. Título: La Rosa de Slytherin
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.
Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.
Capítulo XI: Buenas Noticias.
Evan volvió a su casa el lunes al mediodía. Sabía que su madre trataría de hacer que el Señor Oscuro se acerca a Raissa y para ello lo había invitado a quedarse unos días en la Mansión Rosier.
—¿Cómo fue hijo mío?—Amaranta fue la primera en verlo llegar.
—Tengo buenas noticias—Admitió.—Los chicos Weasley menores no podrán terminar su año escolar en Hogwarts y el próximo año deben repetir el año que cruzaban, al igual la chica Granger. Sin varita ni nada que le conecte a nuestro mundo.
—Son excelentes noticias—Admitió el Lord.
—¿Qué hicieron, padre?—Raissa preguntó dejando su taza de té.
—Ellos fueron acusados por una de las chicas Potter por secuestro y administrar una poción prohibida de control.
—¿Qué?—La heredera Rosier siempre tan tranquila se mostraba furiosa.
—No sólo acusó a ellos, Molly Weasley y Dumbledore también fueron arrestados—Evan aseguró.
—¿Camelia se encuentra bien?—Quiso saber.
—Sí, cariño. ¿Cómo sabías que se trataba de ella?—Evan siempre le daba su lugar a su heredera.
—Ronald Weasley dijo que él se casaría con Camelia Potter para ser el futuro Lord Potter. Lo dijo el primer día que le conoció en el Expreso Hogwarts. Les preguntó directamente qué hacían con hijos de Mortífagos. Draco también estaba, luego llegó Granger. Una plática encantadora.—Aseguró aunque por su tono parecía todo lo contrario.— Granger dijo que Rosier era el nombre de un ángel caído, Draco la puso en su lugar.
Raissa notó que ojos carmesí estaban fijos en ella, al parecer no era de su agrado que tuviera tanta cercanía con Draco Malfoy. La heredera Rosier sostuvo esa mirada, queriendo ver qué haría el Señor Oscuro.
—¿Qué ocurrió con Dumbledore y Molly Weasley?—Uxia preguntó notando la tensión.
—Molly Weasley fue sentenciada a un año y medio de prisión en Azkaban. Dumbledore fue exiliado por el mismo tiempo al mundo muggle, sin varita—Evan notó la mirada del Señor Oscuro hacía su hija.
—En un mes la varita de Dumbledore podría desaparecer misteriosamente—Raissa dijo sonriendo.—Con permiso, necesito ir a escribir un par de cartas.
La chica se retiró dejando un creciente silencio en la mesa. La tensión era notoriamente asfixiante. Los Rosier se mantuvieron en silencio No queriendo llamar la atención del Señor Oscuro.
Media hora después, el Lord se excusaba para retirarse.
—Es mejor no meternos—Amaranta detuvo a su hijo que quería ir a ver lo que sucedería.
—Escucha a tu madre, Evan. No quiero quedarme viuda.—Aseguró sin preocuparse mucho.
—Raissa no sabe lo que hizo para poner así a nuestro Señor—Evan señaló.
—Lo sabe, amado mío.—Uxia dijo sonriendo—Se nota que esa hija nuestra le tiene comiendo de su mano. No sé porqué te sorprendes. Raissa lo sabe pero siempre es tan correcta que será muy difícil que demuestre por iniciativa propia un avance o acercamiento hacía el Señor Oscuro. Su admiración por él es grande. Pero su falta de experiencia en ciertos temas es mayor.
Amaranta estaba de acuerdo con su nuera, había temas de pareja en donde era mejor no meterse. Su nieta era una Slytherin. Ella sabía que nada malo le pasaría en manos del Señor Oscuro. Bueno, en manos de un muy celoso Señor Oscuro… Amaranta de repente compartió los mismos temores que su hijo. Raissa debería dejar de ser muy cercana a otros hombres y dejar de demostrar su aprecio.
