ADVERTENCIA. (Lemon fuerte)
Los personajes de la serie NARUTO no me pertenecen, son propiedad del maestro Masashi Kishimoto, la historia presentada a continuación a partir de estos personajes es creada sin fines de lucro.
Contiene escenas de sexo explícito, alto contenido de lenguaje soez y de violencia, no aptas para menores de edad ni personas de mente cerrada.
Parejas: SasuHina
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Capítulo XI
Dolor y pasión
A las afueras de la mansión Hyūga se veía una rubia y corta cabellera ir de un lado a otro, la indecisión plasmada en el rostro del joven héroe de Konoha era casi palpable. Su ceño fruncido, labios curvados hacia abajo y brazos cruzados sobre su pecho mostraban una expresión poco vista en él, estaba en una encrucijada, realmente deseaba entrar y hablar con el líder del ancestral clan del ojo blanco, pero se arriesgaría a conseguir que Hinata lo rechace aún más por interferir de esa manera, qué hacer ante tal dilema, cómo afrontar que no se quiere dar por vencido ante la idea de perder a la única persona que le ha amado sin restricciones, desde su más tierna etapa le reconoció y admiró por su tesón pero que ahora por su propia estupidez de estar tras la peli rosa Sakura por un supuesto enamoramiento, perdió.
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Narra Naruto.
Ver salir a Hinata y Sasuke de su cuarto sólo confirma lo que me negaba a creer, están juntos, me caga aceptarlo, cómo pude ser tan estúpido de no fijarme antes en Hinata, ella es una mujer increíblemente hermosa, no sólo por fuera sino también por dentro, pero como siempre soy un ciego para estas cosas, me niego a dejarme ganar por el teme, él no es bueno para Hina-chan, es un maldito amargado que la va hacer sufrir; está bien, por mí ella también sufrió pero estaba ciego juro que no la volveré a lastimar, sólo quiero cuidar de ella, protegerla amarla, como sea pero lo haré.
Me decidí entrar a la imponente mansión, al tocar la puerta corrediza de madera se abrió dejándome ver al antiguo cuidador de Hinata Kō Hyūga, que de inmediato me recibió con sorpresa y escrutándome con sus ojos blancos. Carajo, todos estos Hyūgas son casi iguales, la única que sobresale entre ellos es Hinata, doy un largo suspiro de pensar en ella y en los lindos colores que suelen adornar su rostro, en la tierna mirada que expresa siempre a pesar de todo lo que suceda a su alrededor.
—Buen día Kō— sonrío despreocupadamente frotando la parte posterior de mi nuca.
—Se le ofrece algo— se pone frente a mí de manera desconfiada.
—Quisiera hablar con Hiashi-sama, hay algo importante que debo hablar con él— mi semblante se torna serio ante mi afirmación
— Está bien, sígame por favor, ya le informaré de su visita a Hiashi-Sama— el castaño se dirigió hasta una habitación donde me hizo pasar para que esperara.
Fin de la narración de Naruto.
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Dos cuerpos llenos de sudor se repartían ardientes caricias, las manos varoniles recorrían sin descanso la desnuda espalda de la joven esta a su vez repartía besos por el fuerte cuello del Uchiha, se tomaban si se les fuese la vida en ello, el amor y la pasión que sentían el uno por el otro los desbordaban. La varonil mano se deslizaba desde los omóplatos femeninos hasta tomar con ímpetu los bien formados glúteos logrando apegarla mucho más a él y rozar su nuevamente erguido y orgulloso miembro, al hacer contacto entre sus partes íntimas no pudieron evitar que un gemido placentero escapara de sus labios, sus respiraciones se entremezclaron en un ardiente beso demostrando sin palabra alguna lo que sienten. Son dos personas tan similares pero a la vez tan diferentes; la hostilidad reinante en él más su renuencia al contacto con otros sólo menguan ante presencia de la Hyūga, la bondad que destila por cada uno de sus poros logran abarcarlo y envolverlo, pero él también era capaz de que algo de lo que a él lo caracterizaba la invadiera al hacerla encenderse como una hoguera con cada caricia y beso subido de tono que le propinaba sacándola de esa aura angelical y puritana que la caracterizaba.
—Te deseo tanto Hinata, me encantas, quisiera follarte cada minuto de mi día— dijo con voz grave y sensual al oído de la fémina mientras mordisqueaba y daba algunas lamidas al lóbulo de la oreja, los colores en el rostro de la ojiluna no se hicieron esperar ante tal declaración sacándole una pequeña risa más su acostumbrado "hpmh".
