Dislaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los cojo prestados y juego con ellos =)
Summary: Tres hermanas y una promesa: vengase, ser las chicas más calientes sin revelar su identidad hasta la graduación. ¿Que sucederá cuando los Cullen aparezcan? ¿Romper la promesa y ser felices? o ¿Cumplir su promesa y sufrir? ¿Y cuando se sepa la verdad?
Está temblando de arriba a bajo, sabe que los Vulturis la están buscando, no obstante, se acerca al escenario, saluda al público con una voz que intenta no ser temblorosa, peor fracasa en el intento y no son solo sus manos y piernas las que tiemblan. Mira a ambos lado de nuevo, nada.
Se aclara la garganta e intenta hablar, esta vez si que no le tiembla la voz.
-Lo siento mucho, el instituto pudo conmigo y... estuve a punto de colapsar. Una serie de echos me hicieron estar completamente de bajón y, a pesar de todo, me han quedado tres materias: tecnología, música y dibujo, sí, podéis reíros porque son las más fáciles (en teoría). Bueno aqui traigo otro capítulo pero antes quiero agradecer por sus reviews tan maravillosos a: karin cullen, maria mok, yeraldin23, Tata XOXO, adriene cullen , me D (x2) (Gracias por las sugerencias, las tendré en cuenta... en realidad no es una hermana adoptiva de verdad, es una amiga, pero como me cae tan bien pues la he adopatado -imaginariamente- como mi hermana jajaja, bueno ahora no puedo leer mucho pero si encuentro algún momento lo leeré, lo prometo!), Cris Cullen Black (ya somos dos, yo estoy con el cerebro al menos 20%, vamos que me va a estallar, menos mal que el jueves terminé con TODOS los examenes, de momento... pronto llega la tercera evaluación, la mas importante), Monii-lunadawn , darky1995, heewelss, Catta g, miadharu28, YOO xDD , nany87, Lunita Black27, lax gabytaxx, UpsetMikaylaCullen (Cómo k nada de nada? y esto? jajaja), julesgomez.
-Y, antes de volver a irme os pido una pequeña ayudita: ¡ayudarme porfa que no se como continuarlo!
Finaliza, mira a ambos lados y vuelve a esconderse antes de que Felix o Dimitri la encuentren.
Capítulo 9
Playas y Porposiciones
...
Dejé el último libro en su sitio. Me acerqué a la mesa, aparté una silla y me dejé caer sobre esta. Estaba agotada, estas últimas dos semanas habían sido agotadoras, habíamos tenidos que colocar un nuevo envío de libros y, justo cuando creíamos haber acabado un nuevo envío de libros y cuentos infantiles seguido por nuevos números atrasados de revistas, CDs de música y más películas.
Con todo, apenas habíamos podido salir de la biblioteca, lo que significaba que tampoco habíamos visto a los chicos.
El viernes habíamos acudido a la fiesta de cumpleaños de Paul en La Push. Había sido una fiesta increíble, la mejor a la que habíamos acudido yo y mis hermanas alguna vez en la reserva Quileute. El tiempo en la fiesta pasó volando cuando me encontré con Edward. La música, la luz de las estrellas, las olas del mar… tan solo habían hecho de aquella noche una noche mágica.
Y por fin, después de tanto trabajo porfin teníamos un descanso. Habíamos decidido no ir a ninguna fiesta este fin de semana, así que optamos por irnos a la playa junto a nuestro primo Jake a pasar el sábado y el domingo aprovechando el sol de La Push.
Y ahora mismo me encontraba cerrando una pequeña mochila en la que había metido mi pijama, dos pantalones (unos cortos y otros largos, ambos vaqueros), una par de camisas y algo de rompa interior.
-¿Estás lista Bella? –la voz de Alice me llegó desde la escalera.
-Saliendo –reí mientras cerraba a mi espalda la puerta de mi habitación y me dirigía a las escaleras.
-Ya era hora –murmuró una muy malhumorada Rose.
