Aclaración: Los personajes y todo aquello que identifiquen pertenece a J.K. Rowling, sólo la trama es mía, producto de mi retorcida mente.

Cap 11!

MILLONES DE GRACIAS X SU APOYO!

LLEGAMOS A LOS 402 REVIEW'S EN 10 CAPÍTULOS

Y para agradecerles… akí sta la actualización :)

Los review's se los responderé mañana a primera hora… empezando dsd ahorita, xk la verdad creo q m extiendo mucho dando las respuestas x akí :) Pro ya saben que tomo toooodas sus valiosas opiniones en cuenta :D

Así que aquí van los de las chicas que no tienen cuenta :D

Alna Mlfoy: Oh, si… la venganza será bna (o eso kiero pnsar hehehe) Grax x leer!

Yuuko: Seeee, todas keremos hacer leyenda XD Y la cara d Lucius…. Hahahaha será memorable!

DashaMalfoy: Sal de la incertidumbre! Solo lee y comenta! Spero q t guste el cap :D

Andrea: Siiii, Theo es adorable… y hermoso, sexy, tierno…. Hahahaha si, si, si, Theo es la onda XD Spero q t guste el cap :)

Carolyn: Grax x seguir leyendo al pie dl cañón! Spero q t guste el cap (yo amé scribirlo XD) y tmbn kiero mi Supera las Expectativas hahahaha

Nukire: No entendí lo dl tomate XD Pro kiero pnsar q s algo bueno hahahaha Sigue leyendo y opinando!

Naiz: Y los unirá no sabes d qué manera hahahahaha, Grax x tu review :D muy lindo! Spero q disfrutes el cap… y luego m cuentas q t pareció!

I 3 HP: Siguelo amando!

AleMalfoy: Akí sta la actualización :D Spero resolver todas tus dudas ;D Please, ya sabes, Review!

Saki: WOW! Amé tus review's! D vrdad, gracias x tomarte el tiempo d opinar sobre cada cap T.T m conmueves! Hahahaha spero q t guste el cap, y claro! Tu valiosa opinión!

A las demás chicas (LAS CUALES AMO CON TODA EL ALMA!) les empiezo a respoinder dsd ya :)

A leer se ha dicho!

"Adora a Dios, Honra a tus padres y Ama a tu familia…. Solo así serás un hombre de verdad"

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Después de la crisis nerviosa de la desolada madre de los mellizos… y de las miles de maldiciones del furioso padre; ambos estaban tratando de pensar claramente sobre las posibilidades mientras avanzaban a zancadas presurosas por los corredores del castillo.

-Señorita Granger, Señor Malfoy.- saludó una áspera voz detrás de ellos.

Al reconocer a su subdirectora, la ancianita nada adorable que tantos problemas les había traído últimamente, fingieron no haberla escuchado y apresuraron el paso.

Doblaron la esquina y escucharon de nuevo a la mujer llamándolos. Fuera de la vista, se refugiaron en el único lugar disponible: La biblioteca.

-Oh, Merlín! Cómo le diremos a McGonagall que nuestros hijos fueron secuestrados?.- preguntó la castaña en voz baja y apremiante.

-No se lo diremos, Granger, sería una estupidez.- respondió Draco, tenso por los acontecimientos.- además, vamos a recuperarlos; por ahora solo hay que fingir que aún están con nosotros.

-Y cómo haremos eso?

Los pasos fuertes de Minerva McGonagall resonaron en la vasta extensión de mármol que era el piso de la biblioteca.

Draco, apresuradamente, tomó dos cojines afelpados del sofá que tenían detrás de sí, convocó dos mantas verdes y le entregó a la leona una de ellas y un cojín.

El rubio envolvió la funda de tela rellena y la acunó en sus brazos; Hermione siguió su ejemplo, y con paso nervioso ambos avanzaron hacia la salida.

A penas pusieron un pie en el pasillo, la mujer les dio alcance.

-Qué está pasando aquí?.- preguntó con gesto de sospecha.

-Eh? Nada profesora, nosotros solo…

-Venimos a estudiar.- completó Draco seriamente.

-En serio? Y cómo es que una sesión de estudios se logra en menos de cinco minutos?

-Oh, lo que pasa es que olvidé nuestros libros en mi habitación.- mintió Hermione con seguridad.- así que íbamos por ellos para regresar aquí después.

-Y cómo están los nuevos Malfoy?.- preguntó una molesta vocecita que salió de sabrá-Merlín-dónde… perteneciente a Nymphadora Tonks.

-Qué hace ella aquí? – Gritó Draco como si estuviese siendo atacado por un ejército de inferís sedientos de venganza.

Y no era para menos, definitivamente esa mujer era el demonio.

-No seas grosero primito!.- lo regañó la chica, pasando su cabello de un escandaloso rosa chicle a un violeta intenso.- dónde quedaron tus modales, eh?

-Aquí…- siseó el rubio, comenzando a levantar el dedo medio de su mano libre.

-Malfoy… contrólate.- susurró Hermione suavemente, tomando la mano del chico para ocultar su gesto obsceno.

-Ella tiene razón, Draco, qué clase de padre eres si le das tan mal ejemplo a tus hijos, eh?.- dijo Tonks, para después volverse a la subdirectora con semblante serio.- Creo que realmente necesitan la terapia familiar, Minerva.

-Qué? No, claro que no!.- esta vez fue la leona quien rugió ante esa horrible posibilidad.

-Señores!.- llamó la mujer mayor con autoridad.-Podrían comportarse adecuadamente? Y tú, Nymphadora, qué caracoles haces aquí? Ya te dije que ellos van de viaje mañana, no estarán para la segunda ronda de terapias.

-Ya entendí, profesora.- murmuró Tonks cambiando su cabello a un lila deprimente.- yo solo quería ver a mis adorables sobrinos.

Tonks estiró una mano en dirección al bultito que cargaba Hermione y la chica la contempló con horror; Draco reaccionó dándole un manotazo a la auror, que lo miró confundida.

-Están durmiendo, déjalos descansar.- explicó el rubio secamente.

-Pero no voy a despertarlos!.- rebatió Tonks lastimeramente.

-No importa, ellos están agotados.- dijo Draco.

-Quién te viera! Siendo un padre tan responsable a pesar de ser un hígado con patas!.- exclamó ella, con una gran sonrisa.

-No soy ningún hígado!.- gritó Draco, perdiendo los nervios y apretando el bulto entre sus brazos con brutalidad inconsciente.- Ya déjame tranquilo!