~●~HP
Raissa salía de su cuarto y fue directo a la planta baja; ya fuera de la casa, si dirigió hacía las lechuzas que se encontraban en su propio espacio. Pero, no pudo llegar a su destino porque de la nada y con un simple movimiento de varita los dos sobres con cartas fueron tomadas por él, por el Señor Oscuro.
—Para Draco Malfoy.—Él leyó el sobre y se puso más molesto que antes, abrió la carta ante la mirada incrédula de la chica.
—Yo no hice nada malo—Aseguró ella.
—Querido Draco: Espero te encuentres muy bien. Él está aquí. Aún no puedo creerlo. No se qué hacer ni cómo actuar. Te pediría un consejo pero se que no estás en una mejor situación que yo. Cambiando de tema, ¿Lucius ya te habló de lo que sucedió en el Ministerio? El resto de este año sin esos dos molestos Weasley. Es una excelente noticia. Es tu deber escribir una carta a Jasmine. Pregúntale cómo se encuentra ella y su hermana. Un buen gesto de tu parte será bien recibido. Y por favor, omite todo lo relacionado con lo de ella siendo la próxima Lady Malfoy. No será apreciado y quedarás como un asno insensible ante sus ojos. Recuerda que tu objetivo es conquistarla, no espantarla. Atte Raissa Rosier.
—No hice nada malo. Si quiere puede destruir ambas cartas—Aseguró con ojos llorosos, muy apenada de que sea justamente él quien haya leído el contenido de dicha carta.
—Puedes enviarlas—Aseguró él, esta en shock por una frase en particular:" No será apreciado y quedarás como un asno insensible ante sus ojos. Recuerda que tu objetivo es conquistarla, no espantarla". En otra situación resultaría hasta divertido el regaño hacía el heredero de Lucius, pero el que había quedado como un asno insensible era otro.
—Aedus, lleva esto a casa de los Potter. Ya conoces el camino—Una gran lechuza salió volando y Raissa se acercó a otra lechuza de menor tamaño—Lleva esto a Draco Malfoy, Nala. Y sé buena.
La lechuza llamada Nala partió de inmediato.
Raissa se sentía incómodo, avergonzada, muy temerosa de la reacción de su futuro esposo. Trato calmarse, hacer a un lado los nervios y enfrentarle.
—Ven conmigo, necesitamos hablar—Él rodeó un brazo por la cintura de ella, guiándole a fuera de la lechuceria.
Después de caminar un poco por el jardín, el Lord transfiguro una piedra en un cómodo sillón. Raissa quedó sentada en su regazo, con su rostro escondido de esa mirada. Aún con los ojos reteniendo esas lágrimas traicioneras que querían salir a flote. Los nervios y el temblor escaso de su cuerpo le impedía decir algo. Cuando él quiso mirarle ella lo abrazó por el cuello impidiendo que el Señor Oscuro notara lo avergonzada que estaba. El había desconfiado de ella y eso dolía. Sólo eran prometidos pero ya debería saber que nunca haría nada malo contra él.
El Señor Oscuro estaba poco acostumbrado a enfrentar situaciones como éstas. La dejó calmarse aunque sentía su túnica empaparse por algunas lágrimas. Maldijo en voz baja, él no era bueno con esto.
—¿Qué hice para molestarle?—Quiso saber.
—Nada—Aseguró sintiéndose ridículo.
Raissa decidió no presionar más. No quería que se ofendiera.
—¿El hijo de Lucius está interesado en la menor de las hermanas Potter?—Raissa se rió.
—Creo que en un principio fue para molestar a Ronald Weasley con eso de ser el próximo Lord Potter. Aseguró que él quería casarse con Jasmine para hacerla Lady Malfoy y no por el título familiar.—La diversión era notable en esa voz.
—¿Te agrada la idea de tener a Draco Malfoy como cuñado? Sería el esposo de tu hermana—Raissa lo pensó muchas veces antes.
