N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
No Podemos Ser Solo Amigos
Capítulo XI
Lo vio tomar asiento mientras ella intentaba por todos los medios calmarse, le era imposible del todo por dos sencillas razones, aquella mujer, su prometida estaría con ellos en aquel desayuno que estaba preparando con calma, dio un leve suspiro mientras colocaba la jarra de agua, ella no tenía apetito así que no pensaba desayunar y aunque lo tuviera no quería compartir la mesa con ella, no la conocía pero sin duda no le agradaba porque sentía celos de ella y lo admitía, regreso a la cocina por los platos sintiendo un mareo por lo que se sostuvo de la mesa de la cocina tomando un poco de aire.
Lo que menos necesitaba en esos momentos era un regaño de parte de él por haber estado llorando toda la noche y parte de la mañana, sus ojos estaban un poco maquillados para que no se diera cuenta de aquello, tomo los dos platos y regreso al pequeño comedor viendo una escena que la hizo llorar por eso se mordio el labio al ver a Ootori sosteniendo la mano de la rubia mientras besaba con ternura su mejilla, aquello le dolio pero solo deposito los dos platos delante de ellos - Provecho... iré a la habitación, no me siento bien, cualquie cosa que necesiten pueden tomarla - y dicho esto dio media vuelta.
Solo quería dormir un poco - Desayuna, coloca otro plato - giro la cabeza viendo que él no estaba como para aceptar un no por respuesta - No tengo apetito, estan en su casa - camino a la cocina para tomar un vaso de leche, rodeo el comedor y subio las escaleras, solo quería un momento a solas no era tan difícil de procesar - ¡Vuelve aquí y desayuna! - subio de prisa para cerrar la habitación y caminar directo a la cama, la cabeza en verdad le dolía demasiado, se llevo la mano a los labios cuando la puerta fue abierta pero ella solo corrio hacía el sanitario sintiendo las arcadas del vómito en esos momentos.
- ¿Sakuno? - se acuclillo sobre el inodoro vomitando lo poco que había cenado, escucho que él la llamaba pero estaba demasiado ocupada vomitando como para decirle algo, escucho los pasos detrás de ella hasta sentir unas manos pasar por su cintura, se removio ante aquel contacto, no deseaba que la tocara después de estar con otra mujer, trato de golpearlo pero este solo comenzo a acariciar con suavidad su espalda mientras se encargaba de su cabello y era algo que no deseaba que hiciera porque lo iba a volver amar, es más nunca había dejado de amarlo y era por eso que no quería que la tocara.
No deseaba sentir de nueva cuenta sus caricias, no deseaba que pusiera las manos sobre su cuerpo, pensaba reclamarle pero las arcadas se hicieron más fuertes por lo que se vio obligada a seguir vomitando sintiendo sus manos sobre su cuerpo - Tranquila... dejalo salir - y ella realmente quería romperle la cara porque lo odiaba, porque estaba decepcionada, porque le dolía mucho su engaño, lo empujo levantandose como podía del inodoro para ir al lavabo y enjuagar su boca que en esos momentos ardía, por razones como aquellas de verdad que terminaba odiando más que nunca el vómito.
- N-No me vuelvas a tocar, vuelve a desayunar, estoy cansada de verdad porque he tenido demasiados nauseas así que baja ahora - súplico ella a media voz viendo que este asentía, no demasiado contento con aquella orden pero en verdad necesitaba que se fuera, no quería sentir que había estado con otra mujer en la intimidad, con alguien que no era ella obviamente - ¿Y si te digo qué no me voy? - pregunto este encarnando una ceja, suspiro por lo bajo, no se iba a ir algo se lo decía, lo conocía demasiado bien como para saber que no se iba a ir, lo miro como suplicandole pero este tan solo la ignoro.
- Vete - le pidio mientras salía de allí con dirección hacía la cama, necesitaba sentarse y descansar un poco, dormir un poco también porque parecía que no eran sus días de suerte - No... ¡Alice sube un momento por favor! - sus ojos se colocaron vidriosos por lo que de inmediato giro la cabeza, se iba a atrever a subir a esa mujer a su habitación, era definitivamente un ser sin corazón si hacía algo como aquello, escucho pasos en las escaleras por lo que de inmediato se levanto para cerrar la puerta ignorando el mareo que se hizo presente, cerro la misma con pestillo para mirarlo con enojo y con dolor.
