N/A: ¡Holaa!, creo que tengo que dar una explicación por mi desaparición, voy a decir la verdad, estuve ocupada con varias actividades familiares, también estuve obsesionada con una serie que no voy a decir cual es porque no quiero spoiler, entonces no escribía ni pensaba en el NaruSaku, era como si mi inspiración se hubiera ido de paseo y no me importaba. Una parte de mi decía, "vamos tienes que escribir" y la otra me decía, "¿Por qué? no entiendes que tengo que seguir haciendo esto hasta que sea aburrido para mi, ahora no puedo pensar en nada más" .

Lo sé, suena algo loco, pero completamente normal para mi, a veces me obsesiono con algunos de mis pasatiempos, creo que es por eso que aun escribo NS. :P

Este capítulo es uno de mis favoritos, por cierto, tengo casi listo el siguiente capítulo de "Orgullo Naranja", espérenlo.


[—Regresaré—]

By ASUKA02

Cap. 11: Despedidas

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—Has aprendido bastante rápido, —reconoció Sasuke.

Jun sonrió complacida, —¡te lo dije, aprendería en una semana!

En esa semana que se habían visto a diario Sasuke la había conocido más, ya sabía a quién le recordaba, la alegría de Jun le recordaba a Naruto, y su gran paciencia le recordaba a su querido hermano Itachi.

—No seas arrogante, te falta mucho que aprender.

—¿Vas a enseñarme más?

Aunque a Sasuke le gustaría quedarse más tiempo con Jun, no quería permitirse la debilidad de tomarle cariño.

—Debo seguir mi camino. —le respondió con voz serena.

—¿A dónde vas a ir? —le preguntó con curiosidad.

Ni siquiera él lo sabía, Sasuke la miró fijamente a los ojos —a cualquier lugar, ya te lo había dicho, soy un viajero.

Jun no quería que se fuera, era su único amigo, la única persona con la que hablaba a parte de sus abuelos. Al ver la cara triste de la joven Sasuke sintió algo raro en su pecho y trato de animarla.

—Pero algún día quizás pase por esta colina. —dijo dejando el tazón de arroz ya vacio sobre la mesa.

Jun suspiró como si estuviera cansada, —para ese entonces quizás ya no este aquí.

Esa no era la respuesta que Sasuke esperaba, pero sus labios se curvaron en una leve sonrisa. —¿Planeas irte de este lugar?, no creo que seas capaz de dejar a tus abuelos.

—Abandonarlos no, pero ahora que sé leer podría salir al mundo y conocer otros lugares. —contestó con mucha seguridad.

Él no sólo le había enseñado a leer, también había despertado la curiosidad de Jun por conocer el mundo.

Uchiha se levantó, —entonces suerte con eso.

Sasuke caminó hacia la puerta y ella volvió a hablar. —No creo que hayas perdido la memoria, pareces alguien que ha sufrido mucho.

El pelinegro se sintió expuesto y enseguida se defendió dándole una respuesta fría —lo dice alguien que nunca ha salido de esta choza, estas equivocada Jun, no trates de analizarme.

—No tienes que enfadarte, por cierto hice algo para ti, no te vayas, espera aquí.

Sasuke esperó de pie en medio de la casa, los abuelos de Jun no estaban, ellos ni siquiera sabían de la existencia de Sasuke, en una oportunidad ella había querido presentárselos, pero el pelinegro desapareció todo el día y los abuelos de la joven pensaron que su nieta tenía un amigo imaginario.

Sasuke había hecho eso porque temía que los abuelos de Jun reconocieran su rostro, en un tiempo hubo carteles con su rostro presentándolo como un ninja traidor muy peligroso.

Jun regresó con una prenda hecha con tela gruesa, era un poncho andino, —como no me pediste nada a cambio por enseñarme a leer, quería darte algo, vi que el que usas esta agujerado, así que hice este para que te abrigues bien en las noches en que haga frío.

