Los personajes de CC no me pertenecen – etc. etc...
Gracias a , Lady Lyuva Sol y Kiss me again por seguir mi historia.
Muchísimas gracias a mi queridísima amiga AnaEdith (a thousand kisses) y mis otras bellas amigas Clau Ardley, Gatita Andrew, Blackcat 2010, Friditas, Faby Andley, Lady susi, Amigocha, ashura21 , Lu de Andrew, Paloma, lady Angel, Stear's Girl, Vere Canedo, sayuri1707, Chiquita Andrew (GRACIAS!), Adventure Sam, Jenny, Ran 1982, Guest y Yuukychan– por todos sus bellos comentarios, aliento y piropos.
Gatita Andrew – todas queremos ser tus amigas en FB!
Faby – tu alegría es mi inspiración!
Este capítulo lo dedico a mi grupo de la Guerra Florida 2014 - gracias por dejarme 'jugar' con ustedes! Y que viva Albert!
Capitulo 11 – Revancha
11 de Mayo, 1915 – Nueva York, Estados Unidos.
Una mujer sumamente elegante y bella descendió cuidadosamente de un taxi temprano esa mañana frente las gradas de una casa pequeña tras un largo trayecto atreves de todo el país estadounidense.
Siete días antes, Eleonor Baker regreso a su lujoso hotel en Los Ángeles después de un largo día trabajando en su última película, cuando el gerente del hotel personalmente le entrego un telegrama marcado como 'urgente' en sus manos enguantadas. La señorita Baker amablemente agradeció el gesto del gerente y se dirigió inmediatamente a su habitación. Su criada personal la recibió en la puerta, tomando su bolso, guantes y abrigo mientras Eleonor abría el sobre con ansiedad.
Sentada en un sofá de finísimo cuero blanco, los ojos de Eleonor se llenaron de lágrimas al leer las palabras de Karen Kleiss. Eleonor era una mujer del mundo y como tal adivino la relación 'estrecha' entre su hijo Terry y la chica hacia ya mucho tiempo atrás, rogando en sus adentros que Terry se decidiera de una vez por todas a dejar a la maldita Susana y comenzara una nueva vida lejos de ella. Por mucho tiempo el cariño que Eleonor tenia por Candy también le impedía ver a otra mujer como la compañera ideal para su hijo, mas al llegar a conocer a Karen reconoció que esa actriz seria la mujer perfecta para su Terry. Karen amaba el teatro tanto como su hijo y su tenacidad en alcanzar la cúspide del éxito era algo verdaderamente admirable en una mujer tan joven. Karen no tomaba un 'no' de nadie, cosa que Eleonor en su vida como actriz comprendía y había hecho una y otra vez. Candy era demasiado dócil, buena y tierna para resistir las frecuentes cuchilladas en la espalda comunes en el glamor de la vida de un actor. Con la experiencia de años vividos en silencioso dolor, Eleonor llego a comprender que para Candy compartir la vida que Terry había escogido seria un calvario en vida.
En el telegrama Karen brevemente delato los acontecimientos en Nueva York acerca de la expulsión y consecuente desaparición de Terry. Las palabras de Karen se clavaron como alfileres en su corazón de madre: cómo era posible que su Terry ahora fuera la peste de Broadway? Donde estaría su hijo querido, lastimado, solo y sin su madre para guiarlo. En ese instante mando con su criada un mensaje para su agente, anunciando una breve pauta en su trabajo e inmediatamente comenzó los preparativos necesarios para regresar a Nueva York en el primer tren de la mañana para buscar a su hijo.
Por casi una semana la señorita Baker soporto el largo viaje en tren, desesperada por encontrar a su hijo perdido. A pesar de la incomodidad del gran trayecto, en el momento que su tren llego a Nueva York, Eleonor mando a su criada con las maletas a su casa en Central Park y tomo un taxi para dirigirse directamente a su primer destino: la casa de Susana Marlow.
