Hola!!
Ya se que he tardado demasiado para actualizar pero tengo muy buenas razones. Primero, el capitulo que aqui presento fue terminado hace tiempo, pero una falla de mi computadora hizo que el capitulo (incluido varias historias) fueran borrados de mi flash drive teniendo que empezar de nuevo. Segundo, el trabajo. He pasado mas tiempo en ese lugar que en cualquier otra parte, pero por lo menos tengo algo de dinero. Tercero, me consegui novio y el tambien ocupa mi tiempo... por eso es mejor estar sola cuando se esta escribiendo una historia:p
Como siempre quiero agradecer a todos ustedes que esperan con paciencia mi actualizacion y me dejan maravillosos reviews, no podria hacerlo sin ustedes. A mi amiga Alasne que me acolita en todo aun en la distancia. Y a Edgar que se nunca leera esta historia (porque nunca lo entenderia) pero cuya personalidad me ha ayudado a moldear a Aidan de Casale.
Sin mas, el capitulo 11.
Cariños y besos,
L.B Evans
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EL NOMBRE DE LA ROSA
CAPITULO 11
El paseo a Hogsmeade fue uno de esos dias con Aidan que simplemente eran imposible de comparar. Isabella no siempre sabía que estarian haciendo cada vez que salian, pero esta vez si que fue distinto.
Cuando fue a recojerla en la mañana a la torre le dijo que tenía una sopresa para ella y que la iban a pasar bien. No le creyó porque en Hogsmeade no hay mucho que hacer después de seis años de ver lo mismo en erráticos fines de semana. Qué equivocada estaba!
Paso la tarde comiendo pastel de cumpleaños de alguien que no conocía. Disfrutó de las bebidas gratis que alguien pago en adelanto en las Tres Escobas y se divirtió como nunca al ver a Aidan con los amigos de su hermano cantando karaoke mágico. Y no se podía creer que tuviera un muchacho como Aidan. Tan guapo y atento con ella, demasiado para tan siquiera ser verdad. Y dejó de cuestionarse y bajó las defensas que ella construyó en caso de que él le partiera el corazón, así el golpe no fuera tan duro.
Estaba dispuesta a dejarse querer por ese muchacho que lucía tanto como un modelo de Calvin Klain. Oh... que lindo era!
Después de pasar un par de horas admirando a su novio la hora de volver se acercó y ellos (junto con Eva, Rob, Charlotte y Theo) salieron de la fiesta y regresaron al castillo.
Se podia decir que lo unico que salio mal esa tarde fue que Theo tuvo una pelea con Charlotte porque segun él, ella le estuvo coqueteando a uno de los muchachos de la fiesta. La pobre, sorprendida por semejante acusación (y con sensible que era) solo pudo ponerse a llorar. Aunque todos sabian que el problema no era ella y su personalidad dulce, era que Theo malinterpretaba cada gesto que se mostraba en el rostro de su novia.
Por eso los dejaron a que arreglaran sus diferencias y no fueron invitados a leer el diario de Harry. Como no era muy tarde y de verdad no había donde en ellos poder poner la cena, fueron directo a la Sala de los Menesteres para entretenerse con los misfortunios de Harry Potter.
Una vez comodos (con eso dese a entender que Isabella estaba bien enterrada en los brazos de Aidan) Rob se ofreció a leer y se dispusieron a escuchar.
- Espera, Otranto!!- llamo Aidan parando al otro chico- tenemos pañuelos y agua?
- Para qué?- preguntó Rob confundido.
- Para calmar a las chicas! Yo no quiero que mi camiseta termine de pañuelo!
Isabella, ofendida por el comentario, golpeó a Aidan en el estómago haciendolo doblarse en dos del dolor.
- Solo estoy siendo precavido- replicó él casi sin aire.
- Tu sigue esos comentarios y te va a ir peor!- respondio ella y se alejó un poco fingiendo molestia.
Pero se dejo abrazar en cuanto Aidan estuvo bien de nuevo.
- Entonces... me van a dejar leer?
Con una simple afirmación, Rob empezó con el capitulo del día.
Hoy, hace exactamente diez años, mi señora murió. No es un día de profunda tristeza como los años anteriores, al contrario, me siento más tranquilo y aliviado que nunca antes. No es que la culpa se haya esfumado del todo, es la promesa de que pronto estare con ella la que hace cualquier peso fácil de llevar.
Ayer me visitó en sueños (o tal vez fue el producto de mi ansiosa mente) y me dijo que mi fin estaba cerca y que ella sería quien vendría por mi.
Si tan solo la hubieran visto!! Estaba tan hermosa y radiante como la última vez que la ví.
Quice ir a visitarla para decirle que estaba mas que listo para pasar la eternidad con ella, pero los aurores me han informado que aún no es seguro dejar Londres porque seguian inspeccionando el trayecto hasta Hogwarts para asegurarse que no hubiera peligro.
