El aire gélido producía un sonido chirriante que impedía escuchar las respiraciones entrecortadas de las demás chicas que me seguían inseguras, con miedo. Yo también tenía miedo, pero mi furia era mucho mayor.

"¿A dónde se supone que vamos?"

No respondí a pesar de ser la que dirigía al grupo. No estaba segura de hacia dónde nos movíamos, ni dónde se encontraba aquel repugnante ruso que tenía cautiva a mi chica.

"No me ignores, Nozomi."

Me giré con el ceño fruncido, mirando a sus ojos violetas que parecían intentar intimidarme de alguna manera.

"¿Tienes idea de a dónde nos estás llevando?"

"No."

Levantó una ceja en señal de confusión. Luego, giró la cabeza para confirmar que estábamos prácticamente en medio de la nada. Un campo llano devastado por las bajas temperaturas y las feroces nevadas invernales.

"Estás loca."

Las demás la miraron como riñéndola en silencio por el comentario que acababa de hacer, pero no me molestó demasiado. Mi vista estaba fijada en ella, en su mirada de indiferencia e incomprensión. ¿A caso sería por lo que le había dicho al ruso del teléfono?

"¿Por qué dices eso?"

Dio un paso hacia mí antes de hablar y me señaló despectivamente con el dedo índice de su mano derecha.

"¡Acabas de decirle a un señor que no conoces de nada que le vas matar! ¡Dime si eso no es de locos! No entiendo nada, Nozomi. No te entiendo, de verdad. Quiero ayudar, pero no estamos en posición de hacerlo. No puedes ir y decirle eso así sin más, ¿y las consecuencias? Pues las consecuencias ahora nos incumbirán a todas en conjunto."

Le temblaba la voz. No estaba segura de si era por el frío casi insoportable o por la rabia con la que hablaba. Vi como Hanayo se acercaba a ella para que se relajase un poco, a lo que Maki dedicó una fugaz sonrisa.

"¿Tú que harías en mi posición, Maki-chan?"

"Algo coherente, eso seguro. Te comportaste como una idiota, Nozomi. ¿Qué clase de ser humano le dice a otro que le va a matar sin razón alguna?"

"¿Sin razón alguna? ¿De verdad crees eso, Maki-chan? ¿De verdad?"

Dio un paso hacia atrás y asintió levemente con el ceño fruncido. Fue suficiente para volver a desencadenar mi rabia.

"¡Tú eres la idiota! ¿En serio sois capaces de oír semejantes atrocidades de boca de un asqueroso secuestrador y no responder nada? ¡Quién sabe lo que debe estar pasando Eli mientras discutimos en estos momentos! ¡Tenemos que encontrarla cuanto antes y deshacernos de un monstruo como ese el que la tiene encerrada donde quiera que esté!"

"Nozomi,"

Maki esperó a que me calmase durante un par de segundos y después de mirar a Honoka, Hanayo y Rin, asintió.

"Tú eres el único monstruo. No vamos a acompañarte con esa aptitud."

En ese momento, el sonido ululante del viento se escuchó más que nunca, rompiendo mis tímpanos. La nieve formaba una espesa niebla que dificultaba la visión, pero podía ver igualmente el gesto implacable y serio de la pelirroja con la que estaba hablando. Nadie se atrevió a moverse, ni a comentar ni una sola palabra. Nadie se negó a su proposición.

Y entonces me sentí como un verdadero monstruo.

"Está bien."

La miré a los ojos y ella apartó la mirada para dirigirse hacia otra dirección. Un poco vacilantes, Hanayo y Rin la siguieron. Juraría haber escuchado un "lo siento" en un murmuro de Honoka antes de unirse a las tres anteriores.

Para mi sorpresa, Kotori, Umi y Nico no se movieron. Me miraban expectantes, buscando las palabras adecuadas.

"No le hagas caso. Es una tsundere idiota que intenta hacer lo que a ella le parece conveniente. De verdad, no te tomes en serio lo que ha dicho."

La mano de Nico se posó cuidadosamente sobre mi hombro. Me giré para mirarla a los ojos, pero no supe descifrar las emociones que escondían. Dudé por un momento si aquella mirada ocultaba la hipocresía que tanto me temía.

