Capítulo XI: La hija de Afrodita
Con una mueca que indicaba lo mucho que le disgustaba estar leyendo, Hades anunció el título del capítulo —CAPÍTULO X-PIPER -provocando que la mencionada dejará escapar un exagerado suspiro de resignación haciéndose a la idea de que en el dichoso libro cada pocos capítulos se mostrará su punto de vista. Por otro lado; aunque ninguno de los dos se sintió orgulloso, Leo y Jason no pudieron evitar sentirse aliviados por no ser ellos los que estuvieran siendo expuestos una vez más en esa lectura.
LA IDEA DE UNA FOGATA ASUSTÓ A PIPER. Le hizo pensar en la gran hoguera morada de sus sueños, y su padre atado a una estaca. Lo que pasó, en cambio, fue casi tan aterrador: un solo de música. Las gradas del anfiteatro estaban esculpidas en la ladera de una colina, frente a una gran fogata de piedra a ambos lados.
Los que han presenciado la fogata del campamento fingieron un estremecimiento bajo la mirada indignada de Will y su padre, soltando risitas cuando el dios se desplomó en su trono murmurando quejas sobre mestizos que no sabían apreciar la música. Por su parte Will formó un ridículo puchero, refunfuñando, captando la atención de cierto semidios que se enderezó en su lugar volviendo a la seriedad que acostumbraba cuando Afrodita posó su mirada pícara en él. Por otro lado, Frank y Hazel desviaron la mirada al fuego del hogar con la ligera sospecha de que eran parecidos. Sin embargo, nadie se atrevió a interrumpir al señor del Inframundo con alguna conversación por temor a tener una muerte súbita.
Cincuenta o sesenta niños llenaron las gradas, agrupados en grupos debajo de distintas banderas. Piper vio a Jason delante suyo junto a Annabeth. Leo estaba cerca, sentado con un grupo de campistas fornidos bajo una bandera gris acero adornada con un martillo. De pie delante del fuego, una media docena de campistas con guitarras y unas extrañas, y pasadas de moda arpas (¿liras?) saltaban, cantando una canción sobre las piezas de una armadura, algo sobre cómo su abuela se vestía para la guerra. Todo el mundo cantaba con ellos y hacía gestos para las piezas de la armadura y haciendo bromas. Era posiblemente la cosa más extraña que Piper había visto, una de esas canciones de fogata que serían vergonzosas a la luz del día, pero con la oscuridad, todo el mundo participaba, era todo muy cursi y a la vez divertido.
Asentimientos de confirmación al pensamiento de Piper fue la reacción del grupo porque a pesar de que ni Frank ni Hazel habían participado en alguna del Campamento Mestizo saltaba a la vista que todos los semidioses compartían el pensamiento de la hija de Afrodita. Si, para el dolor de Apolo su hijo apoyaba esos pensamientos aun cuando disfrutaba de esos momentos y si él no siguió protestando fue porque sabiamente decidió guardar silencio cuando una flecha plateada despeinó su perfecto cabello.
A medida que el nivel de energía subía, las llamas crecían, cambiando del rojo al naranja y luego al dorado. Finalmente la canción terminó con un estruendoso aplauso. Un hombre a caballo trotó hacia donde estaban ellos. Por lo menos a la luz de la hoguera, Piper pensó que era un hombre a caballo. Se dio cuenta de que era un centauro, su mitad inferior de un caballo blanco, su parte superior de un hombre de mediana edad con el pelo rizado y barba recortada. Blandía una lanza con malvaviscos tostados empalados.
— ¡Muy bonito! Y una especial bienvenida a nuestros recién llegados. Soy Quirón, director de actividades del campamento, me alegro de que hayáis llegado aquí con vida y con la mayoría de vuestros miembros pegados a vuestro cuerpo. En un rato, prometo que tendréis vuestros malvaviscos con chocolate y galletas pero antes…
— ¿Qué hay de capturar la bandera? — gritó alguien. Las quejas estallaron entre algunos campistas con armadura, sentados bajo una bandera roja con el emblema de una cabeza de jabalí.
—¿Por qué no me sorprende? -Percy rodó sus ojos evidentemente exasperado, sin duda alguna solo la Cabaña de Ares podría continuar pensando en capturar la bandera cuando el Campamento estaba pasando por tantas cosas que eran más alarmantes. -Están ansiosos porque vuelvan a barrer el suelo con ellos-añadió haciendo reír a Annabeth mientras el resto luchaba con mantener su rostro libre de sonrisas rememorando algún Captura a la bandera contra la Cabaña Cinco porque había cierto dios de la guerra fulminando al hijo de Poseidón con la mirada tan furiosamente que a más de uno le sorprendía que aún siguiera con vida.
—Al menos no fue Clarisse la del comen eso-Will atrajo la atención del dios para evitar ver caer a su líder y amigo provocando que Nico frunciera el ceño antes de sacudir su cabeza y lanzarle una mirada su padre para que continuara leyendo, por suerte el dios de los muertos captó el mensaje antes de que Ares tuviera que enfrentarse tanto a Poseidón como a Apolo porque ambos dioses claramente le estaban lanzando miradas amenazantes con un claro mensaje "Tu solo intenta mover un dedo en contra de mi hijo y tendrás que atenerte a las consecuencias" y haciendo una nota mental para hablar con él más tarde continuó leyendo sin ser consciente de que parecía que la mayoría de los dioses estaba sumido en sus pensamientos porque se encontraban inusualmente callados.
—Sí— dijo el centauro —Sé que la cabaña de Ares está ansiosa por volver al bosque para nuestros juegos normales.
— ¡Y matar gente!— gritó uno de ellos.
—De todas formas —dijo Quirón —hasta que el dragón no esté bajo control, no será posible. Cabaña Nueve, ¿algo que añadir?
Se volvió hacia el grupo de Leo. Leo hizo un guiño a Piper y le hizo un gesto amistoso con la mano. La chica de su lado se incomodó. Llevaba una chaqueta militar, como Leo, con el cabello cubierto con un pañuelo rojo.
—Estamos trabajando en ello.
Más quejas.
— ¿Cómo, Nyssa?- exigió un chico de Ares.
—Muy duro— dijo la chica.
Frank había perdido todo color de su rostro murmurando frases incomprensibles para todos los semidioses exceptuando a Hazel quien atrapó su mano haciendo esfuerzo por no reír recordando un momento el que cierto hijo de Poseidón se enteró que estaba emparentado con un caballo que maldecía peor que un camionero. Eso sí, solo basto que Percy lo mirara para comprender qué sucedía con el hijo del dios de la guerra.
— Yo también me pondría enfermo si fuera pariente directo de ellos, colega-Si, Percy se las arregló para llegar a Frank y darle palmaditas de apoyo en la espalda en un estado solemne arrancando carcajadas del grupo (incluso Apolo, Hermes, Poseidón y hasta Artemisa hacía esfuerzos por no reírse) así como también miradas de comprensión para Frank de parte todos pues sin duda conocían a los de hijos de Ares y algunas veces eran bastante desagradables cuando de esos temas se trataba y no había nadie con el aura tranquilizadora de Will para calmarles.
—Mis hijos son los mejores mocosos del Campamento, ellos saben lo que verdaderamente vale en un semidiós-.
