CAPITULO 11. NICODEMUS.
La noche había llegado a la hermosa isla de Avalòn, en el castillo del norte Malagan se encontraba arreglándose para el banquete que Lady Titania brindaría al joven lemai. La pantera lo miraba con sus enormes ojos verdes.
Por fin lo he decidido- dijo Malagan mirando el reflejo de su pantera en el espejo de su habitación- tú me ayudaras una vez más.
La pantera levanto su cabeza abriendo sus fauces en una forma desdeñosa.
¿Acaso no fuiste tú la que atrapo a la oráculo?- le preguntaba al felino acariciándole su cabeza- ¿acaso no fuiste tú la que engaño a mi padre?, por eso tú mi querido reflejo me ayudaras a acabar con aquellos que se interponen en mis planes.
Malagan comenzó a reírse a carcajadas, el eco de sus risas se extendía por todo el castillo llegando hasta los calabozos, en especial donde se encontraba la mujer encadenada.
¡Oh Enindris!- decía elevando su vista al cielo- si tan solo pudieras escuchar mis ruegos, y llegaras a detener a las panteras.
Después de un largo tiempo Malagan salio del castillo, en la entrada se encontraba Korvak esperándole.
¿Querido tío estas cansado?- pregunto Malagan al caballero.
Korvak era una persona robusta de considerable fuerza, y siempre que se le necesitara estaría listo para cualquier misión.
Sabes bien que no- dijo Korvak con su habitual seriedad.
Perfecto, necesito que reúnas a todos mis jinetes que estén preparados en este castillo para cuando yo los convoque, Avalòn sentirá el azote de mis jinetes negros- dijo Malagan alejándose a caballo con dirección al castillo.
Korvak estaba a punto de retirarse a su misión, cuando vio regresar a Malagan pero en un caballo que parecía diferente al que siempre montaba.
¿Mi señor no había partido?- pregunto Korvak un poco desconcertado.
Claro que sí- contesto Malagan- lo que pasa es que olvide algo
Malagan se introdujo en el castillo saliendo un poco después con una espada con empuñadura de platino.
Cuando Malagan paso junto a Korvak, el caballero pudo distinguir levemente bajo su capa un collar de oro con unos cuantos zafiros.
Cumple con tu misión tío, será una larga noche-
dijo Malagan fríamente.
¿Acaso Malagan estaba usando el collar
de su pantera? Pensó Korvak, en fin desde siempre su sobrino había
sido un tanto extraño y profesaba cierto amor a su mascota. Korvak
subió a su caballo y se dirigió a reunir a los jinetes negros,
nombre dado a todos los jinetes que eran la elite particular de
Malagan.
Mientras tanto en el castillo de Lord Oberòn todo se preparaba para el banquete en honor de Severus, el castillo estaba en completo movimiento.
Enindris había regresado apenas unas horas antes del atardecer de acompañar a Yoshua.
No es posible que una persona desaparezca así de repente- decía Enindris- estoy seguro que esta viva, y la encontrare.
Pobre Enindris – dijo una dama noble que lo escucho al pasar por uno de los corredores- cien años lejos de la persona que amas es demasiado, pero tal vez ella huyo al enterarse de que su amado es un cobarde.
¡No soy cobarde!- grito Enindris al escucharla.
Enindris se dirigió a las habitaciones de sus padres.
Mis señores ¿puedo pasar? – pregunto Enindris tocando la puerta.
Claro- contesto su madre- adelante solamente estábamos conversando.
Lord Oberòn estaba sentado en un sillón aterciopelado y su esposa estaba sentada frente a él en un sillón parecido.
¿No has obtenido noticias, cierto?- pregunto su padre.
Lo mismo, nadie la ha visto desde antes del incidente; cien años, ¿Cómo es posible que no la encuentre?- decía Enindris desesperado.
Será mejor que te relajes- dijo Lady Titania- apenas regresaste tal vez mañana después de descansar un poco tu búsqueda tenga mejores resultados.
Enindris salio de la habitación, tal vez su madre tenia razón como siempre, se retiro a su habitación para alistarse para la cena, desde el desayuno con Nany no había probado bocado y eso que los guardianes y los dragones le habían ofrecido alimento, pero la verdad es que estaba muy preocupado para detenerse a comer.
Severus se encontraba en la habitación que le habían ofrecido para descansar, la verdad esta era una prueba difícil ¿Cómo se supone que debes comportarte en la alta sociedad?, ¿porque no te venden un manual y asunto resuelto?
