Tenía que descansar, en verdad tenía que descansar o moriría.
-te estás muriendo verdad? – me pregunto Dillono que se encontraba a un lado de la camilla.
-dime algo que no sepa… estas bien? – le dije con cansancio, pero él pareció divertido ante mis palabras y solo asintió con la cabeza.
Si se preguntan cómo llegamos a la base de los Cavallone, puedo decir que no fue de la mejor forma ni tampoco recibimos la mejor de las bienvenidas.
Estaba que me quería morir, me había sobre exigido demasiado.
Flashback de hace dos días.
-bien, empecemos, tenemos que cortarles unos dedos y asegurarnos de que no mueran por eso – dijo alguien, pero pronto su voz me hiso odiar estar acorralado – NO ESTAN. ENCUENTRENLOS, NO PUDIERON IRSE MUY LEJOS! – demonios.
-tenemos que irnos, ves una salida? – le susurre con un cansancio, quería, de verdad quería que mi intuición me dijera que había otra salida aparte de "esa".
-estamos acorralados, no puedo ver la salida – tenían que estar bromeando!
-Natsu! Impídeles el camino – ordene mientras quemaba las cuerdas y me cargaba a Dillono en la espalda sin que él siquiera pudiera registrar lo que pasaba.
Entonces salí volando hacia el techo de madera… mientras destruía el techo escuche el rugido de Natsu, segundos después el había vuelto a esconder en el anillo… volé lo más lejos que pude del lugar.
Cuando aterrice, lo primero que hice fue literalmente tirar al piso a Dillono y vomitar sangre en el segundo siguiente.
Sentía que me estaba muriendo y no era para menos, en cuanto mi llama desapareció, también lo hizo mi conciencia.
Solo alcance a escuchar el grito de Dillono que gritaba preocupado… pero no me preocupe mucho en lo que decía, mas porque no le entendía a que me importara, yo solo quería descansar.
Fin del flashback
-recuérdame otra vez como llegue a la enfermería de tu familia – le dije a Dillono sin verlo, mi vista estaba concentrada en el techo que aun se movía.
-te desmayaste así que tenía que llevarte con algún medico y mientras trataba de hacerlo, me encontré con mi familia y ahora estamos aquí, a salvo – su voz era solemne… pero yo no estaría a salvo en este tiempo ni ahora ni nunca, si quería seguridad, tenía que regresar a mi tiempo.
-… gracias, cuánto tiempo llevo inconsciente? – le pregunte… pero porque evita mi mirada?
-casi dos semanas - … DOS SEMANAS!
De pura impresión me había levantado de donde estaba y estaba casi seguro de que mi llama estaba más que lista para luchar, se podía decir que tenia la misma cantidad que cuando llegue, pero regresando, cuando quise ponerme de pie Dillono me tomo de los hombros y literalmente me estampo contra la camilla.
-no te muevas, aun no tienes la aprobación del médico – parecía más preocupado que molesto.
-no necesito su aprobación, tengo que moverme o ve ha saber que pasara después – para mi incredulidad, me dejo pararme y vestirme… mi ropa estaba limpia… eso significaba que nada ocultaba mi rostro… rayos.
-por que no me dijiste que eras familiar del Primo Di Vongola?
-… acaso importaba? Yo no busco que me rapten ni que me usen – y en parte era cierto en esta época, en la mía sabía que si pasaba, habría gente que me rescataría… pero aquí, ni mi familia parecía apoyarme.
-contactamos con los Vongola, teníamos planeado hacer una alianza con ellos, pero adelantamos la reunión para que pudieras verlos pronto – parecía contento… bueno, cualquiera lo estaría, menos los que estuvieran en mi situación.
-gracias… pero no creo que les haga ilusión verme… es más, creo que tengo que irme antes de que lleguen – no quería ni saber que pasara si me vieran.
Un escalofrió recorrió mi espalda sin que pudiera evitarlo.
-algo malo paso? – era buena su intención, pero no era bueno que se enterara.
-no, solo no quiero verlos… como dije, no quiero estar metido en esto de la mafia o grupo vigilante – al menos no en esta época.
-te entiendo… antes de que deje que te vayas… los Vongola son alguien de confiar? – esa pregunta no me la esperaba.
-porque hacerme esa pregunta? Si técnicamente soy parte de ellos, cualquiera te diría que sí – estaba un poco confundido… es que acaso no quería tener la alianza?... pero era una de las familias con quien más años de amistad teníamos.
-no me fio de muchos… pero tú me inspiras confianza – guau.
-si confías en mi, puedes confiar en los Vongola… los Vongola son personas que arriesgarían su todo por un amigo, confía en ellos y ellos confiaran en ti – era verdad, en ningún registro apareció algo como una pelea o problema con los Cavallone y Vongola.
-Gracias…mmm… cómo te llamas?
-jajajaja, dime Tsuna.
Al poco rato ya estaba enfrente de las puertas de salida y justo cuando estaba por salirme, que tocan a la puerta… mi intuición no mentía… habían llegado los Vongola.
-tienes alguna salida de emergencia? – estaba entrando en pánico.
-he?
-olvídalo, solo saldré como me dijo una vez Dino-san – susurre mientras corría a una salida subterránea que habían hecho en ese lugar, si Dino-san no mentía, podía escapar por ahí.
…
Y volvía a maldecir a Dino-san otra vez en mi cabeza, esa salida de emergencia, en este momento solo es un mini cuarto en donde te puedes esconder del maldito papeleo!... como rayos salgo ahora de aquí?! Siendo que la sala de reuniones de este tiempo está en la puerta de salida de mi escondite? Y que ahora ahí está la familia Vongola?
… viendo mis opciones, me doy cuenta que estoy lamentablemente acorralado y de la forma más patética si se puede decir.
Me mantuve callado y relajado, no me interesaba la reunión de los Vongola con los Cavallone, pero la voz y apariencia de los Vongola logro preocuparme y concentrarme en ellos.
En la sala de reunión.
Giotto al igual que todos sus guardianes, tenían una pésima cara, todos sin excepciones tenían las ojeras marcadas, su piel había perdido varios tonos de color, volviéndose casi enfermizo y se podía ver a kilómetros lo cansados que estaban todos.
Y solo una cosa pasaba por la mente de todos ellos… "¿Dónde estaba Tsuna?".
Lo que no sabían, era que estaba a unos metros de ellos observándolos por su deplorable aspecto que había logrado captar su atención.
