Hola a todas! Seguro más de una quiso matarme por dejar el capítulo anterior en lo mejor... Pero no se alarmen! Aquí está la continuación jjajajaj. Agradezco cada uno de sus comentarios y estoy muy contenta que disfruten mi historia.

Por último, quiero informarles que nuevamente estoy teniendo problemas con Fanfiction. Este capítulo lo he editado alrededor de 5 veces, no sé porque me cambia las palabras, pero en fin, estoy segura que ustedes lo comprenden.

Sin más que decir ... ¡A LEER!

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Capítulo 10: "Tristeza"

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- Sesshomaru ...

- ¿Y tú qué haces aquí maldito? - gritó Inuyasha sacando su espada

- Eso no es de tu incumbencia, hanyou - Soltó el youkai con desprecio

- ¡Más vale que te largues, Sesshomaru!

- Un sucio híbrido como tú no me dará órdenes ...

- ¡Fuera de aquí! - lo atacó.

- ¡Inuyasha basta! - gritó la youkai detrás de él

- Espérame ahí Kagome, terminaré de una vez por todas con este engendro - dijo el de ropas rojas.

Las espadas comenzaron a chocar con ímpetu, varias chispas salían de ellas por la magnitud de las fuerzas de sus amos, los cuales irradiaban furia a través de sus similares ojos...

- ¡Te acabaré maldito! ¡VIENTO CORTANTE! - rugió lanzando su poder sin percatarse de que la ojiazul se puso en medio de ambos.

- ¡Te dije basta, Inuyasha! - gritó enojada la miko disipando el poder del viento cortante con un simple movimiento de su espada.

- Ka ... ¿Kagome? - la nombró asombrado el hanyou.

- Ya es suficiente, los dos - volteó a ver al youkai - Y tú Inuyasha, te tienes que ir, tu grupo espera por ti.

- ¡Pero tú también eres parte de él! - recalcó refiriéndose a su grupo de amigos.

- Eso fue en el pasado, Inuyasha. Ahora viajo con Sesshomaru ...

- ¿Qué? No, no puedes estar hablando en serio Kagome - respondió el hanyou sin poder creérselo.

- Estoy hablando muy en serio, Inuyasha, ahora vete

- Tú ... - miró al youkai con furia - ¿Qué le hiciste a Kagome maldito? - corrió para atacarlo.

La miko se interpuso nuevamente, y con el mango de su espada le dio un fuerte golpe en el estómago.

- Ka ... gome - soltó el hanyou con dolor.

- Entiende... ¡Entiende de una vez que no volveré contigo! - le gritó - Tú ya tuviste tu oportunidad y no la aprovechaste. ¡Siempre corriste a los brazos de ella! Y a mí ... Y a mí me dejabas con el corazón cada vez más roto. No tienes idea de cuánto lloré por ti, ni cuanto lo que deseé para que te quedaras conmigo, en vez de ir por ella. ¡Por eso no tienes ningún derecho de pedirme que vuelva contigo! ¡No después de todo el daño que me hiciste!.

- Kagome... Yo nunca quise... - habló con tristeza. Que idiota fue, no tenía idea de cuánto dolor le había causado a su pequeña miko.

- No digas nada, no espero que te justifiques, solo dejame en paz - volteó para irse.

- Kagome, ¡Lo siento! - expresó el hanyou con dolor.

Ella volteó su rostro y lo vio un momento.

- Ya es muy tarde ...

El de ropas rojas vio con lamento como su verdadero amor se iba con su medio hermano. En ese momento lo entendió, la amaba a ella, pero como la miko había dicho antes ... "Ya es muy tarde".

Se tiró de espaldas bruscamente para caer en la hierba, y sin el más mínimo ruido dejó caer unas finas lágrimas por sus mejillas. La había perdido ... Había perdido al único rayo de luz en su vida, y lo peor de todo, es que él se lo merecía.

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La miko se detuvo y alzó sus ojos al oscuro cielo. El youkai a su espalda, también se detuvo, observando sus reacciones.