En realidad se sentía un poco incomodo, en los banquetes de los mortifagos no necesitaba verse bien, y si no se veía bien en realidad no importaba, en Hogwarts cuando fue alumno en la casa Slytherin no importaba tu comportamiento, pero aquí iba a ser diferente ¿ como dar una buena impresión?
Esto estará bien- dijo Severus tomando de un armario una casaca china de seda teñida de color negro.
Obvio que iba a ser negra, acaso si a ustedes les gusta un color no lo usan en todo lo que se pueda.
Estaba decidiendo si seria correcto recogerse el cabello cuando tocaron a su puerta.
¡Ya sal de ahí Severus! Lo que vistas estará bien- grito Enindris desde fuera.
Esta bien ya voy, no es necesario que me grites como una mujer histérica- dijo Severus abriendo la puerta.
Mira si te recoges así el cabello se te ven las orejas- dijo Enindris mirando a Severus que tenia el cabello recogido en una coleta.
No me agradan tus comentarios, ¿Por qué debes pisotear mi dignidad?- dijo Severus un poco rojo por el chiste de Enindris.
Perdone mi lord- dijo Enindris aguantando la risa- nunca mas volveré a burlarme de usted.
¿Aja, y por que cruzas los dedos?- pregunto Severus
Por si haces algo que merezca reírse- dijo Enindris- Ahora vamonos que llegaremos tarde.
Enindris vestía un traje Luis XIV de color escarlata y tenia el cabello recogido en una media cola.
¿Qué hiciste desde que me fui?- pregunto Enindris a Severus.
Nada- contesto Severus.
¿Nada?, como no ya me imagino. Estuviste con mi hermana- dijo Enindris con una sonrisa de cómplice.
Jóvenes, es peligroso decir eso – dijo una voz que inspiraba confianza.
Era el sabio Nicodemus caminando apoyado en su bastón, Severus miro el bastón con detenimiento era de una madera brilloso y en el mango tenia unos caracteres extraños, además de una luna y un sol engarzando un diamante.
Severus- dijo Nicodemus apoyándose del brazo de Enindris- fuiste aceptado entre nosotros, pero no todos están conformes con tal noticia.
¿Se refiere a Malagan?- pregunto Severus.
Enindris frunció el ceño, en realidad cada
vez que mencionaban a Malagan él se molestaba un poco.
Ese pobre
joven- dijo Nicodemus meneando su cabeza- si sigue así terminara muy
mal. Desde que era niño siempre tuvo un carácter muy extraño y
cuando Mordiak que las estrellas guarden, le compro la pantera creo
que cambio todavía más.
¿Quién es Mordiak?- pregunto Severus.
Era el padre de Malagan, murió hace mucho tiempo- dijo Nicodemus.
Severus observo que el rostro de Enindris se ponía completamente blanco al punto que parecía que su amigo se iba a desvanecer.
¿Cómo murió Mordiak?- volvió a cuestionar Severus.
Enindris casi puso los ojos en blanco.
Las noticias tristes para después, ahora es mejor cenar- dijo Nicodemus- además la pantera esta sentada a la mesa.
Nicodemus se acerco al gran comedor y tomo su lugar en la cabecera donde se encontraban tres tronos, como siempre tomo su lugar a la derecha.
Enindris, ¿Qué significa Malagan?- pregunto Severus antes de entrar también al comedor.
Significa pantera- dijo Enindris entrando y tomando su lugar a la vez.
Severus le imito pensando en lo que sus amigos le dijeran al llegar a la isla "el cuervo derrotara a la pantera", ¿acaso se referirían a Malagan?
ENA ya se encontraba sentada junto a dos lugares vacíos, uno estaba siendo ocupado por su hermano y el otro estaría destinado a Severus, Malagan estaba sentado frente a ella tratando de entablar alguna conversación.
En el momento en que Severus tomo asiento Lord Oberòn y Lady Titania llegaron al gran comedor vestidos con unos exquisitos trajes de gala que recordaban los trajes de los reyes de la época medieval.
¡En honor de nuestro invitado, que comience el banquete!- dijo Lord Oberòn.
Todos los nobles comensales que estaban reunidos dieron un aplauso en honor del invitado y al momento varias doncellas comenzaron a servir deliciosos manjares.
Te ves muy guapo Severus- dijo Enya en un susurro tomando una hogaza de pan.
Gracias, tu pareces un ángel- dijo Severus tocando la pierna de Enya por debajo de la mesa.