Al llegar a la casa Marlow, Eleonor sonó la campanilla en la entrada y una criada salió a abrir la puerta. La criada se quedo pasmada al solo ver esa elegante dama esperando pacientemente en la entrada de la casa. Eleonor lucia hermosa vistiendo un traje rojo encendido y una blusa de seda blanca que destacaba la belleza de su piel, contrastando a la perfección con el azul cobalto de sus ojos. Su cabello rubio y sedoso estaba recogido en un moño francés bajo un elegante sombrero negro. Sus zapatos, guantes y cartera negros hacían juego perfectamente, dando un aspecto de elegancia sin mucho esfuerzo.
"Buenos días, Charlotte", saludo respetuosamente a la criada de esa casa a la cual juro nunca más visitar, "se encuentra Susana en casa? Tengo que hablar con ella urgentemente".
"Señorita Baker!", exclamo la criada sorprendida, "no la hemos visto aquí desde Navidad el año pasado." En esa ocasión, Terry insistió en invitar a su madre a celebrar las fiestas Pascuas en la casa que compartía con Susana. Eleonor, deseando apoyar a su hijo en su decisión de quedarse al lado se Susana, acudió a dicha cena, solo para terminar en una pelea fulminante con la madre de Susana y la maldita rubia sobre el tema del casamiento de los dos jóvenes.
Esa noche Edith Marlow insistía frenéticamente en una ceremonia programada para el día de San Valentín, tal como 'su adorada' Susana soñaba. Terry, por su parte, ansiaba hacer un par de giras con la compañía de teatro antes de escoger una fecha fija para su casamiento. Terry conocía la naturaleza de Susana y estaba muy seguro que al contraer matrimonio, Susana se negaría rotundamente a dejarlo hacer giras por todo el país sin ella y estaría por siempre atado a trabajar únicamente en Broadway. Eleonor recalco a Susana que ese era el trabajo de Terry y que hacer giras era una parte integral sino la más importante en la vida profesional de un actor. La joven rubia estallo en un ataque de furia dirigida a la madre de Terry.
"Ahora lo más importante en la vida de Terruce soy yo. Su prioridad soy yo. Su trabajo soy yo. Todo lo demás es secundario. Además, si no me equivoco, usted no tiene ni idea lo que es tener una persona como prioridad en su vida. Terry jamás fue su prioridad así que no me venga a dar sermones acerca de lo que debe o no debe ser importante en la vida de su hijo". Un Terry avergonzado salió detrás de su madre al ver que esta se levantaba apresuradamente, tomando su abrigo de piel y su bolso para dirigirse a la puerta principal.
"Terry, te amo hijo" gimió Eleonor con lágrimas en los ojos, "pero jamás volveré a poner un pie en esta casa y espero que nunca más me lo pidas otra vez" y con un portazo salió a buscar a su chofer.
Ahora ella se encontraba otra vez en esa casa, esta vez por diferentes razones, pero con los mismos sentimientos de ira y despecho circulando en su corazón. "Si, ha pasado mucho tiempo", sonrió amablemente, escondiendo su cansancio y dando una de sus mejores actuaciones del día, "me podría decir si la señorita Susana se encuentra en casa?"
La casa de Susana no era tan grande como la de Eleonor, pero era mucho más extravagante y lujosa en el interior. Al comprar esa casa los señores Marlow no escatimaron gastos en la creación de la elegante morada con todo tipo de decoraciones majestuosas, cumpliendo cada capricho de su hija. Consecuentemente la casa Marlow derramaba un lujo ostentoso, decorada suntuosamente al estilo antiguo francés, con enormes candelabros de cristal en la entrada principal y la sala, cortinas de seda italiana, papel tapiz embozado con detalles en oro, sillones de brocado y muebles de madera pulida del siglo 18. La reina María Antonieta se hubiera sentido en casa en cualquiera de las resplandecientes habitaciones y ese era el imperio en el cual Susana era el centro y la dueña de todo.
Charlotte la invito a pasar y la acompaño a la sala principal. "La señora Marlow salió muy temprano esta mañana a visitar a su hermana, señorita Baker, regresara hasta esta noche. Iré a ver si la señorita Susana está dispuesta a recibirla" dijo la criada y se dirigió rápidamente a la habitación de Susana.
