Despedidas

Después de toda una mañana dando declaraciones y recibiendo atención médica, Billy finalmente llega a su casa. Tenía unos parches en el rostro y en el cuello, y una venda en su brazo derecho. Con algo de dificultad saca las llaves de su casa del bolsillo de su pantalón y abre la puerta, la primera en recibirlo fue su hermana, quien corrió a abrazarlo apenas lo vio.

-¡Hermano! Qué bueno que hallas regresado ¿Cómo estás? ¿Cómo esta Lyra?

-Hola Susy, bueno, yo estoy bien, todos estamos bien.

-¡Qué bien!

-¿Jovencito?- le pregunta su abuela, quien lo miraba seriamente, de pie junto a su abuelo- ¿Se puede saber que has estado haciendo y porque llegas tan magullado?

Billy solo les responde con una risa nerviosa, ahora tendrá que darles una buena explicación.

Samantha se encontraba en la sala común del St. Sophia, sentada en una silla con su brazo izquierdo sobre la mesa, tenía en su yeso mensajes y saludos escritos por todos lados, cada uno con una escritura distinta, y muchos dibujos de varios colores. Ella estaba leyendo algún libro de historia mientras que Zirán se encontraba recostado frente al fuego de la chimenea que calentaba el frio ambiente de la tarde. Detrás de ella estaba Helen sentada en el sofá, junto a su daimonion gato montés acurrucado a su lado, frente a ella se encontraban dos niñas, una sentada en otro sofá más pequeño y la otra niña sentada en el suelo, sobre la alfombra. Las tres sostenían una flauta, y Helen les enseñaba a las niñas algunas notas musicales.

-Oye Samantha, si quieres puedes unirte a nosotras- Le dijo Helen a su amiga sin voltearse para verla-tengo una flauta extra en mi bolso.

-Gracias, pero no- le responde deteniendo su lectura- solo estoy aquí para recibir a Lyra, además, tú eres mejor en música que yo.

-¿Estás segura? Porque yo podría enseñarte, soy buena enseñando.

-Sí, lo sé pero… bueno, está bien, pero ahora no, ahora solo quiero terminar de leer este libro.

-¿No te distrae el sonido de las flautas?

-¡De hecho solo estoy viendo las imágenes!- le dijo con una sonrisa.

Unos pasos y unas voces familiares se escuchan por el pasillo y todas las chicas en la sala detienen lo que estaban haciendo. Es Lyra, acompañada de Sheryl, quien cargaba su bolso la cual Billy le había devuelto cuando se reunieron en la estación de policías. Ambas entran a la sala común y todas se levantan para recibirla y saludarla.

-¡Señorita Lyra! ¿Cómo le fue en su viaje?

-Algunas de mis compañeras dicen que fue a América ¿Es cierto?- Le preguntaron las niñas.

-Hum…-Lyra no sabía que responderles.

-No te preocupes- le susurró Sheryl disimuladamente en su oído- después te explico.

-¡Oh Lyra!- Helen le da un fuerte abrazo- que gusto volver a verte.

-A mí también me da gusto volver a verte, Helen.

-Hum… ¿Lyra?- Se acerca Samantha algo tímida.

-Hay Samantha yo… ¡Oh no! ¡Samantha, tu brazo!- Se sorprendió al ver su brazo enyesado.

-¿Esto? No te preocupes no es nada, es solo… ¡Oh Lyra estaba tan preocupada!- Le dijo mientras le daba un fuerte abrazo con su brazo bueno.

-Ya no te preocupes todo está bien, ya estoy aquí- Le decía Lyra mientras le daba unas suaves palmadas en su espalda- ya verás que todo… va a… hum, Samantha… ¿estas llorando?

-¡No!- exclamó con los ojos llenos de lágrimas- es solo que… yo… te eché de menos tú sabes que no me gusta separarme de mis amigas.

Samantha se separa de Lyra y rápidamente se limpia las lágrimas con su antebrazo y se arregla el cabello con la punta de sus dedos. Las dos amigas comparten una sonrisa, seguido de unas risas, luego las demás chicas comienzan a reír juntas.

-Oye Lyra ¿Cómo… cómo te fue?- le preguntó algo indecisa Helen.

-Sí señorita Lyra, cuéntenos por favor.

-Bueno es que… yo… bueno…

-Lo siento niñas- Sheryl se apresura a responder- pero Lyra acaba de llegar de su largo viaje y se encuentra muy cansada.

-Tienes razón- interpuso Helen- deberías ir a descansar, después hablaremos tranquilamente, cuando te encuentres mejor.

-Sí, está bien, la verdad es que estoy muy cansada.

-Lo que importa es que ya estás aquí y todo volverá a ser como antes- Dijo Sheryl mientras se quitaba el bolso y se lo entregaba a su amiga.

Lyra no pudo evitar sentirse angustiada al escuchar esas palabras de su amiga, porque ella sabe que no va a ser así.

-Ve a descansar Lyra, ya nos veremos después- Le exigió amablemente Samantha.

Todas se despidieron de Lyra, luego ella deja la sala y se dirige a su habitación.

-Señorita Helen ¿usted sabe dónde fue la señorita Lyra? ¿En verdad fue a América?

-¿Algún día nos contara sobre los viajes que ha realizado?

-Sí, algunas compañeras dicen que conoce a los osos del norte ¿de verdad ella conoce a los osos del norte?

-¡Valla! ¿Ustedes siempre hacen tantas preguntas?- les dice Helen a sus dos pequeñas alumnas- ya habrá tiempo para hablar con Lyra, ahora continuemos con la práctica.

-¡Sí señorita Helen!- le responden las dos niñas al mismo tiempo.

Lyra entra a su habitación, observó todo detenidamente, cada cosa en su lugar, cada orden y desorden como ella lo recordaba, como si nada hubiera pasado. Se quita el bolso y lo deja caer al suelo, camina hacia su cama y se acuesta de espalda, toma un largo respiro, echaba de menos esa sensación suave y reconfortante de su cama. Pan sube a la cama y se recuesta cerca de su pecho.

-Pan ¿podrías ayudarme? Por favor.

-Está bien.

Pan corre hasta los pies de Lyra y le desabrocha los cordones de los zapatos, se los quita y los deja caer al suelo.

Cuando Lyra era más joven, acostumbraba a pedirle a Pan que le quitara los zapatos cada vez que se encontraba cansada o cuando le daba ataques de flojera. Pan odiaba quitarle los zapatos, y se lo hacía saber cada vez que se lo pedía, pero esta vez no le dijo nada.

Pan se acerca a Lyra y ella gira su cuerpo, quedando de costado.

-Gracias Pan, yo sé que no te gusta hacerlo- Le dijo mientras le daba unas dulces caricias.

-No te preocupes Lyra, esta vez es distinto…- Pan dio un largo y perezoso bostezo, luego se acurrucó entre sus brazos- pero odio quitarte los zapatos.

Lyra dejó escapar una cansada risa, y luego se quedó completamente dormida.

A la mañana del día siguiente, Samantha se despertó con frio, se extrañó que el clima estuviese tan helado en una temporada como esta, así que después de una rápida ducha y vestirse con ayuda de Zirán, sacó un abrigo de su armario y salió a la calle.

Caminó hasta la concurrida avenida Woodstock, se paseó por algunas tiendas de dulces hasta encontrar la tienda que vendían sus dulces favoritos, compró algunos y dejó la tienda. Mientras caminaba por la calle, pudo distinguir a una persona de entre todas las demás, a Will. Se acerca a él y le toca el hombro.

-Hey Will.

-¡Samantha!- Will se sorprende al encontrarla repentinamente.

-Hola ¿Cómo estás?

-Estoy bien ¿Cómo está…cómo está tu brazo?- Will se sorprende al ver el yeso de Samantha.

-Bien, Zirán me ayuda en algunas cosas, en casi todo de hecho, oye Will, este… es tu último día en la ciudad ¿verdad?

-Así es, me iré en la tarde, después del funeral.

-¿Iras al funeral?

-Sí, por Harvey.

-Yo también iré al funeral, todas iremos, Sheryl, Helen y Lyra.

