Peligrosas Deducciones

Capítulo 11

El agente Jones, que se encontraba en esos momentos en Bélgica y el agente Brown, que vigilaba a unos programas renegados en el norte de Rusia recibieron al mismo tiempo la señal de un gran disturbio en la Matrix.

Neo, la anomalía que había destruido al agente Smith, se encontraba volando en Norteamérica. Volando.

Después de un breve titubeo ambos agentes presionaron el comunicador en su oreja, comunicándose con la Matrix para rastrear los cuerpos de la pareja que se encontraba en un parque en Florida.

La pareja boquiabierta, acababa de ver pasar un hombre volando, cuando de repente sintieron un doloroso calambre que les recorría todo el cuerpo. Cerraron los ojos, y al volverlos abrir eran los agentes los que ahora estaban sentados en la banca del parque, con los brazos entrelazados.

Ambos se soltaron y completamente serios se pusieron de pie observando en silencio la figura que se perdía entre las nubes. Comenzaron a seguirlo, pero lo perdieron rápidamente.

Volvieron a comunicarse con la Matrix.

Un par de policías en patrulla lo acababan de ver aterrizar, entrar a una casa, salir segundos después, y volver a emprender el vuelo.

Dejando a la pobre pareja confundida y aterrada sin recordar cómo es que habían salido del parque, tomaron el cuerpo de los policías y comenzaron la persecución por tierra.

Conducían a toda velocidad esperando que volviera al suelo para proceder con el ataque.

La persecución, sin embargo, fue infructuosa.

No lograban acercarse a tiempo cuando Neo tocaba tierra.

Tampoco parecía tener un propósito claro. Aterrizaba, entraba a alguna casa, salía y se iba.

Después de que se les escapara por quinta vez, los agentes intercambiaron una mirada. Tenían que cambiar de estrategia. O mínimo, de transporte.

Fue en ese momento cuando recibieron una segunda señal de disturbio. Alguien en Londres acababa de ver saltar a un hombre al techo de un tren en pleno movimiento. Con una mirada, el agente Brown indicó que el se haría cargo y presionó el comunicador en su oreja.


En Londres, Joe aún no se había recuperado de la impresión cuando sintió un doloroso calambre que le recorrió todo el cuerpo. Cerró los ojos y todo de volvió negro.

Al abrir los ojos, el agente Brown observó la figura en el tren. A pesar de ser de noche distinguió sin problemas al hombre que se les había escapado en medio de un interrogatorio. Morfeo.


El celular de Morfeo sonó. Éste lo contestó inmediatamente.

-¿Que sucede?-

-Un agente- soltó Tank con un dejo de desesperación en la voz -Está persiguiendo el tren-

Morfeo volteó y alcanzó a ver el momento en el que el agente saltaba al otro extremo del tren, y comenzaba a acercarse.

¿De donde rayos había salido? ¿Quién podría haber estado viéndolo a éstas horas de la noche?

-¿La salida más cercana?- preguntó retrocediendo. Preparándose para una rápida huida.

-Primrose Hill Road número 37, planta baja, primera habitación a la derecha- soltó Tank.

Morfeo colgó y saltó del tren, con el agente Brown tras él.

Las balas comenzaron a silbar en su dirección, Morfeo comenzó a zigzaguear corriendo aún más rápido.


-¡Trinity!-

Trinity se incorporó de un saltó y corrió hacia los monitores.

Después de que Morfeo se hubiera conectado a la Matrix ella se había recostado en una de las sillas a su lado para cerrar los ojos un momento. Había estado a punto de quedarse dormida.

-¿Qué pasa?- preguntó rápidamente.

-Un agente persigue a Neo en un helicóptero, pero no está ni cerca de atraparlo. Pero hay otro persiguiendo a Morfeo- Trinity se tensó.

-¿Donde está?-

-Está a punto de llegar a su salida. Voy a hacer la llamada-

Trinity asintió y se acercó al cuerpo de Morfeo, esperando a que contestara el teléfono para ayudarle a desconectarse de la Matrix.

-¡Maldición!-

Trinity se volvió al escuchar la exclamación de Tank.

-¡No puedo! ¡No puedo hacer la llamada!-

-¿Qué?- Trinity se acerco una vez más a los monitores mientras Tank volvía a llamar al celular de Morfeo.


