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CAPÍTULO 11:
"Un Golpe Duro"
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- Voy a hablar con Joe, él lo sacaría al día siguiente sin ningún problema. Más les aseguro que el susto que se llevaría le serviría para que deje de estar yendo a los casinos. Esos lugares son adictivos y vuelven a las personas viciosas – bufó – pero eso no es culpa de ustedes. Ni crearon esos sitios ni llevaron a su hijo allá y mucho menos le enseñaron a gastar el dinero en esa forma. Esa fue enteramente su decisión.
- Eso es muy cierto, chicos. Nosotros como padres hacemos lo mejor que podemos y criamos a nuestros hijos poniendo todo el corazón en el proceso. A veces nos equivocamos, pero cada cosa que hacemos es con el propósito de que nuestros pequeños estén bien y que en el futuro se conviertan en las personas que están destinadas a ser.
Les damos todas las herramientas de las que disponemos y sólo nos queda confiar en que cuando crezcan tomen el camino correcto. Lamentablemente, no siempre es así. Devon eligió un mal trayecto, pero eso no significa que no pueda volver a retomar el rumbo.
En cuanto a Elizabeth, ¿están seguros que se junta con personas inadecuadas? Ustedes han estado en el medio artístico desde jóvenes y saben cómo es eso. En ocasiones las apariencias engañan y las cosas o las personas no son lo que nos hacen creer.
Me acuerdo de esta chica Tanya, los medios se expresaban mal de la pobre, le sacaban notas amarillistas y la ponían como lo peor. Cuando Blaine empezó a trabajar con ella, todos nos preocupamos, pero él la fue tratando, tú también tuviste la oportunidad de conocerla, y se dieron cuenta de que no era en lo absoluto nada como decía la prensa.
- Ustedes también en algún momento fueron víctimas de los chismes – continuó Burt – pero demostraron que eran sólo eso, chismes mal fundados y con el único objetivo de causar daño.
Tal vez las personas con las que Elizabeth se reúne no son una mala influencia. ¿Han tenido la oportunidad de tratarlas?
- Papá, estuvieron aquí para el cumpleaños de Lizzie.
- No recuerdo haber visto nada malo ese día con ninguna de sus amistades.
- El grupo de chicos de la agencia llegaron después de que ustedes se fueron. Te aseguro que si hubieras presenciado lo que nosotros, los habrías echado de la casa de inmediato.
- ¿Tanto así?
El ojiazul asintió y cerró los ojos por un instante mientras se frotaba las sienes. Burt y Carole lo observaron detenidamente, Kurt lucía terriblemente agotado, no del tipo físico sino emocional y mental. Luego posaron la mirada sobre Blaine, quien había permanecido en silencio todo ese tiempo, y pudieron notar el mismo cansancio en él, pero además había una gran tristeza en sus ojos, y era más que evidente que su mente estaba en otro lado.
Se miraron por un instante y supieron de inmediato lo que el otro estaba pensando, la mujer asintió y el hombre mayor habló – ¿Ustedes cómo están? Sé que han estado teniendo problemas en su relación a raíz de todo esto, pero, ¿cómo van las cosas?
- Creo que mejor, papá. Aunque hace unos días tuvimos la peor de las peleas.
- Seguro fue una discusión y dices que fue una pelea. Puedes ser un poco exagerado a veces – dijo en un tono apacible, tratando de aligerar el ambiente.
- ¡Oh no! Te aseguro que fue una pelea – se mordió el labio y miró a su esposo, quien estaba con la mirada perdida – Nos gritamos, dijimos cosas terribles, aventamos cosas… prácticamente destrozamos nuestra alcoba.
- ¿Qué? ¡No es cierto!
- Lo es. Incluso golpeé a Blaine.
- ¿Tú qué? Kurt eso no tiene ninguna justificación. No eres así. ¿Qué fue lo que sucedió?
