El pequeño Hiccup no se da cuenta de que puede ser su padre, solo es como su héroe, por ello le gusta la idea de que sea así. Trish es la que ve las similitudes entre ambos Hiccup. Espero que te haya gustado el capítulo también.
Gracias a todos los lectores!
