Cap

Cap.11

Instrucciones de batalla.

-Al, ¿seguro que no te pasa nada?

-Seguro, Pat, no me pasa nada.

Esta conversación tenía lugar una tarde, cuando Al estaba sentado bajo un gran árbol, mientras que Ed se encontraba en la biblioteca de Central. Pat se le había acercado sigilosamente a Al y le había hecho esa pregunta.

-¿Seguro, Al?, porque últimamente te noto algo extraño.

-¿A qué te refieres?

-No sé, te noto muy pensativo, y muchas veces he visto que me estas observando, ¿en qué piensas?

-Bueno...yo...estaba pensando en lo que dijo Karo...

-¿Qué cosa?

-Eso de que eres una persona que se encontraba en el Portal...

-¡Ah!, eso, ¿qué tiene?

-Es que quería saber...si recuerdas algo de cuando tenías...un cuerpo propio...

-No, soy sólo un alma, los recuerdos quedan en la mente y yo tengo que compartir la mente de Karo, ¿por qué lo preguntas?

-Es que yo...a veces no recuerdo algunas cosas de cuando tenía mi cuerpo...

-Eso es natural, la mayoría de tus recuerdos están en tu mente y...en esa armadura no está tu mente... ¿sólo era eso?

-Sí, sólo eso.

-¿Ves que no te costaba nada decírmelo?

-Sí...

-¡Ah! ¡Se me olvidaba! Karo quiere hablar contigo y con Ed, dijo que la encontraran...en donde siempre la acosan con preguntas... ¿sabes cuál es ese lugar?

-Sí... , bueno, después nos vemos...

Cuando Ed y Al llegaron al lugar, Karo les dijo:

-Chicos, les quiero hablar de algo muy importante, así que escúchenme con atención. Últimamente han encontrado muertos en Central a algunos alquimistas nacionales...

-¿Qué?

-Los militares están preocupados por esto, porque los alquimistas nacionales corren peligro, así que están haciendo planes de protección para los alquimistas nacionales más importantes...

-Tu misión-dijo de pronto Al.

-¿Eh?-dijo Ed, muy extrañado.

-Cuando fuimos a Central...Hughes y Fenrir te preguntaron por tu misión, esa es, ¿no?

-Ehh...sí, me ordenaron protegerlos a ustedes...

-Pero tú también eres una alquimista nacional importante, ¿no?-le preguntó Ed.

-Eso no importa, yo tengo mis mecanismos de defensa, puedo recibir un ataque de armas y, si me trasmuto en el momento preciso, reduzco el daño al mínimo, eso sí, no puedo volver a usar la apariencia que recibió el impacto.

-¿Y por qué nos dices esto ahora?

-Porque, al parecer, el sujeto que mató a esos alquimistas nacionales se dirige a ciudad del Este, y quiero que tengan en cuenta algo muy importante, especialmente tú, Al.

-¿Qué cosa?

-Ustedes ya saben que yo puedo transformarme en cualquier persona, por lo que saben que puedo transformarme en...-juntó sus manos y se transformó en Ed-... en Ed.

-Espera, ¿también puedes hacer que tus brazos se vean como los automails?

-Mis brazos son automails-se descubrió el brazo derecho y los hermanos Elric pudieron ver que este era de acero.

-¿Cómo trasmutas carne humana en acero?-le preguntó Ed.

-No es tan difícil, bien, yo me puedo transformar en la réplica exacta de Ed, excepto por un detalle: mi trenza queda más larga.

-¿En serio?-Karo se dio vuelta y los hermanos Elric pudieron comprobar que, en efecto, la trenza de Karo era un poco más larga que la de Ed.

-Esto no es por casualidad-les dijo Karo-la idea es que sólo nosotros sepamos quién es quién, y así, sí alguien les pregunta cual es el alquimista de acero, me podrán señalar a mí.

-¿Por qué haríamos eso?

-Para evitar que te ataquen, Ed, yo puedo recibir un gran daño y no me afectará, en cambio, tú puedes morir, Al, tú entiendes esto, ¿verdad?

-Sí...-le respondió Al.

-Bien, si algún día nos encontramos en la situación de que debas decir cual es el alquimista de acero, tú tendrás que señalarme, ¿entendido?

-Sí...creo...