Ares gruño apretando una lanza que apareció de la nada y por supuesto ese comentario provocó que una típica discusión se formará en el salón de tronos en donde los dioses daban razones por las que sus hijos eran los mejores...siendo apoyados por sus hijos allí presentes. Todo iba como siempre hasta que Apolo notó algo inusual: Atenea no había abierto la boca, de hecho, la diosa de la sabiduría ni siquiera parecía estar prestando atención porque parecía estar ida. Sin embargo, antes de que él pudiera comentar algo para llamar su atención ella parpadeo y fijó su vista en el libro.
Nyssa se sentó mientras había gritos y quejas, lo que causó que el fuego ardiera de una forma caótica. Quirón estampó sus cascos contra las piedras de la hoguera. Bang, bang, bang. Los campistas callaron.
—Tendremos que esperar— dijo Quirón — Mientras tanto, tenemos asuntos más importantes que discutir.
— ¿Percy?— preguntó alguien. El fuego se atenuó aún más, pero Piper no necesitaba ver el estado de las llamas para saber que la multitud estaba ansiosa.
El mencionado dejó escapar un sonido estrangulado que ninguno pudo definir ni como gruñido ni como un gemido lastimero fijando su mirada fulminante en Hera. A ambos lados, Annabeth y Thalia (algo que provocó una mueca de Jason que desapareció tan rápido como apareció en su rostro y Leo creyó haber imaginado) se acercaron más a él quizá para asegurarse de que no lo estaba imaginando y el resto fijó su mirada en él como temiendo que se esfumara en cualquier instante, por suerte para todos (y para la salud de Poseidón) el muchacho continuó en el mismo lugar y ahora hablaba entre dientes tan bajo que ni las dos chicas podían escucharle pero todos tenían claro de qué hablaba. La maldita jugada de la diosa loca de los pavos y su mala suerte para acabar entre profecías que no lo dejaban tener un descanso.
Quirón hizo un gesto a Annabeth. Respiró hondo y se levantó.
—No he encontrado a Percy— anunció. Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. —No estaba en el Gran Cañón como pensé. Pero no vamos a desistir.
Tenemos equipos en todas partes. Grover, Tyson, Nico, las cazadoras de Artemisa, todos le están buscando. Le encontraremos. Quirón habla de algo distinto. Una nueva búsqueda.
— ¿Es la Gran Profecía?—dijo una chica.
Todo el mundo se giró. La voz venía de un grupo al final, sentado bajo una bandera rosa con el emblema de una paloma. Habían estado hablando entre ellos sin prestar mucha atención hasta que su líder se levantó: Drew. Todo el mundo parecía sorprendido. Al parecer Drew no se dirigía a la multitud a menudo.
— Y es que no lo hace-Will parecía tan sorprendido como se describe que estaban los semidioses, sorpresa que compartía con Percy porque el hijo del dios del mar estaba incrédulo- a menos, claro, que sea para criticar -por supuesto que el hijo de Apolo no pudo evitar soltar ese comentario arrepintiéndose cuando la diosa del amor lo fulmino con la mirada aun cuando Piper y el resto que la conocía mostró su acuerdo con el comentario, incluso Annabeth porque si bien la chica no era santa de su devoción, sabía de buena fuente (Quirón) que la hija de Afrodita iba a una escuela de niños dotados lo que era una lástima en su opinión porque Drew debía sacar provecho de eso y no de las cosas negativas.
—A mi lo que me sorprende es que estuviera prestando atención-Antes de que pudiera darse cuenta, las palabras se escaparon de los labios de Nico, por suerte, fueron solo un susurro escuchado por Will, que tuvo que hacer un esfuerzo por no reírse y llamar más la atención de la diosa del amor sobre ellos sabiendo que el amor podría ser muy vengativo y él no tenía particular interés en enemistarse con quien podría hacer de su vida amorosa una tortura. Porque si estaba seguro de algo era de que si quería Afrodita podía hacer que su querido hijo, Eros, le lanzará una de sus flechas y Will no tenía ganas de enamorarse vaya a saber de qué o quién, no, mejor no alterar de más a la diosa.
— ¿Drew?— dijo Annabeth. — ¿Qué quieres decir?
—Oh, vamos—Drew movió sus manos como si hablara de un tema obvio —El Olimpo está cerrado. Percy ha desaparecido. Hera envía visiones y vuelves con tres nuevos semidioses en un día. Me refiero, algo extraño está pasando. La Gran Profecía ha comenzado, ¿no?
Piper susurró a Rachel:
— ¿De qué está hablando? ¿La Gran Profecía?
— Cuando la escuchamos tenía que venir con una advertencia: "Cuidado, esa profecía los involucra directamente en poco tiempo, no se hagan falsas esperanzas de un futuro tranquilo"-.
— Nos habríamos ahorrado el golpe de realidad, la pérdida de los nervios y muchos dolores innecesarios de cabeza-.
Tanto Percy como Annabeth no pudieron callar sus comentarios en un tono sin duda amargo cuando escucharon "Gran Profecía" porque a ninguno les hacía gracia formar parte de otra estúpida profecía que les podría costar caro cuando todo terminara, después de todo, según Thalia estaban en el mismísimo Tártaro. ¿Qué garantía les daba eso de que ambos tuvieran ese final feliz que tanto ansiaban? Ninguna, no tenían ninguna garantía de que fueran a vivir ambos, pensaron amargamente llenándose de pensamientos negativos y emociones contradictorias pues se podría decir que no acaban de asimilar la información del día anterior y menos cuando era una tan horrible. Afrodita mordió su labio dedicándole una mirada a Piper con un claro mensaje; la castaña tenía que apoyar a sus amigos para evitar que cayeran en la amargura o trataran de cambiar, de manera incorrecta, el destino que estaba por llegar a ellos. Con un asentamiento que no pasó desapercibido por el resto de los mestizos la chica hizo una promesa silenciosa a la que sin que ella lo supiera todavía el grupo se unió. Iban a evitar que la pareja sufriera algo que aún no pasaba.
Entonces se dio cuenta de que todo el mundo miraba a Rachel, también.
— ¿Y bien?— llamó Drew —Tú eres la oráculo. ¿Ha comenzado la Gran Profecía?
Los ojos de Rachel daban miedo a la luz del fuego. Piper temía que volviera a estar poseída y volviera a convertirse en una loca diosa de los pavos reales de nuevo, pero caminó hacia el centro y se dirigió al campamento.
—Sí— dijo —La Gran Profecía ha comenzado.
Estalló un pandemónium.
—¿Como no? El comienzo de una profecía siempre causa revuelo en el Campamento, más si es una tan importante cuando sólo llevábamos unos meses de paz.- Efectivamente fue el hijo de Apolo el del comentario (no sin dejar ver cierta amargura en la mirada captada por Afrodita), recibiendo una sonrisa de su padre porque ajeno a los pensamientos que pasaban la cabeza de su hijo, el dios de las profecías estaba sin duda alguna emocionado por contar con una verdadera oráculo (alguien que iba a estar viva de verdad como siempre debía ser) y no su recién adquirida oráculo maldita.
Piper llamó la atención de Jason. Él le dijo con la boca "¿Estás bien?" Ella asintió con la cabeza y esbozó una sonrisa, pero luego desvió la mirada. Era muy doloroso verle y no poder estar con él.
Parecía que el hijo de Júpiter no dejaría de sentirse culpable cada vez que mencionaba su, en ese entonces, inexistente relación con Piper porque no pudo evitar una nueva mueca abrazando a la castaña de forma casi protectora. No le hacía ninguna gracia saber que sin querer le estaba causando sufrimiento a la chica de la que estaba sin duda enamorado. La muchacha le sonrió en un claro gesto para comunicarle que todo estaba bien mientras internamente maldecía su mala suerte. ¿Por qué tenían que salir todos sus pensamientos y emociones? No le gustaba sentirse tan expuesta frente a los dioses, después de todo, ella detestaba ser el centro de atención. Y para que mentir, le estaba comenzando a asustar que luego de conocer cada uno de sus pensamientos Jason la dejara por ser, a su entender, tan insegura.