-Nymphadora, espérame en mi despacho antes de que el señor Malfoy se convierta en un consumado asesino.- ordenó McGonagall, para luego dirigirse al rubio.- y por Merlín, deje de estrangular a su hijo, qué no tiene consciencia?

Draco dejó de apretar los puños en torno a "su hijo" y lo acomodó torpemente tratando de no lucir sospechoso.

La mujer los observó con los ojos entrecerrados, sin relajar su gesto.

-Como sea, señorita Granger, ya le avisó el Señor Malfoy de los planes para mañana?

-Eh… si, ya está todo listo.- dijo Hermione.- De hecho, creo que deberíamos empacar de una vez, no te parece?

-Tienes razón, con permiso profesora.- enunció el rubio bruscamente, caminando detrás de la leona sin esperar a que McGonagall dijera nada mas.

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-Merlín! Eso estuvo cerca, Malfoy!.- dijo Hermione en cuanto se sintieron lejos del peligro.

-Demonios, lo se!.- dijo el rubio con frustración, azotando su bulto contra la pared.

Un par de chicas que pasaban por ahí lo contemplaron con horror (Después de todo se suponía que el bulto era su hijo); Hermione sonrió con disculpa en el rostro, y las chicas se alejaron murmurando entre sí.

-Mierda! podrías dejar de hacer eso? Si sigues actuando como un padre torturador nos van a descubrir!.- lo regañó la castaña en un susurro airado.

-Lo siento, Granger.- dijo el rubio recargando su frente en la pared.

-Pasa algo, Malfoy?.- preguntó la chica al observar que cerraba los ojos con gesto cansado… un momento, Draco Malfoy había dicho "Lo siento"?

-Nada…. Es solo que…- Parecía que Draco no lograba encontrar las palabras que quería decir.

Azotó su puño violentamente contra el muro, en un golpe seco que recorrió como un sonido apagado todo el corredor.

-En serio, Malfoy, qué ocurre? Te preocupa la cena con tus padres?.- Hermione de verdad no entendía nada.

-No es eso.- dijo el chico esbozando una sonrisa irónica.- Son nuestros hijos… son tan pequeños; podrían dañarse, o…

-Eso es lo que te atormenta? Estas bromeando, verdad?.- preguntó la castaña con absoluta sorpresa, a la que Draco respondió con una mirada asesina.- Lo siento, no creí que de verdad te preocuparas así…- la había cagado en grande, se dio cuenta de que era mejor no arreglar el comentario, así que colocó una mano sobre el hombro de Malfoy.- Tranquilo, los vamos a encontrar y van a estar bien, no tienes nada de qué preocuparte.

-Que no debo preocuparme? Te das cuenta de que algún psicópata se llevó a mis hijos? Sabes que podría ser capaz de cualquier atrocidad? Y no debo preocuparme? Granger! Qué clase de mala madre eres?

Hermione se quedó de piedra ante el ataque emotivo del hurón platinado; y de pronto, un profundo agujero negro fue abriéndose en el centro de su pecho.

-Ya lo se, Malfoy!.- exclamó la chica con angustia, ahora Draco era quien no comprendía lo que estaba pasando.- soy una pésima madre, no cuidé bien a los niños, y se los llevaron! Debí poner más atención, no debí haberlos dejado solos… Oh, Merlín, qué vamos a hacer? Si les pasa algo, no me lo perdonaré nunca!

A esas alturas del discurso, Hermione ya tenía un par de brillantes lágrimas resbalando por sus mejillas.

Draco se acercó a la leona, y la abrazó protectoramente en un movimiento tan natural como respirar. Ella se apretó contra su pecho y él besó sus cabellos con ternura.

-No es tu culpa.- susurró Draco dejando fluir su aliento sobre la chica.- los vamos a encontrar y todo va a estar bien. Te juro que los voy a recuperar, y quien los haya secuestrado pagará por haberte hecho llorar.

-De verdad?.- Hermione secó con el dorso de sus manos las lágrimas que aún escapaban de sus enormes ojos castaños.

-Como que soy un Malfoy.- respondió el rubio altaneramente con una sonrisa de superioridad.- ahora saca esa valentía de la que presumen los Gryffindor, que no ganamos nada sentándonos a llorar; mejor vamos a castigar al bastardo que se los llevó.

La serpiente y la leona comenzaron a avanzar por el pasillo nuevamente; sosteniendo a sus, aún más falsos de lo normal, "hijos" sin percatarse de que sus manos aún continuaban unidas.

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Ginny, Pansy y Luna, llevando respectivamente a James, Nicole y Lyssander, se encontraban inspeccionando todos los servicios de chicas en el colegio, en busca de cualquier pista para encontrar a los gemelos Malfoy.

Hermione y Draco se daban a la tarea de interrogar/intimidar a los sospechosos de la Lista Negra que habían armado entre los dos.

Pero en un obscuro lugar, lejos de todo aquello, Harry y Blaise intentaban levantar una pesada loza de piedra desprendida del suelo para ver si no habían ocultado a los bebés en el hueco de abajo.

-No nos molestaría un poco de ayuda.- gruñó Harry, empujando el enorme bloque.

-Me gustaría ayudar… pero es imposible.- respondió Ron con fingida afectación.

El pelirrojo estaba recargado sobre el lavamanos con Grawpy aún atado estúpidamente a sus espaldas, y Theodore Nott alimentaba a Lorcan sentado sobre la vieja cisterna.

Blaise rodó los ojos con fastidio al recordar la condición de esos dos idiotas como "Padres ocupados" imposibilitados de cualquier acción física.

-Podrían dejar al niño eructo y al bebé seriado en el piso y venir a ayudarnos.- dijo Zabini señalando a Grawp y a Lorcan con ademán apremiante.

-Hey! Más respeto para tu sobrino y el sobrino político de Draco!.- reclamó Theo indignado.

-Como sigamos con esto de los parentescos absurdos, al rato Weasley y Potter van a ser los suegros de Draco, Granger nuestra cuñada y la Weasley nuestra tía...- respondió Blaise trabajosamente mientras la loza dejaba ver un poco del hueco.

-Muy Gracioso, Zabini.- farfulló Harry, agachándose para buscar a los niños.

-Aquí no hay nada.- dijo Ron, por fin dignándose a revisar también.- Demonios, y ahora qué?

-Creo que tenemos invitados.- dijo Theo, llamando la atención del resto de los chicos.

