¡Hola! Siento la tardanza, como comprenderéis he estado de vacaciones y la verdad es que no me encontraba para nada inspirada (además he estado muy ocupada), así que he preferido tomarme un tiempo. Aun así este no es el mejor capítulo hasta ahora, de hecho no me gusta mucho, pero no quería haceros esperar más. Sin más, espero que lo disfrutéis. ;)
CAPÍTULO XI "Mapache"
-Estas preciosa esta noche.
Emily permaneció rodeando el cuello de la chica durante unos instantes mientras disfrutaba de aquellas palabras que le habían proporcionado un notable aumento en su ya enorme sonrisa.
Lentamente fue separándose de Paige hasta quedar frente a la pelirroja, que la miraba directamente a los ojos esbozando una tímida sonrisa.
-Gracias por venir esta noche McCullers. -sentenció Emily en un susurro.
-No tenía elección, ¿no crees?
-Oh, cállate. -dijo la morena separándose y comenzando a caminar en dirección a la casa.
Paige volvió a sonreír levemente y aceleró un poco el paso hasta alcanzarla, suavemente rozo su mano con una leve caricia mientras se acercaba hasta su oído izquierdo para susurrarle:
-Era broma tonta, tenía muchas ganas de verte, te echaba de menos. Vamos.
Al llegar hasta la puerta de la casa se podía apreciar el sonido de la música que inundaba el interior de la misma, tras abrir la puerta y entrar, ambas chicas se vieron envueltas en una aglomeración de gente que bailaba sin cesar al ritmo de la música.
Emily dirigió su mano instintivamente hacia la de Paige, y la agarró con suavidad buscando no separarse de la chica mientras pasaban por aquel tumulto en dirección a uno de los sofás que se encontraban más apartados.
-¡Vaya! Sabía que tu amiga Hanna era popular, pero no sabía que fuera Lady Gaga.. -espetó la pelirroja antes de tirarse en el sofá pesadamente después de dejar la enorme cabeza a uno de los costados del mismo.
-Si te digo la verdad no sé de dónde ha salido tanta gente, ni siquiera conozco a más de la mitad de los que están, supongo que se habrán ido avisando unos a otros de la fiesta.
-¿En serio creías que no pasaría algo así? Vamos Fields, ¡espabila! Eres muy inocente.. -añadió con una sonrisa.
-Bueno, tenía la esperanza de que no pasara. De todas formas, no es mi fiesta, es la de Hanna, y ella adora estos.. "actos sociales", si fuera mi fiesta sería distinto, créeme.
-Ya, tú eres más de karaoke, ¿no? -añadió la pelirroja divertida mientras observaba la reacción de su amiga.
Emily instintivamente giró la cabeza para mirar a los ojos a Paige que, con un gesto divertido en su rostro jugueteaba con uno de sus mechones cobrizos entre sus dedos.
-De hecho, creo que ese es más tu estilo McCullers.. el mío quizás sea más "fiesta en la piscina".
-No lo creo, a decir verdad, creo que te conquisté con mi prodigiosa voz, no te esfuerces en negarlo. -añadió Paige mientras intentaba mantener la seriedad con la vista clavada en los oscuros ojos de la morena.
Ante esta sentencia, Emily esbozó una sonrisa para luego dejar escapar una carcajada contagiando a la otra chica, que comenzó a reírse mientras dejaba escapar un leve suspiro captando la atención de la morena.
-¿Ocurre algo?
-No, para nada, sólo pensaba en cómo han cambiado las cosas.. -añadió con una extraña mueca de nostalgia en su rostro.
Emily se acercó suavemente a ella e inclinándose hasta llegar a su oído acarició levemente su mejilla izquierda y susurró:
-No te preocupes por eso ahora, ven conmigo.
Paige sintió como un escalofrío recorría su cuerpo por la cercanía de Emily que, tras mirarla a los ojos intensamente, le tendió su mano para ayudarla a levantarse del sofá en el que se encontraban.