Qué farza! Querer mantenerme vivo en contra de mi voluntad.
Y aunque no puedo sentarme frente a su tumba y dejarle flores, aún tengo la oportunidad de hablarle. De todas maneras le he estado hablando a su sombra todos estos años.
Ella esta aquí, conmigo, todo el tiempo.
Recordar la belleza de su rostro en mi sueño me hace revocar una memoria que en parte es preciada y que en parte quisiera olvidar.
El tercer mes de matrimonio de Draco y Hermione se acercaba y él decidió celebrarlo con una cena a la que asistirian amigos y profesores.
La memoria empieza en la noche de ese día especial, con Pansy frente al tocador arreglandose el cabello y yo, sentado al filo de la cama, hipnotizado por el brillo de su cabello y sus movimientos.
- Pans, ya dejalo en paz que esta bien! Si no terminas, llegaremos tarde a la cena!
- No, no lo esta! Aún no puedo ponerlo como yo quiero!- replicó sin voltear a verlo.
- No entiendo porque tienen las mujeres que demorarse tanto en eso!!
- Harry, ni siquiera voy a explicarte las complejidades de ser mujer.
- Es solo cabello.
- Es acerca de presentación! No quieres que cada vez que me vean digan que la señora Potter siempre se ve espectacular?!- preguntó dandole una media sonrisa y mirandolo por el espejo.
- Me vasta con que sepan que eres mia- contesto él dandole esa mirada apasionada reservada solo para ella.
Ella enrojeció pero pronto su expresión cambio a una de concentración.
- Qué?
- Harry! Tu túnica esta toda arrugada en frente!!
Y con eso ella se paro y fue hasta él para arreglarle la ropa. Él también se puso de pie para de alguna manera estar al mismo nivel.
Mientras ella alizaba la ropa con sus manos, Harry se dejo embelezar con el calor que emitian las manos de ella y el brillo destellante del anillo de Lily Potter.
- Yo sin ti- murmuró cariñosamente.
- Quien sabe que vida llevarias- respondió ella distraida.
- No puedo creer que dijiste eso!
- Es la verdad.
Él le sonrio brillantemente y tomó sus manos para atraerlas a su boca y besarlas. Ella sonrió ante las atenciones y despacio se alejo de él para volver al tocador.
- No, no no no no!! Ya esta bien, vamos a llegar tarde!- dijo Harry tomandola de la mano y arrastrandola fuera de la habitación.
Discutimos todo el camino a la Sala de los Menesteres, aunque en verdad estuvimos riendo y jugando como si fueramos unos niños en vez de los adultos casados que en verdad eramos. Me pregunto yo, si con el tiempo, hubiesemos seguido así. Ustedes saben como a medida que pasan los años la rutina hace su casa en la vida de las parejas y vuelve todo tedioso. Supongo que eso nunca lo llegare a saber.
Fuimos los primeros en llegar y nos topamos con una escena que era muy conocida por todos en el colegio: Hermione riendo de algo que Draco decia mientras él sostenía una de sus manos en dos de las suyas. Mirandola como si ella fuera el único punto de luz que sus ojos captaran.
- Oh mira, cariño, los Potter han llegado!- exclamó Hermione mirando a su amigo y su esposa.
- Buenas noches, Malfoys!!- saludo sonriendo deleitado de como esa simple oración sonaba.
Y las risitas y el sonrojo de Pansy, también.
- Confiamos que no llegamos tarde?- preguntó ella sentandose en la silla que Draco ofrecia abierta para ella.
- No, de hecho son los primeros. Los demás llegaran en un par de minutos- contestó su amigo.
- Y cuál era la broma de la que estaban riendo tanto?
- Le decia a Hermione sobre la foto que madre le encantaba mostrar a todo el mundo.
- En la que estas desnudo?
- No había necesidad de divulgarlo!
- Donde esta Ron?- preguntó Harry.
- Él llegara un poco tarde... veras, no es fácil para una mujer embarazada subir los escalones hasta el tercer piso- explicó Hermione pero al ver la cara de confusión de su amigo continuo- Fleur ha venido a quedarse en el castillo. La pobre ha estado tan sola en Grimmauld Place desde la muerte de Bill que a Molly le pareció que estando aquí se sentiria mejor. No tiene con quien hablar ni con que entretenerse.
- Y de todas las personas en este castillo, Ron se ofreció?
- Fleur era la prometida de su hermano.
- Solo espero que no se involucre más de lo que se consideraria normal.
- No podriamos culparlo si lo hiciera!- argumentó Draco- desde que Hermione y tu se casaron lo han dejado afuera en el frío!
- Cariño, de donde has sacado semejante expresión!- reprendió Hermione.
- A lo que me refiero es a que no deberian juzgarlo si encuentra un alma con quien pasar el tiempo.
- Draco tiene razón, Harry- concordó Pansy- no me molestaria si quisieras salir con tu amigo de vez en cuando.
- Talvéz tengas razón.
