Buenos días, Nozomi... - Una chica rubia de hermosos ojos azules me observaba dulcemente mientras abría mis ojos. Le sonreí de vuelta, lo que hizo que se acercara a abrazarme.

Buenos días, Elichi... - Me dejé envolver por sus brazos, aquellos brazos que me envolvieron e hicieron sentir amada la noche anterior.

¿Cómo amaneciste? ¿Te duele algo?

Es más que obvio qué me duele, ¿no? - Sonreí pícaramente, a lo que ella sonrió.

Después de la noche que tuvimos... cualquiera se sentiría adolorido... - Dijo, para luego quejarse al intentar levantarse. - Creo que... me sobrepasé... un poco...

Elichi... no es necesario que te levantes tan luego... tranquila... - La ayudé a devolverse a la cama. Ella sintió un gran alivio al estar acostada nuevamente.

Aghh... me duele la cintura y las piernas... - Se recostó a regañadientes junto a mí.

¿Quién te manda a ser tan salvaje? - La miré pícaramente.

Nozomi... - Me besa tiernamente mientras se acomoda a mi lado. - Deberíamos ir a hablar con tus padres, ¿no crees?

Elichi... ¿es realmente necesario? - Suspiré, la sola idea me agotaba mentalmente.

Quieres saber lo mío, ¿no? - Me miró fijamente.

Mou... está bien... lo haré... pero, ¿puede ser más tarde? No creo... poder levantarme...

Descuida, llamaré a servicio a la habitación... ¿qué quieres para desayunar? - Me miró con una radiante y dulce sonrisa. Cada vez que la veo, siento cómo mi corazón se acelera.

Mmm... lo dejaré a tu gusto... - Le sonreí.

Perfecto... alcánzame el teléfono, por favor...

Ten... todo tuyo...

Luego de que nos vistiéramos y desayunáramos. Nos preparamos para ir a buscar mis cosas a casa de mis padres. Debo admitir que estaba nerviosa. Había huido de aquel lugar por la rabia y la frustración, pero realmente agradezco el que Elichi esté aquí para mí, no podría tener mejor compañía.

Bien, ¿lista para irnos? - Ella me miró fijamente con una amplia sonrisa. Yo la miré nerviosa y algo desganada, aunque ella sabía el por qué de mi actitud. - Ven... es necesario que lo hagas... - Toma tiernamente mi mano y me acerca a ella. - Sólo debes tocar el timbre, ¿no?

Sí... - Estábamos frente a la casa de mis padres. Fue bastante difícil llegar hasta acá, pero Elichi siempre me animó a hacerlo. Hubieron veces en que tuvo que literalmente arrastrarme, pero decidí no darle más cargas de las que ya tenía. - Bien... aquí voy...

En el momento que iba a tocar el timbre, escuché una voz acercarse a nosotras, me dio miedo a decir verdad, por lo que traté de huir, pero Elichi me tomó de la mano con fuerza, y una sola mirada me hizo detener mis acciones.

Ya estás aquí... no te acobardes ahora...

Es la primera vez que me regaña, debo admitir que se siente como si tuviera una hermana mayor, pero Elichi es mucho más que eso, es la mujer que amo y me encanta su seriedad, esa intensa mirada siempre me derrite. Sacudí mi cabeza ante esos pensamientos, no era el momento para fantasear con ella. Me sonrojé un poco, a lo que ella levantó una ceja y me miró confundida. Me acerqué a la puerta una vez más y toqué el timbre. A los pocos segundos, la puerta fue abierta, revelando el sorprendido rostro de mi madre.

Nozomi... - Ella nos miró detalladamente, y quedó confundida al ver a Elichi a mi lado. Ella se limitó a presentarse.

Buenas tardes, mi nombre es Ayase Eli, la novia de su hija... - Elichi extendió su mano hacia mi madre y le sonrió.

U-Un gusto, Ayase-san... - Mi madre puso una expresión bastante tonta, se notaba demasiado que estaba babeando por mi Elichi.

Madre... deja de babear... es mía... - La miré algo molesta, a lo que ella reaccionó, y Elichi, como siempre, hizo resaltar su encanto con una hermosa sonrisa y risa.

Nozomi... no te pongas celosa... - Besó mi frente.

Mh! - Inflé mis mejillas en respuesta.

P-Pasen por favor... - Mi madre nerviosamente nos dejó entrar.

Al adentrarnos mi padre nos recibió de la misma manera. Al parecer todos quedaban hipnotizados con el encanto de Elichi, pero nunca imaginé que mis propios padres caerían. Me senté a regañadientes en el sofá junto a mi novia. Ella sonreía y me tomaba firmemente la mano.

Bueno, la razón por la que acompañé a Nozomi hasta aquí, es porque me gustaría apoyarla en sus decisiones, y caminos que ella decida tomar... pero para eso... hay algo que debe resolver... - Me miró con cariño, incitándome a hablar.