Desde el principio Sasuke le había dejado claro que la enseñanza no sería gratuita, en ese entonces Sasuke había pensado en favores sexuales, pero al conocerla más no fue capaz de mantener el mismo pensamiento, ella era una buena persona, merecía alguien mejor y ese no era él.

El pelinegro tocó la prenda mientras ella hablaba, era suave y le seria de mucha utilidad, —No es nada comparado con el libro que me diste. —comentó ella con voz alegre.

Sasuke le había traído del pueblo un libro con el cual usualmente los niños aprendían a leer.

—No, está bien, me será útil.

Sasuke aceptó el regalo de la joven y lo guardó en su bolso, era el momento de despedirse, él no era bueno para eso.

Jun acompañó a Sasuke cierta parte del camino mientras no dejaba de hablar sobre los planes que tenia, Sasuke la escuchaba en silencio, se sentía bien saber que había cambiado para bien la vida de alguien.

—Este es el límite que mi abuelo me puso, no debo pasar de aquí.

Sasuke vio que el límite era un árbol grande y que más allá había un pequeño poblado.

—¿Entonces cuando planeas venir a visitarme? —le preguntó ella con una sonrisa.

Él no la miró, mantuvo la vista fija en el horizonte mientras le respondía —no lo sé, regresaré, lo haré en algún momento.

Para su sorpresa ella se burló.

—Jaja, no pareces el tipo de persona que regresa, regresaré suena extraño en ti —hizo una pausa y añadió, —por eso pienso que debo ir al pueblo ahora mismo, iré contigo y nos divertiremos aunque no tengamos dinero ninguno de los dos.

Jun estaba tomando el mando de la situación y Sasuke agradecía eso, ya que no sabía cómo despedirse de alguien a quien no quería dejar.

—¿De qué hablas?, es tu limite, tú no rompes las reglas —le respondió ocultando muy bien lo agradable que le resultaba pasar más tiempo con ella.

Jun levantó la barbilla mostrando seguridad —a veces hay que hacer excepciones, antes de que te vayas iremos al pueblo, vamos, ¡camina Sasuke!

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Sakura caminaba por el largo pasillo del hospital en compañía de varios médicos ninjas, estaban visitando a los pacientes internados en las diferentes habitaciones. A cada paso que daba escuchaba con atención la historia médica de cada uno.

—¡Sakura!

Ino salió de improvisto de una de las habitaciones, la rubia estaba encargada del área de psiquiatría, Sakura en cambio era la jefa del área de trauma y toxicología.

—Ino, no te había visto en días. —la saludó Haruno.

—Tenemos que hablar, termina tus visitas y ven a verme.

Las palabras de la rubia preocuparon a Sakura.

—Haruno-sensei, puede ir con Yamanaka-san, nosotros nos encargaremos, —intervino una de las chicas que la acompañaban.

—Descuida, no es tan importante, —le dijo Ino sonriendo levemente, devolvió su atención a Sakura e insistió —estaré en mi oficina.

—Iré cuando termine. —le aseguró Sakura.

Una hora más tarde, Sakura tocó la puerta de la oficina de su amiga y entró, Ino estaba sentada tras un escritorio, al escuchar el sonido de la puerta levantó la vista y sonrió.

—Ayer iba a visitarte, pero te vi llegar a tu departamento acompañada de Naruto, —comento Ino, —¿están saliendo juntos?

Sakura terminó de cerrar la puerta y ocupó la silla frente a su amiga, sabía que no podía ocultarlo, no a Ino, ella lo averiguaría por su cuenta, —si, pero es secreto.

Ino se alegró muchísimo —¡oh, dios, oh, por dios! —respiró tratando de calmarse —los chicos se alegraran cuando se los cuente. —sonrió ampliamente.

—Nada de eso, me tienes que guardar el secreto, —insistió Sakura aguantándola de un brazo ya que la rubia iba a esparcir la noticia.

—¿Por qué?, ¿qué tiene de malo? —se quejó Ino.

—Estoy casada —le recordó bajando la cabeza.

Ino chasqueó la lengua —demonios, había olvidado ese detalle.