- Por supuesto que la tengo!
- Buenas noches!!- saludó otra voz.
En ese momento entraron en la sala el profesor Dumbledore, la profesora McGonagall, Madame Pomfrey y tras ellos la doctora Rose, y como no, Ville. Rapidamente le envié una mirada cuestionadora a Hermione que solo supo devolverme una de disculpa. Usando su habilidad con la Legeremancia me hizo saber que sentía mucho que el doctor estuviera ahí, pero que Draco había insistido en incluirlo porque fue un invitado importante en la boda y por el bienestar de la diplomacia. Que entendía mi predicamento y a nombre de ella y su esposo, me pedia disculpas.
- Buenas noches, querida señorita- saludó Alexander a Pansy. Tomandola de la mano para besarla y asegurandose de que Harry captara cada movimiento.
- Como ha estado, doctor- contestó un tanto incomoda por el gesto de Alexander y el apretón que Harry le daba bajo la mesa.
- Mucho mejor ahora que la he visto.
- MUY BIEN!!- saltó Hermione sobresaltando a todos- alguien quiere algo de tomar? Un aperitivo?
Todos aceptaron y se engancharon en conversación olvidando el incomodo momento. Con disimulo Draco le susurró al oido a su esposa.
- Muy sutil, Mione, de seguro Potter te lo agradecerá.
- Esto es tu culpa, Draco- susurró molesta- tu que invitas al descarado ese de Ville!!
Él solo rodó los ojos cuidadoso de que Hermione no lo viera, pero aún así dijo.
- Si, cariño, es mi culpa.
Tan pronto como Ron y Fleur llegaron la celebración empezó con un maravilloso discurso de Draco. Nos agradeció brevemente por estar ahí y el resto de sus palabras fueron alagos para su esposa. Al final brindamos a nombre de las segundas oportunidades, una frase que él uso para describir el que Hermione lo bendiciera con su matrimonio y lo amara después de lo malo que fue con ella.
Aunque el brindis era simplemente cautivador no pude no notar a Pansy mirando a Ville insistentemente. Con esa expresión de profunda concentración, los ojos entrecerrados como sospechando, su frente arrugada por la extrañeza.
- Pans, estas bien?- preguntó a su oido.
- Si, es solo que... no, ya no importa- contestó pero por eso no dejo de lucir preocupada.
- Es Ville? Esta usando Legeremancia??!! Es eso, verdad??!!- continuo histérico.
- Harry!! Detente, Ville no esta haciendo nada. Solo estaba pensando.
Me dijo eso y para provarmelo me besó suavemente en la comisura de la boca. Y aún cuando tan simple acto pudo calmarme, pude observala durante toda la cena, algo no estaba bien porque no le quitaba la mirada de encima a Ville.
Aparte de ese pequeño detalle el resto de la noche fue maravillosa y la pasamos alagando ese brillo que el embarazo le daba a Fleur. Presionando a Draco para que empezara su propia familia. Haciendo insinuaciones y riendo.
Al final de la velada todos se retiraron y nosotros (los Potter y Malfoy) nos quedamos a conversar en la escalinata de mármol. Aún teniamos esta eufória que dan las fiestas y el alcohol, no queriamos ir a dormir. Era mucho más entretenido estar ahí y molestar a las chicas.
Y paso. Lo que creimos había terminado.
- 'Todos los alumnos reportarse a sus respectivas casas. Profesores y prefectos presentarse en el baño de mujeres del cuarto piso.'- comandó la voz de la profesora McGonagall, retumbando tenebrosamente por las paredes.
Se miraron alarmados tratando de encontrar respuestas en el otro.
- Saquemos a las chicas de aquí- recomendo Harry de inmediato.
- Pero, Harry, llamaron a los prefectos!- argumentó su esposa.
- Al único lugar que tu y Hermione van a ir es a la torre!
- No me hables en ese tono!
- Pansy Potter, no te lo voy a repetir: a la torre, AHORA!
Tan pronto como Draco y Harry hicieron el intento de querer moverse, vieron Colin Crevey bajar tan rápido las escaleras que amenazaba con matarse si no tenia cuidado. Ni siquiera los tomo en cuenta en su apuro por ir a donde quiera que estuviera huyendo.
- Hey, Colin!- llamó Draco haciendolo detener a mitad de la escalinata- que sucedió?
- Luna... han encontrado a Luna!!- respondió tembloroso y alarmado.
- A que te refieres, Crevey?
- Esta muerta... sangre, mucha sangre!!- y con eso continuo su camino.
Alarmados se miraron y juntos corrieron escaleras arriba hasta el baño de mujeres. Cuando llegaron habian asegurado el area con aurores, bloqueando el paso por ambos lados del pasillo. Al final el que trasladaras una porción del Escuadron de Aurores a Hogwarts no parecia tan mala idea.
- Señor, Potter!!- era Gulick- no debería estar aquí!!
- Qué ha sucedido?!
