Disclaimer: NADA ME PERTENECE. Los personajes son de la fabulosa Stephanie Meyer y la historia es completamente de la grandiosa escritora Venezolana Lily Perozo (serie: Dulces mentiras, Amargas verdades) La historia es Rated M, por contener alto contenido sexual. Yo los adapto sin fines de lucro, solo por mero entretenimiento.
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Capítulo No. 10
Alice había aprovechado el permiso que su madre le había dado, ella sabía que lo único que quería era quedarse sola en casa con su profesor de Taichi que en realidad la apariencia era la de un actor, pero ya no le importaba además quería salir a pasear con Tyrion, su adorable hámster, quiso llamar a Jasper para pasar el rato juntos, porque su chofer había ido a lavar la limosina, pero era consciente de que su novio debía trabajar, no podía estar ocupándolo todo el tiempo, como no tenía auto, ni siquiera una bicicleta para alejarse lo suficiente, sólo se dispuso a caminar por las áreas verdes cercanas a su casa, llegó al parque que estaba a una tres cuadras de distancia.
—Tyrion ¿si te saco prometes no escapar? —hablaba con su mascota, dejándose caer sentada sobre sus talones y colocando la jaula sobre la grama, mientras era amparada por la sombra de un frondoso árbol—. Es lindo este lugar, escucha el canto de los pájaros.
La chica abrió la pequeña reja y agarró a su mascota, la acercó a sus labios y le depositó un beso, como pasaba mucho tiempo cargándolo, lo había domado completamente.
— ¡Vaya que sorpresa! —exclamó una voz detrás de ella.
Alice solo regresó a Tyrion a la jaula y estaba por cerrarle la puerta cuando sintió un tirón en sus cabellos.
—Suéltame María —exigió con rabia incluso cuando las lágrimas de dolor se le anidaron en los ojos y buscó con la mirada para pedir ayuda, pero el parque se encontraba solo y sabía que era debido a la hora.
—Estás loca si crees que te voy a soltar, estaba esperando este momento… Fue tu culpa el que me expulsaran de la universidad. —le dijo sin soltar a la chica.
—Yo no dije nada, no hice nada… suéltame. —sin poder más, un sollozo se le escapó, mientras le agarraba las manos a María tratando de que la soltase.
—Sí lo hiciste, fue tu novio… él fue con un abogado, me lo dijo la secretaria de la rectora.
—Eso es mentira… Eres una mentirosa, tú lo estas inventando. —en ese momento y sin soltarla haciendo el cabello de Alice un nudo, la bordeó y se colocó delante.
—No es mentira, estoy segura de ello, Ewin lo averiguó en los expedientes… Mientras cogemos ella no me miente.
En ese momento el estómago de Alice se revolvió al escuchar a María decir que mantenía relaciones sexuales con la secretaria de la rectora de la universidad.
—Sí estas tan segura de que fue Jasper, también estás segura de que te merecías esa expulsión por haberme agredido. —le dijo buscando aplomo, sintiendo las lágrimas corrían por sus sienes.
—No me la merecía, te había advertido, si te hubieses portado bien, no habría tenido la necesidad de lastimarte.
—Te he dicho que no me gustas, no soy lesbiana… Me das asco. —evidenciando lo que sentía en los gestos de su cara y empezó a manotearle los brazos a María buscando la manera de alcanzarle el rostro, pero su agresora mantenía la distancia necesaria.
—No puedes alegar que algo no te gusta cuando no lo has probado… Vamos a mi departamento, vamos por las buenas Alice.
— ¡No! Eres una enferma... Lunática, nunca iría contigo a ningún lado.
—Bien como tú quieras —dijo pateando la jaula, ocasionado que el hámster se asustara y escapará.
— ¡Tyrion! —lo llamó Alice, pero el animal sólo huyó y a ella se le anegaron los ojos en lágrimas.
— ¡Ups! Se fue tu ratita… Alice, no quiero tener que forzarte, pero encontraré la manera de hacerlo si no colaboras, solo es para quitarme las ganas que te tengo, después no te buscaré más. —le dijo soltándola con rudeza y dándole un empujón que la tiró al pasto.
