Al parecer no me tardé tanto en subirlo pero de todos modos me gusta poner ese tipo de finales n.n


Capítulo 11: Dura batalla para Brago y Arashi.

Se hacía más tarde y Brago no había regresado a la casa. Ya había dejado de llover. Cymbeline se estaba preocupando pero lo primero que le vino a la mente fue que estaba molesto porque Arashi se quedaría por un tiempo y que no quería ver ni hablar con nadie, pero pronto se daría cuenta por lo que estaba pasando.

La chica yacía sentada en un sillón, Adrián sólo estaba parado, recargado en la pared. Arashi andaba medio preocupada, sentía la presencia de un mamodo, cerca del bosque, pero no era Brago.

De pronto, se escuchó una gran explosión que derribó árboles.

-Un conjuro mamodo –habló finalmente la peli-rosa abriendo los ojos.

-¿En el bosque? –inquirió su compañero.

-Oh no, ¡Brago! Rápido, hay que ver que está pasando –la oji-verde se movió rápidamente.

Adrián y Cymbeline tomaron sus libros y fueron corriendo hacia donde la explosión surgió.

Mientras, más adentro en el bosque, Brago tenía una batalla, pero le resultaba difícil, puesto que aquel mamodo utilizaba un poder de invisibilidad y congelamiento.

-Vamos Yoshiro, ataca –habló un mamodo conocido como Bitz.

-¡Fiz yu!

A Brago lo estaban venciendo, no tenía conjuros y para colmo no podía ver al mamodo. Cada vez que Bitz atacaba con un conjuro de hielo, Brago no lo podía soportar, puesto que lo estaba dañando.

- Todo por no quedarme en la mansión por Arashi –pensaba el mamodo oscuro sin saber qué hacer.

-¡Freze fa!

Brago no se podía mover, tenía los pies pegados al suelo mediante el hielo, se estaba congelando.

-Bien, acabemos con esto –indicó Bitz muy confiado.

-¡Gigar fiz!

El ataque iba directo a Brago, sólo cerró los ojos para recibirlo, pero no pasó nada, Arashi llegó a tiempo para interponerse entré éste y él, recibiendo el ataque, instantáneamente cayó al piso.

-¡A-Arashi! –exclamó el mamodo oscuro sorprendido.

-Vamos Arashi, ponte de pie –le indicó el oji-azul.

-¡Cymbeline! –gritó el mamodo viendo a su compañera.

-¡Brago! Rápido, dirige este ataque a tus pies para que te puedas mover.

Brago puso sus manos en la dirección indicada.

-¡Reisu! y así el mamodo quedó liberado.

-¡¿Qué? –vociferó Bitz viendo lo que sucedía.

-Arashi –habló Adrián.

-Sí.

-Cymbeline –volvió a decir el chico.

-De acuerdo.

-¡Tsher colap!

Un rayo de luz por parte de Arashi fue enviado directo hacia el humano, el cual cayó, soltando el libro y lanzándolo al aire, dándole la oportunidad a Cymbeline y Brago de quemarlo.

-Cymbeline, ahora –el chico miró a su amiga.

-¡Gigano reisu!

El ataque de Brago fue hacia el libro, pero Bitz reaccionó rápidamente y evitó que su libro fuera quemado, interponiéndose él ahora.

Brago y Arashi con dificultan se podían mover.

-Cymbeline –habló el oji-azul-. Brago y Arashi están muy lastimados, incluso para ser mamodos.

-Sí, ya lo sé, tenemos que destruirlo antes de que les haga más daño.

-Humano, de pie –le ordenó Bitz.

-Eh…ya me harté, acabemos con esto. ¡Dioga Gurabidon!

-¡Yigar shield!

El conjuro atravesó el escudo del mamodo y su libro fue quemado.

Brago cayó desmayado, Arashi dio unos cuantos pasos y también quedó inconsciente.

-¡Arashi! –gritó Adrián corriendo hacia ella.

-Brago… -la castaña también se acercó-. Parece que tiene fiebre, sería por recibir tantos ataques hielo y Arashi tiene dificultades para respirar. Hay que llevarlos a la casa.

-¿Crees que estarán bien?

-Sólo es cuestión de esperar.


Eso es todo por hoy, continuaré pronto, próximo capítulo, Capítulo 12: La determinación de Cymbeline.