Buenas otra vez! XD Escribo rápido que me voy ahora mismo a ver una peli, pero quería dejaros esto antes :B
Muchas gracias por vuestros review, que me parece que hasta ahora nunca lo había dicho, ¡me animan muchísimo a seguir escribiendo! Sobre todo un comentario de quesnaai que me dejó con la boca abierta, me halagó mucho: "es como si despues de un dia de escuela te dieras un baño caliente" o.o Madre mía, ¡muchas gracias! :D No sabes la ilusión que me hace que te guste tanto. También agradezco mucho a Paooo-BB por comentar absolutamente todos los capítulos (: Aparte de todos los demás: MielConLeche, Kozuue, Shizuka Goenji, Yoko-chan 97, 96Ane96 ^^, Shinobu Imadori, Inocence (enamorada del fic! eso sí que es un cumplido jaja), Cora-Cora-chan, Athila Dark y Toaneo07.
¡Infinitamente gracias, de verdad! Seguid dejando esos comentarios que me hacen tan feliz, yo a cambio os daré capítulos salidos desde lo profundo de mi corazón xD O del insomnio que tengo los lunes!
Inazuma Eleven no me pertenece, el día que lo haga reinará el caos, dragones volarán por el cielo, las personas irán pegando balonazos en vez de palizas, etcétera, etcétera...
CAPÍTULO 10: "Tierrecita mía, ¡ábrete y trágame, anda!" (PARTE I)
La situación en la que me encontraba era extraña. No, más que eso, era embarazoso, me hacía sentir estúpida y era además, difícil de olvidar. Por si me interesaba conservar el recuerdo de la vergüenza que pasé al ver TODO AQUELLO colgado de un lado a otro de mi sótano, con esa gente mirándome y desternillándose de risa, algunos incluso revolcados por el suelo como croquetas.
Dios mío, ¡si le hubiera exigido a Jude saber qué narices se llevaba de mi cuarto ese día! No habría sucedido todo eso. Ni mucho menos. Bueno, por eso, y por la estupidez de mi hermano, que hasta ahora había perseguido con máscara y moto sierra a todos los chicos que se me acercaban.
Pero… creo que os debo una explicación, de por qué este principio tan de repente. Será mejor que rebobinemos hasta la salida del colegio, el día siguiente a la entrevista con Aiden.
Como recordaréis (o no), Silvia y yo nos acabábamos de reconciliar. Habíamos pensado en ir a la chocolatería de enfrente de su casa, para celebrarlo o algo así. Teníamos muuuuchas cosas que contarnos… al menos yo a ella, aunque para que volviera a quejarse, la dejé hablar primero.
-Y bueno, ¿has hablado con el cerebro-chicle últimamente? –pregunté de buen humor.
-Mmm –Silvia se relamió el chocolate de los labios, pero le quedaba un poco de bigote adonde no alcanzaba con la lengua. Decidí no decirle nada, aunque tuviera que contenerme la risa durante la media hora que estuviésemos allí (y después mereció la pena)- bueno, de eso quería hablarte.
Me incliné hacia delante para hacer notar que me interesaba (como hacía ella cuando yo le contaba mis cosas, o sea, siempre). Me sentí intelectual, con la tacita en la mano y las piernas cruzadas, una sobre otra. Supongo que esa será la primera y última vez en mi vida que experimentaré esa sensación, porque de intelectual no tengo absolutamente nada.
-Cuéntame, querida mía –la animé a seguir hablando, como una buena interlocutora, por supuesto (me estaba esforzando un montón, solo para que conste), aunque quizás demasiado teatral… no sé. A Silvia, desde luego, no parecía importarle, porque siguió como si no hubiese oído nada.
-Verás, ya no creo que tengas que acompañarme al partido de Mark.
-¿Eh?
-Sí, bueno, es que ayer… –se sonrojó, ¡madre mía! Menos mal que no se puso a temblar entonces- ayer estuvimos hablando y le dije que no sabíamos si ir en autobús o en tren, ¿recuerdas? Y… y… ¡me dijo que podía ir con él! –no me importó que todo el local nos mirase, y di unos cuantos gritos de entusiasmo, la levanté de la silla y la hice bailar una especie de tango-vals-ballet.
¡La verdad es que me alegraba mucho! Al fin las cosas avanzaban, y lo mejor era que podía ser que ya no tuviese que soportar durante mucho tiempo más las bobadas que me contaba Sil. Y es que de cada tontería hacía un mundo: que si me ha rozado el brazo al salir por la puerta de clase (¡pues claro, mi atolondrada amiga, si nos empeñamos en salir todos a la vez y no cabemos, es lógico, no!); que si tiene tal estado en facebook y creo, ¡y solo creo! (aunque muy convincentemente) que lo tiene por mí; que si me ha dejado un boli (agarraos, esto es muy asqueroso) después de haberlo chupado y sin querer lo he chupado yo también, así que, más o menos, eso es un beso, ¿no? Porque lo es, ¿verdad que sí, Celia? ¿No tengo razón?