—Sería adecuado pero por lo que sé Jasmine Potter está interesada en alguien más. Un chico de cuarto año, Hufflepuff. Cedric Diggory. No lo conozco pero se que un poco de competencia a Draco le hará bien.—Él necesitaba esa competencia, quiso agregar pero luego se dio cuenta de algo—Se que Camelia y Jasmine Potter son mis hermanas… Nunca lo había dicho en voz alta. Lo hace más real… ¿Cree que alguna vez podré decirles la verdad?
—Todo a su tiempo, querida.—Él tampoco sabía que haría cuando llegara el momento.
—Creo que las invitare a nuestra boda, si está de acuerdo conmigo.—Comentó mientras agarraba la mano del Señor Oscuro.
—Si así lo deseas—Después de su lamentable comportamiento, el Señor Oscuro quería que ella se sintiera mejor, haría cualquier cosa para lograrlo.
—Es algo que debe querer también—dijo ella un poco contrariada por aquel extraño comportamiento—No quiero que su presencia le resulte incómoda.
—No lo hará.
El silencio los envolvió por un largo momento. No sabían que sucedía, el porqué estaban juntos. Ella en su regazo, escondía el rostro en su pecho.
—Será un resto de año tranquilo en Hogwarts, sin los Weasley, Granger ni Dumbledore—Aseguró el Señor Oscuro a su prometida.
—¿Cuándo nos casemos también tendré que volver a Hogwarts?—Preguntó ella sintiéndose particularmente curiosa.
—Nuestro matrimonio será cuando termines tu sexto año… ¿Querrás regresar?—Raissa no lo sabía. Faltaban mucho tiempo aún.
—Cuatro años es mucho tiempo, mi señor.—La chica estaba pensando sobre un futuro en común para gran sorpresa del Señor Oscuro—Como su compañera mi deber es estar a su lado.
—Tu educación es importante…
—Así lo deseo. Puedo tomar mis exámenes antes y no cursar un séptimo año. Padre querrá que tome algunas obligaciones como su heredera. Cuando cumpla los trece será el momento en que podré portar el anillo de heredera Rosier.—Raissa murmuró somnolienta.
—¿Tienes sueño?
—Un poco. Estar con usted me hace sentir tranquila. ¿Me permitirá seguir así entre sus brazos?—Raissa se quedó dormida casi al instante.
El Señor Oscuro la dejó descansar. Habían sido unos días de muchas emociones. Su prometida había tratado acercarse más a él, pero como cualquier persona que ha vivido y visto mucho en la vida, él Señor Oscuro era un hombre difícil de tratar. Ella lo había hecho de una forma magnífica.
~●~HP
Raissa se despertó un momento antes de la hora del té. Se sintió extraña por encontrarse en la biblioteca cubierta con una frazada y recostada en un pecho masculino cubierto por una camisa blanca.
—¿Ya despierta, señorita Rosier?—La pregunta la hizo sonrojar.
—Perdone mi Lord. No me di cuenta de que me dormí—Él no dijo nada, ella se quedó quieta en su lugar.—¿Cuándo me trajo a la biblioteca?
—Comenzó a nevar. No podía dejar que te enfermeras…
—Gracias…—Ella se sintió observada. Estaba acostumbrada pero no a ser observada por el.—Usted debe volver a trabajar por su causa y yo debo volver al colegio…
—No te sientas tristes, señorita Rosier… Muy pronto tendremos el resto de nuestras vidas sólo para nosotros—Raissa sonrió.
Ella no lo dijo, esperaba aquel momento. Unir su vida a la del hombre que era su otra mitad. Ella no se unía a un señor oscuro, ella se uniría al hombre detrás de ese título. Señor Oscuro era el título que venía en ese paquete. Lo que a ella le interesaba era el mago, no si título.
~●~HP
Raissa estaba en su compartimiento esperando al resto de sus compañeros de Slytherin. Momentos antes, se había despedido de forma nerviosa de su prometido. No sabía qué era apropiado para momentos como este. Raissa quiso arrojarse sobre él para abrazarlo pero no lo hizo, tenían público y no quería que nadie se avergonzara de ella.