Alice se arrastró, para alejarse y se puso de pie, salió corriendo por donde se había ido su mascota, pero ya no la veía, se llenó de mucha rabia, rabia que estaba a un paso de convertirse en odio y se giró, pudo ver como María se alejaba y corrió hasta ella, con toda esa energía que la consumía, la agarró por lo cabellos y tiró de ellos con fuerza, tanta, hasta tirarla al suelo, en un movimiento rápido se le sentó a ahorcajada y empezó a darle bofetadas, descargando esa ira que sentía, pero María era más alta y tenía más fuerza y al minuto los papeles se invirtieron haciéndole sentir a Alice, ardor y dolor en su rostro ante las cachetadas que le propinaba, pero Alice no se doblegó, le dio la pelea, giró con ella en varias oportunidades dándole con toda la fuerza que poseía, ambas se arañaron y se sacaron sangre.
— ¡Señorita Vulturi! ¡Señorita Vulturi! Cálmese. —le pidió un hombre tomándola por la cintura y levantándola de encima de María y rápidamente él se puso de barrera entre las chicas.
Ambas con los cabellos completamente revueltos, las respiraciones agitadas, sonrojadas por los golpes y sangre. A una le salía de la comisura derecha y a la otra de la nariz, se desafiándose con las miradas.
María aprovechó que el hombre miraba fugazmente a Alice para huir del lugar.
— ¡No la deje ir! —pidió a punto de grito sintiéndose atada al lugar cuando intentó correr detrás de María y el hombre la retuvo—. Ella empezó, me agredió.
—Eso se solucionará de otra manera, no tiene que liarse a golpes.
— ¿Y quién es usted para decirme qué tengo que hacer? —dijo encaminándose para ir en busca del hámster siendo consciente de que seguramente no lo encontraría, por lo que empezó a llorar ante la impotencia y rabia—. ¡Tyrion! ¡Tyrion! Ven… No te va a pasar nada. —tratando de controlar el llanto que le causaba el saber perdida a su mascota, eso le dolía más que cualquier golpe o jalón de cabello.
Mientras era seguida por el hombre que le hizo detener en seco, escuchó que nombraba al señor Cullen y que le contaba parcialmente lo sucedido.
—Sí, señor ya se la comunico… —dijo esto y le tendió el móvil a Alice que se giraba en ese momento—. El señor desea hablar con usted.
— ¿Alice que ha pasado? ¿Estás bien? ¿Mi vida estás bien? —la voz de Jasper evidenciaba una gran preocupación, tanto, que era primera vez que la llamaba vida.
—Tyrion… se ha ido —dijo y no pudo evitar llorar.
— ¿Tú estás bien? ¿Te hizo daño esa maldita? —ahora era rabia lo que expresaba y que no podía contener.
—Estoy bien… estoy bien, pero Tyrion no está, no está.
—Alice pásame a Kevin. —le pidió y ella obedeció.
— ¿Qué fue lo que paso con el hámster? —le preguntó al guardaespaldas que le había puesto a su novia.
—Escapó señor, al parecer la reja de la jaula se abrió cuando las chicas forcejeaban.
—Kevin yo voy inmediatamente para allá, no dejes sola a Alice, necesito que busques a personas, las que sea, cuantas sean, quien se te pase por el frente… Veinte, treinta, cien personas y que se pongan a buscar al hámster.
—Señor… —no encontraba las palabras para decirle a su jefe que eso era una exageración por un animal.
—Hazlo Kevin, ofrece mil por persona, dos mil si quieren, pero que encuentren al hámster.
—Como usted diga. —la voz de mandato del chico no le dejó opciones a replica, finalizó la llamada y vio a dos chicos que no pasaban los quince años, se les acercó y les hizo la propuesta, ellos aceptaron y el hombre les dijo que si tenían amigos que les avisaran.
En menos de diez minutos ya había más de una docena de chicos buscando al hámster, mientras Alice seguía revisando cada rincón cerca, y el llanto aumentaba a medida que sus esperanzas mermaban, era su mascota, a quien le contaba todos sus secretos y había desaparecido.
— ¡Alice! —Jasper la llamó en un grito apenas se bajó del auto y la vio en la distancia casi tirada en el suelo, buscando debajo de un tronco.