De un retrete cercano salió una pequeña explosión de agua, seguida por el fantasma perlado de una chica con gruesos anteojos y expresión desolada que inmediatamente posó sus pequeños ojillos sobre el niño que vivió.

-Oh Harry! Por qué no has ido a visitarme? Mi retrete está muy vacío desde que tu no estás.- Susurró la chica moviendo las cejas incitantemente.

Ron y Blaise tronaron en sendas carcajadas, mientras que el flamante elegido experimentaba todos los tonos de rojo habidos y por haber.

-Pero eso fue hace seis años, Myrtle!.- dijo Ron condescendientemente.

-Tú!.- Myrtle clavó una mirada asesina sobre el pelirrojo.- Eres tan insoportable! Te odiaré toda mi vida!

-Pero ya estás muerta, tu vida ya pasó.- dijo Blaise insensiblemente.

La chica infló las mejillas con disgusto y salpicó de agua todo el baño al tiempo que entraba en uno de los viejos retretes.

Theo se quedó meditando la aparición de aquel fantasma neurótico, y poco a poco una idea tomó forma en su mente.

-Potter, exactamente qué tenían que ver tú y Myrtle la llorona?.- preguntó seriamente, ganándose una mirada de odio por parte del moreno.

-Nada!

-No, en serio.- rebatió Theo, tratando de explicarse.- Piénsalo, ella puede llegar a prácticamente cualquier lugar del castillo mucho más rápido que nosotros…

-Ella podría encontrar a los gemelos!.- exclamó Blaise, deduciendo el resto del plan.- Así que solo debes pedírselo de forma, preferentemente galante, para que nos ayude.

-Y por qué yo?.- preguntó Harry a la defensiva.

-Porque a mi me odia, a Zabini lo odia… y Theo es feo como un Thestrall.- explicó Ron pacientemente.

-Hey! Soy mas guapo que cualquiera de ustedes, además los Thestralls son fascinantes…

-Ya, Nott, como sea.- interrumpió Ron de nuevo, ahora mirando a Harry.- Por Merlín, enfrentaste un Colacuerno Hungaro, cien dementores y un basilisco! Myrtle será cosa fácil.

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Luna había ido a dejar a Lorcan con su padre para poder seguir buscando; iba de regreso al gran comedor para encontrarse con el resto de las chicas cuando escuchó una carcajada femenina y sintió un fuerte empujón sobre su hombro.

-Fíjate por donde caminas, fenómeno.- dijo Ling fulminándola con la mirada.

-Te hechizaría de nuevo, Chang, pero tengo cosas más importantes que hacer.- respondió Luna con voz sorprendentemente fría y levantando la barbilla con prepotencia; tanto así que en ese momento hubiera pasado por ser la hermana menor de Draco Malfoy.

-Cosas importantes, eh?.- preguntó Mariane, contemplando a la rubia con burla.- como qué tipo de cosas?

-Buscando a tus hijos, por ejemplo?.- secundó Ling estúpidamente.

Al momento Luna lo entendió todo; sintió la furia corriendo por sus venas. Ellas no habían querido robar a los hijos de Hermione y Draco, sino a los de Theo y ella! Miles de hechizos aprendidos en su año de ED pasaron por su ágil mente, pero decidió controlarse, puesto que los bebés de sus amigos estaban de por medio, y quién sabe lo que ese par de zorras les podían hacer.

-Exactamente.- respondió la rubia.- Yo que tú me cuidaría, pues, cuando los encuentre, su padre no tendrá piedad de ustedes.- terminó amenazante, y no se refería precisamente a Theo, aunque sin duda también tendría su parte de venganza.

-Ya lo veremos, Lovegood.- siseó Mariane.- Nosotras sabemos cómo defendernos.

-En serio, me confundes con alguien a quien le importas.

Dicho esto, Luna se alejó por el corredor, dejando frías a las estúpidas chicas que la habían atormentado desde su llegada a Hogwarts. Pero Luna ya no estaba sola; tenía amigos, y sobre todo… tenía a Theo.

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Draco estaba a punto de meter a Potter en el maldito retrete por medio de la mas pura fuerza bruta.

-Pero quiere que la bese!.- protestó el chico con cara de trauma profundo.- quedaré marcado de por vida!

-Harry, por favor, nunca te he pedido nada.- dijo Hermione lastimeramente.- qué es un beso al lado de la vida de mis hijos?

-Pero Hermione!.- protestó el niño que vivió de nuevo.- De verdad, una cosa es besar a una chica fea, otra muy diferente es besar a una chica fea, que está muerta y obsesionada conmigo! Además, estoy seguro de que Ginny se sentirá insultada por serle infiel con una chica que vive en las cañerías!

-Escúchame bien, Potter.- Draco acorraló a Harry contra la puerta del famoso retrete y clavó sus ojos grises en los verdes de él, transmitiendo una autoridad innegablemente Malfoy.- vas a entrar a ese maldito baño, vas a besar a la presidenta de tu club de fan's y me vas a decir en dónde carajo están mis hijos, entendiste?

Harry estaba a punto de responder, pero en ese momento una agitada Luna Lovegood entró corriendo al baño; a penas estaba recuperando la respiración cuando aparecieron Ginny, Pansy, Blaise, Ron y Theo, que habían estado buscando por los jardines.

-Y bien? Ya hablaron con la chica fantasma?.- preguntó Theo desde la entrada.

-En eso estábamos, verdad Potter?.- siseó Draco.

-No hace falta.- intervino Luna, y todos se volvieron a verla con curiosidad.- Yo se quién los tiene.

Pese a lo tonta que se sintió en ese momento, relató desde la pelea que había tenido con Mariane Northford y Ling Chang por la mañana, hasta el encuentro de recién en el pasillo; sin profundizar en los años de maltrato anteriores, ni en la razón de la pelea de ese día.

-En dónde están?.- preguntó el príncipe de Slytherin destilando odio.

-En la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas.- respondió Luna, pues era la optativa que ellas habían tomado.

-Voy a matar a esas bastardas!.- Bramó Draco, apresurándose a la puerta; pero sintió una delicada mano conteniéndolo por el brazo.- Qué quieres Granger?

-Malfoy, no puedes ir a matar chicas.- objetó la castaña seriamente.- será mejor que…

-No vamos a ir a pedirle ayuda a ningún profesor!.- interrumpió el rubio con las ansias de venganza plasmadas en sus pupilas de acero.- esto es personal! Nadie se mete con los Malfoy y vive para contarlo!