Malagan no dejaba de observar a los dos hermanos y Severus.
Dinos
Savare, ¿Qué hacías en el mundo lemai?- pregunto Malagan tomando
de su copa.
Soy mago- dijo Severus- y me llamo Severus.
Como sea – dijo Malagan sin prestar mucha atención- por cierto ¿Qué hacías cuando encontraste a los príncipes?
Enindris miro fijamente a Malagan, ¿Qué respuesta era la que esperaba?, ¿porque le interesaba saber quien era Severus?
Malagan no podía creer que Savare fuera el hombre al que Lord Voldemort hubiera ordenado la misión que le encomendara, tal vez solo Savare se había inmiscuido y por eso sus planes habían fallado, además ¿no prometió el azote de los muggles su mejor hombre?
Probaba el vino de oporto- contesto Severus en el mismo tono en que Malagan le había preguntado.
¿Vino de oporto?- pregunto una dama vestida de azul- ¿Acaso estuvieron en Francia?
¿Francia, acaso Savare es francés?- pregunto otra dama que se servia vino en su copa.
Es cierto que los lemais ya no viajan en caballo- pregunto un hombre de barba mirando a Severus.
No, los muggles solo utilizan los caballos como diversión, creo- contesto Severus.
Malagan se sentía ridículo ya que todos los nobles preguntaban tonterías.
¿Qué es un muggle?- pregunto un hombre de casaca roja.
Es una persona que no posee magia- contesto Severus sirviéndose un poco mas de carne.
Yo pensaba que ningún lemai poseía magia- dijo la dama de azul- ¿Cómo es posible que sepan usar la magia?
Los magos son educados en el colegio Hogwarts de magia y hechicería- contesto Severus.
¡Hogwarts!- exclamaron algunos nobles- ¿Quién es el director Godric Griffindor o Salazar Slytherin?, ¿O tal vez siguen siendo los cuatro?
¿Cómo saben de Hogwarts?- pregunto Severus.
Porque conocimos a Godric Griffindor y Salazar Slytherin- dijo Lady Titania- ¿no es así mi lord?- pregunto a Lord Oberòn quien tomaba un poco de sopa.
Por supuesto- dijo Lord Oberòn limpiándose con una servilleta- nos ayudaron a detener a Demonio negro en una batalla hace mucho tiempo antes de que mis dos últimos hijo nacieran, si mal no recuerdo Malagan era un niño.
Así es mi lord- dijo Malagan- yo no recuerdo esas hazañas por parte de nuestros caballeros.
Las historias de muerte no son tema para una cena- sugirió Nicodemus.
¿Por cierto Savare, sabes que la princesa Enyannin es mi prometida?- dijo Malagan con una sonrisa torcida.
Por supuesto que no- dijo Enya mirando a Malagan con furia- mi padre no lo consentiría.
Pues si tú y tu hermano no hubieran huido lo sabrían, nadie puede tocarte más que yo según órdenes de Lord Oberòn- dijo Malagan con aire de triunfo.
Prometí a tu padre que mi heredera seria prometida de su primogénito, pero aun hace falta que Luna naciente te elija joven Malagan, y referente a que nadie puede tocar a mi hija los guardias me dijeron que dicha orden vino de labios de la pantera y no de Lord Oberòn- dijo Lord Oberòn terminando con la discusión.
Todos regresaron a sus platos ya que lord Oberòn había dado la última palabra sobre el asunto.
Mi lord Oberòn- dijo Severus- puedo hacerle una pregunta.
Adelante- contesto lord Oberòn tomando de su copa.
¿Qué significa su nombre?- pregunto Severus.
El gran comedor guardo silencio.
Mi raza pone mucho cuidado en la elección de los nombres de sus hijos, cuando nací mi pueblo pasaba por varios desastres provocados por Demonio negro- lord Oberòn hizo una breve pausa- los hombres que considerábamos amigos se volvieron lemais o extraños con nosotros, en realidad fue obra de Demonio negro. Mi padre esperaba que con mi nacimiento la calma volviera y por eso me dio el nombre de "Gran Amigo".
¿Cómo llegaron a Avalòn?- pregunto Severus.
