¡Sabía qué os enfadaríais! Pero bueno, era necesario para poder hacer este capítulo, me gustó como quedó es muy Kawaiiii!! Muy tierno, o al menos eso intenté, espero que les guste, y que conste en que me esforcé en hacerlo largo, son 2.700 palabras, o por ahí Aviso que en este capítulo parece que Sasuke tiene la regla xDD porque de repente está alegre y luego triste y después otra vez alegre, y luego...
Disclaimers:Señores y señores, ladies and gentlemans, ¡Naruto no es mío! Weeee Viva aplausos Pertenece a Masashi Kishimoto, que se estrujó la cabeza inventando muchos mangas hasta que le aceptaron este ¡El mejor del mundo! Muajajaja cof cof, bueno, tampoco hay que pasarse. No me denuncien
Capítulo 10: Estar vacíos
De nuevo suena el maldito despertador, de nuevo otro aburrido y corriente día, en un mes como otro cualquiera y lo más divertido de todo, tengo una misión, adivinad con quien ¡Din Din Din! ¡Premio para la dama de azul! ¡ Con Naruto! Será la misión más incómoda de mi vida ¿Podré siquiera mirarle a la cara? Quien sabe, tendré que esperar a estar delante de él y ver si mi garganta tiene ganas de desanudarse.
¿Qué ha pasado con mi "entusiasmo" por las misiones? ¡Ah! ¡Ya lo recuerdo! Sólo me entusiasmaba tener misiones para estar con Naruto, pero mi entusiasmo murió el día que todo se fue a pique, el día que me enteré que mi personalidad es un asco. Debería estar ya acostumbrado, todos me dejan, soy demasiado frío e insolente, quizás mi familia se dejó matar porque no me soportaban, eso explicaría como es que mi hermano pudo matarles.
-¿Por qué tengo que existir? – me pregunto mientras desayuno con desgana.
Lo más graciosos de todo, es que como yo soy así de frío y pesimista, aparentemente, Naruto no se fijará en que mi forma de ser habrá cambiado. Ventajas de ser un arrogante de mierda, ventajas de no merecer nada, ni a cierto kitsume. Ni siquiera merezco la muerte, eso fue lo que Itachi me lo dijo aquel día en el que destruyó mi vida, "Ódiame, aborréceme, puedes llevar una vida despreciable si quieres, huye... escapa y aferrate a la vida."
Si no hubiera intentado escapar de mi irrevocable destino, de mi inevitable sufrimiento, del castigo que merezco, por ser menos que la escoria, por no luchar contra él aquel día, por quedarme como un gatito asustadizo en una esquina, por huir como un cobarde; entonces quizá... No contento con valer menos que la basura, abandono a mis amigos, intento matar a mi mejor amigo para intentar sanar mi conciencia, para echarles las culpas de haber sido un gallina, para intentar auto-convencerme que fue su culpa. Todo fue culpa mía, debí darme cuenta, debí detenerle, debí haberle plantado cara, debí haberle matado cuando pude.
-Nunca fui nada y jamás lo seré, debería haberme quedado con Orochimaru, para sufrir lo que merecía – me repito una y otra vez mientras camino por Konoha.
Otro paso, otro minuto de vida que no debería estar viviendo, otra oportunidad de caerme y morir, y desaparecer. El descanso eterno. No más problemas, ya no tendría que atormentarse más con las cosas que nunca hice o dije. Una pena ser un cobarde: jamás tendría la sangre fría de coger un kunai y acabar con mi vida de un corte.
Con estos sombríos pensamientos sigo caminando, sin descanso, hacia mi destino. Levanto la vista, puedo ver desde aquí nuestro sitio de encuentro. Ese puente me trae tantos recuerdos... Entre otros, el día que me di cuenta de que estaba enamorado, esperando a Kakashi, ¡Bendita sea su impuntualidad! Que gracias a eso encontré una razón para huir de la serpiente.
¿Qué es eso qué ven mis ojos? ¿Quién es aquel chico de cabellos dorados qué espera allí? ¿Quién es aquel que consigue qué hasta los que no tiene nada, lo tengan todo con solo mirarle? Creo que por eso fue por lo que me enamoré por él, por mucho que me sienta como un cero a la izquierda, por mucho que quiera acabar con mi vida, el poder mirarle una vez más a los ojos me anima a llegar allí ¡Maldito seas tú qué no me dejas descansar en paz!
-Ohayo Sasuke – me saluda sin mirarme.
-Hola Naruto – le devuelvo el saludo.
