CAPITULO 11

Se encontraba dormida en aquella habitación blanca, con su cabeza recostada en la camilla y su cuerpo sentado en una silla, en su rostro había una brillante sonrisa debido al sueño que estaba teniendo en ese momento.

"-Ven conmigo- decía mientras le tendía la mano, ella gustosamente la tomó, dejándose llevar hacia un lugar con mucha luz, lleno de flores, parecía el paraíso, sintió como desde atrás la abrazaban por la cintura y le daba besos en su cuello- quiero estar contigo el resto de mi vida- susurraba en su cuello.

-Yo también quiero estar contigo- se giró en el abrazo para quedar cara a cara- quiero toda una vida contigo- decía mientras se acercaba a sus labios.

-Es una lástima que eso no pueda pasar-

- ¿Qué? – sintió como se alejaba, trataba de alcanzarla, pero no podía- ¡No! ¡espera! – trato, pero no pudo, vio como Fate desaparecía en un lugar totalmente oscuro…

- ¡Fate-chan! – se despertó asustada, sudando y con lágrimas en los ojos, miró alrededor, suspirando de alivio al darse cuenta de que solo había sido un sueño, luego poso su mirada en aquella rubia que estaba profundamente dormida, acerco su mano a aquel hermoso rostro, inconscientemente acaricio sus labios, mientras su rostro se aceraba más al de Fate, escucho que la puerta se abrió y se separó rápidamente.

-Buenos días Nanoha-chan- hablo una castaña entrando a la habitación junto con una rubia.

-Buenos días Nanoha-san- Saludo la rubia.

-Buenos días, Hayate-chan, Carim-san – saludo con una sonrisa, aunque la castaña sabía que esa sonrisa era forzada.

Las chicas conversaron un largo rato, contaban chistes, pero la cobriza no podía reír, solo esperaba que Fate despertara y le dijera que ya no la quiere ver más, aunque la verdad era que, si la rubia le pedía eso, estaba segura de que no lo haría, no podría hacerlo, no soportaría apartarse de ella, también sabía que, si no lo hacía, Fate correría más peligro. Hayate se dio cuenta de que la cobriza no dejaba de pensar, se acercó a la puerta y le hizo una ceña a la cobriza para que la siguiera.

-Volvemos en un momento- le dijo a Carim, para después salir de la habitación seguida de la cobriza, se alejaron un poco de allí, pues seguramente podría aparecer Signum y escucharía la conversación, ya estando en un buen lugar- Ahora dime, ¿Qué sucede? – pregunto cruzándose de brazos.

- ¿De qué hablas? – evito mirarla a los ojos, si lo hacía, la castaña iba da saber que mentía, aunque a ésta no le hacía falta mirarla para saberlo.

-Sabes bien de que Hablo, estas actuando extraño y no me digas que es por el accidente de Fate, sí entiendo que estés muy mal, a todos nos duele y a ti te debe de doler más, de eso me doy cuenta, pero sé que estas ocultando algo más, todos estos días te has estado comportando de manera diferente, dime la verdad, quizás pueda ayudarte- Nanoha bajó la mirada lentamente.

-No podrás ayudarme- su voz, sonaba dolida- pero igual te diré, porque sé que no me dejaras en paz si no te lo digo- la castaña asintió con una expresión seria, la cobriza respiro hondo, no sabía cómo iba a ser la reacción de su amiga cuando le contara.

Nanoha le contó todo lo que había hecho Yuuno, desde las llamadas hasta el accidente, esto último hizo que Hayate se enfadara aún más, pues cuando la cobriza le estaba contando todo, su ceño se iba frunciendo lentamente, pero al escuchar lo del accidente, quería ir en busca del rubio y matarlo con sus propias manos y no era la única, pues a Nanoha ya le había pasado eso por la mente muchas veces.

- ¡Ese tipo está loco! – alzo la voz- ¿acaso no sabe que eso es un crimen? –

-Claro que lo sabe, pero no le importa, el solo quiere vernos sufriendo a mí y a Fate, quiere separarnos… y lo logro- una lagrima bajó por su mejilla y murió en sus labios.