Eleonor Baker no había llegado a la cúspide de su carrera esperando en los pasillos o pidiendo permiso por todo, así que sigilosamente siguió a la criada sin que la pobre mujer se diera cuenta. Eleonor no se iría de esa casa sin antes hablar con Susana y presentía que la joven no estaría muy dispuesta a recibirla esa mañana.
Susana se encontraba en su lujosa habitación, escribiendo las últimas correcciones en los manuscritos de Robert Hathaway. Desde su conversación con Robert, la dichosa no podía ocultar su obvia satisfacción al observar la caída fenomenal de Terry que ella había orquestado tan ágilmente. Después de un par de entrevistas narrando el calvario que había sido su vida al lado de un insensato como Terry, Susana estaba en la cúspide de su torcida felicidad. Ahora todo Nueva York sabia que Terry era una rata de dos patas y sobre todo como ella, tan inocente y sufrida, había salido adelante trabajando detrás del escenario en una de las compañías más famosas de Broadway a pesar de su invalidez y su corazón roto. La criada llamo a la puerta y Susana le indico que entrara.
"Señorita Susana…", comenzó a decir la criada cuando Eleonor Baker súbitamente ingreso en la habitación, cortésmente haciendo a Charlotte a un lado. Al ver a la madre de Terry de pie en el umbral de la puerta, inconscientemente el estomago de Susana dio un salto mortal. Muy pocas personas intimidaban verdaderamente a Susana y Eleonor Baker hacia a la joven rubia temblar de pie a cabeza como gelatina.
"Buenos días, Susana", saludo Eleonor con una mirada asesina reflejada en sus ojos.
"Terry no está aquí" logro decir cuando el alma le volvió al cuerpo, "y no me pregunte donde se encuentra. Tal vez tendrá más suerte si lo busca en la casa de esa cualquiera Karen Kleiss o en los bares cerca de Broadway."
"Sé que no está aquí", respondió Eleonor con una sonrisa sarcástica tan parecida a la de Terry dibujada en sus labios rojos, "yo vine a conversar contigo." Susana trago en seco y con ademan de su mano, indico a Charlotte que las dejara a solas. Susana espero a que Charlotte cerrara la puerta antes de abrir su boca.
"No tengo ni idea para que quiere venir a platicar conmigo. Yo creo que después de nuestra última conversación no tenemos nada más que hablar. Además, Terry ya no vive aquí así que claramente no tenemos nada en común que discutir" expreso con una voz cuidadosamente modulada y fría mientras su semblante la traicionaba. Sus grandes ojos y el temblor de sus labios delataban a gritos el miedo que sentía al encontrarse frente a frente con esa formidable mujer.
Al ver el rostro de la rubia, Eleonor no pudo evitar sonreír otra vez. "Realmente nunca pude entender esa debilidad de Robert por ti", suspiro suavemente, "su decisión de incluirte en la compañía de teatro lo convirtió en el hazme reír de todo Broadway." Eleonor parecía deslizarse elegantemente sobre el piso, caminando hacia una silla situada frente a la silla de ruedas de Susana. "Ahora me parece más obvio que nunca que él no te escogió por tu talento como actriz sino como un favor personal para tu padre" agrego, tomando asiento en la silla y fijando su intensa mirada azul en los ojos de venado a punto de morir en el rostro de la invalida.
"Robert nunca elije a nadie que verdaderamente no se lo merezca" aseguro Susana, tratando de controlar los temblores que esa mirada acusadora de Eleonor causaban en su cuerpo.
"Por supuesto que no! Tienes mucha razón! Es más: estoy completamente de acuerdo contigo", exclamo Eleonor para la sorpresa de la chica, "por eso desde tu primera actuación quedo muy claro que tú eras la excepción" añadió la bella dama con una delineada ceja arqueada a la perfección.
"Como se atreve!" estallo Susana, dejando a un lado su máscara de víctima. "Mire se-ño-ri-ta", machaco la joven, estresando cada consonante diligentemente, "su hijo al igual que usted, ya no tiene ningún derecho de venir a mi casa a molestarte con sus necedades. Así que por favor lárguese inmediatamente."