No me mira ¿acaso me odia ahora? Si va a estar así conmigo eternamente quiero saberlo, su frialdad se clava en mi como estacas de hielo, ahora comprendo porque jamás funcionaríamos, mi frialdad e indiferencia le dañan, el se merece alguien que lo haga sonreír, no alguien que le haga sentir inferior.
Jamás estaré a su altura, nunca podré ser el novio que merece, solo discutiría con él y le insultaría, todo el día, se acabaría cansando de mi y me odiaría cuando viese como soy realmente, es mejor que nos quedemos como estamos. Al menos me habla, algo es algo.
-¿Hoy no viene Sakura-chan? – me pregunta sonriendo al naciente Sol.
-No, tenía entrenamiento con Tsunade – respondo observando el camino que dejan las nubes.
-¡Ah! – exclama interesado en la composición del suelo.
-¿Qué pasa? – le pregunto con desinterés
–Nada – responde con tranquilidad – Que no me acordaba – se excusó.
-Tú nunca te acuerdas de nada – le digo volviendo a las viejas costumbres.
-¡Atrévete a repetirlo si te atreves! – me amenaza - ¡Baka! – me insulta sonriendo.
-Dobe – le insulto sonriendo de medio lado.
Jamás cambiaremos, por muchas cosas que nos sucedan, por muchas veces que casi muramos y nos salvemos la vida antes de hacerlo, siempre estaremos igual. Al menos sé que nadie me quitara a Naruto, ni siquiera el camarero. Él siempre estará conmigo, aunque sea como amigo, para alegrarme el día.
Pasan las horas, entre Naruto y yo no pasa nada de los normal, a parte de nuestras constante peleas y amenazas, esperar a Kakashi puede ser muy amargante ¿Por qué no se comprará un reloj? ¡No son tan caros! En su próximo cumpleaños le voy a comprar uno, uno bien bonito y pervertido, con algo de Icha Icha Paradaise. Para que nunca se lo quite, y le adelantaré la hora para que al menos, como mínimo, llegue sólo una hora tarde.
-¿Qué tal chicos? – pregunta un Jounin saliendo de una bola de humo.
-¡Llegas tarde! – le grito molesto.
- ¿Cómo te fue el interrogatorio? – le pregunta a Naruto ignorando mi comentario.
-Mal – miente con total naturalidad – Al final no quería a nadie – mira a su sensei.
-¿De verdad? – pregunta extrañado – Yo pensé otra cosa – dijo pensativo.
-¿Nos vas a decir cuál es nuestra misión? – le interrogo molesto de tanto esperar – Tengo cosas mejor que hacer – le digo mirándome las uñas.
-¿Qué te pasa hoy Sasukin? – me pregunta con curiosidad – Estás un poco borde más de lo normal.
-Cállate – le ordeno apartándole la mirada – Dinos ya la misión – le pido con un tono arrogante.
-Vale, vale ¡No te estreses! – me exclama molesto - Hoy tenemos que llevar unos importantes documentos, de ellos dependen la paz entre Konoha y el país de la nube – nos aclara sonriente.
-Para la paz – repito resoplando.
-La paz es importante Sasu-chan – me dice como si fuera un niño de tres años
-¡Partamos! – chilla con entusiasmo Naruto interrumpiendo nuestra discusión con descaro.
Todos caminamos a la misma velocidad, ventajas de haber estado tantos años en el mismo grupo. Nadie dice nada, al menos nada que sea relevante, Naruto solo comenta lo emocionante que es que gracias a nosotros se vaya a hacer la paz y menos gente vaya a morir, aunque en realidad nosotros solo seamos meros peones en el ajedrez de la guerra.
-Hablando de los reyes de Roma – dijo sin venir a cuento Kakashi a mitad de camino.
-Que por la puerta se asoma – continua la frase el rubio dice haciendo como que sale por una puerta.
- ¿Me pensáis decir la verdad? – pregunta mientras acelera un poco el paso.
-Ya te lo dijimos – le recuerdo cortante.
-¿De verdad? – me cuestiona levantando la única ceja que se le ve.
– No quería a nadie – le fulmino con la mirada.
-No hace falta que me mintáis – nos asegura observando el horizonte – Estoy seguro de que lo descubriste – se dirige a Naruto.
-¡Yo no descubrí nada! – miente alzando la voz y mosqueándose.
-Se te da fatal mentir – le dice el Jounin.
-¡No es verdad! – se queja Naruto.
– ¿Qué pasó? – se dirige a mí.
- Que no funcionaría – le digo cortante.