En ese momento el ojidorado se regañó mentalmente por casi perder el control cuando vio al hanyou abrazando a la fuerza a la miko. Cerró los ojos un poco molesto. Eso, en primer lugar, no tuvo porque enfadarlo.

- Sesshomaru, necesito estar sola unos momentos - dijo ella aún de espalda.

- ¿Tanto te afectó verlo? - la ignoró

- Sí, no era el momento de hablar con él.

- ¿Aún lo amas? - preguntó sin darse cuenta.

La youkai volteó a verlo sorprendida.

- Por supuesto que no, es imposible amar a una persona que no hizo más que hacerte daño - explicó ella.

- Entonces ¿por qué estás tan afectada?

La miko levantó una ceja confundida. Sesshomaru nunca hablaba tanto, pero aún sí respondió.

- Porque no estaba preparada para verlo. Él me lastimó demasiado y verlo a la cara solo me hizo recordar todo lo que sufrí por él.

El peliplateado se acercó a ella, y cuando sus cuerpos casi se tocaban se detuvo. La diferencia de estatura se hizo de notar irremediablemente. La miko, a pesar de haber crecido unos buenos centímetros al convertirse en youkai, no le llegaba ni al hombro al peliplateado. Ella alzó su rostro levemente sonrojado, y él lo notó. Azul y dorado se conectaron, se perdieron el otro al otro. ¿Por qué esa simple cercanía los hace sentirse así?

El sonrojo de ella aumentó al notar que el youkai se comenzaba a inclinar sobre ella.

- Sesshomaru ... - Susurró suavemente.

El ojidorado se detuvo en su cuello y aspiró fuertemente el olor de la miko. Debía reconocerlo, ella olía estupendo. Subió unos centímetros más hasta su oreja y dijo:

- No vuelvas a salir de noche sin mi autorización - al terminar se alejó rápidamente.

La youkai quedó viendo como el peliplateado comenzó a caminar sin esperarla. Con las mejillas todavía rojas tal cual tomate, cayó en cuenta con lo que le ordenó el youkai.

- ¡Sesshomaru! - gritó la chica enojada

Sesshomaru, quien iba unos metros más adelante, sonrió.

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- ¡Inuyasha! - gritó el zorrito corriendo hacia el nombrado.

- ¿Dónde estabas Inuyasha? - preguntó la exterminadora siendo totalmente ignorada.

- Inuyasha ... - Susurró el kitsune. El hanyou transmitía una aura de completa tristeza.

- Me encontré con Kagome cuando seguía a Kagura ...

- ¿Kagome?

- ¿Kagura?

- Cuando ustedes descansaban sentí el olor de Kagura cerca de aquí, la seguí y me encontré con Kagome - contestó el hanyou.

- Ella ... ¿está bien? - preguntó Sango

- Lo está.

- ¿Entonces por qué esa cara, Inuyasha? - indagó el monje.

El ojidorado no respondió.

- ¡Responde de una vez perrucho! - exclamó el zorrito después de unos largos segundos.

- Ella no quiere volver con nosotros - soltó sin más.

- ¿Por qué?

- ¡Porque ahora está con el estúpido de Sesshomaru! ¡Y ya no pregunten más! - gritó colérico, para luego alejarse de ellos.

- ¿Está con Sesshomaru? - susurró con extrañeza el de ropas azules.

- Estoy segura de que Kagome tiene una razón para no volver con nosotros ¡y la razón es Inuyasha! - opinó enojada la chica.

- Quizás tengas razón Sanguito pero es mejor no sacar conclusiones antes del tiempo, esperemos hasta encontrarnos con la señorita Kagome.

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- ¿Ya está todo listo? - preguntó una fría voz femenina.

- Ya casi, hay que tener un poco de paciencia querida Kikyo ...

- Solo espero que tu plan funcione Naraku, quiero a Kagome fuera de mi vida y de Inuyasha - dijo ella con desprecio.

- Tranquila, funcionará ... Ahora ven aquí y cumple con tu palabra - extendió sus brazos.

- Cuando acabes con su vida cumpliré con lo prometido, antes no.

- Supongo que tendré que apresurarme entonces - sonrió con malicia.

- Bien por mí - respondió la miko de barro.

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Continuará ...