Capítulo 11: "Nuestro Hogar"
Ya se había cumplido una semana desde que Himeko y Chikane se encontraron en la intersección de la calle, una semana desde que volvieron sus recuerdos de una vida pasada llena de amor, sacrificio y una angustiante despedida, pero con una promesa, una promesa que era difícil de que se cumpliera alguna vez, esa promesa se había vuelto realidad y que mejor forma de celebrar todo ese tiempo juntas que el concierto que Chikane tenía programado hace meses, pero que en sólo una semana pudo crear esa magnifica canción, una canción que relata la historia de sus vidas anteriores y del dulce reencuentro que tuvieron. Ahora un nuevo día estaba por empezar, un día para seguir demostrando todo ese infinito amor que se tenían, ese amor que fue capaz de atravesar las leyes del tiempo y ese mismo amor que jamás olvidarían de nuevo.
Himeko fue la primera en abrir sus ojos, no gracias a un reloj despertador, este sonido es lo mejor que ha escuchado, eran los latidos del corazón de su hermosa y elegante princesa acompañado de su exquisito aroma. Muy lentamente fue acercando su rostro al cuello de su único amor, sus labios hicieron contacto con esa piel blanca y delicada y porque no decirlo deliciosa, primero le dio pequeños besos luego fue más atrevida hizo su camino hasta el oído de Chikane con su lengua, Chikane aún no despertaba pero si se movió un poco y murmuro algo incomprensible para los oídos de Himeko, eso no la detuvo, luego sus labios fueron besando la frente, los parpados, mejillas, la punta de su nariz hasta que fue el turno de labios, pero antes de dar el beso de buenos días, se quedo mirando el apacible rostro de su princesa, aún no entendía como habían logrado reencontrarse, cómo fue que se dieron las cosas para ese reencuentro, si ella vivía en otra ciudad y su amor era una persona adinerada que jamás viviría cerca de ella, pero al volver a mirarla, sus pensamientos desaparecieron, sólo acercó sus labios para darle el tan anhelado beso. Como siempre había sucedido, ese beso en un principio era solo un toque de ambos labios, pero a medida que el tiempo transcurría se volvía más profundo, esta vez no fue la excepción. Chikane de a poco fue abriendo sus ojos y su boca, sentía una calidez en ellos, sólo esperaba que no fuese un sueño, lo bueno es que estaba en lo incorrecto, cuando vio el rostro de la persona que le había entregado su corazón, volvió a cerrarlos para sentir mejor la sensación de esos dulces labios, abrió su boca y fue ella la que empezó con un baile sensual de ambas lenguas, a medida que el tiempo transcurrió, desde ambos labios salieron pequeños gemidos, hasta que ambas tuvieron la necesidad de separarse, sólo para recuperar el aliento.
- Sigo insistiendo que todos los días de mi vida deseo despertarme así, dijo con una voz extremadamente seductora Chikane.
- Yo también deseo lo mismo Chikane-chan, dijo sonriendo el ángel dorado.
- Dime Himeko, que haremos el día de hoy, quieres hacer algo especial, quieres que te lleve a algún lugar?
- Mmm, creo que me gustaría holgazanear todo este día, quiero estar todo el día en cama.
Para la suerte de Himeko el día de hoy, había amanecido nublado, así que no iban a sentir calor en ese dormitorio, era un día ideal para quedarse en la cama y que mejor con esa compañía.
- Como eres perezosa mi dulce Himeko.
- No es de perezosa es que viendo como está el día no tengo ganas de levantarme además, aún estoy cansada debido a la emoción del día de ayer.
- Bueno si así lo deseas, nos quedaremos en cama.
Tan pronto como termino de hablar, Himeko abrazó fuertemente a su amada, dicho abrazo fue correspondido inmediatamente y fue acompañado de un lujurioso beso.
Varios minutos han pasado, ya eran aproximadamente las 10:00 de la mañana, ambas necesitan despegarse nuevamente para tomar aire y también para alimentarse.
Chikane fue la que se levanto primero, impidiendo a Himeko salir de la cama, ya que cumpliría con los deseos de su dulce ángel y le traería el desayuno para que no tuviera la necesidad de levantarse.
- Que desea la princesa para desayunar? dijo dulcemente
- Princesa?
- Si eso es lo que eres para mí, además no te acuerdas que esa vez cuando nos encontramos en aquella playa, ya te había llamado así.
