Bien, tenemos dos semanas y media para ir, darle la noticia y volver. Por Dios, qué nervios, si fuera por mí, me tomaría toda la eternidad para calmar mis nervios y decirle, pero no puedo hacer eso... Suspiré hondo y Sakura llegó a casa, avisé que me iría a una misión así que me nos dejaron ir como si nada, sin cuestionarios ni nada parecido.
Salimos a prisa, entre más podamos avanzar antes que me sienta mal, mejor para nosotras. Correr, saltar, correr, saltar... creo que voy a...
-¡Hinata! -escuché gritar a Sakura mientras la veía corriendo hacia mí e inclinarse a mi lado, ayudándome a levantarme - ¿qué te pasó? ¿Estás bien?
-Sí... fue sólo un mareo... -me levanté ayudándome con su apoyo y después de unos momentos seguimos el camino, qué terrible es estar embarazada y no poder moverte por ahí, además que por estar haciendo este viaje debo aguantarme los antojos diferentes que me vienen a cada rato, algunos hasta raros...
El calor fue aumentando y los árboles empezaron a hacerse menos frecuentes, nos acercamos al desierto... Me siento cada vez más sofocada, no sé si sean nervios, el ambiente o el embarazo. Total, no me queda de otra más que aguantarme.
Bien, ya anocheció y estamos en medio del desierto. No podemos quedarnos aquí, debemos encontrar un buen lugar para pasar la noche, sin peligro de tormentas o un cambio drástico de ambiente, o algún ninja especializado en asesinato.
Encontramos una cueva, qué gran suerte. Al viajar con alguien como Sakura no sólo se siente confianza si no buena protección, a cada rato me preguntaba cómo iba, cómo me sentía, si ocupaba descanso o no... en verdad sí, todas esas veces que me lo preguntó ocupaba un buen descanso y me sentía de lo peor, pero simplemente le sonreía y decía que continuáramos, si nos deteníamos cada vez que me sentía mal tardaríamos el mes entero en llegar allá...
Nos acomodamos, conversamos un buen rato, no sé cómo pero siempre tenemos un tema de conversación interesante, que nos hace hablar y reír un buen rato, hasta que al fin, nos quedamos dormidas.
Tres días y medio de viaje... oh no... no, no, no... Estamos frente a la puerta de Sunangakure, mis piernas y mis manos tiemblan, no puedo moverme, tengo un gran nudo en la garganta que me impide hablar y mi corazón pareciera que quiere salirse de mi pecho junto con mis pulmones.
Sakura me animó a pasar la puerta, y caminamos hasta la torre del Kazekage, con una que otra persona viéndonos extrañados. Pues claro, casi no iban ninjas diferentes ahí, era más frecuente ver ninjas de otras aldeas en Konoha por el poder de la aldea. Al llegar pedimos un turno para ver al Kazekage, en realidad Sakura habló por mi, yo sentía que el corazón se me bajaba al estómago, qué desesperantes son éstos nervios...
Nos dieron el turno y nos sentamos a esperar. Siento náuseas, creo que vomitaré... pero debo aguantarme.
Oh no, ¡oh no! Llegó nuestro turno... Nos levantamos, Sakura cuidaba siempre que no fuera a caerme, o vomitar sobre alguien, que me faltara el aire o cualquier cosa parecida. Avanzamos lentamente, me puse más pálida de lo que ya soy, y comencé a temblar... No sentía fuerzas para seguir avanzando, pero Sakura me tomó del brazo jalándome lentamente para llevarme. Suspiré y seguí con su ayuda, presionando con fuerza su brazo y a punto de vomitar de nervios.
Nos dieron el pase a la oficina. Oh por Dios... mis nervios se destruirán, mi corazón explotará, mis ojos se humedecen de nervios, ¡¿qué hago?! Oh, genial, pero Sakura me metió a empujones a la oficina.
Ahí estaba él, me miró fríamente de reojo y después pasó a mirar a Sakura.