-No me refería a eso, Malfoy.- explicó la chica, sonriendo con tanta maldad como el padre de sus hijos.- Tú no puedes golpear chicas, eso se vería mal… pero yo si puedo.

Draco y Hermione se sonrieron satisfechos el uno al otro, pero la voz de Zabini rompió el silencio.

-No creo que esto sea buena idea.- dijo el moreno con mirada calculadora.

-Blaise tiene razón.- apoyó Pansy.- ya sabemos quién los tiene, no hay necesidad de un ataque de violencia que no podremos explicar y mucho menos ocultarlo.

-Es cierto.- dijo Ginny, clavando una mirada cómplice en la castaña.- Será mejor que usemos la descomunal cantidad de cerebros superdotados que tenemos aquí… y bueno, Ron podría servir de algo también.

El pelirrojo lanzó un bufido de molestia cuando su hermana rompió en carcajadas.

-Hace falta ser muy inteligente para vivir como padre soltero.- dijo el chico, indignado, levantando la barbilla con orgullo.

-Lo que digas, Weasley.- dijo Draco.- Saben? Creo que ya se lo que haremos…

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Una vez ultimados los detalles del maléfico plan Malfoy/Granger (sí, porque la mente perversa de la leona también había entrado en acción), todos salieron rumbo a sus clases para no despertar más sospechas; quedando atrás un pensativo Theodore Nott, y la Ravenclaw, que ya estaba por salir.

-Luna.- llamó Theo seriamente.- por qué no me lo dijiste?

-Yo…- la rubia titubeó nerviosamente.- no creí que fuera necesario.- concluyó agachando la mirada.

-Que no era necesario? Por Merlín, Luna! Acaso no me he ganado tu confianza? Mientras yo esté cerca de ti, tu no tienes ninguna necesidad de sufrir por nada.

-Lo…lo siento.

-Necesito que me expliques.- dijo el ojiverde, sentándose sobre la cisterna con sus retoños a un lado.- por qué te acosan esas chicas?

-Porque… soy extraña, Theo, y eso nadie lo puede negar.- dijo la chica, sintiendo sus ojos inundados de lágrimas al admitir algo tan humillante.

-Son estúpidas.- dijo él sencillamente.- Y por qué peleaste con ellas?

-Porque… porque dicen que soy fea y no merezco estar contigo.- Luna agachó la mirada, su voz era solo un murmullo y las lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos azules.- dicen que te embrujé, que haces caridad regalándome tu tiempo porque te doy lástima… .- levantó sus enormes ojos lloros y los clavó en Theo.- dicen que tendrías que ser idiota para querer estar conmigo.

-Entonces soy el idiota más grande y feliz del mundo.- declaró Theo con una sonrisa arrebatadora, abrazando a Luna con fuerza contra su pecho.

La rubia soltó una risita inocente con la declaración tan rara de Theo; éste se deshizo delicadamente del abrazo, y colocó sobre su apuesto rostro la expresión más seria de todo su repertorio.

-Luna, me gustas.- soltó sin más ceremonias el chico.

-Yo?.- lo último que la rubia se esperaba era eso… y menos tan repentinamente.

-Sí, me gustas desde que era un crío y te vi por primera vez en el anden 9 y 3 cuartos.- confirmó el chico.- y de verdad, me sentiría muy honrado si me concedes el honor de acompañarme mañana a Hogsmade, para pasear frente a todos y que vean lo feliz que soy cortejando a la bruja más maravillosa de todo el mundo.

-Cortejando?.- preguntó Luna, aún sin poder creer su buena suerte.- Como una cita?

-Exactamente. Una cita para demostrar que puedo ser el hombre de tu vida.

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Draco entró al aula de Pociones muy seguro de sí mismo, empujando el carrito de los gemelos, habitado ahora por dos bultos verdes; Hermione caminaba detrás de él, y ambos fueron a sentarse a la banca que compartían.

La clase se desarrolló con tranquilidad , y justo minutos antes, un pequeño pajarillo de papel aterrizó sobre la mesa.

Hermione sonrió al leer el mensaje, y Draco a penas y podía esperar a que transcurrieran los tres minutos restantes.

Finalmente Snape los dejó salir y fueron interceptados por Luna en el pasillo.

-Ya los tenemos.- susurró Luna confidencialmente, en cuanto salieron del aula.

-Y cómo están?.- preguntaron ambos, preocupados.

-Eh….- la rubia dudó un segundo.- Están perfectamente bien, nada de qué preocuparse.

No muy convencida, la castaña avanzó junto con Malfoy tras ella.

Ingresaron a la sala de los menesteres, donde Theo y Harry aguardaban con los niños envueltos sobre sus regazos.

Con gesto de duda, ambos ojiverdes entregaron las criaturitas a sus padres…

Y ni los ojos castaños, ni los grises, pudieron creer lo que veían.

El pequeño Scorpius ya no tenía su lindo cabello rubio… sino una curiosa mini-mohicana (mohawk: corte de pelo tipo cresta) estilizada con las puntas verde esmeralda intenso; uno de sus bracitos tenía dibujado un tatuaje tribal que representaba el fuego, en el otro había un pseudo-dragón-garabateado-con-cara-de-lagartija y en su boquita asomaban un par de colmillos plásticos bastante realistas.

El caso de Rose no era muy diferente, ella conservaba su cabello intacto… a excepción del enorme mechón violeta intenso que nacía de su frente, dándole un extraño flequillo sobre la cara, también tenía colmillos, labial negro, dramáticas sombras azules, unas ojeras dibujadas con maquillaje y ostentaba el enorme "tatuaje" de una serpiente enredada a lo largo de su pierna derecha.

Al ver la expresión de los atormentados padres, los demás chicos no sabían si reir o llorar.

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Ginny, Zabini, y Pansy, que habían estado trabajando arduamente el resto de la tarde, por fin presentaron la primera etapa del plan.

-Por Merlín! Son idénticos!.- dijo Theo, Maravillado al contemplar dos réplicas exactas de los gemelos Malfoy.- Hasta tienen el mismo estilo!

-Púdrete, Nott.- siseó Draco, recordando el fatídico aspecto de sus hijos verdaderos.

-Cómo lo hicieron?.- Preguntó Harry con curiosidad.

-Es transmutación avanzada.- explicó Pansy.- en realidad son Mandrágoras bebés convertidas en muñecos.

-Están controladas por un potente fertilizante que las mantendrá como ebrias durante un buen rato, y así podremos manipularlas.- continuó Zabini.