-Ya veo, y…- Will se tomó unos segundos antes de responder- ella ¿cómo está?

-¿Lyra? Bien, si, aunque no he tenido tiempo para hablar con ella, desde que llegó ayer en la tarde no ha parado de dormir.

-Me alegro de que ella se encuentre bien.

-Entonces tu… te vas… a tu hogar… de regreso a tu ciudad… el lugar en donde vives…- Dijo disimuladamente Samantha con la vista hacia un lado.

Will deja escapar una risa, sabía exactamente lo que Samantha estaba tratando de decirle.

-Creo que después ya no tendré una oportunidad.

-Sí, lo sé, además te lo prometí ¿verdad?

Will mira a su alrededor, vio a todas esas personas y sus daimonions caminando y no quería contarle a Samantha algo que otras personas escucharan por casualidad, algo sobre Lyra, las ventanas, la daga o el polvo, por lo que decidió llevar a Samantha a un lugar más apartado de la gente, donde estaría seguro de decir cualquier cosa que no sea escuchado por alguien más.

Caminaron juntos hasta el sector del observatorio Radcliffe, no les quedaba muy lejos. Detrás del observatorio existe una plaza, allí se sentaron en una banca cubierto por suaves sombras de unos gigantescos árboles, y con la vista directa hacia el glorioso edificio.

Will toma un largo respiro antes de comenzar a hablar.

-Lo primero que debes saber es que… bueno… yo soy de Oxford, pero no ``este´´ Oxford, sino otro, uno distinto.

-Muy bi… no entiendo ¿Cómo que ``otro´´ Oxford? O es que existe otro lugar llamado Oxford.

-Más o menos.

Will le explico el lugar de donde viene, el ``otro Oxford´´, le conto como encontró la primera ventana y de su primer encuentro con Lyra, le conto sobre el Cittagàzze, los Espantos y la daga, de sus viajes y de las situaciones peligrosas que pasaron. Para respaldar sus acontecimientos, Will le enseñó la Daga, advirtiéndole el peligroso y mortal filo, Samantha la observa detenidamente, maravillándose y asustándose al mismo tiempo.

Luego Will hizo algo que aterro un poco a Samantha, pero necesario para confirmar más su relato. Hizo que Kir se alejara de él. Al ver que no había nadie cerca, Kir corrió directo hacia un árbol que se encontraba a unos 15 metros de distancia y lo trepa sin problemas, luego regresó con Will, como si nada hubiera pasado

-Ese día, cuando nos separamos, fue… en verdad muy difícil, yo no sabía qué hacer y es que, de todo lo que se propuso para poder estar juntos, nada funcionaria, con el tiempo todo empeoraría, o uno de los dos se enfermaría gravemente o que el equilibrio natural resultara alterado o lo que sea, Lyra y yo simplemente no podíamos estar juntos.

``Estuve deprimido varios días, no quería comer, no quería salir, no quería saber nada del mundo, si no fuera por Mary… ella, ella me ayudo a superar el dolor, gracias a ella pude seguir viviendo, todo se lo debo a ella, además tenía que cuidar de mi madre, si yo no estaba allí para cuidarla entonces nadie lo haría pues no tenía a nadie más, así que tuve que superarlo, tuve que ser fuerte, como nunca antes lo había sido. Mi madre, cómo la echo de menos.

``Tres años después de que comencé a trabajar con Mary en su investigación sobre la materia oscura, el polvo, descubrimos que podía existir una forma de abrir un nuevo portal, al principio solo eran teorías pero tras varias pruebas resulto cierto, aunque para realizarlo se necesitaban hacer muchas pruebas y los aparatos que se requerían eran bastante caros, por lo que nos tomó varios años en poder conseguirlo, pero ahora, finalmente lo conseguimos, después de todos estos años… Lyra… finalmente…

El cielo se hallaba completamente gris, las nubes lo cubrían todo y daba la sensación de que en cualquier momento se pondría a llover. El viento soplaba ligeramente, unas cuantas hojas secas se movieron cerca de los pies de Samantha. Ella se da cuenda de que Will ha dejado de hablar, él estaba con la mirada hacia al frente pero no estaba viendo nada, más bien estaba profundizando en sus pensamientos.

-Y… ¿qué vas a hacer ahora?- Le pregunta Samantha, también con la vista hacia el frente- quiero decir, llegaste hasta aquí, te encontraste con ella y todo y ahora te vas.

-Pues sí, aunque no quiera pero, ese era el trato, por decirlo de alguna forma, el portal que abrimos solo durará a lo máximo dos semanas y considerando los días que me toma regresar hoy sería el último… el último día.

-Y qué piensas de todo esto ¿crees que ha valido la pena, tanto esfuerzo, tanto tiempo, solo por verla por unos pocos días? ¿No crees que en realidad esto te perjudica aún más?

-Pues creo… creo que sí- Will ríe un poco- pero es algo que tenía que hacer ¿entiendes? Tal vez fueron las circunstancias en que nos separamos, tal vez fue porque me dijeron que no se podía, no lo sé, aunque ya había superado el dolor, no la había olvidado, no podía ni quería hacerlo. Pero, si tengo que responderte entonces… sí, creo que si ha valido la pena- Lo último lo dijo con una sonrisa, y Samantha le responde con otra sonrisa.

Hubo un momento de silencio, mientras que ambos observaban el majestuoso edificio del observatorio que se encontraba al frente de ellos.

-En tu mundo ¿también existe un edificio igual a ese?

-Sí, aunque no lo creas es idéntico.

-¿Y ese edificio de allá?

-Sí, creo que también.

-¿Y qué tal ese de allí, y ese árbol, y esa roca?

-Hum…

-¡Solo bromeo!

-Claro… dime algo Samantha ¿cómo crees que estará Lyra? ¿Crees que ella va a estar bien?

-Ella va a estar bien, yo voy a cuidar de ella, además están las chicas, Sheryl, Helen, también la directora y Bill…hum, ella va estar bien, no te preocupes por eso.

-Ya veo, puedo irme tranquilo sabiendo que ella va a estar bien, que ya no correrá ningún peligro.

-Oh, no te pongas triste Will, toma esto.

Samantha saca de su bolso un pequeño paquete de color blanco, decorado con una cinta roja, la abre y saca uno de los pasteles que había comprado anteriormente y se lo entrega a Will.

-¿Qué es esto?

-Es un macaron, es un dulce de almendras, solo algunas tiendas las venden y solo por temporadas.

-Bueno, muchas gracias Samantha.

-De nada.

Samantha saca otro dulce del paquete y ambos comen un macaron, mientras observan el gran edificio del observatorio.

Con el pasar de las horas, el clima se hacía cada vez más frio y el viento soplaba un poco más fuerte. Una bandada de estorninos vuela sobre el cementerio de Oxford, llamando la atención de las personas que se encontraban allí. Un gran número de personas, todos vestidos de negro, reunidos para despedir a sus seres queridos. En el centro de todos, se hallaban dos ataúdes, uno más pequeño que el otro, ambos cubiertos con flores y adornos. Se podía escuchar llantos ahogados y murmullos de dolor entre las personas, mientras que un padre, con voz enérgica y clara, pronunciaba unas palabras en honor a los fallecidos que tenía frente a él.

El detective Alexander se encontraba apartado unos metros más allá, tratando de evitar a sus compañeros, o a otras personas, o más bien a todo el mundo, no quería hablar del tema con nadie ni mucho menos recibir palabras de aliento y superación, escuchando de lejos como una persona a la que no le daba importancia dedicaba unas palabras a los fallecidos.

Los oficiales del departamento de investigaciones de Oxford, vestían su traje de gala mientras daban tres disparos al aire a la orden de su capitán. El jefe del departamento se acerca a una señora que se encontraba junto a una bella joven, las saluda cordialmente y se quita el sombrero para darle sus condolencias. La señora resulta ser la madre de Harvey, mientras que la joven era su novia.

La mañana se pasó lenta y silenciosa. Al terminar la ceremonia, poco a poco las personas comenzaban a retirarse y solo unos pocos se quedaron. Uno de los oficiales del departamento de investigaciones se acerca tímidamente a Alexander, quien seguía apartado del resto de los demás.