- E-Entonces quedate pero no permitas que ella entre aquí - pidio bajando la voz al igual que la cabeza, él de verdad se estaba esforzando en humillarla y saber aquello solo la estaba acabando con rápidez - Amor - la puerta se movio un poco detrás de ella, quería despertar de ese sueño de verdad que era lo único que deseaba pero no era un sueño lamentablemente - Aparta - un nudo en la garganta se formo y solo acato aquella petición por lo que se hizo a un lado, este camino hasta la puerta para que la rubia pasara con una enorme sonrisa, los vio abrazarse y darse un suave beso, sintio un mareo horrible.
Se sujeto de uno de los muebles que estaban a su alcance para no caer pero solo sintio el peso de su cuerpo caer...
Maldijo de nueva cuenta, eso no podía estar sucediendole a él en esos momentos, todo estaba saliendo mal - El bebé estara bien - aseguro Alice con una sonrisa conciliadora que solo logro colocarlo más nervioso y es que no podía con aquello, sabía que era su culpa, la había presionado demasiado desde que había lanzado la noticia de que contraería matrimonio con la rubia, dio un leve suspiro mientras asentía con la cabeza, escucho pasos por lo que levanto y se quedo de piedra al ver a Keigo caminando con dirección a él, la guerra se avecinaba y él lo sabía pero no estaba preparado en lo absoluto.
- ¿Qué haces aquí? - le pregunto a su amigo con una leve sonrisa pero este solo camino hasta la puerta de la habitación por lo que lo tomo del antebrazo, él no podía entrar - No puedes entrar, esta dormida, el médico aún no da informes - aseguro escuchando un suspiro de su amigo que en un movimiento rápido lo tomo del cuello de la camisa para estamparlo contra la pared, el castaño estaba furioso - ¡Ella me llamo estúpido, sabe que no puede quedarse sola por eso me pidio ayuda a mí! Mientras tú solo estas con tu prometida, te quiero lejos de ella - le siseo este mientras alzaba el puño, cerro los ojos.
No sintio nada, abrio los ojos y miro a Gakuto que sostenía la mano de su amigo mientras negaba con la cabeza - Ella no esta para esto Keigo, sueltalo - el aludido asintió de mala gana, miro más allá a sus demás amigos, Oshitari caminaba con una bolsa de compras mientras que Ryou cargaba un oso de peluche e igualmente una bolsa que identifico como una tienda de ropa - Estamos aquí porque no vamos a permitir que le hagas daño, ¿sabes qué nos dijo ayer?, creía que te amaba - sentencio con voz firme su hermano del alma, Ryou quien abrio la puerta para entrar junto con los demás y cerrar.
Un nudo en su garganta se hizo presente, eso de verdad tenía que ser una broma y de muy mal gusto porque a él solo le pasaban esas cosas, dio media vuelta mientras se despeinaba un poco, necesitaba un trago o algo pero los ojos lilas de Alice se encontraron con los suyos y tan solo sonrió para tratar de tranquilizarla aunque él no estaba para nada tranquilo, tomo su mano con suavidad mientras se inclinaba para besarla con suavidad, si, sabía que le estaba haciendo daño a Sakuno pero ella había tomado la decisión de marcharse, si querían un culpable entonces los dos lo eran sin miramiento alguno.
- ¿Quieres ir a casa? - pregunto y ella asintió con una linda sonrisa, sin embargo, recordo que aún el médico no llegaba para darle informe alguno, pensaba decirle que lo mejor era que se marchara pero en ese momento el doctor aparecio en su campo de visión - La paciente necesita reposo de dos semanas, no se ha alimentado muy bien, tiene un cuadro de anemia y sino esta lejos de estrés puede perder al bebé, tiene dos meses y medio de embarazo por lo que preescribire algunos medicamentos además de la dieta - asintió viendo que este entraba de nueva cuenta a la habitación.
Era momento de irse pero antes de ello miro a Alice y le sonrió - No tardo - ella asintió mientras él entraba en la habitación llamando la atención de todos los presentes y la de ella que de inmediato desvio la mirada, noto sus ojos llorosos... en verdad le había hecho mucho daño.
