Hola ... :D
Se que dije que para el lunes, pero ayer tuve que hacer muchas tareas atrasadas y no pude terminar el final de capi; pero aqui está, el capi más largo de todos listo para terminar La Chica Lobo... n.n espero les gusté
Capitulo 10: Resultados
Bella Swan
Miré mi reflejo en el espejo una vez más, no cabía en mí por la frustración que sentía al verme: estaba hinchada, horriblemente hinchada en el área del vientre. Charlie me decía que estaba reteniendo líquidos, por eso hacía unos cinco días que no dejaba de crecer; lo bueno es que hoy por fin me entregarían los resultados de los análisis que me había hecho hacía un par de días.
Y pensar que todo había ocurrido a dos días de comenzar a salir con Jacob: habíamos ido al cine en Port Ángeles; y a mitad de la película había gritado por una fuerte punzada en el vientre; Jake y yo tuvimos que salir de la sala, cuando esas punzadas se hicieron un poco más frecuentes y agudas, y de repente, así como había comenzado, terminó.
Al final tuve que convencerlo de que no me llevara al médico, pero aun así, no pude evitar que le hablara de eso a Charlie quien se mostró preocupado, y tras mucho esfuerzo pude convencerlo de que estaba bien; sin embargo a la mañana siguiente, al despertar, me note el vientre ligeramente más grande, nada de qué preocuparse había pensado en ese momento pero desistí a esa idea al notar que seguía creciendo un poco más con cada día que pasaba.
Así que, al tercer día, cuando llegue al crítico caso de tener que usar mi pantalón más ancho para ir al instituto a presentar la última prueba porque los demás no me cerraban, Charlie me dio dos opciones: o iba al médico por mi propio pie y me hacía exámenes completos; o me llevaba él esposada y en la patrulla a consulta con el Doctor Cullen. Obviamente elegí la opción menos vergonzosa: la primera. Aunque yo no creía que eso fuera retención de líquidos, me preocupaba pensar que las punzadas ocasionales se debían a algún tipo de tumor o algo peor.
Así que, apenas tuviera los resultados de los análisis en la mano, iría con el Doctor Gerandy y le pediría que me diera algo para mejorarme. No quería involucrar a Carlisle porque desde la conversación con Alice, Emmett y Esme, prefiero mantener ciertas distancias con los Cullen por mi salud emocional, y al parecer, aunque obviamente por algún otro motivo, ellos pensaban igual.
Me arreglé bien los pants para luego correr hacía el frente de la casa donde Jacob me esperaba en el Golf para llevarme al hospital.
- En dos días es la graduación, y si sigo así, pareceré un balón – Me queje a modo de saludo.
- Entonces no descartare la opción de tener que llevarte rodando – Se burló Jacob, le golpee el hombro por su mal chiste y el arrancó el auto.
Charlie se había tomado mejor que bien el hecho que Jake y yo saliéramos; de hecho casi hace una fiesta nacional de eso; sin embargo puso el grito en el cielo con el asunto de la moto de Jacob y casi le da un infarto cuando este le dijo que me había traído del instituto en ella. Y a pesar de que, por lo general, Charlie es un padre muy relajado, estaba muy serio cuando le amenazó de hacerlo pasar la noche en la comisaría si volvía a montarme en esa "enviada del diablo" Jacob no dejaba de asentir y aceptar todas las condiciones que se le imponían pero apenas estuvimos solos, me aseguró que no me detendría si quería dar un paseo en moto.
Jake me estuvo platicando sobre algunos chismes sin importancia de La Push, pero cuando estacionó el auto frente al hospital, su rostro me pedía disculpas.
- Debo volver a la reserva, encontramos un nuevo rastro de Victoria y Sam me pidió que estuviera ahí.
- Eh… Bueno, está bien – Dije algo preocupada – Prométeme que si se encuentran con ella, no harás algo estúpido.- Él solo rodó los ojos.
- Prometo que no hare nada DEMASIADO estúpido – recalcó sonriendo le reprendí con la mirada, y rió antes de contestar con dulzura – Estaré bien Bells – Me aseguró besándome en forma de despedida - Llama a Bill cuando estés por salir y vendré por ti.
- De acuerdo – Acepte besándolo nuevamente antes de salir del auto para correr y ponerme bajo un techo que me cubriera de la lluvia - ¡Nos vemos luego! – Exclame en voz alta despidiéndome con la mano mientras el auto se marchaba, estaba seguro que su agudo oído me habría escuchado.