— ¡Sasuke-kun!— dijo en tono de reproche —Eso… eso es algo que no podríamos hacer ¿No lo crees? —
—Sabes que eso no sería imposible para mí, menos teniéndote así de cerca— la tomó bruscamente de la cadera con ambas manos y la colocó boca abajo mientras él se posicionaba sobre ella acostándosele en la espalda y frotado entre sus nalgas el gran y duro miembro que dejaba por donde pasaba restos de un líquido transparente que se escurría del glande, sus labios pasaban por el cuello de Hinata sacándole suspiros, la joven instintivamente obnubilada por el deseo que le producía su acompañante levantaba su cadera para simular el movimiento de la penetración arrancándole gruñidos lascivos al Uchiha.
—Sa-Sasuke-kun, aun no comprendo cómo es que mi cuerpo se enciende con un solo roce tuyo, ni en mis más profundos pensamientos me imaginé estar en esta situación y menos sentir todo esto— dijo entre jadeos profundos.
Esas palabras no hicieron más que encender la pasión del ojinegro a su más álgido punto, su erección se tornó ya dolorosa con la fricción causada por el ondulante movimiento, coló su mano hasta el bajo abdomen de su amante para levantar ligeramente sus caderas exponiendo su trasero a la mirada carbón del Uchiha.
—Qué lindo trasero te cargas Hinata—l afirmó palmeando uno de los glúteos para luego agarrar sus caderas —Sabes… hasta el día de hoy no había pensado en hijos pero verte me imaginar que etas caderas son perfectas para traer al mundo los más hermosos y sanos Uchihas—
Hinata ahogó un gemido por la palmada, estaba tan sensitiva que cualquier contacto con su amado la extasiaba — ¿acaso me ves como una buena incubadora?— preguntó entre molesta y ligeramente excitada por la idea de tener descendencia con el Uchiha.
—hpmh… no me malinterpretes preciosa… no te veo como eso, es sólo que me encantas tanto que quisiera llenarte con mis hijos para que todos sepan que eres únicamente mía, la nueva reina de los Uchiha, la más hermosa y caliente de las Kunoichis— dijo con arrogancia mientras simulaba embestidas y abría ligeramente los labios vaginales con el glande, esto era una verdadera tortura para ambos.
—Ahh… Sasuke-kun, ¡ya penétrame no aguanto más! — desesperada y jadeante al sentir que era falsamente penetrada, esto aumentó el calor que recorría al Uchiha y de una sola estocada se adentró profundamente en su anatomía llevándola casi al borde del orgasmo, esto no pasó desapercibido por el hombre y haciendo uso de todo su autocontrol se mantuvo estático por unos segundos mientras esperaba que la bruma de Hinata bajaba para que perdiese el inminente clímax que la golpeaba y así retomar el vaivén de sus caderas, los bombeos eran fuertes y profundos que el miembro viril de Sasuke golpeaba ligeramente el útero de Hinata haciéndola gritar en una mezcla de un ligero dolor y el más tremendo gozo, las paredes vaginales se contraían alrededor del mástil del carne que las invadía, las mieles de ambos de mezclaban provocando una exquisita penetración. Fueron interminables minutos en que sólo se oían los gemidos de ambos más el delicioso choque entre sus pieles, las caricias que ambos lograban darse los tenían en una nebulosa de diversas sensaciones, sus pieles sudaban por el esfuerzo físico hasta que los dos lograron alcanzar la cumbre del orgasmo aferrándose el uno al otro para no perder ni una sola sensación.
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El rubio Jinchūriki esperaba impaciente en el despacho mientras el té verde que le habían servido perdía su calor, lentamente el shōji se iba abriendo dando paso a un castaño ya entrado en años, el rubio inclino su cabeza a modo de saludo ante su "futuro suegro", este se sentó en uno de los cojines frente al rubio.
—Joven Uzumaki, es una verdadera sorpresa tenerlo aquí, ¿a qué debo el honor de su visita? — preguntó sin más rodeos el veterano líder Hyūga
—Hiashi-Sama seré directo, he venido a pedir la mano de Hinata en matrimonio—
El hombre que en ese momento se servía una taza de té a pesar de su siempre estoico semblante por un instante se tensó ante tal declaración, dirigió su blanquecina mirada enmarcada por unas cuantas arrugas no de su kekei genkai sino de los años que cargaba consigo, más el ceño fruncido, esto descolocó por un momento al Jinchūriki de Kurama que creía sería otra la reacción del líder Hyūga, vamos es el héroe de todo el mundo shinobi cualquier hombre estaría más que satisfecho que su hija se casara con alguien con un futuro tan prometedor con él, pero estamos hablando de Hiashi y su preciosa hija mayor, quién iba a imaginarse que aun a pesar de los malos tratos a los que fue sometida Hinata, Hiashi fuese tan celoso en lo que se refiere al futuro esposo. El Hyūga suspiró intentando mantener la compostura y dejó la taza de té a medio llenar sobre la mesa.
