Hey lo siento por tardar tanto en actualizar por aquí pero he estado actualizando el otro fanfic como habéis podido ver y que accidentalmente subí dos capítulos aquí cuando correspondían a otra historia, pero bueno.
Nos leemos abajo.
- Tú espera –
Hicieron como dos horas de viaje en tren hasta que llegaron a su parada.
Haise dio un gran suspiro, Touka andaba medio dormida.
- ¿Ya hemos llegado? – Preguntó la peli-negro.
- No, tenemos que andar. – Se fijó en el cartel de la entrada al pueblo, en él ponía Maebashi. – Tenemos que llegar al pueblo de al lado, por el oeste, Nanmoku.
- ¡¿EH?! – se alteró – te dije que no quería andar.
- Lo sé pero eso fue hace dos horas, asique has tenido tiempo para descansar. –
- Cortarollos –
- ¡Vaga! –
- ¡Nunca! –
- Además desde cuando me llamas una cosa que no sea idiota –
- Quiero llamarte más cosas además de idiota, se volvía muy monótono llamarte de la misma forma todo el rato. –
- Ya veo – empezó el pasó. La ghoul rodeó los ojos y le siguió.
- Dime por lo menos que está cerca –
- No lo sé exactamente, cuando veamos montañas te lo diré. – La peli-negro miró a su alrededor.
- ¡No hay montañas a la vista! –
- Mejor, más tardarán en encontrarnos - sonrió Haise.
- ¿eh? – le miraba con cara de no entender nada. – Este chico cada día está más loco – pensaba – un día me va a matar – miraba al suelo, con los ojos caídos. No era una persona especialmente vaga, pero tener que andar hasta tan lejos no le agradaba nada.
- Tranquila – Haise la rodeó por el cuello con su brazo derecho. – Estaremos cerca en enseguida.
- Está bien… - dijo con retahíla. Siguieron caminando, al poco tiempo salieron de Maebashi, la ciudad estaba llenándose de gente, normal, ya eran las 9 de la mañana, la gente estaba ya en los trabajos, los niños en la escuela, y el resto de personas haciendo sus quehaceres. Fueron por carreteras locales, paraban de vez en cuando a descansar. En uno de sus descansos un coche paró enfrente suya, era una camioneta, el conductor de aquel vehículo bajó la ventanilla.
- Hola, ¿les ha ocurrido algo? – preguntó. Era un señor de entre 35 y 45 años de piel un tanto morena por sus formas de vestir y su sombrero de paja parecía ser alguien que trabaja en el campo.
- No, solo estamos aquí descansando. – respondió Haise.
- ¿Descansando? ¿Acaso van para algún lado? –
- La verdad…-se arrascó el cuello – es que vamos hacia Nanmoku, vimos el anuncio de que necesitan gente joven que viva en el pueblo y decidimos ir. –
- Pero ¿sin nada? – preguntó atónito.
- A la aventura, tampoco es que tuviésemos mucho. – río, el conductor también río.
- Estos jóvenes de ahora, que locos que estáis. – abrió la puerta de la camioneta. – Subid que os llevo. –
- ¿eh? – ambos ghouls se sorprendieron.
- Soy de Nanmoku, voy ahí ahora mismo, acabo de entregar algunos pedidos de vegetales que tengo en mis tierras en Maebashi. – aquellas palabras resonaron en Touka como canto de los ángeles.
- Estaremos encantados de su invitación a llevarnos. – sonrió de oreja a oreja acercándose a Haise.
- Pero…- la miró por el rabillo del ojo asustado.
- Sin quejas – lo miró con el ceño fruncido y los ojos un poco cerrados.
- Está bien, aceptamos su invitación señor. – dijo el medio ghoul en un suspiro. Ambos entraron en el coche, Haise se puso en el asiento del medio y Touka junto a la ventana.
- Veo que las jóvenes de hoy en día también son mandonas. – reía abiertamente.
- Y que lo diga…- el conductor arrancó el coche. Touka le pellizcó el brazo.
- Ya te dije que me dolían los pies. –
- Acabábamos de bajarnos del autobús – La ghoul lo miró con una ceja levantada. Otra conversación mental comenzaba.
- ¿Autobús? Ahora eres tan idiota que confundes las cosas. – comenzó Touka a hablar.
- ¡No! Es para que si por si salimos en las noticias no nos relacionen, recuerda que escapamos en un tren. –
- No está mal pensado, pero aunque tengamos una conversación mental… ¡no me grites!-
- No te estaba gritando, tonta. –
- Encima me llamas tonta. –
- Tú siempre me llamas idiota y no digo nada. –
- Porque eres tan idiota que hasta lo aceptas como nombre. –
- Te recuerdo que llamas más idiota que por mi nombre. –
- Por algo será –
- Espero que cuando lleguemos nos den la casa y hagamos todo el papeleo rápido porque cansada no hay quién te aguante. –
- Culpa tuya – miró hacía la ventana. - Fin de la conversación.