Suspiró.
Las cosas se volvían confusas. No era un momento agradable. No sabía qué le sucedía, de lo único que podía estar segura era que ser la Consorte del Señor Oscuro era su destino. Lucharía por él contra todo.
—Rosier, pensé que Draco estaría aquí contigo—Dijo una chica.
—No ha llegado, Greengrass.—La niña se cruzó de brazos molesta.
—Bien.—Estaba a punto de salir cuando volteó a mirarla—Escuché que cada día estás más cerca de casarte con él Señor Oscuro, no creo que a él le agrade que seas tan cercana a Draco.
—Gracias por preocuparte por mi, Greengrass.—Sonrió divertida—Te aseguro que Mi prometido sabe que soy cercana a Draco y no sólo a él… Soy amiga de más chicos de Slytherin. Él sabe que tiene mi amor, respeto y fidelidad. A diferencia de ciertas busconas que no aceptan un NO por respuesta. Se cual es mi lugar. Escuché sobre la ruptura de tu compromiso con Regulus Black y tu intento de seducción con Theo… No todos tienen mi suerte.
—¡Eres una…!—Levantó la mano para abofetearle pero una mano la detuvo.
—¿Qué crees que estás haciendo, Greengrass?
—Draco, y-yo sólo…
—Vete—Ordenó. Greengrass miró mal a Raissa y se fue empujando a los otros chicos.
—Es bueno verles.—Sonrió.
—¿Cómo fue la visita del Señ… de tu prometido?
—Muy bien, Draco. Todo va de maravilla.—Aseguró la joven sonriendo—¿Le escribiste a Jasmine?
—Sí, lo hice. Su respuesta fue: "Sr. Draco Malfoy: Le agradezco por preguntar por nuestro estado. Tanto mi hermana como yo estamos bien. Camelia aún está un poco conmocionada por lo sucedido. No volverá a confiar tan fácilmente en otras personas. Pero estamos bien. Atte. Jasmine Potter". Y eso fue todo.
—¿Qué le escribiste?—Quiso saber.
—Bueno… Puede que…—Los otros chicos miraban como Draco Malfoy se volvía un pequeño gatito temeroso.
—¿Antes o después de recibir mi carta?—Preguntó.
—Mucho más antes. Padre llegó, me contó lo sucedido y fui a escribirle una carta. La envíe y dos horas después llegó tu lechuza. Esa maldita ave… Aún me duele porque me…—Draco se quedó en silencio.
—Le escribiste algo indebido y te prometo que maldeciré hasta tus huesos—Prometió levantándose de su lugar para salir apresuradamente.
—Maldición—Nott dijo con tono de burla.
—Cállate, Nott—Malfoy estaba avergonzado.
~●~HP
Raissa se encontró recorriendo el vagón. Todos se quedaban observándole caminar. Admirando a la chica. Todos admiraban a La Rosa de Slytherin. Todos admiraban a Raissa Rosier. Unos podrían hacerlo por su belleza, otros por su inteligencia. Los Slytherin la respetaban por ser la futura esposa del Señor Oscuro. No querían molestarle ni ofenderla.
—Buen día, Camelia, Jasmine.—Saludó abriendo el compartimiento.
—Raissa.—Las chicas asintieron de forma educada.
—Escuché lo sucedido. Espero que lo que reste del año escolar sea mejor—Raissa murmuró sonriendo.
—Lo será—Jasmine dijo divertida.—En septiembre los veremos de nuevo, a Granger también. Lo bueno es que estarán en años diferentes a nosotros. Al menos Granger obtendrá algo que siempre deseó...
—¿Y eso sería?—Camelia quiso saber.
—Ser la mejor de su año—Las tres chicas se rieron.