Himeko estuvo pensando algunos segundos, hasta que pudo recordar la situación.
- Ah ya recuerdo, te dije que tú tenías más aspecto de princesa que yo
- Y yo te dije que mejor sería que ambas lo fuésemos, pero volviendo al tema, que deseas para desayunar.
- Algo sencillo, un par de tostadas un jugo de naranja y un café.
- Espérame un momento que ya vuelvo con su orden mi princesa, termino diciendo con un guiño.
Han transcurrido alrededor de 15 minutos y Chikane trae una bandeja con el desayuno de ambas con una rosa roja acompañando los alimentos.
El desayuno fue agradable, aún seguían comentando lo sucedido durante la noche de ayer, todavía Himeko no entendía su falta de información, aún no se explicaba como no supo que Chikane daría un concierto donde ella tenía que asistir por cuestiones de trabajo, se convirtió en una experiencia maravillosa, por otro lado Chikane, agradecía que ella no supiera que tocaría esa noche pues la sorpresa se hubiese arruinado, también conversaron de otros temas. Cuando ya habían terminado de desayunar, Chikane dejó la bandeja en la mesa de noche y envolvió a su adorado ángel entre sus brazos. No supo cuanto rato paso, lo único que sabía era que la respiración de Himeko se había vuelto más calmada, eso le hizo pensar que se había quedado dormida. Muy lentamente retiro su brazo izquierdo para que Himeko pusiera su espalda en el colchón, su brazo izquierdo lo traslado hacia esa frágil cintura y empezó a contemplar su bello dormir. Observó detenidamente a ese pequeño ángel que llegó a iluminar su vida, aquella persona que ha sido su único y verdadero amor en por lo menos tres vidas, y está segura de que pueden haber sido más. No supo cuando su mano derecha se fue trasladando hacia el abdomen de ese ángel, pero sintió como sus mejillas iban adquiriendo un poco más de calor. No resistía tenerla a su lado y no tocarla, quería volver a sentir su piel, su calor, sus melodiosos gemidos, así que poco a poco fue trasladando su mano hasta el seno izquierdo de Himeko, lo apretó con delicadeza, en ese momento su ángel movió ligeramente su cabeza, aún seguía dormida, entonces decidió mordisquear el lóbulo de la oreja, a continuación fue besando suavemente todo el rostro de su amor, sin dejar de prestar atención a los pechos de Himeko. Cuando le dio el beso en los labios, Himeko fue lentamente despertando, cuando se dio cuenta de la situación, movió ligeramente su boca para permitir la entrada de la lengua de su princesa. Chikane al notar este movimiento se percató que había despertado y aumento sus caricias. Ambos cuerpos iban adquiriendo temperatura, ambas sintieron que las ropas le eran molestan, así que una fue desnudando lentamente a la otra. Chikane se encuentra encima del cuerpo de Himeko, su mano derecha tiene aprisionada la muñeca izquierda de su amor, su peso descansa sobre su lado derecho, su pierna izquierda actualmente es prisionera del dulce ángel. Sus labios se encuentran en el cuello de ella, besándolo lamiéndolo y dándole pequeños mordiscos, los que son contestados por suaves gemidos y su mano izquierda se encuentra recorriendo aquel adorado cuerpo. Por su parte Himeko, la mano que le queda libre esta recorriendo la espalda de la princesa, presionando ligeramente con tres de sus dedos.
A medida que la excitación iba en aumento, Chikane se va moviendo lentamente hacia abajo, recorriendo todo el exquisito cuerpo con su lengua hasta que llega hasta la feminidad del ángel, lentamente agarra sus piernas y las acomoda para que le permitan degustar ese exquisito néctar. Suavemente comienza a lamer aquella zona, y también lentamente comienzan los gemidos de su amor. A medida que degustaba el punto de placer de Himeko, iban en aumento aquellos gemidos, no quería apresurarse, quería hacerlo muy despacio, aunque ella le había rogado que fuera más rápido, quiso hacerlo lento. Cuando encontró que ya era el momento de que su ángel tocará el cielo aumento la fuerza de sus lamidos. Un gran gemido le anunció que había llegado al clímax, a los pocos instantes más néctar salio de esa pequeña flor.
Poco a poco fue trasladándose nuevamente hasta quedar mirando el rostro enrojecido de su ángel, se acomodo lo más cerca de ella y le dio un beso en cada una de sus mejillas, para terminar con uno en sus labios.
