XI

SENTIMIENTOS


¿Amor?, ¿gustar?. Como si el sintiera eso por el Moyashi, solo le besaba para joderlo, para hacerlo rabiar y él gozar de su rabia, de saber que él era el causante.

Ahí dentro, muy dentro de él, no había nada mas que eso. De eso estaba seguro.

"No hay peor ciego que el que no quiere ver."


Estaba perdido. En ese momento parecía ser que su cuerpo, sus manos, su boca todo ello solo existía para sentir a Allen. El dulce sabor de Allen en su boca, su piel tersa que ultrajaba con su mano, la cual se había colado por la camisa del albino, su trasero bien formado y firme que estrujaba con la otra. El aroma dulce que invadía su nariz. Todo ello le volvía loco.

Aquel suave tacto bajo su camisa, le erizaba la piel, le hacia sentirse extrañamente bien, la lengua de Kanda invadiendo su boca y acariciando la suya de un modo que le dejaba sin aire.

"–A mi me aparece que tienes maneras muy extrañas de divertirte. Primero Mana, después Cross. ¿quién sigue en tu larga lista de amantes?."

Como un rayo, las palabras de Kanda resonaron dentro de su cabeza. Poso sus manos sobre los hombros de Kanda y le empujo lejos de él.

–¡Seguro tu no!- Escupió Allen de manera repentina mientras miraba con enojo a Kanda. El recordar esa frase imprudente de Kanda, fundamentada solo en vagas supocisiones, ninguna de ellas verdadera le causaba una furia indescriptible, por que en esa frase, Mana, quien mas amaba en ese mundo, había sido insultado.

–Cuidaré de ti, pero no creas que es algo que desee hacer. Me siento responsable, así que esa es mi modo de redimirme.

–¡Entonces olvídalo, Moyashi!. Te dije que no necesitaba que nadie cuidase de mi y si lo harás solo para sentirte bien contigo mismo puedes irte al infierno.

–¡Que mal por ti!. Dices que no necesitas que nadie te cuide pero no veo que puedas hacer mucho por ti mismo desde ahí. –Dijo señalando la cama y la obvia condición en la que Kanda se encontraba.

–¡No me subestimes, enano!. ¡Haré que te tragues tus putas palabras!.

Allen le miro retador y sin mas dio media vuelta y salio de aquel cuarto.

¡Kanda era un idiota, un grandísimo idiota!

–¿Allen?- le llamo Emilia mientras le miraba atentamente.

¡Lo había olvidado! Emilia quería hablar con él.


Oscuro, la luz no podía entrar a causa de las cortinas de aquella oscura oficina. Su pelo dorado como el oro caía en cascada sobre sus delgados y blancos hombros. Camino hacia donde su blanca ropa estaba, balanceando sus caderas de un lado a otro. Sus bellas formas de mujer eran enmarcadas por su ropa interior de encaje blanco, la cual se perdía con la nieve de su piel.

–Lulubell, ¿Qué querías decirme?-Pregunto Tikky mientras abrochaba su pantalón.

–Ella ha vuelto a huir.-Lulubell se agacho y cogio su uniforme de enfermera.

–¡No puede ser!-dijo cansinamente mientras se dejaba caer sobre su asiento tras el escritorio.

–¿Quieres ayudarme a subir el cierre?.-Y la rubia se acerco hacia donde Tikky estaba para que este le ayudará.

Un montón de cosas que anteriormente al acto carnal estaban en el escritorio, ahora gran parte de ellas se encontraban en el piso.

–Vi a un chico muy parecido a la novia de Kanda Yû. Bueno, sus ojos eran como los de ella.

–No creo que Alicia tenga hermanos. He buscado información de ella y no encuentro nada. Quizás Kanda la proteja muy bien o nos dio un nombre falso.

–Es posible, no creo que Kanda sea presa fácil o se exponga el mismo.

–Pues al final tu fuiste quien le curaste.

–Si hubiera venido con mas heridas o algo peor a lo que tiene, le hubiese matado. Pero no fue así, si hubiese muerto por heridas tan nimias entonces se sabría que fue un asesinato y no tardarían en dar conmigo.

–Lo se, hubiese sido una buena oportunidad. Su asistente no parece saber mucho de él. No pudo contactar con la madre de Kanda ni con Alicia. No nos servirá de mucho.-observo Lulubell mientras recogía algunas cosas y las regresaba a su sitio.

–Bien, iré a buscarla.-dijo Tikky mientras se ponía de pie y vestía su bata.

–Ya avise a seguridad.

–Eso me ahorrara tiempo.