- chs. – Haise tenía una mirada de enfado. – Encima me corta la conversación. Ya verá.
- Pues habéis tenido suerte de que os haya encontrado. – habló el conductor.
- ¿eh? ¿Cómo que suerte? – preguntó Haise.
- Pues que desde Maebashi a Nanmoku son unas 9 horas andando. – La ghoul volvió a su ventana. Haise se había quedado en blanco, sabía que lo peor de lo que le acaban de decir no era que fueran 9 horas de viaje, sino la reacción de su pareja. Giró su rostro hasta ella. Seguía mirando la ventana, rezaba porque no lo hubiese escuchado, pero sabía que sí lo había hecho, podía notarlo en el claro aura oscuro que salía de ella.
Al poco rato Touka se durmió apoyando su cabeza en la puerta, durante el viaje en tren no pudo dormir mucho, estuvo alterada, aunque se relajó ya casi al final.
- Cuando duerme parece una dulce joven – mencionó el conductor.
- Si – respondió Haise. – Pero no solo eso, cuando está despierta también, solo que no tiene pelos en la lengua, y es un tanto gruñona, pero aun así es perfecta. – dibujó una leve y feliz sonrisa en su labios. La ghoul se movió y cambió de lado, ahora tenía su cabeza en el hombro de Haise acurrucándose un poco a él.
- Eso es bueno, una mujer con carácter significa que siempre te va a querer, solo necesitar llegar a ella. – Sonrío – además es muy guapa – Haise se sonrojó.
- G-gracias. – El resto del viaje estuvieron hablando de diferentes cosas, sobre todo referidas al pueblo. Con tanto parloteo la hora de viaje no se hizo larga.
- Llegamos – Paró el coche junto a un edificio grande pero antiguo- este es el ayuntamiento del pueblo, aquí podrán pedir el dinero que se ofrece y pedir una de las casas.
- Muchas gracias- dijeron ambos ghouls ya bajados del coche.
- Por cierto, me llamo Akabashi Misato. –
- Encantados – dijeron de nuevo los dos a la vez.
- Yo me llamo Sasaki Haise – se presentó el medio ghoul. Touka le miró por el rabillo del ojo. ¿Por qué dar nuestros verdaderos nombres?
- Kirishima Touka, encantada – al final dijo la ghoul, no sabía lo que su queridísimo idiota había pensado, estaban siendo buscados por todo Tokio, mejor dicho, ahora estaba siendo perseguidos por todo el país.
- Bueno pues hasta luego – se despidió el Señor Akabashi, arrancó el vehículo y se fue.
- ¿Por qué damos nuestros nombres si se puede saber? – preguntó con el ceño fruncido Touka.
- Porque es lo que pone en nuestros carnés de identificación y en nuestros pasaportes, recuerda que no los cambiamos. –
- Pero podemos hacernos otros ¿no? –
- Ya oíste son 9 horas de viaje andando y no creo que podemos depender de Akabashi-san para ello. Además que echo, echo está, vamos, entremos. – Dijo con un tono serio.
- Ahhh, si, por cierto, luego tenemos que hablar tú y yo sobre esas 9 horas a pie que me querías hacer andar. – el aura maligna había vuelto, Haise lo ignoró.
- Está demasiado serio – pensó la peli-negro.
Ambos entraron al ayuntamiento, fuero a la sala de administración de casa y el dinero que se ofrecía a los jóvenes para aumentar la población joven, ya que en ese pueblo la mayoría de los habitantes rozaba los 70 años.
- Tomen el dinero – dijo un anciano secretario – y esta es su llave, su casa está a las afueras del pueblo al lado de la fuente. –
- Gracias señor – agradecieron al secretario.
- No tiene por qué agradecer nada, en cambio somos nosotros quien debemos de agradecer que vinieran a quedar aquí, el pueblo cada vez es más viejo y gracias a gente como vosotros, muchachos jóvenes, podemos hacer que este pueblo vuelva a su juventud. – Touka quedó maravillada con aquellas palabras, Haise seguía serio – Bueno será mejor que se vayan a su nuevo hogar, querrán descansar. –
- Si, y gracias de nuevo señor. – agradeció Touka, Haise también se lo agradeció con una leve sonrisa. – ambos ghouls se marcharon, antes de irse el anciano les indicó para llegar a su casa tenían que llegar al final de la calle, girar a la derecha, seguir unos pasos más adelante y ya estarían en su nuevo hogar.
Así fue, como les indicó aquel amable anciano, caminaron hasta el final de la calle de donde se encontraban, giraron a la derecha y siguieron todo recto hasta una viaja casa junto a una fuente, estaba un poco alejada del resto, aunque la siguiente casa no estaba muy lejos.
- Es muy antigua – se sorprendió un poco la ghoul al verla.
- Si – dijo secamente Haise. La joven ghoul se limitó a refunfuñar un poco, no sabía que estupidez se le había metido a su pareja ahora.
