Gracias especiales a todos los que me dejaron esos hermosos e inspiradores reviews, entre ellos quiero destacar a algunos, que como prometí, nombraría por siempre estar colaborando con mi propia imaginación…
ginalore28
gin19
kguan
Krisy Weasley
UsakitoPau Potter Weasley
somaboga16593
francesca85
ninnypotter
isabel20
SMagicRose
yesica7448
RociRadcliffe
Bruja Vampirita
avril3potter3and3xD
zafiro potter
Raluxna Miramai
Reykou Higurashi
YaniitaPotter
ginita potter
loca11
Melissa di Severus
Entre otros, claro… Muchas gracias y, sobre todo gracias por esperar mis tiempos con terrible paciencia. Este lo tendría que haber subido el fin de semana pasada, pero no me dejaron las actividades. =P. Muchas gracias a todos uds :) ojala este les guste y… nos vemos en el próximo cap.
Estoy haciendo devolución de reviews, pero lamentablemente solo puedo hacerlo dejando un mensaje en el perfil de cada uno, por eso aquellos que no estan como usuarios, sepan que los tengo tan en cuenta como al resto y que… si a alguno le molesta recibir mi devolución me lo aclare en el mismo rev así no molesto. DISFRUTEN :)
Capítulo 11:
-Despierta- susurró en los oídos del morocho- Despierta, futuro esposo…- él solo produjo un quejido- Arriba corazón.
-¿Qué hora es?
-De levantarnos… son las seis.
-¿Dormí tanto?- le preguntó aún con ojos cerrados.
-Seis de la mañana, Har.
-¿Y por qué me despiertas tan temprano?- se dio media vuelta y se volvió a tapar con las sábanas.
-Porque tenía ganas de estar contigo, de dejar que me tocaras, quizás de que me hicieras el amor, pero bueno…- ella lo imitó dándose vuelta y volviendo a taparse también.
-¿En serio?- preguntó él como un niño incrédulo. No obtuvo respuesta- ¿Gin?- volteó para abrazarla por la espalda- ¿Vas a decirme que tienes insomnio y quieres que te cure?- susurró en su oído, bajando el bretel de su remera de pijama- porque sé que no es así, pero podríamos evitar el motivo inicial por el cual me despertaste, e intentarlo, ¿no?- jugó con ella como ella lo había hecho antes, mientras acariciaba su pierna desnuda, por debajo de las sábanas.
-Es una pena que no haya tiempo- volteó también y se pegó a su cuerpo- porque últimamente me resultas completamente irresistible- se burló sin que lo notara. Ella se mordió el labio inferior para contener una pequeña risa.
-Que bien se te da esto de la actuación.
-¿Tú crees que estoy actuando?
-Es lo que debería pensar ¿cierto?
-Que pena que yo te cause esa impresión.
-Por mi parte, nada de lo que haga es actuado, Gin…- besó sus labios con una mezcla de sensaciones entre deseo y ese cariño característico de una amistad absurda. Ella rodeó su cuello alborotando sus cabellos a propósito. Harry movió ligeramente su cuerpo, como para quedar sobre ella y rozar sus cuerpos con cierta fricción calculada.
El solo hecho de pensar que ella estaba debajo de él, con tan sólo ese pequeño coulotte, y tan hermosa como siempre la imaginó, hacía que perdiera cualquier rastro de posible cordura y dignidad. No le importaba en verdad lo que Ginny pudiera pensar de él mientras le quitaba suavemente su pequeña remera. Ella no opuso resistencia, simplemente estaba perdida entre sus caricias. El mundo afuera podía suyo, con tan solo de las sno?- juge cure?- susurrderrumbafuera poditaba suavemente su pequeña remera. Ellano opuso resistencia, simplemente estaba perdida entre sus caricias. Elrse, el mismísimo Voldemort podría haber resurgido de sus cenizas y estar en su propio baño, que ella no iba a preocuparse en lo más mínimo. Pero cuando Harry abandonó sus labios para atacar su cuello, y cuando intentó desprender su brassier, ella volvió en sí tras largar un pequeño suspiro.
-Har...- dijo como extensión de otro suspiro.
-Shh, nada va a pasar ¿si?- dijo entre la piel de su cuello.
-Pero...- fue nuevamente besada.
-Confía en mí...- Se emprendió nuevamente en la empresa de desatar su brassier, pero ella se separó.
-Harry, ahora no... esta noche ¿si?- lo miró fijo a los ojos, y con seguridad, a lo que él sonrió.
-Claro. Estaría toda la vida esperando por ti- dejó en paz su corpiño y la besó.