"Ah… claro…ya veo…" resoplo Eleonor tranquilamente, "pero ahora que ya mencionas 'derechos', dime…quiero que me espliques algo…qué derecho tienes tu a destrozar la vida de mi hijo?" . Si la mirada de Eleonor la hizo temblar en un principio, ahora esos ojos destellando una furia ardiente y vagamente contenida aterrorizaban a la rubia sentada en la silla de ruedas. Parecía que hasta la silla se agitaba y sacudía tanto como los huesos de la pobre desgraciada sentada en ella.
Susana volvió a tragar en seco. Eleonor iba directamente al grano y esta vez no tendría la oportunidad de manipular la situación a su ventaja así que cambiando de tácticas decidió recurrir a insultos baratos, cuidadosamente cruzando sus brazos sombre su pecho. "Yo no sé a qué se refiere aunque dicen por ahí que el tinte de cabello es toxico y puede volver loca a la gente. Tal vez eso a usted la tenga algo afectada" redarguyó fijando sus ojos temerosos a los de la bella dama, su voz derramando cizaña.
Una carcajada divertida escapo de la boca de Eleonor y como un lobo que huele la sangre de su presa, se sintió sumamente satisfecha de oler el tufo a miedo que envolvía a la muchacha sentada frente a ella. "Vamos ne-ni-ta", bufo ante el rostro pasmado de Susana, " así que quieres jugar rudo con la nenas grandes? Pues ajústate las bragas chiquilla, que ya me encontraste. Tú tienes de inocente lo que yo tengo de coja" agrego con una mirada de hielo. Susana no sabía dónde esconderse: ante esa mujer espectacular, su personalidad real estaba al descubierto y ella se mostraba ser efectivamente tan transparente y tan insípida como el agua.
"Yo no hice nada… él me dejo…él se largo de aquí sin ver atrás…" insistió la rubia, tratando de sonar sincera y fallando lamentablemente, "él decidió no luchar más y abandonarme a mi suerte... yo no estoy en condiciones de seguirlo a ninguna parte…" Susana era tan mala actriz que ni siquiera era capaz de estrujar una sola lágrima cuando realmente era necesario. Solo consiguió torcer su cara en una mueca que la hacía ver más bien constipada que desgarrada de dolor.
"Y mira que doy gracias a Dios porque al fin recupero sus sentidos y se fue lejos de ti", ronroneo divertida al ver la mueca de la desdichada, cruzando sus brazos delicadamente "es lo más sensato que mi hijo ha hecho en mucho, mucho tiempo".
Al ver que sus palabras no hacían mella en Eleonor, Susana estaba a punto de perder todo el control sobre su ira. "Su hijo? Su hijo? No me vuelva a mencionar a ese maldito!", rugió colérica, sus manos hechas un par de puños en su regazo, "Ese inútil no es nada más que un borracho de mala muerte, es un depravado sexual que se acuesta con cualquiera que cruza por su camino, es un malnacido! Pero por supuesto que más se puede esperar de un hombre así cuando tiene una madre como…" Susana estaba a punto de pronunciar la última palabra cuando sintió una cachetada fenomenal en su rostro que la dejo viendo estrellas y las neuronas en su cerebro rebotando como canicas en un piso de mármol.
Eleonor se había levantado de su silla y le propino una cachetada tan fuerte a la joven que su blanca mano ardía bajo sus guantes negros de seda. Nadie, mucho menos esa chiquilla petulante frente a ella, tenía derecho a insultar la cuna de su Terry. Nadie sabía la verdad sobre su nacimiento o las circunstancias que la obligaron a dejar a su único hijo con su padre. Nadie sabía el dolor que ambos, madre e hijo aun llevaban en sus almas a causa de esa decisión. Y esa mujer estúpida, cómo se atrevió esa imbécil a pretender que sabía algo acerca de su hijo?
Susana saboreo su propia sangre cuando se mordió la mejilla en el momento de impacto. Llevando sus manos a la mejilla adolorida, Susana concluyó que ya no tenía sentido el continuar fingiendo cortesía, y descartando su máscara por completo, mostró sus dientes y garras, rugiendo de furia como una bestia salvaje y herida. "LARGESE DE MI CASA VIEJA BRUJA" grito a todo pulmón, "LARGESE ANTES DE QUE LLAME A LA POLICIA!".