Me dirigí a la recepción y tuve que hacer una pequeña cola de cuatro personas para pedir una cita con el Doctor Gerandy. Era la segunda así que me apresuré al área del laboratorio para solicitar los resultados de los exámenes.
Mientras caminaba, sentí la mirada de un par de enfermeras que cuchicheaban entre sí, fruncí el ceño mientras me dirigía a ellas al notar que me señalaban con lo que intentaba ser disimulo.
Una de ellas, que si no me equivocaba, se llamaba Cecil, se apresuró a la casillita donde se daba entrega a los resultados; la otra, una mujer mayor a la que no le recordaba el nombre, me siguió con la mirada.
- Vienes por tus exámenes ¿no Bella? – Preguntó Cecil buscándolos entre los archivos; la otra enfermera exclamó con aparente voz dulce.
- ¿Cómo se lo ha tomado Charlie Bella?
- ¿Tomarse qué? – Cuestione confusa.
- Todo esto, supongo que los exámenes son para un chequeo de rutina, así que no creo que no se lo hayas dicho…
- Aunque tampoco es que lo estés ocultando – Le completó Cecil mirándome significativamente y entregándome los resultados.
Las miré feo a las dos, quizás ambas se habían vuelto locas, o tal vez tanto chismorrear en los pasillos del hospital causara graves daños al cerebro; en cualquier caso, mejor irme no sea que fuera contagioso.
Mientras me alejaba de las dos chismosas, desdoblé la hoja de los resultados y me dispuse a ojearlos, y no tuve más que leer las dos primeras líneas para comprender a que se referían esas mujeres. Me paralicé por completo y deje de respirar: eso debía ser un error, era imposible que lo que esa prueba reflejara fuese cierto.
Baje la cabeza para mirarme el vientre con espanto… ¿y ahora que haría?
Edward Cullen
Horrible, así me sentía. Las cosas en casa de Tanya no eran como las imagine: la preocupación de todos solo me hacía recordar el motivo por el que había dejado mi casa y mi vida en Forks.
Por eso estaba en la copa de ese árbol del bosque que bordeaba la casa de Tanya; porque quería estar lo más lejos posible de ellos; incluso había dejado el celular: Esme no paraba de llamarme para saber de mi, y yo lo único que quería era tranquilidad… y olvido.
- No deberías estar aquí – Dijo Tanya desde el suelo. No le respondí, no quería más pláticas sobre lo que había hecho, sobre volver y buscar a Bella u olvidarla. ¿Por qué no podían dejarme hundir en ese maldito mar infernal en el que me hallaba? ¿Qué ganaban intentando mantenerme a flote? ¡Nada! Y yo tampoco.
"Sé que no te guste que nos preocupemos por ti, pero no es algo que podamos olvidar" escuché lo que pensaba, y al segundo siguiente ya estaba en la copa del árbol, junto a mí.
- Podrían intentarlo al menos – Masculle. La vi rodar los ojos.
- Si fuese yo quien se comportara así, como si no tuviese deseos de seguir viviendo, ¿Dejarías de preocuparte por mi solo porque te lo pida? – Me preguntó sabiendo perfectamente mi respuesta, ella sonrió al ver que le daba la razón con mi silencio.
- Los vampiros no olvidamos Edward – Susurró atrapando mis manos entre las suyas y acercándose poco a poco a mi rostro – Pero podemos aprender a sobrellevar los recuerdos, incluso los más dolorosos…
- No es tan fácil – Susurré desviando el rostro, ella volvió a poner la distancia entre ambos entendiendo perfectamente el gesto.
- Lo sé – Esta vez su voz era melancólica – Pero créeme, no es imposible… yo también eh sufrido por amor Edward – Volví a verla con disculpas en mis ojos – Pero de una u otra forma, es algo que con que se aprende a luchar hasta… eh… no superarse, pero al menos si sobrellevarse.
Tanya hablaba con tristeza haciéndome sentir culpable por ello.
Bella Swan
Las gotas de lluvia golpeaban furiosas contra mi piel empapándome, pero yo no lo notaba; no sentía el agua ni el frio ni el viento que soplaba furioso, ni escuchaba a las personas que decían que iba a resfriarme.
La hoja con los resultados de los exámenes seguía en mi mano, estaba totalmente mojada y la tinta se había corrido, pero aun así podía leerse el resultado… podía leerse mi condena.