Su celular sonó justo cuando llegaba a la primera habitación de la derecha.

-¿Qué?-

-La salida está bloqueada, hay otra en la 55 de la calle Eton-

Morfeo colgó. No podía retroceder, los pasos del agente estaban en el pasillo detrás de él así que se aventó por la ventana y siguió corriendo.


-Intenta hacer la llamada- le ordenó Trinity viendo fijamente los monitores.

-Aún está muy lejos-

-¡Hazlo!-

Tank intentó conectar la llamada a la línea telefónica de la nueva salida... en vano.

-No se conecta- dijo Tank frunciendo el ceño.

-¿Puedo entrar?- preguntó Trinity no queriendo dejar a Morfeo solo con el agente.

-No. Si no puedo conectar la línea no se puede salir ni entrar-

Trinity cerró los ojos tratando de pensar.

Tank tecleó rápidamente buscando información -No han cortado los cables, ¿por qué no entra la llamada?- preguntó perplejo.

-Llámalo-

-¿Qué le digo, que no hay salidas?-

-No, llama a Neo-


Neo colgó el teléfono. Una arruga de preocupación surcaba su frente.

Un agente perseguía a Morfeo y al parecer no tenía salidas.

¿Cuánto tardaría en llegar a Londres volando? Se había llevado sus buenas tres horas recorriendo la costa este de Florida. Quizá no podría llegar a tiempo.

Se detuvo un momento a pensar y vio de reojo el helicóptero que había estado detrás de él.

Sonrió. Ya tenía una idea.


El agente Jones entornó los ojos. Sin apartar la vista de enfrente redujo la marcha del helicóptero hasta dejarlo suspendido en el aire.

El objetivo se acercaba rápidamente.

El agente sacó su arma y comenzó a disparar.

La anomalía, sin embargo, no se inmutó. Con una mano extendida detuvo todas las balas sin siquiera reducir su velocidad.

En un segundo se encontraba a un costado del helicóptero, del lado del piloto.

El agente se tensó en su asiento.

Suspendido en el aire y haciendo caso omiso del ensordecedor ruido de las aspas, Neo lo señaló, se señaló a si mismo y luego hacia el suelo debajo de ellos. Sin decir más bajó en picada hacia la transitada calle.

El agente Jones frunció el entrecejo.

Se asomó ligeramente por la ventana del helicóptero. Se enderezó, y después de un momento, se llevó lentamente la mano al comunicador en su oreja.

Unos segundos después el helicóptero caía en picada mientras que el agente, que había tomado el cuerpo de uno de los transeúntes, miraba frente a frente al que en otros tiempos había sido el Sr. Anderson.

La gente a su alrededor comenzó a correr y a gritar cuando notaron que un helicóptero se venía abajo. Todo se volvió un caos, y empeoró cuando empezaron a sonar los primeros disparos. La gente se tiraba al suelo histérica. Sin embargo no hubo balas perdidas. Todas habían sido detenidas en el aire.

Neo levantó una ceja hacia el agente y sonrió altaneramente.

El agente tiró al suelo su arma y comenzó su ataque. Las pocas personas que pudieron observar la pelea, no podrían haber dicho, quién iba ganando o qué estaba pasando. Los movimientos eran tan rápidos que los brazos de ambos contrincantes parecían borrosos.

Para el agente Jones, desde luego, fue claro desde el principio que él no era rival para la anomalía. A pesar de soltar golpes tremendamente rápidos y fuertes, ninguno había hecho contacto. Y a pesar de que él estaba recibiendo lo peor de la pelea sabía que Neo no estaba ocupando toda su fuerza ni toda su velocidad.

Lográndose zafar como pudo, apretó su comunicador y mandó una señal.


El agente Brown se detuvo en seco, su arma aún apuntando al hombre que corría enfrente de él. Una arruga cruzó su frente.

Su colega había logrado alcanzar al objetivo, pero necesitaba ayuda.

Sin dudarlo se llevó la mano a su comunicador y tomó el cuerpo de uno de los asustados transeúntes de Florida.


Sherlock le iba gritando direcciones al taxista cuando alcanzó ver de lejos un hombre vestido todo de negro con una gran gabardina de cuero que venía corriendo en su dirección...