Capítulo Once: El viaje continúa.
Una vez terminado el episodio en la ciudad de Neverwinter, el grupo finalmente abandona la ciudad a través de un portal hecho por Gwen, llegando por él a un bosque que se hallaba a unos cuantos metros de las murallas de la ciudad.
-Será mejor que nos refugiemos aquí- dijo una agotada Gwen- así como estoy no podré moverme hasta mañana… ni Tyler tampoco.
-Antes de que te pongas a descansar… devuélveme mis cosas, bruja- dijo Duncan ásperamente.
-Está bien… pero primero deja que me cambie…
La maga extrae de su bolso un enorme manto de lona junto con unos cuantos palos, empezando a hacer una tienda de campaña básica, momento en el cual Bridgette se ofrece a ayudarla a levantarla. Momentos más tarde, la tienda estaba hecha, y Gwen es la primera en meterse adentro, ordenando a los chicos que no entraran a menos que quisieran encontrarse con una muerte cercana.
De todos modos, ellos entendieron el mensaje; Geoff empieza a buscar algo de madera para encender una fogata mientras Owen se adentraba en el bosque. Duncan encuentra un par de piedras, con las cuales crea un débil fuego al cual le colocaba la leña que Geoff traía. Momentos más tarde, Gwen sale de la tienda, pero esta vez estaba vestida con su ropa habitual, sosteniendo entre sus brazos la ropa de Duncan.
-Toma- le dijo Gwen extendiendo su ropa.
Duncan recibe su ropa y se dirige rápidamente a la tienda, Courtney y Bridgette terminaron de atender a Tyler, quien ahora ya estaba algo recuperado, pero aún así no se podía mover del todo bien, así que decidió sentarse cerca de la fogata para vigilar que el fuego no se apague.
-Ya está anocheciendo…- dijo Bridgette mirando al cielo.
-Eso sí, la fogata estará prendida un tiempo corto- dijo Gwen- aún deben haber guardias buscándonos en los alrededores, y la fogata podría alertarlos.
-¡Yo ser hombre!- gritó Owen desde los matorrales- ¡yo traer pescado!
-Genial- dijo Courtney al ver a Owen con unos pescados atados con una cuerda- esta noche comeremos bien.
-Ahora hay que asarlos…
Owen toma unas cuantas ramas que estaban cerca y empala a los pescados con ellas, colocándolos luego cerca de la fogata para que pudieran cocinarse.
-Por fin me deshice de esa molesta y pesada armadura…- dijo Duncan saliendo de la tienda de campaña vestido como de costumbre- vaya, eso huele bien.
-Owen los trajo- dijo Bridgette vigilando los pescados.
-Eres bueno buscando comida…-lo felicitó el ladrón.
-Gracias…- le responde Owen sonriendo.
Después de un rato esperando, el pescado estaba cocido y el grupo empieza a comer mientras se refugiaban de la fría brisa nocturna con la fogata.
-Una noche más sin estrellas…- dijo Courtney con nostalgia.
-Buenas noches- dijo Gwen dejando su pescado a medio comer.
-¿Me lo puedo comer?- preguntó Owen con inocencia.
Gwen asiente con una leve sonrisa para luego adentrarse en la tienda, tendiéndose en el frío suelo, intentando quedarse dormida cuando cerró los ojos.
"En una mañana nevada en la Torre de lo Arcano, Gwen se encontraba en una de las bibliotecas del cuarto piso de la torre, leyendo con sumo interés un libro que tenía entre sus manos. Además del libro que estaba leyendo, había más libros encima del escritorio en el cual se encontraba.
-Así que este es el conjuro para abrir portales…- murmuró Gwen interesada en la lectura- tendré que ponerlo en práctica durante la tarde…
-Gwen…- dijo un hombre de túnica gris- el archimago te está buscando.
La maga se pone de pie rápidamente, dejando de lado el libro que estaba leyendo para ir rápidamente al teletransportador, donde aprieta una serie de botones para activar el artefacto y enviarla de lleno al último piso de la torre, donde se encontraba la oficina del archimago. Cruzando rápidamente el único pasillo del piso, se acerca a una puerta que se encontraba al final, la cual dirigía hacia la oficina de su superior.
-¿Me llamó, señor?- dijo Gwen al abrir la puerta de la oficina.
-Gwen, pasa… te estaba esperando- dijo el archimago invitándola a pasar.
