11. HOGAR

LOKI

Los pocos Sabios que quedaban en la Sala empalidecieron. ¿De qué estaba hablando? Todos miraban al Príncipe y a Hager, como esperando una confrontación.

-¡He dicho que os vayáis!

La voz de Padre de Todos retumbó en la habitación. La tensión podía cortarse con un cuchillo. Miraba a su hijo y al Consejero, con la misma cara de sorpresa.

Cuando quedaron ellos seis solos, sólo se escuchaba la lluvia fuera, azotando con fuerza los cristales. Todo se quedó en silencio.

Odín se apretó las sienes con los dedos y abrió el ojo de nuevo, mirando la escena, se aclaró la garganta y empezó a hablar.

-Más te vale…- le dijo a Thor –Más te vale que sea la mejor excusa de los Nueve Reinos… ¡Porque me da igual que seas mi heredero! Si no me convence lo que me digáis, te escarmentaré de verdad.

Sigyn apretó la capa que le cubría y se arrimó más a él, casi abrazándole. La miró, estaba temblando… ¿de frío o de miedo? Quizá de los dos, pero por cómo miraba a "su padre" no tenía pinta que fuese de frío. Ahora que lo pensaba, cuando fue a verle a la celda, seguramente estaría desobedeciéndole y por eso no fue al Juicio, ya que seguramente, la castigaría; la conocía y habría estado la primera. ¡Claro, por eso se escondió en el árbol! Y, por supuesto, el ir a buscarle a la cueva incumplía todas las Leyes que se hubiese inventado Odín en los últimos días. ¿Por qué arriesgaba tanto por él?

Sacó un brazo de dentro de la capa y rodeó la espalda de su amiga, apretando su hombro para calmarla.

Miró a su hermano, quién tenía la mandíbula rígida y los ojos muy abiertos. También miró a Hager, quién evitaba mantenerle la mirada. Estaba harto de todo eso, así que se apartó de Sigyn y Thor y se encaminó, torpemente, hacia la mesa, quedando padre e hijo en cada extremo.

-Si no te importa, yo te daré esa excusa.

Odín le taladraba con la mirada. Casi parecía que podía ver dentro de él con el único ojo que le quedaba.

-Procede.- le dijo con voz tranquila.

-¿Y vas a creerme?- le dijo él irónicamente.

-Tengo un par de testigos, llegado el caso de necesitarlos.

Loki miró a Hager y le sonrió con toda la maldad que pudo acumular en ese momento.

-¿O mejor… Por qué no se lo cuentas tú? Seguro que tienes más gracia para contarlo.

Todas esas risas y esa ironía que había mostrado en la cueva cuando le enseñó la serpiente, habían desaparecido.

-Vaya… Parece que no tienes ganas de hablar… Una pena, estabas tan divertido el otro día…

-Alteza, yo…- empezó a decir.

-¡Cállate, miserable gusano!- se acercó a él y, cogiéndole del cuello, lo levantó del asiento. Parecía mentira que todavía le quedara tanta fuerza. -¡Por qué no les dices lo divertido que era ponerme una serpiente con Eitr encima de mi cabeza! ¡O lo gracioso que sería ir consumiéndome poco a poco por el veneno llorando y gritando! ¡NO! ¡Lo más divertido era que ibais a quitar la serpiente para que Odín no supiera nunca que me habíais matado!

Estaba fuera de sí y le apretaba la garganta a cada grito que daba. Una parte de él quería matarle ahí mismo, pero la otra quería que alguien le parase.

-¡Loki para, vas a matarle!

Maldita conciencia… ya estaba otra vez diciéndole qué hacer…

… pero se equivocaba. Sigyn le tenía abrazado por la cintura y tiraba de él.

Después de apretarle la garganta con todas sus fuerzas unos segundos, le soltó y se apoyó en la mesa, mareado.

-¿Estás bien?- le dijo ella.

-Perfectamente…- le contestó, secándose el sudor frío de la frente.