"Nozomi-chan, no tienes que preocuparte. Cada persona piensa de una manera diferente. Es algo normal que le dijeses eso al señor de la llamada telefónica." Kotori mostraba una sonrisa. Al principio me asustó un poco que sonriese en condiciones como aquellas, pero luego comprendí que lo hacía para hacerme sentir mejor.

"No eres un monstruo, Nozomi. Sólo eres una chica enamorada."

Entonces, como por arte de magia, el doloroso sonido del viento que hacía eco en la llanura de desesperación en la que estábamos, cesó. Seguía nevando, y el frío era incluso mayor, pero el ruido desapareció, para dejar paso a los recuerdos de su voz.

-Porque eso es lo que significa ser libre, ¿no crees? Tener el derecho a ser feliz.-

Desde aquel pequeño discurso, sus palabras volvían a mi cabeza cuando necesitaba una respuesta. Porque aunque Eli no estuviese conmigo, a mi lado, siempre estaría en mi corazón, y por lo tanto, incluso en la mayor soledad del mundo, podría sentirla cerca.

-Por eso llevaría mis pantalones hasta el fin del mundo si fuese necesario.-

Y hasta allí estaba dispuesta a llegar yo para conseguir a la chica de mis sueños. Estaba dispuesta a crear una tercera guerra mundial para obtenerla como conquista, a enfrentarme a un millón de desastres naturales para ver el rubio color de su pelo como el sol del amanecer de un nuevo mundo, a dar mi vida a cambio de tener a ese ángel de ojos azules conmigo, en el cielo.

"Ahora vamos a ponernos en marcha para encontrar a ese estúpido señor cuánto antes. ¡No podemos dejar que Maki-chan lo encuentre primero!"

"Vaya, Nico-chan, pensé que dejarías a tu amada ganar por esta vez."

"Bueno, la verd- ¡¿Mi qué?!"

Kotori y Umi comenzaron a reír mientras Nico procuraba esconder su sonrojo entre la niebla que causaba la nieve. No pude evitar sonreír. Me sentía esperanzada, porque al menos ellas me tenían como la misma Nozomi de siempre. Eso era, al fin y al cabo. La misma chica de siempre.

Al tiempo que Kotori incomodaba a Nico con sus comentarios, caminamos un buen trecho, pero lo único que se divisaba a medida que avanzábamos, era una inmensa nada repleta de signos de devastación, hielo y nieve. Mentiría si dijese que no me ponía los pelos de punta. No había indicios de vida, de sol, de nada. Nosotras tres, solas en medio de un territorio desconocido, a temperaturas casi inhumanas, sin rumbo. Lo único que teníamos entonces era esperanza; era lo único que nos animaba a seguir adelante.

De un modo u otro, aquel paraje helado me recordaba al campo de concentración de Auswitch. El camino directo a la perdición para un incontable número de judíos inocentes.

El sólo pensar en eso, conseguía que un terrible y aterrador escalofrío recorriese mi columna vertebral con una sacudida violenta. Todo era tan similar que llegué a entrar en pánico. El terreno vacío, deteriorado y abandonado, como el que utilizaban para trabajar a cambio de una libertad que nunca se les fue concedida. La pequeña y densa ventisca de nieve entre los árboles huecos, como las cámaras de gas, falsas duchas, ciertos homicidios, asesinatos. Tenía miedo, no lo podía negar.

"Umi-chan, quiero alejarme de aquí." oí gimotear a Kotori, que abrazaba con fuerza el brazo de Umi.

"Rápido." dijo Nico en un susurro agarrándome de la muñeca para después echar a correr lo más rápido posible. Sentía que mis piernas, temblorosas, irían a fallar en cualquier momento. Sentía gritos imaginarios a mis espaldas, palabras alemanas incomprensibles para mi subconsciente, todo era una tremenda locura. Hasta que conseguimos divisar un grupo de dos o tres casas en la lejanía, y decidimos calificarlas como nuestro primer, más fiable y más seguro destino.

Sin perder tiempo, nos dirigimos hacia allí a paso ligero, siguiendo la tentadora luz del porche de una de las casas.

"Esperad." dijo Umi, frenando en seco.

"¿Qué pasa?" cuestionó Nico con un tono entre molesto y confuso.

"No sabemos quién vive ahí, ni si quiera sabemos como hablar ruso. ¿Y si es un mafioso o algo?"

"Umi-chan tiene una imaginación muy creativa."

