¡Hola a todos!, LO SIENTO MUCHO LA DEMORA, es que he estado muy ocupada, espero que les guste.


SORPRESA:

¿Estás feliz de verme?

Bella POV:

Al regresar a Londres me era difícil asimilado todo lo que me pasó, que había dejado de nuevo a mis familiares, a mis amigos, y a Edward, a todos y a cada uno de ellos los he extrañado más que nunca, en especial a Edward. A pesar de mi corta estancia en los Estados Unidos, me sucedieron muchas cosas en ese lapso de tiempo, no he vuelto a hablar con Ben, pero debe andar bien, y el pobre Edward no me puedo imaginar cómo debe estar, con todo lo que me pasó con él, me puso a dudar que si lo de nosotros es simplemente una amistad, la verdad no sé si alguien puede estar tan confundido, como yo lo estoy. Cuando comencé a trabajar me desconecté de cualquier cosa que me distrajera, no contesté mi teléfono, ni mi celular particular, ni tampoco mi e-mail, sabía que si los atendía no lo podría soportar. Me ocupe de lleno mi tiempo en terminar mi libro, que lo había comenzado hace tiempo. El título publicado en la portada era:

"Cuando pienso en ti, no me siento tan sola"

Lo escogí porque era lo que sentía en ese momento, y lo que siento ahora. El libro se trata de: una chica estaba enamorada, por las jugadas del destino, se tuvo que separar de la persona que amaba. Cuando pensaba en ella, podía de alguna manera llenar ese vacío, pero por la falta de valor terminó perdiéndolo, años más tarde se reencuentran pero para su infortunio ya es demasiado tarde. En el momento que lo escribí inconscientemente estaba pensado en Edward, él me ayudó, sin que él supiera, a escribir mi libro, por esa razón en los agradecimientos hay una foto de los dos. Ese libro es una llamada para las personas que están enamoradas, y no se atreven a expresarlo, pero cuando lo hacen es muy tarde.

Pude terminar el libro en cuestión de días, me apasiona lo que hago, y se mi hizo fácil hacerlo. Aunque para cumplir mi sueño, tuve que pagar un alto precio, de igual manera lo tenía que hacer, porque si no Edward no estaría en New York. Él me ha apoyado en todo, por eso no sería justo si no lo hubiera apoyado con eso, aunque en el asunto del compromiso lo vi muy distante, y aun no he comprendido la razón.

Por otro lado mi libro ya estaba publicado, pero se me olvidó mandarles unas copias a mis familiares y amigos, lo tendría que hacer la próxima semana. Tenía muchos pendientes que hacer, además dentro de poco tendría que comenzar a publicitar mi libro, aunque para eso la editora cuadraría todos los detalles, pero por el momento me encontraba en mi apartamento, disfrutando de la soledad que me brindaba, en cierto momento escuché que tocaron el timbre, y eso me pareció extraño, porque nadie me visitaba, fui a atender la puerta, cuando la abrí, no podía creer que él estuviera aquí.

- ¿Estás feliz de verme?- preguntó con una sonrisa torcida dibujada en su rostro, la cual me encantaba, no pude reaccionar- ¿Bella estás bien?- perdí la conciencia, esperé la caída, la cual nunca llegó, unos brazos fuertes me sujetaron.

Pasaron unos minutos antes que pudiera volver a tener el control de mi cuerpo.

- Bella despierta- una voz aterciopelada decía, con un claro tono de preocupación.

- ¿Qué haces aquí?- solté sin medir mis palabras, pude ver que brillo característico de sus ojos desaparecía- Lo que quería decir ¿cómo estás aquí?, ¿no se supone que estás trabajando en la clínica?- pregunté perpleja ante su gesto de diversión.

- No me podía quedarme sin mi copia autografiada- dijo en tono jocoso, con su sonrisa, que me hacía derretirme, Bella basta, él que tienes en frente es tu amigo, me pasó un libro familiar.

- Edward, te estoy hablando enserio.

- Es verdad- seguía riéndose, con que va a continuar con su juego, enarqué una ceja- Bueno, me ofrecieron un cargo en Londres, que no podía rechazar, lo acepté y ahora estoy aquí- se encogió de hombres, no lo podía creer, salté a abrazarlo.

- Felicitaciones- tomé una pausa- ¿Cómo lo asimilaron tus padres y tus hermanos?- no me podía imaginar cómo estaría la pobre Alice, ella siempre ha sido muy unida con Edward.

- Bueno, todos están tristes con mi partida, pero sabían que no podía perder esta oportunidad que se me dio- me explicó con algo de melancolía.

- Las extrañas- realmente esa no era una pregunta.

- Sí, pero te extrañaba más a ti- me dejo en shock lo que dijo, no sabía cómo responder- No has respondido estás feliz de verme- se me había olvidado por completo.