Sin dudar la pelirroja aceptó la mano de buen agrado y siguió a la otra chica hasta donde se encontraba el equipo de música, junto al que una extensa hilera de CD's permanecían perfectamente ordenados. Emily comenzó a buscar entre ellos y eligió uno situado en el extremo derecho, con una portada hecha a mano en la que rezaba: "Happy B-Day Han, VOL III".
-Perfecto, éste es. -dijo sacando el CD de su carátula y parando la música del reproductor. Instantáneamente un aluvión de silbidos y abucheos comenzó a escucharse por toda la estancia, así como numerosas quejas debido a la brusca interrupción musical por parte de Emily.
-Fields, ¿estás loca? -susurró Paige acercándose a ella mientras la otra chica seleccionaba una canción del nuevo CD que había colocado- ¿pretendes atentar contra tu vida? será mejor que pongas una canción rápido si no quieres que-..
Y entonces una nueva melodía comenzó a oírse a través de los altavoces del equipo de sonido.
Una canción que Paige conocía muy bien y con la que no pudo evitar que una sonrisa apareciera tímida en su cara.
-Si quieren matarme, que me maten, SO WHAT? Tú y yo vamos a bailar.
De nuevo volvió a agarrar a la pelirroja de la mano para dirigirla a la pista de baile improvisada situada en el salón de la casa del lago de Spencer, cuyos sofás se encontraban en los extremos de la habitación para facilitar el baile de los invitados.
La conocida canción de P!nk sonaba en toda la casa mientras Emily se colocaba delante de Paige y comenzaba a bailar de forma tímida las primeras frases de aquella canción.
Lo odiaba. Odiaba bailar en público, pero debía hacerlo. Debía hacerlo por Paige aunque dar la cara por ella de esa forma sólo fuera una metáfora que su mente utilizaba de forma inconsciente para redimirse por todo lo ocurrido con anterioridad.
-Fields, menos mal que te decantaste por la natación de competición.. -espetó Paige conteniendo la sonrisa mientras miraba cómo Emily intentaba de todas las formas posibles seguir el ritmo de la canción- ya que definitivamente la sincronización no es lo tuyo.
Emily paró en seco al escuchar la sentencia de su amiga y su entrecejo comenzó a fruncirse mientras abría levemente la boca para rebatirla, pero no podía. Definitivamente Paige tenía razón y su fuerte nunca había sido el baile, con lo cual optó por agachar la cabeza mientras un leve rumor se extendía por sus mejillas.
La pelirroja sonrió de forma tierna ante el gesto de la chica y tiró suavemente de su barbilla para que volviera a mirarla.
-Mírame, olvídate de todos.
-N-no puedo Paige.. -respondió la morena dubitativa- hay mucha gente y tienes razón, nunca he destacado en el baile que digamos.
-Puedes destacar en lo que te propongas, simplemente ignóralos. -y dicho esto, Paige comenzó a escenificar de forma exagerada y divertida cada frase que pronunciaba la cantante en aquella canción. Comenzó a despeinarse el pelo con ambas manos, saltar, tocar una guitarra imaginaria e incluso dedicarle a la otra chica algunos gestos propios de los rockeros.
Y Emily lo hizo.
Consiguió olvidarse de todas y cada una de las personas que compartían espacio con ellas dos en ese mismo instante, de sus risas, de sus gritos, de sus comentarios,.. En ese momento sólo existían Paige y ella.
Lentamente comenzó a acercarse a la chica que permanecía con los ojos cerrados tocando una batería imaginaria mientras gesticulaba la letra con su boca. Emily sonrió levemente debido a la ternura que le provocaba esa escena y llevo su mano hasta tocar el hombro de Paige, que abrió sus ojos instintivamente y se encontró de lleno con la profunda mirada café de la morena.
-Emily, ¿qué...? -preguntó estática. Notaba la cercanía de la otra chica y no pudo evitar que su cuerpo reaccionara en su contra y las piernas comenzaran a fallarle, su vista se desvió hacia sus labios, los cuales cada vez estaban más cerca provocando que de nuevo aquel escalofrío recorriera su espalda, quizás en un intento de advertirle el peligro que suponía aquella acción o quizás como reacción a un profundo deseo contenido, no lo sabía y le daba igual, en ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera la escasa distancia existente entre su boca y la de Emily Fields.