Nunca en su vida había experimentado esa sensación de presión en el pecho, esa angustia que lo hacía temblar, todo había sido tan simple, tan sencillo y ahora con Alice empezaba a experimentar miedo… Miedos verdaderos, no temer a que Brasil botara un penal en el mundial o que Garrett encontrase primero que él las entradas para el Super Bowl, lo que sentía le calaba los huesos. Sin poder evitarlo corrió hasta ella, porque quería verificar que verdaderamente se encontrase bien.
Alice levantó la mirada ante el llamado y vio a su novio corriendo hacia ella, se puso de pie y lo imitó, corrió tan rápido como pudo sintiendo su corazón retumbar y las lágrimas le ahogaban la garganta, cuando estuvieron lo suficientemente cerca Jasper la cargó sin el mínimo esfuerzo para quedar a la misma altura.
—Alice no estás bien… Me has mentido, mira como tienes la cara, estás sangrando. —tratando de limpiar con su dedo pulgar la comisura derecha de la chica que tenía sangre y observando su cabello que parecía un nido de pájaros, todo revuelto.
—Estoy bien Jasper, solo quiero a Tyrion.
—Lo van a encontrar… Ya veras, no debe andar muy lejos, seguramente está asustado. —depositándole con cuidado y ternura un beso en los labios—. ¿Qué te hizo?
—Estaba cobrándose lo de la expulsión… Dijo que tú habías hecho que la expulsaran de la universidad ¿es cierto? —Jasper sólo bajó la mirada al cuello de la chica percatándose de un rasguño en éste.
—Te ha lastimado más de lo que crees Alice —murmuró con rabia.
—Jasper no has respondido mi pregunta. ¿Es cierto que tú hiciste que la expulsarán?
—Sí, pero ella se lo tenía merecido… Alice yo me iba de viaje no quería dejarte desprotegida, quería que estuvieses segura… Lo hago porque te quiero.
— ¿Por eso también me tienes un guardaespaldas a escondidas?… No es justo Jasper… No soy una niña, no quiero que me trates como mi padre… Bájame por favor. —pidió sintiéndose molesta y dolida.
El rubio hizo lo que la chica le pidió y se sentía mal por no haberle sido sincero desde el principio.
—Sólo lo hago por protegerte, no por agobiarte… Ves lo que hizo esa maniática, si Kevin no llega te hubiese lastimado aún más.
—Si Kevin no llega, yo le hubiese sacado los ojos, me quitó de encima de ella cuando le iba ganando, si estoy lastimada tienes que verla a ella, no sé de dónde saqué fuerzas, pero le di bien duro por perra, me hizo perder a Tyrion. —su voz evidenciaba carácter, pero al nombrar al animal se le quebró.
— ¡Esa es mi novia! Ya verás te voy a enseñar box, para que la próxima si no llega Kevin a tiempo le des, pero en el hígado. —tratando con esto de animarla, pasándole un brazo por encima de los hombros la acercó a él y le depositó un beso en los cabellos desordenados—. Lo vamos a encontrar ¿quieres que te ayude a buscarlo?
—Sí por favor —pidió acercándose y dándole un beso en el pectoral derecho, ya que era hasta donde alcanzaba.
Después de media hora de búsqueda uno de los chicos se acercó a ellos con la mascota, Alice inmediatamente se la arrebató de las manos y sabía que era su Tyrion por la cinta roja que llevaba en el cuello, lo besó en varias oportunidades y empezó a hablarle.
Jasper le pidió que lo llevase a la jaula mientras él pagaba por el rescate de Tyrion que salió en doce mil dólares, tiempo después estacionaba frente a la casa de su novia la cual tenía la jaula sobre sus piernas.
—Voy a encontrar la manera de que no te moleste más… Tiene que haber una forma, porque ya no te ataca solo en la universidad, es una maniática y debes cuidarte de ella.
—No creo que vuelva a meterse conmigo, le quedó bien claro que sé defenderme.
—Alice no quiero asustarte y sé que eres fuerte, pero María está obsesionada contigo y puede ser peligrosa, yo no voy a permitir que te lastime y quiero que sepas que voy a actuar, si no te dije lo de la expulsión ahora te digo, voy a alejarla de ti a como dé lugar.