-No, no es por eso. Se nos hace tarde, se supone que debemos hacer nosotros el desayuno ¿recuerdas?
-Si- volvió a besarla- Pero nadie va a levantarse tan temprano.
-Mis padres si... hagamos esto y...- se acercó a susurrarle- te prometo que esta noche no hay contratiempos- lo miró para luego sonreirle.
-Detesto que no tengamos tiempo para nosotros.
-¿Quien dijo que no?, mientras ellos trabajan, ¿que crees que haremos tu y yo?- le dijo provocativamente.
-No lo sé, pero puedo pensar en un par de cosas oportunas.
-Más te vale- le sonrió y luego, como broma, le mordió la mejilla sutilmente.
-Quizás...- la aprisionó en sus brazos- me arriesgaría a no realizar mi labor, por tenerte conmigo.
-¿Y conocer a Molly hambrienta y enojada? no lo creo Potter.
-Quizás hasta valga la pena.
-¿Acaso lo pones en duda? ¿No estás seguro?- se burló.
-Depende de cuanto me dejes usurparte y... cuan fuerte golpée tu madre- ella sonrió.
-¡Vamos, casanova!
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Cocinar nunca había sido tan divertido para ninguno de los dos. No jugaban como novios o prometidos, sino con esa picardía específica de los amigos que contaban con una inigualable confianza. Intentaron por todos los medios no hacer ruido para no despertar a la gente antes de lo habitual, pero fue inevitable.
-¡Ay! ¡YA!- se quejó un Ron adormilado, que avanzaba con paso de zombie- tengan piedad por la gente normal, ¡quería dormir!
-¿Qué pasó, ni tiempo de lavarte el rostro?
-Hermione usurpó el baño, de aquí a que alguien pueda usarlo... ¡Pufff!- ambos sonrieron.
-Creo que nuestra labor ya está hecha, amor- Besó Harry a la pelirroja, en el cuello, a la par que la abrazaba por la espalda.
-¿Comemos algo o esperamos a todos?
-Muero de hambre- se quejó Ron.
-Empecemos- indicó Arthur que bajaba con su esposa.
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En el desayuno, como en todos los momentos que eran compartidos entre todos, no faltaron las risas, las gastadas generales a todos los integrantes, y sobre todo a Ron, quien siempre era el centro de ellas. Tampoco se ausentaron las anécdotas de todo tipo de vivencias en los años correspondientes a su estadía en Hogwarts.
-Bien, muchachos... no puede postergarse más- anunció la dueña de la casa viendo que eran las nueve- cada uno a su labor y, nos veremos en el almuerzo- aplaudió como para identificar el fin de la discución.
Ginny se consumió en sus propios pensamientos, entonces. Tildó su vista en algún punto en donde, hacía segundos atrás, su madre estaba hablando, y reflexionó. Fue en aquellos segundos en los que se percató de que, sería ese tipo de reacciones, las que extrañaría más de su madre. A decir verdad, Molly era la última de todos que, a sus ojos, parecía enferma. Siempre tan llena de vida y, contagiándola a su al rededor. Sonrió melancólicamente, con sus ojitos ámbar, húmedos de nostalgia y pesar por aquel brusco devenir.
-¿Qué sucede?- se sentó a su lado y tomó su mano. Fue entonces cuando ella salió por fin del trance y se percató que sólo quedaban ella y el morocho, quien sostenía preocupadamente su mano.
-Nada- sacudió a penas, el rostro. Él la observó fraternalmente, por unos instantes. Acarició su mejilla.
-Sé que estás pensando... y ya lo hablamos.
-Yo no...
-Ella está mejor que todos nosotros, y lo estará aún más. No te aferres a algo que sabes que tienes que dejar ir, Gin... Sólo ámala.
Aquellas palabras se insertaron en su mente así como en su corazón, pero de un modo inesperado. Aquellas palabras eran inaplicables para la relación que tenía con su madre. No así, para la que compartía con él. Fue entonces cuando concientizó de que ella estaba ¿aferrándose? ¿Esa había sido su palabra? Si, se estaba aferrando a esa hermosa ilusión de pareja feliz, que en verdad, no existía. Sabía que, a la larga, debería dejarlo ir.
-Bien- secó sus lágrimas y comenzó a movilizarce.
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Ginny se secaba las manos, algo cansada de estar parada. No pudo evitar lanzar un pequeño bostezo.
-¿Terminamos?- preguntó el morocho pidiendo su aprobación.
-Ajam...