La guerra se extendió, mi hogar fue destruido y de la ciudad de plata no quedo ni un recuerdo- dijo Lord Oberòn bajando la vista- los pocos que sobrevivimos huimos junto con los dragones por medio de un portal llegando a esta isla, cuando llegamos los hombres de las proximidades eran un tanto primitivos, comprendimos el peligro en que nos encontraríamos si nos veían y decidimos Lord Draco señor de los dragones y yo que lo mejor seria crear una protección, así creamos la linde del crepúsculo. ¿Contesta tu pregunta?
Sí mi lord, gracias- dijo Severus.
Al parecer nuestro querido Severus- dijo Nicodemus- es una persona muy inteligente, algunos de los aquí presentes nunca se sintieron atraídos por nuestra historia a pesar de que también forma parte de su pasado.
Malagan comprendió que el mensaje iba para él ya que nunca fue un buen discípulo de Nicodemus, ¿acaso el anciano quería dejarlo en ridículo?
Al terminar la cena y la sobremesa en la cual todos los nobles deseaban que Severus les contara mas sobre la vida de los lemais que muchos desconocían, siguió el baile; pero Severus se disculpo diciendo que no sabia bailar retirándose del gran salón donde se escuchaban melodías parecidas a los cantos de los pájaros y de los Ángeles.
Príncipe, usted no va a bailar- pregunto una dama de vestido rosa un poco ruborizada.
En realidad no estoy de humor, discúlpeme- dijo Enindris.
Como podía Enindris bailar pensando que la mujer que amaba estaba perdida en cualquier lugar del mundo.
Enya, me permites esta pieza- pregunto Malagan con una melosa sonrisa.
En realidad estoy cansada por el viaje, será en otra ocasión- dijo Enya retirándose a su vez del baile.
Malagan no tuvo tiempo de mostrar su enfado ya que muchas damas nobles lo consideraban atractivo y se disputaban quien bailaría con el.
Por su parte Lord Oberòn y Lady Titania también disfrutaban de la velada, el único que se retiro a descansar fue Nicodemus.
Severus se había retirado lejos del gran salón, en un gran ventanal con balcón contemplaba el lago que separaba la isla del resto del mundo, pensaba en Malagan, en los mortifagos, en Lily, en sus nuevos amigos, en el giro que había dado su vida, en mil cosas mientras se encontraba recargado en el barandal de granito.
¿Puedo acompañarte?- pregunto Enya.
Severus la miro, estaba hermosa llevaba puesto un vestido morado escotado por la espalda, realmente se había esmerado mucho en su arreglo.
Tengo algo que decirte, ¿podemos ir a otro sitio?- pregunto Severus.
Claro, por aquí- dijo Enya.
Enya tiro de un cordel abriendo una puerta secreta en una pared, ambos jóvenes siguieron por el pasaje secreto.
La
noche avanzaba lentamente mientras la música del baile se esparcía
por todo el castillo, Nicodemus se encontraba leyendo un libro en
braile cuando sintió una ráfaga de aire en su espalda.
¿Asustado
Nicodemus?- pregunto un hombre a su espalda.
¿Por qué debería temerte Malagan, si se a lo que has venido?- dijo Nicodemus tranquilamente.
En realidad, no tengo nada contra ti Nicodemus pero eres la pieza en mi tablero de ajedrez que debe caer- dijo Malagan desenfundando su espada.
Me mataras al igual que mataste a tu propio padre- dijo Nicodemus.
El era clave importante en mi plan- dijo Malagan secamente- sino tienes nada mas que decir es mejor que te despidas.
Savare carouk Malagan- dijo Nicodemus.
Adiós – dijo Malagan con voz tenebrosa enterrando su espada en el cuerpo de Nicodemus.
Al momento el pobre anciano cayó muerto sobre su libro.
Malagan sonrió, en su cuello podía verse el collar de oro con los zafiros
Listo, una vez mas he cumplido- dijo Malagan – ahora a inculpar a Savare.
Malagan abrió la puerta de la habitación de Nicodemus, pero en lugar de salir con la espada en la mano, salia Severus con el mismo traje que vistiera en el baile.
Un guardia lo vio salir de la habitación, pero imaginando que iría a preguntar algo a Nicodemus continúo su guardia.
Severus tenia escondida la espada, solo había algo diferente en su aspecto, tenia puesto un collar de oro con algunos zafiros. Llego a su habitación y dejo la espada aun manchada en sangre sobre la cama.
Listo- dijo en un tono ronco- ahora solo es cuestión de tiempo para que a Savare le corten las alas.
Salio de la habitación, pero ahora no era Severus el que salía sino Enindris pero con el mismo collar de oro y zafiros.
Continuará…