Los recuerdos se habían agolpado en mi mente intentando explicarme el porqué de ese "positivo":
Todo había sucedido la noche en que volvimos de Italia, o bueno, decía noche porque aun estaba medio dormida, pero los débiles rasgos del sol entraban por la ventana.
- ¿Estás despierta? – Me había preguntado él inclinándose sobre mí para que su rostro quedase sobre el mío. Era imposible que él estuviera ahí, porque desde hacía meses que no tenía noticias suyas, ni de su familia.
- No – Respondí con voz somnolienta – Si lo estuviera no estarías aquí.
- Aquí estoy Bella – Me había asegurado acercándose para besarme la frente, me estremecí ante el contacto con sus labios fríos e instintivamente alcé el rostro para besarlo; si era un sueño ¿Qué importaba si lo besaba una vez más? Al fin y al cabo, al despertar, de todas formas sentiría el dolor del agujero en mi pecho.
El notó por los que iban y me besó en los labios; los suyos se movían de forma dulce pero yo no quería un beso así, lo profundicé pasándome de la raya al basarlo de forma salvaje, mis piernas rodearon su cintura con fuerza (ya que ahora estaba sobre mí) y mis brazos se aferraron a su nuca.
Me prepare para el rechazo, espere a que me detuviera como siempre lo había hecho cuando me extralimitaba; pero no lo hizo, en cambio el correspondió mi beso de la misma forma, paseando sus manos por mi cintura y piernas… otra señal de que, sin duda, estaba soñando.
Dejó de besarme los labios, pero con los suyos recorrió mi mandíbula hasta mi cuello; su piel seguía fría, pero estaba tan encendido como yo. Mis manos temblorosas por la excitación le desabotonaron el primer botón de la camisa y seguí con el segundo esperando a que me detuviera, pero no lo hizo, sus labios ahora recorrían mi clavícula haciéndome emitir un suave gemido y sus manos alzaban con cuidado mi camisón de dormir.
Mis manos se animaron ante esto y logré abrir el resto de los botones con más agilidad, sus pectorales eran perfectos como todo él sus músculos bien marcados podían ser fácilmente la envidia de cualquier modelo. Paseé mis manos por su pecho y abdomen, sonriendo al notar que se estremecía. Dejó mi camisón a medio quitar para quitarse él la camisa.
- No sabes cuánto te he extrañado- Susurró en mi oído mordiéndome ligeramente el lóbulo de la oreja, me arquee más hacía él, exigiéndole más cercanía entre ambos.
Sus manos disfrutaban subiendo lentamente el camisón pero ya me estaba desesperando, me alcé un poco y me lo quité por encima de la cabeza y lo tiré junto a su camisa sin importarme que yo no soy de esas chicas que dormían con sujetador, pero para que importarme si esa noche, o bueno, esa mañana, Él conocería cada rincón de mi cuerpo, lo exploraría con sus manos, sus labios y su lengua seca y helada; esa mañana me volvería entera y totalmente suya, y el sería mío, solo mío, aunque fuese solo un sueño y al despertar me encontrase sola en mi habitación con ese agujero que él había creado en mi pecho
Pero no había sido un sueño, sino la realidad, la deseada y a su vez maldita realidad.
¿Por qué Edward no había podido irse y ya? ¿Por qué tenía que dejarme luchando no solo contra su doloroso recuerdo, sino también con eso?
Lo había corrido de mi vida para poder sanar el agujero en su corazón como debía ser, y no de forma enfermiza como hubiera ocurrido si él se quedaba, pero ¿Cómo luchar contra eso… con eso?
Me aferré a un poste de luz con todas mis fuerzas, llorando con la misma intensidad de la feroz lluvia que caía sobre mí. Edward se había ido, si, pero me había dejado algo para que jamás pudiera olvidarlo, me había dejado algo de lo que no podría desligarme nunca: un hijo
La sola palabra en pensamiento mi hizo estremecer, las piernas me temblaron dejándome caer al suelo aun aferrada al poste de luz. No supe cuanto tiempo estuve ahí tirada, pero no salí de mi hasta que escuche a alguien llamarme
- ¿Bella? – Alcé la mirada solo lo suficiente para ver quién era: Mike había estacionado la suburban al otro lado de la calle y se había bajado con prisa y preocupación en el rostro. Del asiento del copiloto salió Ángela a toda prisa, ella también estaba muy preocupada por mí.