Theoric fue a socorrer a Hager, que tosía en el suelo, cogiéndose el cuello con las manos.

Cruzó la mirada con su padre… Odín no daba crédito a nada. Le miraba a él y luego a su Consejero.

-Hager…- consiguió decir el Rey. –¿Mi hijo tiene razón? ¿Es verdad todo de lo que te acusa?

El aludido mantenía su mirada en la del Dios del Engaño, quién le sonreía con superioridad.

Notaba el miedo recorriéndole las venas. "Eres Sabio de verdad, temerme es lo más acertado…", pensó.

-Thor- dijo Odín con impaciencia, ya que Hager había enmudecido.

-¿Acaso crees que estas heridas me las he hecho yo solo, atado, como estaba?- le dijo, sarcásticamente, quitándose la capa de encima.

Vio como "su padre" empalideció al verle herido.

-Éste y un par de gusanos más intentaron matarme…

Un escalofrío recorrió su espalda cuando notó la fría mano de su hermano tocándole el hombro.

-Padre, Loki dice la verdad. Theoric, Sigyn y yo lo vimos. El veneno le caía por el cuello, pecho y espalda. Intentamos quitar la serpiente de allí, pero estaba petrificada y no podía dejarle allí, así…

-Por supuesto que no podíais. Era vuestro deber sacarle de allí.

El monarca miró a Hager, que se estaba poniendo de pie con la ayuda de Theoric.

-Llévalo a la Torre… Ya pensaré qué hacer con él.

-¡Tienes que matarle!- Loki dio un golpe en la mesa -¡A él y a los que le ayudaron!

-¡No voy a matar a nadie sin un juicio justo!

"Pero bien que no te tembló la voz para querer matarme a mí", pensó, con toda la rabia acumulada que sentía. Su padre se dio cuenta de ello y se le acercó.

-No creas que esto cambia nada. Hager será juzgado y, cuando sepamos la identidad de los demás, también procederemos. Y tú volverás a tu castigo en cuanto se curen tus heridas.

Notó cómo Sigyn retuvo la respiración y le cogió de la mano sin que nadie se diese cuenta. Él se la apretó, sin apartar la mirada de su padre.

-Padre… ¿puedo decir algo?- dijo Thor, y juraría que casi lo hizo con miedo.

¡El Dios del Trueno tenía miedo! Increíble…

-Habla.

-Loki…- su hermano le miró. –Loki me ha salvado la vida.

Todo el mundo se calló, sólo se escuchaban la lluvia y sus respiraciones.

Para ser sinceros, ni se acordaba de eso. Aunque la roca la había destruido para que no aplastara a él, pero, si la versión de Thor servía de algo, no iba a ser tan tonto como para negarlo.

Su padre lo estaba mirando como si fuese un niño pequeño que dice su primera palabra.

-¿Qué?

-Una pared de rocas se nos iba a caer encima cuando utilicé mi rayo para liberarle…- contó Thor –..y Loki la destruyó con su magia.- se apoyó en la mesa –Padre…

-Lo hablaremos luego.- sentenció Odín. –Guardia, lleva a este hombre a la Torre. Sigyn, avisa a Lofn y Sjofn para que se encarguen de arreglarle la habitación a Loki; y date un baño caliente antes de que te vuelva a subir la fiebre.

-Sí, Majestad. Gracias.

Le apretó la mano a modo de despedida, hizo una reverencia y desapareció detrás de Theoric y Hager.

Odín les dio la espalda a sus hijos y suspiró.

-Thor, acompaña al guardia, para que el prisionero no intente nada.

-Sí, Padre…- le dio una palmadita amable en el hombro, lo que aborreció enormemente.

-Loki…- Odín volvió a suspirar –Loki no sé qué hacer contigo…

-Tienes muchas torturas para elegir.- le dijo con resentimiento. –O siempre puedes matarme de sed y hambre en la Torre…

-Me refiero a que he fallado como padre y ese ha sido mi mayor fallo.