Gwen se encontraba nerviosa en ese momento, usualmente el archimago no la llamaba a su oficina, algo que le decía que hacía bien su trabajo dentro de la Hermandad Arcana. Pero ahora… el que la llame tan de repente le preocupaba, solo podía significar que había hecho algo mal.
-La razón por la cual te llamé, Gwen… se debe a que te encomendaré una tarea de la mayor importancia.
La chica se había relajado un poco, definitivamente no era algo malo, pensando que a lo mejor tendría que enviar un mensaje a las otras sedes de la hermandad, o llevar un objeto mágico a un mago específico… lo común.
-El día de hoy, Chris McClean nos acaba de enviar un artefacto mágico muy especial- dijo el archimago levantándose de su silla para apoyar una mano en su escritorio- deseo que lo mires con atención.
El archimago recita un conjuro para hacer aparecer en su escritorio un orbe de cristal celeste del tamaño de una cabeza humana, el cual toma con suma delicadeza entre sus manos.
-Te presento el Orbe Wawanakwa- dijo el hombre con solemnidad- a partir de hoy, serás su guardiana, no me decepciones.
El hombre invita a Gwen a tomarlo entre sus manos, asombrándose en sobremanera del poder que emanaba el orbe, algo que el archimago pudo notar con cierta facilidad.
-Pues sí, este orbe tiene la peculiaridad de aumentar el poder de quien lo sostiene- dijo el archimago- pero aún tiene algo que el mismo Chris no entiende…
-¿A qué se refiere?- se atrevió a preguntar Gwen.
-Al parecer, tiene una criatura encerrada…
Ahora que lo miraba más de cerca, Gwen divisa una sombra dentro de la pulida superficie, la cual empezaba a mirarla con unos enormes ojos azules.
-¿Qué clase de criatura podría estar dentro? ¿Será un Glabrezu?
-No se sabe… esperan que nosotros descubramos el secreto.
-Me pregunto como un miembro del Consejo de los Seis pudo encontrar algo como esto…"
Gwen abre los ojos, apenas había dormido con aquel sueño, un recuerdo de su antigua vida con la Hermandad Arcana. La elfa vuelve a cerrar los ojos, pero aún cerrados, seguía viendo esos tiempos pasados, empezando a torturarla lentamente. Finalmente termina abriendo los ojos, un par de lágrimas caen por sus ojos, las cuales se seca con violencia; después de un rato, decidió salir de la tienda sin molestar mucho a sus compañeros, que se hallaban durmiendo cerca de ella. Al salir de la tienda, los débiles rayos del sol naciente le dan de lleno en sus humedecidos ojos, algo que de cierta forma la confortaba…
En la tienda de campaña, alguien más se despierta, tratándose de Bridgette, quien se sorprende al ver que había estado durmiendo muy cerca de Geoff, quien seguía durmiendo plácidamente. La semielfa intentó levantarse sin despertarlo, pero de pronto advierte que unos claros ojos azules la miraban con curiosidad, el elfo se había despertado.
-Disculpa… lo siento mucho- dijo Bridgette avergonzada.
-No hay problema…- dijo Geoff.
-No sé como pudo pasar…
-Tendrías frío… tal vez…
-Debo… debo ir a orar- sentenció la semielfa levantándose rápidamente para salir de la tienda.
Al poco rato, Geoff se levanta del suelo con cuidado, saliendo de la tienda de campaña para encontrar a Bridgette orando en dirección al sol mientras Gwen apoyaba su espalda sobre un árbol, contemplando el amanecer.
-¡Buenos días!- saludó Geoff animadamente.
-Buenos días- le respondió Gwen.
-No te ves bien, hermana… ¿no dormiste bien?
-Estaré bien- dijo la maga suavemente- deberías despertar a los demás, partiremos ahora.
Geoff hace caso a la sugerencia de Gwen, despertando a los demás abruptamente cuando saca algunos de los palos que sostenían la tienda, dejando que la lona cayera de lleno sobre ellos, asustándolos un poco.
-¿Qué está pasando?- se quejó Duncan aún con sueño.
-Gwen dijo que es mejor irnos ahora- dijo Geoff sacando la lona de sus compañeros- hay que aprovechar las primeras horas del día para ponernos en marcha.
-¿Desde cuándo es nuestra jefa?
-Déjenme orar antes…- dijo Courtney saliendo del lío.