-Bien- la tomó entre sus brazos y la alzó.
-Harry, ¿qué…?
-Te llevo arriba- sonrió. Subió las escaleras. Con su pie derecho, empujó la puerta de su cuarto, abriéndola así, de par en par. Al pasar, la pateo para que se cerrara. Ella le sonreía aún algo nostálgica.
Él la depositó suavemente en la cama, alineando su cabeza en la almohada. Ella sonreía y, justo cuando iba a arriesgarse a besarlo, él se puso de pie. Ginny se quedó mirándolo, confundida y, en cierto modo, decepcionada. Harry le sonrió al darse cuenta que su maniobra no le había agradado. El morocho tomó su varita y abrió la puerta. Del lado de afuera de la misma, se comenzó a marcar una frase, de un modo aparentemente momentáneo.
Ginny divisó aquellas escasas palabras: "Cuarto ya ordenado. No molestar". Y luego la cerró. Volteó a verla y volvió a sonreír.
Arrojó la varita en dirección a una de las esquinas del cuarto, y se acercó a ella. Se recostó lentamente a su lado, sin dejar de mirarla fijamente. Sus ojos tan cálidos como transparentes, demostraban el inmenso cariño que ella le generaba y… ¿aquello otro sería, deseo?
-Pensé que quizás…- comenzó a hablar él, con un tono de voz que a ella le resultaba completamente desconocido. Parecía que cada palabra, dejaba una huella de pasión y el eterno anhelo de deseo, en sus oídos- podamos recompensar algo del tiempo, ahora…- le sonrió, ya encima de ella.
Si se lo pensaba, aquella situación era rara. No, no rara, ¡ilógica! Supuestamente estaban juntos sólo por razones de fuerza mayor, pero cada vez que se encontraban a solas, actuaban lo mismo, que si los acompañaba toda la familia, quizás más. Si se lo pensaba, también era lógico que se dejaran llevar. Ambos sentían, por el otro, una atracción sexual irrefutable. Y a ello, se le sumaba el profundo cariño que cada uno emanaba al otro. Pero, ¿Por qué de pronto parecía tan importante todo aquello, si siempre había existido?
Quizás esa tonta y porfiada costumbre de creer que el otro le pertenecía, les jugaba ahora en contra. Quizás… quizás sólo confundían los hechos, aunque ambos tenían claro su propio deber. Y este era aparentar. De hecho, lo manejaron tan bien, que nadie podía quejarse de sus actuaciones. Si lo pensaban, se estaban pasando de los límites de lo obligatorio, para comenzar a excederse por su propia necesidad. Si se lo pensaba… si se pensaba todo eso era efímero. Por eso ninguno optó por pensar. Sólo decidieron dejarse llevar.
Ginny extendía su rostro, arqueando su pecho, reclamando así, el beso que Harry parecía prohibirle por placer. Él acarició su rostro para luego depositar un beso en uno de sus párpados y, más tarde, en el otro.
-Harry…- suspiró no sabiendo bien porqué.
-¿Qué, linda?- ella abrió los ojos para observar como era absorbida por esos profundos ojos esmeralda.
-Quiero…- se calló.
-¿Qué quieres?- le preguntó hundiendo su rostro en su cuello, besándolo de a pequeños mordiscones.
-Quiero que me beses…- respondió suavemente, dejándose llevar y con ambos ojos cerrados.
-¿en donde?- la provocó y levantó apenas, su rostro, para verla sonreír. Ella seguía con sus párpados cerrados.
-Aquí…- señaló su escote alto. Él se dirigió a donde estaba su índice, ligeramente apoyado. Besó ampliamente, la zona indicada- y… aquí- señaló el hueco de su clavícula. Él volvió a obedecer, dejando marcado en su piel, el beso más empalagoso- Aquí- mostró su cuello que luego fue saboreado por sus finos labios- y… aquí- mostró la comisura de sus labios.
Harry se detuvo allí unos segundos, degustando ahora sus labios con suavidad y sentido de cariño. No hizo falta más que apoyar sus labios en los de ella, para que la pelirroja misma comenzara a besarlo y abrazarlo más a sí. Luego sonrió.
-No le pedí que me besara ahí su escote alto. p ambos ojos poo de sus pau propia necesidad. Si se lo pensaba...ero, los acompañaba , señor- se burló en un susurro.
-No, ese lo he querido yo.