De repente, le vino a la mente la discusión que tuvo con él cuando descubrió sus orígenes y toda esa rabia, angustia y desesperanza le volvieron a golpear en el pecho. Le picaban los ojos y la respiración empezaba a hacerse pesada.

Ese silencio iba a matarle. Un Loki quería gritarle, echarle en cara todo, como ya lo había hecho, pero otro, quería abrazarle y llorar en su hombro; en cambio, se quedó allí de pie, callado. Esa bipolaridad acabaría con él…

-Te voy a retirar el castigo…- dijo el Rey al cabo de un rato –Por el momento…

-¿De verdad crees que me he rehabilitado en una semana?- le dijo, impasible, levantando una ceja.

-Has salvado a mi hijo. Te debo la vida por ello.

¡Osea que era por eso! ¡Por Thor! Siempre era por él. ¡Maldita sea! De repente, todos los Lokis que habitaban en él quisieron ponerse a gritar y a destrozarlo todo. ¡No le importaba! ¡Nunca le había importado en lo más mínimo! ¡Maldito viejo! Se iba a vengar de ésta… Y pensar que había llegado al extremo que le había dado lástima… Qué imbécil era... Por un momento, había creído que era por él, ¡pero no! ¡Siempre Thor! Estaba harto…

No pudo evitar que las lágrimas resbalaran por su cara enrojecida.

-Recupérate de tus heridas, retoma la vida que tenías… y, dentro de un tiempo, según cómo vayan las cosas… ya hablaremos de tus obligaciones.

Ni siquiera le miraba… ¡Qué asco! Le odiaba muchísimo, más que a Thor. ¡Maldito hipócrita! ¿Por qué no podía quererle? Aunque fuese un poco. Eso es lo que había buscado toda la vida, nada más: que le mirara de misma manera en la que miraba a Thor, pero era inútil luchar por una causa perdida.

Salió de la sala sin decir nada y se dirigió al pasillo dónde se encontraban las habitaciones Reales y entró en la suya.

Las criadas Lofn y Sjofn le estaban cambiando las sábanas, por lo demás, todo estaba tal y como lo había dejado antes de caer por el Abismo. Cuando las mujeres terminaron, le hicieron una reverencia y se marcharon, con prisa, como si tuviesen miedo a estar a solas con él. Mejor. Quería estar solo.

Cuando cerraron la puerta, se quedó allí plantado, mirando su habitación. Parecía que nunca se hubiese ido de allí. Otra patada sacudió su pecho y ya no pudo contenerse más. Se sentó en la cama y se abrazó a su almohada, como cuando era pequeño y empezó a llorar.

¿Por qué siempre tenía que sentirse mal? Estaba harto de todo eso y odiaba a todo el mundo… quería estar solo para siempre, así nadie le haría sufrir.

Se recostó encima de las sábanas, abrazo a la almohada, sin dejar de llorar y, poco a poco, fue quedándose dormido.


SIGYN

Loki y la Reina no habían asistido a la cena, la cual transcurrió normal. Por lo que oía hablar a Sif y sus compañeros, no sabían nada de lo del Príncipe.

"Mejor", pensó. Así no la atosigarían a preguntas, ya que, la verdad, no tenía ganas. Había sido un día muy largo y sólo quería retirarse a descansar.

Cuando terminó su cena, se levantó, hizo una reverencia a Padre de Todos, quien le correspondió con un movimiento de cabeza, y llevó su plato y los cubiertos a la cocina. Una vez allí, cogió fruta en un plato y una botella de Hidromiel. Loki y Frigga estarían muertos de hambre.

Cuando se acercó al pasillo, vio que la Reina se acercaba a ella.

-Oh, Majestad, esperaba encontrarla en la habitación de Loki- le dijo haciéndole una reverencia.

-Vengo de allí, querida.- miró la comida –Será mejor que se lo des, está muerto de hambre.

-¿Y por qué no ha venido a cenar?

-Ya le conoces…- suspiró –Tengo que agradecerte tantas cosas…

-Eh… ¡No, Majestad! No diga eso.- le ponía muy nerviosa que la Reina le dijera esas cosas.