La morena se une a la rubia en su oración mientras los demás ayudaban a ordenar las cosas para ponerse en marcha. Como Tyler estaba recuperado, ayudaba a Geoff a doblar la lona, guardándola en el bolso de contención de Gwen junto con los palos, Duncan eliminaba los rastros de la fogata por si alguien los perseguía… mientras que Owen seguía durmiendo.
-¿Quién lo despierta?- preguntó Tyler.
Duncan se acerca a Owen, quien aún dormía boca arriba sobre el suelo; y tomando de su bolsillo lo que parecía ser algo envuelto en cuero, se lo acerca a la nariz, moviéndolo lentamente alrededor de esta, haciendo que Owen se despertara de inmediato con su nariz tapada.
-¿Qué rayos fue eso?- preguntó Owen con un fuerte olor metido en la nariz.
-Buenos días, gordito- dijo Duncan sonriendo mientras guardaba el misterioso paquete entre su ropa.
-¿Qué fue lo que usaste?- preguntó Tyler.
-Es un fetiche perfumado, tiene una mezcla de varios olores desagradables- le responde el ladrón mostrando el fetiche para luego guardarlo-… es capaz de despertar a un gigante.
-Me pregunto de donde sacas esas cosas- dijo Gwen.
-Te sorprenderías si lo supieras.
Una vez que todo estuviera preparado, el grupo se disponía a marchar, pero Gwen detiene al grupo, dirigiéndose a Tyler con un semblante serio.
-Tyler… sabemos que apenas nos conoces, a excepción de Geoff- comenzó la maga- pero el viaje que emprenderemos será muy duro, incluso arriesgaremos mientras vidas- se detuvo para tomar aire- si quieres puedes regresar a Neverwinter, ten en cuenta que Duncan es el fugitivo de la Hermandad Arcana…
-Mi casa fue destruida cuando los atacaron, casi morí desangrado sobre un altar…- dijo Tyler- iré con ustedes.
-De acuerdo… ya estás advertido.
Ya listos para seguir con el viaje, el grupo empieza a caminar hacia el sur, acordando que en el próximo pueblo tendrían cuidado con quien hablarían, ya que los agentes de la hermandad podrían estar en cualquier parte.
-El próximo pueblo es Leilon- dijo Courtney viendo un mapa- ¿cómo pasaremos por ahí sin que lo noten?- concluyó refiriéndose a Duncan.
-No llamando la atención- le respondió Gwen- y procurar de que Duncan no se quite la máscara que le pasé.
Duncan se toca el rostro, a pesar de que la máscara que le había dado la maga era muy útil, le resultaba bastante incómodo no mostrar quien es en realidad, aunque prefería la incomodidad de la máscara a ser encerrado con el Cautiverio. Luego de varias horas caminando, las murallas de Leilon empiezan a asomarse en el horizonte.
-Hemos llegado- dijo Owen alegre.
El pueblo de Leilon era conocido por ser un pueblo minero, un lugar de descanso para las caravanas comerciantes que vienen desde Aguas Profundas, cuyo destino siempre era la ciudad de Neverwinter. Ya más cerca del pueblo, el grupo actúa de forma natural frente a los guardias que se encontraban cerca de la entrada, estos los saludan mecánicamente.
-Bienvenidos a Leilon- dijo un guardia.
El grupo responde a la bienvenida con una leve inclinación de cabeza para luego entrar. El pueblo se veía tranquilo, y muchos de los habitantes del lugar eran humanos que trabajaban ya sea en las minas cercanas o siendo miembros de su fuerza militar, las Lanzas de Leilon.
-¿Podemos ir a una posada?- dijo Owen tocándose el estómago- no he comido nada desde que despertamos… y tengo hambre.
-Estoy de acuerdo con Owen- dijo Duncan- deberíamos comer algo… también necesitaré reparar mi equipo.
-Está bien, busquemos una- aceptó Gwen buscando a su alrededor- esa posada será nuestro punto de reunión- dijo apuntando a un edificio que estaba a unos metros de ellos- pueden ir a comprar lo que quieran, pero tengan cuidado.
Y así, el grupo se divide para recorrer el lugar. Empezaremos primero por ver lo que hace Owen, quien se encuentra en la posada junto a Gwen, leyendo un libro de magia mientras este se dedica a comer un plato, cuyo contenido era papas horneadas con carne asada.