Su prescencia en la habitación no le incomodaba pero si le dolía por eso en cuanto vio que entraba desvio la mirada, no era que no lo quisiera ver sino que simplemente no tenía el valor para hacerlo - Aquí esta la receta, necesito que durante las próximas dos semanas descanse en cama sin ningún tipo de estrés, solo necesito que este de pie cinco minutos al día no más, programe una visita conmigo dentro de cinco días, necesito revisarte de nuevo - asintió ante las indicaciones del médico que hizo una reverencia para salir, miro a Keigo que le tendio la mano con una sonrisa en el rostro, él si que le daba confianza.
- Te quedarás en la casa de Ryou, no puedes quedarte conmigo porque mi prometida necesita mucho descanso, ¿entiendes? - asintió ante aquello, le daba lo mismo con quien se iba a quedar solo quería que no fuera con el peliplateado que le había hecho mucho daño de nuevo - Ella no irá a ningún lado que no sea la mansión - ataco él llamando la atención de los demás, no, ella no quería volver allí, no porque sabía que ahí se estaba quedando su prometida y no deseaba nada con ninguno de los dos, miro a Keigo suplicandole con la mirada y este solo le alboroto el cabello en un gesto de cariño infinito.
- Irá con él quieras o no, deja de ser tan malditamente egoísta y piensa en el bebé y en ella por cinco segundos, ahora largo de aquí sino quieres mi puño en tu cara, la verás todos los día si es lo que deseas pero por hoy dejala descansar - señalo el castaño con una mirada amenazadora que basto para que este solo diera media vuelta y se fuera azotando la puerta, solto el aire que no sabía que estaba reteniendo en esos momentos mientras las lágrimas se abrían paso en sus mejillas, se llevo las manos al rostro comenzando a llorar con fuerza hasta que sintio un peso en la cama donde se encontraba.
Aquella persona la abrazo con fuerza y ella solo lloro más fuerte, sintio sus manos acariciando su espalda - No creo que quieras hacerle daño al bebé así que no llores por favor - se sorprendio un poco al ver que era Ryou pero solo asintió ante aquello tomando aire para calmarse, su cuerpo se tranquilizo después de unos minutos y el castaño le sonrió - Tienes que cambiarte para irnos, Gakuto encargate de la receta por favor - el pelirrojo le sonrió con calma mientras colocaba una barra de chocolate y unas galletas saladas delante de ella tomando de sorpresa por completo pues no esperaba aquello.
- Escuche que las galletas saladas son buenas en los embarazos, prometo llevarte muchas en cada ocasión que Ryou te lleve a la oficina - aseguro este tomando la receta no sin antes asegurarse de que tomara las galletas con una ligera sonrisa - G-Gracias - agradecio y este solo sonrió aún más para alborotarle el cabello, dio media vuelta saliendo con la receta en sus manos - ¿O-Oficina? - se giro hacía el castaño que sonrió pero le entrego una bolsa con ropa por lo que la tomo, sintio las manos del peliazul en su cintura para levantarla y encaminarla hasta el sanitario, de verdad les agradecía mucho.
Oshitari la dejo en el piso asegurandose de que se sostuviera de la pared - ¿Puedes sola? - pregunto este y ella asintió por lo que lo vio dar media vuelta para salir cerrando la puerta, dio un leve suspiro mientras miraba la ropa, esa no era de ella, era como la ropa que usaba con Ootori... opulenta pero por alguna extraña razón sintio que estaría más cómoda con esta que con la de él... quiza era porque ellos solo habían sido amigos y él le había comprado todo aquello solo porque iba a ser la madre de su hijo, si, así debio haber sido.
Estaciono el vehículo en la mansión dando un profundo suspiro, era la primera ocasión en la que se sentía tan culpable de lo sucedido, se apresuro a abrirle la puerta a Alice quien le sonrió agradecida, en ese momento se estaciono el auto donde Ryoma viajaba, su hermano bajo mirandolos a los dos para seguir con su camino, él estaba enojado porque había perdido a Sakuno - Ryoma saluda - le ordeno pero este solo entro en la mansión dando un grito ahogado, su vida en esos momentos estaba demasiado de cabeza como para poder ordenala solo... la necesitaba a ella y demasiado por si fuera poco.
- Lo siento - se disculpo por el comportamiento de su hermano ante la ojilila que le sonrió con calma mientras negaba con la cabeza para tomarlo del rostro y pegar sus frentes, le sonrió encantadoramente, si ella no era Sakuno pero sabía que podía ser feliz con ella - Vamos - la tomo de la mano para comenzar a andar hacía dentro de la mansión cuando vio a Ryoma saliendo de la cocina con una bandeja, era su comida, no quería estar con ellos al parecer y eso lo estaba sacando de quicio porque no sabía que hacer y no quería gritarle pero su pequeño hermano se lo estaba ganando a pulso.