-Sigyn, Loki me ha contado que escuchaste a Hager hablar con otro hombre sobre la serpiente y que fue gracias a ti que fuisteis a sacarle de la cueva. Y… Padre de Todos me ha contado que fuiste a verle a la celda y descubriste el "hechizo" del Tesseracto…- le sonrió.

-Siento mucho haber desobedecido a su Majestad, el Rey.- no sabía por qué, pero se sentía mal –Aceptaré cualquier castigo, de verdad.

-¡No! Querida- le acarició una mejilla -¿Qué dices de castigarte? Me has devuelto a mi hijo… ¡Me has devuelto a mi hijo! ¿Cómo podría castigarte? ¿Sabes lo que significa lo que has hecho? ¿Sabes cuánto te debo?

-Oh, no, Majestad, no me debéis nada… Todo lo hice porque- ¿Qué le iba a decir? ¿"Porque quería a Loki"? –porque Loki es mi amigo… No podía dejarle solo…

Vio cómo se le humedecían los ojos a la Reina y se los secaba disimuladamente con la mano. Seguramente, se habría pasado toda la tarde llorando, en la habitación de Loki. Le sonrió y volvió a acariciarle la mejilla.

-No le dejes solo ahora… Llévale la cena.- se fue dirección al Comedor.

-Ah, Majestad.- la Reina la miró –Gracias… por quedarse conmigo la otra noche. Lofn me ha dicho que se quedó hasta que amaneció.

-Mi niña, fue un placer cuidarte.- y se marchó.

Aquellas últimas palabras le llegaron al corazón. Frigga siempre la había tratado como a una hija y ella siempre la había admirado. La quería y se alegraba enormemente de que, al fin, volviese a tener a su amada familia en casa.

Cuando estuvo delante de la habitación de Loki, picó con cuidado, como si la puerta fuera a romperse. No sabía de qué humor se iba a encontrar a su amigo.

No obtuvo respuesta, así que entró con cautela, como si ya supiera que estaba enfadado y la fuese a tomar con ella. Pero lo que vio al entrar, era todo lo contrario a la idea que tenía en mente.

Su Príncipe estaba recostado, encima de las sábanas, abrazado a su almohada, pasándose un pañuelo por los ojos. Continuaba desnudo de cintura para arriba y, con la luz de las velas, las heridas se veían más horribles que antes.

-Loki… Te traigo la cena…

Giró la cabeza lentamente, hasta que sus ojos encontraron los de ella.

Rápidamente, se secó las lágrimas con el pañuelo y se sentó en la cama, dejando la almohada en su sitio.

-Gracias… Me muero de hambre.- la miró y le sonrió.

Se quedó un poco parada. No era la primera vez que le veía llorar, pero casi nunca fingía estar bien. Le daba igual que los demás supieran que se había pasado el día llorando y estaba de mal humor… ¿A qué venía esa sonrisa forzada?

Pero, en vez de reprocharle, se limitó a devolverle la sonrisa.

-Me he encontrado con tu madre, mientras venía- le dijo, mientras ponía el plato y la botella en la pequeña mesa que tenía el Príncipe.

-Sí…- se levantó y se acercó a la mesa –Ha estado aquí toda la tarde.

Los dos se miraron durante unos segundos que parecieron una eternidad. Otra vez parecía que se estaban comunicando con la mente, con un poder que no tenían, pero esta vez sólo se miraban, sin más fin que ése.

Sigyn notó su respiración más pesada de lo normal y se estaba poniendo nerviosa. Empezó a hacer bailar sus dedos, como siempre hacía y se mordió el labio inferior.

-¿Desde cuándo te pongo nerviosa?

¡Vaya! Sí que había segundas intenciones por su parte, aunque no era necesario ser un lector de mentes para ver que estaba perturbada.

-Es… Es que hacía tanto que no… estábamos así… Te he echado de menos.