- ¿Cómo que lo logro? – pregunto mientras la miraba fijamente.

-Fate-chan, termino conmigo ayer- esas palabras salieron con un profundo dolor, Hayate no se lo podía creer.

-Pero… no entiendo, ¿Por qué? –

-Por la culpa de Yuuno - lo nombro con odio- él… también… vino ayer…- la castaña abrió los ojos en sorpresa.

- ¿Te hizo algo? – pregunto rápidamente.

-No, después de todo, creo que ya no me puede hacer sufrir más…- Hayate iba a preguntar, pero la cobriza se adelantó a responder- no lo puedo denunciar, él tiene mi teléfono, hay estaban los mensajes y amenazas, también las grabaciones de las llamadas, pues cuando empezó a llamar más seguido, decidí grabar sus llamadas, incluso está grabada en la dice algo de los frenos de carro de Fate-chan, pero no sé cómo logro tomar mi teléfono, eso es lo único que tenía, y ya no hay pruebas- se quedó en silencio esperando a que la castaña dijera algo.

- ¿Le… dirás esto a Fate-chan? – Nanoha asintió.

-Sé que después de que se lo diga, ya no va a querer saber nada de mí y lo entiendo- trato de mostrarle una sonrisa, pero solo logro formar una mueca.

- ¿Cómo estas tan segura? – pregunto con una expresión muy seria, la cobriza la miro con una ceja enarca, no entendía a qué se refería su amiga- Nanoha-chan, Fate-chan te ama, yo lo sé, cada vez que te mira, es como si tu fueses la única persona en el mundo, tú también la ves de la misma manera-

-Hayate-chan, yo…-

-Dime algo- interrumpió- si todo esto fuera al revés, ¿tú qué harías? ¿la odiarías y le pedirías que se aleje? – la cobriza abrió los ojos en sorpresa.

-Por supuesto que no la odiaría, yo jamás podre odiarla- la castaña sonrió.

- ¿vez? Si tú la perdonarías, ¿Qué te hace pensar que ella no lo hará? – Nanoha estaba buscando que responder, pero no encontraba como contradecir a su amiga.

-Es diferente, ella y yo no pensamos igu…-

-Olvídalo, no puedo contigo- interrumpió mientras le daba palmadas a su hombro- Vamos, no quiero dejar sola a Carim- la castaña camino jalando a la cobriza de la mano, para dirigirse nuevamente a la habitación.

...

Todos se encontraban en la sala esperando a que la rubia abriera los ojos, pero tal parecía que ésta no quería, así llego la tarde por lo que todos se tuvieron que ir, todos a expresión de Nanoha, ella se quedó nuevamente, Signum se ofreció a cuidar a la rubia para que la cobriza descansara, pero ésta se negó, no quería alejarse de Fate. Hayate se estaba preocupando aún más por su amiga, pues ésta no quiso desayunar ni almorzar, también le decían que debía descansar, pero seguía negándose, decía que no se movería de allí, Hayate y Carim tuvieron que cargarla para que fuera al baño del hospital y se duchara. Ya eran las 4:40: PM, por la ventana entraban los colores del atardecer, pintándola de un Naranja y amarillo.

- Cuanto te tardaras en despertar? – pregunto a la nada mientras acariciaba los cabellos de la rubia y la miraba fijamente.

-Mmn…- Fate estaba empezando a moverse- mm... ouch- gimió de dolor al tratar de mover los brazos, preocupando a la cobriza.

-N-no te muevas- reprendió, Fate abrió los ojos lentamente, la habitación no estaba iluminada por lo que no le dolió abrirlos, movió la cabeza lentamente, mirando a los alrededores, hasta detenerse en la hermosa cobriza que la miraba fijamente.

-N…Nano…ha- pronuncio con voz ronca, tenía la garganta seca, por lo que rápidamente la cobriza buscó el vaso de agua que estaba al lado de la cama.

