Sin ti mi vida no era nada

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 11: Tomando riesgos

Mis padres habían viajado a Nevada a ver a mis abuelos. Bien, ese seria otro fin de semana con Jasper en casa, y de seguro uno bastante aburrido.

Alec continuaba insinuándoseme. ¿Es que acaso no entendía que no iba a volver a acostarme con el? Solo había sido cosa de una vez y ya se lo había dicho, pero el muy ingenuo creía que tal vez yo cambiaria de opinión y caería rendida en sus brazos. El pobre no sabía lo bien que me lo pasaba con Emmett y que por nada lo cambiaria por algo como el.

Tanya terminó con su novio esa semana y me propuso salir el fin de semana para celebrar. Acepté encantada y Victoria también se unió a nuestra propuesta.

A esta última, sin embargo, la notaba un poco rara últimamente y no podía averiguar porque. Faltó a un par de clases en la semana y la vi bastante inquieta también, sin embargo cuando le pregunté por ello no quiso decirme nada. Había algo en medio que yo no sabia o que ella no quería decirme, pero de momento tenia otras cosas por las cuales preocuparme.

El sábado por la noche las chicas pasaron por mí y me fui con ellas a un club del centro, uno que acaban de abrir hacia apenas dos semanas atrás.

Fue una noche larga y debo decir que aunque me la pase bien bailando con las chicas hubiera cambiado eso por al menos una sola hora con Emmett.

Maldición. Tenia que dejar de pensar en el y en el sexo. Tenia que poder disfrutar de las salidas con mis amigas y de todo lo demás.

Baile con unos cuantos chicos, pero no paso más que eso. En realidad yo no se los permití. No quería nada con otro, no deseaba probar algo que sabía que no tendría comparación con lo que el me daba.

Tanya parecía no comprender porque me comportaba así y por mucho que intenté explicárselo no pudo hacerlo.

-estas soltera Rose- me dijo luego de un quinto trago- no tienes nada serio con el de modo que puedes salir a divertirte sin ninguna preocupación. Entonces ¡hazlo!

-solo-... no se me antoja nada esta noche- dije

-es el colmo-dijo molesta- es solo un hombre que no tiene nada de especial, pero a ti te gusta demasiado es eso.

-no- dije- no es así.

-si, si lo es- dije. Incluso algo ebria tenia razón- te estas enamorando de el poco a poco y no lo niegues.- yo puse los ojos en blanco- pero eso no significa que no puedas estar con otro.

-lo se- dije seria.

-pero no vas a hacerlo- concluyó

-no hoy- dije y era definitivo.

Vi a Victoria con un chico de cabello rubio bailando casi toda la noche, acabo por besarlo y darle su teléfono antes de irnos a casa.; mientras que Tanya no cabía en su felicidad por haber estado con cuatro tipos en una misma noche.

Me dejaron en casa cerca de las cinco y luego se fueron.

Abrí la puerta delantera con cuidado y esperando que mi hermano ya estuviera dormido. Para mi suerte así era.

Subí a mi alcoba y luego de darme una ducha y quitarme el maquillaje me fui a dormir.

Desperté cerca del mediodía y aun en pijamas bajé a la cocina para desayunar.

Jasper estaba sentado en una silla con un café en la mano y el periódico en la otra.

-bueno días- dijo despejando sus ojos del papel que tenia enfrente.

-igual-dije. Estaba cansada aun y nunca había tenido un muy buen humor después de levantarme

Saqué un pote de jugo de la nevera y una galleas de la alacena para luego sentarme a su lado.

-¿que tal te lo pasaste anoche?- preguntó

-bien….-contesté y metiéndome una galleta en la boca.

-no pareces demasiado contenta ¿paso algo?

-nada, solo… no tenia demasiados deseos de salir, eso es todo- dije lacónica e intentando comer sin que mi hermano me interrumpiera con sus estupidas preguntas.

Siempre había sido demasiado sobre protector conmigo y era eso justo lo que odiaba de él. Lo vi algo contrariado. En definitiva odiaba que yo me comportara así con el, así que intenté arreglar las cosas.

-¿Qué piensas hacer hoy?-le pregunté intentando parecer interesada.

-los chicos vendrán a casa a ver unas películas-dijo- supongo que no te molesta ¿o si?