-Créeme, estas cosas tienen un montón de talentos que yo misma les instalé.- Ginny no podía evitar sentirse orgullosa al dominar los encantamientos mejor que los chicos mayores.

-Están seguros de que no notarán el cambio?.- preguntó Hermione.

-Acaso tú lo notas?.- rebatió Ron retóricamente.- Tranquila, Herms, lo tenemos todo cubierto… ahora solo hay que subir a nuestros puestos y esperar a que acabe la cena.

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Hermione estaba sentada sobre el marco de una enorme ventana en la torre de Ravenclaw, mientras Malfoy le explicaba la forma exacta de realizar un imperius, camuflados con un impecable hechizo desilusionador… quién lo diría, cortesía de Ron.

-Malfoy, pero es ilegal! Y si nos atrapan? No por nada es una maldición imperdonable…

-Granger, es una mandrágora! Está prohibido si lo hacemos con una persona, pero una planta? Por favor, además no vamos a hacerle daño.

-Está bien, está bien.- accedió Hermione respirando profundamente.

En ese momento se abrió la puerta del dormitorio, pero solo entraron dos chicas: Mariane Northford y Ling Chang; Hermione lanzó un insonorus a la puerta, y Draco hizo otro tanto con un poderoso fermaportus.

Al parecer los demás estaban haciendo bien la tarea de mantener al resto de los estudiantes lejos de ese dormitorio.

La pelinegra encendió la luz de una araña no muy grande que pendía del techo, y Mariane soltó un gritito al mirar la cama.

-Qué pasa?.- preguntó Ling con fastidio.

-Por qué pusiste esas cosas en mi cama?.- reclamó la chica con nerviosismo.- Te dije que me dan miedo! Se ven demasiado reales.

-Yo no los puse ahí, además no te van a hacer nada, solo son muñecos.- rebatió la chica rodando los ojos.

-Entonces qué? Cómo llegaron hasta ahí si estaban guardados en el armario, eh?.- Mariane les lanzaba miraditas enojadas a los bebés sobre la cama.

-Seguramente caminaron solitos y dijeron "Sí, vamos a dormir con Mariane y le chuparemos la sangre a media noche".- se burló la chica oriental rodando sus diminutos y nada agraciados ojillos.

-Ya! No bromees con eso! Sabes que me dan pánico!

-Ya, tranquila.- cedió Ling, acercando a su amiga hacia la cama.- Mira, no pasa nada, solo son muñecos; simples juguetes muggles.- Tomó entre sus manos al pequeños Scorpius y lo alzó frente a ella.- Verdad que solo eres un feo muñeco tonto?

Draco apuntó su varita directo al clon de Scorp, sometiendo la precaria mente de la Mandrágora a su voluntad.

-Tómalo Mariane, vence el miedo.- animó la chica a su amiga, pasándole al bebé.

Mariane lo agarró desconfiada, y después lo cargó tal como había hecho Ling.

-Es cierto, eres solo un tonto muñeco muy feo.- canturreó la chica.

-En serio?.- preguntó Scorp con voz gutural y levantando una cejita rubia.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Mariane dejó caer al mini Scorp sobre la cama al tiempo que lanzaba un horrendo grito de terror.

Entonces Hermione tomó parte en la acción, apuntando a la falsa Rose con su varita de cerezo.

Ling contempló con los ojos como plato cuando la bebita se levantó de entre las almohadas y sonrió mezquinamente hacia la chica; la Ravenclaw retrocedió unos cuantos pasos, tratando de encontrar a tientas el pomo de la puerta.

-Ni lo intentes, cariño.- dijo Rose con voz dulce y empalagosa.

Malfoy clavó su mirada en la silueta transparente de Hermione y habló con voz baja.

-Tia Bella? En serio?.- preguntó levantando la ceja.

-Es la voz más terrorífica que recuerdo.- explicó la castaña.

-Se nota que no has visto a mi padre enojado…

Ling se volteó hacia la puerta, aferrándose a la manija de bronce, tironeándola para abrir, y entonces una demencial risa se extendió por el dormitorio.

-Abrázame!.- gritó la clon de Rose maquiavélicamente con su voz aniñada, acercándose a grotescos saltitos (N/A: O sea, es un bebé recién nacido saltando :S Horror!) hacia la chica oriental que tenía la mueca de ponerse a escupir babosas carnívoras en cualquier momento.- Que me abraces!.- bramó el bebé, ahora con una voz decididamente masculina, sacando gritos aterrados de ambas muchachas.

-Querían separarnos de nuestros padres, no?.- preguntó el pequeño Scorpius ahora utilizando la voz de Mariane, que lo miraba aterrada.- Felicidades! Ahora somos todos suyos!

Ambos bebés se echaron a correr hacia las chicas, saltándoles encima; Scorp se montó sobre Ling, y dejó salir de su boquita un horrible vómito verde que la golpeó de frente… parecía una manguera de presión.

Rose abrió la boca también… pero liberó sobre Mariane una lluvia de doxies que revolotearon por todos lados con incesantes chillidos.

Mientras tanto, Scorp y Rose se sentaron en el suelo, y comenzaron a hacer girar sus cabezas demencialmente al ritmo de una terrorífica canción de cuna.

-Uno, dos… cierra la puerta… tres cuatro… escóndete bien… cinco seis… toma el crucifijo… siete ocho… nunca dormirás… nueve, diez… vamos por ti… uno dos…

Draco y Hermione estaban a punto de soltar las carcajadas al ver a las dos mujeres, casi adultas, peleando por sus vidas ante el horrible ataque de los bebés zombies.

Lentamente, ambos niños se pusieron de pie, avanzando amenazadoramente hacia las chicas, mostrando sus falsos colmillos como a punto de comérselas.

En un arranque de desesperación Mariane tomó a Rose y la azotó contra la pared. La muñeca cayó en el suelo sin un brazo; Ling hizo otro tanto con Scorp… literalmente lo hizo perder la cabeza.

Las muchachas se subieron a la cama y se arrebujaron en las mantas sin apartar la mirada nerviosa de los muñecos… no podían salir de la habitación, puesto que ambos plastificados cadáveres estaban justo en la puerta y ninguna de las dos pensaba acercarse a esas cosas ni de chiste.

Poco a poco su respiración se fue calmando; ambas sollozaban quedamente, aún presas del miedo.

-Ya pasó…- murmuró Ling, tratando de calmarse.

-Si… ya terminó.- secundó Mariane.- están rotos, ya no pueden hacer nada.