-Hum… ¿detective? Estaremos reunidos junto a los muchachos con Jeffrey, por si le interesa.

-Está bien, gracias- le responde seriamente sin mirarlo.

-Sí, está bien… nos vemos luego- el oficial quiso tocar su hombro pero dudó un poco y no lo hizo, luego se retiró.

Una vez el detective quedó completamente solo, otra persona se le acerca y se para a su lado, es Will. Se mantuvieron en silencio mirando la inscripción que habían colocado en la lápida de Harvey, la cual estaba adornada con ramos, flores y unas tarjetas con mensajes personales.

-Si no hubiera sido por él, de seguro no hubiéramos salido de esa situación, su ayuda es algo que siempre valoraremos, siempre le estaré agradecido- Dijo Will, pero Alexander no dijo nada- Yo, de verdad, siento mucho que todo esto…

-No es tu culpa- Le interrumpe Alexander- estas cosas… suelen pasar, muchas veces nos enfrentamos a cosas desconocidas y peligrosas y aunque las encaremos con valentía y sensatez, siempre existirá la posibilidad de sufrir algún percance, de que alguien salga lastimado y algunas veces, personas inocentes son las que reciben el peor daño ¿ves a esa señora que esta por allá?- Alexander le señala a una mujer que se encontraba sentada en una banca, varios metros más adelante, llorando mientras un joven la abrazaba tratando de consolarla- Esa señora es la madre de Alan, es de un pueblo cerca de Durham, viajó hasta aquí para despedir a su hijo, sucede que lo ha estado buscando toda la semana y lo viene a encontrar aquí y de esta forma.

-¿De Durham? ¿y viajó hasta aquí solo por Lyra? ¿Cómo es que…? ¿Quién era él?

-Alan era un niño normal, pero nuestra investigación nos da una hipótesis de todo lo ocurrido, resulta que Alan sufría abusos de parte de algunos compañeros de su colegio, por lo que quiso vengarse de alguna manera y tomó un libro de magia prohibida y libero a un alma maldita, el problema fue que esa alma maldita tenía sus propios asuntos por resolver y se apodero del cuerpo de Alan para realizarlos.

``El asunto es que, ese libro, no solo explica como convocar espíritus, sino que cosas mucho peores, contiene ilustraciones muy extrañas y algunas páginas están escritas en un lenguaje antiguo, incluso desconocido, hasta ahora no sabemos cómo es que Alan obtuvo el libro, además, si un niño pudo utilizarlo y crear todo este desastre, imagina lo que alguien con más experiencia podría lograr, y de hecho puede que ya haya pasado algo.

`` El libro lo encontramos en aquella casa en donde estaba escondida la hermana de Billy, el sujeto que la estaba cuidando lo tenía, puede que en algún momento se haya enfrentado a Alan estando poseído y le quitó el libro, lo llevo a esa casa y lo escondió. Sin embargo, puede que haya hecho algo estúpido como utilizar ese libro para regresar a ese espíritu maldito de donde vino, la verdad no me extrañaría que lo haya utilizado pero, no sé qué pudo haber hecho y cuáles serán sus consecuencias.

``Pero hay algo más acerca de ese libro, algo que me dijo la bruja y que me negué en creerlo, pero me dijo que lo hablara contigo Will, me dijo que tú lo entenderías y podrías confirmarlo.

-¿Yo? Pero, jamás había visto un libro de magia prohibida ¿qué tengo que ver yo en todo esto?

-La bruja me dijo que algunas páginas de ese libro están escritas en un lenguaje desconocido, porque vienen de otro mundo, uno distinto a este, o incluso puede que de varios mundos ¿Tú que piensas chico? ¿Crees que existan mundos distintos a este, con personas distintas, daimonions distintos, criaturas, tecnologías, creencias, historias, todo distinto pero que de alguna forma, iguales, escondidos en algún lugar de este universo?

Will se quedó sin palabras, jamás pensó que el detective se daría cuenta de eso, aunque en realidad fue la bruja Eleonora quien se lo comentó, pero lo que más le llamo la atención y le aterro un poco fue no solo saber de la existencia de ese libro, sino de lo que el detective le acaba de decir ¿es posible que el libro tenga escrituras, conjuros, rituales y quizá que otras cosas, provenientes de otros mundos? ¿Cómo pudo suceder algo así? ¿Quién o quienes lo escribieron? ¿Cómo, cuándo, por qué? Will no dejaba de preguntarse, pero mientras más se preguntaba, menos entendía.

-¿Y bien?

-Bueno yo… creo que, que sí, es verdad, si creo que existen mundos distintos a este que son muy parecidos pero que cambian en algunas cosas.

El detective mira fijamente a Will, lo observa de pies a cabeza, luego se fija en Kir, eso la asusta un poco, luego deja escapar una pequeña risa mientras se lleva una mano a la nuca.

-Tú personalidad y tu forma de hablar siempre me pareció algo extraña, además tu daimonion tiene algo que, no sé qué es pero es algo que ningún otro daimonion tiene, es algo único, ahora lo comprendo, ahora lo comprendo todo.

-Si quieres puedo explicarte algunas cosas, la verdad yo…

-No te molestes chico, ya has hecho suficiente, además, si no me equivoco hoy tienes que irte ¿no es cierto? Tienes que regresar, a tu hogar.

-Sí, es cierto, pero antes de irme, podría ayudarlo con el libro, puede que yo entienda algunas cosas que estén escritas allí.

-No te preocupes por eso chico, yo tengo mis métodos, además el libro no lo tengo yo, lo tiene la bruja.

-¿Eleonora? ¿Por qué?

-Ella y su clan protegerán y averiguaran más acerca de ese libro, aun dudo de que haya sido una buena idea de que ella se lo haya llevado, pero creo que es lo mejor.

-¿Por qué?

El detective mira a Will por unos segundos.

-Creo que es mejor que no lo sepas chico, es lo mejor para ti.

-¿Qué? ¿De qué estas…? ¿Cómo que es lo mejor para mí, de qué se trata?

-Eso ya no importa, tu regresaras a tu ``hogar´´ y nosotros nos quedaremos ``aquí´´, las cosas que ocurrirán aquí ya no deben ser tu problema, todo lo que suceda de aquí en adelante no te afectara y es mejor que no lo sepas, así no tendrás que vivir preocupado e intranquilo.

-¿Qué estás diciendo? ¿Qué es lo que va a ocurrir? ¿Qué…?- Will se lleva ambas manos a la cabeza, se da la vuelta y se aleja unos pasos, luego se dirige nuevamente hacia Alexander-¿Qué va a pasar?

-No.

-Dímelo.

-No.

-¡¿Es algo sobre los mundos, sobre los daimonions?!

-¡No!

-¡¿Es por ese libro?!

-¡Que no te lo diré, olvídalo!

-¡¿Es por ese maldito espíritu que Alan liberó, es por Lyra o por el polvo?!

-…

¡¿Es por…?! ¿Es por el polvo?

-…no.

-¿Es por, es por Lyra?

-…

-¿Qué va a ocurrir? ¿Qué le va a pasar a ella? Dímelo ¿en qué la involucra en todo esto?- Las palabras de Will fueron calmadas pero directas, y su mirada se clavó con algo de frialdad en los ojos del detective.

-Mierda- Murmuró el detective-¡Bien! Si quieres vivir preocupado por ella no es mi problema, yo te lo advertí pero si quieres saberlo, bien… la bruja piensa que, la aparición de ese libro no fue una coincidencia, alguien o algo, que ha estado viajando entre mundos y recopilando información sobre brujería, maldiciones, rituales y esa clase de cosas, fue quien se lo entrego a Alan, talvez no personalmente, talvez lo dejó en su camino para que él, y solo él lo obtuviera.

-¿Y eso que tiene que ver con Lyra?

-Casualidad o no fue a Lyra a quien buscaba ese espíritu, fueron sus palabras las que convencieron a los hombres que la habían secuestrado para liberar a Susy y a ella, fue su presencia la que Eleonora podía Sentir, por más que el espíritu intentó ocultarla, la bruja pudo sentirla, y sin mencionar todo lo ocurrido en el pasado, el tribunal consistorial, su relación con la señora Coulter, Svalbard, esa… junta de oblación, ``Lyra Lenguadeplata´´ ¡no puedo creerlo!, jamás me creí lo que pusieron en su historial por lo que decidí investigar sobre ella por mi cuenta, su relación con los Giptianos, las brujas, los osos armados, su tío.