-A veces me sorprende su capacidad de comer- pensaba Gwen mirando a Owen de reojo- por suerte tenemos el dinero que Duncan se robó del Mercado de Espadas…
Mientras, en un comercio, Bridgette y Geoff se encontraban buscando algo de comer para el viaje.
-¿Qué te parecen estas manzanas?- dijo Bridgette tomando una manzana roja de un puesto de fruta.
-Se ve buena- dijo Geoff- compremos algunas.
La sacerdotisa le tiende al vendedor un pequeño puñado de monedas, empezando a contar el dinero, y a juzgar por la alegre expresión del comerciante, el dinero estaba justo, entregándole una bolsa con unas cuantas manzanas dentro.
-Vuelvan pronto- dijo el comerciante con una sonrisa.
Ya alejados del puesto de fruta, la pareja busca otro lugar donde comprar más comida; sin embargo, un hombre misterioso pasa por el lado de Bridgette, quien la empuja con violencia hacia un lado.
-¿Estás bien?- preguntó el rubio sosteniéndola de los hombros.
-Estoy bien…- dijo Bridgette mientras tocaba su cinturón- ¡oh no, ese hombre me robó!
Geoff empieza a correr en dirección al frente, persiguiendo al ladrón que empezaba a perderse entre la gente.
Dejando a Geoff y a Bridgette de lado, vemos como Tyler mira en una armería un par de espadas brillosas que llamaban su atención.
-¿Algo que le guste, señor?- dijo el dueño del lugar, tratándose de un enano con una abundante barba negra vestido con una camisa marrón, pantalones verdes y botas marrón oscuro.
-Me gusta el mandoble que muestra aquí- dijo Tyler apuntando un mandoble colgado en una vitrina.
-Buena elección- dijo el enano- se dice que ese mandoble tiene una propiedad mágica.
-¿Cuál sería?
-Según los rumores, ese mandoble posee la habilidad de hacer a su portador inmune a cualquier tipo de magia que intente controlarlo mentalmente.
-Me serviría mucho tener algo así.
-A cualquiera- dijo el hombre- si la quiere, son dos mil piezas de oro.
¡¿Dos mil piezas de oro?! Tyler no sabía si iba a ser capaz de pagar tanto por una espada encantada, aunque por lo general, los objetos encantados, sin importar cual sea, se venden a precios exorbitantes, los cuales estaban al alcance del aventurero que había amasado una gran fortuna durante sus viajes, o nobles que buscaban piezas raras para su colección.
-No importa, me voy- dijo Tyler derrotado, saliendo de la tienda en silencio.
Ahora vemos a Duncan caminando por el pueblo despreocupadamente, mirando a la gente en sus actividades diarias. En eso, ve como un extraño encapuchado lo llamaba con una mano. Después de dudarlo un poco, decide acercarse al extraño.
-Veo que no eres de aquí- dijo el desconocido con voz masculina- creo que te interesará saber para qué te llamé.
-Déjate de rodeos y habla de una vez- dijo Duncan serio.
-Pues, verás… mi estimado señor… necesito que me acompañes, ya que este no es el mejor lugar para discutirlo…
-¡Por fin te encontré!- se escuchó a lo lejos.
De repente, Duncan siente como es agarrado por un brazo por unas manos morenas, viendo que se trataba de Courtney.
-¿Princesa?- dijo Duncan sorprendido ante la actitud de la morena.
-¿Dónde estabas? Te he estado buscando por todas partes- dijo Courtney alegre- quisiera que me acompañaras a ver una tienda, tienen artilugios que pueden servirte…- concluyó.
Duncan se sentía muy contrariado con la actitud de Courtney, quien empezaba a tironearlo con fuerza de su brazo. Aún así, decide hacerle caso y empezar a caminar con ella.
-Lo siento, amigo- le dijo Courtney al hombre sonriendo- pero él está conmigo ahora… adiós.
Y así, Courtney y Duncan se van del lugar, dejando al misterioso hombre sin nada que decir. Ya lo suficiente lejos, Duncan ve que la sacerdotisa aún lo sujetaba del brazo, decidiendo así empezar una conversación.
-¿Y dónde está la tienda?- dijo Duncan acercando a Courtney a sí mismo- ¿o solo era una excusa para estar conmigo?
-No te creas tanto, ladrón- dijo Courtney soltando el brazo del ladrón- te hacía un favor.