Cuando la conversación cedió, Rachel dio otros pasos hacia la audiencia y cincuenta semidioses se apartaron como si una flacucha mortal pelirroja diera más miedo que todos ellos juntos.
—Bueno, no se puede negar que razón de más hay para esa reacción pero teniendo en cuenta que antes teníamos a la momia…-Percy dejó el comentario en el aire pero no hizo falta que lo continuará porque la reacción fue inmediata Annabeth se tornó ligeramente verde, Thalia arrugó la nariz como si estuviera en presencia de desagradable, Will se estremeció levemente mientras que los romanos, Piper y Leo agradecen a las Moiras por no hacerles presenciar esa época. El único que no mostró reacción fue Nico porque qué podía decir o hacer cuando él tenía un chofer que era zombie y si bien aquella cosa arrugada y desagradable no le hacía gracia tampoco le quitó el sueño, a menos, claro, que pesara en la profecía que fue la condena de su hermana pero ese era un tema que Nico di Angelo evitaba a toda costa.
—Para aquellos que no la han oído— dijo Rachel —la Gran Profecía fue mi primera predicción. Llegó en agosto.
Ante esa nueva información cierto dios tenía el ceño fruncido con la mirada fija en su hijo porque Zeus no era estúpido, él comenzaba a sacar sus conclusiones y para él, la nueva oráculo de Apolo tenía la culpa de que esa profecía comenzará.
Dice así: "Siete mestizos responderán a la llamada. Bajo la tormenta o el fuego, el mundo debe caer"
Jason se puso en pie. Sus ojos parecían salvajes, como si acabara de recibir una descarga eléctrica. Incluso le pilló a Rachel con la guardia bajada:
— ¿J-Jason?—dijo— ¿Qué…?
—Ut cum spiritu postrema sacramentum dejuremus— recitó —Et hostes ornamenta addent ad ianuam necem.
Un silencio incómodo inundó el grupo.
De los labios de Thalía se escapó un "normal, no es muy común que de la nada vayamos soltando finales de las profecías interrumpiendo al oráculo, hermanito" provocando un sonrojo del implicado y risillas leves en el grupo aún cuando estaba claro la tensión que cayó sobre ellos. Escuchar la profecía que los involucra, sin importar que no fuera la primera vez, los dejó a todos con un sabor amargo, prácticamente a la espera de despertar y encontrarse en esos gloriosos días contra el reloj donde no tendrían certeza de acabar con vida.
Piper podía ver que muchos de ellos intentaban traducir las líneas. Juraría que era latín, pero no estaba segura porque su posible futuro novio estaba de repente recitando como un sacerdote católico.—Acabas de… finalizar la profecía— balbuceó Rachel—Un juramento que mantener con un último aliento, y los enemigos en armas ante las Puertas de la Muerte. ¿Cómo has…?
—Sé esas palabras— Jason hizo una mueca y se llevó las manos a las sienes —No sé cómo, pero conozco la profecía.
—En latín, no menos — llamó la atención Drew —Guapo e inteligente.
Hubo algunas risas de la cabaña de Afrodita. Dios, menudo grupo de perdedores, pensó Piper. Pero no hizo mucho para romper la tensión. La fogata ardía de forma caótica, con un nervioso color verde. Jason se sentó, mirando desconcertado, pero Annabeth puso una mano sobre su hombro y murmuró algo tranquilizador. Piper sintió una punzada de celos. Debía de estar ella ahí, a su lado, consolándole. A Rachel Dare se la veía todavía un poco trastornada. Ella miraba hacia Quirón para orientarla, pero el centauro estaba sombrío y silencioso, como si estuviera viendo una obra de teatro que no podía interrumpir, una tragedia que acabara con un grupo de gente muerta en el escenario.
—Bueno— dijo Rachel, intentado retomar la compostura —Sí, eso, esa es la Gran Profecía. Esperábamos que no sucediera de aquí a unos años, pero me temo que ha comenzado ya. No puedo dar una prueba, sólo es una sensación. Y como Drew ha dicho, algo extraño está pasando. Los siete semidioses, quienes quiera que sean, no se han reunido aún. Tengo la sensación de que algunos están aquí esta noche y que otros no.
Estaba claro que nadie iba a interrumpir a Hades cuando la información que estaban recibiendo era de vital importancia para los dioses y su plan de acción. Los semidioses (incluso los cuatro que vivieron ese momento en carne propia) estaban prácticamente inclinados hacia el libro como si ese modo pudieran adelantar la lectura y conocer todos los detalles cuanto antes y la tensión era palpable.
Los campistas comenzaron a agitarse y a murmurar, mirándose unos a otros con nerviosismo, hasta que una voz somnolienta gritó en la multitud:
— ¡Oh dioses! ¡Estoy aquí! ¿Eh, qué…?
—Vuelve a la cama, Clovis— gritó alguien y un montón de gente rió.
Una que otra risa se escuchó en el salón de tronos sin conseguir que se cortara la tensión del todo pero los que conocían al semidiós enviaron un agradecimiento silencioso porque él sin saberlo ayudó a calmar aunque fuera un poco los ánimos.
—De todos modos— continuó Rachel —no sabemos lo que significa la Gran Profecía. No sabemos a qué se enfrentarán los semidioses, pero desde que la primera Gran Profecía predijo la Guerra del Titán, podemos adivinar que la segunda Gran Profecía predice algo igual de malo.
—O peor aún— murmuró Quirón.
No pretendía que los demás le escucharan, pero lo hicieron. La hoguera de inmediato se volvió púrpura oscuro, del mismo color que el sueño de Piper. —Lo que sí sabemos — dijo Rachel — es que la primera fase ha comenzado. Un problema más importante ha surgido, necesitamos una búsqueda para resolverlo. Hera, la reina de los dioses, ha sido capturada.
Silencio. Entonces cincuenta semidioses comenzaron a hablar a la vez.
El ambiente se tornó exactamente igual en el Olimpo y es que aún cuando ya sabían esa información los dioses entraron en una discusión bastante variada sobre la captura de la reina del Olimpo. Para total sorpresa de los mestizos una buena parte aseguraba que debían tomar acción en el futuro si las cosas se salían de control. Una cosa era que ellos se encerraran y tuvieran sus disputas día sí y día también y otra era que un antiguo enemigo los atacará de tal manera. Eso significaba venganza, claro, que no la que uno estaria acostumbrado a pensar.
Quirón golpeó sus cascos de nuevo, pero Rachel tuvo que esperar a después para retomar la atención del público. Les habló del incidente en la pasarela del Gran Cañón, cómo Gleeson Hedge se había sacrificado cuando atacaron los espíritus de la tormenta, y cómo los espíritus habían advertido que sólo era el comienzo. Al parecer, una señora quiere destruir todos los semidioses.
Entonces Rachel les habló del suceso con Piper en la cabaña de Hera. Piper trató de mantener una expresión tranquila, incluso cuando se dio cuenta de que Drew imitaba un desmayo en la última fila mientras se reían en la última fila sus amigos.