``Concuerdo con Eleonora cuando me dijo que su destino está marcado por algo mucho más grande y peligroso de lo que le ocurrió en el pasado, esa chica tiene… algo, algo diferente algo especial no sé cómo describirlo, me di cuenta cuando hable con ella en el cuartel, la aparición de ese libro fue solo el comienzo de algo que está a punto de suceder y no se me ocurre que cosas ocurrirán de ahora en adelante pero esa chica Lyra, lo quiera o no, estará involucrada.

Will no dijo nada, intento decir algo para contradecirlo pero no le salieron palabras, en el fondo sabía que es verdad, Lyra es especial, es única, no ha existido ni existirá alguien parecido a ella, y es por ese mismo hecho que el mundo la necesita, y ahora lo comprende mejor. Ella no vino a este mundo así nada más, ella no es única y especial sin una razón, su destino está marcado para participar en estos eventos trágicos y fatales, talvez el mundo se está despedazando y solo ella pude restaurarlo, talvez el equilibrio natural se está alterando y solo ella puede arreglarlo, no hay manera de saberlo, pero como acaba de oír, ella estará involucrada, siempre lo estará.

Tengo que hacer algo ¿pero qué? ¿Qué puedo hacer? Se preguntaba Will, caminando algo alterado de un lado a otro, cuando Alexander lo detiene colocando una mano en su hombro.

-Escucha chico, sea lo que sea que ocurra de aquí en adelante, ten seguro de que ella no estará sola, yo me encargare de protegerla, todos en el departamento lo harán, también está la directora del St. Sophia y el director del Jordan, también sus amigas, aunque no lo quiera pero ellas no la dejaran sola y… el otro muchacho tampoco.

-No es justo, nosotros… ella…- Will se lleva ambas manos a la cabeza-¿Por qué ella? ¿Por qué tiene que ser ella? Pasamos por tantas cosas, ella sufrió mucho, no te imaginas cuanto ¿y ahora me dices que va a tener que sufrir esa clase de cosas de nuevo? ¡Ella no puede…!

-Jamás, en toda mi vida conocí a alguien como ella, no me imagino las cosas que vivió cuando niña pero sobrevivió, la junta de oblación, Svalbard todo eso y sobrevivió, ha sido secuestrada dos veces y ha logrado escapar, ella no es débil, para nada, es fuerte y valiente y estoy seguro de que podrá superar lo que sea que se le cruce por delante, ya veras, ella va a estar bien.

Will toma un largo respiro, una vez más el detective tiene razón, no estamos hablando de una chica cualquiera, es Lyra, es Lyra. Cambia su preocupación por una sonrisa, y comienza a reírse.

-Tienes razón- dijo Will- Es Lyra, no tengo por qué preocuparme, de alguna forma ella está hecha para estas cosas, jamás estará sola y de seguro se hará de más personas que le sigan en su camino, así es ella.

-No tienes nada de qué preocuparte Will, puedes regresar a tu hogar tranquilo ¿sabes? Si te quedaras podrías ser de gran ayuda en el departamento de investigaciones, podría envían algunas recomendaciones y comenzar un curso en la escuela de cadetes, la verdad fuiste de gran ayuda en este caso, Harvey también pensaba lo mismo.

-Gracias detective, pero no puedo quedarme y la verdad no creo que regrese.

-Supuse que así seria, bueno Will- Alexander se coloca frente a Will y le da la mano- Espero que te valla bien en tu hogar, gracias por todo.

-De nada- dice Will mientras le estrecha la mano al detective- Y gracias a usted por todo lo que hizo por nosotros.

-No hay problema, cuídate chico, te llevaría a que conozcas el bar de Jeffrey pero no quiero que llegues tarde a tu viaje, adiós- Le dijo el detective mientras acomodaba su sombrero y su daimonion búho alzaba el vuelo desde su hombro y lo seguía en un vuelo suave y silencioso, camino fuera del cementerio.

La tarde caía sobre Oxford y el sol, oculto detrás de un cielo nublado, se acercaba cada vez más al horizonte. Como siempre, la estación de trenes estaba repleta de gente, había una gran fila en la ventanilla para comprar los boletos y muchas otras esperando la llegada del tren, algunas para abordar y otras para recibir a los que llegasen.

En el sector donde se encuentran las bancas, al igual que otras personas esperando la llegada del tren, se encontraba Will junto a Samantha, quien había llegado hace unos pocos minutos, preparado con un bolso y una mochila con las cosas que le han regalado en su viaje a Oxford, además de unas cuantas cosas que compró por interés, curiosidad y otras que Mary le solicito si es que llegara a encontrar.

Kir se encontraba recostado sobre el bolso mientras que Zirán se encontraba acostado de bajo de la banca.

-Esta es de Esther, esta es de Sofía, esta es de Amy, estos dibujos son de Isabel y Ruth porque ellas aún no saben escribir- le decía Samantha a Will mostrándoles los mensajes y dibujos que tiene escritos en su yeso.

-A ha, si, por supuesto- le respondía Will con muy poco interés.

-Mira, este de aquí es el de Lyra… no espera, es este… es… hum.

-Es ese de allí- Will señala uno de los mensajes escritos en el yeso de Samantha.

-¿Cómo lo sabes?

-Esa es su letra.

-Ya veo ``Recupérate pronto y no te metas en problemas, te quiero mucho Sami´´ ¡sí! Ahora lo recuerdo, la regañe por eso y ella dijo ``lo siento, pero esa clase de cosas siempre te ocurren a ti´´ y no paraba de reír.

-Bueno, yo creo que tiene razón.

-¿También piensas los mismo? Oye, yo sé que a veces hablo más de lo que debería y me involucro en la vida de otras personas pero, eso no significa que siempre me gusten los problemas.

-Así es como se generan problemas, Samantha.

-¡Es en serio! Bueno no importa, Will, toma esto- Samantha le entrega un lápiz- quiero que tú también me escribas un mensaje.

-¿Qué? No.

-Por favor, todos lo han hecho solo me faltas tú, además te guarde un espacio especial solo para ti.

-Está bien-Will toma el lápiz- ¿por dónde?

-…Por aquí- Samantha señala con un dedo una parte sin escribir en su yeso.

-¿Y qué escribo?

-Lo que tú quieras.

Will piensa en algo antes de escribir en el yeso y luego le regresa el lápiz, Samantha lee emocionada el mensaje que le acaba de escribir pero frunce el ceño y hace una mueca con la boca, luego mira a Will algo molesta.

-``Cuídate mucho y pórtate bien, Will´´ ¿es en serio?

-Es solo una recomendación- le responde riendo.

Samantha abre su boca queriendo decirle algo pero no lo hace y gira la cabeza rápidamente mirando hacia el otro lado, luego gira nuevamente su cabeza mirando a Will y nuevamente la gira mirando hacia el otro lado.

-¿Sabes qué? No te prometo nada, ni a ti ni a Lyra.

Will no paraba de reír.

-Ustedes dos son unos tontos- Samantha también comienza a reír-no tengo 5 años ¿sabes?

-Lo sé, pero Lyra solo lo dice porque te quiere, lo dice en el mensaje que te escribió.

-A ha-dijo Samantha mirándolo con los ojos entre abiertos-¡Oh, mira! Aquí vienen.

Acercándose al sector de la estación de trenes en donde Samantha y Will se encontraban, estaban Sheryl y Helen junto a Lyra, se juntaron y se saludaron, aunque el beso que Will le dio en la mejilla de Lyra fue algo disimulado, se quedaron viendo fijamente por unos segundos para luego él agachar la mirada y ella desviarla hacia un lado.

Sheryl se acerca a Will.

-Samantha nos dijo que hoy regresabas a tu hogar y bueno, quisimos venir a despedirnos- le dijo Sheryl mientras que Helen solo le sonrió.

-Bueno sí, hoy… es el último día en que estoy en la ciudad, gracias por venir.