- Te amo tanto Chikane-chan
- También te amo mi Himeko.
Y estrechando sus manos, ambas se quedaron placidamente dormidas
Actualmente son las dos de la tarde, cuando Chikane se despierta y lentamente deshace el abrazo para averiguar que hora era, cuando mira el reloj, vio que ya era la hora de almorzar, recoge del suelo su pijama se lo coloca y se dirige a la cocina a preparar algo para comer. Lo que preparó fue algo sencillo, así que solo le tomo una media hora.
Una vez más vuelve al dormitorio con la bandeja con los alimentos, la deja en la mesa de noche y recoge el pijama de Himeko que estaba en el suelo.
Para despertarla le da un beso en los labios y Himeko lentamente va abriendo sus ojos. Entonces Chikane le pasa la prenda de vestir y le avisa que ya es hora de almorzar. Comieron animadamente los alimentos y conversaron de lo que podrían hacer durante la tarde, la decisión fue ver una película que Himeko quería ver hace algún tiempo en uno de los canales de cine.
Cuando llegó la hora de la película ambas estaban listas para comenzar a verla se encontraban cómodamente acostadas en la cama, Himeko tenía apoyada su mejilla en el hombro izquierdo de Himeko, tenían algunas golosinas para comer y algo de bebida.
Cuando finalizó la película, era la hora de cenar, y como había pasado con el desayuno y almuerzo, Chikane una vez más fue la encargada de preparar algo que comer, pues su ángel le pidió quedarse todo el día en cama y cumpliendo con ello, fue la encargada de levantarse y preparar los alimentos ese día.
Ya se había terminado ese pacifico día, un día donde habían compartido todo su tiempo en estar juntas y Chikane estaría segura que el día de mañana sería algo parecido pues las nubes se habían vuelto más grises lo que le anunciaba que esa misma noche llovería sino en la mañana del día domingo.
Y una vez más se quedaron dormidas en un dulce abrazo
Como lo había pensado Chikane antes de dormirse ese día amaneció lloviendo, la hora las 10:30, su ángel aún estaba durmiendo, pero el abrazo no fue deshecho en toda la noche, moviéndose lentamente Chikane se levanta no quería despertarla, cuando iba saliendo del dormitorio, escucha su dulce voz.
- Y que paso con mi beso de los bueno días, dijo con tono tristeza
- Pensé que estabas durmiendo, no quería despertarte.
- No importa, prefiero que me despiertes con un beso que sintiendo que te vas de mi lado.
A Chikane no le quedo más alternativa que volver a la cama y darle el beso de los buenos días.
- Ahora está contenta mi princesa.
- Lo estoy Chikane-chan.
- Supongo que como está lloviendo te quieres quedar nuevamente en cama el día de hoy.
- Exacto, pero no todo el día, mañana es Lunes y tengo que preparar algunas cosas para la revista.
- Espero que está vez no lleves las fotos equivocadas mi dulce Himeko, dijo con una pequeña risa.
- No me molestes con el asunto de aquellas fotos, solo voy a llevar la cámara que me regalaste que ahí están las fotos que necesito llevar.
- Hablando de eso, no las he visto aún, me las puedes mostrar.
- Prefiero que las veas impresas que por el visor de la cámara
- Como desee mi princesa, le dijo mientras le hacia una pequeña reverencia.
Una vez más preparó el desayuno, era exactamente lo mismo que ayer, es mas las cosas que hicieron ese día domingo eran las mismas que habían hecho el día sábado con la excepción de que vieron otra película y que esta vez Himeko le dio placer a la princesa de cabellos azules.
Son aproximadamente las 18:30, aún sigue lloviendo, por consiguiente Himeko decide volver a su departamento, antes de que la lluvia caiga con más fuerza.
Desde que llegó al departamento fueron contadas las ocasiones en que se levantó, ahora tenía que hacerlo, necesitaba darse un largo baño, pero no quería hacerlo sola así que le pidió a Chikane que la acompañara, y tal como sucedió hace una semana ambas limpiaron el cuerpo de la otra, para luego introducirse en la tina.
El ambiente era tan relajado de tanta calma sin preocupaciones, solo pensando en cómo sería su futuro juntas. Pero el tiempo que habían pasado en aquella tina había sido suficiente y ya era hora de vestirse. Cuando volvieron al dormitorio Himeko se dio cuenta de que la única vestimenta que tenía era aquel vestido rojo que utilizó el día viernes, así que Chikane le presta ropa adecuada para el clima que hay en este momento.
