Advertencia: Los personajes de Little Witch Academia no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.

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Capítulo 11: "El tiempo que paso y no espero"

Dos chicas de aproximadamente 20 años se encontraban dormidas plácidamente, pero el reloj bilógico de una de ellas hizo que se despertara de su cómoda posición.

-Agh, apenas son las 5 de la mañana- un ligero quejido proveniente de su lado derecho la hizo caer en cuenta la situación que se encontraba, y con quien. No pudo evitar que los colores se le subieran al rostro, agradecía que aún se encontrara el ambiente obscuro.

-Sabes es aún muy temprano- la voz adormilada de Akko hizo que Diana sonriera tontamente, realmente esos momentos valían oro.

-Me encantaría pero tengo que ducharme, ir a mi entrenamiento de rutina, vigilar y ayudar en las reconstrucciones, además de hacer mi recorri…- la castaña la tomo por la cintura, haciendo que callera a su lado.

-Relájate un poco, por como hablas no me sorprendería que te excedieras seguido, además como dijo Constanze, nos tienes a todas nosotras- aquellas palabras habían sido un cambio del cual Diana nunca había aceptado, todo por querer olvidar su pasado, pero ahora se le estaba brindando la oportunidad de un nuevo futuro, a lado de quien siempre había deseado.

-Tienes razón- acaricio lentamente el rostro de la castaña, tomando desprevenida a la misma- quizás podemos saltarnos unas cuantas horas- habló divertida.

-Creo que estoy haciendo una líder más irresponsable, que mala influencia soy- decía mientras se acurrucaba nuevamente entre el cuerpo de Diana.

Su corazón iba a mil por hora y trataba que no se diera cuenta de ello, pero era simplemente imposible.

-Porque te encuentras tan inquieta- la duda surgió ante el sonido errático proveniente del pecho de la rubia.

-Eh…yo- el nerviosismo aumento, y las excusas que podría inventar no llegaban a su mente.

La puerta se abrió con fuerza y un grito inundo la paz que se respiraba.

-BUENOS DÍAS- Amanda encendió con su vara de golpe todas las luces de la habitación, escuchándose 2 quejidos al fondo de la misma.

-ARRIBA, ARRIBA, se hace tarde, hay que hacer varias cosas.

Amanda se llevó a Akko fuera de la habitación, ninguna de las dos había podido reaccionar ante el torbellino americano, simplemente las había dejado más confundidas.

Diana suspiraba de alivio, había sido salvada por la campana.

Akko se sentía inquieta, quería descubrir y corroborar lo que había evitado alguna vez.

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Las dos excompañeras de problemas comenzaron a caminar apresuradamente. Más bien Akko iba siendo arrastrada, a un lugar que desconocía.

-Bien llegamos- Amanda apuntaba a una puerta de lo que alguna vez fue un cuarto de servicio, bastante estrecho, y en la entrada se lograba ver una pequeña placa que decía "Laboratorio".

Confundida miro con una interrogante a tratando de buscar una respuesta.

-Y bien qué esperas- dijo empujándola dentro de aquel lugar obscuro, y cerrando la puerta tras de sí.

-Amanda ábreme- los gritos de enojo no se hicieron esperar, pero escucho un clic en la habitación, y sin previo aviso el piso se comenzó a contraer, dando como resultado su inminente caída.

-Ahhhhhhh- su grito poco a poco se hacía más lejano, dejando entrever que su caída sería muy larga y profunda.

La pelisalmón sonrió burlonamente colocando sus manos tras su cabeza -Bien, creo que utilizare el elevador.

El largo grito de Akko se fue acabando mientras se deslizaba por lo que parecía un tobogán demasiado extenso y bien iluminado, pero eso no quitaba que iba a una velocidad realmente peligrosa, además de que no podía utilizar magia para amortiguar su caída.

Unos cuantos minutos después logro divisar el final de su recorrido y trato de frenar su velocidad, siendo completamente imposible. Salió completamente disparada y maldecía sentirse vulnerable sin magia.