-Bueno es lo menos que podemos hacer después de haber ayudado a Samantha.

-Bueno, les agradezco- les dijo Will a las chicas mientras miraba a Lyra, ella estaba callada, con la vista desviada y no dejaba de jugar con la correa de su bolso- ¿Cómo… cómo estas Lyra?

-Estoy bien, gracias- le responde, y luego no dijo nada por unos segundos-Oye… ¿podemos hablar un minuto?

-Sí, claro.

-¿Me disculpan chicas? Ya regreso- les dijo Lyra a sus amigas y se alejó junto a Will.

-No hay… problema- le respondió Sheryl, aunque Lyra no la escucho- ¿De qué querrán hablar ellos dos? ¿Samantha, que está ocurriendo?

Pero Samantha solo hacía gestos con su mano y su cabeza indicando que no sabía nada.

Lyra llevó a Will hasta la parte trasera de la estación de trenes, era un estrecho lugar en donde se almacenaban las cajas vacías de encargos y encomiendas que transporta el tren, uno de sus lugares favoritos para esconderse de los niños de las otras escuelas en sus aventuras infantiles.

Will se quita su mochila y la deja sobre unas cajas, luego apoya su espalda en una pared viendo como Kir y Pan corrían juntos y se escondían detrás de unas cajas. No pudo evitar sentirse algo triste al ver a esos dos daimonions jugando como siempre lo hacen, ya que jamás podrá verlos juntos nunca más.

-Dime Lyra ¿qué ocurre?

-Quiero… darte unas cosas para que te lleves- Lyra saca de su bolso una pequeña caja de metal cuadrada con algunos rasgos de color dorado, la abre y saca una piedra de forma ovalada, transparente, algo parecido al cristal de color celeste, con algunas líneas blancas en su interior- Esto es una cianita, es un regalo que mi padre me regalo hace mucho, lo encontró en una de sus expediciones en el centro del continente africano, y quiero que se la des a Iorek Byrnison junto con esto- Dentro de la caja de metal hay un mechón de su cabello atado con una cinta celeste- Pienso ir a visitarlo a Svalvard cuando termine mis estudios y quiero que tenga algo que le recuerde mi olor.

-De acuerdo- dijo Will mientras recibía la caja de manos de Lyra y la guarda en su mochila- Yo se la entregare a Iorek, no te preocupes, el estará feliz de recibirlo.

-También quiero entregarte esto- saca de su bolso dos cuadernos, uno de tapa roja y el otro de tapa celeste- Este es el libro de Mary, lo he leído y me parece fascinante toda la información que ha logrado obtener y respaldar sobre el polvo, sin duda es algo que abarcará muchos años de estudios para comprender en su totalidad todo lo que esta ``fuente de energía´´ representa y entender su verdadero significado y propósito.

-Hum… sí, por supuesto.

-Este es mi cuaderno de apuntes sobre los estudios del aletiómetro- dijo indicando el cuaderno de tapa celeste- quiero que se lo des a Mary, estoy segura de que ella lo apreciará mucho, además le podrá servir para avanzar en sus descubrimientos sobre el polvo.

-Pero Lyra, esos son tus apuntes ¿No te ayudarán mejor a ti, para comprender los símbolos del aletiómetro? ¿Qué hay de tus estudios?

-No te preocupes- Le responde con una sonrisa- Después de leer los descubrimientos de Mary, comprendo mejor cómo funciona el aletiómetro y su relación con el polvo, además, con todo lo que ha pasado en estos días yo… no sé como explicarlo pero…

-¿Qué sucede Lyra?- Will reacciona algo preocupado.

-No estoy segura pero, hoy cuando me levanté me sentí diferente, no sé como explicarlo es como si estuviese recordando algo que olvide hace mucho y es algo que me hace comprender las cosas mucho mejor, siento que, siento que… ya no es necesario seguir estudiando los símbolos del aletiómetro de esta forma porque… de algún modo, podre volver a utilizarlo de manera eficiente y correcta como lo hacía antes, lo sé, cuando hoy me levanté tomé mi aletiómetro y lo sostuve, no lo abrí ni intente utilizarlo, solo lo sostuve con mis manos, y tuve una sensación como… como si el aletiómetro estuviese intentando comunicarse conmigo, lo sé, pude sentirlo.

Will sabía exactamente lo que ella le quiere decir, como se siente, es la misma sensación que tuvo al utilizar por última vez la daga y sentir esa especie de vínculo misterioso y místico que une el objeto con su portador, pero en este caso es Lyra con su aletiómetro ¿o con el polvo?

-Entonces volverás a utilizar el aletiómetro como lo hacías antes, me alegro Lyra.

-Pero siento que no es solo eso, hay algo más, tiene que haber algo más, digo ¿Por qué ahora? ¿Por qué ocurrieron todas estas cosas, justo en estos momentos, en este lugar? Son muchas cosas como para decir que todo fue por casualidad, sé que hay algo más pero no sé que puede ser, pero lo averiguaré.

Will se acerca a Lyra y coloca ambas manos sobre sus hombros.

-Lo se Lyra, yo también creo que todo lo ocurrido no fue por simple coincidencia y es probable que ocurran algunas cosas en el futuro, pero confío en ti, sé que hallarás la verdad y arreglarás lo que sea que esté mal, PORQUE TÚ ERES LYRA, eres fuerte, inteligente y valiente, sé que descubrirás el secreto del polvo y su relación con las personas de este y los demás mundos, y aunque yo no esté allí para acompañarte sé que no estarás sola, pues hay personas que te quieren mucho, que te cuidarán, que estarán siempre a tu lado y te seguirán en tu camino hacia la verdad.

Los ojos de Lyra estaban fijos en los de Will, de alguna forma sus palabras hicieron que ella sintiese otra vez esa extraña sensación de recordar algo olvidado, y aunque no estaba segura de qué se trataba, sabía que esas palabras cobraran sentido cuando logre recordar más cosas olvidadas.

Lyra pestañea un par de veces, para ayudarse a volver de sus profundos pensamientos. Ve a Will dando un rápido vistazo a los cuadernos que le acababa de entregar.

-¿Por qué le pusiste este título?- le pregunta Will a Lyra, señalando la primera hoja del cuaderno celeste.

-Porque ese es el nombre con el que se le conocía antiguamente.

-Ya veo.

Will guarda los cuadernos y ve en el interior de su mochila el cuaderno de tapa verde que él escribió sobre cómo utilizar la daga, lo saca y observa todos los cuadernos detenidamente.

-``La brújula dorada por Lyra Lenguadeplata´´, ``La daga por Will Parry´´ y ``El catalejo lacado por Mary Malone´´ increíble, quien pueda leer estos tres cuadernos podrá obtener conocimientos únicos y secretos inimaginables, o simplemente lo interpretará como una buena historia.

-Will, hay otra cosa que quiero darte, es para ti- Lyra saca de su bolso un sobre de color blanco y se lo entrega- Esto es algo que escribí para ti, no lo abras ahora, ábrelo en el momento en que te sientas perdido, cuando sientas que estas solo, cansado de todo y sin fuerzas, esto te puede ayudar a continuar, te ayudará a seguir en tu camino y volver a recuperar aquello que perdiste, por favor Will, guárdalo, guárdalo muy bien.

-Está bien, lo guardaré muy bien Lyra no te preocupes, gracias- Guarda el sobre en su mochila, lleno de curiosidad e incertidumbre, pero también algo asustado e intrigado por lo que está escrito en ese sobre ¿Qué clase se mensaje me abra escrito? ¿Tiene algo que ver con mi futuro, algo me ocurrirá más adelante? ¿Estaré de alguna forma, involucrado en el viaje de Lyra hacia la búsqueda de la verdad acerca del polvo y este mensaje me hará recordar o recuperar algo que perdí? ¿Cómo puede estar tan segura de lo que me ocurrirá y que lo que sea que este escrito aquí me podrá ayudar? ¿Qué es lo que perdí? no dejaba de preguntarse, pero por más preguntas que se hacía, no se atrevió a decirle nada a Lyra, simplemente optó por confiar en ella y guardó el sobre en su mochila.