-Arg, como se nota que no has dormido bien estos últimos días –la gruñí de vuelta.
Rose se giró y me miró entrecerrando sus ojos color azul zafiro. La de volví la mirada irritada: yo también había estado completamente estresada durante estos días con la gran cantidad de paquetes que habían llegado.
-Ya chicas, por favor, parad. Las tres estamos muy cansadas y con los nervios a flor de piel. No hagamos algo de lo que luego nos podamos arrepentir-. Las manos de Alice nos separaron y nos arrastraron hasta la camioneta.
-Tienes razón, Al –dije mientras me sentaba en el asiento del conductor.
-Sí –asintió Rose dejándose caer en el asiento del medio.
Alice se sentó al lado y encendió la radio. Rápidamente, la camioneta cogió un ambiente calmado y divertido.
I know you want me I made it obvious that I want you too
So put it on me
Let's remove the space between me and you
Now rock your body (oow)
Damn I like the way that you move
So give it to me (oooh)
Cause I already know what you wanna do
Empezamos a cantar la canción de Enrique Iglesias mientras abríamos las ventanas dejando que el aire entrara y moviera nuestras melenas, despeinándonos por completo. Nos habíamos asegurado de salir de Forks antes de hacer nada que nos pudiera poner en evidencia como las chicas de la noche que éramos.
Por mi mente pasó un solo nombre: Edward. ¿Dónde estaría? ¿Qué estaría haciendo? ¿Lo estaría pasando bien? ¿Se acordaría de mí? ¿Por qué no me había llamado durante todo este tiempo? ¿Le habría pasado algo y por eso no llamaba? ¿Se encontraba mal, herido?.
Sacudí la cabeza y me obligué a relajarme e intentar apartar esos pensamientos de mi cabeza. Lo más probable fuera que Edward estuviera ocupado, ayudando a Esme o a Carlisle o preparándose para el nuevo y último curso que empezaríamos dentro de tres semanas y media. Tendría un montón de cosas que hacer y, además, me había llamado hace poco y la había dicho que estaba ocupada trabajando en la tienda de mi tía y que no podríamos hablar hasta dentro de algún tiempo.
Sonreí y tomé aire, tranquila y relajada. Pasaron y par de canciones más y finalmente, llegamos a La Push.
-Hey Jakie –llamé a mi primo con el nombre que tanto odia, pero el me miró y comprendió que estaba bromeando… y me devolvió la jugada.
-Hey Bellsie –dijo burlonamente.
Arrugué la nariz, tan solo oírlo me ponía enferma.
-Hola primas –saludó a Rose y Alice.
Después de saludarse, pincharse y reírse, saludamos al tío Billy y dejamos las cosas en su sitio antes de irnos a la playa.
Rose cogió un vestido blanco de playa, Alice uno verde y yo uno morado, nuestros bañadores a juego, al igual que nuestras chanclas. Cogimos las toallas, un par de sombrillas de playa, las cremas de sol y unas gafas de sol para cada una.
Después de tener todo, nos despedimos de Jake y Billy y nos echamos una carrera hasta la playa, pero no la que se encontraba al lado de la casa de tío Billy y Jake si no a otra un poco más apartada de la casa, una a la que solíamos ir siempre, se encontraba oculta pero daba el sol y apenas pasaba alguien.
Como es normal, yo llegué la última y fui la encargada de poner las sobrillas mientras mis hermanas extendían las toallas y se echaban la crema de sol por el cuerpo.
No tardé mucho en poner las dos sobrillas, tenía ya cogido el truquillo ya que siempre me tocaba a mi poner las sombrillas, a si que ya estaba acostumbrada a que siempre me pasara lo mismo. Al acabar Alice me echó la crema por la espalda y yo me la terminé de echar por el resto del cuerpo.
Caminé lentamente hasta la orilla y metí un poco el pie. Estaba templada, un poco tirando para fría, pero no estaba tan mal.
-¿Cómo está el agua, Bells? –preguntó Alice acercándose ha mi lado.