Y Tikky salio de aquella oficina, mientras Lulubell le veía marcharse. La puerta la cerro tras de si.


–Tardaste en salir

Allen alzo la visto y vio a Emilia mirándolo directamente a los ojos.

–Ven, será mejor que nos sentemos.-Y tomo a Allen de la muñeca para guiarlo a uno de los sofás que estaban por ahí.

Una vez sentados vio a Emilia jugar nerviosamente con sus manos y suspiro cansinamente,.

–No es verdad que tu cuidaras de Kanda, ¿cierto?. Lo hará Alicia.-Y cerro fuertemente sus puños.- Es por eso que Kanda no quiere que le cuide por que ya le dijo a esa chica que le cuidará.

Allen abrió desmesuradamente los ojos al ver a Emilia tan acongojada por algo así, parecía que se pondría a llorar de un momento a otro y su flequillo cubría sus ojos y le era complicado saber si ella estaba ya llorando.

Le era imposible comprender como alguien así de dulce y atenta era capaz de amar a un patán de ese modo. No odiaba del todo a Kanda, sabia que él no era precisamente amable, era torpe, idiota, terco, grosero y huraño. ¡Un completo imbecil sin sentimientos que nada mas le besaba para joderlo!

–Allen. ¿Estas bien?- Aquella voz de la rubia le saco de sus improperios contra Kanda. Pestañeo varias veces y se dio cuenta que estaba de pie y con ambas manos cerradas. Se sonrojo levemente al darse cuenta que se había ido a divagar y olvidado de todo por estar insultando a Kanda.

–Lo siento.-dijo mientras volvía a tomar asiento. –Estas equivocada. Alicia no ha venido a visitar al joven Kanda.

–¡DEFINITIVAMENTE A ESA MUJER NO LE DARE A KANDA!. ¡NO LO CUIDA, DEBERÍA ESTAR A SU LADO Y QUIEN SABE DONDE ESTA!. ¡DEBE ESTAR CON CROSS!.

–¡¿Eh?. Lo dudo.-confeso Allen mientras pensaba en lo horrible que era estar a lado de Cross.

–¿Conoces a Cross?- la rubia le miro con atención. Aquella última frase que se escapo de sus labios había dado lugar a que Emilia le miraba con curiosidad.

–Bueno, no…si…no…bueno si pero no.

Emilia le miro con un gran signo de interrogación al escuchar la respuesta de Allen.

–Es una larga historia. Pero si le conozco.- suspiro cansinamente Allen. Era mejor confesar que conocía a ese depravado de Cross.

–Es verdad que amas a Bakanda. –afirmo Allen intentado cambiar el tema de la conversación, cosa que logro con facilidad.

–¡¿Bakanda?- Y miro a Allen desconcertada y cuando entendió a quien se refería con ese mote tan gracioso comenzó a reír quedamente.

–Me pregunto, ¿por que Kanda no te hace caso?. Cualquier hombre estaría contento de ser amado de esa forma.

Se sentía extrañamente triste, ridículamente triste. Mencionar aquello, le hacia sentir que la garganta se le cerrara y el corazón estrujara. ¿Por qué se sentía así?. Kanda solo…le molestaba, ¿no es así?. No le besaba por que le amará o algo parecido, solo le molestaba…

Y tampoco es como si el estuviese enamorado, eso era imposible…por que Kanda era un hombre igual que él. Cosas así no podían ser, quizás solo era cariño de amigos, seguro era eso, él no podía amar a nadie mas que no fuese Mana y menos a alguien que se empeñaba en hacerle la vida de cuadritos. Simplemente aquello era imposible, lógicamente imposible.

"Cariño de amigos"- se digo Allen así mismo, recitándolas dentro de su cabeza como si fuese un mantra.

–¡Mou!, ni yo se por que no me hace caso.- Emilia se quejo nuevamente, sacando de sus pensamientos a Allen, y de la nada se quedo quieta, sin pestañear siquiera, su cabeza giro casi mecánicamente con movimientos forzados a ver a Allen. El albino la miro desconcertado y vio que en su ojos parecían dibujarse estrellas y aquello le asusto.

- ¡Tu me ayudarás a conquistar a Kanda!

Allen abrió desmesuradamente los ojos, sin darle crédito a lo que acababa de oír.


–¡Kanda, estaba preocupado por ti!. ¿Por qué no vienes a trabajar?.-cuestiono Lavi desde su oficina en Black Order.

–¡Cállate y escucha!. No podré ir a trabajar, así que necesito que te hagas cargo de algunas cosas.- contesto Kanda desde el hospital mientras sostenía el teléfono con hastió.