Sakura suspiró estresada —ese detalle es algo grande, Naruto me tiene loca presionándome para que me divorcie.

Ino levantó ambas cejas al escucharla, —¿acaso no piensas hacerlo?, ¿o es que estas teniendo la aventura de la que te había hablado?

Sakura negó repetidas veces, —claro que no, lo mío con Naruto es algo serio.

Yamanaka la miró fijamente —entonces está resuelto, por cierto, —sonrió con malicia —¿quién es mejor en la cama?, ¿Naruto o Sasuke-kun?

Sakura se ofendió, —¡nunca tuve sexo con Sasuke-kun!, nuestro matrimonio era por conveniencia.

Ino se sorprendió ante esa confesión, —siempre pensé que Sasuke-kun y tú al menos lo habían hecho. —negó mordiéndose los labios sin creer que el pelinegro fuese tan imbécil, luego pensó en algo y volvió a sonreír con malicia, —¡Eh, no lo has negado con Naruto!

Sakura se ruborizó —no hablaré de eso.

—¡Ya se acostaron! —exclamó la rubia sorprendida.

Sakura ya había perdido la cuenta de cuantas veces había hecho el amor con Naruto. —Ino, aquí el problema es que estoy casada.

La rubia torció los ojos —pide la separación legal —le dijo como si fuese la cosa más obvia del mundo.

Sakura le explicó sus motivos por los cuales seguía casada, pero Ino aunque la comprendiera no podía apoyarla, le parecía una idea muy peligrosa darle largas al divorcio mientras mantenía una relación con Naruto.

—Estoy segura de que Sasuke-kun no va a tomarse nada bien que lo deje por Naruto, ya sabes, él y Naruto han competido en todo, tengo que hablar con él personalmente, los tres somos amigos, siento que si no hago las cosas de esa manera, será como que lo abandonáramos y nosotros somos lo único que tiene.

—Él no merece tanta consideración, se fue en la noche de bodas, mi consejo es que dejes de preocuparte por el bienestar de Sasuke-kun y no dejes pasar tu felicidad con Naruto, ese si te quiere.

—Yo me preocupo por el bienestar de todos mis amigos, también lo hago por el tuyo.

—Y lo agradezco, pero no te has puesto a pensar que quizás Sasuke-kun nunca regrese, ¿lo esperaras toda la vida?, y lo más delicado, ¿Naruto te esperar toda la vida?.

Era casi lo mismo que Naruto le había dicho, Sakura se removió inquieta pero mantuvo su decisión. —Sólo será por un tiempo breve, hasta que pueda tomar mis vacaciones, resolveré todo esto sin dañar a nadie.

Ino no veía forma de que algo así pudiera suceder, pero su amiga estaba tan empeñada en que podía resolver las cosas de una manera pacífica que tuvo que dejarla ir.

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Intencionalmente Sakura trabajó hasta tarde en el Orfanato y no fue al registro civil, se fue directo a su casa. Entró a su departamento e iba a encender la luz cuando de pronto una fuerza la atrajo de la cintura y la apoyó de la pared, su corazón se aceleró, cualquier sonido que pudiera salir de su boca fue callado con un sorpresivo beso.

Sakura llevó las manos al rostro masculino y sonrió mientras era besada.

—¡Me has dado un buen susto! —replicó apenas se separaron.

—Lo siento, pero quería darte una sorpresa, jeje, ¿cómo te fue? —le preguntó Naruto aun manteniéndola contra la pared.

—Tuve un día muy largo, con mucho trabajo, ¿y tú?

Naruto se separó de ella lentamente encendió la luz y buscó su mirada, Sakura desvió la vista mientras le decía. —No pude ir al registro civil, lo siento.

Naruto que tenía el anillo de compromiso en su bolsillo se sintió decepcionado, pero trato de ocultar su tristeza.

—Tranquila, siempre puedes ir otro día —la guió pasando un brazo sobre los hombros y caminó con ella hacia la cocina —me tome la libertad de preparar la cena, también he estado aprendiendo a cocinar.