—¿Que rayos le pasa? Ese comportamiento es incluso exagerado por su parte. Parece que te odia-Will tenía el ceño fruncido disgustado con el comportamiento de la consejera de la Cabaña de Afrodita porque había cosas que el tranquilo hijo de Apolo no toleraba. Mientras tanto Thalia murmuraba sugerencias que le haría a su señora sobre el mejor animal para convertir a la hija de Afrodita porque con su familia nadie se metía y Piper era claramente su familia.
—Va con todo, esta claro que la dejaste terriblemente celosa con un solo vistazo-Percy tenía una mueca de completo desagrado en su rostro porque ese tipo de comportamiento es el que siempre había detestado de sus compañeras en las escuelas y lo detestaba aún más de las hijas de Afrodita. ¿Por qué no podía ser un poco más como Silena? La heroína era, a su entender, un buen ejemplo de lo que debería de ser hija de la diosa del amor. La mueca se asentó en su rostro al recordar a la valiente muchacha, mueca que sin darse cuenta compartía con el resto de los chicos porque Frank, Leo, Jason, (incluso Will y Nico) estaban claramente indignados y no les causaba ni un poco de gracia esa actitud tan estúpida.
—No tienes que prestarle atención, Pipes. Es una infantil- Annabeth le dedicó una sonrisa amistosa a su mejor amiga. -Chicas así hay muchas y ya sabemos que nunca acaban bien por disfrutar de burlarse de los demás- Hazel y Thalía también le dedicaron sonrisas y muestras de darle la razón a la rubia. Piper sintió una oleada de cariño por todo el grupo apoyándose en el hombro de Jason y atrapando la mano de Leo sin ocultar su sonrisa bajo la atenta mirada llena de brillo de la diosa de la familia y el creciente fuego del hogar.
Finalmente Rachel les habló de la visión de Jason en el salón de la Casa Grande. El mensaje que Hera le había entregado era tan similar al de Piper que tuvo un escalofrío. La única diferencia era que Hera no había advertido que no la traicionara: arco a su voluntad, y su rey nos dominará, acabando con todos nosotros. Hera sabía de la amenaza del gigante. Pero si esto era cierto, ¿por qué no había avisado a Jason de que ella era enemiga?
—Es que no eres ninguna enemiga, reina de la belleza, pensé que eso ya estaba establecido.
—El verdadero enemigo tenía a tú padre secuestrado.
—La cara de tierra.
Tanto Jason como Leo se acercaron más a la chica y una de sus manos estaban en sus armas (la de Jason su espada y la de Leo en el cinturón portaherramientas) en un claro aviso de que iban a defender a Piper si alguien se atrevía a contradecirlos. Por supuesto, que solo bastó una mirada para darse cuenta que no estaban solos porque los otros siete semidioses iban a defender a Piper tal y como antes estuvieron dispuestos a defender a Annabeth, así fuera de los mismísimos dioses.
Los dioses simplemente observaron esos gestos entre intrigados y confundidos. ¿De verdad estaban griegos y romanos comportándose como una familia aún cuando estaba claro que la mayoría no se conocía entre sí hasta el día anterior? Hades hizo todo lo posible por no sonreír mientras retoma la lectura, quizá, su pequeño Nico (mismo que en ese tiempo acababa de dejar hacía poco en el Casino Lotus con su hermana) tendría la oportunidad de tener una buena familia esos mestizos si el muchacho se daba la oportunidad.
—Jason — dijo Rachel — ¿Recuerdas tu apellido?
Pareció tímido, pero negó con la cabeza.
—Te llamaremos Jason entonces — dijo Rachel —Está claro que Hera te ha metido en una búsqueda.
Rachel hizo una pausa, como si diera la oportunidad a Jason de protestar por su destino. Todos los ojos estaban fijos en él, había mucha presión.
Percy no pudo evitar inclinarse sobre Thalia para darle una palmadita en el hombro al chico en un gesto de compresión y es que el hijo de Poseidón no podía evitar pensar que tenía mucho en común con su primo y sí era cierto, ya sabía que a medida que leyeran iba a mostrar su apoyo. En respuesta Jason le sonrió y se encogió de hombros dedicándole una mirada claramente decía "Estoy acostumbrado, colega. Tú me entidades." Mirada que Percy respondió con su sonrisa de lado que sin duda significaba "Por supuesto, colega, desventajas del oficio pero es lo que toca."
Piper no se habría puesto en su lugar. Sin embargo, él parecía valiente y decidido. Apretó los dientes y asintió con la cabeza:
—Estoy de acuerdo.
—Debes salvar a Hera de un gran mal —continuó Rachel —Algún tipo de rey quiere ascender. Por razones que aún no comprendo, sucederá durante el solsticio de invierno, en cuatro días.
—Ese es el día del consejo de los dioses — dijo Annabeth — Si los dioses no saben que Hera se ha ido ya, se darán cuenta sin duda de su ausencia. Probablemente estalle la lucha, acusándose los unos a los otros de haberla secuestrado. Es lo que suelen hacer.
Casi todos los dioses (para diversión de sus hijos) tuvieron la decencia de mostrarse avergonzados mientras Zeus, normal en él, fulminaba a sus hermanos y la mayoría de sus hijos con la mirada porque él tenía claro ellos harían eso sin dudar si así conseguían quitarle el trono. Deméter hacía lo propio con Hades bajo la mirada fastidiada del mismo y la avergonzada de Perséfone.
—El solsticio de invierno— dijo Quirón en voz alta — es también el momento de mayor oscuridad. Los dioses se reúnen ese día, como los mortales, porque son fuertes en grupo. El solsticio es el día en el que la magia negra es más fuerte. Magia antigua, más antigua que los dioses. Es el día cuando las cosas… se ponen negras.
La forma en que lo dijo, sonaba absolutamente siniestro, como si fuera un delito de primer grado, no algo que le hiciste a una masa para galletas.
—De acuerdo — dijo Annabeth, mirando al centauro — Gracias, capitán Rayo de Sol. Sea lo que sea lo que esté pasando, estoy de acuerdo con Rachel. Jason ha sido elegido para liderar esta búsqueda, entonces…
— ¿Por qué no ha sido reclamado? — Gritó alguien de la cabaña de Ares — Si es tan importante…
— Ha sido reclamado— anunció Quirón—. Tiempo atrás. Jason, demuéstraselo.
En un primer momento, Jason no entendió. Dio un paso adelante, nervioso, pero Piper no podía dejar de pensar lo increíble que parecía con su pelo rubio brillando a la luz del fuego, su rostro parecía de una escultura romana.
Leo reía sin ningún reparo en compañía del resto de los chicos, Apolo, Hermes y Jason murmuraba cosas relacionadas sobre parecerse a estatuas romanas y él siendo un chico normal. Ahora sí que sus amigos iban a divertirse de lo lindo a su costa porque estaba claro que no iban a olvidarlo, vamos, incluso di Angelo tenía una sonrisa burlona en su rostro y Leo Valdez era su mejor amigo. Jasón maldijo su suerte preguntándose internamente que podría hacer para remediar ese problema de burlas.
Piper saltó en su lugar enrojeciendo cuando su madre chilló algo relacionado al buen gusto de su retoño ¿Era una broma? La castaña tenía serios problemas para no maldecir a las Moiras por hacerla pasar esa vergüenza. ¿Qué necesidad había de leer cada uno de sus pensamientos? Eso era humillante y muy innecesario, sino supiera que esos libros eran por un bien mayor juraría que lo que estaba pasando era puro entretenimiento para las deidades.
Miró a Piper y ella asintió alentadoramente. Hizo el gesto de lanzar una moneda.