Un ruido les llama la atención, unas cajas que estaban apiladas caen al suelo, eran Kir y Pan quienes seguían revoloteando por el lugar, hablando a voz baja mientras corrían de un lado a otro.

-¿Recuerdas cuando los encontramos por primera vez y no sabíamos cuál nos pertenecía?- Le pregunta Will a Lyra.

-Recuerdo que no nos hablaban y caminaban unos cuantos metros adelante porque estaban molestos con nosotros- Le responde Lyra-¿Recuerdas a esa niñita que nos ayudó a escapar de la cueva?

-Recuerdo que era muy pequeñita y tenía ojos rasgados como china, Ama ¿recuerdas cuando nos atacaron esos niños en el Cittagàzze?

-Recuerdo que gracias a las brujas logramos salir de allí ¿Recuerdas cómo eran los barcos de los Giptianos?

-Recuerdo que tenían cortinas en vez de puertas y olía raro ¿Recuerdas a esa ave que nos guio hacia una salida, la única ventana que existe?

-recuerdo que me salvo de una caída hacia la nada, Alas Ariadas.

-Jamás estuve tan asustado en toda mi vida.

-Yo también.

Ambos se miraron fijamente y luego comenzaron a reír. Will se acerca más a Lyra y acaricia su mejilla, luego con ambas manos mueve suavemente su cabello hasta detrás de sus orejas, Lyra se deja querer por las caricias de Will, ella cierra los ojos y Will se acerca aún más, juntando sus frentes, sintiendo cada uno la respiración del otro…

Sheryl y Helen intentan convencer a Samantha que les contara lo que sabe acerca de Lyra y Will, porque, aunque ella les dijo que no sabía nada, sus amigas la conocen y saben que ella oculta algo, pero por más que intentaban convencerla, ella no decía nada.

-Hola- Una persona que las saluda las interrumpe, es Billy, las tres amigas se alteran un poco al verlo, casi sin darse cuenta del vendaje de su brazo, en especial Samantha, ya que Lyra se encontraba con otro chico a solas.

-¡Hola Billy!- Dijeron las tres casi al mismo tiempo.

-No pensé que… no pensé que fueras a venir- le dice Samantha algo nerviosa.

-Pues sí, yo también quise venir a despedirme de Will ¿Y cómo está Lyra? ¿No vino con ustedes?

-Hum…

-Bueno ella… ella está…

-¡Hola Billy!- Le saluda Lyra quien aparece sorpresivamente a su lado y ambos se dan un corto abrazo- ¿Cómo está tu brazo?- Lyra pasa suavemente sus dedos desde el hombro hasta el codo de Billy.

-Bien, la verdad no fue una herida tan grave.

-Me alegro.

-¿Y tú cómo estás?

-Me siento mucho mejor, gracias.

-Me alegra oír eso ¿Y dónde está Will?

-Está allí- Lyra se voltea y señala hacia atrás.

Entre una multitud de gente, se ve a Will quien conversaba con un hombre que viste un traje y sombrero azul, es un encargado de la estación de trenes. El encargado le dice algo que, por la distancia y los ruidos alrededor, nadie logra escuchar, luego, ambos se despiden y Will regresa con Lyra y los demás.

-El tren llegará en pocos minutos- les dice Will - Billy, no pensé que fueras a venir- Dijo algo sorprendido.

-Bueno es lo menos que puedo hacer, después de todo lo ocurrido quise venir a despedirme.

-Gracias Billy, aprecio que hayas venido, también ustedes chicas, les agradezco.

-No es nada- Le responde Sheryl- Supongo que ya tienes todo listo, es un largo viaje desde aquí hasta Londres, espero que tengas todo lo necesario ¿ya comiste algo?

-``Sí mama´´- responde Samantha con sarcasmo, sentada aun en la banca.

-¡Solo lo digo porque me preocupo por los demás! Ya estoy acostumbrada a cuidar de ustedes ¿qué serian sin mí cada vez que se enferman o se sienten mal? Y Samantha… te he dicho que no me gusta que me llames así.

-Lo sé- Le responde Samantha riendo.

-Además, si tu fueras mi hija ya estarías castigada de por vida.

-¿Por qué? Si yo soy una buena chica ¿verdad Lyra?

-Bueno, hum…

-¡¿Lyra?!

-Lo siento Samantha, tu sabes que te quiero mucho pero, bueno…

Lyra dejo de hablar repentinamente, pues había escuchado algo que en el fondo no quería escuchar, por más agrado y gusto que le tuviera ella escucho a lo lejos el ruido del tren acercándose a la estación, y sintió que su corazón se detuvo abruptamente.

-¿Ves? Incluso Lyra está de acuerdo con migo.

Sheryl y Samantha seguían discutiendo, ninguna de ellas se percataron del sonido del tren. Helen se acerca a Lyra quien se dio cuenta de que algo le sucedía.

-Lyra ¿estás bien?- Le dice Helen muy despacio, pero Lyra solamente mira a su amiga, con una expresión de tristeza y ganas de llorar. Helen se da cuenta de eso, coloca una mano en su hombro y le muestra una amable sonrisa, eso le da a Lyra algo de ánimo y fuerzas para no llorar.

El tren llega finalmente a la estación de Oxford y se detiene. Las puertas de los vagones se abren y cientos de personas comienzan a salir de ellos, se ven abrazos y saludos por todos lados, tanto de recibimiento como de despedidas. Los encargados dirigen a las personas que entran y salen de los vagones, indicando que el tren partirá en los próximos minutos.

-Muy bien, ya es hora.

La primera en darle un abrazo de despedida es Samantha, se levanta de la banca y lo abraza con su brazo bueno, Will gira un poco su cuerpo para no tocar su brazo enyesado.

-Cuídate mucho.

-Tú también.

Helen se acerca a Will y le da un rápido y tímido abrazo.

-Nos vemos- dice Helen

-¿``Nos vemos´´? La verdad es que no se si regrese de nuevo.

-Bueno yo… solo… es que nunca se sabe cuándo se volverá a ver a una persona de nuevo.

-Por eso Helen nunca se despide de alguien con un ``adiós´´- le dijo Sheryl- si no con un ``nos vemos´´.

-Entiendo.

-Que te valla bien, Will- le dice Sheryl mientras le da un abrazo de despedida.

-Gracias.

Will se acerca a Billy y le estrecha la mano, Billy le responde con un fuerte apretón de manos, seguido de un abrazo de hombros.

-Cuídala mucho- le dice Will en voz baja.

-No tienes que decirlo- Le responde también en voz baja.

Will se voltea y ve a Lyra con la mirada desviada y sobándose un codo. Se acerca a ella sin decirle nada, Lyra lo mira con una expresión llena de tristeza que intentaba con todas sus fuerzas no mostrar. Se despidieron con un abrazo, lento, y el más largo de todos.

-Se fuerte Lyra- Le dice Will en voz baja, y antes de separarse, Will le dice algo al oído, algo que solo ella escuchó.

Cuando se separaron, Lyra sintió que un pedazo de su vida se iba con él y cuando lo vio tomar su mochila, su bolso y subirse al vagón, sintió que ese pedazo se extinguía y que siempre viviría con un pedazo menos de su vida.

El encargado del tren, al observar que ya no quedaba nadie por subir, sopla con fuerzas un silbato y el tren comienza lentamente a moverse. Will guarda sus cosas en la parte superior del puesto de su asiento, dentro del vagón, y se sienta junto a la ventana. Ve a Lyra, las chicas y a Billy entre mucha gente, y se despide de un saludo con la mano mientras se va alejando, ellas también se despiden con la mano, pero Lyra estaba casi paralizada con una mano fuertemente apretada sobre su pecho, pero entonces Pan se sube a su hombro y acaricia su cabeza contra su mejilla, y Lyra sonríe. Eso fue lo último que vio de ella, su sonrisa, esa dulce y grandiosa sonrisa que desde ahora va a llevar en su mente por todo el viaje de regreso.

Una persona adulta se sienta a su lado pero Will no le dio importancia. Coloca su cabeza contra la ventana y rápidamente se seca una lágrima que se le había escapado. Kir se sube a sus piernas y se sienta mirándolo de frente.