-para nada- dije con una sonrisa- tengo cosas que hacer así que no voy a molestarlos. Podrán estar tranquilos- salvo Emmett, pensé para mi misma, pues estará conmigo.

-muy bien-dijo él, ahora esbozando una media sonrisa- no creí que tuvieras deseos de volver a salir hoy, o no al menos después de anoche.

-para nada- contesté- una noche fue suficiente- además de que no pensaba perderme la oportunidad de verlo a él ahí mismo y comprobar de cuanto era capaz.

La noche llegó incluso antes de lo que yo esperaba. Me había pasado la tarde entera acabando mis tareas del instituto con le fin de no tener nada que hacer por la noche

Me vestí con unos jeans casuales y una blusa de botones de color rosa pálido y sin mangas.

Bajé a la cocina luego de oír a Alice llegar, con la excusa de prepararme algo de comer.

Me decidí por una ensalada, pues tomaría algo de tiempo, o al menos el suficiente como para que el resto llegara y así podría verlo.

Edward y Bella fueron los siguientes en llegar. Trajeron dos paquetes de palomitas y yo me ofrecí a prepáraselos en tanto continuaba con mi ensalada.

Finalmente cuando hube acabado con mi comida y las palomitas estuvieron listas el timbre sonó. Unos segundos después escuche a Jasper abriendo la puerta y pude oír su voz. Conté hasta treinta y entonces me dirigí a la sala con ambos bolds en la mano.

Emmett pareció algo sorprendido al verme y no supe porque. Ósea, esa era mi casa, de modo que no tendría que parecerle extraño eso, pero bien…

Lo observé con cuidado y sin ser por demás obvia. Llevaba una camisa azul claro y unos pantalones negros que marcaban perfectamente sus caderas. Maldición, se veía tan bien. Tanto que tenia ganas de hacerlo ahí mismo con el y sin importar nada.

-aquí les dejó esto chicos- dije depositando el bold con palomitas sobre la mesa de la sala- yo me iré arriba a terminar con mis tareas.

Todos me agradecieron y mientras subía las escaleras noté como los ojos de Emmett continuaban clavados en mí. Ya arriba le guiñe un ojo y le sonreí con descaro para luego lamerme los labios. Quería provocarlo, y comprobar cuanto era capaz de arriesgar por mí.

No pasó demasiado hasta que oí como unos pasos se asomaban por el pasillo de arriba. Salí de mi habitación y pude verlo parado frente a la puerta del baño.

-¿perdiste algo?-pregunté y haciendo que el se volteara.

-creo que a ti-dijo con una sonrisa y avanzando en mi dirección.- eres bastante arriesgada la verme así frente a tu hermano ¿lo sabes no?

- y tu al venir aquí-dije entrando a mi habitación de espaldas y todavía viéndolo de frente. El me siguió y una vez que estuvo adentro cerré la puerta y lo acorrale de espaldas a esta.

Sin dejarlo decir siquiera una palabra más lo besé con desesperación colgándome de su cuello y sintiendo como sus manos me tomaban por la cintura.

Mi lengua jugó en la entrada de su boca hasta que al fin el me permitió entrar y entonces mis manos comenzaron a jugar con los botones de su camisa.

-Rose- me reprimió pero yo no me detuve.- Rose...- volvió a decir y entonces separé mis labios de los suyos para mirarlo con inocencia, fingida, claro.

El sonrió con ironía y entonces pasó una de sus manos por entre mis cabellos.

-no puedo creer lo que me haces hacer- dijo- subir con la excusa de ir al baño solo para venir a verte.

Yo le sonreí.

-si no lo hubieras hecho, yo habría bajado-dije jugueteando con la hebilla de su cinturón y luego bajando un poco mas para luego acariciarlo por sobre el pantalón.

Lo escuché suspirar audiblemente así que continué tocándolo y susurrándole al oído en tanto aumentaba la presión de mi mano sobre esa zona

-tienes que parar ya- me dijo mirándome a los ojos- Rose, no lo hagas- dijo viendo que yo no pensaba detenerme

- pero quiero hacerlo ahora- le pedí con voz de niñita pequeña- por favor-dije haciendo un puchero.

-Rose, no podemos, ahora… no- dijo tartamudeando en tanto yo sentía como su miembro estaba cada vez mas duro.

