Mogami Kyōko era una chica que no siempre se le veía acompañada, al menos en sus años de primaria se le veía en compañía de Fuwa Shōtaro y de una que otra niña que queriendo tener mejores calificaciones, se acercaban a ella.

Llegada la pubertad y adolescencia, el interés de las chicas hacia ella, era meramente utilitario. Algunas se le acercaban para poder tener algún tipo de lazo con Sho, otras simplemente la despreciaban y humillaban, por la misma razón que las primeras.

Es así como esta chica, nunca tuvo una amiga. Una real amiga. De esas con las que salir a comer un helado, o contarte secretos y hacer una pijamada.

No, nunca la tuvo, hasta que conoció a Kotonami Kanae.

Una hermosa, pero huraña chica con el sueño de ser actriz, igual que ella.

Kanae fue su primera y más preciada mejor amiga.

Luego con el tiempo, cuando ella misma empezó a florecer en su amor propio y su autovaloración como persona, conoció a Amamiya Chiori, quizás no en los mejores términos, pero, al fin y al cabo, se convirtió en su segunda mejor amiga.

Y así el día más importante de su vida― o el segundo diría años después― se encontraba en Los Ángeles, California, Estados Unidos de Norte América, junto al hombre de sus fantasías y de sus sueños. Ella, ¡sí, ella! Siendo la novia en una boda occidental, con un vestido blanco con cristales y perlas tipo princesa cual Cinderella, flanqueada por sus dos mejores amigas, acompañándola en esa nueva vida llena de amor que estaba por comenzar.