Ella misma comenzó a besarlo suavemente. Harry comprendía entonces, que de empezar algo, ella no lo detendría, y por más que adorara esa idea, no creía que fuera el momento. Momentos antes la había hallado vulnerable y, para esas alturas, él sabía que la confusión predominaba en la mente de la pequeña. Sabía que estaba confundida con toda esa situación. Y es verdad que él había pensado la situación tal cual sucedía, ella rogándole con sus besos, que no la dejara, que le grabara en su cuerpo, el amor que sus ojos transmitían. Pero no quería que, luego de estar con ella, ambos sintieran culpa y arrepentimiento. Por lo que sólo se limitó a abrazarla y besarla. Sabía que de empezar a acariciar su piel, no habría vuelta atrás. Él extendió el beso unos segundos más y luego se separó para verla. Ella abrió los ojos y le sonrío, como preguntándole qué era lo que andaba mal. .
o, eso lo he querido yoen los de ella, para que la pelirroja misma comenzara a besarlo y abrazarlo m
-Hace un hermoso día afuera- le sonrió el morocho como si todo aquello no estuviera pasando- ¿Qué te parece si vamos a caminar?
-De acuerdo- le sonrió también, aunque muy en el fondo sintió cierta frustración.
No era sólo el hecho de no tener un contacto, de hecho, cuando fue capaz de pensarlo, notó que hubiera sido un gran error todo aquello. Ella lo amaba pero como a un gran amigo. Y ¿cómo no? Si luego de todo lo que estaba haciendo por ella y por su madre, no había nada que pudiera recriminársele. Claro que le tenía un enorme aprecio, pero ¿por qué confundir las cosas? De hecho, no era eso pero, que Harry hubiera tenido toda la intención de pasar a otro tipo de trato, el hecho de que hubiera tenido la iniciativa (lo cual había notado en sus ojos, cargados de deseo), y que luego se retractara de aquella manera, tan infantil o cobarde quizás, estaba carcomiéndole el cerebro. Claro que no intencionalmente, pero él, esa tarde, había logrado hacerla sentir la mujer más fea sobre la tierra (N.A: lamentablemente, nosotras las mujeres, somos así, cualquier cosa una tragedia).
Él tomo su mano y salieron del cuarto, borrando lo que la puerta de éste decía, y más tarde salieron de la casa. Se dirigieron al centro a comprar las cosas necesarias para el almuerzo. Caminaron en silencio, de la mano, mirando hacia el horizonte. Ambos se encontraban sumidos en sus propios pensamientos.
Harry se reprochaba por siquiera intentar llegar tan lejos con ella. No es que no lo hubiera pensado nunca, por el contrario, desde que la vio por primera vez salir de su departamento, incluso cuando recibió su carta, ya se le había cruzado la idea varias veces, pero intentarlo… no, intentarlo era otro asunto. Intentar concretar con ella, algo como la relación sexual, cuando en realidad ella siempre le había repetido que aquello que tenían no era nada serio, era casi burlarse de ella. ¿Qué podría decirle él luego de todo aquello, si ella no consideraba serios, siquiera, sus besos?
Sacudió apenas su cabeza y salió del transe. La miró de reojo, y cuando vio que ella estaba tan ida como él, se volteó por completo a verla.
-¿en que piensas?- le preguntó el morocho, viendo como ella parecía sufrir un debate interno importante.
-Nada- solamente dijo.
Claro, si nada se le llamaba al despecho, si nada se llama a la angustia. Si nada se le llamaba incluso al hecho de desear constantemente ser tragada por la tierra por haberse ilusionado con él, si dentro de aquella definición entraba también, la idea de no actuar tanto las cosas y poner algo de sentimiento verdaderamente sentido. Si nada se le llama al reproche interno que se hacía desde hacía varios minutos, entonces si. Si, pensaba en nada.
-¿Segura?
-Tan segura como arrepentida- dijo más como para sí.
-¿Arrepentida? ¿por qué? ¿de qué?- Dios, ¿había dicho 'arrepentida' en voz alta?
-¿qué? Mmm… nada- volvieron a callar. "Quizás no deba tomármelo tan personal, él parece no haberse percatado de nada".
-Que lindo día, ¿verdad?- cambió de tema al ver que nada conseguiría con preguntas. Él se empeñaba en encontrar el modo o el momento de pedir perdón, y ella, de no hablar del tema o, dejarlo de lado, mejor olvidarlo por completo.
-Es estupendo- Abrazó su brazo a lo que él la miró intrigado, para luego recibir, de la pelirroja, una sonrisa.
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Cuando regresaron, con el tiempo justo para preparar la comida que les tocaba como deber, se pusieron en marcha, y mientras Harry pelaba y cortaba la cebolla y otros tipos de verdura, la pelirroja ponía la mesa para los integrantes de la familia. Ella posó la vista en su espalda y sonrió, volviendo a lo suyo.