"Claro, con mucho gusto", Eleonor respondió tranquilamente, "pero primero toma, te traje esto" y abriendo cuidadosamente su cartera negra saco un sobre amarillo grande del interior. Eleonor tiro el sobre en el regazo de Susana y volvió a sentarse en la silla.
"Qué diablos es esto?" pregunto la rubia aun llena de rabia, abriendo el grueso paquete furiosamente.
Eleonor despejó su garganta, hablando en un tono uniforme y sin emoción alguna. "Te lo advertí Susana", observando a la chica mientras sacaba los contenidos del sobre, "si quieres jugar rudo conmigo tienes que sujetar bien tus bragas. A diferencia de las otras personas a tu alrededor, yo no me trago ese papel de mártir con el que embaucas a medio mundo y que tanto te gusta. Quiero que sepas que yo estoy más que dispuesta a pelear si eso es lo que tu verdaderamente quieres".
El sobre estaba repleto de documentos legales, fotos de unos jóvenes y datos con nombres que Susana no reconocía de inmediato. "Por que me hace perder más tiempo con estas babosadas? Yo no conozco a estas personas" rezongó Susana exasperada.
Eleonor se limito a poner sus ojos en blanco. Realmente no sabía que había visto Terry en esa mujer. Como la pudo soportar su hijo por tanto tiempo? "Susana, por favor", expresó claramente impaciente, "tú eres tan estúpida que si te caes en un barril lleno de pollas, saldrías chupando tu propio dedo. Nunca vez mas allá de tu nariz." Susana con ojos destellando rayos y centellas comenzó a revisar rápidamente los documentos en su regazo mientras Eleonor continuaba con su discurso.
"Crees que tu eres la única mujer con influencia y poder en Broadway?", sonrió Eleonor divertida, "Vamos chiquilla, no me hagas reír! Yo conquiste Broadway cuando tú todavía estabas en las bolas enfermizas de tu padre. También conozco a Robert desde hace mucho tiempo atrás, cuando todavía era un director sin nombre de una compañía que se presentaba en teatros de mala muerte. Cuando me entere de lo sucedido con Terry, me extraño que Robert no me hubiera contactado primero para conversar acerca de ello, porque aunque tú no lo creas, Robert siempre me mantuvo al día sobre el progreso de Terry. Entonces fue que comprendí que el problema no era de Robert con Terry, sino de Robert con alguien más. En este caso el denominador común entre los dos eres tú… Por supuesto, conociendo tu propensión al chantaje, supuse, acertadamente debo agregar, que el problema de Robert debía tener algo que ver contigo y con tu accidente. No me equivoco, verdad?"
Eleonor podía leer a Susana como una novela barata. Ninguno de los esquemas de la chica eran una verdadera sorpresa para esa mujer que había visto casi todo en el transcurso de su larga vida en el teatro.
Sin quitarle la mirada de encima, Eleonor tranquilamente continuo hablando mientras los ojos de la chica seguían examinando apresuradamente los documentos en su regazo. "Además, una mujer en mi posición siempre llega a conocer mucha gente de abolengo y con secretos que se mueren por compartir con alguien para quien la discreción es una necesidad, alguien precisamente como yo. Por ejemplo, algo así como el secretito que tiene tu padre…" Eleonor clavo su mirada en el semblante pálido de Susana y supo en ese momento que sus palabras habían encontrado su marca, teniendo el efecto deseado.
"Mi padre? A que se refiere", resoplo afligida, súbitamente levantado su mirada, "mi padre es un hombre ejemplar. El no tiene ningún secreto". Susana adoraba a su padre en exceso, pues él era la encarnación del hombre perfecto en su mente. Amable, educado, guapo y exitoso en su profesión, para Susana Jonathan Marlow simbolizaba el ideal al que Terruce Grandchester debería aspirar.
Eleonor examino sus manos enguantadas cuidadosamente. "Estas segura Susana? Nunca te preguntaste por que fuiste la única hija de tus padres o por que tu madre tuvo tantos problemas con sus otros embarazos?" pregunto con frialdad en su voz, "No sé si alguna vez te comento tu madre algo sobre eso. Bueno, la verdad es que tal vez ella tampoco sabe nada acerca de esa enfermedad venérea que tu padre pillo cuando vivía en un burdel en Paris con una prostituta..."
