Por el fuerte golpe sentí que caía en un abismo oscuro y profundo.
De las últimas cosas que escuché fueron: - Terry, no la muevas, podría tener alguna fractura… - Sonido de, lo que podría ser, una ambulancia.
Muchas horas de sueño.
Un fuerte dolor en el costado me hizo reaccionar.
No puedo decir cuánto tiempo había pasado, pero podría pensar que eran más de seis horas porque al abrir los ojos estaba sola, dolorida y todo estaba oscuro.
¡Qué miedo y nervios!
Seguramente Terry estará enojado y por ello me ha dejado sola.
-Candy! Al fin has despertado
-Mamá ¿En dónde estás? ¿Podrías encender la lámpara? No logro verte
-Dios mío! –Escuché una segunda voz y varias respiraciones
-Mi amor, estoy aquí.
-Terry
- lo siento- Intenté ponerme en pie pero el dolor en el costado era grave- Ouch!
-No te muevas, cariño. Ya viene el médico
Su voz sonaba con preocupación pero llena de amor – Tienes dos costillas lastimadas, quédate quieta
-Mi cielo, por favor, la luz, no puedo ver nada
La puerta se abrió y escuché una voz diferente. Sentía que todo daba vueltas y tenía un mal presentimiento… -Señor Grandchester, le ruego que me dé permiso
-Sí.
-Los demás, desalojen la habitación, la señora necesita tranquilidad.
Me preguntó si me dolía por aquí, por allá… sus dedos recorrieron, casi, cada centímetro de mi cabeza, sujetó mi mentón –No cierre los ojos ¿La luz le lastima?
¡¿ Qué?! ¡¿Cómo?! - ¿Cuál luz? –Sentí que el estómago me dio un vuelco por los incontrolables nervios, mi cerebro me estaba mandando señales que mi agitado corazón podía descifrar. Podía sentir dos hilos cálidos surcando mis mejillas.
Terry tomó y apretó mi mano y se atrevió a preguntar - ¿Volverá a ver?
No era necesario escuchar de los labios del galeno que estaba ciega. Era más que evidente.
Por la carga emocional devolví el estómago provocando un dolor más fuerte en la cavidad torácica.
-Llamaré una enfermera… Señor Grandchester es muy pronto para dar un diagnóstico tan severo, comprendo su dolor y su preocupación. Mandaré a hacer tomografías y más estudios…
-Sí, lo que sea necesario… - Su voz estaba teñida de preocupación pero acompañada de fortaleza. Dentro de mí sabía que intentaba infundirme aliento y ánimo.
Me quedé un largo rato entre sus brazos, sin palabras, sin reclamos, sin decir nada.
De vez en vez suspiraba y me daba un beso en la frente. Sabía que estaba más que preocupado… no sé si se sentía culpable, aunque la única culpable de todo esto era yo.
Meditaba en lo que había pasado, aunque no sabía cuántos días habían pasado.
Podía confiar en todo el mundo menos en él, él que me había amado a los pocos días de habernos conocido, él que me había jurado amor eterno, como lo mencionó en sus votos, él que había renunciado a una mujer más bella y exuberante que yo… ¿Por qué no podía confiar en él? A caso ¿Estaba tan lastimada de mi relación fallida con Robert? Quizá deseaba que Terry pagara todas las infidelidades de Robert y creí que siendo celosa podría regalarle un poco de paz y serenidad a mi alma vengativa… ¡Qué grave equivocación!
Nadie ingresó a la habitación.
Terry realizó un sinfín de llamadas: a mis padres, a sus padres, a su asistente… creo que también a Susana, esto último lo deduje por el mensaje transmitido –Estaré ausente, mi esposa me necesita… hazte cargo de todo
No me atreví a preguntarle nada. Aunque por ratos dejaba de llorar no me sentía consolada por los grandes esfuerzos de mi esposo.
Pensaba en lo cotidiano, ¿Cómo realizaría las cosas? ¿Desde lo mínimo hasta lo que requiere diligencia? No cabía la pregunta ¿Por qué a mí? Sabía perfectamente las respuestas…
Pruebas…
Más pruebas…
Análisis…
¿Permanente o temporal?
-Hemianopsia…
…
Me sumí en una profunda depresión.
El sonido del auto de Terry se hizo familiar por las incontables veces que me ayudó a subir, que me pidió esperarlo mientras se aparcaba frente a mí y dejaba el motor en marcha…
-Cariño, tenemos que hablar
-No… no quiero
-No te dejaré de amar jamás, esto lo enfrentaremos juntos
-Estoy cansada de tantos estudios, de tratamientos…
-Ten ánimo, te lo ruego.