"Si es un mafioso, le daré una patada en los testículos para que me deje entrar en su habitación y comprobar que Eli no está allí. Y si no lo es, pues pediremos indicaciones, o por lo menos algo con lo que llenar nuestros estómagos."

Me miraron, Kotori y Nico con una sonrisa un tanto nostálgica, y Umi un poco asustada. Pero ninguna se negó, así que seguimos a la joven peliazul hasta la entrada.

Ninguna nos esperamos lo que sucedió después.

A los pocos metros de la puerta, sentimos como el suelo bajo nuestros pies dio un brusco movimiento. Sucedió tan deprisa, que loo próximo que vimos fue la red en la que estábamos metidas a unos dos metros de la hojarasca que hasta entonces la escondía. Era una muy buena trampa para osos, pero seguro que su dueño no se esperaba cazar a cuatro chicas japonesas en busca de una rubia.

"¡Ajá! ¡Os atrapé!"

Miramos al porche desde las alturas, para encontrarnos con la mirada completamente confusa de una joven de más o menos nuestra edad, vestida con algo parecido a un uniforme de sabe Dios qué, y una pistola en la mano.

"Un momento... vosotras no sois espías, ¿verdad?" compartimos miradas intentando buscar explicación a lo que estaba sucediendo. Pero no; no la encontramos.

"¡Eh! ¡Yo te conozco!" gritó Nico enfadada.

"Imposible."

"Además, está hablando japonés..." susurró Umi al oído de Kotori. Ella asintió confusa.

"¡Claro que sí! Salías en todos los medios de comunicación antes de que te declararan desaparecida, sólo que llevabas el cabello largo y ropa mucho más... diferente."

"Creo que te estás equivocando..." la chica se giró dispuesta a marcharse, hasta que escuchó su nombre de labios de Nico.

"¡No te escaquees, Kira Tsubasa!"


(Eli POV)

"Este es tu traje de prácticas, Elichika, y esa de allí es la sala de ensayos. Más te vale darlo todo en las prácticas para poder deslumbrar a los dueños del auditorio de Moscú." Pyotr me tendió un traje de bailarina colgado de una percha junto con los zapatos necesarios para el ballet. Luego dirigió su mirada hacia el único resto de compasión y amabilidad que había en toda la mansión.

"Ya sabes que es tu deber, Stanislav. Cuida de ellas."

"Sí, señor."

Tras eso, subió las escaleras probablemente hacia su despacho. Me quedé allí, delante de la puerta de la sala de prácticas, con el traje en la mano, y la incesante mirada de perdón del chico ruso que nos apoyaba moralmente a mi hermana y a mí.

Me estaba costando muchísimo adaptarme a aquella casa, a sus normas, y en especial a Pyotr. Nada más llegar, me dio un ataque de nervios que según él, le obligó a atarme a una silla hasta que me calmase. No le creí, no tenía motivos para eso. Bueno, tampoco los tenía para alejarme de todo lo que quería, y aún así, lo hizo.

"¿Dónde está Arisa?"

"La señorita Arisa-san está en su dormitorio. No se preocupe."

Dejé escapar un suspiro. Tanta formalidad me ponía de los nervios.

"Stanislav, no me trates con tanta cortesía, por favor..."

"Como quieras, Eli-san." me sonrió gratamente antes de adelantarse a abrir la puerta de la sala. "Un presentimiento me dice que no te apetece nada hacer esto, pero lo siento, ya sabes lo que toca."

"Sí, lo sé."

De mala gana, entré en el cuarto. Era algo parecido a un gran gimnasio con un largo espejo que se extendía sobre las paredes. El suelo estaba recubierto de parqué, brillante y limpio. También había una cadena de música con un aire antiguo, y un montón de discos apilados a su izquierda. En la pared del fondo había una gran cortina de terciopelo rojo que escondía un pequeño vestidos donde me cambié mis ropas por el vestido de bailarina. Hacía muchos años que no me ponía uno. Salí del vestidor y me miré en el espejo, pero no me reconocía. No era yo. Esa chica no era Eli.

Stanislav apoyó su espalda contra una de las paredes, justo la que quedaba hacia mi espalda, y asintió con la cabeza, animándome a hacer algún movimiento. Me acerqué a la cadena de música y cogí un disco al azar. Bueno, quizás no tanto al azar. Cogí un disco guardado en una caja morada que había justo debajo de una gran pila de discos sueltos.