-Gaara-sama, hemos venido de urgencia, necesitamos darle una noticia... -habló la pelirrosa firmemente, pero qué valor tiene, claro, como ella no es la que lo dirá, aunque me gustaría que fuera así
-¿Qué ocurre? -musitó severamente. Su mirada era algo seca y su voz cortante para mí, pero pareciera que le habla a Sakura más como amiga que como ninja...
-Pues... Hinata... -noté como Sakura volteó a verme al instante. Yo ni siquiera quería levantar la mirada, estaba tan nerviosa... Sólo miré el suelo sin decir nada, presionaba mis manos disimuladamente para intentar calmarme, aunque casi me corto la circulación - mejor díselo tú...
"¡¿QUÉ?!" pensé al instante casi al borde del desmayo. Comencé a repetirme a mí misma el típico "inhala, exhala, inhala, exhala", pero aún así los nervios me dejaban sin aire. Él clavó
su fría y penetrante mirada sobre mi haciendo que me diera un fuerte escalofríos...
-Yo... y-yo... pu…pues... -no podía ni hablar bien. Me mordí con fuerza el labio intentando tomar valor pero hasta me saqué un poco de sangre - es-estoy... -suspiré hondo, basta, debo decírselo - vas a ser padre...
Miré como sus ojos mostraron claramente sorpresa, miró a su hermana que lo acompañaba en su oficina, como esperando que ella dijera algo para hacerlo salir de su asombro, pero Temari estaba igual de sorprendida que él. Dios, no, no... mi vista... ¡se oscurece! aguanta, aguanta... caí...
-¡Hinata! ¡Ey! ¡Hina--!
Eso fue lo último que alcancé a escuchar después de sentir un gran mareo y caer al suelo, todo se oscureció, y sólo vi dos sombras acercarse a mi velozmente, y su mirada... su mirada, se... enterneció.
Escucho murmuros. Comencé a abrir los ojos despertando poco a poco. Voces... masculina y femenina... hablando, la femenina un poco exaltada, debe ser Sakura... la masculina, suya, seca como siempre desde aquél día.
-¡Está embarazada! ¡Y de tu hijo! ¡¿Cómo puedes mostrarte así?!
-Estoy siendo flexible... ya lo dije, pueden quedarse cuanto gusten y volver a Konoha, pero a mi no me hablen o pregunten nada de es--
-Creí que habías cambiado...
-Así no es el verdadero tú, ¿qué ocurre...?
-Las cosas nunca son lo que aparentan...
-Descubriré lo que nos ocultas
-No es tu asunto
-¿Y de ella? ¿La involucra?
-Supongo que es un sí, pues
los asuntos de mis amigos son los
míos, no puedo llamarme
"amiga" si no me preocupo...
-Ella no debe saberlo...
-¿Qué? ¿Tan malo es lo que ocultas?
-Sólo intento proteg---
Se cortó al momento que comencé a moverme levantándome un poco, noté sus sombras y fui aclarando poco a poco la vista.
-¿En dónde estoy...? ¿Qué ocurre...? -pregunté tomándome la cabeza, no la aguanto
-Gaara y yo solo... -volteó a verlo, pero él sólo lanzó una mirada fría y se dio media vuelta yéndose, haciendo que ella fingiera una leve sonrisa -nada, Hinata... no te preocupes...
-Sakura...
-Todo está bien... arreglará unas cosas, volveremos mañana, ¿sí?
-Uhm... -miré a otro lado, ella sabe que no estoy de acuerdo con la idea, ni siquiera sé qué opina él de este asunto, pero qué mas me queda...
Arreglamos las cosas, y salimos de regreso en la mañana
*Ahora pasemos a la consciencia de Temari*
Iba subiendo la torre, pasando por la enfermería. Creo que sería bueno echarle un vistazo a Hinata... Seguí caminando hasta que escuché unas voces, parece Sakura, alterada. Dios, ¿hace cuanto que mi hermano no sacaba de quicio a alguien? Bueno, veamos si puedo intervenir, qué noticia tan repentina...