Ambas se fueron hasta el departamento de Himeko compartiendo el paraguas, el trayecto fue agradable y realmente romántico, no se encontraron con muchas personas, bueno si se hubiesen encontrado con alguien, aún caminarían con sus manos entrelazadas.
Cuando estuvieron dentro del departamento Himeko fue hasta su dormitorio, quería cambiarse de ropa, y preparar algo de comer, pues todo ese fin de semana no había hecho nada, era hora de corresponder la atención que le había dado la princesa.
Después de cenar se fue a preparar el bolso para iniciar un nueva semana de trabajo en la revista, sabía que iba a tener que entregar las fotos que había tomado el viernes, seguramente el artículo principal sería del concierto dado por esas magnificas músicos, sólo esperaba que su compañero no dijera algo sobre su relación con Chikane, ya que querrían saber de aquella persona que le había dedicado aquella hermosa canción.
Mientras Himeko se encuentra en aquella habitación Chikane ya estaba en la cama, de cierto modo se había acostumbrada a estar en cama, gracias a la petición de su ángel y quería terminar ese día de la misma forma.
Cuando Himeko va hasta su cuarto con un pensamiento, pedirle a Chikane que se quedara a pasar la noche, para que iba a volver si aún estaba lloviendo, pero cual sería su sorpresa al ver a su princesa ya acostada en su cama, de inmediato sus mejillas se ruborizaron, sí aún después de una semana y todas las veces que la había visto desnuda, aún ella reaccionaba así, aún cuando su princesa estaba vestida, pero que dejaba ver sus hermosos hombros.
De nuevo comenzó su andar, hasta sacar de su armario su pijama y estar lo más rápido posible junto a ella.
Y así se terminó aquel día, mañana comenzaría una nueva semana, con algo sumamente importante para ambas y para lograrlo Chikane tendría que confirmar la reunión con Jin Fukuda ese día Lunes.
La reunión se lleva a cabo en las oficina de Jin Fukuda, llevan aproximadamente media hora viendo las distintas posibilidades que le tenía preparada a Chikane Himemiya, aunque era la primera vez que se reunían, él la conocía gracias a su amigo Motoki, sabía de las exigencias de la princesa, así que hizo su mejor esfuerzo en hacer una buena presentación.
La reunión terminó a las 11:00 después de una hora de haber empezado, tanto Jin como Chikane quedaron conformes con los términos ahora solo faltaba que su ángel la viera para firmar los papeles. Eso sucedería el viernes en la tarde.
Esta semana iba mucho mejor para Himeko, estaba viendo las fotos que había tomado el día viernes, aún no decidía cuales les iba a presentar a su jefe para que las aprobara y saliera en el próximo número de la revista, en todas, su princesa salía tan deslumbrante de que si fuera ella la jefa, las colocaría todas, pero sólo podía elegir tres.
Transcurrió una media hora cuando por fin las escogió, ahora solo le inquietaba el asunto de que si su compañero sería capaz de colocar en el artículo, que ella era la persona a la cual Chikane Himemiya le había compuesto la canción. Durante la mañana no había tenido la oportunidad de hablar con él para preguntarle antes de que el artículo estuviera terminado, ya era hora del almuerzo.
Después de que termino de almorzar estaba feliz, ya que al fin pudo enviarle un mensaje de texto a Chikane, aunque ella aún no se lo había devuelto.
Aproximadamente una media hora de volver de colocación pudo tener la conversación con Aoba-kun
- Aoba-kun, puedo conversar contigo.
- Claro Kurusugawa-san, o prefieres que te llame "Hi no Miko"?
Esto le confirmó que su compañero sería capaz de escribir en el artículo que ellas eran pareja, pero quería evitar esa situación de cualquier forma.
- Quiero ser sincera contigo, realmente quiero saber si en el artículo que estás trabajando mencionaras mi nombre.
- Así que de verdad que eres tú esa persona.
- Que!?
Himeko no sabía que Aoba-kun aún dudaba un poco acerca de la relación de ambas, aún no se explicaba como se habían conocido y sobre todo el significado de aquella canción y ella se lo había confirmado.
