Skip Beat!
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Experiencias, vivencias y rarezas.
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Skip Beat! no me pertenece por desgracia.
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Capítulo 11.
En el garaje de los Hizuri había una gran colección de autos, estaban aquellos que se usaban para el trabajo y los de colección. Todos hermosos y relucientes, de pintura brillante y asientos de cuero, pero entre tanta suntuosidad se encontraba un coche que resaltaba entre tanta opulencia.
Oxidado, con raspones y horribles costras donde la pintura se había caído, sin los focos traseros, los dos asientos que aún mantenía estaban rasgados. Pero aun pese a toda la imperfección estaba ahí orgulloso y solemne, en aquel opulento recinto rodeado de máquinas caras.
Kyoko realmente no podía evitar ir a mirarlo, le había dado pena preguntar por si acaso era el coche de recuerdo antes de saltar a la fama, ya que su querida Moko san tenía un coche muy económico del que se avergonzaba.
Una tarde mientras estaba a solas en la enrome casa, nuevamente fue a observar el coche. Pesé a que podría estar en una chatarrería lo mantenían impecablemente limpio, estaba segura que incluso lo lustraban como a los otros.
—Es de Kuon —dijo una voz masculina que le sorprendió.
Cuando busco de donde procedía se encontró con un hombre de estatura media alta, cabello oscuro con pequeñas vetas plateadas en las cienes y ojos marrones. A Kyoko se le dificultaba determinar los rasgos a la gente, Estados Unidos era un país muy variado, con muchas culturas y genes mezclados. Realmente le sorprendía como Kuon había caído víctima de intolerantes racistas, Japón era un poco más "especial" en esos asuntos.
—Soy Richard —dijo el hombre mientras limpiaba su mano engrasada, para luego extenderla a la pequeña mujer.
—Mogami Kyoko —respondió con torpeza la chica mientras saludaba al tiempo que intentaba no hacer una reverencia.
—¿Mogami? Es un nombre peculiar —menciono el hombre de sonrisa amable.
—Es mi apellido, por favor llámeme Kyoko.
—Lo sé —el hombre respondió tras una larga carcajada—. Eres tan linda como Kuon dijo, ya me había dicho de ti. Dijo que te traería pronto, me alegro que haya cumplido su promesa, estuvo mucho tiempo lejos de casa.
Kyoko miro embelesada al hombre que hablaba con tanto cariño de su novio.
Esa tarde Kyoko preparo té y algunos pastelillos para hablar con Richard, le contó innumerables travesuras de Kuon, como de pequeño era tan tranquilo pero igualmente inquieto, siempre se perdía y todos en la casa salían a buscarlo, siempre lo encontraban en el área natural de los alrededores, principalmente viendo aves o algún animal. Entonces en la confianza y la plática cómoda, la actriz japonesa decidió preguntar por el coche, aunque inmediatamente se arrepintió al ver la mirada de añoranza y tristeza que ensombrecía al hombre.
—Es una historia que Kuon debe contarte —aseguro antes de comenzar a levantarse—. Tal vez tú lo convenzas de terminar el trabajo.
Fue un par de días después cuando el trabajo de su novio en Los Ángeles había terminado cuando finalmente Kyoko preguntó a Kuon sobre el coche. Estaban al aire, lugar que ambos disfrutaban para relajarse.
—¿El impala 67?
—¿Así se llama? —pregunto Kyoko.
—Es la marca —respondió un poco frío, distante. Kyoko inmediatamente supo que había algo ahí.
—Llama mucho la atención cuando está rodeado de los otros autos —Kyoko hizo una pausa observando los ojos distantes que no le miraban a ella—. Me siento un poco parecido.
—¿Por qué?
—Bueno, tú, mamá y papá son tan hermosos y talentosos... yo me siento aún muy insignificante a su lado. Cuando veo los otros autos enormes y lustrosos, que se ven increíblemente caros, me siento el... ¿imapala? Como si no tuviera derecho a estar ahí, pero quiere estar ahí.
—El impala tiene todo el derecho de estar ahí —puntualizo Kuon, un poco más firme de lo que hubiera deseado.
—Bueno, Richard dijo que era tuyo... y también yo lo soy —susurró esto último mientras jugaba con su anillo de compromiso.
Kuon observo a su preciosa novia, dividido entre la molestia de que ella aún se sentía insuficiente, la declaración de que era suya o que había conocido a Richard.
—Deberías terminar de repararlo —señalo Kyoko seriamente—. Tal vez se sentiría más seguro de sí mismo... el impala —puntualizo—, como cuando uso la magia del maquillaje.
—Compré ese auto en un impulso cuando tenía doce años —dijo con la mirada perdida pérdida en su pasado—. Quería... fue cuando conocí a Rick... el hijo de Richard... ellos me enseñaron de automóviles, era nuestro proyecto, trabajamos duro en el motor. Pero entonces Rick tuvo que irse a la universidad y yo... yo no tenía necesidad de seguir trabajando en él.
—Creo que has tardado en terminarlo Kuon.
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Al día siguiente Kyoko tuvo una mañana muy agitada, Julie quería tiempo de chicas y eso había sido largo y agotador. Pesé a que deseaban una boda intima... para Julie intima no era igual que "económica" y habían asistido con el mejor asesor de bodas.
Regreso cuando el sol bajaba y el cielo se tornaba rojizo. Kyoko como una mujer japonesa encontraba atractivo un hombre trabajador y educado. Pero por primera vez descubrió que había más visiones masculinas que podrían traerle ciertos placeres visuales... como su prometido en un pantalón desgastado de mezclilla, una playera de tirantes bastante sucia y él muy embarrado de grasa de motor. No... no era la imagen del japonés pulcro que siempre había visualizado y eso le hizo crear más de esos pensamientos impuros que reservaba para sí misma.
Así que los siguientes días mientras Kuon trabajo en su Impala 67, ella fue una muy, muy fiel ayudante. Acercándole alguna herramienta, llevándole bebidas y escuchando muchas historias vergonzosas de parte de Richard.
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Por muchos años el Impala 67 se mantuvo en el garaje de los Hizuri, aunque ahora su visión era muy diferente, con los asientos de piel, las luces, pintando y lustrado en color negro.
Cuando finalmente ellos se decidieron a comprar una casa y establecerse en un país, el auto pasó a estar junto al estético Porsche plateado. Y sin embargo para Kyoko no había visión más encantadora que cuando Kuon estaba sucio de grasa enseñando a su pequeño hijo de mecánica.
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Gracias por leer.
Pd. No sé nada de autos, así que me fui por el que conocía de Supernatural.