-Ya está, eso es todo, lo hicimos, regresamos, como dijo ella logramos lo imposible.

-Lo sé Will.

-Ahora solo el tiempo dirá si todo esto valió la pena, porque, así es como debe ser ¿verdad?

-No te preocupes por eso Will, en el fondo ambos sabemos que esto era lo que queríamos hacer, lo que teníamos que hacer y solo tú puedes hacer que todo esto halla valido la pena, no dejes que el tiempo lo decida por ti.

-Tienes razón Kir, pero ¿Cómo puedo hacerlo, que voy a hacer ahora?

-Lo primero es lo primero Will, hay que regresar a casa.

-Por supuesto- dijo Will mientras acariciaba la cabeza de su amiga- y es un largo viaje de regreso.

El tren se había alejado tanto que ya no se escuchaba, solo se veía a lo lejos el humo que sale de las calderas, incluso la estación de trenes se estaba quedando vacía, solo unas pocas personas permanecían allí, pero Lyra aún continuaba de pie, observando el humo del tren que se veía por sobre los árboles.

-Bueno, ya se está haciendo tarde, es momento de regresar ¿vamos a casa, Helen, Samantha?- les dice Sheryl a sus amigas.

-Sí- responde Helen.

-Está bien, espera que voy por Lyra.

Lyra se encontraba alejada un poco de las chicas, aún de pie observando el humo del tren cada vez menos visible. Billy estaba a su lado pero ninguno decía o pronunciaba alguna palabra. Samantha se acerca a ellos para romper el silencio.

-Billy, hum… Lyra vamos a casa, con las chicas.

-Gracias Samantha, pero quisiera quedarme un rato más.

-¿En serio? ¿Por qué?- le pregunta su amiga.

-Por nada yo solo… quiero quedarme un rato, es todo.

-Está bien, espera que les digo a las chicas que nos quedamos un rato.

-No Samantha, tú ve a casa, descansa un rato yo iré luego.

-Pero Lyra… ¿estas, estas segura?

-Sí, no te preocupes, ve a casa Samantha, tú también Billy, puedes irte si quieres.

-¿De qué hablas? Yo no te voy a dejar aquí- dijo Billy.

-No te preocupes voy a estar bien, yo solo… quisiera estar a solas un momento.

-Pero Lyra, yo no quiero…

-¡Está bien, está bien!- le interrumpe Samantha- Solo no llegues tan tarde a casa, no voy a esperarte toda la noche para la cena ¿de acuerdo?

-De acuerdo- le responde Lyra con una sonrisa.

-¿Qué? Pero…

-¡Vámonos Billy!- Samantha lo toma del brazo y comienzan a alejarse- ¡Nos vemos luego Lyra!

Lyra se despide con la mano, observando con gracia como ambos se alejan.

-No creo que sea una buena idea dejarla sola, Samantha.

-Confía en mí, ella va a estar bien, conversara un poco con Pan, luego se cansará, le dará hambre y regresará a casa.

-¿Estas segura?

-¡Por supuesto!

-Está bien, confiaré en ti, y no me agarres tan fuerte el brazo mira que tengo una gran herida allí.

-¡Oh! ¿A eso le llamas una herida? Y que crees que es este yeso ¿Un rasguño?

-Bueno es solo que…

Lyra no pudo escucharlos más, ya estaban bastante lejos. Caminó hasta la banca más alejada de la estación de trenes y se sentó allí, Pan se recuesta sobre sus piernas y Lyra acaricia su lomo.

-Ya está, se fue, de nuevo.

-Sabíamos que este momento tenía que llegar, Lyra.

-Lo sé, es solo que… bueno, tú sabes, yo lo… ¡Ni siquiera me atrevo a decirlo!- dijo Lyra secándose rápidamente una lagrima que se le había escapado.

-Tranquila Lyra, no te sientas mal.

-Lo se Pan, solo que no entiendo por qué tenía que ocurrir ¿Por qué de nuevo? ¿Por qué ahora? Sufrimos tanto cuando nos separamos aquella vez, y ahora…

-No pienses en eso, Lyra, no pienses que todo lo ocurrido en estos días fue para que vuelvas a sufrir otra vez, sino que todo lo contrario, mejor piensa que todo pasó para que ya no sufras, para que ya no te sientas mal, para recuperar aquello que perdiste ese día, piensa en que volver a encontrase una vez más fue para despedirse el uno al otro y de esa forma dejar de sufrir por no estar juntos y finalmente Lyra, poder continuar viviendo.

-¿Continuar? La verdad no sé qué quiero hacer ahora Pan ¿Qué puedo hacer?

-Lo que tú quieras Lyra, lo que tú quieras.

Samantha seguía arrastrando a Billy por el brazo hasta alejarse de Lyra.

-No digo que el accidente que tuviste fue peor que lo que me ocurrió, es solo que…

-Sí, sí, no importa, escúchame Billy, se está haciendo tarde y ya comienza a hacer algo de frio ¿Ves esa tienda que esta por allá? Ve allá y compra un té para Lyra.

-¿Por qué?- pregunta algo extrañado Billy.

-Porque a Lyra no le gusta el café.

-Eso ya lo sé, digo, Lyra dijo que quiere estar sola y aunque yo quise quedarme tú me sacaste del brazo.

-Sí.

-Entonces ¿quieres que me quede con ella? ¿No me dijiste que confiara en ti?

-Por supuesto ¿Aun confías en mí?- dijo Samantha con una sonrisa.

-Bueno, yo…- Billy mira por detrás de Samantha, a unos cuantos metros estaban Sheryl y Helen esperando, luego mira la tienda que Samantha le señaló, mira hacia atrás en donde se encuentra Lyra, aunque estaban demasiado lejos y no podía verla, luego ve nuevamente a Samantha- Entonces ¿leche o azúcar?

-Y después dicen que me involucro en la vida de las personas por diversión.

-Yo jamás he dicho eso.

-No tú, es solo… bueno ¡vete ya!

-Tienes razón- dijo Billy mientras se alejaba.

-¡Y lo que tuve no fue un accidente, me atacaron tres personas no un niñito con un lápiz!

Un sol rojo se ocultaba detrás de unas nubes, quieto, tranquilo, mientras que las copas de varios árboles pasaban rápidamente sobre él, haciendo que la luz parpadeara rápidamente sobre la ventana del vagón del tren. Todo es tan parecido, pero al mismo tiempo tan diferente pensaba Will, observando el atardecer por la ventana, los mismos árboles, el mismo atardecer, el mismo cielo, el mismo sol, pero en realidad no lo es… ¿será el mismo sol?

Lyra se encontraba sentada en la última banca de la estación de trenes, con los brazos juntos, ya comenzaba a hacer frio, lo cual le extrañó un poco por la estación del año.

-Es raro un clima frio como el de ahora, considerando la estación en la que estamos ¿no crees Lyra?

-¿Billy?

Billy estaba de pie a su lado, mientras Dian se posaba en el borde de la banca. Sostenía una taza de té y se la entrega a Lyra.

-Gracias- Dice Lyra en voz baja.

-De nada- Le dice mientras se sienta a su lado.

-Discúlpame Billy, no es que no quiera estar contigo ahora, es solo que… no tengo ganas de conversar, yo solo…

-Tranquila Lyra, solo vine a hacerte compañía.

Ambos se miran a los ojos y Lyra le responde con una leve sonrisa.

El sol brilla con todo su esplendor, solo unas pocas nubes flotaban en el cielo, un cielo tan claro que se confunde con el mar que lo cubre. Unas gaviotas vuelan sobre una ciudad abandonada, una ciudad cubierta de vegetación en las paredes y árboles en lo que alguna vez fueron calles. Solo el sonido de las gaviotas y el romper de las olas de una lujosa playa, era lo que se escuchaba en esa silenciosa ciudad, ningún alma se apreciaba en sus calles o alrededores, nada, excepto una, una persona, solo una persona caminaba en toda la ciudad, Mary Malone.

Estos últimos días se los tomó como unas vacaciones, viviendo en las casas más grandes y lujosas de la ciudad y toda una playa para ella, aunque la gran abundancia de vegetación lograba ser molesta y la soledad a veces era casi agobiante, Mary se las arreglaba para pasársela bien.