- Ha encontrado el cadáver de la señorita... Luna Lovegood- confirmó al revisar sus papeles.
El impacto fue tal en Hermione que Draco tuvo que sostenerla para que no desmayara. Pansy solo apretó el brazo de Harry fuertemente.
- Quién... quién la encontró?- preguntó Hermione con voz temblorosa.
- La profesora McGonnagal.
En su curiosidad, Harry se separó de la seguridad de su grupo para investigar por si mismo. A medida que se acercaba a la puerta, lentamente la visión de horror se hacía más clara. Sangre salpicada en la blanca baldosa de la pared, una charco imposible de sangre espesa y oscura, y una irreconosible Luna en medio de ella.
Aunque en alguna forma estaba acostumbrado a horrores, habiendo estado en la mitad de una tormentosa guerra, nada podría haberme preparado para lo que estaba viendo en ese momento.
El flash de la camara que uno de los aurores uso para capturar para la posteridad esa escena del crimen, hacia todo aún más irreal e incomprensible que en el principio. Entre la gente reunida en el baño, estaba el doctor Ville. Arrodillado junto al cuerpo de Luna, examinandolo.
Y el levanto la vista y fue escalofriante. Pero no estaba mirando a mi, pero a un punto sobre mi hombro.
Cuando voltee a ver me encontré con el rostro temeroso de mi señora. La sentí temblar, pero no por eso le quitó la vista de encima a Ville.
- Pans, estas bien?- preguntó preocupado atrayendola hacia él.
- Nada que una taza de té y recostar no cure- respondió ella dandole una sonrisa que no le quitó la mirada preocupada.
Harry le dió una breve señal a Draco y ambos sacaron a sus respectivas esposas de ese ambiente cargado.
Mas Pansy dió una última mirada atrás solo para toparse con los ojos frios y calculadores de Alexander Ville. Los mismos que le enviaron un escalofrío de advertencia por su columna.
La pobre estaba tan pálida y temblorosa que temí estuviera enfermandose. Una vez que la recoste e hice que tomara su té, me puse a pensar en lo que habria sucedido para que un alma tan buena como Luna haya sido asesinada de tan atróz manera.
No hubo tiempo para la especulación a la mañana siguiente, la autópsia seria llevada a cabo tan pronto como fuera posible para evitar que la noticia saliera del castillo y llegara a oidos de la ya alarmada comunidad mágica.
Draco, Ron y yo, dejamos a las muchachas en el Gran Comedor a la hora del desayuno para ir a la masmorra ocho, tal y como el comunicado que Dumbledore nos mando esa mañana indicaba.
- Dias de Dios, señores- saludó Dumbledore ni bien entraron.
- Buenos días, profesor- dijeron al unisono.
- Como esta la señora Malfoy esta mañana?
- Más tranquila, señor, gracias. Ha mandado sus saludos- contestó Draco.
- Que amable de su parte. Confio que las señoritas Parkinson y Delacour también estan en las mejores condiciones.
Ron asintió pero fallo en notar la mirada significativa que el anciano director le mando a Harry. Como si el supiera algo.
- Ahora que ya estamos todos, creo que podemos empezar- anunció Ville entrando en la habitación con la doctora Rose.
- Hagamos esto, Ville.
Una sola afirmación de él y la sábana sobre Luna fue retirada revelando el cadáver de la muchacha.
- Luna Lovegood. 17 años. Muerte con arma blanca.
- T.D.M?- preguntó la doctora Rose.
- Seis horas.
- Muy bien, prosiga, Alexander.
- Como podemos notar, la señorita fue apuñalada un total de cinco veces.
- Ville, eso es ridículo!- discutió Harry- es obvio que fueron más de cinco veces!
- Los cortes en los brazos son una clara señal de que trato de defenderse. De hecho, quien quiera que haya hecho esto le tenia mucho rencor a la señorita.
Con eso Ville y Rose voltearon a Luna haciendo visible su espalda.
- De acuerdo a las pruebas que hicimos, esta puñalada fue la primera- y señalo un corte de tres centimetros de largo en la espalda.
- Como puede estar seguro que fue la primera?- preguntó Ron.
- Por la profundidad de la herida. Perforó el pulmón y también nos dió una idea de que clase de arma fue utilizada.
- Ya nos dijo que fue un arma blanca- dijo Harry impaciente y aburrido.
- Seis centimetros de largo y tres de ancho- continuó Ville como si no hubiese escuchado.
- Cuchillo de cocina?- preguntó Draco.
- No, definitivamente una daga, por la fineza con la que la hoja cortó la piel. Entró y salió sin problemas.
- Y como explica los cortes en el pecho?
- Suponemos que en algún momento hasta forcejeo con el atacante, por eso los brazos estan llenos de cortadas.
- Eso justificaria el patrón irregular en el torso- concordó Ron- que hay del asesino?
- Hmmm... estariamos buscando a una mujer de 5'6" 106lb.
- Como puede estar seguro es mujer?