—Jasper no es necesario —murmuró, porque no quería que él se buscara problemas por su culpa.
—Lo es, claro que lo es… Y no se hable más, ¿te duele la boca? —preguntó acercándose a ella.
—Sólo un poco —dijo con media sonrisa.
— ¿Y podrías regalarme un beso?… Ya veo que solo le das besos a Tyrion, me voy a poner muy celoso ya tengo suficiente con saber que está en tu habitación día y noche y que ve cosas que yo me muero por ver.
Alice llevó ambas manos a las mejillas de Jasper se acercó a él, regalándole contactos de labios continuos, quiso hacer el beso más íntimo, pero sabía que el dolor no la dejaría.
—Si quieres verme desnuda te invito a mi habitación esta noche… ¿Dime que puedes subir al balcón Romeo?
—El monte Everest escalaría por ti, pero no quiero que tu padre me lance desnudo a la calle, Alice voy a necesitar mucho tiempo, no un par de horas y tampoco quiero tener que reprimir mis emociones y créeme tu tampoco vas a querer reprimirlas... Tu habitación no es el lugar más adecuado, no mientras no puedas controlarte, ya tendré la oportunidad de cumplirte esa fantasía… Quiero que recuerdes que conmigo vas a hacer todo lo que quieras, cómo quieras y dónde quieras, tu solo pide y lo cumpliré.
—Eso es muy tentador… ¿Me estás hablando de fantasías sexuales? —preguntó la chica con picardía.
—De todas y cada una novia mía.
—Sabes… Yo leí un libro… —intentaba explicarle cuando él intervino.
—No me digas, ya sé que libro te has leído… —dijo soltando media carcajada.
— ¿Y lo vas a hacer? —preguntó sonriendo con picardía.
—Claro, todo lo que quieras, pero eso será cuando estés preparada, así que, ve preparando ese culo, porque te vas a llevar unas cuantas nalgadas… Eso sí, ni se te ocurra pensar en el personaje del libro.
—No… No lo haré, solo pienso en ti, mientras leía solo te imaginaba a ti, te juro que no te me sales de la cabeza un solo instante.
Jasper no pudo evitar morderse el labio inferior, una reacción espontánea que le enviaron las pulsaciones en su miembro, que empezaba a despertarse, la voz de Alice era melodía de flauta que instaba a esa serpiente a elevarse.
—Si piensas en mí… Puedes ir conociendo tu cuerpo, no quiero asustarte, sólo quiero llenarte de confianza.
—Ya lo he hecho, novio mío, soy virgen de práctica no de teoría. —tomando la barbilla del chico entre sus dedos índice y pulgar—. No creo que esperaras que te dijera la vil mentira de que no sé qué es eso, o que nunca lo he hecho, cuando estamos a 2013 y la sexualidad la encuentras en cualquier lado.
—Creo que eres mi complemento, algo me dice que tú y yo la vamos a pasar muy, pero muy bien.
—No lo dudo, espero que bailes ¡Samba! Horizontalmente. —guiñándole un ojo.
—Me estás asustando Alice y me estás provocando —murmuró acercándosele a la boca y a punto del beso ella abrió la puerta y bajó, dejándolo desorientado.
Alice sostuvo con una mano la jaula y la otra la besó para después soplar y lanzar el beso al aire, con destino la boca de Jasper.
—Te estás portando mal Alice, ya tienes unas nalgadas ganadas. —le dijo al tiempo que encendía el auto y aunque quiso parecer serio no pudo evitar reír.
Ella sonriente se despidió con un gesto de su mano y se encaminó al inmenso portón de hierro forjado de la mansión Vulturi, la cual era de tres pisos, con un estilo vanguardista.
El rubio emprendió el viaje de regreso al grupo EMX sin dejar de sentirse sorprendido ante todo lo que Alice le hacía sentir, además de hacerlo que se comportara de manera espontánea, de esbozar palabras que ni siquiera pensaba, salían sin más, eran nuevas emociones que experimentaba y que le gustaban demasiado, se sentía prácticamente un adolescente.
Espero que les haya gustado el capitulo.
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