-Está bien –la respondí mientras me adentraba al agua poco a poco hasta que me cubría la cintura- ¿Ves? –la indiqué.
-Ais, que envidia, espérame –dijo corriendo a dejar sus gafas de sol que la cubrían media cara, pero la quedaban muy bien. Metió un poco el pie y sentí como el pequeño escalofrío recorría su cuerpo, reí y ella me miró mal pero en vez de decir algo se acercó poco a poco hasta donde yo estaba y luego exclamó-: ¡Está genial! –mientras chapoteaba un poco y me lanzaba el agua hacia a mi.
-Hey –me quejé y la lancé un poco de agua a ella y, en menos de dos segundos se armó una guerra en la cual ambas acabamos bajo el agua.
Subimos rápidamente hasta la superficie riendo un poco. Miramos a la orilla y vimos como Rose se encontraba leyendo una revista de moda y tomando en sol.
-Rose, anda, vente aquí con nosotras. ¡El agua está buena! –la invitó Alice.
Nuestra hermana apartó la revista unos segundos, levantó sus gafas de sol y nos miró fijamente durante unos segundos, después dejó las gafas tal y como estaban y volvió a centrar su atención en su revista.
-Aburrida –susurramos ambas a la vez Alice y yo.
Entonces Alice y yo nos miramos la una a la otra. Miramos los dos cubos que habíamos traído para limpiarnos la arena al salir de la playa y volvimos a mirar a nuestra hermana. Ambas sonreímos y sigilosamente salimos del agua, cogimos los cubos y los llenamos de agua.
Alice por la derecha, yo por la izquierda, nos acercamos muy lentamente, poco a poco, paso a paso, intentando que Rose no se diera cuenta de nada. Pero se debió de extrañar ya que no hacíamos nada de ruido, miró a la playa, pero no nos encontró. Miró a su alrededor y abrió la boca pero, para cuando iba a gritar ya era demasiado tarde: estaba empapada de pies a cabeza.
-Isabella Marie, Mary Alice –gritó levantándose.
Alice y yo nos echamos a reír pero no nos dejamos doblegar por la risa y corrimos por toda la playa intentando que nuestra loca hermana rubia no nos cogiera para vengarse de nosotras. Pero fue imposible ya que no solo Alice y yo, si no que también Rose, caímos a la arena doblándonos de risa. Y Rose se tuvo que meter irremediablemente en la playa para quitarse todo el arena.
Recogimos todo excepto las toallas ya que queríamos secarnos al sol antes de irnos. Y entonces oímos esas voces gritando nuestros… "nombres".
-Marie, Lily, Mary –gritaron tres voces al mismo tiempo.
Asustadas alzamos la vista para encontrarnos, ni más ni menos, que con los apuestos hermanos Cullen: Emmett, Jasper y sí, Edward. Los tres, vestidos con ajustados bañadores que poco dejaban a la imaginación, y una camisa de manga corta de Ralf Lauren.
Y, como hermanas trillizas que éramos, de forma que parecíamos gemelas idénticas, corrimos y recogimos todo, echamos a correr hacia el bosque.
¿Por qué? La respuesta era más que obvia: no teníamos las máscaras, íbamos con poca ropa y la forma en la que nos habían llamado… era obvio que esperarían encontrarse con "ellas" en vez de nosotras.
Corrimos y corrimos hasta llegar a casa de nuestro tío Billy. La casa estaba vacía, gracias a Dios.
Nos dejamos caer al suelo, nos miramos y nos echamos a llorar por la mierda que era esta situación.
Estaba terminando de preparar la gran cena cuando sonó mi móvil. Sue me miró y asintió ocupándose ella de terminar de preparar la cena para gran parte de la manada que hoy se encontraba en la casa de tío Billy.
-¿Sí? –pregunté una vez bajé el último peldaño de la casa.
-¿Marie? –esa voz…
-¿Edward?
-Hola
-Hola –respondí mientras me acercaba al bosque.