- No lo hice intencionalmente, pero estábamos forcejeando con la puerta y me aparté un poco para tomar impulso y Blaine creyó que me iba, así que soltó el agarre y cuando empujé con todas mis fuerzas la puerta, lo golpeé.
- ¡Oh Dios! ¿Le pasó algo?
- Sí, Carole. Se abrió la frente. No fue un corte grande, pero sí se notaba. Lo peor fue que se le inflamó terriblemente. No me imaginé que lo había golpeado tan fuerte hasta que la hinchazón siguió aumentando.
- ¿Y se hizo algún chequeo médico?
- No, sólo se puso hielo.
- Estuvo mal eso. Debió por lo menos avisarme para revisarlo y determinar si era necesario que fuese al hospital.
- Se lo sugerí, pero no quiso. Dijo que con el hielo estaría bien. Me asusté como no tienes idea, sólo acordarme cómo estaba su frente me produce un escalofrío espantoso.
- ¿Han vuelto a pelear de esa forma?
- No papá. Después de eso hablamos, creo que los dos necesitábamos algo que nos sacudiera para darnos cuenta de la proporción de las cosas y como se nos estaban escapando de las manos. Fue shock tras shock. Primero lo de Blaine, luego notar el desastre en el que convertimos nuestra habitación, después Colette diciéndonos lo asustada que estaba por escucharnos gritar y…
- ¿Colette los escuchó? ¿Te das cuenta de lo grave que es eso?
- Lo sé, y fue tan duro ver la preocupación en sus ojos y escuchar su voz frágil cuando dijo que estaba asustada por nuestra culpa. No hay justificación alguna para…
- Cariño, no te pongas así – se acercó y abrazó a su hijastro de forma consoladora y él dejó escapar todo lo que estaba reteniendo hasta ese momento.
Si algo podía destrozar a Burt Hummel era ver a su hijo sufrir, y esa escena y saber todo lo que estaba atravesando, hizo que su corazón doliese. Pero sabía que no era el único que estaba mal, Blaine también lo estaba, y ya que Carole se encontraba con Kurt, él iba a aprovechar para hablar con su yerno, quien permanecía en silencio y al parecer ajeno a todo lo que acontecía en ese instante.
- Blaine, hijo – colocó una mano en su hombro y lo movió suavemente hasta que lo hizo regresar al presente.
- ¿Ah, sí? ¿Sucede algo?
- Eso es lo que quiero saber, ¿qué te ocurre? Has estado perdido en tus pensamientos desde hace un buen rato.
- Kurt, ¿qué tiene? – se iba a levantar cuando lo vio tan mal, pero Burt lo detuvo.
- Déjalo, él tiene un hombro para llorar y es lo que necesita. Pero tú también lo haces y sabes que estoy aquí para ti. Te amo como a un hijo, nunca lo olvides.
- Lo sé Burt y también te amo como a un padre… Pero… esto es…
- ¿Quieres ir a otro lado para que hablemos? – el moreno asintió – Bien, vamos. Necesitas sacar todo lo que te está haciendo daño, y aquí estoy para escucharte.
ღღღღღ
Mientras Carole preparaba la comida, Burt la ayudaba en lo que ella le indicaba y conversaban sobre lo sucedido en la mañana.
- Kurt cayó rendido. No puedo creer que llorara por más de una hora hasta que empezó a dormirse.
- Fue lo mismo con Blaine. Y no sabes lo que me dijo, él cree que James se avergüenza de ellos.
- ¿Avergonzarse por qué?
- Ya sabes, por tener padres homosexuales.
- No, eso no es posible.
- Es lo que Blaine piensa, y por lo que me contó, empiezo a creer que tiene razón.
- Bueno, ¿qué le pasa a ese chico? Tiene a los mejores padres de este mundo.
- Traté de hablar con él, pero no me escuchó. Me dijo que estaba cansado de tanto drama. ¿Puedes creer eso? James se ha vuelto tan irrespetuoso y… ¿En qué piensas? Te quedaste callada.
