Mientras Astoria y los Gryffindor charlaban a orillas del lago negro, Draco observaba la escena a través de una ventana del pasillo cercano a Slytherin, pero sin imaginar siquiera que a conversación era en torno a él. El rubio había sido protagonista de un inmenso cambio interno al verse reclutado por Voldemort contra su voluntad y con el único fin de proteger a su familia amenazada, todavía no se podía negar que el recuerdo del Lord Tenebroso estaba vivo en su mente y no eran pocas las noches en las que sufría de insomnio o pesadillas a causa de lo mismo.

Sin embargo, se esforzaba arduamente por dejar todo eso atrás y salir adelante con dignidad y orgullo, tal y como era de esperarse de él: "Una caída no nos derrotará jamás a los Malfoy", le habían dicho Narcissa y Lucius al enfrentar al Ministerio y liberarlos de toda culpa, aunque, claro, su padre tendría que recluirse en Azkaban por los errores cometidos cuando era seguidor incondicional de el Señor Oscuro.

Aún así, Lucius Malfoy conservaba el reconocimiento, al igual Severus Snape (muerto en batalla), de la comunidad mágica al aportar, junto con Draco, información valiosa que ubicara a Voldemort y sus planes; por lo que la condena era real era reducida y no tardaría en retomar su vida normal junto a su familia y reivindicarse por completo… O al menos eso esperaban ellos.

Pero, Draco definitivamente no era el mismo; últimamente no daba demasiada importancia a los prejuicios de la sangre, porque todo eso había acarreado muchos problemas ya, sin embargo, seguía siendo el mismo chico de piedra, orgullosos, arrogante y mimado de mamá.

Rodó los ojos al ver la escena que se desarrollaba con "su prometida" (sí, para él seguía siéndolo, pues no estaba dispuesto a que ella lo rechazara, eso lo tendría que hacer él, como siempre). Estaba rumiando maldiciones en silencio cuando aparecieron Pansy y Theodore tomados de la mano por el pasillo en donde él se encontraba.

Arribando una ceja se dio cuenta de inmediato de lo que sucedía, pero dejó que Pansy tomara la palabra:

-¡Adivina qué, Dragón!

-Detesto las adivinanzas y lo sabes, Pansy- arrastró cada palabra dicha

La pelinegra hizo un puchero, pero lo quitó en seguida al decir: -¡Theo y yo estamos juntos!

-Me agrada saberlo, bien por ti Theodore- fue la tibia respuesta del blondo, quien no iba más allá en lo que a emociones respecta

-¿Eso es todo?- Bufó la pelinegra- ¡Por lo menos haz el favor de alegrarte sinceramente por nuestra felicidad, Draco Malfoy!

El ojigris estalló en una carcajada al ver la explosión de coraje de su amiga, ante la sorpresa de su amiga al verlo reír de esa forma y la mirada extrañada de Nott.

-Claro que me alegro, Pansy.- dijo recomponiéndose- Pero el ir pegando saltos de alegría por ahí no es mi estilo, ustedes me conocen y saben que tampoco soy precisamente…uhmm…"demostrativo", pero si así lo quieres…

Y abalanzándose intempestivamente sobre ellos los estrechó al ambos en un rudo abrazo que los dejó perplejos. En ese momento, se unió al grupo Blaise Zabini, quien con la cara de espanto preguntó:

-¿Qué pócima le han dado a mi amigo?, ¡Hay que solucionar esto, rápido!, ¡Draco, reacciona!, agitaba las manos con preocupación al verlos a los tres en un ¿abrazo?

-No es nada, Blaise- Habló Nott- Draco está bromeando

-¿Bromeando?- ¡Merlín, eso sí que es más grave!, ¡Rápido, llévenlo con Pomfrey!

-Estoy bien- sonó la voz del blondo adoptando de nuevo su acostumbrada postura fría- Le daba gusto a Pansy al demostrarle cuánto me agrada la idea de su noviazgo con Theodore.

-¿Y por qué soy el último en saberlo?- inquirió el moreno con el ceño fruncido- Bueno, no importa, con tal de que nuestro Theo haya decidido abrir la boca y declararse me conformo.

El aludido le fulminó con la mirada y Pansy rió mientras le tomaba de la mano.

-Ya, ya, está bien- concluyó Zabini.- Igual me da mucho gusto, ¡Venga esa mano, hermano!- Decía al estrechar la diestra del castaño que a partir de ahora sonreía de un modo diferente…enamorado podría decirse.

-Oye, Draco- intervino Blaise de repente mientras Pansy decía la contraseña para que todos entraran a su sala común- tú también podrías lucir como tortolito con Astoria, ¿No lo crees?, Ya reconcíliate con ella, pídele disculpas, mándale flores… ¿Qué se yo?, ¿O pretendes que esto siga siendo un infierno entre los dos?

El semblante del blondo se endureció y se palpó el coraje cuando dijo:

-No pretendo disculparme con nadie, nunca ha sido mi costumbre y menos con tu "Tesoro de Slytherin"- agregó irónico recordando aquella vez en transformaciones cuando el moreno, presa de la emoción del momento, la había llamado de ese modo.

El moreno rodó los ojos sabiendo que era imposible sacar al chico de su idea.-

-Ella se casará conmigo quiera o no, Blaise, haga o no berrinches, es la prometida de un Malfoy. Yo no necesito hacer más.

Una rubia de ojos azules se le abalanzaba en ese instante al cuello a Draco y el moreno prefirió alejarse rumbo a su habitación, pues ver a Dominique le provocaba arcadas.