-¿Cómo estas? Hace mucho que no hablamos –preguntó buscando una vía que le llevara al tema del que tantas ganas tenía de hablar, yo lo sabía así que le hice un favor y evité que preguntara y que yo pudiera ser descubierta.
-Bien, ayer acabamos con un encargo grande y hoy estuvimos haciendo un par de ellos durante toda la mañana, por la tarde nos llegó otro encargo, pero este no nos mantuvo tan ocupados aquí en Seattle. Hace un rato cerramos y nos dirigimos a cenar a un restaurante. ¿Qué tal tú?
-Oh, bien, me alegro. Yo… yo también estoy bien. He estado muy ocupado ayudando con unas cosas a Esme, la mudanza continua viento en popa a toda vela –ambos reímos-, además, quería ayudar un poca a Carlisle con su nuevo trabajo aquí en Forks. Hoy hemos hecho una pequeña escapada a La Push, a la primera playa pero hace poco volvimos para cenar.
-¡Que bien! Espero que lo hayas pasado bien, he oido hablar muy bien de esa playa pero nunca he tenido la oportunidad de ir –dije librándome de un pequeño peso pero cargando a mi corazón con otro aun más pesado.
-¿Nunca, en serio? –preguntó asombrado.
-Sí, enserio.
-Pues un día te tendré que traer y enseñártela, es preciosa. Las calas, las playas y el agua no está tan fría como la gente dice –comenzó a explicar, emocionado.
Me tragué la risa.
-Me encantaría que me llevaras alguna vez –solté.
-Pues te llevaré, lo prometo pero con una condición…
-¿Cual? –pregunté intrigada.
-Que vengas a la fiesta que vamos a organizar mis hermanos y yo.
-¿Cuando?
-Dentro de dos semanas, en nuestra casa –dijo rápidamente.
-Lo tengo que hablar con las chicas, pero seguro que iremos.
-Genial –se alegró y no pude evitar reírme de su entusiasmo-. Bueno me tengo que ir, que duermas bien.
-Si sueño contigo seguro que sí –le dije-, espero que duermas bien.
-Seguro que sí, ya nos veremos… en nuestros sueños.
-Entonces, hasta pronto –me despedí.
-Hasta pronto –concedió con una risita.
Suspiré y entré de nuevo a la casa de tío Billy y ayudé a Sue con la comida. Cuando estaba a punto de terminar, comencé a poner la mesa y volví a la cocina para ayudar a Sue a llevar la comida a la mesa. Para cuando llevamos los últimos platos, todos estaban sentados en la mesa, mis hermanas incluidas.
-Todos aquí como gatos, al olor de la sardina, eeh –se quejó Sue con una sonrisa en los labios.
-Al contrario Sue, somos como lobos al olor de las ovejas –bromeó Jake mientras me cogía de la cintura-. Vamos, prima sienta tu culo y a comer –dijo mientras me empujaba en la silla que había junto a él.
-Bueno familia –dijo Billy después de terminar el postre mirando a Sue-, tengo una noticia que daros.
-Sí –gritó Alice-, ¡Oh, lo sabía, lo sabía! –comenzó a botar en su sitio.
Todos, o al menos la mayoría, lo sabíamos. Era más que obvia la química entre el tío Billy y Sue y tambien estaba feliz y con ganas de saltar pera en cambio le di un pequeño codazo a mi hermana.
-¡Ouch! –se quejó y me miró mal y con la amenaza de devolverme el golpe, La lancé una mirada de no lo arruines y entonces ella comprendió y cerró la boca.
-Bueno, como sabéis –continuó el tío lanzándome una mirada de agradecimiento-, Sue y yo estamos muy unidos y bueno… esto… eh…
-Oh, viejo, suéltalo –le dijo Jake bromeando.
-La pedí que se casara conmigo –soltó Billy mirando feliz a Sue.
Todos gritamos felices y les dimos la enhorabuena a la feliz pareja.
-Hey hermanita –dijo Jake acercándose cada vez más a Leah-, lo nuestro es incesto.
Leah rió pero le besó en los labios.