Y así fue como pasaron muchos meses más, en los cuales se hicieron más cercanas. Camelia se había vuelto más cerrada en cuanto a sus amistades. Era común verle sólo con su hermana y con la heredera Rosier. Raissa era acompañada algunas veces por los Slytherin de su año cuando estaba con las chicas Potter y cuando estaba sin las dos hermanas era acompañada siempre por algunos de los herederos sangre pura de su año.
—Es una gran casualidad que ella cumpla años el mismo día que nosotros—Camelia le comentó a su hermana.
—No lo sé. Tu prometido nació un día antes que las tres—Jasmine dijo fingiendo desinterés.
—Ya…
Camelia y Jasmine Potter caminaron por el pasillo del tren. El año escolar había finalizado. Los chicos estaban eufóricos. Nadie había tenido algún conflicto. Hogwarts no tenía esa atmósfera tan pesada ni la sensación de asfixia de antes.
—Raissa espera un momento—Camelia agarró a Jasmine y la arrastró con ella. Los Slytherin de su año se marchaban. Incluso Draco Malfoy sólo había detenido su paso un momento para ver a Jasmine.
—¿Qué sucede?—Raissa preguntó sonriendo.
—¿Quieres venir a casa en algún momento del verano?—Raissa se mordió el labio inferior pensativa.
—No sé. Tenía planeado pasar el verano con mi prometido y mi familia. Quizás pueda tener un par de días… Debo hablarlo con ellos—Raissa quiso marcharse antes de que los Potter se acercarán a ellas.
—Allí están mis padres. Ven te los presentaré—Camelia la detuvo.—Mamá, papá quiero presentarles a Raissa Rosier. Raissa estos son nuestros padres James y Lily Potter.
—Es un gusto conocerles, Lord y Lady Potter.—Raissa hizo una pequeña reverencia.
—El gusto es nuestro—James no pudo evitar mirar a la chica.
—Le decía a Raissa que le invitaba a casa…
—No prometo nada, Camelia. Planeaba pasar tiempo con mi prometido. Mi abuela quiere que conozca mejor a mi futuro esposo—Esto sorprendió a los Potter pero se mantuvieron en silencio.
—Pasas mucho tiempo con él…—Se quejó Camelia.
—No es así. No tanto como me gustaría. Es una persona muy ocupada y es muy escaso el tiempo en el que puedo verle. Él con su trabajos y proyectos, yo con Hogwarts, mis estudios.—Raissa sonrió divertida.
—Queda mucho tiempo antes de que puedas contraer matrimonio—Intervino Jasmine.
—No tanto. Voy a casarme cuando termine el sexto año de Hogwarts, chicas.—Comentó.—Es hora de que me marche. Debo prepararme para asumir mi papel como heredera Rosier. Padre insiste en que ya es momento. A partir de mi cumpleaños recibiré un anillo para un heredero.
—No sabía que se hiciera eso…
—Es una ceremonia que hacen las familias de sangre pura para asignar al futuro heredero. El título y te debes preparar para en un futuro tomar tu lugar en el Wizengamot.
—Eso parece agotador…—Camelia se quejó. La chica sonrió afable.
—Fue un gusto conocerles Lord y Lady Potter. Debo retirarme—Raissa se despidió y caminó hacia su madre que le esperaba a cierta distancia prudente.
—Es injusto que Raissa no pueda venir a casa… ¿Quién es esa mujer?—Camelia quiso saber.
—Uxia Rosier.—Jasmine murmuró.
—Oh, entonces ella es su madre. Tienen razón, se parece a ella.
Los Potter observaron a Raissa y Uxia Rosier marcharse de la plataforma. Lily por su parte estaba aturdida. Se había quedado en silencio observando a la chica que parecía tan segura de si misma, tan natural. Ella no explayaba ese desprecio que los otros que se consideraban puros de sangre demostraban.
—Lily, vamos—Todos se aparecieron en la casa.
—¿Ella es la chica a la que llaman la Rosa de Slytherin?—Lily nunca la había tenido tan cerca.
—Si, mamá—Respondió Jasmine.
