El juicio

- Mmmm... ¿está lloviendo? – Dijo el rey Reito.

- ¿Por qué lo decís, mi señor? – Quiso saber Natsuki.

- Porque estáis mojados... – señaló el rey.

- Sí, bueno... estaba probando un nuevo hechizo, pero no me salió bien. – Dijo Shizuru, mintiendo con total confianza.

- Bueno, no importa. Me centraré en el tema... – Reito se aclaró la voz. – Ha llegado a mis oídos que habéis besado a Lady Shizuru. – Se dirigió a Natsuki.

- Bueno...- Natsuki estaba toda colorada.

- Veréis, mi señor. – Intervino Shizuru.- Siento mucho deciros que hubo un malentendido.

- ¿Sí? – Preguntó Reito con curiosidad.

- Veréis... cuando Sir Natsuki me pidió la mano, no dijo que era para vos, así que yo asumí que era para casarme con ell... ejem, él. Descubrí que debía casarme con vos cuando vinisteis a recogernos.

- Oh. – Reito se quedó pensativo. - ¿Olvidasteis decirle que era conmigo con quien debía casarse? – Se dirigió a Natsuki.

- Bueno... con las prisas... – Natsuki se rascó la nuca con nervisismo.

- ¡Pero ha cometido traición! – Nagi no quería dejar que Sir Natsuki evitara su castigo. - ¡Sir Natsuki debe morir! ¡Ésa es la ley!

Algunos de los caballeros asentían, pues tampoco les gustaba que un caballero recién llegado les dejara en tan mal lugar. Por otro lado, Sir Haruka, Sir Midori y Sir Nao estaban muy preocupadas por el desarrollo de los acontecimientos.

El rey decidió reunirse con todos los caballeros para pedirles su opinión. Sir Natsuki era el mejor caballero, y no quería que lo mataran por una equivocación. La reunión en la Tabla Redonda fue muy acalorada. Por un lado, estaban los partidarios de castigar a Natsuki con la muerte, por alta traición. Por otro lado, estaban los defensores de la caballero, que proponían un castigo más leve.

Finalmente, el rey decidió llegar a una solución de compromiso. Sir Natsuki sería expulsada del reino, y Lady Shizuru debería casarse con él. Ya había dejado el tema de su boda demasiado tiempo, y los caballeros (sobre todo Nagi), le exigían que se casara lo más pronto posible. Por otro lado, estaban los padres de Shizuru, los cuales también presionaban a su hija para que escogiera a Reito. Su hija debería casarse con alguien de la realeza, tal y como le correspondía.

Shizuru estaba desesperada. Ahora que había encontrado al amor de su vida, le era arrebatado. Tuvieron que encerrarla en una torre hasta el día de la boda. Ni siquiera pudo despedirse de su amada.

Natsuki fue desterrada de por vida, y tuvo que irse al Bosque de los Desesperados. Ahora sabía muy bien lo que era pasar la fase de locura. La poción había despertado en ella una pasión hasta entonces desconocida, y se pasaba todo el día suspirando por Lady Shizuru. Decidió que compondría una balada en su honor:

- Oh, Shizuru, Shizuru...

El tiempo pasa,

Tus labios están lejos.

Recuerdo tu dulce cara,

Y el sabor de tus besos...

Cuando dices fufu...

- Mmmm... fufu no queda bien... Shizuru, Shizuru... no encuentro más rimas con Shizuru... ¡qué complicada es la vida del enamorado!

- Ahem... – Nao fue a visitarla, para ver cómo le iba, y para darle las últimas noticias. – No quería interrumpir tu creatividad pero...

- ¡Araña! ¿Qué haces aquí? – Natsuki se sobresaltó.

- No tienes muy buen aspecto... – Nao vio que su "amiga" vestía con andrajos.

- Sí, bueno... es que estoy enamorada... ya sabes cómo es eso...

- La verdad es que no lo sé. – Respondió Nao con sinceridad.

- ¡Aaaaaaaahhhhhhhhh! – Se oyó un grito a lo lejos.

- ¿Qué es eso? Parece que están matando a alguien. – Nao se puso a la defensiva.

- Oh, eso. No te preocupes. Será algún caballero desesperado por el amor de su dama. El bosque está lleno de ellos...

- En fin, a lo que iba. – Nao se puso seria de repente. – Vengo a darte las últimas noticias.

- ¡No! ¡No digas nada! ¡Shizuru y el rey se han casado!