Cerró los ojos dándose finalmente por vencida a que lo que sabía que estaba apunto de ocurrir, pero no contó con el factor sorpresa, que llegó de forma fría, líquida y roja sobre su espalda.
-¿¡Pero qué mierda..?! -gritó la pelirroja girándose bruscamente y provocando que Emily se separara confundida.
-Lo siento, lo siento, no te había visto, estab-..
-¿¡TÚ!? -espetó Paige enfadada mientras trataba de secarse la espalda de forma inútil ante la atenta mirada de la morena. Ante ella se situaba una rubia vestida con un vaporoso vestido rosa y el pelo delicadamente suelto con mechones de ambos lados de la cara recogidos en forma de trenza hacia atrás. Su cara mostraba confusión, pero al cruzar la vista con la pelirroja una cínica sonrisa se estableció en ella haciendo que Paige apretara sus puños. Sí, sin duda Alex Gray podría pasar por la adorable princesa Aurora con aquel vestido pero para la pelirroja no había nada más lejos de la realidad.
-Vaya, vaya.. ¿Quién tenemos aquí? McCullers.. -dijo recorriendo con la mirada el disfraz de la chica- Que disfraz tan.. ¿apropiado?
-No puedo decir lo mismo del tuyo Gray, ¿sabías que Aurora durmió durante 100 años? ¿por qué no nos haces un favor y tomas su ejemplo?
Emily advirtió el ambiente cargado que comenzaba a instalarse entre las dos chicas y se acercó a Paige sujetándola suavemente por el brazo y atrayéndola hacia ella.
-Paige, vamos..
-No Emily, quiero saber qué está haciendo aquí. -contestó haciendo referencia a la rubia que sonreía ante la incomodidad de la pelirroja, se separó un poco de Emily y se situó justo delante de Alex, a la que miró directamente a los ojos- Ya lo has oído, ¿qué haces aquí?
-No tengo por qué darte explicaciones, es una fiesta y puedo ir a donde me de la gana. -escupió la chica enfrentándose a Paige- Por cierto, vigila lo que bebes, hay mucha gente, nunca se sabe quién podría intentar envenenarte.
Y acto seguido desapareció pasando junto a la pelirroja y propinándole un leve empujón el acto. Paige apretó la mandíbula y miró a Emily, que permanecía junto a ella sin entender nada de aquel enfrentamiento y con la confusión haciéndose dueña de su mente en ese instante. Se acercó cautelosamente a la pelirroja, que permanecía apretando el puente de su nariz con su mano derecha mientras murmuraba algo en voz baja, tomó su mano y acariciándola levemente le susurró al oído:
-Salgamos.
Ambas se dirigieron juntas hacia el exterior de la cabaña, donde la luna llena se extendía sobre el lago haciendo de aquella zona un paisaje de en sueño. Paige maldecía en voz muy baja y aceleraba el ritmo de sus pisadas al mismo tiempo que la otra chica intentaba seguirla.
-¡Paige!.. ¡PAIGE! -gritó llamando su atención- ¿puedes hacer el favor de parar y explicarme quién era esa chica? No entiendo nada..
-¡Es una estúpida! -respondió la pelirroja alterada- ¡Es la hija de mi jefe en el polideportivo y es una imbécil egocéntrica que no se conforma con nada! ¡No deja vivir a nadie y disfruta amargándole la existencia a toda persona que se acerca a ella mínimamente! ¡No la soporto!
-Tranquila, relájate.. -susurró de nuevo acercándose a ella- Seguramente sólo quiere llamar la atención, es mejor que no le hagas caso, si no irá a más y creo que disfruta sacándote de tus casillas.
-Oh, no me digas.. Muy perspicaz Fields. -añadió Paige con tono irónico mientras se agachaba a coger una piedra del suelo. Suspiró pesadamente y tras inspeccionar la piedra durante varios segundos la lanzó sobre el lago de forma que la roca dio tres saltos sobre el agua antes de zambullirse para hundirse finalmente.