-Ven… trata de enderezarte lentamente- la ayudo poniendo una mano en su espalda, luego levanto la parte trasera de la cama para que la rubia pudiera sentarse en lugar de estar acostada, después le dio el agua, Fate no podía hacer mucha fuerza por lo que no podía mover los brazos para sostener el vaso- no te apresures- al terminarse el vaso, la rubia se mantuvo mirando a la cobriza, ésta estaba acomodando algunas cosas en la mesita que estaba a un lado de la cama, hasta que sintió una mirado, también volteó a verla, vio como lo ojos de Fate se oscurecían, como perdían su brillo, para dejar entrar la tristeza, quería hablar, pero no salía ninguna palabra de su boca, la rubia aparto la mirada, simplemente la bajó, no quería ver a la cobriza, le dolía.

-Fate-chan… yo…-

-Por favor… no digas nada- interrumpió- si dices algo más, vas a terminar de romperme- Nanoha sintió como cada pedazo de su corazón caía hacia la nada.

-Solo escúchame… después puedes odiarme todo lo que quieras- las lágrimas estaban empezando a salir- por favor… escucha… y luego me alejare- el cuerpo de la rubia se tensó al escucharla decir eso, pero no dijo nada, solo asintió- bien…- respiro hondo – te puedo explicar todo sobre esa llamada… todo lo que él te dijo, no es cierto, desde el día que empezó a salir contigo, no lo eh visto, hasta que una vez, recibí una llamada… ¿recuerdas la vez en la que te mordí la mano por asustarme? ¿Cuándo me dijiste que me llamaba y no contestaba? – la rubia asintió todavía con la mirada baja- esa vez, cuando me dejaste en mi departamento, puse a carga mi móvil y recibí una llamada de un número desconocido… era él, ese día, nos había seguido todo el camino hasta mi departamento… me dijo que debía dejarte, que, si no te dejaba, me enfrentaría a las consecuencias, pero yo me negué a dejarte… al siguiente día, cuando fuiste a mi departamento porque había faltado a mi trabajo y no contestaba las llamadas… la razón no era el dolor de cabeza, pero me sentí feliz cuando fuiste a verme… pero cuando estabas dormida, el me llamo, nuevamente pidiéndome que te deje, pero yo seguí negándome, me dijo… que no lo conocía… que él era capaz de matar… yo no le creía… hasta ayer…- cuando dijo aquello, Fate la miro, ya tenía el ceño fruncido debido lo que la cobriza le estaba contando- lo que sea que te haya dicho, es mentira, no es mi novio, y nunca lo será- se le estaba haciendo difícil hablar, no podía controlar las lágrimas- cuando te fuiste molesta, él me llamo… dijo que te dijera… que tuvieras cuidado… al frenar- la rubia abrió los ojos en sorpresa, para luego volver a su ceño fruncido- no sabía a qué se refería… hasta escuchar la noticia por parte de Signum… no sabes cómo me dolió… cuanto llore…- su llanto aumento, hasta el punto en que ya no pudo hablar más.

-Nanoha…- trato de hablar la rubia.

- ¡déjame terminar! – levanto la voz, estaba temblando- m-mientras… estabas durmiendo… él vino… - bajo el rostro, su cabello tapaba sus ojos, solo se podían ver las lágrimas cayendo- me dijo, que como yo no quería dejarte, hizo que tú me dejaras- la mirada de Fate se ablando, y lentamente también empezaron a bajar sus lágrimas- también confirmo… que fue él quien corto los frenos…- las manos de la rubia se cerraron fuertemente, estaba furiosa- entiendo si me odias, después de todo, es por mi culpa que este aquí… perdóname… aunque sé que no lo harás, igual te lo digo… perdóname… estas en todo el derecho de ódiame, has lo que quieras conmigo… ahora me alejare y te dejare en paz, entiendo que no me quieras tener cerca- empezó a moverse hacia la puerta, pero una mano detuvo su paso, no quería voltear, tenía miedo de encontrarse con los ojos de Fate llenos de odio, solo estaba esperando las palabras hirientes de la rubia, pero éstas nunca llegaron, se sobresaltó al sentir como esa mano que la detenía la jalaba con fuerza hasta caer sobre la rubia, escucho un quejido por parte de ésta por lo que trato de levantarse, pero no pudo, esa mano se lo impedía- N-no puedes hacer fuerza, ¿estas loca? – volteo a mirarla y cayó en una gran sorpresa al ver a Fate llorando, y no solo eso, había una pequeña sonrisa en su rostro, pero sus ojos seguían sin brillo.