Sinceramente, aún no entiendo cómo conservé la cordura en esa situación, pero el caso es que aquí sigo, perfectamente bien de la cabeza y contándoos esta rarísima historia. Sí, espero que no me haya afectado.
Luego mi mejor amiga me dio la "mala" noticia:
-Pero Celia… ay, es que en el autocar de su equipo sobra un puesto y solo puede llevar a una de las dos, así que yo… em, le dije… que tú no podías ir. No te importa, ¿verdad? ¡Lo siento tanto! Pero es que era una gran oportunidad, y me di cuenta de que tenía que aprovechar eso…
-¿¡Bromeas! -¡era genial, mataba dos pájaros de un tiro! Esos dos se juntaban y Celia no tendría que soportarles, y por lo tanto no tendría ganas de matar inocentes patitos al día siguiente. Sencillamente perfecto- ¡Has hecho muy bien! Así… podréis estar solos –arqueé las cejas con una maliciosa sonrisa, y mi gelatina comenzó a hacer honor a su nombre otra vez.
-No digas tonterías. ¿Qué pasa con sus compañeros? Ellos también estarán ahí, ¿sabes?
-Ya, bueno, pero tendrás más ocasiones de hablarle, y digo yo que os sentaréis juntos, así que estaréis cerca.
-Vale, vale –reprimió una sonrisa y bebió más chocolate. Un precioso bigote, Silvia…
Nos fuimos de allí después de pagar la cuenta, y solo teníamos que cruzar la calle y bajar una cuesta para llegar a su portal. Solo eso, lo juro, pero claro, la vida es injusta y el mundo cruel, y el puñetero y jodido destino quiso que nada menos que el mismísimo Mark Evans pasara por allí, POR ESA PUÑETERA CALLE, EN ESE JODIDO INSTANTE, y que, ¡por supuesto! ¡Nos vio y vino a saludarnos!
Pobre Silvia. Al mirarla creí que iba a explotar.
-¡Hey, chicas!
-Oh, no… Celia, no, no, no, vámonos de aquí, ¡por favor! No puedo… -balbució, nerviosísima.
-Bueno, mira el lado positivo, así ensayas para el día del partido… ¡Au, maldita zorr…!
Vale, quizá me merecía aquel capón. No lo sé. ¡Pero no tan fuerte, que estaba estudiando, y se me desordenarían las ideas!
-Hola, Mark –alcanzó a decir. Temblaba, como siempre, y mucho.
-Hola, Silvia y Celia. ¿Qué tal, qué hacéis por aquí? –preguntó, tan feliz. Yo sonreí y decidí tomar en aquel momento mi venganza.
-Oh, bueno, íbamos a subir a su casa… -dije, maliciosa. Silvia me miró con cara de susto. Claro que no creía que fuera a ser capaz- ¿por qué no vienes? –pero sí que lo fui.
-¡No! –mi pequeña amiga se quedó en blanco, y a la vez blanca, blanca como el papel- Es decir, que no… no íbamos a subir, Celia, ¿no te acuerdas? Están… están… ¡de obras en mi casa! Y estoy viviendo en casa de mis abuelos. Así que, lo siento, otro día será. ¡Vamos, Celi…!
-¿Obras? No recuerdo nada de eso –la contradije, solo fastidiando un poco. Evans nos miraba confundido, intermitentemente a una y a otra.
-¿Entonces… adónde vais?
Silvia se dio la vuelta al notar que yo no la seguía, quedando cara a cara con él. Más roja no se podía estar, eso seguro. Respiraba entrecortadamente.
-Oye, ¿estás bien?
-¿Y-yo? Claro. ¡No me ves! No he estado mejor en toda mi vida –aseguró Silvia, puede que demasiado nerviosa.
-¿En serio? Porque estás muy roja, ¿no tendrás fiebre? –Mmm, oye, pues el chico parecía preocupado de verdad, lo creáis o no.
-No lo sé. Será mejor que… me vaya… a… casa de mis tíos, supongo.
-¿No estabas en casa de tus abuelos?
-¡Qué más dará, es la misma cosa! –Mark pestañeó.
-Eh… está bien. Bueno, entonces hasta mañana… ¡ah, por cierto! -¡Jajaja! Ahora viene lo mejor…- Tienes… -hizo el gesto de limpiarse la comisura de la boca. Silvia le imitó, y casi muere cuando se miró el dedo y estaba completamente manchado de rico chocolate. Me miró con esa cara, sí, la de matar. Yo sabía que lo iba a pagar caro más tarde, pero, ¡oh, dulce venganza, que ruegas por nosotros, pecadores!
O_o
¡Ya está! Espero sinceramente que os haya gustado, aunque sea un poquito (:
¡Gracias por leerme, y si me dejáis un review, también muchas graciaaaaaas!
¡Kisseeeeeeeees! :D