-Ahhhh- espero la inminente caída pero, nunca llego, se encontraba suspendida en el aire, más concretamente por un hechizo de levitación.

-Amanda, como se te ocurre utilizar uno de los conductos, están en reparación- Chariot regañaba cual madre a su ex alumna.

-Ehh… creí que sería más divertido- un golpe en la cabeza no se hizo esperar- Auch oye Constanze no es necesaria tanta violencia.

-El punto era que trajeras a Akko, no que casi la mataras en el camino- su gesto era de bastante molestia, pero cambio a uno preocupado al regresar su mirada a la chica que se encontraba flotando.

-Chicas, podrían bajarme- una aturdida Akko interrumpía los regaños para que pudieran prestarle atención.

-Cierto disculpa- su ex profesora agito su varita y la coloco en el suelo lentamente.

-Gracias.

-Akko- Lotte corría hacia ella jadeando tras haberse apresurado para verla, y sin más la abrazo- realmente eres tú, estas viva, estas bien.

-Lotte…si así es- sonrió sinceramente correspondiendo el abrazo de una de sus amigas más queridas.

-Hey también estoy aquí- la pelirosa amante de los hongos miro a su compañera y una pequeña curva se había formado en su boca.

Un abrazo aún más grande y emotivo se formó entre las tres amigas, era una escena conmovedora, digna de un cuadro, habían pasado cada una demasiadas cosas pero sus lazos que las unían, que las habían hecho preocuparse una por la otra y apoyarse incondicionalmente, seguían ahí, inamovibles superando el paso del tiempo.

-No sabes la falta que nos has hecho en todos estos años- la voz de Lotte fue la primera en escucharse una vez que se habían separado.

-Sí, ya no tenía con quien probar mis pociones.

-Jeje- la se rasco la parte posterior de su cabeza en forma avergonzada, tenía bastante tiempo que no recibía tanta atención, había olvidado todas esas sensaciones de calidez que aportaba convivir con sus amigas.

-Bienvenida- Chariot se acercó a su ex alumna predilecta, pero se detuvo al recibir una respuesta rápida.

-Gracias- respondió secamente, tratando de evadir todo contacto físico y visual con la que alguna vez fue su ídolo.

La situación no paso a más, y la mayor trato de dejarlo pasar para no incomodar a nadie.

-Por cierto Akko, vamos a que conozcas el Cuartel- comenzó a hablar animada la alemana.

-Umm…les importaría si cambio de ropa, tengo esta desde el día de ayer- indicaba un poco penada.

-Ups, disculpa Akko- hablaba de nuevo O'neill.

Una vez que estuvo lista la castaña, su recorrido comenzó acompañada por sus amigas, integrándose en el camino Jasminka, Amanda y Hannah.

La chica zorro conoció todas las instalaciones de lo que alguna vez fue Luna Nova, había lugares especiales para el entrenamiento aéreo, de combate cuerpo a cuerpo y combate mágico, además, tenían el invernadero de Sucy que abastecía de alimentos a toda la población, literalmente, también fueron a la parte de la cocina que era coordinada por Jasminka, inclusive habían ido al centro de operaciones y los laboratorios donde se creaba nueva tecnología.

El día siguió transcurriendo conviviendo y recordando los viejos tiempos, pero la castaña noto que sus amigas evitaban hablar de sus 4 años de ausencia, ya que ella no daba pie para comenzar el tema. En el tiempo que paso recorriendo la antigua academia se sorprendió mucho ante el cariño y respeto que la gente les mostraba a las brujas, recibiendo siempre, halagos y cumplidos de refugiados y soldados, realmente les tenían mucho cariño. Aunque inevitablemente ella recibió miradas de recelo y desprecio.

A pesar de ese recibimiento tan cálido que le habían dado sus amigas, algo no dejaba de incomodar a Akko, se sentía ajena a sus ellas, como si no encajara, no podía fingir ser la chica entusiasta, alegre, despreocupada y si también egoísta, que era en el pasado.

-Pasa algo Akko- trato de averiguar Lotte.