-¡Vaya! Una tyrriana haciéndome un favor… ¿y cuál sería ese?
-Salvándote de un trato del cual te arrepentirás el resto de tu vida.
-¿Trato?- dijo Duncan curioso.
-Veo que no te habías dado cuenta- dijo la morena dando un resoplido- ese tipo con el que hablabas era uno de los Zentharim (1).
-¿Zentharim? ¿Aquí?
-Es una organización con gente de la peor calaña que pueda existir en toda Faerun- dijo Courtney- créeme cuando te digo que no quieres tener tratos con los Zentharim.
Los Zentharim era una organización de mercenarios, magos y todo tipo de gente, siendo conocidos por tener a una gran variedad de enemigos. Ahora Duncan se daba cuenta del peso de sus palabras, y en el fondo se lo agradecía.
Finalmente se hizo de noche, y los jóvenes que habían salido a las calles vuelven a la posada, donde se encuentran con Owen palmeándose el estómago y a Gwen tomando un té.
-¿Cómo les fue?- preguntó la maga.
-Bien…- dijo Duncan sentándose en la mesa junto a Gwen.
-Ojalá pudiera decir lo mismo- dijo Bridgette- pero alguien me había robado mi monedero…
-Por suerte puede alcanzarlo, ese tipo era rápido- dijo Geoff- aunque después de una charla, creo que aprendió a que nunca debe robarle a una sacerdotisa…
-Al menos les fue mejor- dijo Courtney- después de que salvé a "este" de un zentharim, ha estado fastidiando bastante.
-Oye, "este" tiene nombre…- dijo Duncan un tanto arrogante.
-No discutan ahora ¿de acuerdo?- dijo Gwen hastiada- ya me duele la cabeza lo suficiente para aguantar sus berrinches.
-¿Te ocurrió algo, Gwen?- preguntó la semielfa preocupada.
-Oh, no es nada… lamento ese arranque de mal humor, me voy a dormir.
Gwen sube las escaleras de la posada con rapidez, dejando a sus compañeros algo perplejos con su reacción.
-¿Le hiciste algo Owen, o dijiste algo que la molestara?- preguntó Bridgette.
-No, nada... en serio- dijo Owen preocupado.
La habitación en la cual se encontraba Gwen tenía tanto las paredes como el suelo de madera, además de un ventana cuadrada de tamaño medio, por la cual podía ver las luces nocturnas de las calles, admirando el exterior un momento para cerrar las rojas cortinas de la ventana. Además disponía de un armario de madera enorme, una especie de tina de baño hecha en madera, y una cama de dos plazas con sábanas limpias. Acostándose sobre la cama, Gwen empezaba a pensar que fue muy ruda con sus compañeros, ya que ni ella misma se explicaba su mal humor de antes. Mientras pensaba en el tema, se escucha como alguien golpeaba la puerta del dormitorio.
-Soy Courtney- se escuchó detrás de la puerta- quisiera hablar contigo un momento.
Gwen se levanta de la cama despacio, y calmadamente abre la puerta, viendo como la sacerdotisa de Tyr la miraba con curiosidad.
-¿Puedo pasar?- preguntó inocente.
Gwen hace un gesto con la mano, invitándola a pasar. Courtney se sienta en la cama, la maga se dirige hasta donde está ella, sentándose en la cama frente a ella.
-¿De qué me quieres hablar?- preguntó Gwen.
-Hay algo que me ha estado molestando este tiempo…- comenzó Courtney- me pregunto si… si fuiste tú quien… me envió esa horrible visión en mis sueños, cuando estábamos en Puerto Final.
-Así es, lamento si te he perturbado- le respondió con calma- pero era la única manera de convencerte de que no entregaras a Duncan.
-Hubiera sido mejor que vinieras tú misma a decirnos las cosas en vez de hacerte la misteriosa.
-Me encontraba muy débil para hacer cualquier cosa, sin tener en cuenta que habían llegado algunos agentes de la hermandad.
-Cierto… pero quisiera saber… ¿por qué ayudas a ese cavernícola?
-Pues ese "cavernícola" apareció en unas visiones de mi futuro.
-¿Visiones?
Gwen se recuesta sobre la cama mientras Courtney la miraba con expectación, cerrando los ojos un momento mientras tomaba aire. Luego vuelve a erguirse para mirar a la sacerdotisa.
