CAPÍTULO 11
Llamo a Kate, no contesta. No entiendo porqué no quiere hablar conmigo. Y se que no quiere, si quisiera lo cogería. Me preocupo, me pongo más nervioso cada segundo, es frustrante.
Kate es tan dulce, tan tierna, tan frágil y a la vez tan fuerte, tan brillante, ¿Qué ha pasado? ¿Hice algo? A lo mejor todavía duerme… o está comiendo… No, está despierta y con el móvil pegado a ella, lo noto, y no contesta, no quiere. ¿Kate, por qué?
Doy vueltas y más vueltas, me lanzo sobre la cama, derramo lágrimas, no aguanto más.
Estoy confundido, nunca me había pasado algo así con una mujer, ni con Meredith. Suele ser todo tan fácil, tan simple, tan superficial, pero con Beckett ha sido tan rápido, tan intenso.
Y ayer todo iba bien, genial, y hoy, hoy nada, no entiendo nada.
Vuelvo a intentarlo, vuelvo a marcar su número, me lo sé de memoria, pero no, no hay respuesta.
¿Por qué me llama? ¿No ve que no quiero contestarle? ¿Y por qué insiste? ¿Por qué tanto empeño? Yo sé que no le importo, bueno, quizás sí… un poco… Si no, ¿por qué sigue sonando mi teléfono? Si sólo fuera una más pasaría de mí y se iría con otra. No entiendo nada.
Ayer todo era tan sencillo, tan mágico y hoy todo está tan nublado, tan confuso.
Me levanto, doy vueltas, y me lanzo de nuevo sobre la cama y lloro, lloro como una tonta mientras mi móvil no para de sonar. Me pregunto que estará haciendo él. Supongo que estará comiendo con sus amigos, puede que amigas, en un caro y elegante restaurante y ahora me estará llamando para decirme que me quiere en su casa esta noche. Me siento una nena, tonta y débil.
Pero a lo mejor me estoy pasando, le estoy juzgando erróneamente. No le he dado la oportunidad de explicarse, de hablarme. ¿Soy cruel? O no, no, hago bien, él es el malo, el que rompe corazones de chicas estúpidas, el que utiliza a la gente. Pero realmente, ¿me ha utilizado? No. No lo ha hecho,
todavía.
Mis ojos están negados por las lágrimas que no, aunque lo intente, no puedo evitar derramar.
Si no le gusto, si me odia, quiero saberlo, quiero pedirle perdón si he hecho algo, pero no me deja, se cierra, me expulsa de su vida, de su entorno.
Kate, ¡contéstame!
Y después de infinidades de llamadas decido contestar, se lo merece.
Intento regular mi respiración, dejar de llorar, es inútil, sigo llorando pero contesto, lo hago.
-Hola
-Kate, ¿Kate eres tú? –grito, esperanzado.
-Sí –Susurro sin fuerzas, abrazando el teléfono.
-Dios, dios Beckett, ¿por qué me has hecho esto? ¿Qué he hecho? ¿Por qué no querías contestarme? Kate…. –Decía sin esconder mi llanto, desesperado. No iba a fingir que estaba bien, porque estaba destrozado, aunque al menos la tenía al otro lado, escuchándome.
-Kate, ¿estás? –Ella no decía nada, sólo se oía un ruido de fondo, una respiración, una chica triste.
-Sí, estoy. –Consiguió responder Beckett, temblando y cogiendo aire como pudo.
-Beckett no se qué ha pasado, no se nada, todo son preguntas sin respuesta, todo son barreras, todo son muros.
-Richard, ¿por qué haces esto?
-¿Cómo por qué hago esto? ¿Qué hago?
-Fingir que te gusto.
-¿Fingir? ¿Enserio? ¿Enserio crees que estoy fingiendo? Llevo toda la mañana solo, desesperado, llamándote, esperando una respuesta que nunca llegaba. Todo estaba bien, perfecto, nos despedimos dulcemente, y hoy, hoy todo ha cambiado. No se qué hago, no se qué ha pasado, y no se cómo puedes decir que estoy fingiendo. Es la primera vez en mi vida que soy yo, sólo yo y tú lo único que haces es encerrarte y decirme que miento. Kate, entiéndeme, estoy perdido, estoy mal. Y no quiero agobiarte, no quiero forzarte a estar con migo. Si no quieres, lo entiendo, pero dímelo, necesito oírlo, lo que no puedes hacer es estar extraordinaria, y luego ignorarme. Lo siento, siento cualquier cosa que haya hecho, de verdad. –Dije de un tirón. Y Beckett no hablaba, supongo que escuchaba. Y yo no podía seguir con esa llamada, quería gritar, llorar fuerte, sin parar. Así que dije adiós y colgué, y caí rendido al suelo, perdido, impotente.
-¿Rick? –Susurró Kate.
-¿Rick? –Volvió a preguntar Beckett, más alto, más segura.
-¿Rick? –Esta vez gritó. Era un grito destrozado, mezclado con su dolor, con su amor.
-Rick, Rick me gustas. –Confesó tiernamente, pero ya era absurdo, ya nadie la escuchaba, él ya no estaba ahí.
Es muy dramático, lo sé. Pero en el próximo capi las cosas mejoraran. Reviews :)
