Había sido una noche muy dura, no pudo dormir de la preocupación.
Ahome: que piensa esta niña—decía con preocupación—
Había pasado un día ya y Ahíme no había aparecido, para nada, sabia que se había enojado pero nunca pensó que se atrevería a irse, primero pensó que se había ido con sus amigos de la escuela, o con su madre, pero no, llamo a todos esos sitios y no estaba en ninguno, la preocupación aumento, salio a buscarla por fuera de la casa, de seguro si se había enojado debía estar escondida, pero nada, pronto los pensamientos negativos se apoderaron de ella.
Cuando la noche comenzó a hacerse presente se preocupo aun mas, que tal si la había secuestrado, robado, o si le había ocurrido algún accidente, lagrimas de desesperación comenzaron a brotar por no saber el paradero de su hija, lagrimas que no cesaron en toda la noche.
Su madre llego, era algo noche, desde que se hacia cargo del puesto de su difunto abuelo su madre llegaba tarde, se dio cuenta que la razón por llegar tarde era que se ponía a llorar una hora o a veces mas por el, pero decidió no decirle nada, no quería molestarla.
Busco con la mirada a Ahíme, esperaba que estuviera detrás de su madre, que estuviera molesta, mas Ahíme nunca apareció.
Había sido una noche terrible, una noche en la que todos los malos pensamientos se hicieron dueña de ella, atormentándola y haciéndola llorar, se sentía culpable, ella tenia la culpa y si algo malo le ocurría ella la tendría, por su egoísmo, por no quererle decir la verdad, quien era su padre.
Ahome: si bueno días—tenia el teléfono en sus manos—quiero reportar la perdida de una persona—decía con la voz entrecortada— ella es de estatura media, su cabello es largo color negro y con mechones plateados, si es una jovencita, su nombre es Ahíme Higurashi, si, si esta bien, muchas gracias—descolgó el teléfono con suma impotencia—
Había tenido que recurrir a la policía, ellos podrían reforzar la búsqueda.
Ahome: por favor dios, que ella este bien—pensaba suplicante y con mucha tristeza—
EN OTRO LADO….
Tenues rayos de sol comenzaban a llegar a su cara, comenzó a abrir lentamente sus ojos, con algo de pereza, había dormido algo incomoda, nada tenia comparación con su cómoda cama, pero tenia algo encima, una especie de tela que la había cubrido muy bien.
Ahíme: aaaaaaaaa—dijo estirando sus brazos—buenos días—dijo tallando su ojo derecho y bostezando—
Abrió los ojos totalmente y miro a su alrededor.
Ahíme: dije buenos días—dijo molesta al hibrido que se encontraba con ella—
Inuyasha: FHE!—dijo volteando su cara—
Ahíme: (sigue siendo un gran grosero) —entonces miro lo que tenia en sus piernas--¿a?—dijo mirando la tela que si bien recordaba era la que cubría al mitad humano—
Lo tomo en la mano y se lo estiro, un tenue carmín se poso en sus mejillas y volteo su mirada hacia el piso.
Ahíme: gracias—dijo devolviéndolo—
Inuyasha: mmmm—dijo volteando a mirarla y viendo que le regresaba su ahori—
La miro detenidamente, estaba sonrojada levemente, los rayos del sol que apenas comenzaban a brillar la rodeaban, era una imagen muy tierna, se veía muy… ¿hermosa?..Que era lo que estaba pensando, esa una simple chiquilla.
Inuyasha: no tiene importancia—dijo volteando su mirada con un leve sonrojo también y comenzando a tomarlo—
Inuyasha se lo coloco, y después ahíme se puso de pie.
Ahíme: bien, hace un hermoso día, seria buena idea…--hubo un fuerte sonido—bueno seria buena idea comer un poco /--dijo tocando con su mano el estomago—
Inuyasha: si creo que seria bueno—dijo escuchando también su estomago—
Ahíme: jeje—dijo y comenzó a caminar—
Inuyasha y Ahíme: comenzaron a caminar, iban con Sango y Miroku, ya que inuyasha detecto un gran olor a comida recién echa.
Después de un tiempo llegaron.
Miroku: Inuyasha, ¿pero que haces tu por aquí?—dijo mirándolo sorprendido—
GRRRRRRRR, se escucho un gruñido.
Sango: vaya pero si que tienes hambre—dijo con una gotita en la cien—
Inuyasha: ese no e sido yo—dijo volteando su mirada molesto—
Ahíme: lo siento u—dijo apenada—
Sango y Miroku se sorprendieron, era mejor dejarlos pasar a los dos antes de que se comieran la aldea entera.
El desayuno fue muy ameno, comió platillos que no conocía pero estaban muy ricos, al terminar de comer agradeció.
Ahíme: gracias por la comida, esto estuvo verdaderamente exquisito—dijo sintiendo que ya era suficiente—
Todos la miraban sorprendidos, había comido lo mismo que comía Inuyasha, demasiado para una niña como ella.
Sango: al parecer tenías hambre—dijo—
Ahíme: bien, yo creo que iré a recorrer los alrededores, quiero conocer—dijo levantándose y saliendo de la cabaña—
Miroku: creo que deberías acompañarla Inuyasha, ella no conoce aquí y podría ser atacada, además con la perla con ella seria un blanco muy atractivo—dijo seriamente—
Inuyasha: no es mi problema—dijo parándose y saliendo de la cabaña—
Sango: si, ira con ella—dijo—
Miroku: así es—dijo agachando su rostro—
Su amigo había vuelto a ser el mismo orgulloso de antes.