-Eh, lobo –le llamó la atención su padre-, no es incesto, que me case con Sue no significa que vaya a adoptar a Leah y Seth, aunque ambos saben que forman parte de esta familia.
-Oh, viejo, le has quitado todo la emoción a esto –dijo Jake de broma.
-Bueno, pero nosotros podemos devolverle la emoción, ¿no es así? –susurró Leah en su oído.
-Hey, buscaros una habitación –les gritó Rose lanzándoles una servilleta de papel con forma de pelota.
-Estamos en nuestra casa, si no te gusta lo que ves ahí tienes la puerta –dijo mientras se pegaba más a Leah.
-Jake, que te largues –le gritamos las tres.
-Sí, será mejor. No quiero que vuestros ojos virginales vean como le meto…
-Jake –gritamos
-La lengua a mi novia, hasta el fondo –rió mientras él y Leah se perdían de nuestra vista.
-Este chico nunca va a cambiar, menos mal que Billy y Sue van a su bola y no se han enterado de nada… -nos susurró Ali a Rose y a mi.
Ambas asentimos y nos reímos. Ayudamos a recoger y finalmente nos dirigimos de vuelta a nuestro cuarto para poder descansar.
El domingo pasó muy rápido, celebramos nuevamente la futura boda de mi tío Billy y mi futura tía Sue, pasamos un rato en la playa y, finalmente volvimos al mundo real.
-Estoy agotada –dije mientras me dejaba caer en el sofá, pero me levanté rápidamente para ayudar a guardar todo.
¿?POV
Caminé lentamente por el pasillo, sin hacer el más mínimo ruido.
-Rose, Alice –oí a Bella llamarnos a mi hermana y a mi. Rápidamente me escondí detrás de una de las enormes cortinas de grueso satén que cubrían las ventanas del techo hasta rozar el suelo con suaves y finos hilillos.
Bella, al no recibir respuesta alguna de mi hermana o mía, corrió escaleras arriba a su habitación mientras decía algo así como "vía libre para llamadas". Sí, mi hermana estaba loca.
Cuando Bella cerró de un portazo su cuarto, salí de mi escondite y miré a ambos lado vigilando que mi otra hermana no estuviera cerca.
Nada por aquí…
Nada por allá…
Eché a correr escaleras abajo y, en menos que canta un gallo ya me encontraba en la entrada de la casa poniéndome mi chaqueta con capucha. Salí y me interné en el bosque de alrededor de la casa.
Giré un par de veces hasta llegar al árbol con un corazón tallado en él. Aquel era el lugar donde habíamos quedado para vernos. Donde él me había citado.
-Bu –sopló su voz en mi oído mientras sus manos me agarraban rápidamente por la cintura.
-Idiota –me quejé-, menudo susto me has pegado.
Él sonrió ignorando el "idiota" y mirando mis ojos fijamente como si fueran dos estrellas en medio de una oscura noche de tormenta… vale, sí: me había vuelto cursi, pero todo es culpa de el amor y ese angelito que va de aquí para allá en pañales con un carcaj lleno de flechitas con punta en forma de corazón que hace que te enamores, es decir, Cupido.
-Has venido –susurró sin apartar sus hermosos ojos de los mío.
-¿Y que esperabas? No podía aguantas un minuto más sin verte, a sido un fin de semana muy largo sin saber nada de ti –susurré mientras nuestras caras se iban acercando más y más a cada instante.
-Aquel día en la playa estabas preciosa y hoy no te quedas atrás. Eres tan hermosa… eres tú –su cálido aliento acarició mis labios al mismo tiempo que su mano acariciaba mi mejilla.
-Sí, soy yo –musité justo antes de que nuestros labios se juntaran en un tímido y cálido beso lleno de cariño, amor y magia, como la noche estrellada que había sobre nosotros.
-Te quiero –susurré contra sus labios.
-No tanto como yo a ti –respondió antes de volver a justar nuestros labios en un beso de verdadero amor, uno que no había sentido nunca antes, excepto ahora… con él.