-vamos, no me digas que no- insistí

- estamos en tu casa- dijo algo mas serio- y Edward, Jasper, Alice y Bella están en la sala viendo la película.-agregó intent6ando poner excusas que ni el mismo creía validas

- eso ya lo se- dije haciendo algo mas de presión en la puta de su erección y comenzando a besarle el cuello.

-tengo que volver a bajar, Rose- dijo pero sin apartarme

- no, no tienes que hacerlo. Puedes quedarte aquí conmigo y hacerme tuya

-van a notar que me tardo demasiado- dijo. Y Dios, como odiaba que se hiciera rogar tanto.

- no tenemos porque demorarnos- dije- podemos hacerlo rápido, además tu ya estas listo-dije mordiéndome los labios- y sabes que yo no puedo tardarme demasiado.

Él lo considero por un momento y entonces me beso con energía.

Yo le respondí gustosa y entonces comencé a desabrochar su pantalón.

El me apretó contra su cuerpo y tras tomarme por las nalgas

Me recostó sobre la alfombra de mi cuarto y se subió sobre mí. Me quitó los jeans y a blusa para luego deshacerse de mi ropa interior. Me beso y acaricio haciéndome gemir hasta que por fin entró en mí.

No pude evitar gemir fuerte al sentirlo y entonces lo rodeé con mis piernas por detrás de la espalda. Necesitaba que se moviera fuerte, quería que fuera rudo y fuerte conmigo.

Le susurré cosas al oído y haciendo que el apresurara sus movimientos. Finalmente me hizo llegar magníficamente y haciendo que yo mordiera con fuerza su hombro para acallar el grito. Unos segundos después el también llegó y luego se puso de pie para volver a vestirse.

Yo hice lo mismo y luego de abrirle la puerta para que regresara le bese los labios y le sonreí para luego volver a entrar en mi habitación.

Estuve un buen rato despierta escuchando música en mi habitación y no volví a bajar en lo que quedo de la noche.

Mas tarde y antes de acostarme le mande un mensaje a Emmett. Quedo en que nos viéramos el siguiente martes y por mucho en que insistí no logré que cediera con que nos viéramos antes.

Alice se quedó en casa esa noche y lo descubrí únicamente por al mañana cuando baje a desayunar y me la encontré a ella preparándose café y con la camisa azul de mi hermano puesta.

-Rose- dijo sobresaltada- lo siento, no sabia que te hubieras despertado tan temprano, de haberlo sabido…-parecía avergonzada.

- ay, Alice- dije con una sonrisa- ¿no te crees toda esa basura que dice mi hermano sobre quedarte en casa verdad? Es un tonto y quiero que sepas que por mi, puedes quedarte las veces que tu quieras porque no me molesta en lo más mínimo.

-ay Rose- dijo conmovida y corriendo a abrazarme- sabes que te amo como a una hermana y me hace realmente feliz lo que me has dicho y quiero que sepas que si antes no me quedaba era por respeto a ti.

-Alice no soy una mojigata, y tal y como le dije a Jasper lo que ustedes hagan o no en su habitación a mi no me incumbe- dije sin poder evitar reírme suavemente.

-sabia que no lo eras- me dijo ella con una sonrisa picara- aunque a Jasper eso no le agrada demasiado. Eres joven y mereces divertirte, solo espero que siempre te cuides

- por supuesto que si Alice- dije yo- de cualquier modo, gracias por todo. Se que siempre que necesite algo tu estarás allí para mi

-para mi querida cuñada lo que sea- dijo y volvió a abrazarme.

El lunes por la mañana cuando llegué al instituto vi a Victoria charlando muy entretenida con James. Me dirigí hacia donde estaba ella, pero para cuando llegué él ya se había marchado.

-¿Qué fue eso?-quise saber

-nada-dijo ella- solo quería preguntarme algo sobre mi clase de biología

-no sabia que tuvieras biología con el- dije

-¿desde cuando desconfías de mi?- precia ofendida.

-ok, lo siento- dije- me pase, es solo que… no puedo verlo sin lograr enfadarme con el

-parece que aun no superaste eso –dijo frunciendo el ceño

-oh, no- dije seria- por supuesto que lo supere, el es mi pasado y and mas que eso. Solo… no deseo tener mas nada que ver con el de ahora en adelante.

Mi amiga asintió y luego de charlar por otro rato cada una fue a clases.

Fue un día largo y no especialmente interesante.