-Hace unos días, cuando aún era miembro de la Hermandad Arcana, fui a visitar al oráculo de la hermandad- comenzó Gwen- y me dijo que este hombre iba a ser una parte importante de mi vida…
-¿A qué te refieres con eso?- dijo Courtney con cierta duda.
-Ni idea- le responde Gwen - dijo que Duncan marcará a todo aquél que se le acerque, formando lazos con cada uno, aunque él no se de cuenta.
-¿Algo más?
-Hay algo sobre él que despertó mi curiosidad… tiene una especie de fuerza sobrenatural…- comentó haciendo una pausa para continuar- en estos cien años de mi existencia (2), jamás había sentido una fuerza así en un humano…
Courtney estaba sorprendida por lo último que dijo la maga, comenzando a recordar el momento en el que estaban luchando en el mausoleo de Neverwinter, cuando Duncan había adoptado una furia asesina de la nada, pensando que ese momento tendría que ver con lo dicho por el oráculo que Gwen había visitado.
Después de un largo rato conversando, Courtney finalmente sale del dormitorio de Gwen, comenzando a caminar lentamente por el pasillo para llegar al suyo, entrando luego a este para prepararse para dormir.
-¿Así que marcará a todo aquél que se le acerque?- pensó Courtney acostada en su cama- de hecho ya nos ha marcado con todo el problema de la Hermandad Arcana, y andamos como locos protegiéndolo…
Y apagando la luz de una vela que se encontraba cerca de una mesita de noche, apoya su cabeza sobre la almohada con suavidad, empezando a cerrar los ojos de a poco.
-Solo espero que sepa apreciarlo…
Mientras, vemos como Duncan aún estaba en el primer piso de la posada, cerca del bar, junto a Geoff, Owen y Tyler.
-¿Así que encontraste una espada especial y no pudiste comprarla?- dijo Geoff con una garrafa de cerveza en la mano- viejo, me hubieras dicho eso antes y la hubiera comprado…
-Se nota que la cerveza te empieza a afectar- dijo Tyler riendo- ¿de dónde sacarías tú dos mil monedas de oro?
-Oye, Duncan… ¿pasa algo?- preguntó Owen- has estado mirando hacia la puerta de la posada un largo rato…
-Eh… creo que no era nada- dijo Duncan dándose una vuelta para beber de una garrafa de cerveza- ¡ah, esta cerveza es deliciosa!
Luego de eso, Duncan se dispone a charlar animadamente con el grupo de varones, quienes empezaban a sentirse alegres luego de servirse un par de garrafas de cerveza, en tanto el posadero los miraba inexpresivamente, esperando que tuvieran el suficiente dinero para pagar sus tragos.
Mientras tanto, desde la puerta de la posada…
-Casi me ve… ya sé por qué Renal lo tiene en alta estima- pensaba un hombre encapuchado- creo que es más seguro acercarme durante la mañana, así como está lo más seguro es que me mate.
Hola todo el mundo (sí, se que esta es la actualización de capítulos más rápida que he hecho, pero la idea la tenía muy fresca en la cabeza), espero que les guste este capítulo ^-^
1) Zentharim: bueno... aparte de lo ya mencionado durante el capítulo, esta organización en general tiene como miembros gente de alineamiento maligno (o sea son malos XD), y entre los enemigos que se cuentan en su lista son los Arpistas (más adelante explico que hacen), La Alianza de los Señores (una organización de comerciantes buenos por así decirlo), El Culto del Dragón (otra organización de malvados que veneran dragones "zombies", también llamados "Dracoliches"), Los Rundeen (una organización mercantil que vende esclavos principalmente) y a Netheril (un imperio en donde predomina la magia)
2) Este punto se me había olvidado aclararlo al principio (pero más vale tarde que nunca... o eso creo), y es en cuanto a la edad de los personajes. Los personajes humanos tienen alrededor de veinte años (Duncan, Courtney, Owen y Tyler). En cuanto a Gwen y Geoff, tienen alrededor de cien años, y según los estándares de los elfos, con esa edad serían adolescentes (los elfos viven entre seiscientos y ochocientos años más o menos). Bridgette tendría la edad de veinte años, ya que en su caso, es una semielfa, y los semielfos tienen una esperanza de vida de no más de ciento veinte años (espero que me perdonen por esta tardía aclaración T_T)
Y eso sería todo por hoy... ¡nos vemos!