- Claro que lo estoy- lo abracé de nuevo.

- ¿Y no me lo vas a autografiar?- volvió a sacar el libro pero esta vez con una lapicera.

- Por supuesto, estoy más que encantada- tomé el libro de sus manos, pensé por unos minutos que le escribiría de dedicatoria, hasta que me pasó una idea.

Para persona que me inspiró a hacer este libro.

Siempre te tengo en cuenta.

Recuerda que pase lo que pase, puedes contar conmigo.

Te quiero mucho Edward.

Tú mejor amiga.

Tu Bells.

Lo revisé un par de veces y se lo entregué. Cuando lo leyó pude notar en sus ojos que pasaban muchas emociones que no pude descifrar, alegría, tristeza, y no sé cuáles más, cuando sonrió no vi la alegría llegar a sus hermosos ojos de esmeralda.

- Yo te quiero más- me dio rápidamente un beso en la mejilla, me extrañaba algo su aptitud, no parecía estar cómodo con la situación- ¿Quieres salir?- preguntó a la ligera, tratando distraerme, pero sabía que había una cosa que me ocultaba, lo deje pasar.

- Sí- respondí con desdén, continué- No he salido en varios días- luego me recordé que aún seguía con mi pijama- Déjame arreglarme, en un momento regreso.

- Tranquila, tárdate todo lo que quieras- me regaló una de sus sonrisas torcidas, siempre han tenido un efecto en mí, mi corazón se acelera sin entender la razón.

- No tardo mucho- traté de sonar lo más relajada posible, cuando llegué a mi habitación empecé a buscar desesperadamente en mi armario, ¿qué me podía colocar?, en situaciones así necesito a Alice, busqué y rebusqué alguna prenda decente, hasta que encontré una blusa de un color púrpura, me la coloqué, y un jean de corte tubito, pero no muy ajustado, me peiné el cabello y lo dejé suelto, me maquillé en tonos neutros, me miré al espejo una vez más, una vez que me quedé conforme con el resultado ya estaba lista- Ya podemos irnos- dije al poco tiempo que salí de mi habitación, al llegar a la sala, Edward bajo una revista que leía y me inspeccionó con la mirada, que siempre colocaba nerviosa.

- Te ves hermosa- dijo, mientras que en su rostro se dibujaba la sonrisa torcida que siempre hace que me quede sin aliento, me ruboricé por su comentario- ¿Y a dónde vamos?- su voz hizo que me levantara de mi ensoñación y me ofreció- Te recuerdo que yo no he vivido en Londres, apenas llegué hoy- indicó con un poco de gracia, expectante de mi respuesta.

- Bueno, podemos ir a un restaurant, que queda bajando por esta misma calle- propuse un tanto dudosa, debido que aun por completo no había salido de mí trance.

- Perfecto- Edward como el caballero que era, me abrió la puerta.

La velada transcurrió sin inconvenientes, estuvo muy tranquila, charlamos de todo lo que nos pasó en los últimos meses que no estuvimos juntos, y una que otra anécdota de nuestra infancia y adolescencia. También me contó que en la clínica, aprendió mucho al lado de Carlisle, y que el dueño de la clínica le ofreció dirigir la que estaba inaugurando aquí en Londres. Me alegraba que se le presentara esta oportunidad, nunca me había sentido tan orgullosa por él y tan feliz, ahora nuevamente podía ver a Edward más seguido, como en los viejos tiempos, antes que todo se complicara, aunque al mismo me sentía triste por la pobre Alice estuviera muy afectada por la partida de Edward, ellos siempre han estado juntos, y la pobre Esme debe de andar peor, era la primera vez que Edward en realidad se separaba de su familia, pero me reconfortó cuando Edward me contó que ellas estaban muy contentas que se le haya presentado esta oportunidad a él, de trabajar en Inglaterra.

Regresamos al apartamento, y Edward se sentó en el sofá que daba al ventanal y yo me senté diagonal a él en una silla, veía algo por la ventana que no podía identificar, su mirada estaba perdida, sumido en sus pensamientos, rara vez que se distraía en sus cavilaciones, nuestras miradas se encontraron en el gran cristal, su rostro se iluminó y se dibujó una hermosa sonrisa en sus labios, pero pronto se borró.

- Se me había olvidado- su cara perdió el color- Mi mamá está impaciente por volver hablar contigo, muchas veces intentamos comunicarnos, pero no contestaba- su ojos se apagaron cuando dijo eso, la verdad me sentía avergonzada, Esme es como una segunda mamá para mí- Y Charlie, Reneé y Phil han preguntado mucho- se le notaba en sus ojos que estaba muy preocupado.

- Mañana los llamo, en Estados Unidos es muy tarde, debe faltar pocas horas para el amanecer- era lo más lógico, ahorita no sabía donde ocultarme.