—Su nombre completo, ¿Cómo se llama?—James se detuvo a mirar a su esposa, se notaba preocupado.
—Raissa Uxia Amaranta Rosier Calleigh. Es como el nombre de una princesa—Camelia era una gran fan de la chica Rosier—Los Slytherin le adoran. Ella es como la realeza entre las serpientes.
—Nunca comprendí eso. Raissa es muy respetada por todos, pero no se el porque. Hasta Malfoy parece estar en su sombra.—Jasmine nunca había comprendido esto.
—Una de las cosas que Granger también odia de Raissa. Nunca pudo superar sus notas y el aprecio de los profesores. Hasta Snape la considera la mejor de su clase con Malfoy. Granger le tiene celos. Le envidia. Raissa es lo que ella nunca será. Una heredera, una niña de su edad que es admirada. Hermione Granger sólo es una chica que quiere ser mejor que otros. Se considera la mejor… Pero, llegó a Hogwarts y se encontró con una realidad muy distinta a lo que esperaba.
—Esa niña podría aprender las tradiciones…
—Ella ni siquiera muestra interés. Impone sus creencias sobre las del mundo mágico. Esa es otra razón por la cual se diferencian. Hermione Granger y Raissa Rosier son opuestos. Granger odia a Raissa. Raissa sólo le ignora, no la toma en cuenta. Malfoy se ocupa de recordarle a Granger que no es bien recibida.—Camelia decía.
—Raissa nunca demostró que quisiera humillar a Granger. Fue Hermione quien tomó a Raissa Rosier como un rival. Es por eso que los Slytherin le molestan. Hasta de otras casas no pueden creer el atrevimiento de Granger.—Jasmine comentó aburrida.
Lily Potter no podía quitarse la imagen de la chica de su cabeza. Raissa Rosier estas hecha de secretos, cualquier persona ajena a ella podía verlo. Quizás escondía más de lo que se veía a simple vista. Escondía cosas de las personas que creían conocerle.
~●~HP
Raissa actuaba como si nada hubiera sucedido tan sólo hace unos instantes.
—¿Y Padre?—Quiso saber.
—Tu padre tiene cosas que hacer. El Señor Oscuro los mandó a llamar. Temo que los planes de este verano tendrán que cancelarse—Raissa sólo mostró un expresión en blanco. Nadie sabía si aquello le afectaba o no.
—Entonces procuraré pasar mi tiempo estudiando.—Uxia asintió.
—Tu padre aún tiene planeado nombrarte heredera. Será una ceremonia íntima. Sólo nosotros.—Raissa asintió.
—Madre, pensé en aceptar la invitación de Camelia y Jasmine Potter. Este verano pasaré unos días con ellos—Uxia sonrió.
—Eso es un gran paso, hija mía. ¿Estás bien con ello?—Raissa sonrió tranquila.
—Sí, madre. Esto no me afecta ni un poco—Aseguró.
—Tienes que ir a tu cuarto y descansar un poco. Luego estará lista la cena—Raissa asintió y se apresuró a llegar hasta su cuarto.
No lo vería este verano. Suspiró decepcionada. Quería verlo. Tenerlo cerca y así poder estar junto a él como la última vez.
~●~HP
Raissa tenía una carta en sus manos. Tanto su abuela como madre le miraban pensativas. La heredera Rosier tenía puesto el anillo de compromiso y el de heredera. La ceremonia fue a primera hora. La joven no quería fiesta. Sólo un anuncio en el periódico que anunciaban que ella era la futura Lady Rosier. Había una foto familiar.
—Iré a casa de los Potter—Anuncio. Tenía una montaña de regalos que ni siquiera se había preocupado por haber. Por su cumpleaños y por ser nombrada Heredera Rosier.
Amaranta abrió sus verdes ojos desorientada. ¿Qué le pasaba a su nieta?
—¿Alguna razón?
—Cumpleaños. Quieren que esté con ellas. Iré a empacar.—Uxia sonrió.
—¿Cómo le permites algo así?—Amaranta cuestionó molesta.