-Ey, no lo pagues conmigo, te recuerdo que sólo estoy aquí para ayudarte, no siquiera conozco a esa chica pero tienes que tranquilizarte, no sé lo que ha pasado con ella, no sé quién es y tampoco me interesa en este momento, pero apuesto que con tu reacción ha conseguido justo lo que pretendía, Paige. -murmuró mientras observaba como la chica seguía cogiendo piedras para tirarlas al lago, esta vez de forma más brusca y precipitada. ¡Por Dios! ¿puedes estarte quieta por un segundo? ¡Necesito que te tranquilices de una vez!
-No puedo tranquilizarme Emily, ¡no puedo! ¿No te das cuenta? -inquirió la pelirroja girándose hacia Emily y enfrentándola con la mirada- Esa chica es la hija de MI jefe, todos los problemas que tenga con ella son problemas con él indirectamente, no sé qué puede contarle ella y qué puede pensar él de mí, pero ahora mismo necesito ese trabajo, ¡lo necesito!
-Lo sé Paige, pero no ganas nada poniéndote así.. -decía la morena mientras se acercaba a la chica, que permanecía ajena al gesto- Por favor, tranquilízate, déjame ayudarte.
La pelirroja soltó una risa incrédula y miró a los ojos a Emily por segunda vez desde que llegaron a aquel paraje, sorprendiéndose por la cercanía de la chica.
-No puedes ayudarme Emily, te lo he dicho, nadie puede ayudarme ahora mismo. -dijo bajando la cabeza.
-Déjame intentarlo.
De nuevo aquella risilla por parte de Paige, que tras murmurar un simple "¿cómo?" levantó la cabeza para mirar a Emily directamente a los ojos.
-Así.
No dio tiempo a nada más, Paige sintió como los labios de la morena se presionaban contra los suyos y no pudo evitar cerrar los ojos ante tal contacto mientras un leve suspiro salía en forma de aire por sus fosas nasales.
Fuegos artificiales.
Es todo lo que pudo ver con los ojos cerrados, fuegos artificiales que se extendían bajo sus párpados y una potente corriente eléctrica que recorría su cuerpo emanando de aquella zona de la que se había adueñado Emily: sus labios.
Unos labios que eran acariciados, besados y bebidos con devoción por parte de la morena mientras Paige sentía que perdía todo rastro de cordura y llevaba ambas manos hacia el cuello de Emily logrando así profundizar aquel beso que estaba durando más de lo necesario.
Pero ninguna de ellas quería separarse, ninguna quería respirar aunque sintieran que lo estaban necesitando. Emily aferrada a la cintura de Paige y ésta al cuello de la otra chica permanecían ajenas a toda necesidad vital que demandaran sus cuerpos.
Lentamente fueron mermando el ritmo de aquel beso que se había prolongado por varios minutos mientras las caricias competían con él por algo de protagonismo. Un suspiro se escapó de sus bocas sonrientes mientras permanecían con las frentes pegadas mirándose a los ojos y diciéndose más de lo que las palabras podían expresar.
-He querido hacerlo durante toda la noche. -murmuró Paige más para sí misma que para que Paige lo escuchara.
-Yo he tenido que contenerme para no hacerlo antes. -musitó la pelirroja dejando un nuevo y suave beso sobre los labios de Emily, que ante el contacto no pudo evitar soltar una pequeña carcajada de felicidad en medio de aquel profundo silencio.
Silencio sólo roto por la insistente vibración del móvil de la morena, situado en su bolsillo trasero, que ignorando por completo el dispositivo se tumbó junto a Paige en la hierba con sus manos entrelazadas.
El zumbido siguió retumbado hasta que la luz de la pantalla se dio por vencida y se apagó por completo. Luz que daba aviso de un nuevo mensaje en la bandeja de entrada, que leería Emily posteriormente.
Un mensaje de un número desconocido, corto, conciso.
"Creía que preferías besar a amigas en la biblioteca, perra. Muy mal, Em, ¿qué tal un abrigo de piel de mapache? -A."
¿Qué os ha parecido? Os agradecería que dejarais vuestros reviews para saber qué os va pareciendo la historia y si la continúo o no. Muchas gracias.