Jason metió la mano en el bolsillo. Su moneda brilló en el aire, cuando la cogió con la mano, estaba armado con una lanza, una vara de oro de unos dos metros con una punta de lanza en un extremo.
Los demás semidioses se quedaron sin aliento. Rachel y Annabeth dieron un paso atrás para evitar la punta.
—No era una…— dudó Annabeth —Creía que tenías una espada.
—Em… Creo que sí, pero…. — dijo Jason — misma moneda, distintas armas.
—Sigo diciendo que esa arma tuya es muy genial, puede ser dos cosas, si, pero nada como Contracorriente.
—¿Bromeas?, colega, esa cosa cambia de forma dependiendo de la cara de la moneda…¿y dices que tu boli-espada es mejor?
Leo y Percy estuvieron a punto de enfrascarse en una discusión sobre cuál arma era mejor por la forma en la que se transforman porque el hijo de Hefesto iba a dar una buena lista (como si fuera algo que ya tuviera listo de otra discusión con la cabaña cinco) pero se vieron interrumpidos por un carraspeo de cierta diosa que ya estaba ciertamente irritado por tanta pausa innecesaria. Atenea tenía una mirada llameante y Annabeth podía jurar que su madre se estaba conteniendo para no convertir a los semidioses en arbustos de olivo y ella llevarse el libro y acabarlo de una buena vez porque ella lo sabía, la diosa de la sabiduría comienza a afectarse seriamente con el transcurso de la lectura. Las preguntas de la noche anterior se lo dejaban claro, Atenea quería respuestas, respuestas que ella no pudo darle y solo se podrían obtener posiblemente luego de ese libro con título inquietante.
—Tío, quiero una de esas— dijo alguien de la cabaña de Ares.
— ¡Mejor que la lanza eléctrica de Clarisse, Lamer!— coincidió uno de sus hermanos.
Percy soltó una tos que nada hizo por ocultar su risa murmurando sobre el hermoso momento en el que partió la primera lanza de Clarisse en ese Captura a la bandera. Annabeth le dio un golpe para hacerlo callar porque estaba claro que Ares estaba escuchando y no le hacía mucha gracia que el mocoso de Poseidón se burlara de quien claramente era una digna hija suya.
—¿Entonces es verdad?-Antes de darse cuenta Jason dejó escapar la pregunta bastante curioso por saber si era verdad que Percy sin mayor entrenamiento que el de unos pocos días venció a Clarisse la Rue-En el campamento los Stoll se divierten de lo lindo tomándole el pelo a Clarisse con un captura la bandera en particular…-Bien, eso captó la atención del resto y entonces hasta las miradas de los dioses estaban sobre Percy Jackson.
—¿Qué fue lo que pasó, muchacho?-Hermes estaba inclinado en su trono como si de esa forma pudiera sacarle la información más rápido. Percy lo intento, realmente intento callar como por tres segundos antes de dejar escapar la historia.
—Oh, no fue gran cosa, en realidad todo pasó por un plan de la cabaña de Atenea más que nada-Como quien no quiere la cosa el ojiverde fijó su mirada Annabeth (quien para diversión de los semidioses apartó la mirada)-Fue el dia en que papá me reconoció-Percy tenía una mirada brillosa y una sonrisa nostálgica, estaba recordando viejos y buenos tiempos después de todo-Básicamente me usaron como cebo para que Clarisse y algunos de sus hermanos me siguieran y dejarán descuidada la bandera, me atacaron entre todos y una cosa llevó a la otra, acabe en el agua...entonces…-Percy hizo algunos movimientos con sus manos para explicar lo que sucedió con la lanza de la hija de Ares y para la total diversión de todos describió con todo detalle el momento, sin dejarse las expresiones de la chica y siendo ayudado por Annabeth (quien admitió haber estado presenciando todo bajo su gorra invisible) ambos semidioses relajaron visiblemente el ambiente. Bueno, tan relajado como se puede cuando la diversión estaba siendo a costa una de las hijas del dios la guerra porque para cuando todo terminó con las risas de fondo, Ares estaba literalmente echando humo e hizo falta un bañito de agua salada y un montón de susurros dulces (y quizá otras no precisamente dulces) de parte de Afrodita para apaciguar su ira.
—Eléctrica…— murmuró Jason, pensando que era buena idea— Apartad.
Annabeth y Rachel captaron el mensaje. Jason alzó su jabalina, y un trueno retumbó en el cielo. Cada pelo en los brazos de Piper se erizó.
El rayo arqueó el cielo hacia la punta de la lanza de oro y golpeó la hoguera con la fuerza de un misil. Cuando se disipó el humo, y hubieron disminuido los zumbidos en los oídos de Piper, todo el campamento estaba paralizado, medio ciegos, cubierto de cenizas, mirando el lugar donde había estado el fuego. Cenizas caían por todas partes. Una chispa de fuego había caído cerca del durmiente Clovis, que ni siquiera se había revuelto.
Jason bajó su lanza.
—Lo… lo siento.
—¿Es enserio? Si es que se nota que están emparentados Percy y tu, hermanito-Thalia negaba con su cabeza dividida entre la diversión y la exasperación porque al parecer su hermano tenía la misma manía que Percy de disculparse cuando hacía cosas estupidamente geniales. Los mencionados escucharon perfectamente las palabras de la pelinegra y se sonrojaron para completa diversión de sus respectivas novias. Los dioses por suerte estaban ocupados riéndose de otro comentario que sí fue escuchado por todos.
—Igual de dramático que el padre-El comentario vino de Poseidón, quien le lanzaba una mirada burlona a su hermano menor mientras Hades reía entre dientes. Zeus, siendo el dios completamente maduro que aseguraba ser, se cruzó de brazos y (en un gesto muy maduro) le mostró la lengua mientras Hera bufaba y Artemisa aseguraba entre dientes que precisamente por ese comportamiento ella no tenía ninguna fe en la parte masculina de su familia.
Quirón se expulsó algunos carbones de su barba. Hizo una mueca, como si sus peores temores se hubieran confirmado.
—Un poco exagerado, pero creo que ha quedado claro. Y creo que sé quién es tu padre.
—Júpiter — dijo Jason—. Me refiero a Zeus, señor del cielo.
Piper no pudo evitar sonreír. Tenía mucho sentido. El dios más poderoso, padre de los mayores héroes de la antigüedad, nadie más podía ser padre de Jason.
Como no, Zeus se enderezó en su trono completamente orgulloso mientras le daba la razón a la hija de Afrodita con un "La chiquilla sabe lo que dice, bien hecho, muchacho" provocando que incluso Dioniso (quien no estaba para nada interesado en la lectura mientras leía un catálogo de vinos...al revés) rodara los ojos.
Al parecer, el resto del campamento no estaba tan seguro. Todo se rompió con el caos, docenas de personas preguntando cosas hasta que Annabeth levantó los brazos.
— ¡Un momento!— dijo — ¿Cómo puede ser hijo de Zeus? Los tres grandes… su pacto de no tener hijos mortales…¿cómo no hemos sabido de él antes?
—Parece ser que mi marido nunca respeta un juramento-.
Hera fulminaba a Zeus con la mirada mientras esté fingía estar completamente concentrado en el libro teniendo la decencia de parecer ligeramente avergonzado. Por otra parte Hades recibió una sonrisa amplia de su esposa, Perséfone agradeció internamente que su marido si respetara el juramento mientras Poseidón suspiraba al saber que por ahora él se liberaba de la furia de su esposa.