"¡Por favor, Sigyn, contrólate! ¿Eres idiota?", se dijo.

Loki le volvió a sonreír y le apartó un mechón de pelo que tenía en la cara.

Oh, oh… Aquél nerviosismo no era normal. El aire que respiraba estaba impregnado de él y eso no la ayudaba mucho a controlarse, así que se apartó sin parecer muy brusca y se dirigió a la puerta.

-¿A dónde vas?

-Date un baño y te curaré esas heridas- le dijo señalándole el pecho –No tardo.- y se fue.

Se apoyó en la puerta y cerró los ojos con fuerza.

¿Cuándo había empezado a sentirse así con él? Antes de que cayera por el Abismo, Loki no era así. Lo recordaba perfectamente delgado, sin ningún tipo de "gracia" física que hiciera que las mujeres se fijaran en él, como se fijaban en Thor, Frandal y muchos más asgardianos. Pero ahora era más alto que antes y se había fortalecido; aunque siguiera pareciendo consumido al lado de su hermano y los demás guerreros, pero no se podía negar que había ganado en cuanto a físico. Y el pelo largo por los hombros… le daban un aspecto… ¿"sexy"?

Se sonrojó al pensar en aquella palabra, relacionándola con Loki.

Respirando hondo y ocultando una sonrisa involuntaria, se despegó de la puerta y fue a buscar lo adecuado para curarle.

Cuando volvió, no picó y entró directamente. No había nadie en la habitación.

-¿Loki? He vuelto.

-¡Enseguida salgo!- le escuchó desde el baño.

Ordenó el material en la mesa, dónde aún estaba el plato de fruta y la botella de Hidromiel sin tocar.

En ese momento, salió Loki del baño, con sus habituales pantalones de cuero negro, sin nada que le cubriera la parte de arriba y echándose el pelo hacia atrás con los dedos.

El corazón le volvió a dar un vuelco al verle, pero esta vez se obligó a controlarse. Siguió al Príncipe hacia la cama, dónde se sentaron.

-Intentaré no hacerte mucho daño…- le dijo, mojando un algodón en aceite.

-Sí, creo que ya he tenido suficiente- contestó, suspirando pesadamente, dándole la espalda.

-Allá voy.

El Príncipe contrajo los músculos al notar el frío en las heridas.

-¿Te he hecho daño?- y apartó el algodón de la piel magullada.

-Escuece y quema, pero continúa…

Cuando acabó de la espalda, comenzó a curarle el pecho, lo que se le hizo tremendamente largo, ya que los nervios y la vergüenza por estar tocándole no la dejaban trabajar más rápido. Y todo lo hacía más complicado con la manera que tenía de mirarla.

"Por favor, deja de mirarme…", si dijo para sí misma.

De repente, Loki le cogió la mano herida, que estaba vendada, y le besó los nudillos. Una descarga eléctrica le recorrió la espalda al notar sus labios, tan cálidos y tan fríos al mismo tiempo. Estaba segura, y se jugaba cualquier cosa, a que sólo ella y Frigga conocían la ternura que inundaba el corazón del Príncipe, pero que siempre mantenía oculta.

-Gracias.

¿Eh? ¿Por qué le estaba dando las gracias? Si curar a un herido era lo más normal del mundo.

-No podía dejarte con las heridas así, no se habrían curado bien y se te habrían infectado- le dijo, pasando un algodón limpio por el cuello.

-No me refiero a las quemaduras, que también te lo agradezco.- inspiró intensamente –Me refiero a todo lo que has hecho.

Le miró a los ojos.

-¿Por qué?- dejó de mojarle con el aceite. –¿Por haberte ayudado a sacarte de allí?- le cogió una mano -Era mi deber.

Aquello pareció molestarle más que nada y se separó de ella, levantándose de la cama y suspirando con fastidio.

-¿Qué pasa?- ella se quedó sentada, sin entender nada.

Loki dio un pequeño golpe en la mesa y se pasó la mano por la cara.

Lentamente, se levantó de la cama, se acercó a él y le tocó un hombro, pero la rechazó bruscamente.