La quijada de Susana por poco le cae al pecho de la impresión al escuchar esas palabras. "Qué? No sé de que locuras está hablando…que quiere decir?" respondió cuando la voz le salió de la garganta, "No es verdad!" Los ojos de Susana comenzaron a llenarse de lagrimas furiosas, mientras su rostro se desencajo en una expresión genuina de horror.
"No querida, te equivocas. Todo lo que he dicho es cierto", refuto Eleonor con calma mientras se quitaba los guantes, "tu padre compro una casa en Rouen, en las afueras de París y su amante con sus hijos viven en ella. Es decir, tus tres medios hermanos…"
"No… no es verdad…esas son sus mentiras…" gimió Susana, con indiscutible lagrimas de dolor rodando en sus mejillas, "mi padre nunca haría eso a mi madre…nunca…mi padre es…ejemplar…" Cubriendo su rostro con sus manos, Susana no concebía como su padre hubiera sido capaz de ocultar un secreto tan grande y tan terrible de su esposa, a la quien decía adorar. Y que de ella? Ella siempre había sido su pequeña, su orgullo, su todo, su mundo y ahora se daba cuenta que compartía a su padre con otra familia, no solo con una mujer pero con otras tres personas…tres varones que llevarían el nombre Marlow tanto como su padre lo había deseado.
Eleonor tomo uno de los documentos en el regazo de Susana y lo sostuvo en el aire entre su índice y pulgar, de modo que lo pudiera examinar. "Susana, tienes que ver esto," señaló mientras le removía las manos de los ojos a la chica, "esta es la acta de nacimiento de uno de tus hermanos y tu papa esta nombrado como el padre." La rubia tomo el documento de los dedos de Eleonor de una manotada, leyendo los detalles detenidamente.
"Tu padre vivió con esta mujer por mucho tiempo y después de conocer y casarse con tu madre, dejo a su amante y consintió en trasladarse a América. Así fue como vinieron a vivir en Nueva York. Claro, eso no quiere decir que el la olvido, pues le mandaba cartas y dinero con regularidad. Por qué crees que tu santo padre acepto que tu madre viviera contigo?" El verdadero significado de esa pregunta cayó sobre Susana como un balde de agua fría, al realizar la parte que su invalidez había jugado en el engaño de su padre.
Eleonor identificó el aspecto del reconocimiento en la cara de la mujer y se acomodo satisfecha en su asiento. Ahora Susana entendía tantas cosas de las cuales nunca fue consciente antes. "Tu, con tu invalidez y deseando vivir en esta casa, facilitaste el engaño de tu padre pues entre giras de la orquesta ya no tiene su propio hogar al que acudir. Ahora podrás encontrar a tu padre disfrutando de su amante sin complicaciones ni demandas en esa pequeña casa de Rouen. Aunque por la guerra, creo que ha trasladado a su otra familia a Escocia por un tiempo. Mis amigos me aseguran que tiene una hermosa granja en Edimburgo…" Eleonor, tal como Terry, sabia el momento más oportuno para dar el golpe de gracia, y el momento se acercaba…
"Y sabes lo más gracioso?" pregunto a la vez que cuidadosamente se ponía sus bellos guantes negros de nuevo, "Bueno, por lo menos yo pienso que es gracioso y sumamente irónico, aunque otros creen que es 'romántico'…. Parece ser que tu padre nunca olvido a esa mujer por completo, aun cuando estaban separados. Se acordaba de ella en todo momento a tal grado de que cuando su única hija en América, por supuesto…tu, nació, Jonathan le puso el único nombre que siempre llevaba grabado en su corazón, el nombre de su amada SUSANA…Tal vez tienes razón en decir en tus entrevistas que eres una desdichada. Tienes el nombre de una puta…"
El rostro de Susana perdió el poco de color que tenia, sus labios temblando de dolor mientras sus ojos se llenaban de una ira inapropiada en contra de la madre de Terry.