Y-Yo... - Los labios y manos me temblaban, estaba realmente nerviosa, y no sabía si podría decir algo sin intentar lastimar a mis padres. - Yo... - Suspiré con rabia, ya no podía controlar mi cuerpo debido a la ansiedad.

Nozomi... - Mi madre irrumpió y se puso de pie frente a mí. - Creemos saber lo que tienes que decir, pero antes... por favor déjanos hablar a nosotros...

S-Sí...

Verás Nozomi, cuando naciste era un día bastante peculiar... el cielo brillaba con intensidad debido a la cantidad de estrellas... el corte de luz en la mayor parte de la ciudad nos ayudó a notar eso... - Mi padre suspiró. - En ese tiempo tu madre y yo no teníamos una buena situación económica... mi trabajo apenas sustentaba nuestras comidas, la luz y el agua... habían meses en que teníamos que elegir entre la luz y el agua... a veces parte de nuestros familiares nos ayudaban con un poco de comida o dinero... pero... a medida que tu ibas creciendo...

Las cosas comenzaron a complicarse... yo pasaba más enferma de lo usual... no tenía energías y tu te estabas desnutriendo... necesitábamos tomar una decisión rápida... y ahí fue cuando tu papá consiguió el trabajo que tiene hoy... - Mi madre sonrió.

Lamentablemente llegamos al punto de tener que elegir entre estar contigo, amarte y verte crecer bajo el miedo de que tu madre o tu pudieran morir en cualquier momento... o... sacrificar nuestro tiempo contigo, a costa de dinero, salud y la certeza de que con o sin nosotros, crecerías sana... - Mis lágrimas comenzaron a salir, al igual que las de ellos.

Nozomi... para mí y para tu padre, todos esos años sin poder estar a tu lado, todo ese tiempo sin poder abrazarte o hablar contigo por el tiempo que pasábamos fuera, las noches en que llegábamos totalmente agotados a punto de colapsar... nos hemos atormentado con aquel sentimiento durante todo este tiempo... si tan sólo las cosas hubiesen sido diferentes... nuestra hija no nos odiaría... nuestra hija vendría a vernos y pasar tiempo con nosotros... pero pensar que tuvieron que pasar más de 10 años, para que pudieras estar frente a nosotros... Nozomi... yo...

Hija, tu madre y yo estamos realmente arrepentidos por no haberte dado lo que más has deseado durante toda tu vida... un lugar al cual llamar hogar, y personas a las cuales llamar familia... ¿podrías, perdonarnos algún día? Es lo único que deseamos...

Tu padre ahora tiene un trabajo más liviano... todo lo que hacía viajando por el mundo hace unos años, lo hace desde aquí... desde que te fuiste de nuestro lado no tuvo sentido seguir matándose para ganar dinero... así que, vivimos felices con lo que tenemos... pero siempre habrá un vacío que podrás llenar tú, y sólo tú... perdónanos, Nozomi... por haberte hecho tanta falta durante todos estos años... - Ambos se encontraban agachando sus cabezas. Elichi me miró con sus ojos empañados, y con una amplia sonrisa. Apretó mi mano y con un leve susurro me dijo.

Ve con ellos... te necesitan... así como tú los necesitas...

Pero...

Nozomi... ve... - Me sonríe y besa tiernamente en los labios. Al separarnos me empuja hacia ellos, y termino de rodillas frente a ellos.

Nozomi... - Mis padres me miran fijamente con sus rostros inundados por las lágrimas.

Papá... mamá... yo... - Me rompi en llanto una vez más. Cubrí mi rostro con ambas manos, hasta que sentí un grande, reconfortante y amoroso abrazo. Abrí mis ojos y tenía a mi madre abrazándome desde atrás, y a mi padre por delante. Dejé que me abrazaran y correspondí el abrazo, supongo que eso, era la liberación de la que tanto hablaban Maki-chan y las demás. Entre cada llanto y sollozo, siento cómo mi corazón se va aligerando. Siento una cálida sensación en mi pecho, y algo esfumarse cuando digo las palabras siguientes.

Papá... mamá... gracias... los perdono... los perdono... pero también perdónenme a mí, por haber sido una ingrata todos estos años... perdónenme...

Nozomi... - Los tres, nos abrazamos arrodillados en el suelo. Ellos me decían cuánto me amaban entre sollozos, me abrazaban, besaban y acariciaban mi cabeza cada vez que podían. Era una sensación bastante extraña, pero debo admitir que, es lo más hermoso que he experimentado en toda mi vida.

Continuará...


Lloré TvT ajsjoas este capítulo me emocionó... u.u espero les haya gustado :D

Gracias a los que se han pasado por mi página c: y los que no, asegúrense de hacerlo e.e sojasosaj gracias nuevamente y nos vemos en otro cap y otro fic :D adiós!