-Terry
-Sí? Cariño
-No sé cómo debo hacer.. emm.. quiero que me lleves al ginecólogo
-¿Al ginecólogo?
-Ajá… no quiero tener mi periodo, no quiero tener bebés… no ahora
-Mi amor, no debes ser tan drástica, encontraremos la solución
-Mientras la encontramos. No quiero que un día despiertes y encuentres la cama manchada por un descuido… por dejar sucio el baño… las toallas, por no poder cuidar a nuestro hijo… por favor… sólo entiéndeme…
-Contrataré una enfermera que te atienda…
-No, no quiero ser carga
-Está bien.
Un parche anticonceptivo y medicamento para provocar la amenorrea. Después de tanta explicación y de los efectos negativos en mi salud, me dio la medicación…
Todo era oscuridad
Todo el día sumida entre las sábanas y edredones…
No quería ni probar alimento para no ir al baño… tenía miedo a hacer las cosas mal
¿Podría hacer algo peor?
-Candy, come. Abre la boca
-Terry deberías dejar de tratarla como una bebé, Candice White, come
-No mamá. No tengo apetito
-No logras nada con esa actitud, debes poner de tu parte para hacer tu vida normal
-Estoy Ciega! ¿Cómo crees que pueda ser todo normal?
-No serás la primera ni la única que esté en esa condición… - Bajó el tono de su voz porque mi esposo así se lo pidió – Hija, puedes salir adelante… estamos en espera de los últimos estudios realizados…
Comí…
Ponny vino a casa para ayudarnos, Terry tenía que atender algunos asuntos, aunque pasaba más tiempo en casa que en la oficina.
Richard le ayudaba en lo que más podía, papá realizó algunos viajes en nombre de Terry.
Todos ponían de su parte, yo debía hacer lo mismo.
-No me tomes de la mano, contaré cuantos pasos hay de la cama a la puerta
-Aquí estaré cerca de ti
-Gracias, cariño
-A la derecha está la puerta
-Intento recrear en mi mente cómo estaba todo
-Bien, te ayudaré a contar… 1-2-3-4…
Terry leía muchos artículos relacionados a lo que estaba pasando y los compartía conmigo- Amor, no estarás así para siempre… pero creo que esto nos ayudará a que seas un poco menos dependiente
-Sí…
….
-Piensa en un reloj y las indicaciones serán: 12 en punto cuando tengas que caminar derecho, 3:00 cuando tengas que ir hacia tu derecha, 6:00 cuando tengas que dar vuelta de 180° y 9:00 cuando sea hacia tu izquierda…
-Ok, intentemos
Seguía cada indicación de mi esposo… hicimos de esto nuestro proyecto de pasar tiempo juntos, reímos muchas veces, en otros momentos me gritó alertándome que había algo frente a mí…
-¿Un perro?
-Sí, me ayudará… él será mis ojos, quiero aprender a caminar más allá de la habitación, baño. Quiero bajar a la cocina, a la sala de estar, quiero sentir el aire fresco, pero sé que no debo hacer que estés todo el día conmigo
-No lo sé, no me da confianza
-Anda, por favor, muchas personas invidentes tienen uno, se pueden desplazar por la calle sin problemas
-No quiero que salgas sola. Nunca
-Amor, no saldré sin ti, solo quiero que puedas notar que no es tan descabellada la idea.
-Lo intentaremos pero si te pone en riesgo dejaremos en paz esa idea.
Sonreí – Está bien – Acepté su condición.
Como cada capricho y cada antojo, al regresar de una reunión llegó con un regalo peludo.
-¿Qué color es?- Pregunté emocionada al sentir entre mis manos aquella bola peluda que permanecía quieta
-Es un lazarillo, está entrenado y es color blanco con negro
Pasé mi mano por su cabeza, sentí sus orejas, levanté una de sus patas… - Clint, te llamaré Clint.
Cada tarde practicaba con él y tuve que aprender a confiar en su instinto y capacitación, me recomendaron aprender a usar un bastón como prolongación de mi cuerpo… aprendí a identificar las superficies gracias a las diferentes vibraciones del puntero… Sin lugar a dudas no era la vida que deseaba para mí, pero mientras no encontraran la razón de mi ceguera no podrían hacer más por mí.
-Hola Ponny
-Hola, Candy, ¿lista para tu clase de cocina?