- Por el ángulo de entrada. De haber sido un hombre la herida hubiese sido hecha en un ángulo de 45, no en uno de 20 lo que sugiere que el asesino era de la misma estatura de la señorita sino un poco más alta.
- Por todo lo que sabemos pudo haber sido un niño de primero!- exclamó Harry.
- Es cierto, solo estamos interpretando las evidencias... en todo caso, y siguiendo en lo que estabamos, no fue eso lo que la mató.
- Entonces?
- Esta cortada en el estómago perforó la artéria aorta, empezando el proceso de desangrado. Los cortes en la pierna izquierda y las manchas de sangre en el piso del baño, nos indican que Luna trato de huir, gateando. El asesino la atrapó y apuñaló sus piernas.
- Que ganaria con hacer eso?- preguntó Harry.
- Desangrarla- respondió Ville con impaciencia.
- Yo solo veo una cortada.
Draco y Ron miraron a Harry extrañados porque se estaba comportando como un niño, argumentando todo lo que salia de la boca de Alexander.
- Como supongo usted no conoce, la cortada esta localizada justo sobre la artéria femoral! Con eso, el corte en el estómago y la puñalada en la espalda la señorita tardo en morir al rededor de cinco minutos!!
- Un acto de venganza, sin duda- dijo Dumbledore hablando por primera vez desde que empezaron con la autopsia.
- No fue de otra manera, profesor.
- Que vamos a hacer, Dumbledore?!- dijo desesperado Gulick- tenemos un gran problema en nuestras manos!
- Me temo que no tengo la respuesta a eso, Gulick- respondió apesumbrado- mientras tanto, gracias por su ayuda doctor Ville, doctora Rose. Creo que ya pueden alistar a Luna para el funeral.
Los medicos asintieron rápidamente y se pusieron manos a la obra bajo la supervición de Gulick y otros aurores.
- Señores, si me acompañan a mi oficina, hay mucho que discutir- dijo a los muchahos.
Caminamos en absoluto silencio hasta la dirección, cada uno inmerso en sus pensamientos. Una vez ahí el director nos puso cómodos y mando a los elfos a traer lo más fuerte disponible y tomamos agradecidos de que el alcohol nos calmara un poco los nervios.
- Bueno, creo que ha llegado el momento de dejar de pretender que podemos controlar esta situación- dijo el profesor seriamente dejando su copa a un lado- he tratado de creer que mantener a los alumnos aquí era más seguro que dejar que vayan al mundo mágico, pero me he equivocado una vez más. El atentado contra la señorita Lovegood nos dice que cualquiera puede ser la siguiente víctima de este salvage que ha aterrorizado la escuela.
- Esta sugiriendo cerrar Hogwarts, profesor?- preguntó Draco.
- Me temo que si, jóven Malfoy.
- Pero no puede! Es más fácil identificar al asesino aquí que somos pocos que allá afuera donde talvéz nunca puedan los aurores atraparlo!
- Malfoy tiene razón, Dumbledore!- saltó Harry.
- Pero, Harry...
- No! Me niego a esta inseguridad!- gritó levantandose de su asiento.
Un incomo silencio siguio el pequeño arrebato de Harry. El profesor parecia poco sorprendido por su actitud y talvéz era porque no sería la primera vez que Harry Potter se ponía histérico. Draco y Ron, en cambio, sabian que el susto de su amigo residía en el hecho de que si las cosas seguian como hasta ahora tendria que enviar a su esposa a un lugar seguro. Y separar a Harry Potter de Pansy era como pedir milagros a las piedras.
En silencio, ambos se pusieron de pie y dando vagas escusas dejaron al profesor y al muchacho solos para que hablaran... o en el caso de Harry, confesarse.
- Hay algo que quieras decirme, Harry?- preguntó calmado, reclinandose en su asiento.
- Mi descontento se basa en el hecho de que mi espo... mi... mis amigos estan bajo el mismo techo que ese asesino y usted sabe que son como mi familia!- continuo furioso.
- Entiendo, pero...
- No pretenda que entiende cuando yo sé que no podria imaginarse lo que es acostarse cada noche sin saber si tu esposa estara viva o no a la mañana siguiente!!
En su arrebato, él fallo en notar que acababa de decir la palabra 'esposa.' Trato de enmendar el hecho con una breve disculpa, pero no podía esconder el que se había delatado. Sabiendo que no podia mantener su secreto por más tiempo, tomo asiento y se preparó mentalmente para contarle al profesor aquello que con reselo había guardado de la escuela.
- Tengo que confesarle algo, señor- dijo en voz baja.
- No tienes que hacerlo si no quieres- tranquilizó el anciano.
- Creo que tiene derecho a saber. Usted a sido mi mentor y consejero, no es justo que yo tenga secretos para con usted.
- Escucho atento, muchacho.
Harry respiro profundo y mirando a Dumbledore a los ojos dijo.