Haise abrió la casa, aunque fuese vieja se veía que la habían estado cuidando. Fueron por todas las habitaciones, no eran muchas, era una casa de dos plantas de aspecto clásico.
- Es muy bonita – esbozó una gran sonrisa la peli-negro.
- Si – por primera vez desde que estaban ahí sonrió levemente.
- A ver idiota ¿qué te pasa?-
- ¿eh? ¿Qué quieres decir? –
- Estás muy raro, desde que hemos llegamos has estado serio y ahora sonríes ¿qué tramas? ¿Qué piensas? – cruzó sus brazos, frunció el ceño y le dirigió una mirada desafiante.
- Nada…-dijo vagamente – enserio. – dirigió su camino hacia la parte trasera de la casa, la peli-negro le cortó el paso.
- No te vas a mover de aquí hasta que me digas qué corre por esa cabeza de chorlito que tienes. –
- Sangre, ahora apártate, me gustaría ver el patio. – intentó apartarla.
- Ya lo verás luego – siguió firme. Los ojos de Haise se entrecerraron, su mirada cambió de una seria a una triste, Touka dejó de fruncir el ceño y lo miró con preocupación. - ¿Qué pasa, Haise? – se acercó a él.
- Sólo es que…- pausó - …me hubiera gustado vivir contigo en una casa como esta, tener una familia, pero no así, siendo perseguidos, y tan lejos del resto, sé que fue idea mía venir hasta acá, pero – se sentó en uno de los sillones del comedor – no sé, han pasado ya casi 5 meses desde que iniciamos a esto que llamamos revolución y todavía no he sido capaz de hacer algo – la joven ghoul se acercó a él y se sentó en su regazo. – me siento un inútil, encima ahora no solo tengo que cuidarte a ti o al resto, sino que tengo que proteger hijo mío que llevas en ti, siento que cuando este nazca no habré hecho nada por cambiar este mundo, por hacer que nazca en un mundo mejor, donde no tenga que esconderse del resto. – Lágrimas aparecieron en su rostro. Touka le abrazó fuerte, apoyó su cabeza encima de la de él. – Encima no sé todavía quién soy, si soy ese tala Kaneki o soy…no sé…
- Haise…- secó las lágrimas de sus ojos con la yema de sus dedos y le dedicó una gran y sincera sonrisa. – no creo que no hayas hecho nada. Creo que has hecho mucho por todos nosotros, por Yomo, por Ayato, por mí ahora por él – tocó su vientre con la mano sobrante. – Has hecho que todo este tiempo no nos encontrasen, has puesto en hake a una gran organización, nos has alimentado, velaste por nosotros las 2 semanas que estuvimos buscando donde vivir, comenzaste un nuevo trabajo. Realmente has hecho mucho por nosotros. –
- Pero…pero…-lágrimas volvieron a recorrer sus mejillas, agarró fuerte la mano que Touka le había puesto en su mejilla.
- Da igual que no sepas quién fuiste, lo que importa es quién eres y lo que estás haciendo por todos. Haise, Kaneki, qué más da, el nombre es solo una forma de llamar a alguien, un nombre no te dice quién eres, sólo te diferencia del resto. – Apoyó de nuevo su cabeza en la de él. Haise aflojó el agarre, rozó su mejilla con la mano de ella.
- Touka-chan…yo…- apretó los dientes.
- Tranquilo, sé que ha sido muy difícil para todos y está bien que te desahogues, es natural. – besó su cabeza.- Ahora lo mejor es que nos duchemos y descansemos, vamos. – se bajó de él, agarró su mano y tiró un poco de él. Sus ojos reflejaban comprensión, preocupación por él, Haise observó aquella mirada, estaba más calmado, se acercó a ella y más rápido que deprisa, la abrazó fuerte.
- Te quiero Touka-chan –
- Yo a ti también idiota – hundió su cabeza en su cuello.
OWO hasta aquí. ¿Qué tal? ¿Qué les pareció?
Nanmoku realmente existe y se encuentra en Gunma, cuya capital es Maebashi una zona alejada de Tokio, y realmente ese pueblo es conocido como el más viejo de Japón y realmente también busca gente joven que habite en el pueblo e incluso les dan una casa y dinero. Así que ya saben a dónde ir a vivir XD
Por cierto me quiero ajustar a un nuevo horario de subida y sería de subir de viernes a lunes solamente, ya que el resto de los días les tengo muy ocupados, con clases, trabajo, etc. Y sería una historia por día es decir por ejemplo los Viernes y Domingo subiría un nuevo capítulo de Él se quedó, y los Sábados y Lunes subiría La revolución de los recuerdos.
Empezaré esto la semana que viene empezando el Viernes con un capítulo de Él se quedó. Me gustaría empezar ya pero tengo un examen la semana que viene.
Espero que os guste este nuevo horario.
Adios XD