Quirón no respondió, pero Piper dio la sensación de que sabía la respuesta. Y la verdad es que no era nada bueno.
—Lo importante— dijo Rachel—, es que Jason está aquí ahora. Tiene una misión que cumplir, lo que significa que tendrá su propia profecía.
Cerró los ojos y se desmayó. Dos campistas se adelantaron y la cogieron. Un tercero corrió hacia un lado del anfiteatro y le trajo un taburete de bronce con tres patas como si estuvieran entrenados para esto. Sentaron a Rachel en el taburete frente a la chimenea en ruinas.
Sin el fuego, la noche era oscura, pero la niebla verde comenzó a girar alrededor de los pies de Rachel. Cuando abrió los ojos, brillantes, el humo esmeralda salía de su boca. La voz que salió fue áspera y antigua, el sonido que haría una serpiente si pudiera hablar:
"Hijo del Rayo, de la tierra guárdate. La venganza de los gigantes a los siete verá nacer. La fragua y la paloma romperán la celda. Y la muerte se desatará con la ira de Hera."
Leo, Piper, Thalia y Jason no pudieron evitar estremecerse al escuchar el último fragmento de la profecía porque los cuatro tenían bien presente lo que la ira de Hera había desatado en aquella ocasión y no eran agradable, especialmente para Jason. Piper se abrazó más a su novio para asegurarse que seguía en el mismo lugar.
Con la última palabra, Rachel se derrumbó, pero sus ayudantes la sujetaron. Se la llevaron y la dejaron en un rincón para descansar.
— ¿Eso es normal? —dijo Piper. Entonces se dio cuenta de que había hablando en voz alta, todo el mundo la estaba mirando. — Quiero decir… ¿es normal que vomite humo verde?
—Dioses, ¡eres corta! — Dijo Drew — Acaba de anunciar la profecía de Jason para salvar a Hera. ¿Por qué no te…?
Una vez más ninguno de los semidioses contuvo los bufidos y las muecas de desagrado y es que estaba claro que Drew estaba rebasando los límites de tolerancia que generalmente tenían en su presencia. Annabeth y Piper cruzaron una mirada mientras que la primera ponía los ojos en blanco y la segunda maldecía su mala suerte por tener que soportarla en la cabaña.
Por otra parte Artemisa se mordía la lengua para no soltar todo lo que pensaba del comportamiento de la semidiosa y como le recordaba a su madre en sus días malos, algo sabio porque la misma Afrodita tenía en su rostro una mueca y un aura preocupante alrededor.
—Drew— espetó Annabeth—, Piper ha hecho una pregunta normal. Algo sobre la profecía no es normal. Si romper la jaula de Hera provoca su ira y causa muchas muertes… ¿por qué deberíamos liberarla? Puede ser una trampa o… quizá Hera se vuelva contra sus rescatadores. Nunca ha sido amable con los héroes.
—¿Acaso estás sugiriendo que no me rescaten, niña?-.
Hera soltó un gruñido fulminando a Annabeth con la mirada o al menos eso intento porque su mirada en realidad se encontró con una verde mar que por un instante la sobresaltó al pensar que era la de su hermano Poseidón, pues era esa mirada llena de furia la que generalmente recibe cuando Zeus y él tenían un problema. Y es que Percy; haciendo gala de sus excelentes reflejos y movimientos, había refugiado a su novia tras su espalda (ignorando el golpe que recibió y la mirada fulminante en su nuca). Sabiendo entonces que no sería prudente irse en contra de los semidioses cuando Poseidón y Atenea parecían dispuestos a saltar de sus tronos en el menor signo de peligro la diosa del matrimonio, muy dignamente, le hizo un gesto a su hermano mayor para que se apresurara a leer y este, con una sonrisa burlona, retomo el hilo de la lectura para la tranquilidad de los mestizos pues si bien fue Percy el primero en actuar el resto ya estaba listo para entrar en acción y fue una suerte que lo hiciera porque entonces solo el grupo escuchó como Annabeth murmuraba un "Eso era exactamente lo que sugerí, señora, no es como si más de uno no lo deseara".
Jason se levantó.
—No tengo mucha elección. Hera me ha quitado mi memoria. La necesito de vuelta. Además, no podemos no ayudar a la reina de los cielos si está en peligro.
Una chica de la cabaña de Hefesto se levantó, Nyssa, la chica con el pañuelo rojo.
—Quizás, pero deberíamos escuchar a Annabeth. Hera puede ser vengativa. Ella expulsó a su hijo, nuestro padre, del Olimpo sólo por ser feo.
Cabe mencionar que Hefesto comenzó a murmurar algunas palabras poco halagadoras en honor a su encantadora madre mientras esta se removía incomoda en su trono, mal que mal, mas de una mirada fulminante estaba sobre ella y es que los viejos rencores no se olvidaban fácilmente por muchos siglos que hubieran pasado.
—Realmente feo. —dijo alguien de la cabaña de Afrodita.
— ¡Silencio!— gruñó Nyssa —De todas formas, también tenemos algo más en lo que pensar: ¿por qué temer de la tierra? Y, ¿qué es la venganza de los gigantes? ¿A qué nos enfrentamos que es tan fuerte como para secuestrar a la reina de los cielos?
Nadie respondió, pero Piper notó que Annabeth y Quirón intercambiaban opiniones silenciosas. Piper entendió algo así como:
Annabeth: La venganza de los gigantes. No puede ser.
Quirón: No hables de eso aquí. No les asustes.
Annabeth: ¡Bromeas! No podemos tener tan mala suerte.
Quirón: Luego, niña. Si les explicas todo, estarán tan aterrorizados que no podrán entender.
Annabeth, como para confirmar que esa eran las opiniones que intercambió con su mentor, se sonrojó furiosamente, algo que completamente inusual y por eso ninguno de los semidioses pudo contener las risas aun y cuando Frank y Hazel no la conocen más de lo que notaron el dia anterior y lo que llevaban de ese.
Piper sabía que era de locos creer que podía leer las expresiones así de bien, de dos personas que escasamente conocía. Pero estaba segura de que les entendía y comprendía sus miedos.
—Eso es porque eres mi hija, cariño-Afrodita; dejando de lado todos pensamientos sobre el comportamiento de una de sus hijas (comportamiento de que estaría orgullosa si no fuera dirigido a otra de sus hijas); le sonrió cálidamente recibiendo una sonrisa de Piper-Aun así es impresionante-Antes de que Piper, ligeramente abochornada, preguntará las razones Afrodita continuó- No todos mis hijos son capaces de leer tan bien a las personas, menos si aún no forman un vínculo cercano con ellas, que tu lo hagas sin haber pasado mucho tiempo en con ellos me hace saber que tus habilidades como mi hija están bastante desarrolladas.
—¿Escuchaste eso, reina de la belleza?, ¡tus superpoderes son los mejores!-ese chillido agudo y entusiasta vino de Leo quien se veía realmente entusiasmado, tanto que ninguno (especialmente los griegos) de los semidioses contuvo las carcajadas porque todos habían lidiado con hijas de Afrodita, (Venus en caso de los romanos) entusiastas cuando de un chisme se trataba.
Annabeth respiró hondo.
—Es la búsqueda de Jason— anunció—, por lo que es la elección de Jason. Obviamente, es el hijo del rayo. De acuerdo con la tradición, debe elegir dos acompañantes.
Alguien de la cabaña de Hermes gritó:
—Bueno, obviamente, tú, Annabeth. Tienes más experiencia que ningún otro.