Me reuní con Riley como todos los lunes, y acorde con el vernos tres veces a la semana, en un mes tendría los finales y necesitaba estar preparada.

Lo noté algo triste, me dijo que había peleado con su novia y no creía que eso tuviera solución. Intenté reconfortarlo, pero la verdad es que no podía hacerlo del todo. Sabia que a el le gustaba, en realidad lo había comprobado hacia un tiempo, pero yo no sentía mas que un ligero interés por el, unos que por ahora se mantenía neutral

Tuvimos practica por al tarde, y para hacerlo mas interesante decidimos hacerlo frente al equipo de fútbol.

Era increíble la forma en que se distraían viéndonos correr y hacer porras en lugar de ponerle atención al juego, haciendo incluso que su entrenador se enfada con nosotras. ¿Pero que culpa teníamos de que ellos fueran unos babosos?

De vuelta a casa, quedé con Tanya para ir al día siguiente a su casa para terminar un trabajo de literatura que debíamos entregar juntas la semana siguiente.

Y entonces, el muy esperado martes llegó.

Vería a Emmett ese día y la verdad es que no podía pensar en anda más desde que me había levantado por la mañana. Y al parecer tuve suerte por que el día se me paso tan rápido que cuando quise acordarme ya era de tarde y estaba en casa de mi amiga dándole los últimos toques a nuestro trabajo. Decidí que era hora de enviarle un mensaje a Emmett.

Me muero por verte hoy. Estoy en casa de una amiga. Puedes venir por mi en una hora?

Cerca de diez minutos después el me respondió

Por supuesto, solo envíame la dirección y paso por ti

Y eso hice. Ya cerca de las seis de la tarde escuché una bocina sonar en la calle y no pude estar más segura de que fuera él.

Me despedí de Tanya y luego de tomar mi bolso salí a la calle.

Caminé hasta su camioneta y lo salude con un beso.

-hola- le dije feliz y dándole otro beso

- hola- me contestó y luego de mirarme de arriba abajo me sonrió- ¿ya te dije lo hermosa que estás hoy?

-gracias- dije. Bien, me había vestido sin pensar casi por la mañana, pero no iba a negar que me encantaba el hecho de que le me hiciera cumplidos- tu también estas muy lindo- le dije- esa camisa en verdad te sienta de maravilla- dije pasando su mano por el cuello de ésta y bajándolo por su torso con lentitud. Traía puesta una camisa azul oscura y unos pantalones negros de gabardina. Sin corbata ni saco, haciéndolo ver mucho más atractivo.

El comenzó a andar por la carretera y yo no pude evitar volver a provocarlo en tanto conducía. Un semáforo hizo que se detuviera y me miro con picardía. Me preguntó si no podía esperar y le dije que no, entonces recordé la última vez que había intentado incitarlo para que lo hiciera conmigo en su camioneta. Esta vez, volvía proponérselo y para mi sorpresa aceptó.

A penas unos minutos después ya nos encontrábamos en el fondo de un callejón oscuro besándonos.

Desabroche su pantalón y bajé su bóxer lo necesario para poder acariciarlo con mis manos. Entretanto el se dedicaba besar mi cuello y acariciar mis pechos por encima de la ropa. Acabe dándole placer con mi boca y haciéndolo gruñir; y aunque no me permitió hacerlo llegar, no tenía precio ver la cara de placer que tenia después de aquello.

Me quite le sweater y la camisa, desabrochando con extrema lentitud cada uno de los botones, y logrando que el se tocara a si mismo deleitado en tanto me veía quitarme la ropa. Le siguieron la falda y las bragas, y así igual el sostén.

Volví a besarlo con ardor ya completamente desnuda y en tanto me dedicaba a quitarle su camisa. Él me ayudo a subirme a su regazo, colocando mis piernas a cada uno de sus lados y apoyando mi espalda contra el volante. El me tocó y me besó únicamente asegurándose de que estuviera lista.

Finalmente se puso un condón que traía consigo y me tomó por las caderas para adentrarme en mí de un solo tirón y haciendo que me mordiera los labios para evitar gemir. Me recargué en el respaldo mientras me movía arriba y abajo sobre el que además de besarme me sostenía por las nalgas y me guiaba en los movimientos que el deseaba que hiciera.

Entrelace mis manos con las suyas y as apoye en el respaldo de su asiento. El me sonrió complacido y comenzó a besar mis pechos aun sin detener sus movimientos.