La mirada de la chica zorro seguía mirando el vacío, perdida en sus pensamientos, sin prestar atención a las palabras de Lotte y menos a la preocupación creciente de sus amigas.

-Akko…- Chariot poso su mano en el hombro de su ex alumna haciendo que se regresara en sí, ante el contacto- te encuentras bien- pregunto con un interés genuino.

Pero ella prefirió evitar sus miradas.

-No, solamente me encuentro un poco agotada, podrían llevarme de nuevo a mi habitación o la de Diana, bueno lo único que quiero es descansar un poco.

-Claro, vamos- Sucy hablo y miro de reojo a las demás, entendiendo que todas se sentían de la misma forma.

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Akko se había quedado sola en la habitación de Diana nuevamente, la había dejado ya que "confiaban en ella y quería darle su privacidad" pero también estaba el hecho de que tenía sus rastreadores y su magia era inexistente.

Observo detenidamente el lugar, y realmente tenía un aire de sofisticación, un claro reflejo de su dueña.

El sol que se lograba divisar a través de una de las ventanas se encontraba escondiéndose en el horizonte, y ausentándose en cuestión de minutos, anunciando así la llegada de la noche.

Un juego de té de porcelana llamo su atención y se dispuso a preparar un poco de té para ella y su futura acompañante. El tranquilizante olor del té de jazmín inundo sus fosas nasales y lentamente comenzó a tomarlo haciendo que su cuerpo entrara en calor inmediatamente.

-Aka sé que estás ahí, sal por favor.

El pequeño zorro se materializó entre la sombra que generaba la castaña.

-¿Qué haces aquí? – pregunto mirándolo y cuestionándolo.

El animal soltó un chillido lleno de urgencia, y las imágenes de su memoria hicieron una conexión con Akko mostrándole el motivo de su visita.

-Maldición, está planeando algo ese hijo de perra- su mirada se afilo y se llenó de determinación, debía de hacer algo.

-Aka necesito salir de aquí lo más pronto posible- su familiar la miro detenidamente- Si, si, lo sé no tengo magia, pero tú me puedes prestar algo de la tuya- los ojos de Aka brillaron de color rojo y coloco su pata en su regazo, emitiendo energía de color rojo haciendo que el aura de Akko se volviera del mismo color.

Pero cuando todo parecía que estaba funcionando la conexión se cortó abruptamente, sorprendiéndolos y dejándolos perplejos.

-Otra vez- demando.

Pero el resultado fue el mismo.

-De nuevo Aka.

El zorro hizo lo que le pedía pero seguía sin funcionar.

-Que mierda- la castaña se estaba impacientando, un intento tras otro, se transformaba en un inevitable fracaso.

-¿Por qué no está funcionando Aka?, necesitamos detenerlo, no puedo dejar que ellas vayan, morían… si ellas van las matara, matara a Diana- las manos de Akko cubrían su rostro, se encontraba frustrada, y la impotencia la inundaba.

-Akko- la voz de Diana la hizo sobresaltarse, pero no quería verla, no encontrándose así.

-Akko, todo bien- insistió preocupada al no escuchar respuesta por parte de la mencionada.

-Diana…-su voz salió en forma de susurro.

La líder se sentó al lado de su amiga y la hablo nuevamente.

-¿Paso algo?, ¿las chicas te dijeron algo que te incomodo?- preguntaba inquieta ante la actitud de su amiga- Qué es lo que te tiene así, por favor dime- trato de insistir al no tener ninguna respuesta.

Un silencio cubrió la habitación, y Diana entendió que debía de darle aun su espacio.

-Bueno, no te presionaré, cuando estés lista, te escucharé- se atrevió a decir, cuando se dispuso a levantarse, la mano de Akko la tenía tomada por la muñeca. Su rostro se encontraba mirando el piso, como si buscara valor en él.

-Ya no puedo- finalmente soltó- No quiero perder lo poco que recupere, a mis amigas, que son mi familia- comenzó a decir- Me odio a mí misma, asesine a muchísimas personas inocentes, destruí familias y ciudades enteras, ayude a un ser ruin y despreciable, y sobre todo intente matarte, a pesar de saber quién eras.