—No se meta en esto, suegra.—Advirtió para salir y ayudar a su hija.
Raissa acomodaba un pequeño baúl. Parecía pequeño pero tenía cinco compartimientos muy espaciosos.
—¿Tienes los regalos?—La niña asintió—Creo que tenemos que hablar, hija.
—Mamá…—Uxia sonrió.
—Mi niña… No tomes esto como si él no quisiera pasar tiempo contigo. Tiene obligaciones y…—Raissa se cruzo de brazos.
—No que me importante… Si él es así con sus promesas ahora no quiero ni imaginarme lo que será estar casada con ese hombre—Uxia sonrió divertida.
—Mi Rosa, no te preocupes. Él te ama. Es evidente que lo hace. Sólo tienes que darte cuenta de que algunas veces las obligaciones nos impiden hacer lo que uno quisiera—Raissa asintió.
—Algunas veces el amor no es suficiente… Te quiero Madre, pero deja ya de intentar crear una escusa para él. Es molesto tener planes para todo el verano para que de repente se frustren.—Dijo molesta—Tengo todo listo.
—Bien. Sabes que puedes usar la chimenea de tu cuarto. Sólo tu puedes usarla.—Raissa asintió poniéndose una fina capa de viaje para verano.—Ya hablaré con tú padre.
Raissa se despidió para usar la red flu de su cuarto. Uxia se quedó un momento observando la habitación. Bajó cinco minutos después.
—¿Y mi nieta?—Amaranta parecía un poco feliz por algo que Uxia no pudo adivinar.
—Raissa no está en casa, suegra.—Anunció para seguir caminando a la sala principal.
Escuchó voces desde la sala, uno era Evan. Se apresuró para entrar y supo ocultar bien su sorpresa.
—Señores—Saludó formal.
En la sala estaba su esposo junto a Lucius Malfoy, Severus Snape y el Señor Oscuro.
—Querida, ¿Dónde está nuestra hija?—Uxia sonrió.
—Recién se fue. Usó la chimenea de su cuarto para ir a casa de los Potter.—Comentó como si no fuese nada malo.
—¿Por qué haría eso?—Evan preguntó.
—Recibió la invitación una semana después de que terminaron las clases. Y como no tenía planes, decidió ir por un par de días. Camelia Potter le insistió mucho. Incluso dejó pasar todos sus obsequios por ir con sus amigas…
—Tú se lo permitiste—Acusó Amaranta entrando enojada.
—Suegra parece olvidar de quién es hija la niña… Raissa Rosier es MI hija. Usted no tiene que opinar en su vida. No le permitiré que la convierta en una horrible copia de usted—Malfoy y Snape estaban con la boca abierta mirando la discusión de las mujeres.—Mi hija es libre para decidir lo que desea hacer. Ella quiso ir… No dejaré que ella se convierta en el estereotipo de bruja sangre pura que hasta para respirar deba pedir permiso a su marido. Mi hija es libre. No es una prisionera.
Uxia Rosier dio medía vuelta y se marchó de forma digna. No antes de asesinar con su mirada a un par de personas.
—Con permiso—Evan también se fue.
Un momento después Amaranta decidió hablar de nuevo.
—Mi Lord traté de impedirlo pero no sabía que ella utilizaría la chimenea de su cuarto.—Lucius miró a Snape intentando no estar cerca cuando el Señor Oscuro mostrar a su furia.
—No estoy molesto, Amaranta. Si Raissa quiso ir a ver a sus amigas no tengo problemas—Admitió desconcertado al resto.
Amaranta decidió guardar silencio. Snape miraba a Lucius Malfoy con una muda pregunta. Y poco a poco todo quedó en silencio.
Un par de ojos Rubí brillaron, él sabía que Raissa estaría un poco decepcionada de que sus planes para el verano se arruinaran, nunca esperó que la chica estuviera tan molesta.
Continuará.
MUCHAS GRACIAS POR TODO.