- Creo que Kurt y Blaine necesitan un tiempo para ellos. Tomarse unas vacaciones, unos pocos días al menos, lejos de todo esto.
- Es buena idea, pero no estoy seguro de si acepten justo ahora que las cosas están así.
- Por eso es que necesitan hacerlo. Todos los problemas con sus hijos los están afectando en su matrimonio y los tiene extenuados. Yo los convenzo de que deben tomarse ese tiempo, no te preocupes – le dio una pequeña sonrisa.
Y con respecto a James, podemos aprovechar para tener una plática extensa con él.
ღღღღღ
Después de celebrar el cumpleaños número doce de Colette en un campamento de fin de semana, organizaron todo para realizar su viaje, aunque los planes se vieron alterados.
- Lamento mucho hacer esto así de último momento mamá.
- Realmente nos apena, Elaine. Mis padres se iban a hacer cargo de los chicos en estos días, pero surgió ese inconveniente a última hora y…
- Por favor, no tienen que darme explicaciones. Amo a mis nietos y me hace feliz tenerlos en casa. Me alegra que vayan a realizar ese viaje, lo necesitan realmente.
- Eso es cierto mamá, por eso no queremos cancelarlo.
- Y no tiene por qué hacerlo. Somos tan abuelos de ellos como lo son Burt y Carole. ¿Por qué nos excluyen?
- No papá, en lo absoluto. Es sólo que fue de ellos la idea y se ofrecieron a cuidarlos. Nunca los dejaríamos de lado.
- Entonces no veo por qué tienen que disculparse.
- No es por traerlos James, sino por hacerlo así de último momento. Estábamos por salir y mi papá me llamó para decirme que no iban a poder ir a la casa por lo de la hermana de Carole.
Pensamos en ustedes, aunque tal vez ya tenían planes y…
- Ningún plan es mejor que pasar tiempo con nuestros nietos, Kurt. Así que pueden irse tranquilos.
- Gracias James. A los dos.
- Ni lo menciones cariño, ustedes merecen ese descanso. Han estado pasando por muchas cosas últimamente. Ahora están tratando de salvar su matrimonio y nada puede complacernos más que ayudarlos en eso. Así que tomen ese viaje como una segunda luna de miel – les guiñó el ojo.
- Gracias mamá. A ti también papá. Y ya tenemos que irnos para alcanzar el vuelo. No me gusta llegar con el tiempo justo al aeropuerto.
- Seguro Blaine, voy a llamar a los chicos para que vengan a despedirse. Luego pueden seguir acomodando sus cosas en las habitaciones – el hombre mayor se retiró de la sala, dirigiéndose hacia las escaleras.
- Diviértanse, olvídense del mundo y dedíquense a ustedes. Sé que se aman, puedo verlo en sus rostros, en la forma en la que se miran. Me recuerda a esos adolescentes que se adoraban con todo y daban la vida por el otro.
Ese sentimiento sigue ahí, y es bueno que lo retomen, que no permitan que los problemas lo aniquilen. Aférrense al amor que se tienen y podrán salir adelante. La vida ya les ha puesto varios obstáculos en el camino, y han sabido superarlos todos. Sé que lo harán con esto también.
- ¡Gracias Elaine! Tienes un lugar tan especial en mi corazón.
- Tú también tienes un lugar especial en el mío Kurt – lo abrazó fuerte y cálidamente.
- Hijo…
- Te amo mamá, más de lo que puedas imaginar – la abrazó y aspiró ese aroma que tanto le gustaba, que le recordaba los hermosos momentos de su infancia y un hogar lleno de amor.
- Te amo más todavía, cielo.
- Papá Kurt – la rubia corrió a abrazarlo – que tengas un excelente viaje. Diviértete y quédate tranquilo que estamos aquí con nuestros abuelitos.
- Claro que sí cariño – le dio un beso en la cabeza mientras la mantenía en sus brazos.
- Papá Blaine – lo abrazó y le sonrió – disfruta mucho de tus vacaciones, y nada de andarte preocupando por ninguna cosa.