Harry volteó a verla, tan bella mirando la mesa mientras ubicaba el único plato faltante. Observó cómo, un par de mechones, caían desordenadamente sobre su rostro. Sonrió. Ella alzó la vista y, como todas las veces, el contacto visual fue profundo e intimidador, pero como ambos ya se habían acostumbrado, simplemente se sonrieron mutuamente.
-¿Listo hermanita?- preguntó Ron entrando a la cocina y sentándose en uno de los lugares.
-Si, glotón, pero espera a todos.
-Huele exquisito- Acotó Hermione sentándose al lado de su novio y tomando su mano.
-Hoy cocinó Harry, así que, el mérito es todo suyo- le sonrió al morocho.
-Bien…- entraron Bill, Fleur, Charly, Percy, los gemelos y los esposos Weasleys.
-Ya estamos todos, querido.
-Yo sirvo, Ma. Tú siéntate ¿si?
-Bien…
-Bueno y… ¿Qué hacemos por la tarde?
-Oh, em…- acotó Bill- Fleur y yo quedamos con unos amigos que viajan mañana. Es prácticamente incancelable.
-Si, George y yo debemos aparecernos un rato por la tienda, quizás hoy sea el mejor momento.
-Exacto.
-Bueno, supongo que…- dijo Ginny siendo interrumpida por la castaña.
-Ronald y yo, pues… mis padres nos invitaron a cenar, de hecho Harry, dicen que hace mucho no los ves, también dijo- dirigiéndose a Molly- que les encantarían que se unieran a nosotros esta noche.
-No lo sé, cielo… Arthur, ¿Qué dices?
-Que me encantaría.
-Entonces diles a tus padres que nos veremos esta noche y con mucho placer.
-Eso quiere decir que…- Harry miró a Ginny- Tú y yo debemos organizar algo por nuestra cuenta.
-Lo siento, Har… pero la verdad es que ya tengo planes.
-¿qué?- la miró atónito. Ella sonrió.
-Es broma. Ya se nos ocurrirá algo. Por la noche estaremos todos ¿verdad?
-Eso creemos.
-Bien, no se diga más, buen provecho.
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Todo parecía complotarse en contra de la voluntad de ambos. Si esperaban poder escaparse de sus propios impulsos, detrás de los miembros de su familia y las actividades que realizaran, se equivocaron. Ambos se habían quedado completamente solos en la madriguera, luego de que todos partieran a sus respectivos compromisos. Harry y ella se miraron.
-¿Y ahora que?
-Ahora me harás un rico té- dijo la pelirroja- y luego te invito al cine a ver una linda película.
Fue lo primero que se le ocurrió. Un lugar lleno de gente, con algo 'interesante' que hacer, y que absorbiera todos los pensamientos que pudieran tener del otro. Esperó que resultara mejor así.
La película no fue tan linda como ella había prometido. Ambos salieron del cine, a la media hora, casi dormidos y algo mareados.
Al aparecerse en la casa, subieron al cuarto dando por sentado que dormirían la siesta toda la tarde, juntos. Se acosaron tras quitarse el calzado y las prendas más incómodas.
-Bueno…- Harry la abrazó por la espalda, cobijando su cuerpo.
-Pero lo hemos intentado ¿no?
-Si, no es nuestra culpa que la película fuera aburrida.
-Ni que ya no tengamos edad para estas cosas- ambos sonrieron y se quedaron unos minutos en silencio. Él ya estaba durmiéndose, o eso creyó ella, al notar lo pausado de su respiración.
-Perdón- dijo como entre sueños. Ella, extrañada, volteó a penas para ver por encima de su hombro, que él dormía.
-¿Por qué?- preguntó sin mucha esperanza de obtener respuesta. Pasaron unos segundos hasta que él, o quizás su subconsciente.
-Por abusar de ti.
Definitivamente Ginny no entendía nada de aquello que a él parecía atormentarlo. ra ver por encima de su hombro, que tes sonrieonse el calzadoo mareados. respectivos compromisos. Harry y ella se miNo sabía si le correspondía, a ella, calmar su conciencia, o dejarlo dormir. Acarició su brazo, que la rodeaba por la cintura.
-¿Quieres hablar?- le preguntó ella. Sólo pudo percibir cómo él se negaba con la cabeza y perdía poco a poco la conciencia, hasta que por fin relajó los brazos a su alrededor, y se percató que ya no podrían hablar de más nada.