Ni siquiera se molestaron en cerrar los vidrios del auto para que este no se mojara, o ponerse el impermeable para resguardarse de la lluvia. Cruzaron la calle corriendo sin preocuparse por mirar hacia los lados, no, ambos solo se preocupaban por mí, tal y como un verdadero amigo lo haría al ver a alguien presentado una escena tan miserable como yo lo hacía. Y en cambio yo, no me detuve en pensar si quiera porque Ángela estaba en la suburban de Mike; quizás él la había encontrado y se ofreció a llevarla para que no se mojara con la lluvia; o quizás Ángela había asesinado a Ben y Mike llevaba el cadáver en la camioneta; sinceramente, no me importaba, solo podía pensar en lo que llevaba dentro, y en el maldito vampiro que lo dejó ahí.
- ¿Bella que tienes? – Ya estaban junto a mí y el tono de Ángela era de angustia mientras que entre los dos intentaban ponerme de pie, pero yo me aferré aun más al poster sin dejar de llorar ¿Cómo se suponía que debía afrontar todo esto?
- Bella, por favor… - Me pidió Mike, en su voz se palpaba lo mismo que en la de Ángela: Angustia, sentí una ligera sensación de culpa por eso, pero no me detuve a pensar mucho en ella.
- No… déjenme en paz – Mascullé sin soltarme, mi voz estaba quebrada en su totalidad.
- Vamos Bella, sabes que no te dejaremos así – Suplicó Ang arrodillándose junto a mi; la mire, el día anterior ella me había dicho que iría a la peluquería para hacerse un peinado de prueba para la graduación, quizás por eso Mike la llevaba; y gracias a mi su peinado se había vuelto un desastres, la lluvia se lo había destruido pero a ella no parecía importarle.
Mike la imitó agachándose a mi lado, él también se mostraba más preocupado por mi persona que por la posibilidad de que él mismo cogiera una pulmonía ahí…
- ¿Qué ha pasado? – Susurró Mike - ¿Fuiste al médico?
- ¿No es retención de líquidos? – Se alarmó Ángela - ¿Es algo peor? - Me tensé y solté del poste la mano que sostenía los resultados de los exámenes; ella los tomó y leyó para luego mirarme boquiabierta y volver a observar la hoja con asombro e incredulidad. Su reacción solo hizo que me sintiera peor, pero no fue comparado con cómo me sentí al ver al dolor en los ojos de Mike, al tomar la hoja y leerla.
- ¿Embarazada? – Preguntó él totalmente incrédulo. Asentí con un gemido por el llanto, escucharlo era aun más terrible que leerlo o pensarlo; era como la confirmación de una enfermedad terminal.
Ángela se apresuró a abrazarme; solté la otra mano del poste y me aferré a ella mientras mi llanto incrementaba. Mike dudó un par de segundos, estaba muy herido, lo sabía ya que él siempre había gustado de mí; sin embargo también me abrazó sin que Áng y yo nos soltáramos. Ninguno de nosotros se detuvo a pensar en lo que pudieran opinar las personas que pasaban por ahí, al ver a tres adolescentes arrodillados y abrazados en la acera de la calle, en medio de un fuerte aguacero.
- Quizás la prueba se equivocó – Susurró Mike, aunque noté que no estaba muy convencido de lo que decía, sin embargo Ángela si lo consideró, se soltó de mí e hizo que Mike nos soltara, luego me obligó a mirarla.
- Mike tiene razón – Intentó animarme – El vientre de una mujer embarazada no crece tan rápido – Dijo y agregó – Seis días… por favor Bella, hace una semana estabas tan plana como yo, sin duda es otra cosa.
Pero yo negué con la cabeza haciendo que la sonrisa de Áng había puesto para intentar subirme el ánimo mientras explicaba su teoría, desapareciera.
- No chicos, estoy segura de que el examen no se equivoca – Balbuceé. En realidad no tenía forma de estarlo, pero algo dentro de mí me decía que era cierto; y en realidad ¿Qué sabía yo de embarazos en los que el padre es vampiro? Nada, no sabía nada. De hecho siempre había pensado que los vampiros no podían reproducirse sexualmente; así que bien el bebe podía estar dentro de mí, creciendo a un ritmo anormal, tal como creció Jacob con su licantropía.