- Bueno, yo aún tenía mis dudas, pero ya me has dejado todo claro, ahora no sé si colocar tu nombre, para mí sería lo mejor, sería el único que supiera que tú eres esa persona especial, que es una mujer, y que todos los demás estén dudando acerca de la última frase.
Él había escuchado a algunos de sus colegas, que la última frase de la canción sólo era para despistarlos, que Miya-sama la había utilizado para seguir manteniendo su privacidad y de no investigar y descubrir quien era ese hombre.
- Entiendes que eso sería algo sumamente importante en mi carrera.
- Lo entiendo, pero te pido por favor que no lo menciones, ya que hemos tenido que pasar por diferentes adversidades para estar juntas y que si te las explico jamás entenderías.
- Acaso ya te enfrentaste a su padre.
- No, ni siquiera lo conozco.
- Entonces no entiendo a que dificultades te refieres, porque debes de saber que Miya-sama es la heredera de una importante empresa, lo lógico es que ella ya este comprometida para casarse con alguien que su padre haya escogido.
Claro que Himeko lo sabía pero lo había olvidado, además ella ya no dependía de su padre, así que no suponía ningún peligro.
- Lo sé Aoba-kun, pero creo que eso ya está solucionado, así que te pido nuevamente que no me menciones.
- Déjame pensarlo un día antes de que tenga que entregar el artículo al jefe, te doy mi respuesta.
- Gracias por pensarlo Aoba-kun.
Obviamente él no la iba a nombrar, pero quería que le diera algo de tiempo, por si algún otro reportero averiguaba algo más sobre "EL" enamorado de Miya-sama.
Era a mediados de semana, Chikane tenía que ir hasta la mansión, tenía que llevarse importantes cosas a su departamento, sus recuerdos, fotografías y trofeos quería de una vez por toda ya no volver a aquel lugar.
Antes de ingresar a la casa había llamado para confirmar que su padre aún estuviera de viaje, la encargada de avisarle fue Otoha-san.
Inmediatamente después de que entró a la mansión se dirigió a su cuarto y empezó a empacar todo lo que necesitaba llevarse. Otoha insistió en ayudarle pero ella rechazó su oferta, quería hacerlo sola, no quería que viera su rostro triste.
Al cabo de una hora pudo guardar todo lo que había venido a buscar, en total eran 6 cajas de tamaño medio, las que fueron cargadas hasta la entrada de la mansión por ella y por Otoha.
No sabía cuando sería la próxima vez que viera a Otoha, sólo esperaba que su reencuentro no fuera en esta mansión.
Y así se fue nuevamente hasta su departamento, esta vez la ayuda el hombre que manejaba el camión de mudanza que había contratado. Una vez que las cajas estaban en la sala, era la ocasión para darle la buena noticia a su ángel que ya estaba por regresar del trabajo.
Rápidamente agarró las llaves y bajo raudamente las escalas, luego corrió antes de tomar una vez más las llaves y entrar en el departamento de Himeko, sólo faltaban 10 minutos para que llegara, lo que le dio tiempo de prepararle una pequeña sorpresa.
Quince minutos después de que Chikane llegó al departamento, Himeko tomaba las llaves para hacer ingreso a su hogar. Todo estaba tranquilo, se desilusionó cuando no vio a la persona que más amaba, estaba segura de que ella la estaría esperando tal como sucedió la semana pasada, pero al no encontrarla comenzó a caminar para dirigirse a su dormitorio.
Chikane que hasta ese momento se encontraba recostada en la cama, da un salto para colocarse detrás de la puerta. Una vez que Himeko deja su bolso encima de su cama, siente una par de brazos que la rodean desde atrás, ante esta situación inesperada da un fuerte grito.
- Me quieres dejar sorda Himeko?
- Es tu culpa por asustarme.
Y sin deshacer el abrazo Himeko se da la vuelta y la besa.
Después de la cena, estaban nuevamente en el dormitorio, tiradas en la cama dándose un reconfortante abrazo. Ese momento fue interrumpido por la voz de Chikane.
- Dime Himeko, a que horas sales el día viernes.
- Generalmente salgo antes de lo acostumbrado, como a las 16:30, por que?
- Es que quiero llevarte a un lugar especial.
- A dónde?
- Es un secreto.
- No seas mala dímelo.
- No quiero.