– Necesito que envíes algunos papeles a mi casa. La sucursal de Shangai ha tenido problemas, así que necesito un informe detallado…- Ordeno Kanda para después callar y esperar la respuesta afirmativa de Lavi; en cambio solo escucho el inhalar y exhalar del conejo por el teléfono, justo como en las películas de terror.

–¡DEJA DE HACERTE EL GRACIOSO, JODIDO CONEJO DE MIERDA!-grito mientras cuatro venitas se le marcaban en la cien. Lavi rió sonoramente.

–Deberías descansar un poco, al menos hasta que te recuperes.

–No es grave lo que me ocurrió.

–Un par de golpes, una fisura en el hueso de una de las piernas. No es muy grave, tienes razón.

–¡Maldito conejo!, no pierdes la habilidad. ¿Cierto?.- Kanda sabia que Lavi era muy hábil con el manejo de información, no conocía a alguien que pudiese ocultar algo de la ávida mente de ese tipejo. Era un idiota, pero cada idiota tiene alguna utilidad, ¿no?. Y seguramente cuando vio que no llegaba a la oficina, se puso a investigar y había dado con él rápidamente.

– No por nada soy el segundo al mando en Black Order. Pensé en ir a visitarte pero hay algunos problemas con la sucursal de Shangai, al parecer habrá que ir. Cuando veas el informe de lo que he descubierto…-la voz de Lavi sonaba mas seria que de costumbre.- … no será fácil de solucionar.

–Lo imagine.

–Bueno, Kanda no me extrañes pronto iré a visitarte. – cuando menciono esto lo dijo con singular alegría y Kanda podía iniciar a pintar un cuadro; el conejo haciéndole preguntas absurdas, rayando el yeso y demás idioteces.

–¡Ni se te ocurra, no quiero ver tu puta cara por aquí!. – y colgó molesto.

Ese conejo le daba dolores de cabeza igual que ese mocoso. Ambos eran un incordio, Allen aún más que el conejo. Allen…

–¡Estupido mocoso!

El solo le besaba para molestarle, de ningún modo había mas que eso dentro de él. Ningún vomitivo sentimiento de afecto, todo lo que hacía era con el fin de molestar al niñato ese y alejarlo de su vida. De ninguna manera le gustaría un hombre. ¡Yû Kanda no era ningún marica!. Si llevaba toda su vida sin conocer los placeres de una mujer era solamente por que ninguna era lo suficientemente buena para él, después de todo el no podía rebajarse y aceptar a una perra cualquiera.

Pero definitivo, las ganas que tenía de ver a ese mocoso de mierda, el enfado que le invadía al saber que Allen siempre pensaba en otro antes que en él, no era nada.

Era aire, era nada, era solamente que tenía ganas de divertirse jodiendole la vida a alguien.

En su corazón no había nada mas que eso. Ganas de molestar.


–Por favor.- le miro suplicante Emilia tomando sus manos entre las de ellas.- Por favor.

Allen paso saliva y por mas deseos que tuviese de negarse se sentía arrinconado.

–Bueno.-acepto sin ganas de hacerlo realmente, pero no podía decirle a nadie "no" cuando le miraban de esa forma y menos si se lo pedían por favor.

–¡Gracias!-dijo Emilia abrazando a Allen. –Primero, tendrás que avisarme cuando Alicia vaya a visitar a Kanda, me hablas y yo estaré aquí para no dejarle ver a Kanda.

Y llevo un dedo a su barbilla pensando en mas cosas por hacer y hablando mas consigo misma que con Allen. Él no podía hacer otra cosa que lamentarse por haber accedido a ayudar a Emilia, seguramente sería algo bien problemático y para colmo el engañarla de esa forma le daban ganas de decirle la verdad de una vez, aunque eso implicará que ella lo golpeará.

Pero simplemente no se animaba a hacerlo. Algo en su interior no le dejaba.

–¡Buenos días, Emilia!- Allen volteo pálido cuando escucho esa voz, la recordaba perfectamente por que esa era a voz de la madre de Kanda.

Y ahí estaba, de pie frente a ellos con un vestido blanco de tirantes y su cabello suelto cayendo como negra agua por su espalda y hombros.

–¡Buenos días jovencito!- saludo Izayoi y Allen se puso de pie para inclinarse ligeramente.

–Soy Allen Walker, el asistente personal de Kanda Yû.

La madre de Kanda no respondió solo le miro despectivamente.

–¿Conoces a una tal Alicia?. Es la novia de mi hijo.

Allen no supo que contestar a eso pero no le quedo mas que seguir como lo había hecho hasta ahora, negando su conocimiento de la existencia de tal persona.

–No, no la conozco.