—¿Eso que significa, Annabeth?- Atenea dejando de lado sus cavilaciones se centró en su hija dedicandole la misma mirada que la noche anterior por lo que la rubia se removió en su lugar y apartó su mirada no muy dispuesta a contar sus aventuras en ese momento y Percy, que tampoco estaba dispuesto le lanzó una mirada a Hades para que continuara y como el dios del Inframundo ya estaba harto de leer no puso ninguna resistencia en leer con mayor rapidez, lanzando una mirada al grupo que claramente advierte que no quiere más interrupciones.
—No, Travis— dijo Annabeth —Primero de todo, no voy a ayudar a Hera. Cada vez que lo he intentado, me ha engañado o me ha intentado morder. Olvídalo. De ninguna manera. En segundo lugar, me voy mañana a primera hora en busca de Percy.
—Está conectado. —Exclamó Piper, sin saber cómo —Sabes que es verdad. Todo este asunto, con la desaparición de tu novio.
— ¿Cómo? — Exigió Drew — Si eres tan lista, ¿Cómo?
Piper intentó responderle, pero no pudo.
Annabeth fue en su ayuda:
—Quizá tengas razón, Piper. Si está conectado, lo sabremos, yo, buscando a Percy. Como he dicho no voy a correr en busca de ayudar a Hera, aunque su desaparición conlleve que los olímpicos peleen entre ellos. Pero hay otra razón por la que no debo ir. La profecía dice lo contrario.
—Dice quién me debe acompañar — añadió Jason —. La forja y la paloma romperán la jaula. La forja es el símbolo de Vul… Hefesto.
Bajo la bandera de la cabaña nueve, los hombros de Nyssa se desplomaron, como si llevara un yunque a las espaldas.
—Si tienes que vigilar de la tierra— dijo— debes evitar viajar por tierra.
Necesitarás un transporte aéreo.
Piper estaba a punto de gritar que Jason podía volar. Pero luego lo pensó mejor. Eso se lo dejaba a él para contarlo, pero no mostraba interés de explicarlo. Quizás pensaba que ya había bastantes cosas raras por una noche.
—El carro volador está roto— continuó Nyssa —y los pegasos los estamos utilizando para buscar a Percy. Pero quizás la cabaña de Hefesto puede ayudar a construir algo más. Con Jake fuera de servicio, soy la jefa de cabaña. Puedo ayudar en la búsqueda.
No sonaba muy entusiasta.
Entonces Leo se levantó. Había estado callado, Piper, casi se olvidaba de que estaba ahí, que aquél no era Leo.
—Soy yo— dijo.
Sus compañeros de cabaña se revolvieron. Algunos intentaron hacerle sentar, pero Leo se resistió.
—No, soy yo. Yo sé que es así. Tengo una idea para el problema del transporte.
Dejadme intentarlo. ¡Puedo arreglarlo!
Jason le estudió por un momento. Piper juraría que estaba a punto de decirle a Leo que no, pero luego sonrió.
—Comenzamos esto juntos, Leo. Me parece justo que vengas.
Encuéntranos un transporte, estás dentro.
— ¡Sí!— Leo bombeó su puño.
—Va a ser peligroso— le advirtió Nyssa —Falta de comida, monstruoso, terrible sufrimiento. Posiblemente ninguno de vosotros volverá con vida.
—Eso es dar ánimo y lo demás son tonterías, no hay dudas de que es tu hija-.
Apolo, de quien vino el comentario, y Hermes le lanzaban miradas burlonas a Hefesto mientras este bufaba concentrándose en construir algo que a los ojos de los demás era imposible de descifrar. Los semidioses soltaron risitas nerviosas pues aunque no lo expresaran todos pensaban igual cuando se trataba de una búsqueda.
—Oh— de repente, a Leo no se le veía muy emocionado. Entonces se acordó de que todos le miraban — Quiero decir. ¡Oh, qué bien! ¿Sufrimiento? ¡Me encanta el sufrimiento! ¡Hagámoslo!
Annabeth asintió con la cabeza.
—Entonces, Jason, sólo tienes que elegir el tercer miembro de la búsqueda. La paloma…
— ¡Oh, por supuesto! — Drew se levantó y sonrió a Jason —La paloma es Afrodita. Todo el mundo lo sabe. Soy toda tuya.
Piper soltó un bufido murmurando todo los insultos que se le pasaban por la cabeza mientras que Thalía se contenía para no rogarle a Artemisa que convirtiera a esa desagradable chica en algún animal que pudiera cazar porque no había forma de que se le acercara a su hermanito.
Piper apretó las manos. Dio un paso adelante.
—No.
Drew puso los ojos en blanco.
—Oh, por favor, niña del basurero. Lárgate.
Leo, quién se había inclinado más hacia el libro, sonría como loco frotando sus manos. Es que el chico estaba emocionado por lo que venía, Annabeth tenía serios problemas para no sonreír ampliamente y que Piper y Jason estuvieran sonrojándose no ayuda a que el resto controlará la curiosidad pero siendo prudentes (el aura oscura que rodeaba al rey del inframundo era la motivación que necesitaban) supieron mantenerse callados, atentos a lo que sucedería.
—Yo tuve la visión de Hera, no tú. Tengo que hacer esto.
—Cualquiera puede tener una visión —dijo Drew —Estabas en el lugar correcto en el momento adecuado.
Se volvió a Jason. —Mira, luchar es divertido. Y también la gente que construye cosas—miró con desdén a Leo—, supongo que alguien se tiene que ensuciar las manos. Pero también se necesita encanto. Y puedo ser muy persuasiva. Puedo ayudar bastante.
—Pero que chica más persistente, ya resuelta molesta, no veo porque tal alboroto por un muchacho...- Esta vez fue Artemisa la que no pudo callar sus pensamientos porque esa hija de Afrodita comenzaba a irritar bastante. En su trono Afrodita se removió apretando fuerte sus labios y Jason luchó por por no verse muy ofendido por el comentario-...porque está claro que no le interesa la misión, ella va por la carne fresca.
—Lamentablemente hay muchas personas así, Lady Artemisa, no sólo en el Campamento y no solo son las chicas - las palabras salieron de los labios de Piper como un susurro mientras parecía contrariada por estar en cierta medida abogando por su media media hermana, claro que se dijo que no sólo era por ella, sino porque ella misma, como muchos otros (todos los semidioses de la sala ) tenía razones distintas a toda la "gloria y honor" que podría recibirse al regresar triunfantes de una búsqueda. Lejos de molestarse la diosa de la caza asintió viéndose pensativa porque sí, una vez más comenzó a considerar a Piper como miembro de sus cazadoras y necesitaba encontrar el modo de convencerla a ella y a las otras chicas de la sala.
Los campistas comenzaron a murmurar de cómo Drew era muy persuasiva. Piper podía ver a Drew ganándoselos. Incluso Quirón se rascaba la barba, como entendiendo que si Drew participaba todo tendría más sentido.
—Bueno…— dijo Annabeth— Teniendo en cuenta el texto de la profecía…
— ¡No!— su propia voz sonó extraña en sus oídos, más insistente, más rica en tono. —Se supone que debo ir yo.
Entonces la cosa más extraña pasó. Todo el mundo asentía, murmuraba, el punto de vista de Piper también tenía sentido. Drew miró a su alrededor, incrédula. Incluso algunos de los campistas de Afrodita asentian también.