De pronto, Ling soltó un grito estruendoso, y Mariane se volvió a observar lo que veía su amiga… Lanzando otro grito también.

La manita cercenada de Rose se arrastraba por el suelo, mientras que la muñeca sonreía con las carcajadas de Bellatrix Lestrange.

La cabeza de Scorp abrió los ojos de golpe; ahora eran de un rojo intenso… y no se veía nada feliz.

Los cuerpos de los bebés comenzaron a moverse desarticuladamente, como muertos vivientes, acercándose lenta y pavorosamente hacia la cama.

Mariane se puso a llorar de nuevo, de una forma que daría muchísima lástima… si no provocara tanta risa.

Ling de pronto sintió unas intensas arcadas, e, incapaz de contenerlo por más tiempo, soltó todo el contenido de su estómago sobre la cama, empapando también a su mejor amiga.

-Iugh! Qué asco!.- renegó Mariane, apartándose de Ling.

-Pero fue un accidente!.- dijo la otra, sintiéndose miserable.

Impulsada por el asco, Mariane se levantó rápidamente, ya ni siquiera mirando a los maléficos bebés; entonces notó que algo blando y pegajoso se estampó contra su espalda: una espesa y mal oliente plasta se extendía sobre ella, embarrando su cabello.

Al darse cuenta, la chica rodó por el suelo tratando de quitarse la gran mancha de mierda de bebé, cortesía de Scorp.

-No se habrán olvidado de nosotros, verdad?.- preguntó Rose de nuevo con voz aniñada, para después correr directo hacia Ling con un enorme cuchillo de carnicero en la mano.

Draco miró a Hermione interrogante.

-De dónde rayos sacó eso?.- preguntó en un susurro.

-Ya sabes… Ginny.- explicó la castaña.- tranquilo, no es de verdad.

Los dos volvieron la vista al espectáculo.

-Ahhhhhh!.- ambas chicas gritaron al notar cómo la muñeca apuntaba directamente la garganta de Ling; pero justo un segundo antes del impacto, los muñecos quedaron tirados sin rastro de vida… junto a un par de Ravenclaw's completamente desmayadas.

Hermione bajó apresurada a tomar el pulso de las dos, mientras Draco aplicaba un Frotego a toda la habitación entre carcajada y carcajada.

-Creo que se nos pasó la mano, Malfoy.- dijo la castaña dudosa, observando a las dos inconscientes y el desastre por todas partes.

-No puedes negar que valió la pena.- con un último conjuro, Draco terminó de ordenar la habitación.

-Bueno, ahora debemos irnos.- dijo la leona, apuntando con su varita hacia las Ravenclaw's.- Enervate.

Mariane y Ling abrieron los ojos aún con el temor en la mirada, completamente desorientadas.

-Qué pasó?.- preguntó Ling, observando la habitación cómo si dudara de su cordura.

-Qué hacen ustedes aquí?.- preguntó Mariane, sin entender.

-Pasó lo que les pasa a todos los que se meten con los Malfoy, y eso incluye a Granger, que es una Malfoy honoraria por ser madre de mis hijos.- dijo Draco altaneramente, cargando dos macetas con mandrágoras dentro.

-Y estamos aquí para que aprendan a no robar bebés… y menos a los bebés equivocados.- siseó Hermione severamente.

-Equivocados? Pero si nosotros los tomamos de la carriola de Lovegood!.- dijo Mariane desconcertada.

-No me digan que…- Ling perdió la mirada a media frase cuando comprendió la horrible verdad: Habían robado a los hijos de Granger y Malfoy… todo su esfuerzo había sido en vano.

Draco y Hermione salieron del dormitorio de Ravenclaw muriendo de la risa; y una vez reunidos con el resto de sus amigos, el pensadero rodó de mano en mano, conteniendo los recuerdos de la pareja, para poder apreciar de primera mano "La venganza de los Malfoy's".

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Por más que se habían esforzado en el cuarto de baño, no lograban sacar el color del cabello de Scorp, ni tampoco quitar la extensión de cabello de Rose.

-Rayos, qué vamos a hacer?.- preguntó Hermione, cansada de lavar el cabello de los bebés con cuanto Shampoo muggle habían podido conseguir (dado que la magia no funciona con ellos).

-No lo se, y si les cortamos el pelo?.- sugirió Draco.

-Quedarían calvos, Malfoy.- objetó Hermione.- creo que lo único que nos queda es esperar que con los baños la extensión termine por caer y el color se desvanezca.- Draco soltó un suspiro molesto.- Relájate, por lo menos ya no tienen colmillos ni tatuajes.

-Lo se… bueno, hay que darnos prisa, el carruaje llegará en cualquier momento, y aún tenemos que pensar cómo enfrentaremos a mis padres.

-Rayos! Yo quería ir a Hogsmade.- protestó Hermione maldiciendo su suerte.

Todos los habitantes del castillo irían al pueblo, mientras ella tendría que estar en la casa de Malfoy, atestada de Malfoy's, tratando de explicarle a sus pseudo-suegros el look exótico de sus nietos… qué la vida no podía darle un respiro?

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Luna caminaba nerviosamente hacia el lobby del castillo en compañía de Ginny y Pansy; luciendo las tres como súper estrellas.

La pelinegra lucía una falda de mezclilla deslavada, unos zapatitos de piso blancos y una blusa del mismo color; llevaba el cabello recogido en una coleta y enmarcaba su rostro con unas enormes gafas de sol; todo comprado en su ultima salida de compras, cuando aún estaba embarazada.

Parecía tanto tiempo! Y no llevaban ni una semana de eso!

Ginny lucía encantadora con su cabello rojo suelto sobre la espalda, contrastando con su blusa verde sin mangas, y unos ceñidos jeans claros rematados con un par de botines negros.

Pero Luna… ella era toda una visión. Desfilaba por las escaleras con su etéreo vestido fresco e informal, armado de gasas blancas, sus pies calzados con sandalias blancas y el rubio cabello acomodado en una gruesa trenza dorada.

Los chicos esperaban impacientes en la puerta, llevando con ellos a sus respectivos retoños.

Blaise se veía sencillamente impresionante con su playera negra marcando los trabajados músculos de su abdomen; resaltando su piel pálida y sus misteriosos ojos azules.

Harry por su parte, llevaba una camisa remangada sobre sus poderosos antebrazos, del mismo color que sus ojos, y unos jeans obscuros con tennis blancos.