Emití un fuerte respingo que asustó a mis amigos: ¡JACOB! Debía decírselo; ¿Cómo no hacerlo si hasta mi olor había cambiado? Si, ahora todo tenía sentido:
"No parece causa de un factor externo, sino de algo natural, quizás un cambio hormonal"
Un estremecimiento seguido de un ataque de histeria se apoderaron de mi, Mike y Ángela se miraron asustados, y esta vez si me obligaron a levantarme y sujetándome firme entre los dos, me llevaron hasta la suburban. Áng se sentó conmigo en el asiento trasero, hundí mi rostro en su hombro arruinando su blusa aun más con mis lágrimas, Mike se puso al volante y arrancó el auto.
El solo pensar Jacob y su reacción cuando se lo dijera, me había causado tal ataque de histeria: solo teníamos una semana saliendo y quizás no querría volver a verme en su vida y lo peor de todo es que no podría culparlo si eso pasaba.
- Ya Bella, todo estará bien – Intentó consolarme Ángela; luego se dirigió a Mike preocupada – No creo que debamos dejarla sola en su casa, hay que llamar a Charlie.
No escuché la respuesta de Mike, porque apenas tuve conciencia de lo que había dicho, me negué:
- ¡NO! … ¡estoy bien! Yo… ¡Tengo que ir a La Push!
- ¿Qué? – Preguntó Mike confundido – No Bella, ni lo sueñes – Se negó
- Por favor, debo hablar con Jacob – Le supliqué; Mike frunció el rostro enojado.
- Bella, no estás en condiciones – Intentó convencerme Ángela.
- No – Volví a negar, respiré profundo intentando normalizar mi voz aun quebrado por el llanto – Escuchen, quizás ustedes no lo vean tan importante, pero yo DEBO hablar con Jacob, él siempre ha estado ahí para mi… - Mike masculló algo que sonó como yo también pero que ignore – y debe ser el primero en enterarse, y por mi boca, no porque lo escuche por ahí.
- No te decimos que no hables con él - Acotó Ángela – Solo que no ahora, no estás en condiciones
- Está bien – Dije reacia, no me ganarían tan fácilmente – Si no van a llevarme, bien… ¡MIKE DETEN EL AUTO! – Le grité, él frenó de golpe por el susto, haciendo que nos impulsáramos hacía adelante, yo me golpeé contra el asiento del piloto, pero no me importó, me enderecé rápidamente y me apresuré a abrir la puerta -… me iré caminando.
-¿Estás loca? – Me recriminó él.
- Bella espera – Ángela me detuvo tomando mi brazo con firmeza. Suspiró abatido y exclamó – Está bien – Dijo alargándose para cerrar la puerta.
- ¿Qué?- Mike estaba incrédulo - ¿Tú también te volviste loca?
- ¿Prefieres que se valla caminando? – Su tono no permitía replica alguna, sonreí de lado, Mike tendría que llevarme y punto. Él asintió de mala gana y a la primera de cambio tomó el camino a la reserva de los Quileutes.
De Forks a La Push solo hay quince minutos de carretera, minutos en los que Mike se encargó de dejar más que claro su inconformidad con llevarme hasta allá. Por mi parte no dije nada en todo el camino, pero me sentí culpable cuando la brisa de la carretera hizo estornudar a Ángela que apenas fue la primera de una cadena de estornudos por parte de los tres; fue entonces que me di cuenta que los tres estábamos empapados por mi culpa.
En La Push no llovía como en Forks, pero aun así la suave llovizna obstaculizaba la visión por el parabrisas. Le indiqué a Mike el camino hasta la casa de Jacob, él atendió a mis indicaciones sin emitir palabra alguna; una vez en casa de Jake, estacionó el auto enfrente.
- Te acompaño – Se ofreció él de inmediato acomodándose el impermeable y saliendo del auto antes de que pudiera negarme. Yo también me arreglé el impermeable (cosa que no había hecho antes) y bajé mientras Áng susurraba algo como que mejor se quedaba ahí esperándonos.
Llame a la puerta con Mike a mi lado y escuchamos la voz de Billy pidiendo que pasáramos. Mike me miró esperando dubitativo a que yo abriera la puerta; lo hice y entré, él se apresuró a seguirme con algo de precaución e incomodidad.