-¡¿Era tu deber?!- le gritó.

Esos ojos que tanto admiraba la estaban mirando con una ira desconocida para ella. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué había dicho de malo? Cómo odiaba esos cambios de humor.

-Loki… ¿Qué…?

-¡Todos haciéndome creer que os importo!

¿De qué estaba hablando? Esa pataleta no tenía sentido alguno. Le tocó otra vez el hombro, para calmarle, pero la volvió a rechazar.

-¡Claro que nos importas! Sino… Odín no te habría dejado volver y no te habríamos ido a sacar de aquella cueva y…

-¡Sois todos unos hipócritas!- dio otro puñetazo en la mesa -¡Estoy aquí por salvarle la vida a Thor, no porque Odín me quiera! ¡Y tú…!- la miró con rabia -¡No sé qué quieres conseguir siendo tan buena y tan atenta conmigo!

Eso sí que no lo entendía y le dolió muchísimo.

"Sigyn, piensa que ha pasado por una experiencia traumática", pensó.

¿Y qué? ¿Por qué tenía que pagarlo con ella? No tenía derecho a tratarla así, pero el miedo y las ganas de llorar la enmudecieron.

-Te ayudé porque eres mi amigo…

-¡¿Y esto?!- le cogió la mano herida y ella gimió de dolor, lo cual ignoró -¡¿Por qué te arriesgas tanto?! ¡Qué quieres conseguir con esto!

Se apartó de él de un empujón, haciéndose daño ella misma. Ya no podía evitar que las lágrimas resbalaran por su cara.

-¿Se puede saber qué te pasa? ¿Por qué te comportas de esta manera? ¡Tú antes no eras así! ¿Qué te hizo cambiar?- No tenía ni idea de lo que le pasaba por la cabeza al Príncipe, sólo veía odio en su mirada. –Eres mi amigo, Loki…

-Siempre estás con lo mismo…- se sentó, como cansado y apoyó su frente en la palma de la mano.

Ella se quedó de pie, a su lado, abrazada a su mano herida, sin saber si marcharse o abrazarle, pero él no tardó en dejarle claro lo que quería.

-Lárgate.

Bajó la cabeza y le hizo una reverencia.

-Si necesita algo, sabe dónde encontrarme, Alteza.

La miró, sin gota de odio esta vez e hizo un ademán de cogerle de la muñeca, pero ella se dio la vuelta rápidamente.

-Sigyn…

Se marchó antes de arrepentirse. Estaba harta de sus cambios de humor y que los pagara con ella.

¿Qué pasó aquél día para que cambiara drásticamente?


HOLA!

Me parece que es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora XD

Han pasado un montón de cosas y todas, buenas, supongo! Al menos para Loki, que ya está en casa.

Está claro que Odín no le odia, es su hijo ¿cómo va a hacerlo? Aunque bueno, creo que Padre de Todos es orgulloso y quiere que Loki madure de una vez, que se deje de tonterías como superar a su hermano. Thor destaca en unas cosas y él, en otras. Pero claro… es Loki XD ¿quién es el valiente que se lo hace entender?

Creo que a Hager le está bien empleado el enfrentamiento que tiene con él (claro que Loki no iba a desperdiciar una oportunidad como esa para vengarse), aunque casi lo mata, pero ya está ahí su Sigyn para frenarle.

También se ha visto a una Sigyn más temerosa (pero es que yo también cogería miedo si Loki empieza a gritar como un loco de buenas a primeras xD). Y, como en el otro capítulo se vio que Loki se da cuenta que su amiga está hecha toda una mujer, aquí ella ha visto que él es todo un hombre.

Y la escena de Loki llorando… pues la quería poner porque siempre que lo veo llorando en las pelis me encanta! Además, que no es malo de corazón. Y también quería que Frigga se hubiese pasado la tarde con él con su hijo favorito, reunidos al fin T_T

Un besito a mi Lola St. James! Que me la quiero mucho! ^^