- Señor, he estado viendo a la señorita Parkinson por algún tiempo ya.
- Ya lo sabía. Para una pareja que quiere permanecer anónima tienen mucho que aprender sobre discreción- sonrió y haciendolo sonreir a él también.
- Pero no es solo eso... yo la he hecho mi esposa, hace un par de meses- y con eso mostró una pequeña sonrisa y sonrojo.
- Felicidades, Harry! Me alegra el que hayas encontrado a alguien!
- Gracias, señor. Yo también estoy muy contento! Pero... ahora comprende usted mi predicamento?
- Con más claridad.
- No puedo permitir que algo malo le pase a Pansy. Qué haría yo si la única familia que tengo muriera?
- Ahora entiende tu el mio, muchacho: no puedo disponer de los recursos del Ministerio para protejer a una sola persona.
- Ellos estarian contentos de hacerlo si supieran que el favor es para mi. Usted bien sabe que el ministro haría lo que fuera necesario para tener contento a Harry Potter!
- Sé que debe haber una razón para no haberle confiado a nadie el hecho de que te has casado, verdad?
- Por la seguridad de mi señora.
- Entonces, que te hace pensar que desvelar el secreto al Ministerio de Magia va a garantizar su seguridad?
Harry calló porque no podia argumentar a eso. En su apuro por proteger a Pansy no se dio cuenta de que no había manera de confiar en todos, especialmente con lo desequilibrado que estaba el mundo mágico, cada uno con una agenda diferente.
- Es cierto que el ministro te quiere de su parte, estar en tu buen lado, pero por esa misma razón él va a ser lo que sea necesario para mantener esa relación. Y si tiene que sacrificar a la señora Potter para que así sea, no dudara en hacerlo.
- Esta insinuando que podrian mandar a asesinar a Pansy?!- preguntó Harry alarmado.
- Harian lo que fuera para tenerte concentrado en la guerra y en ganar.
- Oh, Dios!
- Lo siento, Harry.
- Qué voy a hacer, profesor?!
- No prometo nada, pero voy a hacer lo posible por ayudarte.
- El que intente ya es suficiente para mi, señor- con eso dicho, se puso de pie y dandole la mano al profesor se dispuso a salir.
- Dale mis saludos a la señora Potter, Harry.
La sonrisa que salió de él no pudo haber iluminado más la estancia.
Teniendo al menos una garantía de que Pansy estaria a salvo, el día perecia más brillante. Era casi la hora de la cena y decidí ir a mis habitaciones, alistarme para la cena y contarle a bella lo que pasó en la mañana. Sabía que no estaria muy contenta por haberme perdido el almuerzo, pero estaba seguro que lo que tenia en mente para esa noche lo haría olvidar de todo.
En cuanto quice virar al pasillo que me conduciria a las masmorras, escuche a dos personas discutir a susurros. Parecian molestos y no pude evitar dejar que mi curiosidad tomara control una vez más.
Me asomé apenas para no ser descubierto y de inmediato mis adentros se congelaron: Eran Draco y Pansy. Ella parecia estar furiosa por algo que él estaba reclamando y la manera en que contestó me hizo preguntarme si en verdad era mi dulce Pansy.
- No vamos a hacer nada, Draco! Haremos las cosas de acuerdo al plan!
- Imposible! Tu sabias desde el principio que no podias involucrarte con nadie!
- A ti lo único que te importa es la misión, verdad?
- Nos comprometimos y debemos hacer lo que se nos ha mandado.
- Estupideces! No puedes reclamarme cuando el primero en violar el acuerdo fuiste tu!
- Te casaste con Potter, Pansy!! No lo ves? Tu corres peligro, la misión corre peligro si Voldemort se entera quien es tu esposo.
- Y tu te olvideste lo que el Señor siente por los muggles?
No podia creerlo! Pansy? Mi Pansy era de las filas de Voldemort??!! Fue como quitarme el aire de un solo golpe.
No podia creer mis oidos, debia estar soñando.
- No metas a Hermione en esto!
- Tu no te metas en mi vida!
- Que estupida eres si crees que seguir con esto va a traer un final feliz.
- Disfrutaré lo que tenga de ese tiempo.
- No puedes, no vas a arriesgar la misión.
- A ti no te importa que Harry me este haciendo feliz, te importa que ellos consigan lo que buscan!
- Esta es una guerra, Pansy, no un juego. O dejas a Potter o sufré las consecuencias- dijo Draco amenazante y frío.
- Entonces tu también divorciate de Granger.
Pansy dio media vuelta y con paso decidido se dirigio a las masmorras. Draco golpeó frustrado una de las paredes y pocos minutos después tomó el mismo camino.
Harry, en cambio, solo pudo delizarse por la pared hasta sentarse en el suelo y tratar de entender lo que estaba sucediendo.