- Seguro princesa – la aprisionó más y la llenó de besos.
El adolescente observaba con los brazos cruzados mientras hacía una mueca de fastidio.
- James, despídete de tus padres – dijo Elaine al notar la actitud del chico.
- Adiós.
- ¿Eso es todo? Despídete bien – inquirió el mayor de los Anderson.
- ¿Qué quieres que diga abuelo? Que les vaya bien, blablablá… Colette ya se los dijo.
- Acércate a ellos y dales un abrazo por lo menos.
- Ay no, todo ese asunto es muy gay.
- ¿Perdón? ¿Qué dijiste?
- Nada, sólo que se vayan ya. Mientras más rápido, mejor. Mis amigos van a venir para hacer un trabajo y no quiero que estén aquí cuando lleguen.
- ¿De qué rayos estás hablando?
- Tú me diste permiso para decirles que vengan.
- Sabes muy bien a lo que me estoy refiriendo.
- ¿Por qué dijiste eso, hijo?
- Porque no quiero que mis amigos los vean, papá Kurt. ¿Está claro?
- ¿Por qué?
- No tienes idea lo que es que tus amigos te digan cosas porque vienes de un hogar donde tienes dos padres gay. Lo normal es tener un papá y una mamá, y yo tengo dos papás. ¿Te parece poco?
- Si esos chicos se comportan así contigo, no son tus amigos realmente. ¿Y sabes qué? No los quiero en mi casa – expresó la mujer mayor.
- Por favor abuela, estoy tan cansado de todo esto. De hecho, ya hablé con mi mamá y le pedí que me lleve a vivir con ella. También le voy a decir que me cambie de escuela. Prefiero que todos sepan que sólo tengo a mi mamá.
- James, cállate.
- No abuela, reniego de ellos. Reniego totalmente de ellos y los quiero lo más lejos posible de mi vida.
Ninguno de los dos decía nada, aquellas palabras retumbaban terriblemente en sus oídos, y el sonido sólo era opacado por el de sus corazones rompiéndose.
James empezó a hablar con un tono fuerte, al igual que Elaine, y Colette que vio lo devastados que estaban sus padres, se acercó a ellos y los abrazó – No le hagan caso, no sabe lo que dice. Ustedes son los mejores papás que puedan existir.
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Después de un cuarto de hora, Elaine los encaminaba hacia el auto. No podían permanecer allí. Ella y su esposo tendrían una charla muy seria con el adolescente, pero sabía que ellos debían irse, era lo mejor.
El hombre de canas iba detrás de ella y después de varios minutos, lograron que se subieran al vehículo y se fueran.
Un silencio perturbador reinaba entre ellos, el cual fue interrumpido por la respiración agitada del moreno.
- Se avergüenza de nosotros – susurró una y otra vez.
Los sollozos del castaño se hicieron presentes – ¿Por qué? ¿No le hemos dado todo nuestro amor acaso?
- Se avergüenza de nosotros…
- No quiero, no puedo hacer este viaje… Da la vuelta, tenemos que ir y hablar con él. Nunca debimos irnos de casa de tus padres.
El ojimiel iba perdido en sus pensamientos sin dejar de repetir la misma frase.
- Blaine, detén el auto. Blaine, detén el auto ahora – lo sacudió ligeramente para hacerlo reaccionar – No estás en condiciones de conducir.
- ¿Y tú sí? – lo miró por una fracción de segundo – Es nuestro hijo y se avergüenza de nosotros, Kurt. Nos detesta y nos quiere lejos de él.
- Sólo parquéate a un lado. Necesitamos tranquilizarnos. Blaine, escúchame.
Las lágrimas no lo dejaban ver, todo estaba nublado en su visión y en su cerebro. Las palabras de su hijo repitiéndose incesantes en su cabeza.
- Blaine, por lo que más quieras, detén el auto… Blaine, ten cuidado… ¡BLAINE!