Ante la negativa de la princesa Himeko empieza a hacerle cosquillas, para ver si lograba sacarle algo más de información, pero no le dio resultado, en vez de decirle donde la llevaría Chikane, le comenzó a hacer cosquillas. Estuvieron un buen rato, hasta que ambas cansadas de tanta risa pararon con aquel juego.
Cuando se recuperaron decidieron dedicarse a otro tipo de "juego". Cuando terminaron de jugar terminaron cansadas al igual que cuando se hicieron cosquillas, con la diferencia de que estaban desnudas y sus mejillas rojas.
Faltando pocos minutos para terminar su día laboral, Himeko está ansiosa por saber donde la llevaría su princesa, durante dos días intentó averiguar donde la llevaría, pero no consiguió ninguna repuesta satisfactoria.
Al fin dieron las 16:30, se levantó de su silla, agarró su bolso y se despidió de sus compañeros rápidamente. Luego fue hasta el ascensor, que justo en esos momentos estaba cerrando la puerta, pero que gracias a que una de las personas que se encontraban en el interior lo detuvo, ella alcanzó a ingresar.
Fue la primera persona en salir cuando el ascensor se detuvo en el primer piso. Fijó su mirada hacia la puerta principal de edificio y allí estaba su princesa. Una vez más aceleró el paso para reunirse con ella.
Cuando terminaron de saludarse con un beso en la mejilla, fueron hasta la parada de los taxis, para que las llevara a su destino.
Himeko seguía preguntándole hacia donde la llevaba, no conocía la dirección que le había dado al chofer.
- Sé un poco más paciente Himeko, ya verás.
Luego de viajar una media hora llegaron hasta un condominio, se veía algo exclusivo. Las casas eran de dos pisos, con un amplio jardín y una casa de la otra se encontraban separadas por varios metros. La mayoría de ellas se encontraban desocupadas y se veían algunos camiones de mudanza.
Himeko aún se encontraba desconcertada, se preguntaba que si Chikane se iba a mudar a aquel sitio, entonces una tristeza invadió su corazón, ya no la tendría cerca, pero ella estaba totalmente equivocada.
- Ven Himeko acompáñame.
Caminaron algunos minutos hasta encontrar la casa número 25, cuando la hallaron Chikane desde su bolso saca las llaves y hace pasar primero a su ángel.
Himeko queda maravillada con aquella infraestructura, piensa que realmente es adecuada para su princesa, ya que estaba acostumbrada al lujo.
Ambas recorren la casa; tiene tres dormitorios, dos salas de baño, una amplia cocina y en el patio una piscina rodeada de un verde césped.
Cuando la terminaron de recorrer, volvieron hasta el dormitorio principal que estaba en el segundo piso, era el lugar adecuado para realizar la proposición.
- Dime Himeko, te gusta esta casa.
- Si, es muy hermosa y muy amplia, es más grande que la casa que vivía con mi padre, pero creo que para ti es pequeña.
- Bueno si comparas una mansión con esta casa, claro que es pequeña, pero a mi también me gusta.
- Ya, entonces te vas a mudar aquí, dijo a punto de llorar.
- Depende…
- De qué!?, dijo sorprendida.
Acercándose a Himeko, agarra una de sus manos con las dos suyas, limpia un poco la garganta y le dice:
- Himeko, sabes qué, el primer pensamiento que tengo en la mañana es para ti, deseo que siempre estés conmigo, de que sea lo primero en ver al despertarme, que no tengamos que vivir en diferentes edificios, por eso yo…
Chikane hace una pausa para terminar con su idea.
- Por eso yo quiero que vivamos juntas, en esta casa por el resto de nuestros días, bueno si a ti de verdad te gusta esta casa.
Y el temor de separase de Chikane se desvaneció y lágrimas empezaron a brotar de sus ojos amatistas.
- Si, quiero estar contigo, no me importa donde sea, solo quiero que estemos juntas.
Para celebrar ese momento, se besaron por largos minutos.
Una nueva vida empieza para ellas, ahora vivirán bajo el mismo techo, ya no tendrán que turnarse para alojar en el departamento de la otra, una época de felicidad está por comenzar, o eso al menos pensaban ellas.
CONTINUARÁ…
Se me olvido mencionar que reedite algunos capitulos, los primero 4 les agregue el titulo y al 5 le agregue algo más de acción xDDDDDDDDDD
Decirles que revisen más a menudo el fic, las actualizaciones serán dos por semanas, pero no les diré que días...
Grax por leer