Astoria entraba a las mazmorras con libros y pergaminos en la mano y al verlos no pudo evitar un sentimiento de enojo tan fuerte que no reparó en una escoba que estaba en su camino y tropezó tirando todo lo que traía cargando. -¡Maldición!- dijo entre dientes y se dispuso a recogerlo todo, mientras un solícito Marcus Flint se apresuraba a ayudarle.

El rubio ojigris se percató de inmediato de lo que pasaba, pero no dilucidó de inmediato si el accidente había sido a causa de la escoba totalmente o de que Dominique se acercara a él, pero eso lo iba a investigar en ese instante.

Además, se aseguraría de echar a ese Marcus Flint que no tenía nada que hacer ahí ayudando a su prometida, eso lo había dejado en claro el día de la llegada de Astoria; Era su propiedad y nadie podía acercarse.

Separándose de una molesta Halliwell, se acercó a la ojiverde con andar altivo y el cabello platino cayéndole rebelde sobre los ojos y con una sonrisa irónica:

-¿Acaso te estás volviendo tan torpe como tus nuevos amiguitos, Astoria?

La aludida levantó el rostro y con la pequeña nariz fruncida replicó:

-Si no se me han contagiado tus estupideces no hay por qué temer, Malfoy.

Internamente al ojigris le gustaban esas "conversaciones" y últimamente le entretenía molestarla; era como cuando molestaba a Granger en el pasado, pero con la diferencia de que Astoria, enojada y bufando contra él era como una gatita rebelde convirtiéndose en pantera en un pequeño cuerpo, pero decidida a todo.

-Mal, chiquilla, muy mal- arrastró las palabras moviendo negativamente la cabeza.- Así no se contesta… ¿Qué esperas para largarte, Flint?

El jugador de Quiddittch de cabello negro dio la vuelta rápidamente sin darle tiempo a la castaña de agradecerle su ayuda.

-Mejor vete a otro lado a atender a tu conquista - señaló a Dominique Halliwell- ¡Y a mí déjame en paz!

-"Bien, entonces si me vio con ella", dijo para sí el blondo satisfecho de haber sido él el causante del pequeño desastre.

-¿Sabes, "cariño"? - Le llamaba así para enardecerla más- Yo soy el Príncipe de las Serpientes y nadie puede obligarme a irme de mis dominios- siseó peligrosamente cerca de del oído de la ojiverde y ella sintió de nuevo ese escalofrío recorrerla entera.

¡Draco!- se oyó una aguda voz femenina que se notaba visiblemente molesta por haber sido relegada a segundo plano.

-¿Qué demonios quieres, Dominique?- se volvió el chico enfadado al verse interrumpido. La castaña aprovechó la pequeña distracción para escabullirse hacia su dormitorio, porque el estar tan cerca de Draco podría resultar un caos dentro de ella.

Entró agitadamente a su recámara cuando Pansy sobresaltada le dijo: -¿Qué pasó, pequeña?

-Nada, sólo que he tirado mis pergaminos y al recogerlos Draco empezó a fastidiar… Estaba con esa odiosa de Halliwell, ¡Cómo detesto a esa...!, me provoca… no sé… ¡ganas de deshacerle el peinado perfecto que trae siempre!

Pansy enarcó una ceja: -¿Celosa?

-¿Cómo se te ocurre, Pansy?- respondió rápidamente y con el ceño fruncido: -Draco me tiene sin cuidado porque no me interesa… Es ella la que me molesta, sólo verla me provoca arcadas, tan ofrecida, tan…no sé. Se me hacen bajas sus artimañas para engatusar a los hombres.

-Ya veo… pero si mal o recuerdo hace poco tú le botaste a Draco el anillo de compromiso, eso quiere decir que él es libre de salir con quien sea y créeme cuando te digo que ahora todas se le abalanzarán unas tras otras para intentar ser la "Señora Malfoy", por su fortuna, por su familia a por lo que sea, él les interesa. No voy a ocultarte que de por sí hay varias intentando llamar su atención, así que no te admires de encontrar esas escenas frecuentemente todos los días: Muchas Dominique Halliwell en busca del codiciado lugar que tú muy amablemente declinaste.

La castaña sentía un mareo al escuchar esa verdad de labios de su amiga, pero haciendo gala de una seguridad que estaba lejos de sentir, apuntó:

-Me da lo mismo, Pan, yo no deseo ser una esposa de adorno para nadie…Yo quiero casarme por amor y sentir que soy plenamente correspondida. No quiero ser una esposa a la que todos los días le pasan a otra por las narices y tener que aguantarlo, es por eso que le devolví el anillo…Entre nosotros no puede haber nada porque él no va a dejar de aceptar los coqueteos de otras y yo… yo…

-¿Tú qué?- interrogó la ojiazul intrigada por la pausa de la ojiverde.

-Yo quiero amor en mi vida, Pansy, y fidelidad. Si no hay eso… no hay matrimonio. -concluyó la chica dejándose caer en la cama.

La pelinegra la miró un momento y después agregó:

-Entiendo… Por cierto, Theo y yo estamos juntos.

Astoria brincó literalmente de la cama y abrazó a su amiga:

-¡Cuánto gusto me da, Pansy!, ¡Deja que se entere Daphne! ¡Mi hermana deseaba fervientemente que esto pasara!, ¡Theo es perfecto para ti!, su carácter complementa al tuyo maravillosamente, no hay duda.

La pelinegra sonreía mientras la miraba danzar por todo el dormitorio y pensando para sí misma: "No me cabe la menor duda, definitivamente Astoria Greengrass es la mujer ideal para casarse con Draco"


¡Hola!, pensé que nadie leía éste fic pero me da gusto que no sea así, jaja gracias por el comentario que me subió la moral. Besos desde México

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