Después de eso, nadie se atreve a decir nada ni a comentar nada. Nuestra travesía transcurre en silencio mientras vemos como cada vez queda más lejos nuestro país. Naruto de vez en cuando mira hacia atrás, como si tuviera el presentimiento de que no iba volver jamás.
Pasan los minutos, las horas, los días... Kakashi y Naruto hablan animadamente sobre no sé que. Yo me mantengo al margen. No me veo con fuerzas para entablar una conversación, sobre todo con él, nuestro sensei seguro que intentaría volver a sacar el tema del siglo, lo cual sería incómodo para ambos.
Escucho un ruido, hay alguien varios metros detrás, nos siguen. Kakashi también lo nota, se detiene en un claro del bosque, mirando a todos lados, intentando adivinar la posición del enemigo, pero parece que no funciona. Y el ruido ha cesado, no se escucha nada, Naruto parece estar desconcertado, no sabe que está sucediendo, a veces esa inocencia suya no es propicia.
-¿Tú también lo has notado? – me pregunta mirando a su alrededor el peliplateado.
-Si, pero ya ha cesado– intento captar algo pero fallo – Nada –añado con fastidio.
-¿Qué está pasando? ¿Qué ocurre? – nos interroga mirándonos a los dos.
-Nos siguen, seguramente alguien que no quiere la paz – aclara el más viejo con tranquilidad.
-¿Quién desearía más muertes? – pregunta Naruto notablemente molesto.
-Alguien que se beneficia del dolor de los demás – le aclara el ninja copiador.
-Mercenarios – añado activando mi sharingan – Gente peligrosa – les recuerdo.
-Estad alerta – nos avisa levantando su cinta, dejando ver su ojo color carmesí.
Al principio, silencio, quieren pillarnos de sorpresa. Oigo algo silbando a mi espalda, varios kunais se dirigen a Naruto, le hago un placaje y evito que le dañen. Aún en el suelo, seguimos alerta, esperando, la paciencia es una buena cualidad del ninja, saber atacar en el momento justo.
-¡Kakashi-sensei! – chilla Naruto horrorizado.
Me giro, unos ninjas han cogido a Kakashi entre todos, detengo a Naruto antes de que salga detrás de él, haciéndole un gesto para que espere, eso sólo ha sido una distracción, saben que nosotros portamos el pergamino. Debemos seguir con la misión, él es un Jounin, podrá con unos ninjas debiluchos, es el legendario ninja copiador, sabrá arreglárselas.
Mi sharingan detecta algo, veo como un ninja se acerca a mí, saco un kunai, preparándome para atacarle...¿¡Pero qué demonios!? ¿Por que estoy a diez metros del suelo?, Subo la mirada, Naruto me ha cogido por la cintura, para elevarme. Vuelvo a bajar la mirada, donde segundos antes había estado, hay shurinkens por todo el suelo, una suerte que el kitsume lo detectara.
-Ten más cuidado – me advierte Naruto antes de volver a tierra.
-Tranquilo – le sonrío con superioridad.
Sin previo aviso, en cuanto tocamos tierra, unos diez ninja salen de los matorrales, lazándose contra nosotros. Me fijo en cinco de ellos, se dirigen hacia mí, les voy esquivando a duras penas, al tiempo que deseo que él también lo haya hecho. Uno de ellos se mueve con rapidez, golpeandome en el estómago con fuerza.
En cuanto consigo recuperar la respiración, me muevo ágilmente evitando más golpes. En un descuido por su parte me dan tiempo a formar varios sellos, haciendo que el Gâton mande a dos de ellos lejos. El fuego arrasa varios árboles de nuestro alrededor. Me giro, recibiendo un puñetazo en plena cara, uno que seguramente me parte la nariz, no tengo tiempo para comprobarlo.
-¡Maldición! – exclamo por el dolor mientras le doy una patada a uno.
Escucho un ruido sordo, han estampado a Naruto contra un árbol, estos ninjas son mejores de lo que parecen. Con una señal, el rubio y yo volvemos a la batalla, esta vez, muy sincronizadamente. Usamos taijustu. Con este esquema de pelea, Naruto acaba con dos de sus oponentes, y yo con otros dos, quedan cuatro en pie y empezamos a cansarnos.
Esquivo un golpe, derrapando por el suelo, observo los sellos que hace uno de ellos mientras me echo encima de él. Reconozco esos sellos, son de una técnica muy poderosa. No le dejaré que la ejecute, pero cada vez estoy más cansado. Estos ninjas son Jounins y nosotros Chuunin. Superan nuestro nivel, o lo acabamos pronto o acabaremos mal.