–¿No la llamaste?

–No tengo el teléfono de la señorita Alicia, tampoco estoy del todo enterado sobre la vida amorosa del joven Kanda.

–Ya veo, por lo tanto no ha asistido.-Allen asintió- Es mejor así, esa mujer no puede traer nada bueno consigo.

Allen quería huir de la ávida mirada de la madre de Kanda, parecía que en cualquier momento podría reconocerle, por ello había optado por aquel exagerado comportamiento de cortesía.

Para suerte de Allen, la madre de Kanda no tenía mas intención de dedicarle tiempo observándole, ni si quiera presentaba interés en presentarse o algo parecido.

–¿Ya viste a mi hijo?

–si, se encuentra bien, solo sufrió unas heridas menores.

–Lamento que Kanda te cause tantos problemas. Abandonar tu trabajo de esa forma debe de traerte algunos problemas.

–No es así señora. Estoy encantada de poder estar a lado de Kanda sin importar que tenga que sacrificar.

Ambas mujeres se enzarzaron en una platica donde ahora ni una de ellas reparaba en él, esto trajo alivio al albino quien les miraba atentamente. Ambas se encaminaron al cuarto de Kanda desapareciendo de su campo visual cuando cerraron la puerta tras de si.

Ojos negros y mirada penetrante.

Kanda le miraba tras la abertura de la puerta antes de que esta se cerrase. Allen no pudo evitar sonrojarse al recordar lo ocurrido ahí dentro.

Sentado frente a la puerta del cuarto de Kanda miraba el techo, se sentía cansado y es que apenas logro dormir, cerro los ojos y se sintió ligeramente aliviado. Kanda era un idiota, le besaba para joderlo de eso no tenia la mínima duda, es mas, todo lo que hacia era para molestarle.

–¡Ocúltame!- escucho una voz infantil. Agacho la mirada y vio con curiosidad a la niña delante de él.

–¿Ocultarte?.

Y ella movía desesperadamente las piernas como si en cualquier segundo se fuese corriendo de ahí.

–¡Ahí vienen!, ¡Ven!- y le tomo de la mano al albino insistiéndole en ir con ella. Allen no pudo hacer nada mas que acatar a la niña, supuso que estaba jugando y él no tenía nada que hacer. Así que accedió a embarcarse en aquel juego con esa niña que no sobrepasaba los once años.

Ambos llegaron a la azotea de la escuela y ambos jadeaban quedamente. Allen miro a la niña de cabello negro y rebelde una vez mas y en sus ojos dorados, las lagrimas se aglutinaban.

–¿Por qué lloras?-pregunto poniéndose a la altura de la niña; y esta solo tallo fuertemente sus ojos negando a que un desconocido la viese llorar.

Esa niña no parecía ser un paciente, ya que vestía una falda negra con encajes que combinaba con la blusa blanca y las calcetas de líneas negras y blancas.

–Observa esto.-dijo Allen mientras se ponía de cabeza y la niña le miraba atentamente. El albino había puesto hacer algunas piruetas y demás cosas aprendidas en el circo con el fin de que la niña detuviese su llanto. Cosa que logró.

Después de la última pirueta saco cartas de uno de sus bolsillos y las barajo.

–Elije una carta y no me la enseñes-le dijo a la niña quien no dudo en hacerlo.

–Ahora revuélvela con estas otras-le ofreció el mazo de cartas y dejo que las niñas las barajara.

–Haber, veamos cual es tu carta.- Y después de pasar de carta de carta dio con la que la niña había elegido. –¿Es esta?.

Y la niña asintió con una gran sonrisa.

–Soy Road, Kamelot Road.-dijo sonriendo.

–Soy Allen Walker. – se presento mientras extendía una mano hacia la niña, mano que estrecho Road con la de ella.

–Es bueno ver que ya encontraste un nuevo amigo, Road.-se escucho una voz provenir tras de ellos. Ambos voltearon hacia el lugar de donde esta provenía y, Tikky estaba apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados mirándoles fijamente.

–No es bueno que huyas Road, eso está mal.

Y la aludida dio un paso atrás y se oculto tras Allen. Quien no sabía que ocurría ahí, pero si de algo estaba seguro es que no era nada bueno.


COMENTARIOS DE LA AUTORA.

He regresado con un nuevo capítulo, espero les agrade. Gracias por su comprensión, por leer y comentar. Muchas gracias. Hoy no tengo nada que decir, nada interesante que contar en demasia. Solo estoy un poco cansada y agotada, a veces hay sentimientos que agotan y descubrimientos que acongojan pero hoy hay una sorpresa. Con ustedes el elenco de D . Gray -Man.