Hizo una pausa y respiro profundamente antes de continuar.

-Pero sobre todo tengo miedo, me aterra perderte- su voz comenzaba a quebrarse- no quiero que te pase nada.

El rostro de la castaña reflejaba angustia, el corazón de la heredera Cavendish se comprimió al verla así tan vulnerable, abriéndose por primera vez desde que llego, soltando aquella mascara que había utilizado, esas sonrisas que eran para no preocupar a sus amigas.

-Akko, no estás sola, estamos aquí para ayudarnos entre nosotras, además- Diana tomo su barbilla, levantando así su cara, obligándola a mirarla- No dejare que nada nos separe.

Esas últimas palabras llenas de seguridad y determinación fueron lo último que necesitaba para que Akko terminara de entender y finalmente comenzó a llorar, todo lo que alguna vez contuvo lo externo entre los brazos de Diana, quien la abrazaba con delicadeza, dándole de repente pequeñas palmaditas, tratando de consolarla y tranquilizarla cual madre haría con un hijo.

Una vez que la tormenta de sentimientos se calmó y las lágrimas habían parado, una paz incomparable se respiraba en aquel lugar.

Pero aun había un tema pendiente, que habían estado aplazado.

-Diana- hablo mientras seguía siendo abrazada.

-Sí, dime- la animo a continuar.

-Ehh… bueno, sabes yo desde hace algún tiempo, más precisamente cuando éramos aun alumnas de Luna Nova, yo te odiaba, bueno más bien te tenia envidia- comenzó a confesarse- pero poco a poco me mostraste parte de lo que eras y la otra cara del mundo mágico, me apoyaste y me animaste tal cual como lo hiciste en esos momentos del pasado que me encontraba deprimida, quizás esa fue una de las incontables razones por las cuales me comencé a enamorar de ti.

-Akko yo…- no logro terminar ya que fue interrumpida.

-Perdona, pero no lo resisto más.

La japonesa busco desesperadamente el rostro de Diana y lo tomo entre sus manos, mirándola fijamente, y con intensidad.

En ese momento las palabras sobraron y la distancia que había entre ellas por fin desapareció cual muros derribados.

Se fundieron en un beso desesperado, buscaban consuelo y refugio en sus bocas, y las respuestas se comenzaban a darse en cada roce y latido de sus corazones.

Pero ante su inevitable falta de oxígeno se separaron agitadas.

-Atsuko Kagari alguna vez me dejaras hablar sin interrumpirme- una risa se escuchó por parte de la mencionada, pero siguió en silencio, para que hablara la rubia- Siempre fuiste en contra de todo y todos, siempre trataste de perseguir tus sueños, a pesar de no venir de descendencia mágica, o de alguna vez haber empuñado una varita, pero eso no te detuvo, más bien te motivo, y aunque algunas veces fueras infantil y egoísta, tus sentimientos eran demasiado sinceros y transparentes, creíste en tus amigas, y nunca te rendiste- Diana acaricio el rostro de su castaña y finalmente dijo- Puede que por eso me enamorara también de ti.

En sus pechos no había cabida para tanta felicidad, sonreían y reían cual adolecentes, lanzándose miradas y entrelazando sus manos.

Y otro beso ocurrió, más lento que el anterior, pero cargado con más sentimientos, mostrando el amor que se había tratado de ocultar y olvidar.

Lentamente la intensidad aumento, y ellas entendieron que aún faltaba mucho tiempo para que la noche acabara.

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Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA:

¡Holaaaaaa!, ¡Dios! Como extrañe escribir, tuve un bloqueo horrible no sabía cómo continuar, bueno sabia a donde quería llevar el capítulo pero no como plasmarlo, pero ya está regresando la inspiración… creo jeje, pero mientras disfruten de este momento Diakko que en el que sigue habrá zukulencia jaja leve.

Gracias por ser pacientes, nos leemos en el siguiente capítulo, au revoir :P