Sabe que durante estos días Will regresaría de su viaje a Oxford, por lo que se quedó esperándolo cerca de la cortina de luz, allí colocó una silla de playa, una sombrilla y una heladera con refrigerios y gaseosas para esperarlo durante el día, y una tienda de campaña armada a unos metros para esperarlo durante la noche.

Mary se encontraba sentada en la silla de playa bebiendo algún refresco, cuando se da cuenta de que la cortina de luz comienza a brillar un poco más fuerte, y Will junto a Kir aparecen a través de la cortina, vestido con abrigos y sombrero de pieles para pasar el frio camino de Svalbard.

-Llegaron ¡Ya están aquí! ¡Will! ¡Kir!

-¡Mary!- Exclama Will mientras deja caer el bolso y la mochila empapadas de nieve al suelo.

Mary se levanta de la silla y recibe a Will con un fuerte abrazo, a Kir no lo abraza ni acaricia, pues ella sabe que los daimonions de otras personas no deben tocarse, pero si le guiña ambos ojos y le muestra una gran sonrisa.

-¿Cómo les fue? ¿Llegaron a Oxford? ¿Encontraron a Lyra?

-Bueno, sí, llegamos a Oxford, no fue fácil pero logramos llegar, y Lyra, bueno…

-¿Bueno…?

-También.

-¡Estupendo! ¿Y cómo está? ¿Qué está haciendo? ¿A qué se dedica? ¿Logró aprender su lectura del aletiómetro? ¿Qué hay de mi regalo para ella? ¿Le gustó? ¿Son muchas preguntas?

-¡Mary!

-Perdón, es que estoy muy emocionada.

-Sí, entiendo y lo único que puedo decir es que ella está bien.

-¿Qué ella está bien? ¿Sólo eso? Vamos Will, cuéntame algo más ¿Cómo les fue?

-Te diremos todo lo que quieras saber y responderemos todas tus preguntas, pero no ahora, más tarde, ahora solo quiero des… - Will bosteza-… descansar, estoy muy cansado y con mucho sueño.

-¿Qué?

-Sí, voy a dormir un poco y luego hablamos ¿de acuerdo?- le dice a Mary mientras se quitaba los abrigos y recogía sus cosas.

-¿Qué hay de ti Kir? ¿Puedes contarme algo?

Pero Kir no dijo nada, al igual que Will, pasó por su lado mientras dejaba escapar un largo bostezo.

-Bueno, está bien, al menos me alegro de que ustedes y también Lyra se encuentran bien, vallan a descansar, luego hablaremos.

-Sí, por supuesto- le dice Will mientras se alejaba.

Lo siento Mary, sé que estas emocionada y tienes muchas preguntas, pero la verdad es que no solo estoy cansado por el viaje, sino que también estoy algo triste, durante nuestro viaje de regreso he tenido tiempo para pensar y sé que dejar de pensar en ella va a ser difícil, pero sé que con el tiempo podré superarlo.

Llegaron hasta la camioneta de Mary, la reconocieron fácilmente. Allí dejó el bolso, la mochila y los abrigos. Will se dirigía hacia alguna casa en busca de una cama para dormir, cuando recordó algo importante que quería hacer, algo que tenía que hacer. Toma nuevamente su mochila y se va directo al centro de la ciudad, más específicamente hacia la torre Degli Angeli.

Coincidencia o no, esto es algo que estábamos destinados a hacer, justo en esta época, justo en estos días, justo ahora, no sé cómo funciona el destino ni qué es lo que pretende, pero está claro que necesitaba de nuestra ayuda, necesitaba al portador de la daga y a su asombrosa daimonion.

-Al parecer los climas fríos no son los tuyos Lyra- Le dice Billy quien se da cuenta de que Lyra estaba temblando.

Habían pasado casi 20 minutos desde que el tren partió de la estación de Oxford con su querido Will, y la noche comenzaba a surgir.

-Billy.

-Dime.

-Quiero ir a casa.

-De acuerdo.

Billy se levanta de la banca y le muestra la mano indicándole que lo acompañara, de la misma forma en que lo ha hecho desde el día en que lo conoció.

Un último viaje ¿verdad? Es lo único que querías, lo único que necesitabas, para ayudarla, para salvarla, todo es y siempre será por ella, pero ahora eso ya no será más.

Lyra toma la mano de Billy y el la ayuda a levantarse. En cada momento, Lyra no deja de mirarlo.

-Vamos Lyra, te llevaré a casa.

Y caminaron juntos fuera de la estación de trenes.

Tal vez mi destino no era vivir junto a ella, puede que tampoco acompañarla en su primer viaje por las dimensiones en la búsqueda del polvo, tal vez mi destino con ella fue enseñarle lo que es el amor, el primero, el verdadero, pero solo enseñarle el significado del amor y no vivirlo junto a ella.

Las puertas de la gran torre de piedra estaban atascadas por la corrosión de los años y la vegetación que brotó por las puertas y las paredes, Will tuvo que hacer un gran esfuerzo para abrirlas y solo consiguió moverlas un poco, pero lo suficiente como para entrar a la torre sin problemas.

A diferencia de las calles de la ciudad, el interior de la torre no tiene plantas ni vegetación, todo estaba cubierto de polvo y tierra. Will sube por las escaleras, cada pisada hacia crujir los escalones y el sonido se escuchaba por toda la torre, hasta llegar a la habitación más alta, el lugar en donde consiguió la misteriosa daga.

Mi propósito en la vida de Lyra ha terminado, sea lo que sea que el destino le tiene preparado tendrá que afrontarlo con fuerza y valor, aunque sé que no lo hará sola, y sé que siempre saldrá adelante.

Lyra había oído hablar acerca de los abuelos de Billy, pero nunca los había conocido en persona. Hace mucho tiempo que no se sentaba en una mesa a cenar en familia y aquella situación le pareció algo diferente pero también muy agradable. Desde ya algunos días, Billy le había invitado a cenar a su casa con sus abuelos y su hermana, como siempre, ella se negaba al principio pero luego terminaba por aceptar.

Will toma una caja de metal con algunos papeles viejos en su interior, se deshace de los papeles y quita el polvo que tiene la caja, coloca su mochila sobre una mesa polvorienta y llena de cosas inservibles y desgastadas, la abre y de su interior saca los tres cuadernos, los envuelve con un paño y los coloca dentro de la caja de metal. Luego, saca un estuche de cuero, y de su interior, la daga, la observa detenidamente, cada situación y cada recuerdo con Lyra vive dentro de esa daga, todo lo que Lyra representa para Will, vive en los recuerdos de aquel instrumento.

Vuelve a guardar la daga en su estuche de cuero y la coloca dentro de la caja de metal, junto a los cuadernos.

Mi destino como el portador de la daga ya ha terminado, descansa ahora y recupérate de tus heridas, estoy seguro de que algún día un nuevo portador aparecerá y te llevará en sus viajes. Y no te preocupes por mí, yo voy a estar bien, pero tengo que dejarte, junto a estos cuadernos, esta ciudad, este universo y los recuerdos de Lyra.

Lyra llevó a Billy hasta el techo del St. Sophia, caminaron hasta el borde de éste y Lyra comienza a describirle cada una de los sectores del colegio, pero Billy tenía los ojos fijos en los de ella. Lyra seguía hablando cuando siente que Billy le toma la mano, ella lo mira completamente ruborizada. Con su otra mano, Billy la toma suavemente del costado de su cuello y ella coloca su mano sobre su pecho y ambos juntas sus labios en un lento y suave beso.

A pesar de todo estoy agradecido de conocerte, puede que jamás conozca a alguien como tú pero no me preocupo por eso, pues tú eres única. Gracias por lo que me has enseñado y por todo lo que hemos pasado juntos, jamás volveré a verte, pero los momentos contigo siempre los llevaré en mi corazón.

Will camina fuera de la habitación, pero antes de salir y bajar por las escaleras, se voltea para ver la caja de metal con la daga en su interior por última vez, antes de dejarla por siempre.

Adiós Lyra, espero algún día poder olvidarte.