Ponny no me trataba como discapacitada, su trato era como si yo fuera una persona normal, no se asustaba ni se preocupaba cuando subía y bajaba las escaleras, no se preocupaba si tomaba en mis manos el cuchillo e intentaba cortar las verduras o frutas…
Aprendí a reconocer olores, texturas, sabores, a sentir el calor de una olla con agua en ebullición, el calor del aceite listo para freír, a llenar un vaso con líquido sin que este se me derramara… Ponny fue de grande ayuda para mí…
Aunque todo pueda parecer hermoso no lo es, ha sido un tiempo de sufrimiento porque sé que mi esposo sufre, sufren nuestras familias, nos limitamos en muchas cosas cotidianas.
Al principio la tv estuvo apagada en todo tiempo. Ahora vemos películas juntos, Terry me describe a los protagonistas, es obvio, describe como participantes de eventos de belleza a las protagonistas y a ellos los describe como los más feos y aberrantes seres sobre la faz de la tierra.
Sufro mucho cuando me quedo sola. Aunque Ponny procura solicitar los enseres por teléfono o internet, existen momentos en los cuales me quedo sola con Clint.
Al principio no me atrevía ni a responder el teléfono, ahora Terry me compró un móvil con aplicaciones de voz…
He tenido que aprender a confiar en mis demás sentidos por falta de mi visión.
Intento no ser una carga demasiado pesada para Terry. Él ha dejado muchas cosas por mí y también se apresura a regresar pronto a casa cuando tiene que salir por cuestiones de trabajo.
En otras ocasiones se encierra en su despacho para atender socios, o cuando tiene que trabajar con agenda en mano. Cuando es así, me quedo en nuestra recámara y muy raras ocasiones en la cocina con Ponny.
-No era necesario que vinieras – Escuché que hablaba con alguien
-Tienes que firmar esto, no puede demorar más…
-Le pedí a Ángela que ella se encargara de eso
-Terry, ¿Hasta cuándo estarás jugando a la casita con Candy?
-No metas a mi esposa en tus intrigas, es mejor que te vayas, mi esposa no debe alterarse por nada… Vete, Susana, no tienes a nada qué venir aquí, si deseas tratar algún asunto házmelo saber a través de Ángela…
Al menos Susana regresó dos veces más y fue hiriente conmigo en cuanto vio una oportunidad que no quiso desaprovechar. –Terry no debería sentir pesar por ti, todo esto pasó por tu culpa, jamás debiste aparecerte en su vida
-Le diré a mi esposo que viniste a buscarle. ¿Algo más en lo que pueda ayudarte?
-Tú no me ayudas en nada
-Siendo así, te ruego que te vayas de mi casa
-Eres una inútil
-Gracias.
No tenía ánimo de discutir con ella, Susana tenía ventaja sobre mí pero yo tenía el amor y cariño de Terry. Eso bastaba para que ella se sintiera inferior a mí.
-Amor, no llegaré a comer, la reunión ha demorado más de lo previsto
-Está bien, cariño, no te preocupes te esperaré para que comamos juntos.
Terry estaba abrumado por la demora en la reunión con unos socios que no quise preocuparlo más porque Ponny no había llegado a casa. Quería integrarme a la normalidad y tal vez esta podría ser mi oportunidad.
-Ven Clint, acompáñame por algunas cosas para comer.
Cruzamos la avenida sin problema…
Compré sin problema, Terry me había llenado la cartera de billetes de una sola denominación, así que no podían hacerme trampa.
Iba regreso a casa… sin problema… esperábamos que se pusiera la luz para pasar…
-Ey! Mi bolsa – Alguien pasó y me arrebató mi bolsa – Clint, quédate quieto – Su fuerza me jaló de tal modo que tuve que soltarlo –Clint! Clint! – No podía creer que nadie me ayudara…
Sentía el corazón salirse de mi pecho, en mi bolsa cargaba el móvil, la cartera, las llaves…
Había soltado la bolsa con enseres para comer… - Permíteme ayudarte
-Gracias – Pasaba mis manos por el suelo intentando encontrar las cosas esparcidas
-¿Tienes problemas visuales?
-No puedo ver, mi perro salió tras la persona que arrebató mi bolsa.
-Eso explica por qué no recoges las cosas que están cerca de ti… Emmm… ¿Por dónde vives?
-¿Podrías dejarme hacer una llamada a un móvil? Necesito llamar a mi esposo para que venga por mi
-Te llevaré a tu casa, aquí está mi auto, dime en donde te dejo…