"MALDITA VIEJA BRUJA!" rujio como una fiera mortalmente herida, "USTED ES UNA BRUJA! TODO ES UNA CALUMNIA! VIEJA MALDITA! ESTO NO ES NADA MAS QUE CALUMNIAS!" Susana estaba roja de la ira, escupiendo las palabras mientras arrojaba los documentos y papeles por toda la habitación.
Eleonor se levanto de su asiento lentamente y tomando su cartera se dirigió a la puerta. "No, querida, ahí también te equivocas" girando su mirada para encontrar los ojos llenos de odio de la invalida, "todo lo que te dije tiene pruebas y yo tengo muchas copias. Todo lo he investigado meses atrás con lujo de detalles y certificados. Como vez la única persona que recurre a la mentira eres tú".
Eleonor fijo sus ojos fríos como el hielo por última vez en la mirada de la chica que tanto daño hizo a su hijo, señalando con un dedo acusador. "Tú fuiste la causa mayor de la infelicidad de mi hijo. Tú lo ataste con chantajes y amenazas, lo sabías y ocultaste eso 'detalles' del mundo solo para seguir en este papel de 'pobre Susana' que parece ser es el único que te sienta bien. Tu actitud y lo que hiciste con Terry, Candy y Robert me asquea… Yo no sé qué planes tiene Robert para ti a largo plazo pero mi abogado me asegura que las mentiras que dijiste para que Terry perdiera su trabajo tienen un costo monetario y que en cuanto Terry lo desee, podrá poner una demanda contra ti por los daños que causaste a su carrera."
Los ojos de venado agonizante de Susana no hicieron mella en el corazón endurecido de Eleonor. Y asegurando que tenía toda la atención de la desdichada, lanzo su última salva de advertencia. "Escúchame bien, Susana porque no volveré a repetir mis palabras. Voy a buscar a mi hijo y el volverá al escenario y cuando eso ocurra si tu, tu madre, tu perro, tu perico o tus abogados se acercan o si quiera escupen en la dirección de Terry, sus jefes y sus amigos, te lo advierto…" Eleonor giro su cuerpo para enfrentar la mirada de Susana de lleno a medida que emitía las palabras, "mi abogado estará en contacto contigo en menos de 24 horas y copias de este sobrecito de sorpresas llegaran a la manos del dueño del periódico Tiempos de Nueva York, que a propósito es un gran amigo mío…"
Eleonor tomo la manecilla de la puerta con su mano enguantada mientras se preparaba a salir de la habitación. "No estoy bromeando Susana y quiero que esto te quede muy claro", recalco en un tono que termino de congelar la sangre de Susana en un segundo, "soy toda una dama de sociedad, pero no te equivoques. Si alguien tiene la audacia de meterse con mi hijo, yo no seré nada más que una fiera defendiendo a mi cría. Si insistes en continuar con este jueguito te juro por todo lo que es sagrado, que entonces conocerás la verdadera ira de una 'vieja bruja' como yo".
Dando un último vistazo a la muñeca de trapo en la que la rubia sollozante se había convertido Eleonor abrió la puerta. "Y Susana…", dijo con una sonrisa color rubí dibujada en su bello rostro, "así es como se juega rudo, nenita". Y sin decir otra palabra se marcho cerrando la puerta suavemente.
Cccccccccccccccccccccccccccccc
Continuara….
Espero que este capítulo sea de su agrado… me divertí mucho al escribirlo…ja ja ja
La ira de una madre protegiendo a sus hijos no tiene medida… y creo que por muy refinada que Eleonor sea, en esos momentos no sería nada más que una madre protectora. Y recuerden que cuando estamos enojadas a veces se nos salen palabrotas…. ; )
Notas:
Gonorrea en las mujeres muchas veces no tiene síntomas específicos y una persona puede estar infectada por años sin saberlo. Generalmente afecta la fertilidad de la mujer, ocasionando esterilidad o, en el caso de un embarazo, abortos espontáneos.
La bacteria que causa gonorrea fue descubierta en 1879 por el Dr. Neisser . La vacuna contra la gonorrea fue producida en 1890 e introducida para uso médico general en 1909. El tratamiento más efectivo contra la enfermedad llego en 1940 con el descubrimiento de la penicilina.