-Claro que estoy loca… y no sabes cuánto- acerco su rostro al de la cobriza- estoy endemoniadamente loca por ti – dijo finalmente, Nanoha no creía lo que escuchaba, esperaba oír lo contrario, por no fue así, no entendía nada, indio su cabeza en el pecho de Fate y dejo salir su llanto, la rubia solo acariciaba su cabeza.

- ¡No te… entiendo!… ¡¿Cómo es que no me odias?! – decía mientras Fate solo negaba- ¡por mi culpa estas en ese estado! – se aferraba fuertemente a la rubia, sentía que si la soltaba desaparecería.

- ¿Cómo voy a odiarte? No puedo… y no quiero odiarte… no tienes la culpa… no te culpes- besaba su coronilla para calmarla- perdóname… por favor, perdóname por no escucharte antes… siento tanto haberte dicho que me eras infiel, juro que no lo quería decir, simplemente salió de mi boca, estaba tan furiosa y aún lo estoy… pero no contigo… Nanoha- llamo para que la nombrada la mirara, pero ésta no quería, así que poniendo un poco de fuerza para mover la única mano que tenía disponible, levanto el rostro de la cobriza para que ésta la mirase- no llores- seco sus lágrimas con sus labios- no me gusta verte llorar, solo si lloras de felicidad- la cobriza trato de levantarse al recordar que estaba sobre Fate, pero esta se lo prohibió, ganándose una mirada de preocupación- no te preocupes, no me duele… así que no te alejes- Nanoha sabía a qué se refería con esas palabras, la arquitecto, se acercó lentamente al rostro de la cobriza, tratando de disfrazar el dolor- te amo… Nanoha Takamachi … y siempre lo haré… siempre, siempre, siempre- la nombrada no pudo evitar dejar salir una sonrisa, bajo su cabeza y escondió su rostro en el cuello de la rubia.

-También te amo, Fate Testarossa, con toda mi alma, y siempre te amare-

-Entonces, ¿sigues siendo mi novia? – los ojos de Fate recuperaron su brillo al escuchar la risa de la cobriza.

-Por supuesto que sí- ninguna hablo más, ya habían dicho todo, y estaban agotadas de tanto llanto y emociones, por lo que no tardaron en quedarse dormidas con una sonrisa marcando su rostro. Al siguiente día Hayate le dio una fuerte reprenda a las dos, a Fate por hacer fuerza y a Nanoha por dormir sobre la rubia que no estaba para nada en buenas condiciones, no sabían que harían, pero ahora la cobriza no estaba sola, obviamente no iban a dejar que Yuuno se saliera con la suya así que.

"misión: atrapar al hurón, empieza ahora" pensaron al mismo tiempo, Fate no dejara que ese tipo se acerque a su novia, y Nanoha no permitirá que las trate de separar nuevamente, esta vez no, ahora es que empieza el juego, así que será mejor que el rubio tenga buenas cartas.

¿QUIEREN LEMON? *p* jaja ya casi va acabando, uno de ustedes me dijo que mi cobriza estaba mal al no decirle nada a su rubia, pero deje que le diga que, así es el amor, nadie lo entiende, bueno yo no… creo que, si yo fuese nanoha, también me quedara callada. Así que sin más que decir.

HASTA EL JUEVES…

JUEVES…

JUEVES…