Suspiré y seguí subiendo, pero al llegar a la puerta de la enfermería solo noté a Gaara con una mirada tensa, y sus brazos, aunque estuvieran cruzados, temblaban... ¿pero qué rayos pasó aquí? Ni siquiera miré a Sakura o Hinata, salí corriendo tras él, espero que la adolescencia no lo esté haciendo cometer estupideces... aunque en realidad ya sea mayor de edad para mí seguirá siendo un pequeñín...
Se encerró en la oficina y toqué la puerta. Me había sentido, sé que sabe qué quiero.
-¿Quién?
-Ya lo sabes, ¿para qué preguntas? -me quedé esperando la respuesta un momento - ¿me invitarás a pasar o me dejas aquí parada como tonta?
-...adelante...
Abrí la puerta y me quedé mirándolo fijamente. Cuando hago eso espero una explicación y casi toda su vida lleva soportándomelo así que no creo que no me entienda. Ni voltea a verme, ¿qué rayos le pasa? Oh, me miró de reojo...
-¿Qué quieres que te diga?
-Tú sabes -respondí sin apartarle la vista -todo este asunto...
Aún tenía los brazos cruzados, intentaba mostrarse serio pero sé que no podía. Me acerqué y toqué su hombro. Al voltear a mi le dí una buena bofetada dejándolo atónito, sus ojos se abrieron de par en par, se tocó la mejilla marcada sin decir nada y me miró sin saber qué hacer o decir
-¿Qué crees que haces? la chica de la que tanto hablas está ahí, abajo, acaba de decirte que tiene parte de ti creciendo en ella y te portas tan... ¡¿ignorante?!
-Tem--
-Sé que quieres protegerla, sé que no te es fácil, lo noto, ¡soy tu hermana! pero... -lo abracé con fuerza en ese momento - explícaselo antes de que pierdas lo que amas, antes de destruirla más, a ella también le duele... se nota...
En silencio me abrazó... creo que al menos serví de algo...
*Regreso a la mente de Hinata*
-¿Por qué crees que haya reaccionado así? -me preguntó Sakura mirándome fijamente. Yo ni podía contestar... no me salía la voz, mis labios no dejaban de temblar, e igual, mi voz sonaría quebrada y vería mis lágrimas a punto de desbordarse
-No sé... -contesté rápida y sencillamente para no hacer más rodeos al asunto, aunque yo... yo también quería saber por qué había contestado eso, me lo esperaba en cierta parte... pero aún así fue repentino
Sakura y yo regresábamos a casa, pero el ambiente era seco y realmente incomodo...
Un día, dos días… y así sigue la cuenta hasta que al comenzar del cuarto día llegamos a Konoha, al fin. Me acompañó hasta casa y en silencio me dejo en el cuarto, cuidó un poco de mí y después se marchó. Suspiré hondo, ahora a desempacar todo, y lo peor… no me puedo sacar aquélla reacción fría e incómoda de Gaara ante nosotras.
Me dí un buen baño y al salir al fin comenzaban a levantarse los de la casa Hyuuga. Saludé cordialmente a quien me encontraba y terminé de desempacar las cosas; todo va bien por ahora, no náuseas, no antojos, no mareos, o al menos puedo mantenerme en pie. Total, nos identificamos Sakura y yo ante Tsunade, o al menos ella fue en mi nombre pensando que yo no podría ni salir de casa. Todo va perfectamente bien… entonces… ¿por qué me siento tan sola y vacía? Como… como si algo me faltara…
---
Una semana, una semana desde que volvimos de Sunangakure y aún no dejo de pensar en él, su mirada, su tono de voz, sus reacciones, creo que nunca le importé, ¿verdad?... Debo despejar mi mente, hoy es un buen día, no hace mucho calor y está soleado, así que intentaré salir a distraerme.