- ¡Bella que gusto! - Exclamó Billy acercándose en su silla de ruedas - ¿Qué te pasó? – Preguntó preocupado al notar mis ojos enrojecidos y que estaba empapada. Por primera vez se fijó en Mike quien se removió incomodo - ¿Quién eres? – Le preguntó, su tono de voz ya no era tan agradable, sino intimidante.
- Mike Newton, señor – Dijo este de inmediato – Soy amigo de Bella.
- ¿Billy, podrías llamar a Jacob?– Le pedí, casi suplique; recordando que no estaba ahí solo para saludarlo.- Necesito hablar con él – La voz se me quebró por el miedo. El Quileute asintió preocupado, mientras movía su silla de ruedas a través de la sala hasta el teléfono. Mike estornudó – ¿y… eh… te molestaría si preparo algo de té?.
- En absoluto – Negó él marcando un número telefónico - ¿Aló Quil? podrías...- No escuché la conversación, sino que puse a hervir agua en la estufa, Mike no parecía muy feliz viendo la familiaridad con la que yo me desenvolvía en el lugar, así que le pedí que fuera por Ángela para servirle también a ella un poco de té. Billy colgó el teléfono e informó apenas Mike salió – Quil le dirá a su nieto que le avise a Jake.
- Genial – Susurré aterrada, él lo notó
- ¿Qué ha pasado Bella? – Preguntó – ¿Tuviste algún problema con Charlie? ¿O es el instituto? – Parecía querer evaluar todas las posibilidades a mi actitud.
- Ojalas – Suspire
- ¿Tan grave es?
- No sabes cuánto.
Tuve que agradecerle mentalmente a Mike y Ángela por entrar justo en ese momento, impidiéndole hacerme más preguntas. Áng se presentó y disculpó con Billy por la molestia del té, ¡Como si lo hubiera preparado él!. Billy no preguntó nada más acerca de mi, en cambio inquirió acerca de la graduación que sería en dos días. Mis amigos le contestaron algo escuetos ya que no se encontraban muy cómodos ahí, así que rápidamente los cuatro nos sumimos en un silencio incomodo hasta que Jacob llegó diez minutos después.
Apenas le vi entrar a la casa, deseé haberle hecho caso a Mike y estar en mi casa, con Charlie viendo como me lamentaba sola sin saber el porqué.
Jacob se sorprendió al ver a Ángela y Mike ahí, y a este último le dirigió una mirada envenenada tras la cual se dirigió a mí para saludarme con un beso en la frente, tras lo cual le presente a Ángela intentando mantenerme lo mas entera posible.
- Estaba a punto de dejar a los chicos para ir a buscarte – Explicó Jake – Porque ya hacía suficiente tiempo para que me llamaras y entonces Quil me dice que estas aquí… ¿Qué pasó? ¿Algo va mal? – Preguntó preocupado al notar mis ojos enrojecidos e hinchados.
- Jake, vamos… - Respiré profundo ¿Cómo decírselo? – Vamos a tener que hablar – La voz me salió aun más aguda de lo que esperaba; su rostro se preocupó; no pude evitar sentirme miserable por lo que le diría – Vamos afuera – pedí.
- ¿Segura que no quieres que estemos contigo? – Cuestionó Mike viendo con desconfianza a Jacob, Ángela le codeó provocándole una mueca.
- No – Conteste, si de algo estaba segura es que eso debía hablarlo con Jacob a solas. Él y yo salimos por la puerta de la cocina y caminamos hasta las afueras del bosque, donde apenas y podrían vernos con esfuerzo desde la ventana de la cocina. Me detuve, y él me imitó.
- Bella me estas asustando – Se sinceró - ¿Qué pasó? ¿Por qué ellos vinieron contigo? – Señaló con la mano a la casa.
- Ellos… no querían dejarme sola – Comencé con la respuesta más sencilla estornudando por una fría brisa – Pero yo necesitaba hablar contigo.
- Te escucho – Intentaba parecer relajado, pero lo cierto es que sus ojos reflejaban mucha preocupación cuando tomó mis manos entre las suyas. Intenté explicarle, excusarme y pedirle que me perdonara, pero ningún sonido salía de mi garganta por más suave que fuera. Él suspiró - ¿Tiene que ver con los exámenes? – Asentí reprimiendo un sollozo - ¿Qué te dijo el doctor? ¿Es grave?
- No… no estoy reteniendo líquidos – le explique – yo…yo… ¡oh! Jake ¡perdóname! – Estallé en llanto, él me acunó en su pecho de inmediato.