Morado, misterioso, escondido, diferente. Nozomi.

Con mucho cuidado, lo saqué de su caja y lo introduje en la disquetera. Luego me alejé unos metros, quedando en frente del espejo, y viendo por él a Stanislav a mis espaldas. Me notaba tensa. Me notaba rara. Veía mis piernas, de piel más bien blanca, veía mi cuerpo, bastante femenino, me veía a mí, pero no sabía reconocerme. Empezó a sonar la música.

Why can't you just love me?
Should I move on or should I wait?
How'd you get so high above me?

Mis movimientos eran lentos pero acompasados. Siguiendo la dulzura de la música, mientras mi mente se perdía en el triste y cierto significado de su letra.

I reach higher every day
But nothing changes
No, it all just stays the same.

Cada palabra, cada sonido, cada segundo que pasaba de esa canción mi corazón se aceleraba más pensando en la única persona que lo ocupaba. Pensando en sus ojos, sus preciosos ojos, que siempre mostraban calma, siempre mostraban cariño. Su sonrisa, tan tierna, tan dulce, siempre quería verla, adoraba ver esa sonrisa. Al igual que adoraba ver el resto de su ser, su cuerpo prominente que me cortaba la respiración, su pelo sedoso que apetecía acariciar en cualquier momento. La echaba demasiado de menos. Dudaba que mi resistencia aguantase mucho más tiempo sin mi droga de cabellos púrpura.

I can hardly breathe without you
There is no future I want to see without you
I just don't know who I would be without you
There is nothing out there for me without you
Without you

La música fluía a través de mí, provocando movimientos prácticamente involuntarios, saltos perfectos, un ritmo exquisito, una armonía melodiosa. Los sentimientos se dejaban expresar por medio del baile, las lágrimas caían por mis mejillas, las ganas de derrumbarme se hacían cada vez mayores. Pero sentía que tenía que ser fuerte. Por mi, por Nozomi. Ella no querría a una cobarde, por eso tenía que ser valiente, tenía que resistir. Acabaría la canción, me esforzaría. Porque cada nota, cada corchea, me susurraba su nombre al oído con dulzura. Y eso valía más que todo el chocolate del mundo.

Por eso bailaría, hasta que mis piernas no pudieses sostenerme más.

I feel like I just hit the ground
Wish I could show you what it's like
But you will never come down
And I've been staying up at night
To face the changes
But they all just stay the same
I can hardly breathe without you
There is no future I want to see without you
I just don't know who I would be without you
There is nothing out there for me without you
Without you

En ese cuarto no había nada más que la música y yo. También veía sus recuerdos, sus imágenes fugaces invitándome a seguir bailando. Emociones efímeras, que se desvanecían tan rápido como aparecían. Por cada paso que daba, volvían a hacerse lugar. Bailar, y bailar. Era mi única salvación para no olvidarla, para sentirla cerca.

Oh, what have you got to lose?
Oh, what have you got to lose?
Oh, what have you got to lose?
I can hardly breathe without you
There is no future I want to see without you
I just don't know who I would be without you
There is nothing out there for me without you
There is nothing out there, there is nothing out there

Bailar era lo único que me quedaba de ella. Tenía que proteger a Arisa, vigilar y esconderme de Pyotr, descubrir como salir de allí, salvarnos del destino que nos esperaba con impaciencia.

Pero mientras tanto, su bella imagen se reflejaba como un lago de agua cristalina, diciéndome que todo iba a estar bien.

There is nothing out there without you


A/N: ¡Hola de nuevo! Bueno, quizás lo de meter a Tsubasa así de repente quedase un poco extraño, pero las chicas necesitan ayuda para encontrar a Eli. Muchísimas gracias a todos por vuestras visitas y vuestros reviews. (Mención especial a avemari y a kali9105, que no se pierden un capítulo y siempre disfruto tanto de sus halagos como de sus historias, ¡gracias, chicas!) Ya sabéis que si tenéis ideas, son bienvenidas. ¿Alguien tiene alguna suposición de qué fue de Maki, Honoka, Rin y Hanayo? Porque no lo sé ni yo xD.

PD: La canción de Eli, por si alguien tiene curiosidad, se llama Without You de Tobias Jesso Jr. Escuchadla si tenéis tiempo, porque os garantizo que es preciosa. De mis favoritas.