Fue un momento irreal. Todo lo que conocía y amaba era una mentira. Mi universo se rompió y fue tan increible el ruido que hizo que me dejo perturbado por algunos momentos. Y aún así, me di fuerza para levantarme e ir hasta la habitación y enfrentar a Pansy, presionarla hasta que me dijera toda la verdad.
Cuando entré ella estaba como si nada sentada frente al espejo y alistandose para la cena. No pudo más que causarme disgusto esa imagen. Volteó y me sonrió, y sentí tanto deseo de quitarle la sonrisa de la cara.
Cerrando la puerta despacio tras él, Harry respiró profundo para calmarse un poco y tomando una silla la puso frente a Pansy. Despacio, como que no hubiera apuro alguno, se sento a horcajadas y miro a su esposa pasivamente.
- Muy bien, Pansy, quiero toda la verdad.
La sonrisa de ella se esfumo para dar paso a una ecpresión de confusión.
- No sé de que me hablas- susurró ella.
- Vamos! No insultes mi inteligencia! Sé que me has ocultado un secreto terrible!- gritó Harry.
- Antes de empezar con el griterio por lo menos dime que esta sucediendo!- dijo ella enardecida.
- Como demonios pudiste, Pansy??!!- se levantó tan rápido que volteó la silla, exaltandola- cualquier cosa hubiese sido más aceptable que esto!
- Por favor! No voy a permitir que sigas tratando de esa manera por ninguno motivo!- gritó ella molesta y parandose para enfrentarlo.
- Oh no, cariño, tu ya perdiste todo derecho a ser respetada!
- Harry...
- Voldemort, Pansy? Es eso lo que escojiste?
Pansy se dio cuenta entonces cual era todo el problema. Despacio se alejo de Harry y aún en shock tomo asiento en el mueble junto a la ventana, bajo la cabeza y se reuso a mirar a su esposo.
- Ni siquiera puedes ocultar tu verguenza.
- Tu no entenderias- dijo ella aún sin mirarlo.
- Qué hay aquí que debo entender? Mi esposa, la mujer que yo creí me haría felíz, a la que he confiado mis secretos y mi vida, esta aliada con mi peor enemigo?
Harry caminaba de lado a lado tratando de calmarse porque la decepción lo estaba matando. Pasaba las manos por su cabello, respiraba dificultosamente... era obvio que estaba más que herido.
- Y sabes que es lo peor- continuo en ese tono de voz sorprendido y suave- es que aceptaste el anillo de mi madre! Compartiste mi cama!! Es que acaso no pensaste en eso cuando te arrodillaste frente a ese bastardo y dejaste que te marcara??!!
El que Pansy bajara la cabeza más le hizo saber a Harry que lo que acababa de plantear no era exactamente de esa manera.
- Oh Dios...- empezó a reir histéricamente y se dejo caer al pie de la cama- ya estabas marcada cuando me aceptaste como tu señor! ... No puedo creerte!
- Como te enteraste?- preguntó ella en apenas un murmullo ahogado.
- De la manera más sucia. Te escuche mientras discutias con Malfoy en el pasillo a las masmorras- contestó- que bajo de ustedes el aprovecharse de nosotros y nuestras buenas intenciones. Te escuche hablar de un plan... es que acaso van a atacarnos desde adentro?
- No es para nada lo que te imaginas. Tampoco voy a dignificar tus acusaciones con una explicación... mucho menos me voy a disculpar- dijo y se paro lentamente de la silla.
Sin quitarle los ojos de encima, la miro dirigirse al armario, sacar su capa de viaje y colocarsela sin prisa. Como si ese no fuera un momento lleno de tristeza y tensión.
- Eso es lo que valgo para ti? Nada? Ni siquiera una maldita explicación de por qué me mentiste?!- gritó Harry.
- Creo firmemente en lo que estoy haciendo y ni tu ni nadie va a convercerme de dejarlo. Si quieres que me vaya de tu vida, así lo haré. Si me odias estas en todo tu derecho, pero no voy a cambiar de desición- contestó calmada.
Paso junto a él rumbo a la puerta y parando por un momento. Con algo de pena se quitó el anillo de Lily y lo puso sobre la túnica de Harry que estaba en una silla cerca de la puerta.
- Solo un último favor: no le digas a Hermione lo que escuchaste. No destruyas su matrimonio como hiciste con el nuestro- y cerró la puerta tras ella.
Ese fue el final de mi matrimonio. Todo lo poco que construimos en ese valle de muerte y miedo se desplomo frente a mis ojos dejando solo un espacio imposible de soledad. No le hablaria por meses, la añoraria cada noche pero mi orgullo me impediria perdonarla. Fueron los tres meses más duros de mi vida.
De haber sabido yo que poco tiempo después la perdería, habría callado y solamente disfrutarla tanto como pudiera. Habría evitado las horas de silencio y sus lágrimas.
Nada fue exactamente lo mismo después de esa pelea. El tiempo empezó a correr en nuestra contra y serian nuestras acciones, acusaciones y mal entendidos los que marcarian el desenlace de nuestra historia.