Suspiré, ocupo ir un lugar que no me quede lejos de casa por si me siento mal, así que, a caminar al parque, supongo que habrá varios puestos por el buen día que hay hoy.
¡Como lo supuse! Muchos puestos por doquier. Caminé observando cuidadosamente a todos, algunos los reconocí y saludé rápidamente moviendo mi mano y con una ligera sonrisa, creo que no me conviene tener una larga charla con alguien en mi estado de poder vomitar en cualquier momento.
Llegue hasta una banca del parque, qué fatiga, ahora entiendo por qué es tanta molestia los primeros meses de embarazo. Me senté observando alrededor, es de esos días perfectos en donde hasta los animalitos andan haciendo soniditos y acercándose de vez en cuando curiosos a las personas. Aunque todo parezca tan normal y perfecto, tengo un extraño presentimiento… ¿qué es esta sensación? ¿acaso va a pasar algo?
Suficiente paseo; me levanté y caminé de regreso a casa. Estoy extrañamente feliz, hasta me puse a tararear unas cuantas canciones en las calles solas que conducen a mi casa, me daría una pena inmensa cantar y que alguien me escuchara ¿no? Ah, al fin, veo a casa a lo lejos, qué suerte, justo cuando comienzo a marearme veo mi llegada a casa. Anduve un poco más rápido pero… vaya sorpresa… me quedé helada…
Ahí, frente a la puerta, hablando con mi padre Hiashi, ¿qué hace justamente él aquí y hablando con él? Neji estaba al lado de mi padre y me miró impresionado, eso hizo que me petrificara más, ¿qué está pasando? ¿éste era el presentimiento extraño que tenía? Miré toda la escena de nuevo, no puedo creer esto y está pasando justo frente a mí. Al notarme el jefe de la familia y él, el chico de ojos aguamarina, el Kazekage, voltearon a verme…
-Hinata… -murmuró levemente mi padre, es la primera vez que escucho ese tono de voz en él, acaso… ¡¿acaso Gaara les habrá informado?! ¡Por Dios, POR DIOS!
Lo miré, esperando que siguiera hablando, quería inclinarme y saludarle pero todos mis sentidos están congelados, mi cuerpo no me responde y tampoco mi voz. Creo que estoy sudando frío, mis extremidades tiemblan, mi respiración se agita, nótese que estoy nerviosa…
-Kazekage-sam—Gaara lo miró secamente antes que mi padre pudiera terminar, lo cual lo hizo interrumpirse a sí mismo y corregirse – quiero decir, Gaara, ha venido a hablar de un asunto muy importante para nosotros, para la familia…
Oh no, no, no, ¡no! Que no diga eso, que no lo diga… ¡¿Gaara le contó algo?! Miré rápido a Neji, aún tenía esa cara impresionada como al momento en que yo llegué, esto no me puede estar pasando… Miré a Gaara, y su mirada hacia mí, tan seria, tan seca, tan… fría… parecía tener algo… diferente… ¿qué es lo que tienen hoy sus ojos?...
-Gaara ha venido a pedir tu mano en matrimonio…
Imposible… sin decir, sin reaccionar, mi vista instantáneamente se oscureció, y caí en el suelo desmayada, alcanzando a notar solo unas sombras dirigiéndose hacia mi y Neji gritar "¡Hinata-sama!" notoriamente preocupado… seguro… seguro es un sueño y cuando despierte estaré en mi cama y nada habrá pasado… o eso creo yo…
HOLA! ¿Me recuerdan? Jeje ¡¡perdónenme por subir la continuación cada milenio, pero no tenía ni tiempo ni inspiración!! Pero bueno aquí ya está el capítulo 11 y ya casi termina la historia (música dramática de fondo) bueno, bueno espero les guste este capitulo… no es el mejor que he hecho pero ¡ya qué!
MUCHAS, MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWS!!! LOS APRECIO MUCHO!!