- Vas a comer con nosotros te guste o no Ryoma - gruño molesto viendo que él solo lo miraba con enojo negando con la cabeza, solto la mano de su prometida caminando donde él para verlo, tomo la bandeja para dejarla en una de las mesas de la sala viendolo con furia - ¡Deja de comportarte como un niño, Alice es mi prometida te guste o no! ¡Si no me dices que quieres no puedo ayudarte! - le grito viendo que el peliverde bajaba la mirada apretando los puños, lo menos que quería era verlo de esa manera pero la situación ya lo estaba sobrepasando, sus límite estaban al tope y no podía más con aquello.
- ¡Quiero a Sakuno! - le grito mientras lo empujaba para pasar de él saliendo de la casa, dio un suspiro pensando en seguirlo pero sabía que iría a donde ella, para eso estaban los celulares por lo que lo mejor era no decirle nada, no traerlo contra su voluntad porque entonces se arriesgaba a que se fuera con sus padres y eso era lo que menos necesitaba, sintio los brazos de Alice rodeando su cintura mientras su rostro se escondía en su torso - Estara bien - aseguro y él asintió con la cabeza, lo mejor que podía hacer en esos momentos era dejar que las cosas siguieran su corriente.
Debía dejar de pensar en Sakuno, debía sacarla de su mente por mucho que costara, debía arrancarla de su corazón aunque eso lo matara, era por su bien pero era en esos momentos que se pregunta... ¿por qué ninguno de los dos había luchado un poco más por su relación?, quiza ella por conformista y quiza él por cobarde.
La mansión de Ryou era casi la misma a la de Ootori excepto porque este tenía más áreas verdes rodeando la casa, el auto se estaciono y este bajo con cuidado del vehículo mientras miraba que un mayordomo corría donde ellos, sonrió ante aquello porque le causo un poco de gracia - Encargate de las cosas que estan en la cajuela por favor - indico el castaño al abrir su puerta para indicarle con un movimiento de manos que pasara sus manos por su cuello al inclinarse, así lo hizo sonriendo como una niña pequeña, este la sujeto de las caderas para cargarla como un koala lo que la hizo soltar una suave risa.
Le gustaba demasiado que la cargaran de esa manera pero nunca se lo iba a decir abiertamente a alguien, el camino comenzo ante la atenta mirada del mayordomo, no le incomodo sino que le causo un poco de curiosidad el porque de aquella mirada de felicidad hacía los dos, quiza solo eran alucinaciones suyas - ¿Te sientes bien? - pregunto Ryou llamando su atención, se refería a la pequeña altura, asintió con la cabeza mientras entraban en la mansión con calma, unas mucamas se acercaron recibiendo a ambos lo que si que le gusto pero no lo diría abiertamente, este les sonrió a todas mientras la bajaba.
Él tomo asiento en el sófa con ella en sus piernas, no le incomodo aquello sino que solo la hizo sonreir un poco, le gustaba mucho porque con él se sentía muy cómoda - Ella se llama Sakuno, a partir de este momento vivirá conmigo, ya sabe que dormira en mi habitación por lo que quiero que esten atentos a cualquier petición de ella, no iré a trabajar durante las siguientes dos semanas pero me hare cargo desde aquí así que les pido que presten atención a nuestra peticiones porque el médico necesita que este reposando dos semanas, les pido que la cuiden por favor - sonrió agradecida ante aquellas palabras.
En verdad le agradecía que fuera de esa manera con ella cuando no se conocían mucho, se inclino y beso su mejilla con suavidad, se separo con el rostro hirviendo por aquel atrevimiento pero este solo sonrió mientras ella solo se escondía en el hueco de su hombro, escucho las risas suaves de los empleados y eso solo aumento su vergüenza - Nosotros nos encargaremos Ryou-sama - este asintió mientras se levantaba con suavidad con ella en sus brazos... algo le decía que esos brazos alrededor de su cuerpo se sentían demasiado bien y que Ryou no le iba a hacer daño en lo absoluto así que confiaba en él.
Todo iba a estar bien desde ese momento... lo sentía así.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