Si lo desean pueden saltarse lo siguiente, es algo extra solo para divertirme un poco mas. En el próximo capitulo responderé todos sus comentarios personalmente, en esta ocasión aunque lo desee no logro hacerlo. Disculpen las molestias.


COMENTARIOS DE…¿LAVI?.

–¡Jo!, espero que estén bien y que hayan disfrutado este capitulo, como ven la autora no podrá salir a dar su acostumbrado discurso.

Kanda pasaba detrás de Lavi, leyendo unas hojas.

–¡Oh, es verdad!, Kanda les responderá sus comentarios y Allen bailara en tanga para todas, ¡WUOOOOO!.

Kanda camino rápidamente hacia el conejo y la cámara se desenfoco grabando únicamente el suelo.

–¡ALLEN NO BAILARA PARA NADIE!, ¡CONEJO DE MIERDA!.

Se escucharon los gritos de dolor de Lavi.

*En unos momentos regresamos* Cinco minutos después.

Lavi todo golpeado y molido aparecía nuevamente.

–Bien, como iba diciendo la salud mental de Yu-san.

–¡ QUE NO ME LLAMES YU!.

–No es a ti Kanda, la autora también se llama así. No te preocupes Katou ^^.

–¡Que no soy Katou!.-(Para mayor comprensión ver el incidente Katou Kanda).

–Bueno, la sanidad mental de Yu-san anda por el suelo, ahorita mismo apenas y escribió esto después de eso sufrió algo parecido a una embolia cerebral. No se mueve para nada, así que nos vimos forzados a tomar su lugar. Y ayudarle.

Kanda responderá sus comentarios, Allen acabara con la despensa de Yu-san, yo fotografiare su ropa interior y la chantajeare con eso después.

–¡te estoy oyendo Lavi!

–je, je je. Como ven, esta semi muerta. XD. ¡Lenalee, pégale en al cabeza de nuevo!.

–Bueno, ahora leeré su testamento.

–¡No me mates tan pronto!.

Saca una hoja de su pantalón y la mira detenidamente.

–¿reprobaste una materia Yu-san?, jajaja, tendrás que ir en vacaciones a la escuela. Haber, creo que por aquí tengo la hoja indicada.

–Yu-san dice: Estimados lectores…- fingiendo voz de mujer- me disculpo por este capitulo tan carente de todo, pero era necesario este capitulo por que me dará hincapié a los demás hechos que ocurrirán en el futuro, anudado eso a la falta de ideas y dolores de cabeza y demás quizás tarde en actualizar hasta que este nuevamente estable físicamente. Les dejo con el staff de Office Boy quienes les ayudarán en esta ocasión. Gracias por sus comentarios y comprensión. Luego me encargare de contestar sus comentarios personalmente, pero ahora no logro hacerlo.

Eso es todo, pasemos a la sección de respuesta a sus comentarios. La cámara enfoca a Kanda sentado tras el escritorio.


RESPUESTA A SUS COMENTARIOS CON KANDA ^^.

–¡Quiten esa música marica!.-Y la musiquita de fondo dejo de escucharse.

–che, conejo. ¿Tengo que decir gracias al principio verdad?.

–Sii.

–No lo haré, para cada una. Yu-san les agradece sus comentarios. Fin

–Kanda, tienes que responder cada uno.

–che, ¡que coñazo!.

–No seas grosero con las lectoras.

Kanda refunfuño y se removió incomodo en su asiento.

Yura: Gracias por comentar. La que sigue.

–¡BAKANDA!, NO ES ASÍ, ¿O TU CAPACIDAD MENTAL NO ALCANZA PARA ENTENDER QUE ES RESPONDER CADA COMENTARIO?- grito Allen desde la cocina.

–¡Cierra la puta boca, Moyashi!.

–Hasta Lavi lo haría mejor.

–Che, la mierdecita siempre dice lo mismo. Gracias por sus comentarios, gracias por su comprensión y varia un poco de acuerdo a lo que le dicen. Yo no haré esto.

Se levanto tras el escritorio y salio del cuarto.

Allen salio rápidamente de la cocina para llegar a al habitación donde anteriormente Kanda estaba y observo hacia la cámara.

–¡BAKANDA!, ¡GRANDISIMO IDIOTA!.- carraspeo un poco- lamentamos mucho que ahora mismo ella no pueda responder sus mensajes, también ella dice que lamenta que este capitulo no haya sido precisamente el mejor, pero a veces hay cosas que son necesarias de hacer. No se preocupen en el próximo capítulo ella les responderá sus comentarios. Gracias por leer y por su comprensión.