En este punto no solo Leo sonreía como loco, a él se había unido Percy, Will, Frank, Jason, Apolo, Hermes y Poseidón, todos ellos se habían inclinado más hacia el libro, como si quisieran arrancarle el libro de las manos a Hades y no eran los únicos pues hasta Ares y Artemisa parecían dispuestos a leer ellos mismos lo que seguía, el primero porque la actitud de Piper le gustaba, le hacía creer que esa chica le daría buenas batallas y la segunda porque seguía considerando la idea de incorporar a la hija de Afrodita, con esas habilidades, a la caza.
—Acabemos con esto— Drew gritó a la multitud — ¿Qué puede hacer Piper?
Piper intentó responder, pero su confianza se desvaneció. ¿Qué podría ofrecer ella? No era una guerrera, ni una estratega, ni un manitas. No tenía habilidades especiales, excepto meterse en problemas y en ocasiones convencer a la gente a hacer cosas estúpidas. Además, era una mentirosa. Tenía que ir en esta búsqueda por razones más allá de Jason, y si iba acabaría traicionando a todo el mundo. Oyó la voz de su sueño: Haz nuestra voluntad, y podrás caminar con vida. ¿Cómo podría escoger entre ayudar a su padre o ayudar a Jason?
—Pipes…-Jason busco la mirada de su novia pero ella se negó a verlo, encontrando su vestimenta de lo más interesante pero el hijo de Júpiter no se rindió-Piper, mírame- Con delicadeza tomó su mentón para hacer que lo mirara-No eres una traidora, lo sabes ¿no?-La semidiosa le sonrió y asintió lentamente- Y ya sabes que ofreciste en la misión ¿verdad?-
—Lo se ahora, Jason, lo se-Las palabras salieron en un susurro casi inseguro porque si bien era cierto que sabía que no era una traidora y cuál fue su parte en la misión no estaba del todo segura que fuera igual con la profecía de los siete, no cuando todos estaban reunidos de una vez por todas. Las palabras no convencieron a Jason, ni tampoco al resto de los semidioses (porque si, a pesar de hablar en susurros, el grupo era capaz de escucharlo) pero ni el rubio ni el resto dijo nada porque el tema no era para hablarlo así mientras escuchaban la lectura. Por eso, Jason se limitó a abrazarla y Leo le dio un apretón en su hombro como muestra de apoyo mientras Annabeth le sonreía.
—Bien — dijo Drew con suficiencia —Creo que esto lo dice todo.
De repente hubo un suspiro colectivo. Todo el mundo miró a Piper como si acabara de estallar. Se preguntó qué habría hecho mal. Entonces se dio cuenta de que había un resplandor rojizo a su alrededor.
—Oh, esto se pondra bueno-.
Tanto Hermes como Apolo frotaban sus manos sonriendo como locos sabiendo ya, como todos los dioses, lo que había pasado y Afrodita por primera vez un largo rato se encontraba con una radiante sonrisa. Ahora la historia era otra con Piper y Jason, ambos estaban tratando de fundirse con el suelo bajo la mirada burlona de Leo y Annabeth; que eran los únicos que sabían lo que venía a continuación, mientras el resto intentaba adivinar qué sucedería aun cuando se hacían una ligera idea.
—¿Que esperas para seguir leyendo, querido?-Perséfone le dio una palmadita en el hombro a su esposo cuando este se quedó mirando a sus dos hijos susurrarse cosas-Todos queremos saber cómo Piper dejó sin palabras a esa chica. Saliendo de su trance y negando con su cabeza al ver como su esposa era apoyada por la gran mayoría se apresuró a leer dispuesto a terminar con su tortura de una buena vez (haciendo una nota mental de considerar la lectura como una tortura eterna próximamente).
— ¿Qué?— gritó.
Miró por encima suyo, pero no había ningún símbolo ardiente como el que había aparecido encima de Leo. Entonces miró hacia abajo y gritó. Su ropa… ¿qué demonios llevaba? Despreciaba los vestidos. No tenía ningún vestido. Pero ahora lucía un bonito vestido blanco sin mangas que bajaba hasta los tobillos, con un escote en V tan bajo que era totalmente vergonzoso. Unos delicados brazaletes de oro rodeaban sus bíceps. Un intrincado collar de ámbar, coral y flores doradas brillaba en su pecho, y su pelo…
—Oh, dios — dijo — ¿Qué ha pasado?
Una aturdida Annabeth señaló la daga de Piper, que ahora estaba engrasada y brillaba, colgando de una cuerda dorada a su costado.
No quería imaginarse qué había pasado. Tenía miedo de lo que iba a ver. Pero su curiosidad se impuso. Desenvainó Katoptris y se quedó mirando su reflejo en la hoja de metal pulido. Su cabello era perfecto: exuberante, largo y marrón chocolate, trenzado en cintas de oro por un lado que bajaba por sus hombros. Incluso llevaba maquillaje, mejor de lo que Piper habría sabido nunca, sutiles toques que hacían sus labios de un color rojo cereza y lucían todos los colores de sus ojos.
Era… era…
—Preciosa— exclamó Jason —Piper, eres… eres… un golpe de gracia.
Para este punto Jason estaba luciendo un rojo tan intenso en su rostro que las fresas del campamento se verían opacas a su lado mientras los chicos intentaban de una pobre forma, ocultar sus carcajadas, encontrando la situación realmente divertida porque hasta Nico tenía una sonrisa burlona en el rostro.
—Eres un golpe de gracia…¿enserio, Grace? Te falto babear-Antes de darse cuenta Nico se encontraba bromeando, siendo parte del resto, y antes de que él pudiera siquiera pensar en que era algo incomodo se encontró esquivando un cojín de Jason mientras el resto seguía riendo porque Leo estaba haciendo una imitación del rostro que según él tenía el rubio en ese momento.
Bajo otras circunstancias, habría sido el momento más feliz de su vida. Pero todo el mundo la miraba como si fuera un bicho raro. La cara de Drew estaba llena de horror y repugnancia.
— ¡No!— exclamó — ¡No es posible!
—Esto no soy yo. — Protestó Piper —No entiendo nada…
Quirón el centauro dobló sus patas delanteras y se inclinó ante ella, todos los campistas siguieron su ejemplo.
—Que los dioses te guíen, Piper McLean— anunció Quirón gravemente, como si hablara en un funeral —Hija de Afrodita, señora de las palomas, diosa del amor.
Cuando esas palabras fueron pronunciadas por Hades ocurrió algo que tomó totalmente por sorpresa a Piper porque como si fueran uno solo, los semidioses se las arreglaron para arrodillarse ante la chica tal y como ocurrió en el campamento. Con esto ellos le querían hacer saber que pese a lo que se podía pensar de ella en ese instante, ellos estarían con ella, la apoyaban y nada los haría cambiar de opinión y Piper lo entendió, parpadeando constantemente para evitar llorar susurró un agradecimiento y no dudo en abrazarlos sin importarle que a la mitad los conocía desde el día anterior. Y de eso los dioses se dieron cuenta porque intercambiaron miradas incómodas entendiendo que ese grupo creará lazos difíciles de romper, el fuego del hogar era una clara muestra de ello.
—Basta ya de tanto sentimentalismo-Zeus fue el que rompió el ambiente mostrándose indignado porque a su hijo no le mostraron tal respeto y apoyo que a la hija de Afrodita, con una mirada el rey de los dioses hizo que su hermano mayor (que comprendió que estaban pisando terreno peligroso y él debía proteger a sus dos niños y al resto de la ira) le lanzará el libro a Dioniso-Comienza el siguiente capítulo de una vez.