Theo tenía el cabello extrañamente recogido hacia atrás, con algunos mechones escapando de su esmerado peinado; su playera de manga larga dejaba adivinar las formas de su torneado cuerpo; pero sin duda su mejor accesorio era la enorme y blanca sonrisa que tenía pegada al rostro.

El cuadro lo completaban James Sirius con un trajecito azul muy simpático; Lorcan y Lyssander con atuendos idénticos consistentes en camisitas blancas y pantaloncitos azules; y por supuesto, Nicole con un diminuto Jumper rosa estampado con florecitas.

A pesar de tanto derroche de belleza por todas partes, lo que verdaderamente llamaba la atención de los alumnos que pasaban por ahí, eran los ramos de rosas blancas que sostenían los chicos con ayuda de sus hijos.

-Bien, nos vamos?.- preguntó Pansy a Blaise que le tendió su brazo caballerosamente.

-Vámonos, princesas.- respondió el chico, contemplando con adoración a la pelinegra y a su pequeña hija.

-De verdad no quieres venir?.- preguntó Harry, frenando a su mejor amigo que había aparecido de pronto, corriendo hacia los jardines con Grawp atado a su espalda.

-Es una cita de tres, Harry.- dijo Ron, agitadamente.- no de tres y medio… si me disculpas, tengo prisa; Hagrid y yo enseñaremos a Grawp a cazar Scorbutos de cola explosiva.

El pelirrojo salió corriendo feliz, dejando a sus amigos seriamente preocupados por su precaria salud mental… o la falta de ella.

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El carruaje se detuvo frente a las tres escobas y descendió la familia más extraña que la Señora Rosmerta había visto nunca.

Draco Malfoy, vestido de túnica de gala, muy elegante con su levita plateada y el impecable foulard verde anudado perfectamente, cargaba a sus dos retoños. Scorp luciendo un singular mini-terno negro, aderezado con una corbatita de moño verde; y Rose engalanada con un lindo vestidito violeta con volantes en la falda.

Por lo menos combinan con sus cabellos, había dicho Granger cuando eligieron el vestuario.

Arreglándoselas para cargar a sus primogénitos, Draco tendió su mano para ayudar a bajar del carruaje a la madre de sus hijos.

Hermione se sentía extraña con aquel atuendo; llevaba el cabello recogido en un elaborado moño que dejaba lucir sus hombros desnudos, adornados solo con algunos rizos que caían sueltos desde su peinado. Iba enfundada en un vestido que Malfoy había pedido (en realidad, exigido) a la modista personal de su madre, con carácter de urgencia la noche anterior. Era rojo obscuro mate, confeccionado en raso y se ceñía por su figura hasta la parte baja de su cadera, para después caer en una elegante cascada hasta el suelo, dejando ver una de las espectaculares piernas de la castaña, rematadas con elegantes zapatillas doradas de taco alto.

-De verdad es necesario vestirnos así?.- preguntó Hermione, una vez en el piso.

-Sí, lo es Granger.- dijo el rubio, para después volverse a dar instrucciones al pequeño elfo que llevaría sus maletas.

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Arribaron finalmente en Malfoy Manor… y la mandíbula de la leona casi da contra el piso.

De verdad el hurón vivía ahí? Aquel lugar tenía más pinta de Resort de lujo que de casa común y corriente.

Estaban en medio de un enorme salón con piso de reluciente mármol negro; Había una infinidad de butacas de estilo recargado esparcidas elegantemente por toda la estancia; la chimenea de contrastante mármol blanco e inmaculado por donde habían aparecido era enorme, tanto así que hubiesen cabido en ella cinco Hermione's y cinco Draco's con todo y críos; en el muro del lado derecho se encontraban empotradas una docena de inmensos ventanales tan altos como el techo, adornados con pesadas cortinas de terciopelo negro y damasco verde, que estaban recogidas dejando apreciar fuera un extenso jardín veteado de árboles centenarios; en el muro contrario había un sinfín de cuadros de estilo renacentista mostrando lo que, a primera vista, parecían ser un montón de retratos de Draco, pero tras una segunda mirada, Hermione descubrió que se trataba de sus antepasados. Finalmente, justo frente a la chimenea, había un par de pesadas puertas de ébano remachadas de marfil… que se abrieron en ese preciso momento.

Entraron majestuosamente en la habitación, una mujer rubia verdaderamente hermosa, enfundada en un deslumbrante vestido verde olivo que tenía aspecto de ser más caro que todo el guardarropa de la leona; y junto a ella, un hombre de largos cabellos platinados, vestido de forma similar a Draco… de hecho, era verdaderamente una versión crecida (y más huraña) del chico que ella tenía a su lado.

Narcisa Malfoy se detuvo a unos pasos de su hijo con la sonrisa congelada en su joven rostro.

-Draco, cariño! Que bueno que viniste!.- saludó la mujer, ahora clavando sus azules ojos en los acompañantes de su hijo.- Y… veo que trajiste a tu… emmmm, compañera… y a tus… almohadas?

-No, Madre.- dijo Draco, un tanto abochornado.- Estos son Rose y Scorpius, mis hijos.- presentó señalando con la barbilla los bultos cubiertos que llevaba en brazos.- y ella es su madre, Hermione Granger.

Hermione trató de esbozar una sonrisa nerviosa ante la expresión desencajada de la mujer.

-Qué significa esto, Draco?.- preguntó el rubio mayor con voz amenazante.- Cómo es que te presentas aquí, con la amiga de Potter y un par de niños engendrados por ambos?

-Qué? No señor.- rebatió Hermione, cayendo en cuenta de los pensamientos de Lucius.- no es lo que parece…

-Lucius! No seas grosero.- lo regañó la Señora Malfoy como si fuera un niño.- Obviamente, significa que nuestro solecito tiene una familia.- dijo la mujer, y Hermione casi soltó la carcajada al ver la expresión de Draco ante el apelativo de su madre.- Y lo demás es evidente, Lucius; mi pobre bebé se enamoró de esta pobre chica marginada.- ahora fue el turno de la castaña para fruncir el ceño.-, se casaron en secreto y tuvieron dos criaturitas.- explicó la mujer infantilmente como si fuera lo más lógico del mundo.- Y obviamente no nos contó porque sabía que te pondrías tan intransigente como siempre.