Apreté sus manos sin quererlo. Maldición, me estaba matando de placer y no podía evitar gritar como una loca.

El gruño y entonces volvió su atención a mis labios. Se liberó de mis manos para sujetarme por la cadera y ayudarme a moverme más aprisa. Recargué mi espalda sobre el volante aun moviéndome y mordiéndome los labios para no gritar. Podía sentirlo, podía sentir como a cada momento el parecía mas y mas grande en mi interior y la ola de placer me amenazaba con llegar en cualquier momento.

Y entonces llegó.

Me recargué hacia delante y lo abracé. Maldición, aun estaba agitada

-dime que nadie te hace sentir como yo- dijo comenzando a besarme el cuello y aun adentro de mi- dímelo- exigió saber.

-eres un vanidoso –dije casi riendo por su pedido y lo bese en los labios con dulzura para luego darle un pequeño mordisco a su labio inferior – sabes muy bien que eres el único que me hace llegar- dije declarando la verdad absoluta.

-y tú eres la mujer más exquisita que he tenido-dijo con una sonrisa- no hay nadie como tú- no, no. Por favor no me digas eso, pensé. Si seguía así enamorarme sería mas que fácil y no podía hacerlo, o al menos hasta estar segura de que el también lo estaba.

- y así y todo no querías hacerlo por que yo fuera mas joven que tú- dije intentando desviar el tema.

- sabes que eso ya no me importa Rose-dijo colocado un mechón de mi cabello detrás de mi oreja – la conciencia permanece ahora en lo mas hondo de mi ser. Tú me tienes loco, completamente loco-admitió y no pude pensar en que fuera mentira.

Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y tras unos pocos besos volví a mi asiento.

Me vestí sin mucho cuidado y mientras el hacia lo mismo, pude verlo mirándome en contadas ocasiones.

Después de eso me llevó a su apartamento, al parecer era allí donde íbamos a hacerlo de ahora en adelante, claro, contado algunas excepciones.

Le dije que tenia tiempo hasta las diez, pues era día de semana, y aunque por mi me hubiera quedado toda la noche con el y mas aun en su cama, sabia que debía volver a casa al final del día.

No tardó en volver a quitarme la ropa una vez que llegamos a su departamento y yo hice lo mismo con el. Lo hicimos en el sofá, en la cocina, sobre la mesa y también en su cama. No parecía tener fin y la verdad es que no conocía a ningún tipo que lograra una erección tan rápido después de otra. Me encantaba escucharlo gemir y gruñir, decir mi nombre cuando yo jugaba con el y lo acariciaba y besaba.

En definitiva no me había equivocado con el si creía que tendría sexo, pues esto era prácticamente lo único que hacíamos. Y no podía quejarme. El me mostraba nuevas y numerosas formas de hacerlo. Me daba placer como nunca nadie lo había hecho y también me mostraba como dárselo a él.

Sin darnos cuenta las horas se habían pasado volando y ya era casi media noche.

A ambos se nos abrieron los ojos como platos, así que nos levantamos rápidamente, nos vestimos y salimos de ahí.

Bien, en definitiva iban a matarme.

Le pedí que me dejara en la esquina de mi calle, pues no deseaba que alguien sospechara de eso. El no tuvo ningún problema con ello y luego de quedar en vernos ese mismo viernes me despedí de él.

Pasé mi lengua por sus labios y le sonreí de forma provocadora antes de salir de su coche. Entonces corrí a casa y deseando que ni Jasper o mis padres me estuvieran esperando.

No podía volver a hacer eso o al menos no sin avisar antes. Para el viernes estaría preparada, de eso no cabía duda, y el no seria el único en disfrutar…


Aunque no lo crean, acabo de terminar de escribir este capitulo hace apenas unos minutos ajajjajaja, pero en fin, se los tenia prometido y he cumplido. Ojala les guste

También quiero agradecerles a todas por leer siempre y seguir ambas historias capitulo a capitulo así también como dejar sus reviews.

Para la semana entrante prometo subir el siguiente capitulo de Una vida vacía sin ti, que ya tanto me han pedido. Y no me maten por hacerlas esperar tanto, prometo que valdrá la pena.

Besos a todas y que tengan un lindo fin de semana!

Gracias por leer

Bella McCartney Darcy