- Pero que no se te olvide- me dijo con los ojos entrecerrados, en su tono acusador, lo cierto era que cuando se lo proponía esos hermosos ojos verdes podían ser amenazadores.

- Está bien- hice un puchero como una niña pequeña- Pero deberías volver a tu apartamento mañana tenemos que trabajar- traté de cambiar el tema.

- Habla por ti, aun la clínica no la han terminado- contestó despreocupado.

- Ok- tomé una pausa, para escoger bien las palabras que iba a decir a continuación- Entonces, ¿Por qué te viniste tan pronto?

- Quería acostumbrarme a Londres, antes de empezar a trabajar- respondió como si fuera lo más obvio, pero lo conocía tan bien que juraría que iba a decir algo más.

- Tienes razón es muy tarde- lo noté incomodo- Deberíamos ir a dormir- como que sabía que le iba a seguir preguntando, y cambió el tema.

- ¿Edward me estás ocultando algo?- lo interrogué, entrecerrando los ojos como lo había hecho él.

- ¿Cómo crees eso Bells?- haciéndose el ofendido- Debes andar muy estresada, y estás viendo cosas que no son- dijo restándole importancia, se veía nervioso, y me regaló una de sus sonrisas torcidas.

- Edward Anthony Cullen dime la verdad- lo acusé, lo quería dejar sin escapatoria.

-Isabella deja de preocuparte, donde no pasa nada- sabía perfectamente que no me gustaba mi nombre completo, sólo lo decía cuando algo era serio o sólo quería que no le siguiera insistiendo con un tema del cual no quería hablar.

- Está bien- dije resignada, esta vez le deje en paz.

Cuando Edward se dirigía hacia la puerta, no podía de dejar de pensar que él me estaba ocultando algo. Lo conocía desde hace años, él es mi mejor amigo lo conozco mejor que nadie, aun no se había ido, me fui en dirección a la puerta y le sujeté el brazo antes que saliera.

- Edward dime la verdad, ¿Qué te pasa?- enarqué una ceja, estaba muy preocupada.

- Lo que pasa Bella es que…- sonó el teléfono.

- Espera aquí, no te vayas- busqué el teléfono y contesté- Buenas noches- esperé a que respondiera.

- Bella hasta que por fin me contestas…- eso fue lo único que entendí del parloteo sin parar de ¿Alice?

- ¿Alice?- hace tiempo que no escuchaba su voz cantarina, pero a veces podía resultar molesta, porque habla sin parar.

- ¿Sí?- mire el reloj y marcaban las doce de la noche

- ¿Qué haces llamando a esta hora?- por lo general ella está comiendo a esa hora.

- ¿No puedo llamar?- contestó a la defensiva.

- Claro que puedes, sólo digo que es tarde aquí- a veces mi amiga/hermana podía ser inoportuna, pero otras si era oportuna, no sé cómo calificarla esta vez.

- Lo sé, pero no podía esperar para llamarte- me puedo imaginar su sonrisa, que era una clara señal de no te enojes conmigo, la conocía tan bien.

- ¿Y qué querías decirme o saber?

- ¿Edward ya llegó?- que extraño Alice preocupada por su hermano Eddie (noten el sarcasmo) .

- Sí, hace un par de horas de hecho- me arrepentí de haberlo hacerlo.

- ¿Qué?, él me dijo que cuando llegara, iba a llamarme- gritó alterada.

- Ya te lo paso- pobre Alice, tapé el teléfono- Eddie- él volteó los ojos- Alice quiere hablar contigo- ante eso se alarmó y agarró el teléfono.

- Alice se me olvidó llamarte, tuve que hacer varias cosas cuando llegué- podía escuchar a Alice desde aquí.

- ¿Qué puede ser más importante que llamar a tu familia?

- ¿Me puedes perdonar?

- Por esta vez- pude notar que Edward se quitó un peso de encima.

- Gracias Alli, ¿te he dicho que eres la mejor hermana del mundo?

- Lo sé.

- Te llamo mañana, cuando sea de día para mí.

- Espero tu llamada- y colgó.

- ¿Qué era lo que me ibas a decir?

- Es muy tarde, me voy a mi apartamento- otra vez esquivándome.

- ¿Dónde es?- tenía mucha curiosidad.

- Al lado de este- ¡somos vecinos!

- Bueno, buenas noches vecino- no lo podía creer.

- Que también tengas buenas noches- no me di cuenta cuando se fue, sólo que escuché la puerta cerrarse.

Después que se había ido aun la intriga me estaba matando ¿Qué era lo que me iba a decir antes que Alice interrumpiera?, dejé la duda a un lado y acosté a dormir.


Espero actualizar dentro de poco, o sino el 23 o 24 de junio actualizo, sólo le queda un capítulo a esta historia o si ustedes quieren puedo hacer más capítulos...