Ante tal detalle Sakura no pudo evitar sentirse culpable, pasó un brazo por la espalda de Naruto para agradecer el detalle, —gracias por ser tan bueno conmigo, no sé qué más decirte, lo siento.

Naruto sonrió —puedes comenzar diciéndome que me quede a dormir.

Que Naruto no se enojara por qué no fue al registro civil era extraño, Sakura se sintió mal, pero sonrió para él.

—Claro, puedes quedarte siempre que seas cuidadoso en venir.

—¿Me estas proponiendo vivir contigo? —le preguntó en tono juguetón.

Ella sonrió tomando las manos del ninja, —lo que quiero decir es que si nadie te ve cuando llegas, podrás quedarte conmigo, y puede ser cuando quieras.

Naruto alzó las manos de la pelirosa y besó los nudillos de la chica con ternura, —genial, lo haré con seguridad, ahora vamos a cenar, debes estar cansada.

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La práctica de quedarse a dormir en casa de Sakura-chan se hizo frecuente en ellos, los primeros días la pelirosa se sentía algo incómoda al ver que su espacio había sido invadido, Naruto hablaba mucho y comía demasiado, pero también era bueno tener a alguien esperándola en casa, recibiéndola con una sonrisa y los brazos abiertos.

Era un jueves por la tarde cuando las cosas comenzaron a ir mal, Naruto estaba en el Ichiraku-ramen comiendo uno de sus platillos favoritos cuando Sai entró en el establecimiento.

Después de los saludos y que el pelinegro pidiera algo para comer hablaron sobre ramen y quien era el mejor ninja, Naruto ostentaba ese título después de la batalla con Kaguya, aunque sabía que Sasuke jamás lo reconocería.

Sai medito un momento, él estaba seriamente preocupado por la relación de sus dos amigos, en la cabeza del joven pálido algo que no comienza bien, no podía terminar bien.

—¿Y cómo va tu relación con Sakura? —le preguntó moviendo la cabeza para verlo.

Todo el cuerpo de Naruto se tensó ante la pregunta, siempre había tenido mucho cuidado de no ser descubierto llegando o saliendo de la casa de Sakura, ahora que Sai lo sabía estaba seguro de que ella se enojaría mucho.

—¿Co-como sabes lo nuestro? —le preguntó estupefacto.

—Ella me lo dijo. —respondió con simpleza.

Uzumaki arrugó la frente —¿ella te lo dijo? —repitió con voz chillona, incrédulo, Sai le recordó que debía bajar la voz y Naruto miró a ambos lados, el local estaba vacío a esa hora.

—¿Cómo te trata la fea? —le preguntó a manera de broma, aunque él no sabía hacerlas y sonaba como una ofensa.

—No le digas fea —gruñó apretando los puños, —ella es hermosa.

Sai ni se inmuto, insistió en querer saber más, —¿qué te ha dicho sobre su estado civil?

Naruto apretó los dientes, no le gustaba para nada que Sai se estuviera metiendo en sus asuntos, —de momento su estado civil no me interesa —mintió, el rubio sacó dinero de su monedero y lo dejó sobre la mesa mientras se levantaba.

—Pues debería importarte, ya hay rumores sobre ustedes en la villa.

Naruto en un acto violento golpeó la mesa y acercando su rostro al del chico pelinegro le dijo. —No es asunto de ellos, tampoco tuyo.

Gruñó y salió del restaurante de muy mal humor, ya de por si le molestaba el hecho de que Sakura siguiera casada con Sasuke, como para que ahora su historia con ella estuviera bajo la mira y la crítica de otros.

Cuando Sakura llegó a su departamento Naruto estaba sentado en la sala con los brazos cruzados y la vista fija en la pared como si pensara en algo muy profundo.

—Hola cariño —lo saludó ella cerrando la puerta, se quitó las sandalias, no le dio importancia al hecho de que él no se levantara para recibirla.