-¡Sasuke! – me llama la voz de Naruto en forma de un quejido sobrecogedor.
Evito otros dos golpes y me giro, han tocado a mi Naruto, le han desgarrado un brazo, tiene mal aspecto, sangra mucho y él propietario del brazo está agotado, hago el intento de echar a correr hacia él, para ayudarle pero... ¿Qué es esto frío qué siento en el estómago? Algo me lo está atravesando.
-¡Sasuke! – vuelve a nombrarme Naruto alterado
Bajo la cabeza. Una katana me ha atravesado el vientre. Una punzada de dolor hace que flaqueen mis piernas. El arma sale de mí, un escalofrío me recorre el cuerpo, levanto la vista, los ninjas se están reagrupando. El que me atravesó el estómago vuelve a cargar con su katana hacia mi. Gracias a mi sharingan le esquivo, pero aún así vamos perdiendo. De mi estómago sale demasiada sangre.
Dirijo mi mirada a uno de los que no ataca,¿Por qué no ataca? Me fijo mejor en lo que hace. Está haciendo sellos, parecen complejos, Aún no los reconozco ¿Qué clase de ataque será? ¡Mierda!¡Esa no! ¡Naruto! No ha visto que técnica va a ejecutar, está demasiado ocupado en defenderse, si es lo que yo creo... ¡También acabarán mal ellos! ¿Tanto les importa qué no haya paz? ¡Malditos mercenarios!
Antes de que la termine, sin tiempo para avisar a Naruto, tomo un shurinken en mi mano, apunto en un décima de segundo y se lo lanzo, mientras rezo para que lo vea. Justo cuando va a acabar los sellos, Naruto localiza el shurinken y lo esquiva, apartándose un poco del alcance del ataque, que es un terremoto de considerables dimensiones.
-¿Sasuke?
¿Quién me llama? ¿Quién me ha llamado? ¿Dónde estoy? Voy abriendo los ojos, observando los destrozos del ataque. Todos los ninjas o están muertos o inconscientes. Ya no hay árboles, ya no hay hierba, no está Kakashi ¿Y Naruto dónde estará?¿Estará bien?¿Le habrá alcanzado la técnica? Quien sabe, nunca lo sabré porque en el suelo hay algo rojizo. Eso no es de los ninjas, la sangre está muy cerca de mí. Es un gran charco y sale de mi estómago.
Una mano, se pone en mi mejilla, cierro los ojos embriagándome con su calor, es tan cálida, tan suave... Hace que mi dolor desaparezca, consigue que me olvide de mi cercana muerte, hace que no mire las puertas del infierno que se abren ante mí... Mi desfallecimiento está cerca, puedo sentirlo cada segundo mas cerca.
Giro la cabeza, viendo al propietario de la mano, un rubio de ojos azules que me sonríe tiernamente, acariciando mi mejilla, evitando que desaparezca. Manteniéndome despierto. Su sonrisa es lo único que me mantiene en este mundo, sino ya hacía tiempo que estaría con los muertos, en la fría soledad de la muerte.
-No te mueras Sasuke – me pide mientras unas lágrimas se escapan de sus ojos – No me dejes solo, no podría sin ti.
Pero ya no puedo más, mi cuerpo me está hablando, me dice que mi fin está cerca. Se puede ver en que apenas puedo moverme ya. Apenas hay sangre en mi cuerpo. Cada latido que da mi corazón duele en mi pecho, cada vez que el aire erosiona mis pulmones mis ojos se nublan. Tanto es así que te veo muy cerca de mí, y el tacto tampoco parece funcionarme, porque siento que me estás besando.
Te separas de mí, colocas tus brazos a mí alrededor, acercándome a ti, manteniéndome vivo en tu calor, apretándome contra tu pecho, dejándome sentir tus latidos y tu respiración en mi cuello. Le pido a mi cuerpo un par de minutos mas de vida, para sentir como él me acaricia el pelo un poco más, para deleitarme con su cercanía ¿Tanto es pedir eso?¡Merezco un poco de felicidad! Aunque sólo sea un poco
-De verdad que no os entiendo – dijo una voz de hombre – En cada gesto que hacéis, queda claro que os amáis –afirmó la voz del conocido Jounin- Entonces ¿Por qué os empeñáis en estar solos y vacíos? - es lo último que escucho antes de desvanecerme.
Kakashi Rules!! Yeah!! Espero que os haya gustado hasta la próxima