Y todo fue mi culpa.
Silencio siguio la lectura. Rob cerró el diario despacio y espero por comentarios, pero parecia que aún se estaban haciendo un par de reflexiones de último minuto.
Un suspiro ahogado hizo a Isabella mirar a su derecha solo para encontrar a su novio con el rostro escondido en su cuello.
- Aidan, estas llorando?- preguntó con una sonrisa danzando en su rostro.
- No- llego la respuesta un tanto quebrada.
- Mentira!!! Estas llorando como una niña!!- rió Eva.
- Ya basta! Ustedes que son chicas no entenderian lo que es perder a la persona que amas!- replicó secandose las lágrimas y sentandose derecho.
- Él tiene razón, es muy serio lo que pasó entre Harry y Pansy!- defendió Rob.
- Ustedes creen que ella fue una mortífaga?- preguntó Eva.
- Sea lo que sea podemos discutirlo mañana, ya es tarde y necesitamos irnos antes del toque de queda- respondió Aidan.
Con algo de pereza se levantaron y uno a uno fue saliendo de la Sala. Para cuando estuvieron en la escalera despidiendose, Isabella recordó que había dejado el catálogo de Madam Malkin en la Sala. Tenian cuatro meses para la graduación y era imprecindible que lo tuviera para poder empezar a escojer vestidos desde ya.
Eva se ofreció a acompañarla cuando ella casi se lanza sobre Aidan cuando este rodo los ojos.
Mientras esperaban por las chicas, para no tener que hacer conversa con Rob, él empezó a cantar una canción en su cabeza. Moviendo la cabeza al ritmo de la música y luciendo despreocupado... hasta que notó a Rob mirarlo con insistencia.
Frunciendo el entrecejo lo miro con extrañeza.
- Qué? Nunca has visto a alguien cantar en su mente?- preguntó con arrogancia.
- Como lo hiciste?- fue la respuesta de Rob.
- Veras, es muy sencillo: escojes una canción y en vez de cantar alto lo haces en tu...
- No me refiero a eso, idiota!- cortó impaciente.
- Hey, bajemosle a los insultos que no te van a gustar los mios!
- Solo responde la pregunta!
- Ni siquiera sé de que estas hablando!
- De Isabella, como fue que lo hiciste?
- Uhhh... todavia perdido.
- Qué trucos usaste para quedarte con ella?
Entendiendo a lo que Rob se referia, Aidan sonrió satisfecho y se reclinó contra el pasamanos.
- Yo no use ningún truco sucio, ella se quedo conmigo por pura voluntad.
- Me parece extraño que esa misma noche tu y ella empezaran a salir.
- Coincidio con la apuesta.
- Me pregunto que diría ella si se llegara a enterar de que su maravilloso novio solo esta saliendo con ella por envidia?
- Tu no le vas a decir nada a Isabella!- amenazó tomandolo del cuello de su camiseta polo- aprende a ser un buen perdedor, Otranto.
- Aidan tiene razón, Rob- dijo una voz a la mitad del pasillo.
Un frío horrible recorrió la espalda de Aidan y soltando a Rob dio media vuelta para encontrar a su novia mirandolo tan friamente que dolio.
- Bella, no es lo que piensas- trato de calmar intentando acercarse a ella.
- En serio? Qué parte de 'apuesta' yo mal interprete?- preguntó cruzandose de brazos.
- Eso... veras...- suspiró y mirando al piso decidió que era mejor salir limpio ante ella- si hubo una apuesta entre Otranto y yo.
- Osea que lo que paso esa noche en la Sala era parte de tu plan?
- No... en parte.
- Isabella...- intento intervenir Rob.
- Callate, Rob, que tu eres tan culpable como este!- dijo alzando la voz y apuntando a Aidan- y pensar que yo...oh Dios! Que asco me dan los dos!!
- Lo siento, Bella- se disculpó Aidan tratando de tocarla pero ella dio un paso atrás, lejos de él.
- Guardate tus disculpas... esto se acabo, Aidan. Yo no voy a estar con alguien que juega con la gente!
Con eso empezo a alejarse tanto como pudiera de los traidores
- Bella!! ISABELLA!!!- gritó desesperado pero ella no volteo.
Aidan intento ir tras ella pero Eva, que hasta ese momento había permanecido en estático silencio, tomó el brazo de él e impidió la acción. Era mucho mejor si no lo hacia todo peor de lo que ya era.
Con pánico recorriendolo entero, observo a su novia alejarse a paso apurado. Aún en ese momento de emociones encontradas no pudo evitar el sentirse relacionado con Harry y su historia. Él también miraba su universo quebrarse, promesas de días alegres esfumarse y su corazón partirse, y todo porque era un imprudente.
Y aunque suene gastado y un tanto cursi, él murio aquella noche porque observó cada momento compartido con Isabella pasar frente a sus ojos marcando así el final. Mirando impotente como todo lo que amaba se perdia por las escaleras.
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