- Pues no. Al final no ha podido ser.

- ¿Por qué no? – Quiso saber la peliazul.

- Pues porque la bruja Tomoe, no se sabe muy bien cómo, ha secuestrado a Lady Shizuru y se la ha llevado a su Castillo Secreto.

- ¡No puede ser!

- Pues sí... – dijo Nao limándose las uñas. - ¿Qué vas a hacer?

- ¡Iré a por ella, por supuesto! – Dijo Natsuki con determinación.

- Eso me parecía a mí... las demás están esperando a la salida del bosque. ¿Nos reunimos con ellas y vamos a por la bruja? – Nao no quería pasar más tiempo en el bosque. Le daban repelús los gritos de los enamorados.

- ¡Ahora mismo! – Natsuki recogió todas sus cosas, y se dispuso a seguir a Nao. – Por cierto... ¿por qué viniste tú a buscarme?

- Bueno... me tocó la pajita más corta, ya sabes...

- Ya decía yo... – de repente se quedó pensativa. - ¿No ha ido nadie a rescatar a Shizuru?

- Pues, aparte de Midori, Haruka, Mikoto y yo, no. Son unos cobardes. Como diría Sir Haruka, no tienen agallas.

- Ya...

- El rey Reito ha dicho que te perdonará si rescatas a Lady Shizuru, y podrás casarte con ella, si quieres.

- ¿El rey ha dicho eso?

- Sí.

- ¿Por qué?

- Bueno, los padres de Lady Shizuru son muy influyentes, y les ha parecido bochornoso que nadie se presente para rescatar a su hija, ni siquiera su futuro esposo. No quieren que Lady Shizuru se case con alguien tan pusilánime. Le han amenazado con una guerra entre sus reinos si no devuelven a su hija sana y salva. Han preferido que se case contigo, si la rescatas, claro, a que se case con un rey tan débil. Al final el rey ha tenido que ceder.

- ¡Qué cobarde! – Natsuki estaba indignada. ¿Cómo podían haber dejado que secuestraran a Shizuru? De todos modos, esto le daba la oportunidad de poder estar con su amada. Tan sólo tenía que rescatarla. - ¿Dónde está el Castillo Secreto?

- Pues está como a dos jornadas a caballo de aquí.

Natsuki se quedó pensando un momento.

- Si es secreto... ¿cómo lo sabes?

- ¡Oh! Eso es lo que pone en el GPS. ¿Sabes? Al final fuimos a Ventormenta. Está bien el sitio, pero a Midori tuvimos que sacarla de todas las tabernas habidas y por haber... jamás la había visto tan borracha. Y eso es decir mucho...

- ¡Argggggggggg! – Se oyó a lo lejos.

- ¿Y eso qué es? – Dijo Nao temblando.

- ¡Oh! No te preocupes. Es Orlando, que se ha puesto otra vez furioso. Es maníaco-depresivo, ¿sabes? Angélica lo ha engañado ya varias veces... pobre muchacho...

- ¡Vámonos de este bosque ya! – Nao no quería seguir en ese sitio ni un momento más. A lo mejor a algún caballero loco le daba por probar su estocada con ella.

Así pues, Nao y Natsuki se fueron a reunir con sus amigas.

- ¡Hola, Natsuki! ¿Cómo estás, muchacha? – Midori fue a abrazar a la susodicha.

- Bien, bien...

Las demás también la saludaron con efusividad.

- ¡Ya eres todo un caballero! – Dijo Sir Haruka con orgullo. - ¡Has pasado la fase de locura!

- Sí... ejem... – Natsuki se puso toda colorada.

- Ya te ha contado Nao cómo está la cosa, ¿no? – Dijo Midori, para cambiar de tema.

- Pues sí... ¡vamos a rescatar a Lady Shizuru! – Dijo Natsuki con entusiasmo.

Las caballeros se dispusieron a recorrer el camino que las separaba de Lady Shizuru. Harían todo lo que estaba en su mano por rescatarla de bruja tan malvada.

Mientras tanto, en el Castillo Secreto, Lady Shizuru era obligada a hacer cosas innombrables.

- ¿Quién es el bebé más monoooo? - Decía Shizuru agitando un sonajero en frente de la cara de Tomoe, la cual disfrutaba como nunca en su papel de bebé en pañales.


NA: Muchas gracias por ser tan pacientes. Y por los comentarios, claro, jeje. Nos vemos en el siguiente capítulo ;)