Los personajes de la Saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, los distintos personajes que vean y la trama son de mi propiedad.
¡Muchas gracias por su apoyo!
.
.
.
Capítulo beteado por Pulpi Mortensen, Beta de Élite Fanfiction
www facebook com /groups / elite . fanfiction/
Capítulo 11: Momentos.
Nena, debe ser arte.
Eres un dolor de cabeza.
En una maleta
eres una estrella.
No seas tímida.
No tienes que quedarte ciega.
Abrázame, estreméceme, bésame, mátame.
No sabes cómo empezaste,
simplemente sabes que lo quieres dejar.
Creyendo en ti misma
casi tanto como dudas.
eres la bomba.
Lo llevas como una imprudente
estrella.
No seas tímida.
Es un crimen llorar.
Abrázame, estreméceme, bésame, mátame.
Quieren que seas Jesús,
se ponen de rodillas,
pero quieren que les devuelvan su dinero
si sigues vivo a los 33
y estás ligando clientes
con tu crucifijo.
Eres una estrella.
Hold me, thrill me, kiss me, kill me -U2
.
.
.
No sé cómo hemos llegado a esto. Me tomo mi tiempo, acarició sus costillas una zona sensible en la mujer, mientras la beso con pasión. Sinceramente esta chica me ha sorprendido, será una buena compañía para alguien como yo.
Me ha dado su consentimiento para poseer su cuerpo. Me encantaría comenzar con cunnilingus pero no quiero presionarla demasiado, por lo que sólo me limitaré a acariciar su hermoso cuerpo.
Bajo mis labios a su cuello, lamo su piel y siento como se comienza a estremecer bajo mi experto toque. Beso sus clavículas, y comienzo a depositar besos en sus senos, escucho un grito y sus manos comienzan apartarme, trato de mantenerme pero rápidamente me alejo, no quiero forzarla a nada.
—¿Qué pasa? —La miro a los ojos.
—Podemos dejarlo hasta aquí... Estoy no... Se... Yo no soy... —titubea.
—¿Recuerdas lo que te dije? No pienses en lo que debería y está pasando, piensa en tu placer. ¿Lo estabas disfrutando, no es así?
Me acuesto a su lado aún vestido. La contemplo y me sorprende la sensualidad que irradia sin siquiera ser consciente de ello.
¿Cómo puede ser?
Sin falso recato.
No sabe qué contestar, y la noto colorada como un tomate. Y me echo a reír por la ingenuidad de "mi esposa".
—Perdona. —Me coloco una falsa mascara de seriedad—. Vamos, no existe el pudor, ni la vergüenza. Honestidad y confianza —le recuerdo reprimiendo mi diversión—. Va de vuelta, ¿lo disfrutabas verdad? —pregunto sonriendo con orgullo.
—Emmm sí… —Mira hacia otro lado, dirijo su mirada a la mía.
—Entonces no hay nada de malo. Eres mi esposa y lo disfrutas, así que relájate vida mía. —La beso de nuevo.
Sus labios podrían convertirse rápidamente en mi adicción, rojos por su color natural, carnosos haciéndolos ver deliciosos, hechos para el pecado.
Realmente es lo más excitante que me ha pasado, disfruto de la inocencia y belleza de Isabella. El entrenamiento que le daré será divertido, y tenemos varias semanas para disfrutar a lo grande y hacer alarde de mi bella esposa.
Retomo mi camino a sus pechos, los beso y lamo, hasta succionarlos. Hago que su espalda se despegue a la cama y un gemido sale de sus labios.
Me siento victorioso.
Tomo el mismo cuidado y mimo que el otro, mi pequeña tímida se ha salido de sí y no renuncia a sus instintos, y toma entre sus manos mi camisa, mientras mis manos acarician su cuerpo. Con un último toque, le doy su primer orgasmo.
Veo su mirada perdida, su respiración agitada y cuerpo sudoroso. Beso su mejilla, creo que nos comenzamos acostumbrar a la compañía del otro. No tiene una familia más que yo, por lo que nunca se ira de mi lado.
No soy un hombre que pueda enamorarse de alguien. Marcas en la vida impiden que pueda experimentar esas sensaciones que la gente que me rodea siente. Acostumbraba tener buenos rollos saliendo con chicas para follar, lo pasábamos a lo grande, pero ahí quedaba. Nunca me ha interesado la monogamia, pero por lo que acaba de pasar creo que tenemos buena química, me gusta lo que veo de ella y al parecer no le soy repulsivo. Y eso que no le he demostrado mis talentos.
Es una buena compañía. Tanto dentro y ahora que lo pienso a fuera de la habitación. No sólo es una cara bonita como la mayoría de las mujeres que he conocido, es inteligente, y ha aportado mucho para la empresa.
Isabella y yo hacemos un equipo que demuele todo a su paso.
La admiro aún más porque en sus estudios va muy bien, he visto sus calificaciones. Está a punto de graduarse con honores. Pero ha tomado un receso para el viaje que tengo planeado para ella.
—¿Estás bien, Isabella? —Acomodo su cabello detrás de su oído.
—Sí. —Una tímida sonrisa asoma entre sus labios.
Pobre de mi niña, no puede tratar con esos sentimientos tan contradictorios.
—¿Te ha gustado? —pregunto.
Pero claro, me gusta saber que soy un experto amante. Todas me lo han hecho saber a lo largo del tiempo, aumentando mi ego.
—Mucho. Me gustaría darme un baño. —Se para tomando su pequeña batita de un sillón cercano.
—Claro.
Con mucha dificultad trata de coordinar sus pies, los cuales están como gelatina temblando. Tomándola por sorpresa, la cargo. Es una pluma, muy ligerita. De manera cauta enreda sus manitas alrededor de mi cuello, cerrando sus ojos. Con mucho cuidado, ya en el baño, la siento en las escaleras de la bañera. El agua ha estado mucho tiempo en ella, por lo que compruebo la temperatura. Le falta un poco de agua caliente. Me acerco a la llave dejando caer agua a una temperatura cálida. Cuando estoy a gusto con la calidez, me acerco a uno de los estantes donde tomo el frasco con el aroma a jazmines, y se hacen más burbujas.
La ayudo a levantarse, sin ningún contexto sexual en ello quito su bata dejándolo a un lado para cuando termine de su baño. Con gracia se sienta en la tina, jugando con las burbujas de la tina. Sin más me acerco y beso su frente, ganándome una sonrisa sincera, dejando una calidez en mi corazón.
La dejo en la tina mientras regreso a la habitación.
¿Qué rayos fue ese cosquilleo?
Dejando a un lado mis reacciones, empiezo acomodar la habitación, recojo ese baby doll, y las pequeñas bragas, que han sido una bomba, para mi libido. Voy al armario saco una pantalón y playera. Mañana debemos de estar temprano en el aeropuerto. Quito los cojines y los dejo a los pies de la cama.
Veo que sale de la bañera con una toalla, y va directo al armario. Sin más me meto en la cama apagando la luz de mi lámpara de noche.
Minutos después sale con una playera gris, que pertenece a mi cajón de pijamas y unas braguitas de encaje negras. Usando mi ropa, niña coqueta.
Apaga las luces, metiéndose a la cama en silencio.