—Joven Uzumaki, usted salvó al mundo y ha demostrado ser un hombre honorable hasta el momento— por un momento las esperanzas del apuesto oji azul se elevaron hasta la los cielos pero fueron tiradas por los suelos con las siguientes palabras que le helaron a sangre.
—Cualquier padre estaría más que honrado ante tal petición, pero no puedo admitir su petición, mi querida hija no es la segunda elección de nadie, no crea que por ser un hombre reservado no me entero de lo que sucede y mucho más si involucra a Hinata, para nadie es un secreto de sus sentimientos hacia la kunoichi Haruno, así que mi respuesta es no, por favor retírese— Hiashi se retiró del recinto sin dar lugar a réplica para el rubio.
Por primera vez en mucho tiempo Naruto se quedó con las palabras en su boca, el pecho le dolía, salió a toda prisa de la enorme mansión con las lágrimas cristalizando sus hermosos zafiros, por ahora había perdido pero era mayor su necesidad de tener consigo a la mujer que durante tanto tiempo lo notó, a la única capaz de ofrecerle sentimientos sinceros y puros, se odió por desperdiciar el tiempo y su amor de esa manera, sus pies inconscientemente lo llevaron donde varios años atrás vio por vez primera a la dueña de su corazón, y la vio, como un fantasma del pasado, allí estaba ella hecha un ovillo sollozando amargamente mientras unos crueles pequeños la humillaban por su color de ojos heredado de su ancestral linaje, nuevamente ese dolor punzante en el pecho lo corroía, cómo no lo notó antes. Entonces esa pequeña que veía en ese momento de golpe se transformó en la bella joven que hoy lo atormenta, ella se alejaba y él estiró su mano como queriéndola alcanzar pero su mano no la tocaba, se le iba como el agua entre los dedos intentó moverse pero sus palabras lo pegaron al suelo mientras la silueta se desvanecía…
Y no es que sus palabras fuesen mejores, sus gestos más lindos o sus sentimientos más sinceros, es que tú le dabas más valor a ella aunque todo fuese una ilusión, y no te diste cuenta, pero ahí estaba como una idiota aferrada de cosas poco probables, de ilusiones forjadas de humo, pero por suerte el corazón también se cansa de esperar.
—No Hinata-chan, por favor no me hagas esto te lo ruego— y ahí calló el hombre más fuerte con sus lágrimas corriendo sin detenerse por las mejillas hasta caer en la hierba de aquel claro del bosque. —No te quiero perder—
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Sobre el cómodo futón yacían abrazados dos cuerpos exhaustos y llenos de marcas por doquier, era un hecho que lo pasión carnal que un día invadió al Uchiha se había transformado en un fuerte sentimiento al simple hecho de hacerla suya.
"Ella es la que inspira mis versos, la que influye en mí, la felicidad, la que irradia la luz, la que esconde mis tinieblas, ella es… ella es…
Ella es mi todo y mi nada."
Hinata jamás se había sentido plena en su vida, nunca fue alguien a quien notasen, su existencia siempre se ha basado en el constante esfuerzo para no ser débil y tener lo que merece por ser quien es, ahora está hecha un mar de sensaciones indescriptibles con alguien que le hace sentir amada y deseada, que le ofrece todo lo que siempre anheló y mucho más. Lo miró dormitar con una calmada respiración, es hermoso pensó embelesada.
"Dime amor….
Dime que sueñas conmigo.
Dime si soy completa de ti.
Como tus pensamientos,
Como tus suspiros,
Como tu aroma,
Como tu piel,
Dime de qué se componen tus sueños
Dime si voy por tus pasos,
Dime si estoy en tus brazos
Si te envuelves el alma de mí
Dime si existe un rincón
Donde, entre besos, abrazos y amor
Te bese hasta la respiración
Dime que me sueñas, amor"
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Continuará
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Hola mis zapatines con kola sí lo sé no tengo perdón de Dios pero demorarme tanto T_T pero este fic me está costando más de lo que creí, le voy a dar un giro que no pensé a raíz de algunas cosas que me sucedieron como escritora :P pienso modificarlo para que quede un poco mejor, en compensación a la demora este capi estuvo más fuerte de lo normal y más larguito de lo que acostumbro.
Saluditos ojalá hayan disfrutado de leer el fic nos vemos en la próxima entrega :3 ya pronto saldré a vacaciones y mi inspiración estará mejor