-Narcissa! Cómo puedes decir eso?.- estalló Lucius, casi verde del coraje.- Nuestro hijo! Casado con una sangre suc…

-Lucius Abraxas Malfoy!.- regañó de nuevo la mujer con los brazos en jarras.- Compórtate! Qué van a pensar tu nuera y tus nietos, eh? Te dije que tenías que seguir tomando las terapias para el control de la ira… pero claro! Nunca me haces caso, para ti todo son, negocios, artículos sospechosos y más negocios; nunca piensas en tu familia!

-Claro que pienso en mi familia!.- rebatió el hombre, indignado. A estas alturas, Draco estaba rojo de vergüenza, como un tomate; y Hermione estaba segura que estallaría en risas en cualquier momento.- Y como pienso en ustedes, no puedo aceptar que mi hijo haya desperdiciado los genes Malfoy con esta… señorita.

-Ningún desperdicio, Lucius! Si Draco se enamoró de esta niña, es decisión suya.- refutó la rubia.- deberías estar agradecido con la vida! Podrás conocer a tus nietos, Lu! No te estabas quejando anoche de nuestro solecito es tan promiscuo que jamás formalizaría una relación?.- Draco quería morir en ese preciso momento.- Bueno, púes aquí lo tienes! En lugar de estar arrugándote prematuramente con tanta rabieta, mejor deberías conocer a tus nietos.

El salón quedó un momento en silencio; y ya sobrepuesto un poco de la vergüenza, Draco se adelantó un paso hacia su madre.

-Madre, creo que no me expliqué bien.- comenzó el chico.- ha habido un error…

-Nada de errores.- rechazó Narcissa.- no quiero explicaciones, caramelito; ahora, muéstranos a nuestro nietos.

Draco miró abochornado hacia Hermione, y la chica hizo un ligero asentimiento con la cabeza tratando de no reírse del caramelito.

Ella tomó a Rose, dejando que Draco se quedara con el otro bebé.

-Este es Scorpius Malfoy-Granger.- dijo el chico, acercándose a sus padres que lo miraban retirar la manta con curiosidad.

Scorp estaba despertando; abrió sus ojitos grises y soltó una dulce risita. Ambos adultos contemplaron al bebé con sorpresa, hasta que Lucius se decidió a hablar.

-Este es mi nieto?.- preguntó incrédulo, mientras Draco asentía con la cabeza.- Y por qué tiene el cabello verde?... y su peinado… es muy extraño.- el hombre contemplaba al bebé con duda.

-Lucius… no seas grosero.- dijo Narcissa acercándose más al muñeco.- obviamente son otros tiempos; los jóvenes siempre tienen ideas radicales. O ya olvidaste que mi padre creyó que eras uno de esos Hippies delincuentes cuando vio tu cabello largo?

Ahora fue el turno de ver a Lucius Malfoy completamente avergonzado.

-Está bien, Cissy.- dijo el hombre.- Por lo menos parece un Malfoy…. Sacó mis ojos.- finalizó con una sonrisa, sorprendiéndolos a todos.

-Ahora quiero ver al otro bebé!.- pidió la matriarca de los Malfoy como niña en navidad.

Draco hizo la seña a Hermione de acercarse también.

-Ella es Rose Malfoy-Granger.- dijo la chica un poco cohibida, descubriendo a la niña, que ya estaba más que despierta.

-Valla, sí que debe estar de moda el cabello de colores hoy en día!.- dijo Narcissa encantada de la vida con el flequillo violeta de Rose.- nosotros también deberíamos probarlo, Lu! Estoy segura de que lucirías genial con un toque verde para ocultar tus canas!

-Yo no tengo canas!.- dijo el hombre indignadísimo, echando su cabello hacia atrás cual comercial de Herbal Escences.

-Si tu lo dices, amor…- dijo la señora, volviéndose al bebé.- Rose! Qué linda es! Mira Lucius! También tiene tus ojos!

-Es cierto… es hermosa.- dijo Lucius, fascinado con la pequeña muñeca.- no cabe duda de que son mis nietos.

Ahora, ambos chicos comenzaban a asustarse verdaderamente.

-Señores Malfoy.- dijo Hermione respetuosamente.- de verdad creo que les debemos una explicación; por favor escúchenos.- pidió la chica.

-Claro, querida!.- dijo Narcissa, centrando toda su atención en los chicos.

-Padre, Madre, Granger y yo no estamos casados…- dijo Draco, para después ser interrumpido por su padre.

-Cómo que no están casados?.- preguntó Lucius mirándolos severamente.

-Tranquilo, cariño.- dijo la señora Malfoy ignorando a su esposo.- Nosotros tampoco estábamos casados cuando tú naciste, pero eso no es problema, mañana mismo podemos arreglarlo con el sacerdote de la familia…

-No, Madre, no están entendiendo.- trató de explicar de nuevo el chico.- Granger y yo no estamos casados porque estos bebés no son reales; esto es un proyecto del colegio para enseñarnos a ser responsables.

Draco y Hermione casi se sintieron mal de confesar la verdad al contemplar las caras desilusionadas de ambos adultos.

-Quieres decir que estos hermosos bebés…

-No son nuestro nietos.- terminó Lucius con evidente decepción.

-Eh… En realidad son muñecos.- explicó Hermione dulcemente, tratando de levantar la moral de sus traumatizados no-suegros.- pero técnicamente sí son sus nietos; o por lo menos así serían si de verdad Malfoy y yo engendráramos un par de bebés, puesto que tomaron la forma de los rasgos de ambos.- eso último era mentira…. Bueno, era un dato no oficial (deducción de Luna)… pero de alguna forma no podía soportar verlos así.

-Exactamente.- apoyó Draco.- De cualquier forma, nosotros hemos tenido que cuidarlos, atenderlos y hasta quererlos en estos días; ustedes pueden hacer lo mismo. Para nosotros son bastante reales en todos los sentidos.

Lucius y Narcissa meditaron un poco las palabras de los chicos, y después soltaron deslumbrantes sonrisas de SuperStars.

-Entonces, Hermione, llevemos a Rose de compras al callejón Diagon.- dijo Narcissa emocionada.- ninguna nieta mía puede sobrevivir sin ropa hecha a medida!

La mujer rubia arrastró a ambas castañas hacia la chimenea, lanzando presurosamente un puñado de polvos flu y diciendo con voz segura "British Magic Fashion Factory".

Luego de desaparecer, Lucius contempló a Draco con expresión indescifrable.

-Entonces, hijo? Me vas a dejar cargar a mi nieto?

Y así, ambos hombres salieron a la sala de trofeos para que Scorp, en brazos de su abuelo. escuchara de primera mano la historia de su Noble y Honorable familia: Los Malfoy.

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