Caminaba asombrada mirando el paisaje, un paisaje que nunca había visto en su vida, era muy lindo, todo era verde, el agua estaba limpia, era un muy hermoso lugar, si pudiera se quedaría a vivir allí, pero estaba segura que eso no podía ser.
Miro hacia el frente, al parecer estaba saliendo de esa aldea, y había un largo sendero.
Ahíme: no debería, pero si ya llegue hasta aquí, no hay problema—dijo despreocupada—
Siguió caminando, mas nunca se dio cuenta de que era seguida muy de cerca por alguien.
Inuyasha; (¿Qué pretende esta niña?)—Decía siguiéndola—
Siguió caminando, hasta que la gente comenzó a poblar ese sendero, vestían ropa extraña pero se veían muy amigables.
Bueno eso pensó hasta que comenzaron a tirar piedras detrás de ella.
¿?: Es un demonio—gritaban algunos—
¿?: Viene a matarnos—gritaban otros—
¿?: Hay que matarlo—gritaban otros--
Todos tiraban piedras, Ahíme no entendía lo que ocurría pero la gente comenzaba a rodear a alguien y seguía lanzando piedras.
Ahíme: ¿Qué?—dijo tratando de alcanzar a ver—
La gente amigable que ella creía que era, comenzaba a ponerse mas ruda, algunos llevaban navajas y las comenzaron a sacar.
¿?: Hay que matarlo—propuso uno—
Ahíme: vaya que las apariencias engañan—dijo mirando—
Trato de abrirse paso entre la gente, al parecer estaba acorralado, gente corría asustada y otras estaban enojadas tratando de asesinarlo.
Solo pudo ver una tela color rojo y unas orejitas, características que muy bien conocía, que el día de ayer y la mañana de ese día le habían dado un gran dolor de cabeza, algunos se estaban preparando para írsele encima, miro como con una sola mano el sujeto se protegía de las piedras, entonces.
Ahíme: altooooooo!—grito abriéndose paso con una gran fuerza, se interpuso entre los aldeanos y enfrente del sujeto que como sus sospechas le decían era Inuyasha—
Todos los aldeanos la miraban sorprendido, por que protegía a un monstruo.
Ahíme: pero que les ocurre a ustedes—les grito como regañándolos—el ni siquiera se movió para dañarlos, ni si quiera hizo una ofensa, ¿Por qué lo quieren lastimar?—pregunto con sus manos extendidas en señal de protección—
Inuyasha se sorprendió en sobre manera, hacia 14 años que alguien no lo protegía de esa manera, se arriesgo de sobre manera, ya que si tardaba un poco mas ella pudo haber recibido algún ataque de navaja, la sorpresa no le cabía.
¿?: Por que es un demonio—grito uno—
Ahíme: que sea un demonio no significa que sea malo—les dijo reprendiéndolos y molesta—no les da ningún derecho de juzgarlo—les dijo—
Todos los aldeanos se sintieron algo avergonzados.
Ahíme: es por eso que la gente es ignorante, y por lo que ocurren las injusticias, ¿Qué hubiese ocurrido si el venia por ayuda por que alguien esta en peligro?—les pregunto con molestia—no me parece que discriminen a las personas solo por como son, deberían estar muy avergonzados todos ustedes—les grito—por eso es por lo que en el futuro muchos creen que no merecen estar socializando o ni si quiera pueden salir, crecen con temor a los humanos, cuando se supone que ellos son los mousntruos, pero mírense, ustedes son los verdaderos mosuntruos—les grito molesta—
Muchos comenzaron a murmurar que la chica tenia razón y con mucha vergüenza, Ahíme seguía con su posición de protección.
Ahíme: bien vamonos—dijo volteando hacia Inuyasha y dirigiéndole una dulce sonrisa—
La gente comenzó a abrir paso, y comenzó a caminar más pronto volteo de improviso.
Ahíme: y pobre de ustedes que vuelvan a hacer algo así—dijo enojada y volviendo con su camino—
Siguieron su camino, Inuyasha seguía confundido.
Ahíme: vaya que existe gente agresiva—dijo caminando de regreso a la aldea—
Inuyasha: ¿Por qué lo hiciste?—le pregunto sin rodeos—
Ahíme: ¿Qué?—exclamo confundida—
Inuyasha: sabes bien que no soy un débil humano, fácil me pude haber librado de esos molestos aldeanos—le dijo exigiendo una respuesta—
Ahíme: si es verdad, pero…--le contesto—no soporto que la gente sea así, sabes, yo de pequeña sufrí mucho, la gente me trataba mal en ocasiones, murmuraban cosas de mi, solo por que mi familia no estaba completa, detesto a esa gente, mas nunca la odie, ya que se que si ellos estuvieran en mi posición, no les gustaría ser tratados así—le dijo con una gran sonrisa—además…no se por que, pero te has vuelto alguien muy importante para mi, y no soporte mirándote en peligro—le dijo sonrojándose y sonriéndole a la ves—
Inuyasha no esperaba tal confesión, no sabia que contestarle.
Ahíme: mira hemos llegado—dijo señalando la aldea y saliendo de la incomoda situación a la que sus sentimientos la había llevado—vaya pero se a echo tarde con esa pequeña discusión— (pero que me pasa, ¿Por qué le dije eso?)—pensaba avergonzada—
Inuyasha dio una pequeña sonrisa y siguió caminando, se adelanto un poco a ella.
Inuyasha: gracias—le dijo dejándola muy confundida—
No sabia lo que le estaba sucediendo, pero esa chiquilla extraña estaba logrando despertar un sentimiento, un sentimiento que aquella chica del futuro se había llevado con ella, que nunca creyó volver a sentir, pero que a la ves se negaba a sentir.