Sakura se acercó al rubio y besó la mejilla de Naruto, después le revolvió el cabello juguetonamente mientras hablaba. —¡Que día más agotador!, tuve que atendedor a varias familias, lo bueno es que están realmente en buenas condiciones para adoptar.

La pelirosa entró en la cocina y se sirvió un vaso de agua fría, —realice dos intervenciones en el hospital, —hablaba desde la cocina mientras revisaba las ollas, Naruto no había cocinado, —eran de alto riesgo, me felicitaron, voy a ordenar comida para celebrar.

Regresó con una sonrisa a donde estaba Naruto, tomó el teléfono y realizó la llamada mientras él seguía sin hablarle.

—¿Qué pasa? —le preguntó ella después de colgar la llamada, ahora si notaba a Naruto raro.

Naruto fijo su vista en ella y le preguntó con seriedad —¿para cuándo el divorcio Sakura-chan?

Haruno enseguida se cruzó de brazos a la defensiva —¿por qué dices eso tan de repente?

—¿Cuanto llevamos juntos?, ¿un mes?, ¿dos meses?, ¡ya ni sé!, la he pasado engañado con la promesa de ese divorcio, justo ahora estoy pensando mal de ti, no será que no quieres divorciarte.

—¡Naruto no te atrevas a decir eso! —Lo regañó alterándose —te dije que un divorcio se lleva su tiempo.

—¡Ni siquiera has ido al registro civil!

Sakura abrió la boca para seguramente darle otra excusa sobre el poco tiempo libre que tenia, pero él continuó.

—¿Sabes que la gente está hablando de nosotros?, lo supe hoy, —sonrió falsamente, se sentía mal, había llegado a la conclusión de que ella no lo amaba como tanto decía.

Sakura sintió el miedo recorrer su cuerpo.

—¿Como lo saben? —Murmuró con el pánico reflejado en su rostro, —¡eso no puede ser, hemos sido cuidadosos!

No quería creer que eso fuese verdad, pero luego comprendió que era muy posible que Naruto no fuese tan cuidadoso como siempre decía serlo, ella se había confiado y ahora estaba jodida.

Sakura se sentó dejándose caer al lado del rubio, y comenzó a lamentarse por su situación —esto no puede pasar, mi reputación se irá a la mierda, perderé el respeto de mis alumnos e incluso de mis colegas, mis padres van a sentirse decepcionados, mi madre va a matarme a sermones y mi padre posiblemente deje de hablarme, y los niños, los niños del orfanato... quizás hayan familias que ya no quieran adoptar con nosotros, ¡maldición!, —se llevó ambas manos a la cara muy preocupada —yo debo solucionar esto.

Naruto no dijo nada, por lo visto él era todo un problema para ella, por varios segundos se quedaron en silencio, Sakura parecía estar torturándose mentalmente, ambos estaban pensando en lo que tenían que hacer.

—Na-ruto —comenzó con voz temblorosa.

—Sakura-chan.

Los dos hablaron al mismo tiempo, los dos insistieron para que hablara el otro primero.

—Habla tú —quería saber lo que ella tenía que decirle.

—Creo, creo que debemos dejar de vernos por un tiempo —dijo ella con mucho pesar. —te amo, pero debo solucionar todos estos problemas.

Naruto apretó los labios, él no quería dejarla, —bien, si eso quieres, por mi está bien.

Se levantó y caminó hacia la puerta, ya no le insistiría más en seguir juntos.

—Espera, ¿estás enojado?, no quiero que te vayas enfadado.

Naruto suspiró frustrado y triste, —me acabo de dar cuenta de que nunca tomaste esto en serio, —abrió la puerta y la miró un momento, ella parecía estar muda, —ya lo venia sospechando, no te preocupes por mi Sakura, ya se terminó.

Naruto se marchó dejándola sola.

—Él no dijo chan. —murmuró viendo la puerta cerrada.

Esta era por mucho la conversación más seria que habían tenido, sin embargo Sakura estaba segura de poder arreglar las cosas con él.

Pero esta vez no le sería tan fácil.