- A menos que te comieras toda mi cena, no has hecho nada por lo que deba perdonarte – intentó bromear, negué con la cabeza, ya no tenía caso que intentara retener las lagrimas.
- Tú… tú no tienes porque cargar con esto… y…y entendería si no quisieras verme jamás…
- Eso jamás pasara – Dijo con ternura. Yo no merecía eso, y sin poder soportarlo más me separe de él y le solté.
- ¡ESTOY EMBARAZADA! – Jacob se paralizó por un segundo, lo observé esperando su reacción expectante, pero él solo coló una sonrisa burlona entre sus labios.
- Siempre tan despistada Bella– Se burló – Pero te equivocaste de fecha, hoy no es día de los inocentes.
- ¡No es una broma! – Exclamé indignada ¿Cómo podía pensar que yo jugaría con algo como eso? La sonrisa de Jacob desapareció tan rápido como todo su cuerpo comenzaba a temblar.
- ¿Estas esperando un hijo del maldito chupasangre? – Preguntó con un incrédulo siseo; su rostro estaba herido, enojado, traicionado y asqueado a la vez; no pude evitar estallar en llanto nuevamente.
- Si – Balbuceé con las lagrimas cayendo en mi boca; sus temblores se volvieron más violentos, e intensos. Traté de alargar una mano temblorosa hacía él – Jake…
- ¡NO! – Gritó furioso alejándose del contacto entre ambos; no pude evitar un respingo seguido de más sollozos silenciosos - ¡LARGATE! – Me gritó
- No… Jake, de… dejame…
- ¡Que te deje nada! – Sus temblores eran casi convulsiones violentas; mientras mis lágrimas caían a mares por mis mejillas – Tenías razón Isabella: ¡¡¡NO TE QUIERO VOLVER A VER EN MI VIDA!!!
Pero fue él quien hecho a correr en dirección al bosque, donde un último temblor dejó atrás su forma humana para darle paso a la de lobo, haciendo girones su pantalón negro. El lobo aulló sin dejar de corres, pero su tono estaba totalmente herido y no podía dejar de odiarme por ser la culpable de eso… la causal de que mi sol personal estuviese sufriendo.
Me dejé caer por el dolor y la impotencia, no sé cómo era posible, pero cada vez eran más las lágrimas que brotaban de mis ojos y se escurrían por mis mejillas; pero mi mente no notaba absolutamente nada, ni siquiera cuando mi cabeza golpeó con el suelo: mi mente estaba demasiado aturdida.
Lo último que recuerdo antes de dejarme sumergir en la inconsciencia fueron los gritos de Mike y Ángela corriendo hacía mi, y las manos de este ultimo al tomarme en brazos.
FIN
¿Que les ha parecido?
Si, lo que muchos sospechaban: Bella está embarazada!
Primero que nada, contestare los review que no pude por Reply, y luego le hablo de la secuela :D
Lau: Aunque no me dijiste que pensabas, creo que era esto ¿no? :D si, Bella tendrá algunos problemas. n.n
Marita: Como que no fue solo Edward quien perdió :( lamento la tardanza del capi u.u
Espero que les gustará; como bien saben, este es el final de La Chica... más no de la historia.
Y hablando de la secuela:
A traves de sus Review y a pesar de que no son explicitos al respecto, me he hecho una idea de lo que esperan para la secuela; simplemente puedo decirles que quizas no sea como se la estan imaginando, y al principio queden O_____O ¿WHAT? pero como ya les he dicho, la historia segurá siendo Jake aunque Edward tenga más protagonismos que ahora n.n y tengo una idea muy clara de lo que quiero hacer :D
Así mismo, he estado pensando en el titulo, se llamara: Cuando la Sangre Llama, titulo que en un principio era para uno de los capis, sin embargo ninguno terminó teniendolo u_u pero creo que le queda perfecto al fics en general ^_^
Espero poder subir el primer capitulo a más tardar el miercoles de la proxima semana, así me dan chance de escribir al menos tres capis y tenerlos de reserva para no quedarle mal en cuanto al tiempo entre actualización y actualización.
Para terminar no puedo más que agradecerles a todas (y todos) por haber seguido este fics, y por todos esos lindos comentarios que me inspiran y me llenan de alegría n.n
¡¡¡¡GRACIAS!!!!
Nos leemos pronto
b
Besos *w*
